Andrus: (pensando) mmm, una cosa que me repugna son los insectos.. más estos con ocho patas y peludos.

Miraba en una de las paredes de la cabaña una telaraña que tenía presa a una mosca y que su depredador estaba acercándose lentamente para darse un buen bocado.

Sonaron unos suaves golpes en la puerta, el demonio sintió una presencia e hizo un gesto de disgusto.

Andrus: (pensando) ay no, más problemas.

Salió de la pequeña oficina, llegó a la habitación principal y abrió la puerta, quien estaba afuera era una mujer de estatura un poco más baja que él, cabello corto que llegaba a medio cuello de color blanco, ojos grises como los de él, piel pálida, portaba un largo vestido blanco y era muy bella, al pelinegro no le gustaba para nada esa visita familiar.

Hola – dijo la mujer.

Andrus: ah, eres tú entonces no importa.

Se alejó de la puerta, la mujer sin preguntar antes entró al lugar y cerró la puerta, el demonio se sentó en un amplio sofá.

Te envié un mensaje, una carta.. – no terminó de hablar, vió que la mencionada carta yacía tirada cerca de una mesita, se acercó, se agachó y la recogió.

Andrus: sabes que lo que tenga que ver contigo siempre me ha dado igual… Giselle.

Ella se levantó y al estar cerca de el demonio se sentó a un lado de él.

Giselle: (sonriendo) me da gusto que después de un tiempo aún recuerdes mi nombre.

Estiró su mano y acarició el brazo del contrario quien lo retiró enseguida.

Andrus: soy un demonio, tenga buena memoria ¿Cómo olvidar el nombre de un asqueroso ángel?

Giselle: no pienses eso de mí.

De su vestido sacó una botella de vidrio y una marioneta muy sucia y polvorienta, se las ofreció al pelinegro, esté sonrió y tomó ambos objetos, miró detenidamente la botella.

Andrus: (sonriendo) mmm, vodka ruso hecho antes de este siglo y de el anterior.. y pensar que el lugar donde se hacía fue cerrado para siempre por un malentendido.. que pena por la primera alma pura perder su gran negocio, ser encarcelado injustamente, perder la razón y que al final murió a manos de otros que lo dejaron como un juguete hecho pedazos después de que un niño malcriado se desquitará con éste.

Agitó suavemente la botella, aún tenía un poco de líquido, la abrió, sacó su lengua y se echó unas gotas sobre ésta para después tragarlas.

Andrus: (sonriendo) mmm, muy buen sabor a pesar de que ya lleva más años en existir que muchos ingleses de ahora.

Dejó en una silla la botella y ahora miró la marioneta.

Andrus: (sonriendo) incluso sin tener mucho como el anterior caso la vida le quitó a esa niñita lo poco bueno que tenía.. y no quedó más de otra que "mudarse a la segunda capa" no solo conoció como es estar en silla de ruedas sino también que se siente cuando "algo" está demasiado ajustado sobre una parte de ti.

Giselle: cada ser humano sea un alma pura o no tiene su verdugo, y si no es una persona el verdugo es la propia vida. Rodion tuvo su verdugo; su amigo Vladimir, Antonella no fue una persona, fue la vida misma.. y ahora existe Dominick Smirnov… ¿cuál será el suyo?

Andrus: (sonriendo) ese niño es como Phantomhive; "el postre dulce de la mentira" es lo que mantiene su felicidad… ya habrá alguien que le dé a él y a Phantomhive "el té amargo de la verdad"

Giselle: y ese serás tú.

Andrus: (sonriendo) correcto.. aunque a veces pienso que el verdugo es esa niñita ciega, --.

Giselle: puede ser.

Andrus: (sonriendo) o tal vez yo... por primera vez yo soy el verdugo en lugar de otro.

Se levantó del sofá, se dirigió a la puerta y salió, el ángel lo siguió. Afuera ya habían tres agujeros tapados el pelinegro caminó un poco, se acercó al más reciente y tomó un poco de tierra en su mano.

Andrus: (sonriendo) no mato humanos solo porque si, solo a los que se entrometen en mis asuntos, y aquí está el resultado.

Se levantó con rapidez y tomó bruscamente a la peliblanca del cuello, ella se quejó un poco.

