No era la primera vez que algo extraño ocurría en Londres, había crímenes conformados por varios integrantes o a veces pocos, en ocasiones se intentaban acercar a algún miembro de la realeza o nobleza pero ¿Por qué justamente de quien se trataba ahora era de una joven chica? Y no solo estaba cerca de los jóvenes condes Phantomhive, lo más extraño era que también se mantenía cerca de aquél plebeyo del que la serpiente tenía interés, acechar a los condes era algo normal pero ¿Por qué también a un plebeyo que no había hecho nada malo a la sociedad ni tampoco era alguien que poseía grandes cantidades de dinero o un importante título? Específicamente fue al día siguiente después de que Ciel fue herido por esos ángeles caídos que él, -- y Dominick se dieron cuenta del asunto, la chica fue al plebeyo a quien buscó primero.
Dominick: ¿Para quién es esa carta mamá?
Rowena: para tu abuela, un vecino muy querido de ella mandó hace días una carta diciendo que ha estado un poco enferma estos últimos días y ahora yo le voy a mandar una preguntando sobre su estado de salud.
Dominick: oh, espero que no sea nada grave lo que tiene.
Rowena: (suspira) eso esperemos todos mi amor, si es así tendremos que salir de viaje a su casa y acompañarla.. ahora ¿podrías llevar esta carta al cartero que es de nuestra confianza?
Dominick: (sonriendo) claro, mamá.
La mayor le entregó la carta a su hijo, él salió de la casa, una chica se encontraba parada con la espalda apoyada en un poste, al ver que el plebeyo salió de su hogar lo siguió sin que este se diera cuenta.
Mientras caminaba se miraba los brazos, en la mañana se miró en el espejo el rostro, ya no estaban ni en su rostro ni en sus brazos esas dolorosas marcas que Jackson le hizo antes de morir a manos de Andrus, su piel estaba impecable como si nunca hubiese sido herido, ese asunto lo tenía muy pensativo últimamente ¿Qué fue lo que hizo aquél hombre de larga cabellera para hacer que no quedarán cicatrices de por vida sobre él? No creía en las brujas ni en los hechiceros pero ¿y si ese hombre no entraba en esos puestos? ¿y si era eso en lo que algunas personas creían en su existencia? Un ser superior a cualquier persona, no solo de los londinenses sino también del resto del mundo ¿un ser inmortal?
En menos de lo que pensó ya estaba frente a la casa del cartero, tocó la puerta y la abrió quien esperaba ver.
Oh, hola de nuevo, Dominick, por lo que traes en las manos veo que desean enviar una carta – dijo un hombre de unos cuarenta años con ropa oscura y un sombrero amarillo.
Dominick: (sonriendo) sí, asuntos personales ya sabe lo mismo de siempre señor Will.
Will: (sonriendo) bueno con gusto la llevaré ¿es para la señora Silver?
Dominick: (sonriendo) sí, para mi abuela.
El castaño le entregó la carta al adulto, el contrario la tomó.
Will: (sonriendo) esta bien, esta misma tarde la enviaré, te dejó seguro tus padres te están esperando.. que tengas un lindo día jovencito.
Dominick: (sonriendo) igual usted, señor Will.
El cartero cerró la puerta, el menor desvío la mirada y pudo ver que en una pared una persona de su misma estatura se escondió al sentir la mirada de él.
Dominick: (pensando) ¿Quién es esa persona? ¿venía siguiéndome?
Corrió rápidamente hacía la pared y vio mejor a la persona; era claramente una chica porque llevaba un largo vestido.
Pero no podía verle el rostro completo porque llevaba puesta sobre su cabeza una capucha negra, solo se le veían los labios y la nariz, su piel era blanca y de la capucha asomaban dos largos mechones de cabello, era rubia.
Dominick: emm, disculpe…
La chica agarró rápidamente dos partes de su vestido y de nuevo se fue huyendo como si estuviese intimidada dejando al castaño atrás.
