Una Sacerdotisa en Twisted Wonderland
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"Sentirse fracasado es peor que sentirse humillado. De la humillación nace el coraje; del fracaso, el suicidio."
- Anónimo
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[Hace ? años]
Rose se encontraba disfrutando de un plácido sueño en la lujosa cama de la finca Aleister. Los cálidos rayos del sol primaveral se filtraban a través de las cortinas, bañándola con su suave resplandor y proporcionándole una cobija adicional que la protegía del fresco ambiente de la mansión. Sin embargo, lo que verdaderamente la despertó de su profundo sueño fue la presencia de alguien que había ingresado sigilosamente a la habitación y se había acercado al borde de la cama. Con delicadeza, aquel invitado, apartó algunos mechones rebeldes de cabello azul que cubrían el rostro de Rose, despertándola de su letargo y llenando el ambiente de una atmósfera cálida.
- Perdón, ¿te he despertado? - Susurró suavemente la presencia masculina frente a Rose.
- No te preocupes. Tarde o temprano iba a tener que despertar ya... - Rose se levantó con cuidado, sosteniendo su barriga a casi nada de terminar el periodo final de formación. - ¿Cómo te fue con mi padre hoy?
- Si por "cómo me fue" te refieres a que si todavía me quiere matar con su mirada pues digamos que no cambió mucho. - Bromeó ligeramente el Fae .
- Tonto, no digas eso. - Rose le dió un suave golpecito en su brazo, pero en el fondo se preocupaba por cómo avanzaba la tensa relación entre su familia y su prometido, y más aún con el tema del embarazo entre dos razas distintas de faes. - En serio... ¿No ha habido ningún progreso entre ustedes dos?
Ante la expresión preocupada de Rose, su prometido dejó de lado la broma y se sentó a su lado.
- Sé que nuestra situación no era la esperada, pero tal vez debamos darles un poco más de tiempo. - Luego, el fae posó su mano en el vientre de Rose. - Tu abuelo puede ser un poco cascarrabias, pero pronto se dará cuenta de la belleza que vas a emanar cuando salgas y todos podrán presenciar lo especial que serás en nuestra familia.
Rose se sentía increíblemente afortunada de contar con la presencia reconfortante de su prometido. Él poseía la habilidad única de saber exactamente qué decir en los momentos de mayor tensión, logrando así que ella se relajara y encontrara la calma en su compañía. Él siempre encontraba la manera de transmitirle tranquilidad y confianza con sus palabras o un gesto cariñoso.
Acomodándose un poco, Rose apoyó su cabeza en el hombro de su prometido y dirigió su mirada hacia el abultado vientre que albergaba a su bebé. Una sensación de felicidad y emoción llenó su ser mientras compartía sus pensamientos con él.
- He estado teniendo un sueño contigo y en el hemos estado pensando en algunos nombres para nuestro bebé- Comentó acariciando suavemente la mano que reposaba junto a la suya.
- ¿Decidimos juntos entonces? - Preguntó su prometido, demostrando su compromiso y deseo de participar activamente en la elección del nombre.
Rose le dedicó una sonrisa radiante, pero luego se tornó a una mirada de advertencia se reflejó en sus ojos azules, dando a entender que había ciertos límites en cuanto a los nombres que consideraría.
- Siempre y cuando no sea un nombre anticuado, está bien - Advirtió con un leve gruñido, dejando en claro su preferencia por nombres más contemporáneos.
- B-Bichito... ¿Por qué suenas como si me estuvieran amenazando? - El prometido sintió una gota de sudor resbalar por su frente, desconcertado por la aparente amenaza implícita en las palabras de Rose.
- Hmmp, siempre tienes la mala costumbre de poner nombres extraños en cada "proyecto" que emprendes. - Suspiró Rosé como si fuera la respuesta más obvia.
- Una cosa son los proyectos y otra muy distinta es el nombre que le daremos a nuestra preciada descendencia - Declaró él, intentando transmitir que entendía la importancia de elegir un nombre especial para su bebé. - No te preocupes, no estoy pensando en ponerle un nombre extremadamente largo o algo por el estilo.
- ¿Ah sí? ¿Realmente no estabas pensando en este momento un nombre extra largo? - Rose alzó una ceja de forma bombástica, sintiendo curiosidad por la respuesta de su prometido.
