Ciel: mmm, entonces, ¿esa serpiente te ayudó a encontrarme y por eso fue que llegaste rápido donde esos repugnantes seres me estaban torturando?

--: así es, no me gusta estar cerca de él pero estaba desesperada temía a que algo malo te pasará y es por eso que acepté su ayuda… solo por ti.

Estaban sentados en medio de la cama de el conde abrazados ya con las pijamas puestas y Ciel sin su parche.

--: incluso cuando ellos estaban a punto de atacarme él estaba oculto, le tuvieron miedo y por eso se marcharon, Andrus me explicó que es porque es un demonio de rango superior.. que por eso aquellos ángeles el miedo les llegó.

Ciel: sí, sé de lo que hablas. Cuando me convertí en demonio Sebastián me reveló algunas cosas que tenía el derecho a saber sobre los seres de la oscuridad. Sé que esa serpiente puede salvar humanos sin tener contrato con ellos por su rango. Sebastián en este caso tuvo que bajar al mundo de los demonios porque es de rango inferior y faltó a una regla.

--: todo por mi culpa.

Sintió la mano del peliazul acariciar su cabello.

Ciel: no es tu culpa --, no quiero que te sientas así, querías salvar a una amistad y lo entiendo perfectamente. Cuando estabas ahí esa noche lluviosa agonizando yo lo único que quería era salvarte pero si iba a hacerlo tenía que ofrecerte el contrato. No podía dejarte morir, y si te salvaba sin tener contrato corría el riesgo de no volverte a ver, porque también soy de rango inferior como Sebastián. No me arrepiento de haberlo hecho.

Besó la mejilla de ella.

Ciel: desde hace mucho tiempo soñé con que llegara este momento. Sé que no fue en la mejor situación, lo reconozco pero estoy tan feliz de que se me haya concedido tenerte aquí, estar conmigo. No dejaré que alguien más rompa nuestra unión.

--: ¿nadie?

Ciel: nadie lo logrará, no lo permitiré.

No pasó la serpiente por su cabeza y mucho menos su plebeyo favorito pensó en ella misma ¿y si ella fuese la que intentará romper la unión? ¿él se lo permitiría o lucharia porque ella nunca se alejara de él? No.. eso nunca, sacó esas ideas y las llevó muy lejos de su mente, él la necesitaba, la amaba, era lo más valioso y único que le quedaba, le había dicho que siempre estaría con él y no debía ni quería romper ese juramento, muy en el fondo ella tampoco quería separarse de él, su vida no seria la misma, él era el dueño de su corazón solo que aún no lo sabía.

--: nadie lo hará.

Ahora fue ella la que le dio a él un beso en su cabello y después en su frente.

--: tenlo por seguro.

Ciel: así será, bueno debes tener sueño y mañana nos espera un día en el cual las responsabilidades nunca faltan.

--: (sonriendo) sí, lo mejor es que ya nos intentemos dormir, descansa.

Ciel: (sonriendo) también tú --.

Se separaron, Ciel se colocó en el lugar que correspondía y se tapó con las sábanas. -- bajó de la cama y se fue a acostar en la suya. Cuando ya estaban bien acomodados, Ciel apagó la vela que iluminaba la habitación y se dispusieron a apagar sus cuerpos para descansar.

A la mañana siguiente a falta de Sebastián Mey-Rin se encargaba esos días de ir a despertar a los condes y esa no fue la excepción, los despertó y trajo un conjunto de ropa para cada uno.

Mey-Rin: listo bocchan y lady Phantomhive. Madam N/m dijo que hoy se iba a encargar de hacer el desayuno, por la tarde se encargará Bard de hacer el almuerzo.

Ciel: (suspira) tendré que vigilar que no use esas armas que le gustan de nuevo y evitar que queme la cocina.

--: (sonriendo) yo puedo encargarme de eso sí gustas Ciel, para que no tengas que interrumpir tus deberes.

Ciel: ¿de verdad lo harías?

--: (sonriendo) sí, no hay problema encantada de ayudar.

Ciel: (sonriendo) muy bien.

Mey-Rin: con permiso, tengo que hacer mis labores.