Dominick: (pensando) ¿esa chica me estaba siguiendo? ¿por qué razón? ¿me conocerá? ¿por qué habrá huido así? ¿y por qué tenía el rostro oculto?
Horas más tarde se dio cuenta el matrimonio Phantomhive también del asunto, la joven estaba despidiendo a un hombre que ese día los fue a visitar, no por negocios sino porque sabía de ellos, tenía una gran admiración hacia Ciel y como muchas personas no solo de Inglaterra sino también de otros países admiraba ese matrimonio que era el primero y más joven de la historia.
Me dio gusto charlar con usted lady Phantomhive ¿por qué su esposo el conde Phantomhive no estuvo aquí con nosotros? Él nunca rechaza a ningún invitado, nunca es descortés – dijo el hombre.
--: hace un tiempo yo estuve indispuesta, desafortunadamente hubo algo que no esperábamos y ahora él es el que está indispuesto, pero no se preocupe, él está bien, es una persona fuerte y no se deja vencer para nada.
Espero que se recupere pronto.. nos vemos lady Phantomhive, cuidense usted, el conde Phantomhive y sus padres – dijo el hombre y acto seguido abrió la puerta principal, salió y la cerró. La chica subió las escaleras, alguien la esperaba arriba en un espacioso y agradable balcón, al llegar cierto peliazul estaba acostado sobre una larga silla especial, al sentir la presencia de su esposa miró hacía la puerta y la saludó con una dulce sonrisa que a la chica le hizo sentir algo agradable en su ser, caminó hacia él y al ya estar cerca se agachó y tomó suavemente sus manos.
--: (sonriendo) ¿cómo te sientes?
Ciel: (sonriendo) ya mejor que anoche, al ser ahora un demonio solo por hoy estaré delicado, mañana sanarán por completo las heridas, el dolor y parecerá como si nada hubiese pasado.
El peliazul miró su mano que tenía ese agujero que el ser caído le hizo con la espada, su esposa también miró.
Ciel: incluso esta mano se le desaparecerá este horrendo agujero.
Miró ahora el brazo de --, su piel estaba impecable como la de el castaño, no habían quedado cicatrices.
Ciel: (sonriendo) me alegro que haya funcionado y que tus marcas desaparecieron.
--: (sonriendo) mmm, no todas desaparecieron.
Llevó una de sus manos detrás de su hombro izquierdo y acarició la parte donde tenía el pentagrama azul.
Ciel: (sonriendo) esa es una de las que quiero que no desaparezcan.
--: ¿una?
Ciel: (sonriendo) sí, ya tendrás otras más pero no de dolor, sino de felicidad… y amor.
El peliazul desvaneció su sonrisa de su rostro drásticamente y cambió a uno serio.
--: (preocupada) ¿qué sucede?
Ciel: (serio) es él, esa serpiente, está aquí siento su presencia. Ven, acércate a mí.
Él tomó a su esposa y la abrazó.
--: no, no tienes nada porque preocuparte… yo fuí esta vez quien lo citó aquí.
El conde no pudo creer lo que escuchó, ambos volvieron a tener contacto visual.
Ciel: (sorprendido) ¡¿qué?! ¿lo citaste? ¿por qué?
--: te prometo que te explicaré todo más tarde. No confío en él pero quédate aquí y espérame. No te le acerques, tengo un asunto que hablar con él.
Ciel: confío en ti pero no en él. No debo dejarte sola, sabes que si algo te pasará yo no podría resistirlo.
--: como lo dije yo tampoco confío en él, pero no le tengo miedo. No pasará nada, estaremos aquí mismo en la mansión y si intenta hacerme algo no se lo voy a permitir. Solo espera aquí, ¿si?
Ciel: (suspira) de acuerdo, pero ten cuidado.
--: (sonriendo) lo tendré, quédate tranquilo.
Le dio una caricia en una de sus mejillas a su esposo y se retiró. Abajo ahí estaba ese demonio al parecer hablando con Finny.