Como era de esperarse, el prometido tuvo un espasmo repentino y evitó devolverle la mirada nerviosa a Rose, mientras ahogaba un silencio grito.
- No. Claro que no. - Aseguró él, con la poca convicción que tenía, aunque su tono de voz tembló ligeramente. Dejando en evidencia su nerviosismo.
- Entonces ¿Por qué no me miras a los ojos? - Segunda pregunta bombástica que dejó en jaque a prometido.
El prometido, atrapado entre la incomodidad y el nerviosismo, finalmente no pudo contenerse y dijo en un murmulló bajito:
- Solo digo que unos 3 no estarían mal.
- ¡Ah, lo sabía! - Exclamó con un tono de reproche. - ¡Sabía que ibas a querer poner como 3 o hasta 6 nombres!
- Si ya lo sabías entonces ¡¿Por qué preguntaste?! - El prometido respondió en el mismo tono de voz.
- ¡Tenía la esperanza de que dieras una respuesta más larga de lo normal con fundamentos sólidos! - Rose dejó escapar un suspiro exasperado mientras sus cabellos flotaban alrededor de su cabeza, como medusas, y sus antenas temblaron como si estuvieran tratando de encontrar a su objetivo.- ¡No que descaradamente me ibas a mentir en mi cara!
- ¡¿Entonces estas molesta de haberme descubierto o estas enojada por la propuesta?! - Preguntó el prometido, tratando de descifrar la mezcla de emociones en el rostro de Rose.
- ¡¿Y realmente lo preguntas?! - Respondió Rose con un tono sarcástico, dejando claro que su reacción no era fácil de definir.
Mientras tanto, afuera de la puerta, una fae con traje de mucama llegó con el desayuno de Rose y escuchó la discusión de la pareja con un suspiro de cansancio. Ante tal drama, la mucama, decidió alejarse de la puerta para no verse involucrada en el conflicto.
- Otra vez empezaron a discutir estos dos. - La mucama tenía una gota de sudor bajando de la cabeza con una expresión que se mantuvo imperturbable. - No me pagan suficiente para esto, yo por ahí no paso.
Para muchos, la dinámica de esta pareja podría parecer confusa. Siempre parecían estar discutiendo por cualquier cosa. Algunos conocidos llegaron incluso a comentar que se odiaban y que eran enemigos a muerte. Pero la verdad era mucho más profunda que eso. Rose y su prometido sabían que sus discusiones eran parte de su peculiar forma de comunicarse. Era su manera de jugar, de desafiarse mutuamente con miradas fruncidas y palabras cargadas de desafío.
Entre ellos existía un entendimiento tácito. Sus debates no eran más que una expresión rara de su amor. Era su forma de mantener viva la chispa en su relación y nunca perder ese toque de emoción.
Con ceños fruncidos, se retaron mutuamente como dos perros o gatos a punto de atacarse. Pero esas miradas no duraron mucho, ya que una sonrisa pícara comenzó a asomarse en el rostro del otro, generando así una especie de risa contenida que se negaban a soltar, pero que resultaba imposible de contener.
Y así, sin poder aguantarse más, entre risas y miradas cómplices, decidieron dejar atrás la discusión y se rieron como dos locos enamorados. Porque, al final del día, su amor era más fuerte que cualquier disputa, y no importaba cuántas veces discutieron, siempre encontraban la manera de reír juntos al final y recordar por qué estaban juntos en primer lugar.
- Ja ja ja, realmente no has cambiado... Sigues siendo el mismo de siempre. - Rió Rose tratando de menguar su risa.
- ¿Oho? Lo mismo va para ti bichito. - Rió el prometido de Rose respondió en el mismo tono juguetón.
- Ah... ya quiero que estos días se pasen rápido. - Rose se relajó mientras acariciaba su vientre de manera instintiva. - Esta tensión no le hace bien a la bebe.
- ¿Y por qué mejor no le cantas algo? - Sugirió su prometido. - Siempre me has dicho que al bebe le gusta mucho tu voz y quizás así tu tambien te sientas mejor.