La pelirroja salió de la habitación. -- tomó su ropa, el peliazul se volteó hacia otra parte para darle privacidad a su esposa. Ella en instantes se cambió y se acercó al conde, tomó su mano que había sido lastimada. Afortunadamente ya no estaba ese feo agujero ahí.

Ciel: (sonriendo) te dije que sanaría.

--: (sonriendo) me siento muy feliz de que estés bien.

Tocaron la puerta.

Finny: bocchan.

Ciel: pasa Finnian.

El jardinero solo abrió la puerta.

Finny: disculpen bocchan y lady Phantomhive, aquí cerca del pasillo en el teléfono hay alguien en la línea. Dice que quiere hablar con usted bocchan.

Ciel: ¿ahora? Aún no me he cambiado.

Finny: dijo que le urgía hablar con usted, dijo que era lord Jonas.

Ciel: ¿lord Jonas?

--: ¿qué crees que quiera hablar contigo Ciel?

Ciel: no lo sé. Bueno atenderé su llamada. Ahora regreso a cambiarme.

El joven conde se levantó de su cama, salió junto con su esposa del lugar y el rubio los llevó hasta donde estaba una pequeña mesita en la cual había un teléfono.

Finny: (sonriendo) es en ese teléfono. Me retiro bocchan y lady Phantomhive.

Finny se fue, Ciel tomó el teléfono.

Ciel: hola ¿lord Jonas?

Co-conde Phantomhive…

Ciel: sí, uno de los ayudantes de la mansión me dijo de su llamada y que le es urgente hablar conmigo, ¿de qué se trata el asunto?

Co-conde… ¿ti-tiene planes para esta noche?

Ciel: mmm no, solo en la mañana y tarde porque tengo que atender cosas de mi compañía. Pero en la noche no tengo pendientes.

…..

En otro lugar en el pueblo estaba el hombre con un teléfono en la oreja y su esposa, ambos temblando porque una mujer vestida y de cabello blanco los estaba amenazando con una pistola.

Giselle: (susurrando) deprisa inútil habla si no quieren tú y tu esposa que los llene de plomo.

¿Lord Jonas? ¿me escucha?

Jonas: pe… perfecto conde Phantomhive… po-porque esta noche quiero invitarlos a usted y a su esposa a hacer un brindis en el bar "Blue Wind" ho-hoy me pasó algo grandioso… y quisiera que… ustedes me acompañaran a celebrar, ¿qué dice conde Phantomhive?

Había algo en la voz de ese hombre que no le parecía bien, sonaba temblorosa y se oía como si estuviese nervioso. Pero aún así…

Ciel: sí, por supuesto, con gusto iremos mi esposa y yo a brindar con usted, ¿a qué hora nos vemos?

A.. a las 8:00 p.m conde Phantomhive.

Ciel: perfecto, entonces a esa hora nos vemos.

Me despido conde..

Antes de que Ciel dijera algo el hombre cortó la llamada.

--: ¿brindar?

Ciel: esta noche iremos a un bar a brindar con lord Jonas pero hay algo que no me gustó en su voz.

--: ¿qué?

Ciel: estaba temblorosa y parecía muy nervioso o asustado.

--: (preocupada) ¿crees que sea una trampa?

Ciel: (suspira) no lo sé, pero no tengo miedo.. iremos a "brindar" y si algo malo pasa me aseguraré de protegerte.

Giselle: (seria) muy bien, ya está hecho esos niños tienen un compromiso con usted. Antes ya tiene que estar en ese bar y esperarlos, cuando lleguen invente algo por el motivo de "la celebración". Un mesero les llevará dos botellas de vino; una será de color verde y otra roja. Esos niños van a tomar de la roja y usted de la verde. Si se terminan ambos la botella y piden otra, usted y ese mismo mesero cumplanles su capricho. Entre más vino consuman mejor, y seguro sabrás de eso porque tu esposa es una adicta. Ya cuando estén muy pasados de vino se despide de ellos y deje que se vayan. Si intenta pedir ayuda o tratan de escapar les juro que este será el último día en que vean la luna y las estrellas. Los estaré vigilando.

Alzó el arma y les volvió a apuntar, las víctimas temblaron de miedo.

Giselle: ¿entendido?

Jonas: (asustado) s-sí.. entendido.

Giselle: bien, ahora tengo que irme debo resolver otro asunto, están advertidos.