Andrus: (sonriendo) es muy gentil de tu parte pero prefiero quedarme con la gabardina y el sombrero puestos, sin ellos me siento extraño.
Finny: (sonriendo) como guste, señor Andrus. Oh ya llegó lady Phantomhive.
La chica venía de las escaleras y se acercó a ellos.
--: gracias por recibir a quien esperaba Finny, puedes ir a hacer tus labores y si terminaste, puedes ir a descansar.
Finny: (sonriendo) gracias, lady Phantomhive, con permiso.
El rubio se fue.
Andrus: (sonriendo) bien, querías verme, aquí estoy.
--: prefiero que vayamos a algún lugar más privado a hablar.
Andrus: (sonriendo) muy bien, no tengo problema.
Dicho eso llegaron a una pequeña sala de la mansión, dónde en ocasiones Ciel y -- llevaban a las visitas cuando se tenía que hablar de asuntos más serios, ambos tomaron asiento en un gran sofá, el demonio le extendió su mano izquierda a la chica.
--: ¿por qué?
Andrus: (sonriendo) los demonios tenemos una habilidad más; podemos hablar con un humano por medio de la mente, el humano nos puede escuchar y nosotros también a el en nuestra cabeza, nadie más puede oír solo los que interactúan, y lo que vamos a hablar lo puede escuchar un sirviente o tu querido esposo si está cerca de aquí, así que accede.
La chica sin dudar con su mano derecha tomó la mano de aquél demonio.
Andrus: (pensando) supongo que lo primero que quieres saber es ¿por qué yo al igual que tu mayordomo no bajé al infierno por haber ayudado a un humano el cuál no tengo ningún contrato con el?
Efectivamente podía escuchar la voz del demonio en su cabeza.
--: (pensando) sí, exactamente ¿por qué solo Sebastián se tuvo que ir y tú no?
Andrus: (pensando) mmm, bien digamos que ustedes los humanos tienen una idea; la realeza es la que está hasta arriba en la cima, la nobleza es la que está en medio y los plebeyos son los que están hasta abajo, conmigo y ese mayordomo pasa algo parecido.. tu mayordomo tuvo que bajar porque rompió una regla, por otro lado no es como si yo fuera un rey o un príncipe de los infiernos. Yo puedo salvar a un humano sin después pagar las consecuencias siendo desterrado del mundo humano, porque estoy en un rango superior.
--: (pensando) ¿un rango superior?
Andrus: (pensando) sí, al estar en un rango superior puedo salvar muchos humanos sin tener contrato con estos y tengo más fuerza y resistencia. Ese mayordomo está en un rango inferior al mío por eso es que debe salvar solo a los humanos con los que tiene contrato no a otros como tu pequeño angelito.. hubieses dejado que yo solo fuera a salvarlo y tu mayordomo aún estaría aquí.
--: (pensando) no confío en ti.
Andrus: (pensando) jajaja, que cínica, tú no eres la mejor persona para hablar de "confianzas" tú le mientes a tu esposo y a tu amor pasado le ocultas muchas cosas así que lo mejor es que ese tema no lo saques si no eres un ejemplo a seguir.
La chica no dijo nada más en su mente.. tenía razón, odiaba cuando la tenía, para romper el silencio la serpiente decidió ser el que iniciará otra conversación.
Andrus: (pensando) por eso es que esos asquerosos ángeles me tuvieron miedo y se fueron volando.
Esa noche en que Ciel fue atacado, -- y Bard en su camino tuvieron un encuentro con la serpiente quien les ayudó a llegar con Ciel más rápido cargando a ambos caballos cada uno sobre cada uno de sus hombros, se amarró al carruaje para ser él el que llevará el transporte, llegaron rápidamente y no solo ayudó a llegar sino también que antes de que atacarán a la chica él estaba detrás de unos árboles, los ángeles al verlo tuvieron miedo y por eso decidieron marcharse.
--: (pensando) no entiendo, si eran varios y tú solo uno.