Rose sonrió cálidamente ante la sugerencia de su prometido y se acomodó para mantener la espalda recta. Luego, con suavidad, comenzó a acariciar repetidamente su vientre a través de la suave tela blanca de su ropa, mientras tarareaba una suave melodía que siempre había escuchado en sus sueño.
La la la la~
La la la la~
Era una canción bastante lenta y melódica, y ahora Rose se la dedicaba siempre a su pequeña oruguita, su amor aún no nacido. Era un momento de conexión profunda entre madre e hijo, donde la música y el amor se entrelazan en una sincronía perfecta al lado de su prometido.
Sin embargo...
...la mano que antes acariciaba con ternura la suave tela blanca de su ropa, ahora se deslizaba lentamente hacia una superficie fría y dura hecha de madera. La felicidad que una vez había llenado el aire a su alrededor se desvaneció por completo, dejando paso a una tristeza infinita. Aunque Rose continuaba tarareando la melodía con voz entrecortada, sus ojos perdieron su brillo característico y se volvieron opacos, reflejando el profundo dolor que albergaba en su interior.
Las lágrimas seguían rodando por sus mejillas, sin cesar, como una expresión silenciosa de su pena. El sonido de su voz, ahora quebrada por la tristeza, se entrelaza con el susurro del viento, creando una melodía desgarradora que parecía resonar en el vacío. En ese momento, el mundo a su alrededor parecía detenerse, sumergiéndose en un mar de desconsuelo.
La superficie fría de madera que Rose acariciaba con su mano era un pequeño ataúd, que contenía los sueños y esperanzas que se habían desvanecido. Era un recordatorio tangible de la pérdida que había sufrido, una herida abierta en su corazón que parecía imposible de sanar. A medida que seguía tarareando, susurros de dolor escapaban de sus labios, llenando el espacio con una tristeza indescriptible.
En medio de su angustia, Rose buscaba consuelo en la melodía que le había brindado tanto consuelo en el pasado. Pero ahora, cada nota parecía llevar consigo el peso de su dolor, una carga que se hacía más pesada con cada respiración. Aun así, no podía evitar aferrarse a esa canción, como si fuera un hilo frágil que la mantenía conectada a su pequeña oruguita.
Lo más triste de todo esto, es que ahora sí se sentía totalmente sola.
Perdió a su hija, la luz de su vida...
...
"- No pudo sobrevivir, lo siento. - Dijo la enfermera con tristeza aquella vez."
...
Nadie podía entender su dolor. Ni su madre, ni su padre la entendía...
...
"- Te lo hemos advertido Rose. - Dijo Nova a su hija desconsolada. - Una relación así no iba a poder funcionar."
"- ¡Mamá, ya basta! ¡Ya perdí a mi hija! ¡¿y ahora me pides que me separe de mi prometido?! - Rose limpiaba el rastro de lágrimas de sus ojos. - ¡No! ¡Nada de lo digas me separará de él!"
"- Querido esto tiene que acabar. - Nova miró hacia su marido y padre de Rose, quien escuchaba atentamente al disturbio entre ambas faes. - No desperdicié tantos años de mi vida, como para que ella la desperdicie de está manera y la tiré a la basura por cualquier romance."
"- ¡Papá dile algo! - Rose respondió, negando con la cabeza a cada cosa que decía su madre."
"- ¡Terminará con el corazón partido de cualquier forma si dejamos que esto continúe así! ¡Ya hemos visto el desastroso resultado! - Nova levantó su tono de voz al igual que Rose, antes de volver a dirigirle la mirada. - Rose ya se que es un chico amable, pero él es..."
"- ¡¿Él qué?!"
"- Él no es..."
"- ¡¿Qué es?! ¡Dímelo!"
"- ¡Un donnadie! - Su madre siguió repitiendo la misma palabra 3 veces antes de continuar. - ¡No es para tí!"
"- ¡¿Donnaide!"
"- Tú y él son de distintas clases, mi amor ¡Por dios es un hada nocturna!"
"- ¡¿Y eso qué importa?! - Dijo Rose casi ofendida."
" -¡Mira lo que ha pasado! - Respondió su madre.
Su padre tampoco la entendía, ni siquiera hizo nada para cambiar la situación.