Andrus: si fueses una mortal ya hubiera acabado contigo también y en lugar de ser tres serían cuatro agujeros aquí.

Giselle: mmm… me duele.. el que pienses… así de.. mí.. sabes que no me importó.. que fueses un demonio… abandoné el cielo.. y mi pureza… por ti…

Estiró su mano y acarició una mejilla del demonio, él la soltó con brusquedad.

Andrus: no me interesa.

En la mansión Phantomhive Ciel revisaba unos documentos, cansado soltó un ligero suspiro y cerró sus ojos.

--: ¿Qué pasa?

Ciel: ya han pasado varios días y los asesinatos no cesan.. mujeres, hombres, niños, ancianos muchos han estado siendo asesinados.

-- se levantó de su silla, se paró detrás del sillón de Ciel y colocó sus brazos sobre el torso de él.

--: ¿y aún no han encontrado una pista?

Ciel: (suspira) fui a la funeraria de Undertaker, me dijo que los cuerpos tienen marcas pero no de seres humanos… de ángeles... ángeles caídos.

--: (sorprendida) ¡¿ángeles caídos?! Entonces ¡¿ellos son los causantes de las muertes?!

Ciel: (suspira) al parecer sí, debe ser un pasatiempo o algo que disfruten hacer, acabar con vidas de seres mortales, no han de ser dos ni tres, deben ser varios porque las muertes aumentan rápidamente y en varios sitios de Londres.

--: ¿y qué se podría hacer?

Tomó una de las manos de su esposa y la besó.

Ciel: aún no tengo idea, pero ya se me ocurrirá algo pronto. Por ahora no saldrás para nada de la mansión, ni tampoco los demás, iré yo solo al pueblo.

Ella preocupada caminó para ahora estar frente a frente con él, tomó delicadamente las mejillas del peliazul, él la miró.

--: (preocupada) no, lo mejor es que tú tampoco salgas, también quédate aquí, te pueden enviar cartas sobre el caso o llamadas, no necesitas ir personalmente. O si de verdad tienes que ir yo voy contigo.

Ciel: --…

Lo abrazó.

Ciel: oh.

--: (preocupada) sé que eres un ser inmortal pero no soportaría que ellos te lastimaran, tú eres solo uno y ellos deben ser varios. No quiero que se atrevan a tocarte, no quiero que algo te pase.

Él extendió sus brazos para corresponder el abrazo de su esposa y acarició su cabellera.

Ciel: no me perderás, nada logrará que me separe de ti, ni tú de mí. Nada, ni siquiera esos miserables seres caídos, todo estará bien tranquila.

--: mantendré la calma. Debes estar cansado y un poco estresado por el asunto, ¿por qué no te recuestas unos momentos y descansas?

Ciel: sí, me vendría bien.

Estiró sus piernas y las enroscó sobre la cadera de su esposa, ella lo sujetó muy bien, caminó y salió del despacho cargando al peliazul, ya no tenía que preocuparse, ella ya se había curado de sus heridas por completo y ya estaba de nuevo fuerte como antes. Llegó a la habitación, abrió la puerta y dejó a Ciel sentado sobre su cama.

--: te ayudaré con esto.

Le quitó los zapatos al peliazul, los dejó en un rincón cerca de la cama y movió las sábanas, Ciel se acostó y la fémina lo tapó.

--: (sonriendo) muy bien, descansa y descuida yo me encargaré de todo.

Ciel: no… quédate.

--: Ciel pero…

Ciel: por hoy no hay pendientes de la compañía y sobre las misiones ya me enviaron en la mañana toda la información… no hay impedimento para que te quedes aquí conmigo.

--: (sonriendo) de acuerdo, tú ganas.

Él le hizo un lado, ella se recostó junto a él y dejaron que el silencio se apoderara del lugar.

Afuera en el jardín los ambos sirvientes rubios miraban encantados un postre de durazno con pedazos de manzana encima que N/m tenía sobre un plato en sus manos.

Bard: (sonriendo) wow, madam, ese postre se ve delicioso.

Finny: (sonriendo) sí, ¿cómo aprendió a hacerlo?

