Afuera apartado del pueblo y en la naturaleza se encontraba aquél plebeyo contemplando un enorme lugar; "el castillo de Campbell" se hacía llamar esa construcción, como su nombre lo decía era un enorme castillo para jugar color plateado, un duque francés que llegó a vivir a Inglaterra que tiempo después se comprometió y casó con una marquesa de el país, después de un tiempo su esposa se embarazó, como eran personas poderosas y con mucho dinero el duque compró una propiedad en la naturaleza y mandó a construir el castillo para que sus hijos jugarán allí, tuvieron dos niñas gemelas que usaron el castillo algunas veces para jugar pero con los años a el duque se le presentó una muy buena y mejor oportunidad para hacer crecer sus riquezas en su país de origen, por lo que él con su esposa e hijas se fueron a Francia y no se supo más de ellos.

El castillo siguió siendo usado por algunos hijos de miembros de la nobleza e incluso cuando nadie lo estaba usando por los niños plebeyos, el castaño no fue la excepción, él recordaba que ese sitio había marcado su infancia, muchos recuerdos hermosos y divertidos pasó jugando a ser un caballero cuando sus padres lo llevaban. Miró con detenimiento la construcción, ya lucía muy diferente a como lucía años atrás; la pintura estaba muy gastada, las paredes tenían agujeros y la naturaleza estaba tomando su territorio.

Sostenía en sus manos dos recortes de periódico que informaban dos noticias diferentes, ambas tenían relación con el castillo; la primera decía que ya que esa construcción había quedado en el olvido y ningún niño, ni siquiera plebeyo lo usaba para jugar la reina había anunciado que sería demolido, la segunda noticia trataba de la anulación de su demolición, ya que alguien había contactado al dueño de la construcción para comprar el castillo, el duque aceptó, le pareció raro al plebeyo pero quien había comprado el castillo y ahora era el nuevo dueño de este era el conde Ciel Phantomhive.

Dominick: (pensando) el conde Phantomhive ahora es el nuevo dueño de este lugar.. bueno no es tan raro el asunto, el conde es muy joven, muchos dicen que tiene un carácter fuerte y frío pero no dudo que le gusten mucho los juegos, tal vez quiso comprar el castillo para jugar con su esposa o para sus futuros hijos.

En el lugar también había un bello lago color azul cristalino, el castaño no estaba del todo solo; allí agachada tocando el agua con sus dedos estaba de nuevo esa extraña chica rubia con capucha, como todo shinigami esa vez si llevó con ella su Death Scythe; un bello arco dorado y unas flechas que debía clavar en el pecho de un humano si éste ya estaba destinado a morir. Se levantó del suelo, tomó su arma y sigilosamente se acercó al niño humano.

Dominick: (pensando) ¿el conde Phantomhive dejaría que algún niño jugara en su castillo? Es un lugar olvidado pero si un niño lo descubre y luego con el tiempo el castillo vuelve a ser famoso ¿permitiría que los demás niños jugaran en el? ¿o si los dejaría pero pediría que paguen para poder entrar? Bien.. eso se sabrá con el tiempo.

--: (pensando) aún no puedo creer que Ciel compró el castillo de Campbell, dijo que pronto lo necesitaríamos.. ¿pronto lo necesitaríamos? No entendí eso si a él le gusta jugar ajedrez, algunos otros juegos de mesa y de peleas con espadas pero nunca lo he visto jugar en un castillo, y yo si solía jugar antes en ese castillo pero dejé de hacerlo al crecer ¿por qué lo habrá comprado?