"- Es suficiente. - Dijo Nova sosteniendo el brazo de Rose con fuerza. - Vas a tener que apartarlo para siempre de tu vida."
"- ¡No! - Rose negó a su madre. - ¡Seguiré a su lado!"
"- ¡Claro que lo harás!"
"- ¡No lo voy a dejar! ¡No me digas a quien necesito amar!"
"- ¿Lo amas? - Finalmente habló su padre."
"- Sí papá, yo lo amo. - Rose ahora caminó hacia su padre para abrazarlo y llorar a su lado. - Lo amo mucho...
"Por unos segundos tanto Nova como su marido parecían tensos, pero Rose interpretó aquella reacción como una esperanza para que su padre fuera la voz de la razón, pero él..."
"- Rose... ese chico no es para tí. - Habló con más tranquilidad el fae mayor.
Dichas palabras hicieron que Rose ahora se separara de su padre."
"- Sé que no es el tipo de hada que quieres para mi., pero.."
"- Rose... solo estás confundida... - Su padre negó con su cabeza. - Eres aún joven, todavía te falta comprender lo que es el amor."
"- ¡¿Y tú si?! - Rose los miró a ambos ahora. - ¡Ustedes no sonríen de la misma forma que lo hago con él! ¡No se tocan! ¡No muestran afecto! ¡Ni siquiera se ven con sentimiento!"
...
Y después de aquella discusión con su familia, su prometido rompió su promesa...
...
"- No es así... es solo que... yo me equivoqué... - La fae masculina le daba la espalda, frente a la entrada de la finca en aquel día lluvioso. - Me equivoqué en todo..."
"- ¿Acaso estás rompiendo conmigo? - Dijo Rose desolada."
"- Lo siento... - La mano de la faé apretaba la maleta que tenía en la mano. - ...no debí haberte dado falsas esperanzas."
...
El corazón de Rose se rompió en mil pedazos al escuchar esas palabras. Las promesas rotas y las esperanzas desvanecidas la dejaron en una profunda tristeza. Una parte de ella no quería aceptar esta realidad y que todo fuera un mal sueño, pero esta era la realidad.
La vida parecía desmoronarse ante sus ojos, dejándola sumida en un abismo de desesperanza mientras le seguía cantando al ataúd acompañada únicamente de sus mariposas azules y la zanja donde había cavado para enterrar sola los rastros de lo que alguna vez perteneció a su vida.
[Año Actual]
Rose mantuvo sus ojos azules fijos en la ventana de su solitario apartamento alquilado mientras daba la bienvenida al nuevo día. El suave resplandor del amanecer se filtraba a través de los cristales, bañando la habitación con una luz tenue y fría. Revisó el reloj en su muñeca y se dio cuenta de que todavía era temprano para ir a la clínica. Por ello, decidió tomarse su tiempo antes de comenzar el día, pero eso no era lo que la mantenía despierta en ese momento.
Ella tenía el teléfono cerca de su oreja puntiaguda, mientras observaba el paisaje urbano que se extendía ante ella, pudo en silencio escuchar las palabras cargadas de tristeza que provenían del otro lado de la línea.
- Entiendo... - Dijo suavemente Rose, con un poco de pesar en su tono de voz. - ...así que hace poco falleció.
El apartamento se llenó de un silencio pesado, solo interrumpido por la respiración suave de Rose.
- Sí, debió de ser duró para tí. Estuviste a su lado hasta el final... - Comentó Rose, jugueteando un poco con el cordel de la cortina. - Por favor, no llores mamá. Sabes que a papá no le hubiera gustado que estuvieras triste.
Un nuevo silencio llenó el espacio, permitiendo que las emociones se asentaran y que las palabras no pronunciadas resonaran en el aire.
- Sí, iré a visitarte lo más pronto posible cuando tenga un espacio libre. - Prometió Rose, con un atisbo de esperanza en su voz. Miró el calendario de la pared, marcando mentalmente los posibles días disponibles. - Te llamaré la próxima vez.
Finalmente, Rose apretó el botón para finalizar la llamada, liberando un suspiro pesado. Sus ojos se desviaron hacia las personas que comenzaban a salir de sus hogares en la isla de los sabios, pero su mente no estaba en ellos. Su pensamiento aún se perdía en la noticia recién recibida.