N/m: (sonriendo) en la familia de mi madre ha estado por generaciones y generaciones, no se ha perdido la receta porque hemos aprendido a hacerla, mi madre me enseñó, y yo le enseñé a –--, también lo sabe hacer.

Finny: (sonriendo) no pensé que lady Phantomhive además de escribir poesía también sabe cocinar.

N/m: (sonriendo) también sabe hacer otros postres y platillos, ¿quieren una rebanada de este?

Ambos: (sonriendo) ¡si!

La mujer partió con un cuchillo dos rebanadas y las repartió a los rubios, seguían con su plática hasta que repentinamente algo cayó de un árbol cercano a ellos y al ver lo que era se asustaron; un cadáver de un anciano de sesenta años, con sangre por todas partes, los ojos abiertos pero en blanco y la boca mostrando todo el contenido que había dentro.

Finny: (gritando) ¡ahhh!

El rubio menor dio un salto y cayó sobre el agarré del mayor, en la planta alta Ciel y -- habían escuchado el grito de Finny y levantaron ambos sus torsos para quedar sentados sobre la cama.

--: (preocupada) ¡es Finny!

Ciel: algo debe haber pasado para que haya gritado así.. vamos a averiguarlo.

El peliazul se puso sus zapatos y en compañía de su esposa salieron con rapidez de su habitación.

Ambos junto con Mey-Rin y N/p (que también habían escuchado el grito) salieron afuera y llegaron para ver tan horrible suceso.

--: (sorprendida) ¡ah, un cadáver! Pobre hombre.

Ciel: ¿Cómo pasó esto?

Bard: estábamos Finnian, yo y madam N/m aquí afuera conversando tranquilamente cuando de ese árbol cayó este cadáver.

N/p: ¿cayó? Mmm, alguien debió matar a ese hombre y después debieron dejar el cuerpo aquí debido a que es un sitio alejado del pueblo.

Mey-Rin: (nerviosa) ¿qui-quién creen que pudo ser?

Ciel: ahora regresamos, debemos hablar de algo -- y yo.

El conde tomó de la mano a su esposa y se alejaron del resto lo suficiente para que nadie escuchara su conversación.

--: no puedo creer esto, los asesinatos no han parado y ahora el cadáver de un hombre mayor aquí cerca de la mansión ¿crees que ese cuerpo tenga que ver con esos ángeles caídos?

Ciel: (suspira) no me queda duda, esto debe detenerse y yo soy el que le va a poner un alto. Voy a ir a buscar a esos dementes con alas en este instante.

--: (preocupada) ¡no, por favor! ¡no vayas, Ciel, deben ser muchos y tú solo eres uno!

Ciel: --, no tengo opción, es mi deber como "perro guardián de la reina" mantener la paz en Londres, y si los humanos intentarán detenerlos ellos fácilmente los matarían, yo soy inmortal, no pueden eliminarme.

--: (preocupada) iré contigo.

Ciel: no, quédate aquí y mantén a todos con calma, no importa lo que pase no vayas a buscarme.

--: (preocupada) ¡no Ciel, no me pidas eso!

El peliazul la abrazó.

Ciel: todo estará bien, tranquila, no te angusties, estaré bien.

Le dio un beso en la mejilla a su esposa y ella vio como él se alejaba entre los árboles. Horas más tarde en la noche Ciel seguía caminando ahora en una parte de un bosque sin nada de árboles, de hecho la luz de luna alumbraba perfectamente, en segundos dejó de estar solo; varios seres se aparecieron frente a él de repente, de tamaño más grande, llevaban espadas y armas de fuego y por ese tono blanco en sus cabellos y vestimentas era claro que eran esos seres que los demonios odiaban; ángeles, eran dieciséis en total, todos mostraron una sonrisa al joven conde demonio.

Vaya, vaya miren lo que tenemos aquí – dijo uno de ellos, varón.

¿Con que este es el famoso "perro guardián de la reina"? que decepción me imaginaba a un hombre adulto y de rasgos mejores – dijo un ángel femenino.

Un demonio protegiendo y preocupándose por una tonta reina que no es más que una mortal más del montón solo con algo en la cabeza como adorno – dijo otro.

El peliazul no se ofendió, como siempre mostraba fortaleza.