Estaba caminando cerca de el lugar donde estaban Dominick y la extraña shinigami, Ciel estaba un poco ocupado resolviendo asuntos en la mansión, al saber la noticia del castillo ella pidió ir al lugar para verlo, Ciel le concedió salir y había recomendado ir acompañada de alguien pero la chica insistió en que quería ir sola, Ciel aceptó y antes de que ella se marchase le dijo algo que la inquietó, le dijo "ve al lugar pero ten cuidado.. por tu estado no debes hacer muchos esfuerzos y ten cuidado que una caída puede traernos una triste noticia a los dos"

--: (pensando) ¿Qué me cuide mucho? ¿Qué no haga esfuerzos y evitar que me caiga? Pero no estoy enferma, me siento muy bien, no comprendo porqué Ciel e incluso mis padres y los ayudantes me han sobreprotegido mucho últimamente.

Cuando ya estaba a un tramo de llegar al sitio vió que allí estaba Dominick contemplandolo y detrás de él estaba de otra vez esa shinigami de comportamiento raro que los fue a visitar a la mansión hace un tiempo, se escondió detrás de un árbol y miró en dirección a los contrarios.

--: ¿Dominick y esa shinigami con él? ¿Qué hace esa shinigami en el mismo lugar con él?

El castaño se dio la vuelta para irse y de nuevo tuvo contacto con esa chica rubia, ya tenía mucho tiempo acechandolo y parecía que ese día no sería diferente, vió que la chica se acercaba a él con un arco dorado en la mano izquierda.. el miedo llegóa él al hacerse la idea de que la chica usaría ese arco con él.

Dominick: (nervioso) ¿q-qué haces?

Él retrocedió, la chica sin soltar palabras seguía acercándose.

Dominick: (nervioso) n-no uses.. tu arco conmigo.. por favor.. no me hagas da-daño.

-- también tenía el presentimiento de que esa shinigami estaba por atacar a Dominick, temerosa sin que ninguno de lo dos la vieran se fue acercando de árbol en árbol para impedir que el chico fuera atacado aunque no tenía posibilidades de ganarle a un ser inmortal y poderoso.

El castaño siguió retrocediendo hasta que ya no pudo más, una de las paredes del castillo le impidió seguir haciéndolo, estaba perdido y sin escapatoria, esa chica lo tenía acorralado, su respiración se agitó demasiado y el corazón le quería salir del pecho, cerró los ojos para no ver su horrible supuesto "final" pero los abrió de inmediato al sentir una suave y cálida mano posarse en su pecho, la chica sin su permiso le estaba acariciando la parte donde se veía su resplandor blanco y brillante, la shinigami era la única de ahí que lo podía ver, a pesar de tener su capucha si podía ver esa luz, Dominick por su parte el miedo que tenía hace unos instantes por razón desconocida se convirtió en una gran paz al sentir la mano de esa chica tocarlo, esa paz no la había sentido antes con ningún otro ser humano, era la primera vez, aunque ese ser que estaba frente a él al igual que Ciel si había sido un ser humano en el pasado pero ahora era un ser inmortal y estaba destinado a quitarles la vida a los seres humanos, ese era el trabajo que se le otorgó para hacer eternamente.

Desde los árboles -- estaba muy confundida por tal escena, pensó también que la shinigami le iba a arrebatar la vida a Dominick pero no, tuvo un comportamiento cálido con él.

La rubia dejó de acariciar el pecho del castaño, apartó su mano y se fue como siempre sin soltar alguna palabra, Dominick se quedó parado ahí pensando en lo que acababa de pasar ¿por qué con esa chica sintió esa paz? ¿por qué ella tenía ya un tiempo acechándolo y sin alguna razón evidente? ¿por qué nunca decía algo?

Se propuso a olvidar lo que ocurrió y caminó dispuesto a marcharse, -- también iba a hacerlo ya despreocupada pero de repente sintió como el estómago se le revolvió y comenzó a toser, fue inevitable que Dominick la escuchará y se volteó, la vió detrás de un árbol con una mano en su boca y la otra sosteniéndose del tronco, fue con ella.

Dominick: ¿--?

--: (tose) hola... Dominick (tose).

No vió la necesidad de preguntarle el por qué ella también estaba allí, la compra del castillo era un hecho reciente y puede que su esposa haya tenido curiosidad por ver la nueva propiedad de el conde.

