Saku Week.- Day 7

Prompt: Free | Mom

Sinopsis: Porque el mundo cambia de un momento al otro en el momento en que esa pequeña criatura se encuentra entre tus brazos.


Mamá

.

Despertar en medio del bosque con una contracción fluyendo por su abdomen fue la cosa más incómoda que sintió en demasiado tiempo.

Recostada como estaba en el pasto, que sintiera eso justo en el único día que no habían logrado llegar a una posada se sentía incluso gracioso. - los últimos meses del embarazo Sasuke se había esmerado en conseguir dormir en lugar más cómodos y prácticos.

Daba igual si a veces debía hacer uso de artimañas poco ortodoxas según qué lugar, la mayoría parecía ceder al Uchiha empeñado en darle un lugar de cobijo a su pareja embarazada, más aún, la mayoría de las personas no tenía corazón para dejarlos fuera al ver su enorme barriga.

Independiente de que algunos le miraran extraño por la perspectiva de que estuviera esperando un hijo o hija del último Uchiha.

Pero claro, se habían movido, y esta vez no tenía mucho tiempo de margen, peor, cuando otra contracción la atravesó fue imposible eliminar el pequeño gruñido que se le escapó: No es que fuera un dolor abrazador, no aún al menos, pero la sensación incómoda era ajena y molesta, suficiente diferente a lo que una persona podía estar acostumbrada.

Ahora entendía a las mujeres que le tocó atender en Konoha… peor, también entendió a los padres.

Daba igual que intentara consumir el ruidito, como un resorte listo para la acción Sasuke ya estaba de pie mirándola con absoluta atención: el hombre no era tonto, si los cálculos de ambos no fallaban, las fechas deberían cuadrar para que ya se aproximara el nacimiento de su primogénito.

Sonrió, intentando amortiguar otro latigazo a su espalda.

-Sasuke-kun… cr—creo que urgh –

Farfulló, y en ese segundo fue que vio como una enorme serpiente aparecía a su costado, y aunque en otras circunstancias se hubiera quejado porque el hombre la manipulara para moverla con cuidado sobre la enorme criatura, los siguientes latigazos en la espalda le dijeron que se aguantara.

Cerró sus ojos y respiró como bien sabia, de esa manera en que había aprendido, era tolerable sin duda, pero no podía negar lo incómodo, más aún la velocidad: esto podía significar que su bebe tenía intención de nacer rápido y no lento, cosa que de estar en Konoha hubiera sido positivo.

Miró al hombre con pánico, y Sasuke, fiel a su capacidad de análisis, acabó por asentir y ordenar a la enorme serpiente moverse rápido, pero con cuidado.

Sabía por cálculos que no llegarían al pueblo más próximo rápido, así que, aunque no era su escenario favorito, ver una de las guaridas de Orochimaru no le sorprendió tanto.

Fue pues mientras entraban, con él ayudándola a sostenerse (en especial cuando algún latigazo era más fuerte); que le explicó que previniendo que quizá podía ocurrir, se aseguró de ver si en alguna guarida podían recibir ayuda, y bueno…

La aparición pelirroja corriendo a su encuentro en la entrada le dijo mucho todo.

El rostro de Karin pasó en segundos a la sorpresa, a la confusión, un toque de dolor, y después absoluta seriedad médica que reconocía muy bien. - Demasiado ocupada en su propio dolor, no tuvo mucho tiempo a pensar en que debían no ser una imagen muy feliz para ella.

La mujer la trato con tanto cuidado que las hormonas casi la hacen llorar, gritó, mandó y se aseguró de movilizarla rápidamente mientras le preguntaba el ritmo de sus contracciones, las sensaciones, incluso si ocupaba alguna anestesia.

En un punto era un intercambio verbal rápido y directo mientras Sasuke se quedaba en total mutismo y como pocas veces en su vida con cara de no entender nada.

Pero a medida que el dolor era más intenso, no importo mucho, en especial cuando el hombre entendió que verbalmente no haría nada, pero físicamente sí: se quedó a su lado, lo dejó sujetar su única mano, y se aguantó los gruñidos, quejas y un par de lloriqueos respecto a lo mucho que dolía.

Ni fue capaz de controlar su propia fuerza mientras Karin preparaba todo en aquella habitación estéril, correteando de un lado al otro, con Sasuke aguantando con medalla de oro el hecho de que seguramente se le había entumecido ya su única mano.

Luego le curaría los huesos, primero debía traer a su bebe al mundo.

Un gruñido de dolor, y la sensación inequívoca de la placenta desprendiéndose justo cuando Karin salió unos momentos.

Lo miró, llorosa, pidiéndole ir a buscar a la chica, porque ya era el momento y no podía solo aguantar.

Se esfumó tan rápido que se sintió como un parpadeo en medio del dolor y sus quejidos, incapaz de quedarse quieta, el hecho de que Karin volviera a aparecer, con Sasuke pisándole los talones, murmurando en que más podía ayudarle.

Como una profesional (a pesar del lugar donde creció); Karin hizo tal cual todo lo que debía hacer, para cuando se dio cuenta, estaba en esa camilla, con una toalla cubriendo su cintura, con sus piernas abiertas y las instrucciones de la Uzumaki sobre pujar.

Sasuke al lado no sabía si mirarla a ella o a la imagen que era un ser vivo viniendo al mundo.

Lloró de dolor, con un ruido sordo que era la voz de la mujer diciendo que lo estaba haciendo bien, con el vacío de su cuerpo exigiendo la sensación de pujar, con la desesperación porque su bebe viniera al fin al mundo, tal que para cuando su propio sistema pedía piedad…

Lo escuchó.

La exclamación inequívoca del Uchiha al lado suyo y la alegría de Karin mientras alzaba a la pequeña en sus brazos que lloraba.

Las lagrimas se acumularon en sus ojos mientras la Uzumaki la acomodaba sobre su pecho, como una primera unión maternal, y lloró con más intensidad al ver a criatura idéntica a su padre, pequeña, diminuta y sumamente hermosa.

Supo, en ese instante, que haría cualquier cosa en este universo por la pequeñita en sus brazos, y no tuvo dudas de que no fue la única que cambio esa mentalidad, pues apenas Karin la sacó con cuidado de su pecho para limpiarla, prepararla y se la entregó a su padre, vio tal adoración en sus ojos, que no pudo más que sonreír cuando lo escuchó murmurar un suave gracias.

Lloró, con el alivio que era haber tenido a su bebe, con la alegría de que llegó, y con absoluto agradecimiento ante la mujer que solo le sonrió, con esa expresión que alguien que sentía genuino amor podía llegar a tener.

Supo en ese preciso momento que también podían ser amigas.

..

.

El suave recuerdo le vino a la mente mientras veía a la pequeña dormitar, recostada en su cama, con aquel enorme peluche que Sasuke le había enviado desde donde estaba.- No sabía si el hecho de que hubiera nacido en una guarida de Orochimaru la perseguiría algún día, pero de momento, al menos se quedaría aquello como un suave recuerdo en su mente.

Eso, y el tiempo que vino después, donde encontró en Karin a una nueva amiga capaz de ayudarla a compartir los primeros pasos de la maternidad.

Si existían diferentes caminos en la vida de las personas, estaba segura de que uno culmine en su vida fue cuando Sarada llego a su vida.

Su pequeño bebe, su hija.

Su tesoro.