El ángel se fue. En el mencionado bar, por una de las puertas traseras estaba saliendo un empleado con una bolsa de basura y la metió en un gran bote.

Giselle: ¡hey!

El empleado volteó a ver hacia el lugar donde provenía la voz, ahí estaba una rara mujer vestida como si se fuera a casar.

Giselle: (sonriendo) tengo un trabajo especial para ti.

Se acercó al hombre y le dio unos pequeños frascos que contenían ambos un líquido de color extraño.

Giselle: (sonriendo) sí, por supuesto que te recompensare por tu trabajo.

Sacó de su vestido tres pequeñas bolsas color negro y las agitó se escuchó el sonido de monedas y a la vista se veían cada una pesadas.

8:00 p.m ya estaban situados enfrente del Blue Wind el matrimonio Phantomhive contemplandolo por fuera.

--: que lugar más elegante.

Ciel: sí, algunos nobles suelen venir aquí a tomar cerveza o vino para pasar un buen rato. Yo pensaba venir contigo algún día cuando ya fuéramos adultos, pero al parecer se adelantó la fecha.

--: (sonriendo) no importa, quizás pasemos un rato agradable. Ven vamos.

Entraron al lugar; un sitio limpio, con colores azul oscuro, dorado y rojo intenso, mesas con manteles negros candelabros, y algunos nobles tomando vino y otras cosas con copas de plata fina.

Encontraron a quien los invitó sentado en una mesa del lado derecho. Fueron con él y tomaron asiento sentados juntos como acostumbraban.

Jonas: (sonriendo) buenas noches condes Phantomhive.

Ambos: buenas noches.

Jonas: (sonriendo) lucen bien.

Ciel: gracias, y bien díganos, ¿cuál es el motivo por el cuál nos invitó a brindar?

Jonas: (sonriendo) oh, ahora que lo dice.

El adulto se volteó hacia atrás e hizo una seña con su mano. El mismo empleado con el cual ese ángel hizo un trato se acercó a ellos, puso sobre la mesa dos copas para el matrimonio Phantomhive y una para el mayor, lo acordado; una botella verde y una roja, se marchó.

Jonas: (sonriendo) yo tomaré de la verde, el sabor de el otro vino no me gusta mucho esa es para ustedes.

Se sirvió en la copa un poco de vino. El joven matrimonio repitió la acción sin saber que lo que estaban a punto de consumir no les traería nada bueno.

Jonas: (sonriendo) bueno el motivo es que mi negocio hoy mismo tuvo un gran progreso; las ventas de telas subieron mucho, y además mi esposa poco a poco está empezando a dejar su vicio por el vino.

--: (sonriendo) oh, que alegría lord Jonas. La vida si que lo ha tratado bien últimamente.

Jonas: (sonriendo) pero bueno brindemos por eso, anden no sean tímidos.

El adulto estiró su copa, ellos hicieron lo mismo chocaron las tres copas suavemente y bebieron del contenido.

Jonas: (sonriendo) ¿y a ustedes les ha pasado algo por lo cual tengan que celebrar también?

Ciel: oh, no ha pasado nada bueno ni malo. Solo hemos tenido días normales.

--: sí… pero ya… pasará..

La chica se movía mucho su vestido desesperada.

Ciel: ¿qué pasa --?

--: no sé… estoy empezando a sentir mucho calor.

Ciel: arg… sí… yo también…

Jonas: (sonriendo) debe ser que necesiten refrescarse, tomen más vino.

El mayor aunque las copas de los condes aún no estuvieran vacías les sirvió más vino, ellos desesperados tomaron deprisa todo el líquido hasta que no dejaron más.

Ciel: oh, tiene un buen sabor.

--: (sonriendo) sí, muy exquisito.

Jonas: (sonriendo) exacto, el creador debe ser…

Los jóvenes condes se volvieron a servir más vino rápidamente.

Jonas: ¿qué están haciendo?

Ciel: (sonriendo) lo sentimos pero este vino es lo mejor que hemos probado.

--: (sonriendo) sí, debemos decirle a Mey-Rin que a partir de hoy lo compre e incluya en la mansión Phantomhive.

El líquido ya estaba haciendo su efecto, los condes ya estaban sin darse cuenta siendo víctimas de una sustancia que provocaba más apetito por el vino.

