--: entonces ¿él es tu hijo Emma?

Emma: sí así es, mi pequeño Adley.

La fantasma les mostraba una fotografía que había ido a buscar al pueblo donde había vivido, aparecían ella y un niño de nueve años, de cabello negro juntos en un parque. Estaban todos afuera de la mansión en el jardín, -- y sus padres sentados en el césped y Ciel con Sebastián cerca, sentados en una mesa, bebía su té como de costumbre mientras hablaba con su mayordomo asuntos de la compañía.

N/m: ¿y dónde está?

Emma: (suspira) es lo que quisiera saber, ya no nos hemos vuelto a ver desde el día que nos condenaron a muerte por robar comida.

La joven puso una de sus manos sobre el brazo de la fantasma.

--: ¿y por qué no vas a buscarlo?

N/p: sí, nada es imposible.. estoy seguro de que lo encontrarás.

Emma: yo… no lo sé, no se si él haya ido al mas allá o sea un alma en pena como lo fui yo antes de que -- me hiciera entrar en razón.

--: anda buscalo.. merecen volver a encontrarse y estar juntos de nuevo.

La fantasma se acercó a -- para decirle algo en secreto.

Emma: (susurrando) pero… ¿Qué hay de Andrus?

--: (susurrando) no te preocupes, ve tranquila y tómate el tiempo que necesites, estaré bien.. cuidaré de que no lastime ni a Ciel ni a mí.

Emma: (suspira) de acuerdo… me propondre a buscarlo, en cuánto pueda me volverán a ver aquí.

N/m: (sonriendo) que tengas suerte.

--: (sonriendo) nos vemos pronto.

La rubia solo les sonrió y desapareció.

Mey-Rin se acercó a la mesa donde estaban Ciel y Sebastián.

Mey-Rin: bocchan.

Ciel: ¿si? ¿Qué se te ofrece?

Mey-Rin: hay alguien en el teléfono que desea hablar con usted y con lady Phantomhive.

Ciel: ¿Quién?

Mey-Rin: no me dijo su nombre.. solo que es algo importante.

El peliazul se levantó de la silla.

Ciel: --.

--: ¿si?

Ciel: vamos adentro hay alguien que quiere hablar con nosotros.

--: oh.. de acuerdo.

La chica de levantó y se acercó a su esposo.

Ciel: Sebastián, ven con nosotros.

Sebastián: (sonriendo) por supuesto bocchan.

--: ya regresamos.

N/m: (sonriendo) claro, no hay problema.

Caminaron y entraron a la mansión hasta que llegaron al lugar donde estaba el teléfono, Ciel lo tomó.

Ciel: mansión Phantomhive.. habla Ciel Phantomhive.

Oh.. hola conde.

Conoció la voz enseguida, era la serpiente.. estaba un poco sorprendido pero no tenía miedo.

Ciel: (serio) ¿y ahora que quieres?

Oh.. no mucho.. solo decidí hacerte esta llamada para darte un saludo y porque quiero ver a alguien hoy… a tu querida esposa.

Ciel: (molesto) ¡de ninguna manera! Ella no se acercará a ti, yo tomaré su lugar.

Parece que no entendiste que la presa no es la que toma las decisiones, es la serpiente… pasa el teléfono a --.

Ciel le dio el teléfono a su esposa.

Ciel: es él… tranquila no pasa nada, aquí estamos Sebastián y yo.

Ella un poco preocupada tomó el teléfono.

--: (nerviosa) ¿ho-hola?

Que alegría volverte a escuchar niña.. no te conviene negarte a hacer lo que te ordene, lo tendrás que hacer o si no puedo ir a tu hogar.. se me puede escapar decirle algo a tu esposo que lo puede lastimar… y no quieres eso ¿verdad?

--: (suspira) ¿Qué tengo que hacer?

Ciel al escucharla, comenzó a sentirse angustiado.

Simple… debes venir al pueblo a un restaurante, aquí estaré esperándote.. ahora regresa el teléfono a tu esposo.

Ella obedeció, Ciel tomó el teléfono.

Ciel: (molesto) ¡¿Qué fue lo que le ordenaste hacer?!

Ella va a venir a verme al pueblo… pero esta vez jugaré bien, puede venir acompañada de tu mayordomo.. contigo no.

Ciel: (molesto) ¡no! ¡ella no…!

La serpiente lo interrumpió cortando la llamada.