- Así que papá murió.
Dijo ella en un tono de voz que parecía... casi apático y carente de emoción alguna.
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Capítulo 64:
"El sentimiento de volver a levantarse"
Shiori soltó un jadeo mientras abría los ojos escarlatas de golpe. Su mirada se encontró con un techo blanquecino iluminado por una luz intensa que llenaba el espacio. El aroma a formol impregnaba el aire y el frío del ambiente le indicaba que se encontraba en la enfermería del Night Raven.
- ¿Cómo llegué hasta aquí? - Susurró Shiori, tratando de recordar, pero su mente estaba vacía, sin rastro alguno que explicara cómo había llegado hasta ese lugar.
Lo último que recordaba era la falla eléctrica que había causado en el túnel y cómo se había desmayado en uno de los jardines. Ahora, se encontraba en la enfermería sin ninguna explicación lógica. La confusión se apoderó de ella mientras intentaba reconstruir los acontecimientos perdidos.
Sin embargo, en medio de su confusión, una segunda presencia familiar captó su atención. Casi de manera inmediata su mirada confusa se transformó en una expresión fría.
- ¿Hasta cuándo piensas quedarte oculto tras la cortina? - Preguntó Shiori, desviando la mirada hacia un lado, donde sentía la presencia.
La cortina se abrió ampliamente, como si obedeciera a la petición de Shiori, y reveló a la figura misteriosa que se encontraba detrás. Vestido con el uniforme distintivo de Diasomnia, Sebek le devolvió también una mirada ceñuda.
- Para tu información, no me estaba escondiendo humana. - Gruñó Sebek. - Solo vine para asegurarme que no hubiera alguna clase de contratiempo.
Shiori solo afiló su mirada ante esas palabras mientras la desviaba hacia otro lado.
- Así que vienes a tu revancha de siempre ¿no? - Suspiró ella en un tono cansado. Sin embargo, había una pequeña duda en su mente respecto a todo este escenario. - ¿No te parece un poco tarde para hacer esa decisión? ¿Por qué simplemente no reclamaste tu pelea cuando me desmayé? En mi condición habría sido una tarea muy fácil.
- No hago cosas sucias como esa. - Respondió Sebek, tratando de proteger su orgullo.
Sin embargo, Shiori, ante esa respuesta solo soltó una leve risa momentánea.
- Ya veo... - Solo llegó a responder ella.
- ¡¿Qué es lo gracioso, humana?! - Sebek levantó la voz en tono enojado.
- Nada, solo me parece peculiar tu comportamiento. - Respondió ella relajando un poco sus expresiones. - Así que tienes límites en tus métodos, ¿Es eso lo que estás insinuando?
Sebek empezó a fruncir más el ceño, estaba empezando a molestarse a raíz del comentario de Shiori. No toleraba que lo subestimaran e iba a replicar en voz alta para ubicar a la chica, pero en eso Shiori agregó.
-Sin embargo, no importa por donde lo mire, no cambia el hecho de que fuiste tú quien me trajo hasta aquí, ¿verdad? - Preguntó Shiori, suavizando un poco su mirada, aunque su ceño se mantenía en lo que más se podía.
Por un momento Sebek se quedó inmóvil y no fue por aquella mirada, sino lo que ella dijo al final.
- ¡¿Hah?! ¿Y qué si fue de esa manera? ¡¿Tienes alguna queja al respecto, humana?! - Respondió Sebek, tratando de mantener su compostura, pero al parecer, parecía un poco nervioso.
¿Acaso este muchacho no quería que ella le recordara lo que hizo?
- Nada de eso, pero en vista a que fuiste tú él quién me trajo hasta aquí entonces lo más lógico es que te lo agradezca. - Comentó Shiori inclinando un poco su cabeza. - Muchas gracias.
Un escalofrío recorrió el cuerpo del joven peli verde, y al parecer fue una sensación muy rara e incómoda, ya que esta no parecía ser la reacción típica que pensaba que le daría Shiori.
- No hagas eso. No acostumbro a verte de esa manera. - Comentó Sebek en un extraño tono irritado. - Este tipo de actitud no te queda, humana.