Se terminaron ambos la botella en un santiamén.

--: (sonriendo) lord Jonas.

Jonas: ¿si?

Ciel: (sonriendo) dígale al mesero que nos traiga otra botella de vino pareci.. oh, miren llegó.

El mesero ya estaba ahí y les dio a los niños dos botellas de su apreciado vino, el peliazul rápidamente destapó el vino y le sirvió a su esposa y luego se sirvió él, el vino desapareció en un segundo.

Ya media hora después los dos condes estaban con la mente perdida como se había planeado, diciendo ambos cosas sin sentido.

Ciel: (sonriendo) y luego Sebastián me dijo.. "bocchan los zapatos no se ponen.. en las manos, se ponen en los pies"

Su esposa se rió.

Jonas: bien condes creo que..

--: (sonriendo) Ciel ¿sabes que te quiero mucho verdad?

Ciel: (sonriendo) si, lo sé mi amor… ven acá.. dame un poco de amor.

Abrió sus brazos, tomó a su esposa y ambos se besaron torpemente.

Jonas: emm disculpen condes..

--: (sonriendo) no nos interrumpa por favor.

Ciel: (sonriendo) lo que estamos haciendo es más importante que cualquier otra cosa.

Jonas: ya es muy tarde, deberían regresar a su mansión y..

Ambos miraron la hora en un reloj grande que habían puesto los empleados ahí desde que se abrió el bar.

Ciel: (sonriendo) oh sí, ya es tarde no nos dimos cuenta.

--: (sonriendo) vámonos Ciel, no quiero que mis padres se preocupen.

Ambos se rieron fuertemente, se tomaron de la mano, salieron del lugar, subieron a su carruaje y lo pusieron en marcha para regresar a su hogar.

En otra parte la serpiente estaba en un bosque sentado en una rama gruesa y fuerte de un árbol fumando como siempre un cigarro puro, se sacó este y su rostro reflejó desagrado al sentir la presencia de el ángel caído.

Andrus: ¿ahora qué quieres?

La peliblanca se paró frente a él, el demonio se volvió a meter el cigarro en la boca.

Giselle: (sonriendo) ¿no te sientes felíz?

Andrus: (serio) no tengo motivos ahora para estarlo.

Giselle: (sonriendo) pues deberías porque lo que va a pasar realmente hará que te salga una gran sonrisa.

Andrus: (serio) ¿y qué se supone que va a pasar?

Giselle: (sonriendo) ah son esos mocosos, Ciel y -- hoy planee algo y se cumplió; hice que fueran a un bar con otra persona a tomar grandes cantidades de vino y si funcionó… ahora mismo y como tienen la mente perdida y no están muy conscientes deben estar ahora en su mansión apareándose.

El demonio escupió su cigarro y cayó al suelo.

Andrus: (enojado) ¡¿qué hiciste qué?!

Giselle: ¿por qué reaccionas así? Es perfecto mañana en cuanto esa niña vea que ella y su esposo tuvieron intimidad creerá que Phantomhive planeó todo para abusar sexualmente de ella y se peleará con él ¿te complaci?

Andrus: (enojado) ¡eres una tonta! ¡que se peleen es lo que menos me conviene ahora! ¡ay en este momento quisiera..! ¡mejor no pierdo el tiempo debo impedir que esos dos se apareen!

El demonio corrió tan rápido como pudo hacia la mansión con el ángel detrás de él, pero por más rápido que lo hiciera no iba a llegar a tiempo, la mansión Phantomhive estaba muy muy lejos de allí.

En la mansión Phantomhive el matrimonio abrió la puerta principal, -- tenía uno de sus brazos sobre los hombros de Ciel y él la sujetaba de la cintura, ambos no paraban de reír.

--: (sonriendo) oh vaya todo está oscuro y no hay nadie.

Ciel: (sonriendo) no hagas ruido, deben estar durmiendo, y no queremos despertarlos.

--: (sonriendo) es cierto *hipo* luego le decimos a Sebastián que no deje velas encendidas.

Caminaron tambaleanse por el gran salón, estaban tan tomados que no se dieron cuenta que dejaron la puerta abierta.

--: (sonriendo) oh, el suelo está temblando, nos vamos a caer.