Ciel: no -- no irás, no quiero arriesgarte.

--: tengo que hacerlo Ciel.

Ciel: ¡no! ¡tú no iras, iré yo!

Ella preocupada se acercó a él y puso sus manos sobre los hombros de el peliazul.

--: no Ciel, es a mi a quien quiere ver, tú quédate aquí, estarás a salvo.

Ciel: pero --.

--: no le tengo miedo, prefiero ir yo a que vayas tú y estés en peligro.. tranquilo estaré bien.

El miró hacía otra parte, ella le acarició una mejilla y él la volvió a mirar.

Ciel: no quiero perderte a ti también.

Ella lo abrazó, él enseguida correspondió.

--: no me perderás.. él no logrará hacer eso, solo quédate aquí si estás a salvo yo estoy bien y nada más me preocupa, volveré lo más pronto posible.

Ciel: Sebastián acompañala.. y si esa serpiente le quiere hacer algo protegela.

Sebastián: yes my lord.

Fueron arriba por ropa para frío ya que afuera se veía que una neblina había llegado a Londres, ya listos -- y Sebastián con la ropa se pararon cerca de la puerta.

--: no salgas por nada.. quédate aquí prometemelo.

Ciel: (suspira) lo prometo.

--: ahora regresamos.

Sebastián abrió la puerta, se dispusieron a salir…

Ciel: --.

La joven volteó su mirada a su esposo quien le tocó una mejilla y le dio un beso en los labios.

Ciel: ten cuidado.

--: lo tendré, no te preocupes.

Se despidieron, -- y Sebastián subieron a un carruaje y se alejaron de la mansión Phantomhive para irse al pueblo.

Pasaron unos minutos, llegaron al pueblo, estacionaron el carruaje en un lugar no muy transitado y se bajaron, -- tomando el brazo de Sebastián.

No hubo necesidad de que la serpiente le dijera la ubicación exacta a la chica de donde estaba, Sebastián al ser un demonio podría encontrarlo fácilmente sintiendo su presencia.

Caminaron hasta estar frente a un restaurante, por fuera se veía un sitio muy agradable.

Sebastián: aquí es mi lady, la serpiente está allí adentro esperandonos.. ¿siente miedo?

--: (suspira) un poco pero prefiero ser yo la que se enfrente a ese ser perverso y no Ciel, no soportaría que algo le pasará.

Sebastián: es admirable lo que siente por bocchan mi lady, no cualquiera se arriesgaria por otra persona.

--: porque yo lo quiero mucho, sé que cuando empezamos a vivir juntos yo no solía tratarlo bien pero me di cuenta de que estaba equivocada al odiarlo, a pesar de lo que él muestra ser con otras personas él en el fondo es un ser incomparable.

Sebastián: correcto mi lady, usted fue la chica afortunada en descubrir eso… bueno debemos entrar, ese demonio debe estar impaciente.

-- dio un fuerte respiro, Sebastián y ella entraron al lugar y miraron impresionados, el lugar era muy elegante; había un candelabro color plata en el techo, el suelo era de un color rojo vino y las mesas estaban muy bien cuidadas y adornadas con manteles blancos como la nieve.

Buscaron a Andrus hasta que lo encontraron sentado solo en una mesa que estaba cerca de una ventana, se acercaron y tomaron asiento frente a él, -- cerca de la ventana y Sebastián a su lado.

--: ¿Qué quieres? ¿para que me citaste aquí? Escucha puede que tú seas un demonio pero yo…

Andrus: (sonriendo) más despacio niña que haces que me dé mareos.. ¿tus padres y sobre todo tu esposo que es un conde no te enseñaron modales?

Ella pasó de mirarlo con desprecio a mirarlo con confusión.

Andrus: (sonriendo) cuando llegas con una persona no le empiezas a interrogar, primero la saludas y le preguntas como ha estado.

--: (molesta) deja de decir tonterías y dime la razón del porque me citaste aquí.

Andrus: (sonriendo) no, no.. primero saludame y preguntame como ha estado mi día y con gusto te diré en detalle.

Ella hizo un rostro de fastidio.

--: hola Andrus.

Andrus: (sonriendo) hola condesa Phantomhive.

--: ¿Cómo ha estado tu dia?

Andrus: (sonriendo) oh muy bien como todos los días, gracias.

--: bien ya hice lo que querías ahora tu cumple con tu parte.

Andrus: (sonriendo) muy bien.. solo te cité para hablar de algunas cosas.

