Puedes ser dueño de mi alma y de mi vida pero nunca lo serás de mi amor.

No me rendiré.. voy a luchar hasta conquistar tu corazón y que tú también me ames a mí como yo a ti…

Ciel: así que pienso que sería buena idea lanzar un nuevo juguete a la compañía ¿tú que opinas --?

Su esposa no le contestó ni parecía prestar atención al tema, veía el suelo y se le notaba seria y pensativa.

Ciel: ¿--?

El peliazul extendió su mano y la colocó sobre la de la chica, ella dejó sus pensamientos y lo miró.

--: oh.. si.. perdón ¿Qué decías?

Ciel: ¿pasa algo --? has estado muy extraña desde que nos despertamos.

--: ¿extraña? ¿por qué lo dices?

Ciel: te he estado platicando algunas cosas y no prestas mucha atención, ¿estás bien?

--: si.. estoy bien.. no tienes de que preocuparte.

Vio como su esposo tomó una de sus manos y recostó su rostro sobre esta.

Ciel: claro que debo, sabes que eres importante para mí.

La joven apartó su mano lo que puso inquieto al peliazul.

Ciel: --…

--: yo.. solo mejor dejemos esto.. me voy seguro tienes mucho trabajo y no quiero molestarte.

Salió del despacho, Ciel se recostó en su sillón y puso una de sus manos sobre una de sus mejillas.

Ciel: (pensando) ¿Por qué actúa así? Tendré que averiguarlo más tarde, solo espero que no le esté pasando algo malo. No soporto verla sufrir.

Al bajar las escaleras y llegar a la planta baja la chica vio algo que no esperaba; su madre estaba arriba de una mesa, parecía un poco asustada.

--: (sorprendida) ¡oh! Mamá ¿Qué pasa? ¿Cuál es el problema? ¿porqué estás arriba de esa mesa?

N/m: (asustada) ¡un ratón!

De repente salieron Bard y Finny corriendo de un pasillo con escobas en sus manos siguiendo a un ratón.

Finny: ¡cuidado, lady Phantomhive!

La mencionada se hizo a un lado para que el roedor no se acercará, ambos rubios siguieron al ratón hasta que lo acorralaron en una esquina, Bard lo tomó de la cola.

Bard: (sonriendo) vaya, vaya esta vez no se nos escapó.

--: ¿Qué harán con el?

Finny: yo propongo que vayamos muy muy lejos de la mansión y lo soltemos.

Bard: mmm tienes razón, después de todo es una vida. Ahora volvemos, lady Phantomhive y madam N/m, iremos a liberarlo, pero descuiden me lavare bien las manos para hacer el almuerzo de la tarde y la cena.

Ambos rubios salieron por la puerta principal, -- ayudó a su madre a bajar de la mesa.

--: (sonriendo) jaja creí que ya habías superado tu miedo a los ratones mamá.

N/m: no, imposible son animales muy raros y además desastrosos.. no definitivamente nunca me agradaran.

--: jaja, de acuerdo, estaré en el jardín de enfrente por si me necesitas para algo, quiero tomar aire fresco

N/m: (sonriendo) esta bien linda.

La chica salió afuera y caminó por el jardín hasta llegar a la fuente, miró el agua y metió una de sus manos.

--: (pensando) recuerdo que cuando era pequeña habían algunos niños que decían que si arrogábamos una moneda a una fuente y pedíamos un deseo este se cumpliría.. yo nunca lo creí, puede ser que haya sido una broma de uno de ellos para después sacar las monedas y gastarlas en dulces o juguetes.

¡Mira mamá! ¡una princesa! - -- escuchó la voz de un niño varón, miró alrededor, cerca aunque con unos cuántos pasos de distancia estaba Emma con un niño de cabello negro, el mismo que había visto en la fotografía, al parecer la difunta si encontró a su hijo.

Se acercó a ellos, el niño la miró con más fascinación.

