Bien ya sabe que los dos niños que iban juntos son dos condes, el primer matrimonio más joven que se haya visto en la historia, el matrimonio Phantomhive.. de el otro chico supimos que es un plebeyo cualquiera, es de una familia que solo consiste en tres.. la familia Smirnov – dijo un hombre a su jefe.

Mmm muy bien.. ustedes tres – dijo el jefe señalando a tres de sus hombres.

¿Sí? – respondieron los señalados.

Tráiganme al plebeyo y maten a sus padres.. nosotros iremos por los condes Phantomhive.. ya saben donde encontrarnos – dijo el jefe.

Mientras tanto en la casa de los Smirnov, el castaño se le veía muy raro y nervioso, su madre lo notó y llamó su atención.

Rowena: Dominick ¿qué pasa, cariño?

Dominick: (nervioso) ¿eh? Oh, nada mamá e-estoy bien.

Rowena: ¿estás teniendo otra vez esa sensación? Muéstrame las manos.

El menor obedeció, le contagió su temor a su madre al ver ella que las manos las tenía sudorosas, había heredado eso de su difunto bisabuelo; si algo malo iba a pasar las manos le sudaban, no importaba si estuviera el más intenso frío las manos sudaban, era como un aviso.

Dietrich: (preocupado) ¿creen que de nuevo venga ese extraño hombre de cabellera larga?

Dominick: no lo sé.. ese hombre no nos hizo nada malo ni a mí ni al conde ni tampoco a --.

Rowena: ¿--? ¿Por qué llamas a la condesa Phantomhive por su nombre Dominick? Sabes que no es correcto hacer eso.

Dominick: sí, lo sé mamá ella me lo pidió, no entiendo.. quizás aunque se casó con un noble no quiere que la veamos como alguien superior por eso sino como si aún fuera como nosotros.

Dietrich: puede ser.. esa joven antes de casarse fue de nuestra clase, muy trabajadora y generosa.

Dominick: muchas personas hablaban entre ellas y rumoreaban que ella se iba a casar por interés o por otras razones pero yo nunca lo creí.. ella se ve muy feliz al lado de su esposo. Dudo que haya sido por otra cosa que no sea amor su matrimonio.

La conversación se interrumpió al abrirse la puerta muy violentamente, habían tres hombres armados, la familia aterrorizada intentó escapar por otra puerta cercana pero rápidamente dos hombres tomaron con brusquedad a los padres y el tercero jaló de un brazo al menor y le apuntó con la pistola cerca del pecho.

Listo, ya tengo al niño, ¡mátenlos! – dijo el hombre.

Los padres y el menor suplicaron con desesperación pero los hombres no hacían caso, el tercer hombre se estaba dirigiendo a la salida con Dominick en brazos pero de la nada sonó un fuerte disparo, una bala entró en la cabeza del hombre y esté cayó muerto al suelo.

¿Pero qué? – formuló una pregunta uno de los hombres atónito, de repente de la puerta donde iba a escapar la familia entró un hombre de larga cabellera y a una velocidad increíble mató al hombre que sostenía a la madre torsiendole el cuello.

Solo quedaba un hombre el cual apuntó a su rehén con la pistola.

¡No se acerqué o mató a este hombre! – dijo el sujeto, la serpiente solo amplió su sonrisa y se fue acercando poco a poco a ellos, al ver que aquél pelinegro no obedecía el hombre le disparó pero el demonio detuvo la bala agarrandola con dos dedos, lo que asustó al contrario y a la familia.

Andrus: (sonriendo) buen intento.

De su gabardina sacó una pistola y sin pensarlo mató rápidamente a el último hombre disparándole en el corazón, esté cayó al suelo también como sus otros dos ya fallecidos compañeros.

Andrus: (sonriendo) ay.. tipos como estos piensan que voy a temblar con sus juguetitos.

El menor corrió con sus padres y ambos lo tomaron en brazos.

Dietrich: (preocupado) ¿estás bien?