-- se percató de dos cosas; en el lugar donde ella estaba sentada ya estaba servida una taza de té japonés, y en el lugar de Andrus, había una taza de té negro y una rebanada de pastel de chocolate con mermelada de fresa.

Andrus: (sonriendo) pero ya que apenas llegaste toma un sorbo a tu té, te hará bien ya que afuera hace frío, entraras en calor.

La joven miró la taza dudosa.

--: ¿y como sé que no tiene veneno?

Andrus: (sonriendo) ay niña si quisiera matarte ya lo habría hecho hace mucho, pero no.. eliminarte nunca estará en mis planes… ¡disculpe camarero!

El mencionado se hacercó a ellos.

¿Si? ¿Qué se le ofrece señor? – preguntó el camarero.

Andrus: mi amiga la condesa Phantomhive, es una chica exigente y nunca se toma el té sin antes que alguien más lo pruebe para ver si tiene un sabor perfecto y exquisito ¿podría darle una pequeña probada y decirle si el sabor está bien?

Por supuesto – dijo el camarero, tomó la taza de té de -- y dio un pequeño sorbo.

El té está perfecto, así que condesa no tiene que desecharlo, lo va a disfrutar eso es seguro.. bueno me retiro, disfruten su comida – dijo el camarero y se fue.

Andrus: (sonriendo) ¿ves? No le pasó nada a ese humano, así que tómate tu té.

La joven agarró la taza y tomó un gran sorbo dejando la taza a la mitad de líquido.

--: ¿para que son ese té y esa rebanada de pastel? No necesitas consumirlos para sobrevivir eres inmortal.

Andrus: (sonriendo) es cierto, pero a diferencia de tu mayordomo aunque no lo necesité me gusta por alguna razón.

La serpiente tomó la taza de té negro y la extendió hacía --.

Sebastián: ¿para que le estás ofreciendo la taza a mi lady?

Andrus: (sonriendo) ya lo sabrán, solo toma un sorbo niña.

Ella agarró la taza y tomó un pequeño sorbo pero rápidamente lo escupió y se mancho el mentón.

Sebastián: (sorprendido) ¡mi lady!

El mayordomo tomo una servilleta de la mesa y con delicadeza limpio el mentón de la chica.

Sebastián: ¿Qué pasó mi lady? ¿porqué escupió el té?

--: tiene un sabor muy amargo.. es imposible tomar eso.

Andrus: (sonriendo) muy bien ese té está amargo, ahora prueba el pastel.

El demonio le ofreció ahora la rebanada de pastel a la chica, ella tomó el plato y probó el pastel, a diferencia de el té este tenía un sabor dulce y agradable.

Andrus: (sonriendo) ¿ahora ves la diferencia? Él té tiene un sabor amargo que nadie quiere, y el pastel tiene un sabor dulce y agradable que cualquiera disfruta… algo parecido a tu realidad.

--: ¿mi.. mi realidad?

Andrus: (sonriendo) si.. tú vives mintiendole a tu esposo porque sabes que decirle la verdad lo lastimaria profundamente.

Ella sintió como su sangre se helaba y miró al mayordomo preocupada.

Andrus: (sonriendo) tranquila tu mayordomo ya sabe todo.

--: (sorprendida) ¡¿Qué?! ¡¿enserio Sebastián?!

Sebastián: si mi lady, él me lo dijo la noche de el cumpleaños de bocchan cuando le hice un interrogatorio.

Andrus: (sonriendo) para ser más específico tú prefieres darle a Ciel el pastel que representa la mentira, porque tiene un sabor dulce que llena las expectativas y hace sentir bien, pero no te atreves a darle el té amargo que representa la verdad, porque deja un horrible sabor y no te gusta.

--: él no merece que yo lo lastime.. él es muy bueno… no merece a alguien como yo… soy una cobarde.

Andrus: (sonriendo) tú lo dijiste no yo.

Andrus tomó la taza de el té amargo y se lo acabó de un sorbo, él no mostró gesto de disgusto, en cambio el sabor amargo era su favorito.

Terminaron su comida y salieron los tres del restaurante, caminaban por las calles de Londres, -- en medio, Andrus de su lado derecho y de su lado izquierdo iba Sebastián, sujetandola elegantemente. Parecía un pueblo fantasma, eran los únicos caminando por las calles no habían personas, la neblina y el frío hacían que el ambiente se sintiera un poco aterrador para --.