Dominick: (preocupado) ¿estás bien?

--: s-sí solo.. (tose) siento que algo me cayó mal al estómago (tose) pero estoy…

La joven tosió ahora más fuerte y con esa tos expulsó una gran cantidad de vómito.

Dominick: (preocupado) ¡--!

Ella se sentó en el césped y respiró profundamente.

Dominick: (preocupado) ¿quieres que vayamos a buscar al conde Phantomhive y que te llevemos con un doctor?

--: n-no, descuida estoy bien. Esto ya me ha sucedido antes, ya estoy acostumbrada. Quizás estoy enferma pero pronto se me pasará. Bien creo que lo mejor es que regrese a casa, deben estar esperándome.

Dominick: sí, además si estás enferma no deberías estar aquí afuera, vamos te llevo.

--: no, no, yo puedo irme sola, ya estoy bien, tú ve a tu casa también tus padres te deben estar esperando.

Dominick: ¿estás segura?

--: sí, yo puedo llegar a la mansión sin problemas.

Dominick: (suspira) esta bien, adiós.

--: (sonriendo) adiós.

Tomaron distintos caminos, antes de que ella se fuera por completo, volteó su mirada para verlo una última vez.

--: (pensando) al menos esa shinigami no le hizo nada. No sé si podría soportar si algo malo le pasa y la vida ahora me lo arrebaté de una manera más dolorosa.

En la mansión Phantomhive en una habitación se escuchó un grito, lo había hecho Finny.

Finny: (felíz) ¡aún no puedo creer que bocchan y lady Phantomhive van a tener un bebé!

Bard: sí yo tampoco lo creí cuando bocchan nos contó, imaginé que tendrían hijos cuando ya fueran unos condes adultos pero bueno no importa la edad, lo importante es que seguro va a ser un ser que les va a traer muchas alegrías a bocchan y a lady Phantomhive.

Mey-Rin: (felíz) ¿ustedes que creen que vaya a ser?

Finny: (felíz) yo digo que una hermosa niña, sería muy lindo que tuviéramos a una pequeña muñequita jugando en la mansión.

Bard: (sonriendo) o seguro es un niño que le gustará jugar ajedrez como a bocchan. O tal vez herede el físico de bocchan y los gustos de lady Phantomhive.

Mey-Rin: (sonriendo) bueno sea lo que sea, va a ser muy bonito tener a un pequeño o pequeña viviendo aquí y al igual que como hacemos con Sebastián cuando crezca debemos darle la mejor impresión de nuestro trabajo.

Finny: (felíz) ¡sí! ¡lo dejaremos tan impresionado que no tendrá palabras para describir nuestro excelente trabajo!

Alguien tocó a la puerta principal.

Mey-Rin: oh, debe ser lady Phantomhive que ya llegó, debo ayudarla para que no haga esfuerzos al caminar.

La pelirroja salió de la habitación, caminó por el salón principal y abrió la puerta, sí ahí estaba --.

Mey-Rin: que bueno que ya llegó lady Phantomhive.. venga la ayudaré a caminar.

Puso una mano en la espalda de la condesa y con la otra sostuvo la mano izquierda de la peli--, ambas dieron un par de pasos.

Mey-Rin: ¿a dónde desea que la lleve?

--: ¿aún está Ciel en su despacho?

Mey-Rin: sí, bocchan, no se ha despegado de su lugar de trabajo en toda la mañana.

--: llévame con él.

Mey-Rin: (sonriendo) claro, lady Phantomhive.

Subieron las escaleras y en pocos segundos ya estaban frente a la puerta del despacho, Mey-Rin tocó la puerta.

Ciel: ¿si?

Mey-Rin: bocchan, lady Phantomhive ya llegó, desea verlo.

Ciel: pasen.

Mey-Rin abrió la puerta, de inmediato Ciel se levantó de su sofá y fue con ellas para tomar a su esposa de la espalda.