Dominick: si.. estoy bien.

El demonio tomó los tres cadáveres, había una gran bolsa negra colgada en una pared, la tomó y echó los cuerpos ahí.

Andrus: (sonriendo) esperó que no les importe que me llevé esta bolsa para ocultar los cuerpos.. bien ya hice mi trabajo y no puedo convivir por hoy mucho tiempo con ustedes porque tengo otro asunto que resolver pero nos vemos otro día.. ah y si alguien ve esa sangre antes de que ustedes la hayan limpiado pueden decir que estaban haciendo una salsa de un color rojo muy intenso y especial conmigo pero que me tropecé y se cayó.. bien, adiós.

Salió de la casa cargando la bolsa dejando a la familia muy confundida, aunque el más confundido era Dominick, la sensación de las manos sudorosas aún no había desaparecido.

En la mansión Phantomhive, el peliazul y su esposa iban saliendo de su hogar, un carruaje ya estaba listo esperándolos.. ese día no tenía muchos pendientes así que quería ir a dar un paseo con -- y pasar tiempo juntos sin nadie más.

--: ¿estás seguro de que no quieres que Sebastián vaya con nosotros? ¿y si necesitas algo?

El conde estiró su mano y acarició una de las mejillas de su esposa.

Ciel: no necesito nada más si estás a mi lado.. lo demás está de sobra.

La chica se sonrojo, lo que hizo que el peliazul sintiera ternura.. le encantaba que ella se pusiera nerviosa por él. Extendió su mano para ofrecérsela a la fémina, ella con una sonrisa la sujetó, ambos caminaron hacía el carruaje, Ciel ayudó a -- a subir en la parte de adelante (el lugar donde debía sentarse el que conducía el carruaje) después subió él.

Ambos decidieron conducir, -- tomó las riendas de un caballo y Ciel las de el otro, pusieron en marcha el carruaje y avanzó hasta que poco a poco fueron dejando la mansión atrás.

--: solo espero que lo atrapen.

Ciel: ¿a quién?

--: a ese malvado hombre.. ese pederasta que llegó hace poco a Londres.

Ciel: oh.. por lo que ví en la carta de la reina se hace llamar "Saraco" un nombre muy raro para venir de un hombre que es poderoso pero de una manera muy sucia.

--: sí, también yo lo pensé, me hace sentir un vacío pensar en esos pobres niños inocentes que son vendidos a personas enfermas o que él se queda con algunos para satisfacer sus deseos más sucios y horribles.

Ciel: tranquila, pronto ese miserable va a pagar por todo lo que ha hecho.. cuando Sebastián y yo lo atrapemos.

Ella sujetó una de las manos de Ciel y la entrelazo con la suya.

--: confío en eso, pero ten cuidado cuando vayan a atacar, sabes que si algo te pasa yo…

Aprovechó que tenía la mano de su esposa sujetada, la acercó a su rostro y la besó.

Ciel: sabes que nada me pasará al lado de esos tipos ni de otros más.. lo único que me dañaría es que algo te separara de mi lado, pero…

Extendió su mano y acarició la parte detrás del hombro izquierdo de --, donde ella tenía la marca del contrato.

Ciel: ya ni la muerte nos puede separar, no me arrepiento de que nos hayamos unido.

--: Ciel…

No tenía palabras para decir lo que sentía en esos momentos pero lo podía expresar de una manera más bella.

Se acercó a el peliazul y repartió besos en su rostro, Ciel hizo que el carruaje se detuviera, cerró sus ojos y acarició el cabello de su esposa.

Ciel: (susurrando) eres… hermosa..

Tenían sed de los labios del otro así que los unieron y se besaron delicadamente.

Así como a la familia Smirnov algo los interrumpió; dos disparos que mataron a los caballos, de repente dos hombres tomaron a la condesa de los brazos y la separaron de su esposo.

--: (asustada) ¡suéltenme.. Ciel!