Ciel: (sonriendo) yo *hipo* tengo la solución.

El peliazul cargó a su esposa y fue subiendo las escaleras, ambos seguían riéndose por el camino hasta que llegaron a su habitación, Ciel abrió la puerta y la dejó entreabierta tras él, se acercó a su cama y acostó a su esposa en ésta, ella vio como él se subió también a la cama y se sentó sobre las piernas de la fémina.

El líquido ahora entró a su segunda faceta; ya estaban un poco conscientes pero no lo suficiente para darse cuenta de lo que estaban a punto de hacer, algo se encendió en ellos, una llama de pasión que los iba a llevar a un lugar que no conocían.

Ambos se miraron profundamente, para romper el silencio la joven decidió hacer una pregunta.

--: ¿quieres…?

Ciel: ¿si?

--: ¿quieres… hacerme el amor?

Ese tono seductor y esa pregunta no esperaban los oídos del conde recibir pero se sintió encantado y estaba cegado, acercó sus labios a el oído derecho de ella.

Ciel: (susurrando) por supuesto… ¿tú también deseas hacérmelo a mí?

También acercó sus labios a uno de los de el peliazul.

--: (susurrando) claro… es lo que más anhelo.

Ella estiró sus brazos y colocó sus manos en el pecho de el conde, no tenía duda de que él era una obra de arte, demasiado para ella.

Ciel: bien, permite que me encargué de…

Él estaba buscando el cierre de su vestido pero ella tomó su mano.

--: pero, ¿y si no te doy una buena impresión? Tú debes ser perfecto y yo… no creo estar a tu altura.

El conde le dio un pequeño beso en los labios.

Ciel: estoy seguro de que eres más de lo que imagino, incluso hasta vamos a coincidir a la perfección.

--: (suspira) esta bien… adelante.

¡

Él por fin encontró el cierre de su vestido y lo bajó, poco a poco fue quitandolo dejando descubierta la parte de arriba de sus pechos, se quitó su parche y lo tiró a un lado de la cama, quería verla mejor, colocó sus manos detrás de la espalda de ella y ahora desabrochó su sostén.

Ciel: vamos, tú también desnúdame. No es justo que solo tú estés descubierta y yo no. Además quiero que me conozcas.

--: sí… lo haré, claro que deseo conocerte.

Llevó sus manos al pecho de su esposo, desabrochó su abrigo y se lo quitó, quedó ahora una blanca camisa de vestir, la desabrochó también y la quitó ya estaba el torso de el conde descubierto, para estar parejos él tomó el vestido y sostén y los bajó más, el torso de ella también quedó sin nada, no usaba corset no le gustaba y él no la obligaba porque ya sabía lo que se sentía usar esa tortura.

Ciel: adelante… baja un poco más.

Le indicó con la mirada que le quitara ahora sus shorts, tímida pero segura los tomó junto con su ropa interior entre sus manos y al mismo tiempo ambos bajaron la ropa del otro para dejar ahora lo más íntimo que ambos tenían descubierto, Ciel con sus piernas se deshizo de la única ropa que le quedaba junto con sus zapatos y sus calcetines, -- hizo lo mismo.

Ambos se contemplaron; estaba en lo correcto, a pesar de ser tan joven el cuerpo de Ciel era hermoso y se veía suave, quizás al convertirse en demonio su cuerpo cambió, era una buena ventaja, por otro lado él también estaba fascinado con la figura de ella, cualquier chica envidiaría esas bonitas caderas, esas piernas y esos pechos lindos y bien formados.

Ciel: bien… comencemos.

Él se acostó sobre ella y apegó su cuerpo con el de su esposa, soltaron un pequeño gemido al sentir que sus géneros estaban rozándose y daban señales de que tenían hambre de estar juntos.

--: aún no.

Sacaron ese impulso, Ciel comenzó uniendo sus labios con los de -- y la besó, ella correspondió y acarició su mejilla, terminó el beso para trasladarse a la mejilla de ella, de la mejilla bajó hasta llegar a su cuello y al terminar del cuello bajó y bajó hasta que estaba cerca de sus pechos.

--: ¡ah!

Gimió cuando sintió la lengua de Ciel recorrer la punta de su pecho derecho.

Ciel: (susurrando) eres… tan hermosa.