Andrus: (pensando) exacto.. pero como saben distinguir a un demonio de rango superior y saben que son los más difíciles o hasta imposibles de derrotar mejor no quisieron salir heridos y escaparon como cobardes. Y eso es lo que son, pobres seres con miedo.
--: (pensando) yo, tengo que agradecer tu ayuda... solo porque Ciel es importante para mí y no quería que algo más peor le pasará no pensé en nuestra rivalidad y la dejé un momento atrás pero esto no cambia nada.
Andrus: (pensando) no pretendo que algo cambié entre nosotros niñita, para mí es mejor que todo siga igual. Sigo con mis objetivos.
Eso le hizo sentir un miedo profundo y un vacío en el pecho a --.
Ash, ¿Qué no hay nadie en esta mansión para que atiendan a una dama tan hermosa como yo? – una voz masculina pero afeminada se acercaba al lugar donde ellos estaban, la puerta se abrió, como lo esperaba --, era Grell.
Grell: (sonriendo) hola de nuevo, queridita, lamento si no había venido a visitarte estos días pero sabes que…
El shinigami abrió sus ojos verdes para ver que la joven estaba sentada cerca de un hombre, también un demonio como Ciel, Sebastián y Claude al verlo el shinigami amplió su sonrisa y se emocionó.
Grell: (sonriendo) ¡piel pálida como la nieve, ojos grises como la plata, elegante vestimenta, cabellera larga y negra! ¡me encantan este tipo de hombres!
El shinigami corrió emocionado hacía el demonio, este se levantó rápidamente y el shinigami chocó contra el sofá.
Grell: ¡ah! ¿por qué todos los demonios se hacen los difíciles? Primero mi Sebas-chan y ahora este Romeo inmortal.
El pelirrojo se sobó la cabeza.
Andrus: no soy ningún "Romeo inmortal" y además hay algunos demonios de la lujuria, ellos nunca rechazarían a ningún ser sea un demonio, ángel, shinigami ni siquiera a un débil humano, con ellos es con quién deberías probar.. fue un gusto hablar contigo aunque breve pero agradable, tengo que irme, debo resolver algunos asuntos.
Salió de la habitación, después de la mansión y caminó hacia el camino que conducía a su cabaña, mentía tenía el día libre, solo que no quería batallar con las hormonas locas de un shinigami, no quería tomar el lugar de Sebastián en ese aspecto.
Grell: pero algún día mi Sebas-chan y ese Romeo caerán por mis encantos. Nadie se resiste a una verdadera diosa de la belleza.
--: ¿también te atrajo ese demonio?
Grell: ¿no ves que es muy atractivo? Bueno tú solo tienes ojos para ese chico plebeyo y para tu esposo el niño tuerto así que lo entiendo.
--: ssshh.
Grell: ¿qué?
--: (susurrando) ¡Grell no menciones a Dominick aquí, además está Ciel en casa, nos puede oír!
Grell: (susurrando) ash, lo siento no sabía, apenas siento su presencia.
Pasaron dos minutos, el peliazul entró a la habitación sosteniéndose de una pared, su esposa de inmediato fue con él y colocó uno de los brazos del peliazul sobre su cuello para que no se cayera.
Ciel: ya no lo siento cerca, ya se fue ¿estás bien?
Besó una de las mejillas del conde.
--: (sonriendo) estoy bien, solo fueron unos momentos que charlamos, no ocurrió nada grave.
Grell: (sonriendo) lo único grave es que alteró mi corazón y ahora no sé a quien elegir si a ese Romeo o a mi Sebas-chan ¡Ahhh, los dos son muy bellos!
En la mente de Grell:
Sebastián estaba sobre un caballo y Grell sentado en un jardín de rosas.
Sebastián: (sonriendo) hermosa dama, venga conmigo, la llevaré al fin del mundo en donde nada podrá impedir nuestro amor.
Repentinamente llegó Andrus bajando de un arcoíris.
Andrus: (sonriendo) no, venga conmigo, la llevaré al paraíso más bello, no tanto como usted pero será un sitio agradable para unirnos el uno al otro.