Mey-Rin: ¿se les ofrece algo más?

--: por ahora yo no Mey gracias.

Ciel: no, nada. Puedes retirarte.

Mey-Rin: (sonriendo) con permiso.

La pelirroja cerró la puerta y se fue, Ciel ayudó a su esposa a caminar y a sentarse en un cómodo sofá frente a él, le dio un beso en la mejilla y también se sentó en el lugar que le correspondía.

Ciel: ¿y que te pareció el castillo?

--: bien no tengo mucho que decir solo es una construcción un poco dañada pero con unos cuantos arreglos quedará mejor su aspecto… ya conocía ese castillo, yo al igual que los demás niños plebeyos también jugaba allí.

Ciel: ¿de verdad?

--: (sonriendo) sí, fueron momentos inolvidables y divertidos en ese lugar.

Ciel: ¿y por qué nunca me lo dijiste?

--: mmm no lo ví tan importante y además…

Podemos jugar a que tú eras una princesa y yo tenía que rescatarte.

Jaja no, eso es a lo que todo el mundo juega ¿Por qué no jugamos a que tú eras un caballero, yo una doncella y ambos buscábamos los tesoros que se encontraban en ese castillo.

Suena perfecto.. entonces juguemos a eso.

Ambos reían mientras iban corriendo hacia el castillo tomados de la mano…

Ciel: ¿--? ¿--?

--: ¿eh? ¿qué, Ciel?

Ciel: estabas diciéndome la razón de porque no me dijiste antes sobre que jugabas en el castillo y de repente te quedaste callada.

--: lo siento, por un momento recordé un día en que fui a jugar allí, ya que estábamos hablando del tema, no entiendo ¿por qué me dijiste que "pronto lo necesitaríamos"? tú eres más de jugar ajedrez, no creo que te llame la atención jugar en un pequeño castillo.

Ciel: ¿aún no lo has notado?

--: ¿notar qué?

Ciel: tiene que ver con tu estado de salud.

--: ¿mi estado de salud? Ciel no entiendo, compras un castillo abandonado, tú, mis padres y los ayudantes de la mansión me cuidan bastante y más de lo necesario. No me queda claro, ¿qué pasa?

Ciel: es lo que nos pasó esa noche.

--: ¿la noche que tú y yo hicimos "eso"?

Ciel: sí.

El peliazul abandonó su sofá para estar detrás de su esposa, la abrazó por la espalda.

Ciel: mi vida cambió cuando regresaste conmigo, me has vuelto otra vez feliz y ahora lo estoy aún más… ambos formaremos pronto una familia.

A ella por fin le quedaron claras sus palabras; tenía un ser que era mitad de Ciel y mitad de ella adentro.

--: (sorprendida) ¡¿qué?! No.. no me digas que…

Se paró a su lado para verla a los ojos.

Ciel: sí.

La joven se tocó el vientre.

--: ¿cu-cuánto tiempo tengo?

Ciel: un mes.

--: ¿y cómo lo supiste?

Ciel: los demonios podemos sentir cuando una humana tiene ese estado, pasó un tiempo y de pronto lo sentí.

--: ¿seré mamá?

Ciel: (sonriendo) sí.

--: (preocupada) pero, Ciel, ¿Qué van a decir las demás personas? Sabes que algunos piensan cosas malas de las personas que tienen hijos tan jóvenes.

Ciel: lo que piensen los demás no me importa. Lo único que me importa es estar contigo… y con nuestro hijo.

--: ¿hijo? ¿es un varón?

Ciel: (sonriendo) sí, lo descubrí de inmediato.

-- estiró su mano y acarició la mejilla de Ciel.

--: (sonriendo) seguro que va ser muy guapo como tú.

Ciel: (sonriendo) quizás, o puede que herede tu belleza.

--: (sonriendo) no.

Ciel: (sonriendo) ¿por qué no?