Y allí estaba la actitud de niño mimado. Honestamente, Shiori ya se estaba haciendo la idea de que este comportamiento duraría por un largo rato, pero ahora que su mente estaba más lúcida, recordó más pequeños fragmentos de lo que pasó en el túnel, la pintura y... con Neige.
Dios santo, Shiori sintió fuertes ganas de darle una palmada en la cara por el momento en el que perdió el control de su marca y que por poco podría haber lastimado a mucha gente como un bendito animal salvaje. De tan solo recordar más detalles que la hizo sentir muy arrepentida y hasta avergonzada de su comportamiento tan inhumano.
- ¿Y ahora porque pones esa cara humana? - Sebek arqueó una ceja ante la mirada disociada de Shiori.
Sin embargo, esta ocasión Shiori nuevamente se enfocó más en cómo Sebek se refería a ella como humana, y hasta por unos segundo le pareció irónico que el muchacho mitad hada se refiera a ella como tal ¿Si hubiera visto todo el drama cinematográfico que se montó ¿le hubiera seguido diciendo que era una humana común y corriente?
- ¿De verdad me ves como humana? - Las palabras de Shiori se escaparon de su boca inconscientemente.
- ¡¿Hah?! - Sebek ahora la miraba extraño, con una ceja alzada. - ¿Pero de qué diablos estás hablando?
Shiori no debió haber soltado eso, pero a estas alturas no le quedaba más remedio que explicarse, al menos un poco.
- No debo mostrar emociones negativas porqué si no mi marca se desbordaría. No puedo mostrarme como una mujer normal pues los espectros y todos los demás me verán como alguien vulnerable. Pero tampoco puedo ser una sacerdotisa porque ya no tengo el control de mis propias emociones como solía tener antes - Shiori pensó con un poco de pesar. - Soy humana, pero pareciera que no puedo actuar como tal. Ni siquiera puedo lograr lucir como una sacerdotisa a la que "ellos" esperan... - Luego desvió su mirada hacia Sebek. - Si me lo pongo a pensar parece que nos parecemos mucho Sebek... tú y yo... yo, alguien que ya no tiene idea de quién es, y tú, un hombre mitad hada.
Sebek nuevamente gruño ante ese término y estando confundido y enojado solo llegó a levantarse se la silla para irse, pero no sin antes refutar a Shiori:
- ¡HMP! ¡¿Dando excusas? Nunca actúas de esa manera - Él estaba apunto de ir, pero no dio un paso más cuando vio la mirada triste de Shiori.
Rápidamente, ella trato de cambiar dicha cara a una pequeña sonrisa triste mientras decía:
- Entiendo... no es así como soy ¿Verdad? - Susurró Shiori
Pero era muy obvio que esa máscara sonriente era falsa.
Sebek se quedó quieto en su lugar, con una mirada indescriptible. No sabía qué le pasó antes de que la encontrara, pero al ver la cara de Shiori llena de tristeza, por primera vez en su vida, sintió como si hubiera hecho algo malo.
La tensión en la habitación era palpable, y ninguno de los dos sabía cómo continuar después de esa revelación. Ambos guardaron silencio, sumergidos en sus pensamientos encontrados hasta que uno de ellos habló.
La tensión en la habitación era palpable, y ninguno de los dos sabía cómo continuar después de esa revelación. Ambos guardaron silencio, sumergidos en sus pensamientos y emociones encontradas.
Finalmente, Shiori se levantó con cuidado de la camilla y miró a Sebek. Habían partes del uniforme de Sebek que estaban manchadas por la pintura.
- ¿Puedo...? - Shiori comenzó una oración, pero se quedó a mitad de las palabras.
Sebek, aún más confundido por la actitud de la chica, respondió:
- ¿Qué pasa? - Esta vez su tono de voz fue más tranquilo que antes.
Al ver que la conversación se estaba alargando, Shiori negó con la cabeza y agregó:
- No... nada... - Shiori comenzó a caminar despacio hacia la salida de la enfermería.
Sebek la observó mientras se alejaba, sintiendo la necesidad de decir algo más a su rival. Y así lo hizo:
- ¡H-Humana! - El tono de Sebek esta vez no fue tosco, pero fue lo suficientemente fuerte como para hacer que Shiori le devolviera la mirada.