Ciel: (sonriendo) ¿y que me dicen de ustedes? Eran seres "puros" pero les gustó lo que muchos demonios hacemos, lo hicieron también ustedes, fueron desterrados de su paraíso y ahora tienen que estar con seres mortales por siempre.

Ser "puros" no es nada divertido; nos prohíben muchas cosas.. mejor pecar da una buena satisfacción, como en este caso matar muchos frágiles humanos.. que por cierto ya que mataron a tus padres sería aún más divertido dejarte viudo, arrebatarte a tu esposa – dijo el ángel femenino.

El conde aunque sintió miedo por lo último dicho, no les iba a dar el gusto de verlo débil del carácter.

Ciel: (sonriendo) jajaja, ingenuos ángeles, ella y yo tenemos un contrato; su alma y vida me pertenecen aunque ustedes la eliminaran ella va a ir conmigo al mundo de los demonios, así que ya nada me la puede arrebatar.

Mmm que valentía la tuya niñito.. bueno veamos si lo sigues siendo después de lo que hagamos contigo – dijo uno joven.

En la mansión todos ya se habían ido a dormir excepto --, ya era media noche y Ciel aún no llegaba, estaba caminando sobre el salón principal y moviendo las manos nerviosamente.

--: (pensando) ¿por qué no llegas Ciel?

No podía más, temía por él y no podía soportar la idea de que algo malo le haya pasado, así que se dirigió a la puerta principal, estaba a punto de salir cuando…

Bard: ¿lady Phantomhive?

La chica se sobresaltó y miró al rubio.

--: (sorprendida) ¡Bard! ¡me asustaste!

Bard: lo siento, señorita, escuché ruidos aquí abajo así que vine a investigar si era alguien de aquí o si un intruso entró a la mansión.

--: bueno, Bard, por ahora no tengo tiempo para charlar, tengo que ir a buscar a Ciel.

Bard: (sorprendido) ¡¿Qué?! ¡¿bocchan aún no ha regresado de su asunto?!

--: (preocupada) aún no y ya es muy tarde, tengo que ir a buscarlo, no puedo más con esta angustia, si está en problemas debo ir a ayudarlo.

Bard: iré con usted, lady Phantomhive, no debe ir sola, voy por una de mis armas.

--: no tenemos tiempo, vámonos ya.

Bard: pero si no tenemos nada con que defendernos quienes quieran que sean esos maleantes que tienen a bocchan nos capturaran a nosotros también fácilmente.

--: confía en mí, Bard, no necesitamos armas.

Ir armados no serviría de nada, si tan solo el rubio supiera que los malos ni siquiera eran de su misma especie y que las balas no los lastimarían ni un poco.

Bard: mmm bueno si usted lo dice lady Phantomhive.

Salieron de la mansión, cerraron la puerta y subieron a un carruaje (-- iba adentro y Bard era el que lo conducía) de vuelta con Ciel él yacía tirado en el suelo muy débil con su cuerpo desangrándose por muchas partes y los ángeles se burlaban de él.

¿Qué sucede? Al parecer los demonios no son tan fuertes como aparentan – dijo un ángel de aspecto raro.

Ciel: (sonriendo) tienen… tanto miedo de los demonios que deben estar en grupo... porque si a cada uno.. los ataca un demonio... no pueden contra... él.

¡Cállate! – dijo un ángel femenino y le dio una patada al peliazul en el rostro haciéndolo girar un poco y le salió más sangre.

Hay algo que nunca hemos probado con un demonio, creo que esta es la mejor ocasión para hacerlo – dijo uno de la estatura más alta, los demás ángeles entendieron el mensaje y cada uno se paró sobre Ciel, algunos le aplastaban las manos, otros las piernas, espalda y uno la cabeza el cual acercó una espada que tenía en su mano a la mano derecha del peliazul y comenzó a clavarsela lentamente en la mano, Ciel sentía un horrible dolor, cerró sus ojos y trataba de contenerse con todas sus fuerzas.

¡No! ¡no! ¡déjenlo! – todos incluído Ciel miraron como -- venía acercándose a ellos.

Ciel: (preocupado) ¡--! ¡no...!