--: (sonriendo) veo que si lo encontraste… Adley ¿no?

Adley: ¿Cómo sabe mi nombre?

Emma: (sonriendo) le hablé de ti mi amor.

Adley: (sonriendo) su vestido es muy bonito, princesa.

--: (sonriendo) gracias, pero no soy una princesa, solo una condesa.

Adley: (sonriendo) no importa, para mi siempre será una princesa dulce.

--: ¿Cómo lo encontraste?

Emma: (sonriendo) en el pueblo donde vivíamos hay un lugar donde a Adley le gustaba jugar, fui a ese lugar y ahí estaba él.

Adley: (sonriendo) estaba mirando un caracol porque tenía curiosidad, miré una sombra y me puse muy feliz de que era mi mamá.

Emma: (sonriendo) creí que nunca nos volveríamos a ver pero la vida por fin fue buena con nosotros y nos juntó de nuevo, ya nada nos volverá a separar.

Una mariposa violeta voló cerca de ellos.

Adley: (sonriendo) oh.. que hermosa.

El pelinegro siguió a la mariposa.

Emma: (sonriendo) ya sabes como son los niños, ahora volvemos.

--: (sonriendo) claro.

Cuando los fantasmas se alejaron la joven se sentó en la fuente, de pronto sintió unos suaves brazos abrazarla por la espalda y por los inconfundibles anillos que estaban entre sus dedos supo quien era.

--: Ciel…

Ciel: lo siento si lo hice sin avisar.. no pude resistirlo.

--: creí que tenías trabajo.

Ciel: sí, pero no era mucho, logré terminarlo. Ahora puedo pasar tiempo contigo.

Sintió como su esposo le dio un beso en la mejilla izquierda, le había gustado pero aún así, quitó los brazos del peliazul de ella y se alejó.

--: (seria) Ciel, basta.

Ciel: --…

--: (seria) solo, no vuelvas a hacer eso.

Ciel: ¿Por qué estás despreciando mi amor?

--: (seria) no estoy despreciando tu amor Ciel, sabes que yo nunca..

El peliazul se acercó a ella y la tomó de las manos.

Ciel: por supuesto que lo estás haciendo, ¿hice algo que no te gustó? ¿estás molesta conmigo?

Ella un poco nerviosa apartó sus manos de las de su esposo y le dio la espalda.

--: (seria) no estoy molesta contigo, Ciel, tan solo deja de tener esas muestras de afecto conmigo…

Tragó saliva y se armó de valor para lo que estaba a punto de decir.

--: (seria) no me gustan.

El peliazul se quedó paralizado por lo que su esposa dijo, con un vacío en el pecho se fue para dejarla sola, le dolía en su alma tratar así a Ciel pero después de lo que pasó el día anterior más sentía que no merecía a ese perfecto chico como esposo.

En la noche a la hora de la cena, todos estaban sentados en el lugar que acostumbraban excepto --, esa noche en lugar de sentarse junto a Ciel se sentó en un lugar lo más apartado posible de él. El ambiente se sentía tenso, nadie decía ni una sola palabra, solo se disponían a comer de sus platillos.

El peliazul tenía la mirada sobre su esposa, aunque a veces tuvieran sus disgustos ella nunca lo trataba así, podía mantener un poco su distancia con él pero no tanto como para evitarlo todo el día o buscar una excusa para no estar cerca de él. La incertidumbre no lo dejaba estar tranquilo, iba a averiguar lo que le pasaba a su esposa a toda costa, así que miró a los padres de la chica.

Ciel: mmm.

Observaron que el peliazul señalaba a -- con la mirada, dando a entender que quería estar a solas con ella.

N/m: oh, N/p, ven acompáñame al jardín, encontré un objeto muy extraño y quiero que también tú lo veas.

N/p: de acuerdo querida.

Se levantaron de sus sillas dispuestos a retirarse del lugar.

--: los acompaño.