--: ¿podemos irnos a otro lado? Estar en este lugar me da escalofríos.

Andrus: (sonriente) para ti que eres una débil humana si lo es pero para mi es el ambiente perfecto.

Llegaron a el muelle, se detuvieron instantáneamente.

Andrus: ¿ves esos barriles?

--: si, ¿Qué tienen?

Andrus: (sonriendo) ve allá y trae un objeto envuelto que está arriba de estos.

--: pe-pero.. está un poco lejos y..

Andrus: (sonriendo) no comprendo por qué tienes miedo, ya tienes a dos demonios a tu lado ¿Qué puede ser más peligroso? Ve y si alguien sale de repente y te intenta atacar tu mayordomo y yo lo eliminamos.

Sebastián: ¿desea que yo vaya mi lady?

--: (suspira) no Sebastián, puedo ir yo.

La joven se soltó de el brazo de el mayordomo y caminó hasta los barriles, había un pañuelo blanco arriba de estos, lo tomó y regresó con los demonios.

Andrus: (sonriendo) bien, ahora abre el pañuelo.

Ella obedeció y al ver lo que escondía el pañuelo se asustó, era un puñal.

--: (nerviosa) ¿q-que vas a hacer con e-esto?

Sebastián: (molesto) no intentes lastimarla, no lo permitiré.

Andrus: (sonriendo) son muy dramáticos los dos.. no voy a matarte niña, vamos a hacer una prueba; compararemos el dolor físico con el psicológico para ver cual es el que duele más… primero debo iniciar contandote un cuento que ya te sabes.

La serpiente caminó un poco y puso sus brazos detrás de su espalda.

Andrus: había una vez una chica plebeya que por el destino se casó con un conde, ese conde a pesar de ser un demonio y alguien frío la a.. amaba pero ella no podía corresponderle porque amaba a otro chico plebeyo que fue su primer a.. amor no se atreve a decirle la verdad porque sabe que eso dejará una segunda herida en el corazón de su esposo, es felíz a base de mentiras y engaños.

El demonio miró a la chica que ya parecía encontrarse mal y no sabía que decir.

Andrus: bien ya probamos el dolor psicológico, ahora toca el turno de el físico.

El se acercó a la joven, tomó el puñal y se lo ofreció a Sebastián.

Sebastián: ¿Qué pretendes que haga con eso?

Andrus: (sonriendo) clavaselo en uno de sus brazos y hazle una herida de el codo hasta la mano.

Sebastián: (molesto) ¡no pienso lastimar a mi lady!

Andrus: (sonriendo) hazlo.. o ¿prefieres que lo haga yo?

--: hazlo Sebastián.

Sebastián: pero mi lady ¿está segura?

--: sí… prefiero que lo hagas tú a que lo haga él.. hazlo.

La joven se alzó la manga de su abrigo dejando descubierto su brazo.

Sebastián: como deseé mi lady.

Sebastián se quitó con su boca el guante de su mano derecha, tomó el puñal y se lo clavó suavemente a -- en la piel, fue conduciendo el puñal lentamente por el codo hasta la mano mientras -- tenía los ojos cerrados y trataba de no gritar aunque sentía un dolor horrible, y una lágrima salió de uno de sus ojos.

El mayordomo finalmente hizo que el puñal llegará a la mano y lo retiró.

Andrus: (sonriendo) bien ¿Qué te dolió más?

--: la herida si dolió mucho.. pero no es nada comparado a lo que siento por dentro día tras día.. sé que esta herida física sanara pero… la que tengo por dentro nunca.

Andrus: (sonriendo) muy bien.. el dolor psicológico es peor que el físico.

Sebastián tiró el puñal al suelo, sacó una venda de uno de los bolsillos de su pantalón y se la comenzó a colocar a -- en el brazo herido.

Ella miró profundamente el físico de Andrus, le impresionaba.. parecía que tenía a la primera alma pura frente a frente pero ese no era ningún humano, era un demonio disfrazado de uno.

--: ¿Cómo pudiste ser capaz de hacerle eso a esas almas puras?

