Saku Week.- Day 5
Prompt: Royalty
Sinopsis: A veces disfrutaba de fingir que no era ella misma, simplemente por el gusto de entender cómo funcionaba el mundo más allá de aquel enorme castillo.
Princesa Rosa
.
Mordisqueó sus labios con ansiedad para cuando el carro con el emblema Uchiha pasó frente a la multitud, con todos puesto alrededor del lugar, sus ojos verdes rebuscaron por todas partes a su guardaespaldas, a sabiendas de que apenas viera aquel carro la obligaría a ir a casa.
Naruto, fiel como siempre, se encontraba poco más atrás, su estatura destacaba entre la multitud a pesar de la capucha que usaba para cubrir su cuerpo, ella, sabiendo a quien buscaba, notaba los cabellos rubios relucir contra la luz con facilidad.
Fácilmente podía escabullirse, pero sabía que no era bueno: ya había estresado demasiadas veces al pobre Naruto huyendo cuando no debía hacerlo.
Y, de todas formas, su amigo, su mejor amigo, era quien más la apoyaba cuando quería salir a ayudar gente, entregar cosas, incluso a simplemente practicar medicina con la señora Tsunade que vivía a las afueras de su hogar. - Mujer sabia, le bastó dos veces verla para tener claro que a quien le andaba enseñando medicina no era más que la princesa misma.
Algo le decía que igual su padre sabía de sus escapadas, simplemente se hacía la vista gorda porque así era más fácil y le daba en el gusto: ella se escabullía con una peluca, ropa de campesina y hacia cosas buenas, conocía a las personas, y Naruto, a quien él mismo había entrenado, la protegía de sol a sol para que nada fuera a ocurrirle. (Además Naruto era el más feliz visitando a la joven dama que había abierto una escuela… ¿Cómo se llamaba? Ah si, Hinata)
Así pues, sacó ligeramente la lengua para voltear hacia el rubio y suspirar.
-¿Podemos no ir ahora ya?-
Preguntó, con expresión de cachorro desvalido, causando que el hombre rubio bufara antes de llevar una mano a su cabeza, despeinándose ligeramente.
-Kakashi me va a matar si no te llevo ahora que ya llego tu prometido, Sakura-chan-
Masculló, causándole una risa suave. -Te matará solo por decirle Kakashi- se burló, a sabiendas de que en realidad a su padre no le importaba mucho eso, al menos no ante ellos mismos; así pues, con un par de expresiones de cachorro extra, fue que el chico terminó por aceptar, agarrando su pequeña mano y llevándola al otro lugar donde debían ir.
El hecho de que perderse toda la tarde por el pueblo implicó que pronto vieran a la guardia literalmente buscándola les dijo que quizá Kakashi no sería tan amable en sus salidas por un tiempo.
Llegaron corriendo, escondiéndose y a trompicones, prácticamente Naruto la metió como loco desesperado a su habitación y llamó a gritos a Ino para que la ayudara a vestirse, con todo el séquito de Uchihas en el salón principal donde de por sí se había abierto una ceremonia a todo el público.
Y es que claro, no todos los días la joven princesa se comprometía con el príncipe del reino vecino, y Kakashi, fiel a su pueblo, lo había vuelto una ocasión para todo el mundo: daba igual quien fueras, podías ingresar a celebrar con los regentes la buena nueva.
Con seguridad, por supuesto, pero el hecho de que había un popurrí de personas conviviendo era real.
Así pues después de mucho tiempo, con mucha carrera y Naruto llorando porque no le prohibieran ir a la escuela el resto de la semana, fue que al fin arribó en aquel salón, ataviada en un simple vestido que no quitaba el protagónico a lo que más llamaba a la gente sobre su princesa: aquel suave cabello rosa brillante que había heredado de su difunta madre.
Decir que los Uchiha no se quedaron eclipsados y olvidaron el desaire del tiempo sería quedarse corto, la princesa era tal cual les habían dicho.
Por supuesto, en general, no importaba mucho que a Madara o Fugaku les hubiera agradado la visión de quien sería la futura madre de otros Uchiha, tampoco mucho Itachi (aún si era el rey actual); si no, más bien, el príncipe callado que se encontraba mirándola desde debajo de la escalera.
En ese minuto ella no lo sabría, porque se había quedado igual de absorta mirándolo, pero Naruto le diría después que él tenía la misma expresión que alguien tiene cuando ve un ángel caer de los cielos.
Una expresión que dentro de los ojos del estoico hombre se mantuvo el resto de la noche, cuando los presentaron, cuando les hicieron tomar de la mano, cuando les hicieron bailar por horas en el salón de baile ante toda la gente de su hogar, del futuro hogar donde él llegaría a recidir para protegerlos a su saludo.
…
..
.
Especialmente si consideramos que, en realidad, la joven princesa no era la única con fascinación por huir de casa a explorar.- Sasuke también lo había hecho, se había escabullido mucho antes para conocer el lugar donde algún día sería el nuevo rey.
La visión de una pequeña chica con una peluca mal puesta ayudando gente fue algo demasiado llamativo para ignorar… suerte que era un hombre con aguda visión.
Fue fácil asociar aquellos suaves mechones rosa escapándose de su cabeza a los mismos que tenía la princesa de azúcar con la que le habían comprometido a casarse.