Abrió su boca y metió todo el pecho a esta, su lengua juguetona tocaba cada rincón.

--: ¡ah! ¡n-no t-te detengas!

Él siguió por unos segundos hasta que separó su boca, marcó ahora otra vez con su lengua el pecho izquierdo y lo metió a su boca solo que en lugar de tocarlo con la lengua este lo succionó haciendo que ella disfrutara más.

--: ¡ah! ¡mara… maravilloso!

Terminó su labor. Antes de que pudiera hacer otra cosa, su esposa se levantó junto con él, se sentaron en la cama y se situó detrás de él.

--: me toca.

Abrazó al peliazul y puso sus labios detrás de su cuello, repartió besos por toda la espalda de él mientras que con sus manos acariciaba su torso y una de sus piernas, él cerró los ojos y suspiro.

Ciel: (susurrando) te adoro.

--: también yo a ti.

Cuando ya toda su espalda quedó llena de besos, ahora lo tomó suavemente de los hombros, lo acostó en la cama y besó su pecho hasta que llegó a su zona sur, pudo haber seguido con su camino besando sus piernas pero algo la interrumpió en su viaje; el género de Ciel la estaba tentando, parecía un rico postre dulce, se le hizo agua la boca pero solo se le quedaba viendo, al ver que ella sola no tomaría la iniciativa decidió ayudarla.

Estiró una mano y acomodó uno de los mechones del cabello de la peli-- detrás de su oreja.

Ciel: (sonriendo) anda, ¿Qué esperas? Cómetelo... es tuyo.

Quedó estática con lo que él dijo ¿cómo "eso" iba a caber en su boca? Pero no le importó en lo absoluto, sin poder resistirse más, tomó aquella "cosa" y la metió a su boca, fue difícil pero consiguió meterla toda, llegó hasta su garganta.

Ciel: --… ¡ah! ¡ah!

Sintió como ahora ella lo masajeaba con su lengua.

Ciel: ¡ah! ¡si! ¡así! ¡ah!

--: mmm.

Se empezó a mover de arriba hacia abajo, Ciel gemía, no articulo palabra hasta que se dio cuenta de algo.

Ciel: ¡ah! ¡detente! ¡para!

Ella obedeció y miró hacia arriba aún con "eso" en su boca.

Ciel: si te voy a regalar de mi esencia no va a ser "ahí" debe ser en el lugar indicado, ya es hora de que me sientas.

Hizo que ella sacará "su cosa" de su boca, cambió de posición; ahora él estaba arriba de ella, entre sus piernas.

Ella se preparó para recibir a su "visitante" Ciel entrelazó una de sus manos con una de las de ella, suspiró y lentamente introdujo su género en el de ella, la joven hizo su cabeza para atrás, cerró sus ojos y abrió su boca, ambos apretaron sus manos al sentir un dolor horrible.

--: ¿y-ya?

Ciel: a-aún no va... ni la mitad.. resiste… ¡ah!

Una espera que se les hizo eterna pero por fin ya no quedó más, él ya estaba hasta lo más profundo de ella, logró poseerla.

Ciel: a-aquí voy…

Dio el primer movimiento lentamente, de sus bocas salieron gemidos de dolor.

--: Ci-Ciel…

Ciel: tranquila… no durará... ¡ah! Mucho…

Se movió unas veces más hasta que ahora en lugar de dolor habían creado la perfecta y dulce sinfónica de gemidos con placer.

--: ¡ah! me encantas Ciel… ¡me fascinas!

Ciel: ¡ah! ¡mi amor!

Colocó su frente y nariz con las de --, ambos tenían cerrados sus ojos y cada vez que él hacía un movimiento sus labios se rozaban, sentían tocar el paraíso, una sensación placentera que habían lamentado no experimentar antes.

--: ¡ah! ¡sigue! ¡no pares!

El peliazul aumentó la velocidad, generando más placer aunque lo hizo con cuidado, estaba consiente de que era un demonio y ella una humana y no quería lastimarla aplicando tanta fuerza.

Ciel: ¡ah! ¡a-apriétame!

--: ¡ah! ¡pe-pero Ciel! ¡ah!

Ciel: ¡solo… hazlo! ¡ah!