Ciel: (asustado) ¡--!

Se levantó dispuesto a ir a salvarla pero también a él lo tomaron dos hombres a la fuerza y en unos instantes los subieron a ambos a otro carruaje, ahí estaba ese hombre del que estaban hablando hace unos momentos; ese pederasta poderoso del cuál muchos temían.

Ciel: (enojado) ¡usted!

Saraco: (sonriendo) así es conde Phantomhive, Saraco en persona.

Ciel: (enojado) ¡¿qué es lo que quiere conmigo y con mi esposa?!

Saraco: (sonriendo) oh no busco dinero porque eso lo tengo de sobra.. a quienes quiero es a ustedes, tienen un buen físico y son ambos unos condes estoy seguro de que algo bueno obtendre de eso.. vaya la había visto de lejos pero ahora de cerca veo que su esposa es más hermosa, toda una belleza.

La joven se resistió pero el hombre la forzó a que ella se acercara a él y le acarició el rostro, lo que le hizo hervir la sangre a Ciel.

Ciel: (enojado) ¡no la toques!

Se levantó para atacarlo pero uno de los hombres le dio un golpe en el estómago, el peliazul cayó de rodillas.

Ciel: ¡ah!

--: (preocupada) ¡Ciel!

Quería ir con él pero el mayor la sujetaba con mucha fuerza.

Ciel: (gritando) ¡Sebasti…!

No pudo terminar de llamar a su mayordomo, vio como el hombre le apuntó a su esposa con una pistola en la cabeza lo que hizo que él se paralizara del miedo y ella también.

Saraco: mejor ni intentes pedir ayuda o ella muere.

Todo el viaje fue tranquilo, llegaron a una bodega que estaba muy lejos del pueblo y la civilización, bajaron con ambos niños y entraron a esta.

Todo parecía normal excepto que había dos grandes palos con unas sogas.

Emm disculpe jefe eso no estaba la primera vez que entramos a esta bodega ¿para qué son? – cuestionó uno de los trabajadores.

Saraco: (sonriendo) es bueno el dinero sí, pero también pienso que necesitamos un poco de diversión..

Dirigió su mirada a los jóvenes condes.

Saraco: (sonriendo) mmm ¿a cuál? Ya sé, aten al conde de los dos brazos en esos palos, esa limpia espalda necesita unos buenos azotes.

-- sintió algo muy horrible en su alma, no quería que él recibiera ese doloroso castigo.

--: (preocupada) ¡no, no! ¡él no porfavor! Si van a azotar a alguien háganlo conmigo pero a él dejenlo tranquilo!

Ciel: (asustado) ¡¿qué?! ¡no, no --! yo voy a ser el que reciba el castigo.. ¡ella no!

Saraco: (sonriendo) mmm que interesante ¿así que tú quieres tomar el castigo en lugar de tu esposo?

--: (preocupada) sí.. estoy dispuesta, pero a él no le hagan nada.

Ciel: (asustado) ¡¿qué?! ¡--… no!

Saraco: (sonriendo) ya escucharon a la condesa, atenla a ella en los palos y al conde en esa pared con esas cadenas, quiero que este en primera fila para el espectáculo.. además será más divertido azotarla a ella y que él sufra.

Ciel: (asustado) ¡no.. -- tú..!

Callaron al conde poniéndole un pañuelo blanco en la boca, lo llevaron a una pared que estaba justo enfrente donde iban a castigar a su esposa, y le ataron todo el cuerpo con cadenas. A la condesa le ataron ambos brazos con las sogas en los palos frente a él y rompieron violentamente su vestido de la parte de la espalda (por supuesto que el lugar donde estaba la marca quedó oculto)

Ciel: mmm.

El peliazul se movía desesperado para romper las cadenas e ir a salvarla pero estaba muy bien sujetado.

Saraco: (sonriendo) muy bien denme el látigo.

Uno de sus hombres se acercó a él y le entregó el mencionado instrumento, Ciel se asustó más que nunca, intentó volver a soltarse pero de nuevo fue inútil.