¡Cállate! – volvió a hablar el ángel femenino que lo pateó y está vez le quitó la espada al otro ángel y le clavó sin piedad la espada a Ciel sobre su mano y la atravesó, él gritó de dolor y algunas lágrimas salieron de sus ojos.

--: (furiosa) ¡aléjense de él!

La chica sin importar que ellos fueran más grandes que ella, varios e inmortales y ella mortal no tuvo miedo, se acercó a uno de ellos y lo empujó lejos de Ciel.

--: (furiosa) ¡no son más que unos seres cobardes necesitando armas, espadas y viajando en multitud! ¡lo único que dan es asco y vergüenza! ¡no son capaces de enfrentarse ninguno de ustedes sin armas y solos a otro ser, buscan jugar sucio, eso no los hace superiores, sino unas ratas inmaduras de agujeros!

Ah, ¿quieres tú también sufrir en carne propia lo que sufrió tu querido esposo demonio? – dijo uno que no había hablado.

--: adelante.

No mostraba nada de miedo, pero se hicieron a la idea de que pronto lo tendría.

Se alejaron de Ciel y se acercaron a la chica excepto el ángel femenino que había atacado a Ciel dos veces. El peliazul muy asustado se fue arrastrando hacia ellos.

Ciel: (asustado) ¡no, a ella no le hagan...!

¡Cállate! – volvió a decir por tercera vez el ángel, sujetó el cuello del peliazul con fuerza con una mano y con uno de sus pies le piso la mano herida.

Ciel: (gritando) ¡ahhh!

--: vamos, ¿Qué esperan? Demuéstrenme que estoy en lo correcto y que van a atacar a un ser inferior a ustedes con sus juguetitos y todos juntos porque no son capaces de hacerlo con sus propias manos ni cada uno separado.

Estaban a punto de atacarla pero todos (incluyendo la que estaba con Ciel) se dieron la vuelta, dejaron de ocultar sus alas y se fueron volando, la chica muy angustiada fue con su esposo y lo tomó en sus brazos.

--: (triste) esto... no te debió pasar a ti... lo hubiesen hecho conmigo, no contigo.

A pesar de sentir un horrible dolor por todas partes le sonrió.

Ciel: (sonriendo) e-estoy bien… aún... aún... me queda mucho por vivir contigo... y no va a acabar esta noche.

No le importó que su rostro estuviera lleno de sangre, le dio besos sobre este.

--: te llevaré a casa.

Lo sujetó con delicadeza y se fue del lugar cargándolo y él con las pocas fuerzas que le quedaban se sujetaba de ella abrazándola, al llegar con Bard él no tenía palabras para expresar lo que pensaba de el estado de su amo.

--: Bard, rápido vámonos a casa, tengo que curar a Ciel.

Bard: (preocupado) claro, lady Phantomhive, de inmediato.

Le abrió la puerta de el carruaje, ella entró con Ciel aún en sus brazos y al sentarse acostó al peliazul en su regazo.

--: estarás bien.

Ciel le sonrió, estiró su mano sana débilmente y la puso sobre una de las mejillas de --.

Ya al estar en la mansión -- había arropado a Ciel sin ver, y una última servilleta de tela húmeda le limpió al peliazul la poca sangre que le quedaba en el rostro, había ido a desechar unas diez a la basura y mucha agua tornada de rojo.

--: listo ya quedó.

Ciel: (débil) fuiste… rápida.

--: lo importante es que ya estás bien.

Tomó la mano herida del peliazul, tenía un pequeño agujero.

Ciel: (débil) descuida… no lo tendré… por siempre... después se... me desaparecerá.

Sintió como ella besó su mano.

--: te prometo que nada te lastimara.. si es posible que todo se pose sobre mi espalda pero que tú estés bien, cuidare de ti, no me importa quien sea, nada te dañará otra vez, te lo prometo.

Él no tenía idea que decir se sentía muy feliz en ese momento como para hablar.

La fémina se acercó a su rostro e iba en dirección para darle un beso en su frente pero él la frenó tomando sus mejillas e hizo que los labios de ella terminarán con los suyos para decirle en otro lenguaje que la amaba y ella, sin darse cuenta aún, también le expresó lo mismo a él.