Sintió como las paredes de ella se cerraron un poco y "abrazaban" con más fuerza su masculinidad, algo que le provocó un pequeño éxtasis e hizo más interesante su juego, su rostro se hizo hacía el techo, sus mejillas se sonrojaron y con los ojos cerrados se mordió el labio inferior.

Ciel: ¡ah! ¡bu-buen trabajo!

--: Ci-Ciel… ¡ya casi!

Ciel: yo… tam-también.

La tomó rápidamente sin detener sus movimientos contra ella, juntó el cuerpo de -- con el suyo y se abrazaron hasta que…

Soltaron un gemido más fuerte que los demás. Apretaron con sus manos la espalda del otro y sus respiraciones se agitaron. Lograron llegar a lo más alto de la cima del valle del placer. Ella se derramó y sintió algo más además de el género de Ciel dentro de ella, algo húmedo, él como dijo le había regalado un poco de su dulce esencia junto con sus semillas. Marcó lo que le pertenecía, ya era completamente suya.

En la planta baja Andrus y Giselle apenas habían entrado porque el joven matrimonio había dejado la puerta abierta, se olía un olor desagradable y provocaba calor en la piel.

Andrus: oh, no puede ser..

Subieron corriendo las escaleras, el olor se sintió más fuerte cuando ya estaban afuera de la habitación, movieron un poco la puerta para ver a una joven pareja sentados desnudos en la cama abrazados, con la cabeza recostada en el hombro del otro y los ojos cerrados, el acto ya estaba hecho, no había nada que pudieran hacer.

Andrus: (susurrando) ¡ya es muy tarde! ¡ya es muy tarde! ¡ya se aparearon!

En ese momento estaba muy furioso y tenía que descargar su ira con alguien.

Andrus: (enojado) ¡nos vamos!

Tomó bruscamente al ángel de la muñeca y se fue llevándosela a rastras.

Ciel: eres tan especial.

Besó el hombro de --, con cuidado para no lastimarla se fue con ella al lugar de descanso ambos se taparon con las sábanas y acostaron.

Ciel: hoy duerme conmigo.

--: (sonriendo) de acuerdo… pero, ¿no vas a separar tu…?

Aún tenían sus géneros conectados.

Ciel: cuando un demonio tiene intimidad por primera vez con otro ser no debe separar esa parte del de el otro, se tienen que quedar juntos toda la noche para que el amor y la pasión aumenten y nunca mueran, además es bueno porque así se acostumbran a estar unidos y cuando haya una próxima vez no habrá nada de dolor... así que esta noche me quedaré dentro de ti.

Nadie había hecho ese experimento pero esa idea a ella le encantó mucho y a él también.

--: (sonriendo) con gusto de tenerte conmigo.

Se abrazaron una vez más y lograron quedarse dormidos.

!

Ya muy lejos de la mansión la serpiente aún caminaba sin rumbo con el ángel, su muñeca ya estaba sangrando, el demonio le encajaba muy feo las uñas.

Se detuvieron en seco cerca de un árbol.

Andrus: (serio) pon tu cabeza en ese árbol.

Giselle: (asustada) Asgot.. no…

Andrus: (enojado) ¡no me llames así! ¡haz lo que te ordeno!

El ángel se paró frente al árbol y colocó su cabeza en el tronco.

El demonio de su gabardina sacó un martillo y un clavo.

Andrus: ¿sabes en que se parecen un clavo y la cabeza de un ángel, humano, shinigami e incluso un demonio?

Giselle: (asustada) ¡n-n-no!

Andrus: en que ambos tienen un cuerpo que parece de palo y arriba… una cabeza redonda..

Puso el martillo cerca de la cabeza del ángel, ella tembló más que nunca.

Andrus: y ambos… les puedo… pegar.

Hizo su brazo hacia atrás y golpeó con el martillo la cabeza del ángel muy fuerte, la peliblanca aunque sintió algo muy fuerte y horrible se mordió las labios y no gritó, un espantoso agujero quedó en su cabello del lado izquierdo y salió mucha sangre.

El demonio tiró el martillo y se fue caminando dejándola atrás.

Andrus: (enojado) si no puedes matar a los entrometidos castigalos de las peores maneras.

El ángel se tocó la herida, y solo vió como el demonio se esfumó entre las sombras.