Una ceja confundida ahora se había levantado en el rostro de Shiori ya que realmente fue inesperado aquel llamado.
- ¡Ahm! ¡Es que...! - Sebek no tenía idea de por qué dijo eso impulsivamente, pero trató de pensar en algo rápido por lo que agregó en forma de un grito. - ¡Lo que sea que haya pasado, espero que no sea una excusa para que te detengas!
Los ojos de Shiori se abrieron un poco, pero aun así dejó que Sebek continuara:
- ¡Aunque quieras negarlo, admito que eres lo suficientemente fuerte como para que algo insignificante te haga retroceder! ¡No te voy a perdonar si empiezas a debilitarte! ¡Necesito que te sigas fortaleciendo para la siguiente revancha! ¡Voy a trabajar duro día y noche para volverme lo suficientemente fuerte y finalmente superarte! ¡Así que...que ni se te ocurra dejarte ganar fácilmente! ¡Recuérdalo, humana!
Shiori quedó absorta por el mensaje pasivo-agresivo de Sebek, pero luego de unos pocos segundos comprendió de que esa era una forma peculiar de subirle el ánimo. Una leve risa escapó de sus labios, seguida de una pequeña sonrisa interna, ya que esa actitud inconscientemente le recordó mucho a Fudo cuando trataba de animar a sus estudiantes.
- No te vas a detener hasta que obtengas tu revancha ¿Verdad? - Preguntó tranquilamente Shiori, una vez que su risa se detuvo.
Sebek asintió con la cabeza sin dudarlo.
- Está bien... - Susurró Shiori, pero esta vez ya no había tanta hostilidad. - ... tengamos esa revancha cuando haya más calma y cuando el VDC termine. Pelear con tantos proyectos y estando así no tiene sentido. Así que sigue entrenando, gana más fuerza y, después de eso, resolveremos este asunto de una vez por todas.
Finalmente, con ese sello pactado, Shiori salió de la enfermería, sintiéndose un poco más ligera. Sebek, por su parte, soltó un bufido de satisfacción ya que al fin pudo decir todo lo que aquella humana necesitaba saber, por lo que, como se lo había propuesto, iba a entrenar más seguido para finalmente enfrentarse a Shiori en una batalla que fuera justa.
Mientras tanto, Shiori caminaba por los pasillos de la enfermería reflexionando sobre lo que pasó durante la tarde. Había tanto que procesar en tan corto tiempo, pero todos esos pensamientos fueron interrumpidos cuando ella llegó a un espejo cercano de la enfermería.
El tamaño de aquella superficie era lo suficientemente grande para que ella viera su reflejo en cuerpo completo, y todo lo que pudo llegar a ver fue como una gran parte de la pintura ya no estaba en su cara, quizás haya sido Sebek quien se la hubiera quitado, pero su ropa y todo su cabello todavía tenía ese tinte rojo que la hacían parecer como Carrie White luego de aquella escena del baile de graduación.
Shiori se tocó un poco su cabello ahora pintando de un rojo mal hecho para revisar el posible daño capilar que podría tener a raíz de la pintura vencida.
- Que desastre... - Comentó Shiori sintiendo una ligera sensación de querer llorar.
- El cabello de papá es hermoso.- comentó una Shiori pequeña de 8 años, jugando con cuidado los dos mechones blancos que enmarcaban el rostro de Hitoshi. - Es suavecito y brilla, brilla~
- ¿Así? Pues yo pienso que tu cabello es mucho más hermoso, princesa.- Dijo Hitoshi acariciando con ternura la cabeza de Shiori.
Había empezado a crecer más cada día, ante sus ojos se volvía más y más hermosa, su pequeña niña.
- Realmente, el cabello largo te queda muy bien... - Dijo Hitoshi con una sonrisa sincera. - A este paso, lucirás como una reina.
Un sentimiento de nostalgia la invadió. Su cabello blanco había sido un símbolo de conexión con su padre, y ahora estaba manchado y desordenado. Shiori luchó contra las lágrimas que amenazaban con brotar. Sabía que llorar no iba a solucionar el problema, pero aun así, era inevitable sentir la tristeza, incomodidad y frustración.
