Saku Week.- Day 4
Prompt: Martial Artist Athlete
Sinopsis: Estar sola mucho tiempo quedó un poco de lado cuando finalmente se enfrentó a aquellos chicos en Karate, quizá simplemente porque no se esperaba el cómo reaccionarían después, especialmente al darse cuenta que se enamoraría a un primer golpe.
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Combate
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Luchar, entrenar, mejorar y crecer había sido parte de su día a día desde que su papá decidió instruirla en la habilidad familiar que había pasado de generación en generación.
Por supuesto, para su adolescencia, se había metido tanto en el asunto que a estas alturas era difícil imaginar otra cosa, y no porque sus padres no la apoyaran en salir, divertirse y ser una chica normal, simplemente porque ella misma se había obsesionado demasiado con el tema.
Era buena, era de hecho muy buena, pero finalmente eso le había comido el trasero para cuando fue capaz de darse cuenta.
Ganaba torneo tras torneo, sin aparente dificultad, incluso cuando en realidad estaba en la categoría mixta, pelear con hombres no suponía ninguna dificultad, al menos, no una importante mientras lo compensara con su horrible fuerza (que aún no sabía de donde había salido); y su agilidad como para impactar punto tras punto sin mayor contemplación.
Así pues, estaba sola en la cima.
Claro, eso hasta que se encontró con los dos que más le había costado derrotar.
Primero aquel rubio energético en las semifinales, con todo su griterio, incluso diciéndole en su cara que para ser tan ruda era una chica sumamente hermosa, es más, hasta preguntó si el tono de su cabello era real o ficticio, de tal manera en que por un instante no supo si sentirse alagada o fastidiada, si bien no es que nunca se lo hubieran dicho, la mayoría parecía intimidarse.
La pelea por otro lado fue estúpidamente reñida, él tenía un estilo que no había visto, y sus movimientos eran directos, atronadores, si se salvó no fue si no por un último golpe que no podía más que atribuírselo a la suerte misma sonriéndole.
Y ese chico, en vez de enojarse con ella por derrotarlo, simplemente sonrió y extendió su mano amistosa, invitándola a salir a comer con sus amigos un día de estos.
Fue extraño, sin duda, pero lo anormal fue el encuentro en finales.
Aquel otro chico, con su mirada fija, con su seriedad, con esa aura… de acuerdo, se sonrojó.
Ver incluso que portaba el mismo traje que el rubio, que de hecho estaba detrás suyo tirando porras junto a una chica de ojos blancos más tímida, pero que era sujetada por la cintura firmemente por el rubio, la hizo mirarlo y mirarlos más de una vez con duda.
Se posicionaron, se saludaron, él no era como el rubio, no era energético ni parlanchín, al contrario, la miraba con la misma seriedad que ella había mirado a todos.
Lastimosamente esta vez los papeles se invirtieron porque sintió las mejillas completamente calientes y rojas, nerviosa con el corazón latiéndole en los oídos, se desconcentró totalmente, tal que para cuando fue consiente del hecho, la batalla comenzó antes de que lo notara.
Por supuesto, se repuso, la habilidad iba primero, la pelea fue pareja a su totalidad, él era como el rubio pero parecía tener mas años de práctica tras su espalda, se atrevería a apostar que su técnica era de alguna línea familiar.- No es que eso fuera raro, así que simplemente se movió lo mejor que pudo, tal que un punto llegó por cada lado para cuando fue consiente del pitido en sus oídos.
Tiempo de muerte súbita, no era muy común, rara vez le había tocado, pero ahora aquí estaba frente al chico serio que no le había dirigido la palabra.
Se esforzó lo más que pudo, se movió lo mejor que pudo, con su habilidad brillando tras de si misma rápidamente…
Pero entonces él sonrió.
El maldito sonrió
Con una sonrisa tan bonita que la descolocó.
Para cuando el arbitro avisó que el punto era para Sasuke Uchiha, no supo si continuar pensando en su sonrisa u odiarlo con todo su corazón por haber sido el causante de la primera vez en toda su vida que no era la campeona del pequeño valle que era Konohagakure.
…
..
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Su odio no duró mucho, especialmente porque terminó por ver al curioso grupo a la salida de los baños, esperándola con una sonrisa y ropa casual: no deberían tener más edad que ella misma.
El rubio la invitó cordialmente a salir con todos, la chica a su lado se presentó con un tono suave bajo el nombre de Hinata, y aunque pensó que no estaba ahí, fue que sus ojos verdes lo notaron en una esquina, recargado contra la pared, mirándola.
Se miraron fijamente uno al otro….
Y entonces él de nuevo sonrió, y se jodió.
Los acompañó.