Grell: (sonrojado) ¡ay, no sé que decir!
El shinigami dejó su fantasía, la pareja miró como su expresión era ahora seria.
--: ¿qué pasa, Grell?
Grell: estoy sintiendo otra presencia de alguien más además de la mía, la de ustedes y la de los sirvientes de esta mansión.
Ciel: yo también la estoy sintiendo.
--: ¿qué? ¿de quién se trata?
Grell: conozco perfectamente esta sensación.. siento como si otro shinigami estuviera con nosotros.
--: ¿otro shinigami?
Ciel: sí pero, ¿por qué otro shinigami además de Grell estaría por aquí?
Grell: no creo que alguien que viva en esta mansión vaya a morir hoy, no está aquí adentro pero debe estar afuera.
El pelirrojo salió acompañado del joven matrimonio, afuera en la fuente ahí estaba de espaldas una persona de la misma estatura de Ciel y --, supieron que era una chica porque llevaba vestido, pero no podían ver su cabeza porque estaba cubierta por una capucha.
--: parece una chica.
Grell: es una shinigami pero nunca la había visto, ni siquiera William o Ronald me habían comentado algo de una shinigami muy joven.
Ciel: ¿Qué hará aquí?
Grell: ¿la habrá mandado otro shinigami además de William a buscarme para un trabajo?
--: si fuese así ya habría venido a hablar contigo, Grell.
Ciel: iré a investigar.
--: pero, Ciel.
Ciel: tranquila, es una shinigami, los shinigamis solo se encargan de hacer su trabajo; de quitarles la vida a los humanos cuando ya debe finalizar, no son malos, iré a averiguar porque está aquí.
Aunque estaba débil supo como mantener el equilibrio, caminó hasta que estuvo justo al lado de la chica, como Dominick solo pudo ver su piel blanca, sus labios, su nariz y era rubia como Elizabeth, Emma y su madre, no podía ver sus ojos.
Ciel: supongo que al ser una shinigami al sentir mi presencia sabes que soy un demonio.
La chica no contestó nada, solo se mantuvo en la misma posición, mirando hacia abajo.
Ciel: es algo descortés no contestar ni mirar a los ojos cuando alguien más está hablando, alza tu mirada y contéstame, ¿cuál es la razón de tu presencia aquí?
Ella no le hacía caso al peliazul solo miraba el suelo como si su existencia dependiera de ello.
Ciel: bien, si no deseas alzar la mirada aunque estoy débil voy a agacharme y voy a mirar tu rostro.
El peliazul hizo lo que dijo pero no pudo ver el rostro de la rubia porque ella intimidada se tapó todo el rostro con sus manos, el demonio se sorprendió, no esperaba ver tal reacción.
Ciel: ¿por qué actúas así? ¿me temes porque soy un demonio?
Ella no contestó y seguía con sus manos sobre su rostro.
Ciel: si no deseas que vea tu rostro, al menos dime, ¿por qué estás aquí?
La chica se levantó y a paso rápido se fue, Grell y -- llegaron con Ciel.
Grell: vaya jamás había visto a un shinigami actuar de esa manera tan extraña y como si tuviera miedo, por lo general los shinigamis somos valientes y pocas veces nos asustamos.
Ciel: ¿me habrá tenido miedo por ser lo que soy ahora?
Grell: no lo creo, niñito, un demonio no puede matar a un shinigami, si la situación hubiera sido diferente y tú la hubieses atacado ella no tendría porque temer, podría pelear contra ti sin problemas.
--: ¿entonces por qué huyó así?
Ciel: ¿y por qué no quería hablar ni quería que yo viera su rostro?
Grell: (sonriendo) quizás sea una shinigami tímida.
--: puede ser.
La causante de la charla no se había ido del todo; estaba lejos oculta en los árboles mirandolos, sobre todo a el matrimonio Phantomhive, preocupada de que esa pareja pronto se separaría.