Saraco: (sonriendo) muy bien caballeros prepárense que el espectáculo va a comenzar.

Hizo su brazo hacía atrás y le dio un fuerte latigazo a la condesa en la espalda, ella gritó de dolor todos los presentes se rieron y el conde sentía un dolor muy fuerte en su ser de ver como ella sufría.

Le dio otro latigazo más pero esta vez con todas sus fuerzas ella se contuvo y no gritó.

Saraco: (sonriendo) vaya si que tienes resistencia, veamos ahora.

Sintió otro fuerte latigazo, gritó pero no tan fuerte, alzó su cabeza y miró a Ciel, podía contener sus sentimientos ante muchas cosas pero si se trataba de ella no podía, era lo más valioso que tenía y amaba más que nada y verla ahí recibiendo ese doloroso castigo lo estaba destrozando.. miró como el ojo visible del peliazul daba señales de querer llorar, aunque seguía recibiendo esos fuertes golpes que rompían su espalda le sonrió a Ciel y puso una expresión como diciéndole "estoy bien, tranquilo.. no llores no les des ese gusto... sé fuerte por mí"

Mientras tanto Sebastián al sentir que su amo junto con su esposa estaban en peligro corría a una velocidad increíble saltando las copas de los árboles, siguió hasta que alguien lo detuvo poniéndose frente a su camino.

Sebastián: (molesto) ahora no serpiente mi amo y mi lady están en graves problemas y necesitan mi ayuda, tengo que llegar lo más pronto posible.

Andrus: (sonriendo) justo a eso venía, entraré también a esa matanza.

Sebastián: ¿Qué? ¿usted? ¿salvar a otro demonio y a una humana?

Andrus: (sonriendo) no hay tiempo para que te dé explicaciones cuervo, vámonos rápido.. son muchos hombres para ti y en parte no te quiero dejar la diversión para ti solo.. vamos.

Sin otro remedio Sebastián siguió corriendo acompañado de ese otro demonio a un lado de él.

Andrus: (sonriendo) tú entrarás por la entrada principal, yo los sorprenderé entrando por otra parte.

Sebastián: muy bien.

De vuelta con los condes, el hombre le dio un último latigazo a la chica, uno muy fuerte, su espalda ya estaba muy mal, sangraba mucho por todos lados.

Uff eso fue divertido – dijo uno de los hombres.

Saraco: (sonriendo) bastante.

Se rasco la barbilla por unos segundos y pensó.. algo no estaba bien.

Saraco: (pensando) ¿por qué no han venido esos tres hombres que mandé con el plebeyo? Pasó mucho tiempo.. ya deberían estar aquí.

--: ah… ah…

Saraco: (sonriendo) pensando bien.. esta chica es muy bella.. por la edad dudo mucho que el conde ya la haya probado.. así que seremos nosotros quienes lo hagamos.

-- y Ciel se asustaron al escuchar lo último.

Jefe creo que debería dejar a la chica tranquila ya la golpeó hasta dejarla muy lastimada ya es mucho robar su inocencia, además usted dijo que quería venderla – dijo uno de los presentes.

Saraco: (sonriendo) yo hago lo que quiera con mis niños.. cambié de opinión, es una belleza y no quiero que se gasté con alguien más.. quiten sus ataduras y traiganla.

Hicieron lo mencionado, ella trataba de zafarse pero no podía.

Saraco: (sonriendo) bien, vamos a quitarte ese vestido que estorba.. yo seré primero.

Comenzó rompiendo el vestido de algunas partes.

--: (desesperada) ¡no! ¡no por favor! ¡no! ¡nooo!

Una ira llegó a lo más profundo de Ciel, respiró más rápido que de costumbre, sus ojos se tornaron rojos y esta vez hizo tanta fuerza que logró romper las cadenas.

Saraco: (sonriendo) haber.. este sitio me está tentando..