--: (sonriendo) quiero tener un pequeño Ciel jugando en la mansión y que también use trajes elegantes como tú.

Ciel: (sonriendo) jaja, ya lo veremos, ahora ya sabes porque compré ese castillo.

--: ¿sabías de mi embarazo y compraste el castillo para él?

Ciel: (sonriendo) sí, fue un lugar donde tú jugabas y ahora quiero que nuestro hijo sea quien también juegue allí.

--: lo entiendo muy bien pero seguro que el duque puso el precio muy alto.. y debiste gastar mucho dinero.

Ciel: el dinero que haya gastado es lo de menos, total es algo que va y regresa.. lo que importa es que él sea feliz al igual que lo somos nosotros juntos.

Se levantó del sofá, lo abrazó el peliazul le correspondió.

--: sí, tienes razón, es lo más importante.

Por la noche -- estaba en el baño lavandose los dientes, cuando terminó se miró al espejo mientras se acomodaba el cabello.

--: (pensando) dentro de unos meses me veré diferente, subiré mucho de peso, que vueltas da la vida ese castillo donde solíamos jugar antes Dominick y yo ahora lo va a usar este pequeñito que es hijo mío y de Ciel que es con quien me terminé casando al final… ya no solo es Ciel también por la felicidad de este pequeño ser las cosas deben estar siempre bien, no debo lastimar a Ciel ni tampoco hacer que este pequeño crezca en una familia destrozada, debo hacerlos felices a ambos; a Ciel como mi esposo y a este niño como mi hijo.

Se alejó, abrió la puerta Ciel la estaba esperando para llevarla a la habitación.

Ciel: ¿quieres hacer algo más antes de irnos a dormir?

--: no, ya nada vamos.

Se agarró del brazo de él, ya en la habitación todavía la cama donde ella solía dormir aún Ciel no les había ordenado a los sirvientes que la retirarán del lugar.

Ciel: muy pronto necesitarás tener más espacio en la cama y no quiero que te sientas incómoda o que yo dormido pueda sin querer lastimarte a ti y a él así que cuando sea el momento me iré a dormir a la cama que tú usabas.

--: ay Ciel, me siento muy apenada de todo lo que tienes que hacer por mi estado que tengo ahora.

Ciel: no te sientas así, haré todo lo necesario por ti y por nuestro hijo.

--: (sonriendo) pero en cuanto ya no esté embarazada, ¿volverás a dormir conmigo?

El peliazul acarició ese cabello C/c que tanto le encantaba.

Ciel: (sonriendo) claro que sí, solo será un tiempo pero pasándolo ya volverás a sentir mi presencia cerca de ti otra vez.

--: (sonriendo) eso espero, mi conde.

Él se sonrojo y miró hacía el suelo, tímido pero feliz.

En la cabaña de la serpiente, el ángel con cuidado frente a un espejo se quitó la venda de la cabeza para mirar una gran cicatriz que había decidido no curar y tenerla para siempre. Se miró detenidamente esa fea marca.

Giselle: no es algo lindo físicamente, pero cuando se trata de que alguien especial para ti te lo hizo es mejor no quitarlo y tenerlo como un recuerdo de ese ser.

Se tocó la cicatriz.

Giselle: no logré complacerte pero al menos obtuve esto de ti..

En una ventana el ángel estaba siendo espiada por la shinigami rubia que había estado con Dominick, aterrada por el comportamiento del ángel la shinigami tomó las telas de su vestido para no arrastrarlo y se fue corriendo tan rápido como pudo antes de que el ser caído notará su presencia, ya al estar muy lejos tomó descansó sentándose en una gran roca.

No puedo creer que exista un ser que tenga ese tipo de pensamientos, eso en definitiva no lo diría alguien cuerdo… tan solo espero que por lo que siente por ese demonio no vaya a ser capaz de lastimar a alguien más… - pensó en sus adentros la shinigami, se cubrió los brazos con su capucha y se fue.