Andrus: (sonriendo) eso hiciste bien, estudiar a tu enemigo para conocerlo mejor… pero ¿no crees que hice un bien en lugar de un mal? Rodion Kozlov fue encarcelado injustamente, era un buen hombre, pero fue su mejor amigo quien le clavo el puñal por la espalda y lo traicionó solo por envidia, yo lo saqué de la cárcel y le dije que era mejor acabar con ese hombre que lo traicionó… por otro lado Antonella quedó paralizada de sus piernas, perdió a su amiga y nadie la quería adoptar por su condición.. pero ¿Qué vas a saber tú de eso? Tú eres una condesa, tienes a tus padres vivos, millonaria, admirada por muchas personas y tienes un esposo atractivo y que te adora.. nunca lo entenderias por más que lo intentaras.

Odiaba aceptarlo pero la serpiente tenía razón.

Andrus: era mejor que se "mudará" que seguir con esa "capa incómoda" yo solo los aconseje a ella y a Kozlov no los obligue a pecar, ellos fueron los que fallaron y sus almas se oscurecieron.

-- no sabía que decir al respecto, quedó sin palabras.

Andrus: (sonriendo) y hablando de almas puras…

Se fueron del lugar y caminaron por las calles de Londres hasta llegar un sitio donde -- no esperaba que fueran; la casa de Dominick.

Miraron por una ventana, ahí estaba él contento junto a Nadya.

Andrus: (sonriendo) se ven muy felices ¿no?

La chica los miraba con tristeza, deseaba ser ella la que estuviera riéndose con Dominick ahí pero no debía dejar de lado a Ciel, él la amaba y no merecía hacerlo sufrir.

Andrus: ¿vas a arrebatarle la persona que ama a esa chica inocente? ¿vas a lastimar a Ciel que lo único que ha hecho es amarte y cuidarte? ¿le vas a negar la felicidad?

--: (triste) ya Andrus basta.. ya me hiciste sentir mal, lograste lo que querías, ya solo vete.

Andrus: (sonriendo) esta bien, pero solo te diré que si regresaras con Dominick no solo estarías siendo egoísta con Ciel sino también con Dominick al no dejarlo ir y forzarlo a estar contigo.

La serpiente se fue dejándola atónita por lo que le había dicho.

--: (triste) vámonos a casa Sebastián, ya no quiero estar aquí.

Sebastián: por supuesto mi lady.

Al regresar a la mansión Ciel abrazó a su esposa.

Ciel: ¿estás bien?

--: si.. estoy bien.

Él la tomó de sus mejillas y colocó su frente sobre la de ella.

Ciel: me alegra eso.

Abrió sus ojos y vio que en uno de los brazos de -- había algo sospechoso.

Ciel: -- ¿qué tienes ahí?

--: (nerviosa) no.. no es nada.

Ciel: déjame ver.

Ella retiró el brazo enseguida.

Ciel: -- ¿por qué no me quieres mostrar tu brazo?

--: (nerviosa) no tengo nada Ciel.. no te preocupes..

El peliazul tomó el brazo de su esposa, subió la manga de su abrigo y vio una venda.. con cuidado la retiró y se asustó un poco al ver que ella tenía una gran herida de el codo hasta la mano.

Ciel: (preocupado) ¡--! ¡¿él te hizo esto?!

Sebastián: no bocchan fui yo.

Ciel: (molesto) ¡¿qué?! ¡¿por qué lo hiciste?! ¡te ordene protegerla y eres el que la hiere!

--: Ciel, Sebastián tuvo que hacerlo.

Sebastián: sí bocchan, sino la serpiente lo iba a hacer y podía causarle más dolor a lady Phantomhive, por eso lo hice yo, para que no sufriera mucho.

--: sí.. no tienes que enojarte con Sebastián Ciel, no tuvo otra alternativa, además yo misma le ordene hacerlo.

Ciel: (suspira) esta bien.. pero… ¿no te duele?

--: solo un poco pero se me pasará en unos días, descuida estaré bien.

Ciel: de acuerdo.

Más tarde Ciel ya estaba durmiendo, su esposa estaba cerca de él contemplandolo junto con el mayordomo.

Sebastián: (susurrando) ¿así desea verlo siempre mi lady?

--: sí…

Miró su brazo herido y después miró a Ciel.

--: (susurrando) no me importa si ese demonio me lastima a mí, mientras él esté bien yo estoy feliz.

Se acercó más a Ciel y le dio un beso en su mejilla, aunque estaba dormido el peliazul ante el acto de su esposa mostró una pequeña sonrisa.

Sebastián: (pensando) aunque usted esté muy confundida, muy en el fondo siente algo fuerte por bocchan… y no es querer es algo mucho más fuerte…