Estaba a punto de poner sus manos sobre la joven pero de repente se escucharon varios gritos de sus hombres sufriendo. Miró para descubrir que el conde se había liberado y con una velocidad que parecía que un ser humano no fuera capaz de hacer estaba matando poco a poco a varios de sus hombres.

Sebastián: ¿Qué son esos ruidos?

Andrus: (sonriendo) esta sensación.. parece que ese niño demonio está acabando con todos esos tipos.. vamos.

Corrieron hasta que llegaron a la bodega, entraron y ambos vieron sorprendidos como Ciel estaba matando a los hombres él solo.

Sebastián: ¡bocchan! Necesita ayuda.

El mayordomo se fue con su amo y también se puso a eliminar a varios mortales.

Uno de ellos le apuntó a Ciel con una pistola y le disparó pero el peliazul al moverse tan rápido no le llegó la bala a él, sino que por error está perforó la pierna derecha de -- quien estaba siendo tomada a la fuerza por aquel pederasta que intentaba escapar con ella por una salida adicional.

--: (gritando) ¡ahh!

Saraco: (enojado) ¡cállate!

Abrió la puerta pero esta fue cerrada instantáneamente por otro hombre y les impidió el paso.

Andrus: (sonriendo) ¿ya se van tan pronto? Que descortés eres.. y sin darme un abrazo de despedida.

La serpiente hizo que el contrario soltara a la condesa, ella cayó al suelo, abrazó a ese miserable hombre.

Ciel: (preocupado) ¡--!

Ya habían acabado con toda la multitud, él llegó con su esposa y la tomó en brazos, miró que le sangraba mucho la espalda y tenía la pierna herida.

Ciel: (preocupado) ¡porfavor resiste! ¡Sebastián vámonos rápido a la mansión!

Sebastián: (preocupado) ¡de inmediato bocchan!

El mayordomo cargó a la joven herida y con su amo salieron corriendo lo más rápido que podían del lugar.

--: (débil) Ciel…

Ciel: (asustado) ¡resiste mi amor! ¡no me dejes! ¡quédate conmigo!

En aquél lugar el mortal trataba desesperadamente de zafarse porque el agarré de el contrario lo estaba presionando mucho que hasta estaba sintiendo que sus órganos y huesos se estaban quebrando, le salía sangre por todas partes y le faltaba el aire.

Saraco: aah.. ayu..

Andrus: (sonriendo) así es como las serpientes suelen matar a sus víctimas.. cuando los tienen ya en sus escamas los van presionando poco a poco, destruyendo lo que tienen por dentro, quitandoles por segundos el oxígeno hasta...

Saraco: (gritando) ¡aaah! ¡porfavo..!

El mortal dejó de moverse, cerró los ojos y con el cuerpo todo aplastado, deformado y roto murió.

Andrus: (sonriendo) pasan sus últimos segundos y mueren instantáneamente.

Tomo uno de los brazos del cadáver y se fue arrastrándolo.

Andrus: (sonriendo) te verás bien sepultado cerca de donde esta "la sombra" es lo que les pasa a los entrometidos que se meten en mis asuntos.. no viven para contarlo.

El conde junto con su mayordomo y su esposa casi por caer inconsciente por el dolor llegaron a la mansión, los padres de la joven se horrorizaron al ver a su hija en tan mal estado, corrieron rápidamente hacia ellos.

N/m: (asustada) ¡--! ¡¿qué pasó?!

Sebastián: bocchan y mi lady fueron secuestrados por un poderoso pederasta que estaba interesado en ellos, torturaron a mi lady dándole latigazos en la espalda y por accidente le dispararon en la pierna.. rápido vamos a la habitación donde duermen ella y bocchan, debemos curarla lo más pronto posible.

Corrieron hacia la habitación, solo entraron el mayordomo la chica herida y los padres, Ciel también iba a entrar pero Sebastián se lo impidió.

Ciel: (molesto) ¡hazte a un lado Sebastián! ¡déjame entrar!