N/p: oh, no -- quédate aquí termina tu cena.. quizás puede que ese objeto tenga algo feo y no queremos que pierdas el apetito, ya volvemos.

Los adultos se fueron, la joven continuo comiendo de su platillo para no prestarle atención a Ciel.

Ciel: (serio) --.

Como si hubiesen presionado un botón ella dejó de comer al instante y miró a Ciel, el peliazul se levantó de su silla y se fue acercando al lugar de su esposa, -- por instinto se levantó también de su silla y caminó hacía atrás intimidada.

--: (nerviosa) Ciel.. espera.. ¿Qué haces?

Retrocedió hasta que ya no pudo más, quedó contra la pared y Ciel la acorralo.

--: (nerviosa) Ci-Ciel..

Ciel: (serio) no te dejaré ir hasta que me digas que sucede.

--: (nerviosa) no.. no sucede nada Ciel..

Ciel: (serio) por supuesto que si.. ¿Por qué rechazas mis abrazos? ¿y porque estás tan distante conmigo? Estás actuando igual que como cuando éramos recién casados.. ¿a que le tienes miedo? ¿a esto?

El único ojo visible de Ciel por un momento se torno de color rojo.

¿Temerle a algo? Ella sabía que aunque ahora era un demonio él nunca le haría daño, confiaba en él.. o ¿sería temerle a otra cosa? Pero ¿a que? Quizás.. sería.. ¿a que el amor que sentía por él se volviera más fuerte que ya no podría estar sin él y la hiciera olvidar su otro romance?

--: no.. yo sé que a pesar de lo que eres ahora jamás me harías algo malo.. Ciel.. ¿porqué te casaste conmigo?

El estado de Ciel cambió de desconcierto a frustración, nunca esperó que -- le hiciera alguna vez esa pregunta, pero estaba seguro de su respuesta.

Ciel: (suspira) -- ¿por qué me preguntas eso? ¿aún dudas de que siento algo muy profundo por ti?

--: n-no.. no es eso.. es que tú.. eres un conde y yo soy.. bueno era una plebeya ¿Por qué te fijaste en mí?

Ciel: sabes que lo que digan las demás personas nunca me ha importado ni tampoco el que fuéramos de clases diferentes, pensé que lo que sentía por ti era un simple enamoramiento pero con el tiempo descubrí que era algo más fuerte… te amo.. por eso fue que quise unirme contigo..

Él juntó su frente con la de ella, ambos cerraron sus ojos.

--: Ciel…

Ciel: no me rechaces, puedes pedirme lo que sea pero no que me aleje de ti... eso nunca...

Acortó la poca distancia que separaba sus rostros y la besó, -- se resistió al principio pero una parte muy profunda de ella no quería rechazarlo, así que le correspondió tiernamente, su mano izquierda buscaba la mano derecha de Ciel hasta que la encontró y la entrelazo con la suya, con su otro brazo desocupado abrazó a Ciel por la espalda y lo acercó más a ella.

Al terminar el beso esta vez fue la fémina quien buscó los brazos de Ciel, él no se los negó, la abrazó fuertemente, ambos recostaron su cabeza en el hombro del contrario. Se sentía mejor la cercanía de Ciel siempre lograba hacerla olvidar su dolor y pensar que estarían bien, que nada malo les iba a pasar.

--: perdóname… perdóname por como te traté.. es que.. a veces siento que no te merezco.

El peliazul la miró a los ojos y le acarició la mejilla.

Ciel: no vuelvas a pensar eso.. no me importa si tienes muchos errores o defectos, eres perfecta para mí.

--: ¿y si yo algún día..?

Él hizo que ella se recostara en su pecho.

Ciel: no, nada malo te pasará ni a ti ni a mí, te lo prometo.

No hizo más que cerrar sus ojos y abrazar más fuerte a Ciel

--: (pensando) no me importa que me pase algo a mi, lo que me importa es que no te pasé algo a ti… que nada te haga daño… eres muy especial.