Sebastián: bocchan por ahora quédese afuera a esperar, déjenos hacer nuestro trabajo.

Ciel: (preocupado) ¡pero quiero estar junto a ella!

Sebastián: mas tarde podrá bocchan, por ahora no.. descuide no permitiremos que mi lady se vaya de este mundo.

El mayordomo cerró la puerta con llave para que Ciel no intentará entrar, se sentó en una silla que estaba cerca.. intranquilo escuchaba las voces tras la puerta.

Sebastián: madam usted encarguese de curar las heridas de la espalda, lord yo le sacaré la bala de la pierna a mi lady y usted evitará que más sangre salga y cerrará la herida.

Ambos: de acuerdo.

Sebastián: va a sentir dolor, mi lady pero resista, que la muerte no le gane.

El peliazul escuchaba a su esposa gritar de dolor, unos gritos muy fuertes. Le partía todo su ser oírla así.

Ciel: (pensando) tú puedes, eres muy fuerte, lucha hermosa no te rindas.

Las horas aunque habían sido una eternidad para Ciel pasaron, era de noche, por fin podía pasar a la habitación para ver a su esposa. Entró, su estado ya se veía mucho mejor; su madre la había bañado, tenía puesta una cómoda y liguera pijama en forma de vestido blanco, tenía la pierna con una venda, estaba acostada boca abajo su esposo se sentó en un espacio libre.

Ciel: (preocupado) ¿cómo te sientes?

--: ya mucho mejor, aún me duelen un poco las zonas que fueron lastimadas pero ya estoy bien.

Ciel: (molesto) ¡todo fue mi culpa!

--: no… no digas eso, no fue tu culpa, no sabíamos ninguno que esos hombres iban a llegar y nos secuestrarian.

Ciel: (molesto) sí… pero si hubiera sido valiente y hubiera matado a esos malditos antes estarías bien.

Se volteó a otro lado.

Ciel: debiste dejar que yo recibiera ese castigo, no tú --.

--: Ciel… mírame.

El conde obedeció y se encontró de nuevo con su mirada, ella estiró uno de sus brazos y tomó las manos de Ciel.

--: este dolor no es nada, me hubiera partido el alma verte a ti siendo torturado, no quiero que nada vuelva a hacerte daño jamás. Quiero que estés a salvo y que siempre estés feliz, me hace sentir bien que no te haya pasado nada malo.

Acercó las manos de Ciel a su rostro y besó sus nudillos, el peliazul en respuesta la abrazó muydelicadamente porque estaba sensible de su espalda.

Ciel: te amo.

--: pero hay algo que no entiendo, dijiste que ni la muerte puede separarnos, ¿por qué estabas asustado y te preocupaba que yo muriera si sabes que aunque muera eso no nos puede separar?

Ciel: lo sé, pero quiero que tengas una larga vida y que pasemos más tiempo juntos aquí antes de irnos al otro mundo. No quería que murieras tan joven y de una manera muy horrible. Tú mereces vivir más momentos y solo te vas a ir cuando tu tiempo en este mundo se haya cumplido, no por otra razón.

No sabía que decir, Ciel siempre lograba iluminar su alma y borraba su tristeza, en ese momento tan solo anhelaba tenerlo cerca y refugiarse en sus brazos.

Con dificultad se movió un poco para dejar un espacio libre.

--: ven, quédate conmigo por unos momentos porfavor.

Ciel: (sonriendo) con gusto.

Se quitó los zapatos, se acostó a un lado de ella y ambos se refugiaron en el calor del otro.

--: eres tan especial… y yo…

Ciel: (sonriendo) me amas… ahora lo sé.

Ella se sorprendió por lo que él dijo, nunca le dijo eso… Ciel estaba seguro debido por como -- actuaba con él, lo trataba de una manera más bella solo a él, no lo hacia con nadie más.

Solo se quedó callada y prefirió no decir nada al respecto.