"No llores sobre la leche derramada enana, ve a lavarte en lugar de estar parada dándole vueltas al problema."
Casi inevitablemente, las palabras de Koichi se infiltraron en su cabeza, y suspirando profundamente, Shiori finalmente se recordó a sí misma que debía mantener la calma y encontrar una solución práctica en lugar de lamentarse por lo que ya había ocurrido. Así que, con determinación, se limpió las pocas lágrimas que se escaparon y se dirigió al dormitorio abandonado en busca de una forma de revertir los daños causados por la pintura. Todavía podía sentir la humedad en su ropa como si hubiera estado bajo la lluvia, y ahora había un par de gotas que han manchado el piso, por lo que aceleró el paso para evitar dejar más desastres.
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Mientras tanto, Deuce y Epel finalmente llegaron a una playa cercana que se encontraba cerca de la isla. Bajaron juntos de la moto, y Deuce pateó la pata lateral para apoyar el vehículo con calma.
-Muy bien, hemos llegado. - Comentó Deuce mientras bajaba de la moto.
Epel hizo lo mismo, liberando una bocanada de aire que había estado conteniendo desde que dejaron el campus. Su cabello estaba aún más despeinado debido al viento y trató de acomodarlo nuevamente como antes.
-¡Uf...! Conduces tan rápido, Deuce. - Dijo Epel, recuperando el aliento. - Me asusté un poco cuando pisaste el acelerador.
-¿De verdad? - Deuce se congeló un poco. - Pensé que iba a un ritmo más lento de lo habitual... - Pero luego sacudió la cabeza para centrarse en lo que venían a hacer. - En fin... no importa eso. Aún así, Ignihyde personalizó mucho esta moto mágica. - Sonrió. - Tiene muchas características nuevas. Nos las arreglamos, pero no fue fácil.
-¡Pero en general fue un viaje divertido! - Asintió Epel emocionado, pero luego su expresión se volvió preocupada. - ¿Pero estás seguro de esto? Salimos del instituto sin obtener la aprobación de un miembro del personal...
Este comentario hizo que Deuce se quedará inmóvil. ¡Se había olvidado por completo de eso!
- Me dejé llevar y no pedí permiso... - Deuce se frotó la frente, pero encontró una forma de sonreír nuevamente, aunque sea levemente. - Pero, supongo que tendremos que lidiar con las consecuencias más tarde.
- Tal vez Vil y los demás estén furiosos con la idea ahora. - Comentó Epel con una pequeña sonrisa.
Un silencio incómodo se instaló entre los dos, solo interrumpido por el sonido de las olas rompiendo en la orilla. Ambos jóvenes miraron fijamente hacia la línea del océano con ojos llenos de asombro.
- Esta es la primera vez que veo el océano desde que llegué a la isla. - Comentó Epel, admirando la vista.
- Bueno, después de todo, el Night Raven se encuentra junto a las montañas del norte. - Deuce asintió con la cabeza y luego desvió la mirada hacia el otro extremo para mirar junto con Epel el imponente edificio que parecía un castillo.
- Por ese lado de la costa, también está la Royal Sword - Comentó Epel, parando todo pensamiento alguno para luego percatarse con más detalle el impresionante panorama que había a la lejanía de la orilla. - ¡Espera! ¿Esa es la Royal Sword?... ¡Dios mío, parece más un lugar donde viviría un rey que una escuela!
- Apenas se ve desde nuestra academia, pero desde cerca es... deslumbrante y muy elegante - respondió Deuce, asintiendo de acuerdo con la descripción de Epel.
Epel se mostró curioso y continuó preguntando:
- Los estudiantes del último año en el Club de Magift dicen que es una escuela llena de niños ricos y pomposos... ¿Neige estudia allí, verdad?
Deuce guardó silencio por un momento, contemplando el majestuoso edificio de la Royal Sword en silencio. Luego, como si alguien le hubiera dado un leve empujón, decidió dar un paso adelante y caminar sobre la arena, en dirección hacia aquella imagen de la edificación.
- Deuce - llamó Epel, desconcertado al ver cómo Deuce adicionalmente se había quitado los zapatos y las medias, dejando que sus pies se hundieran en la cálida arena. - ¿Qué estás haciendo?
Ya para cuando Deuce se detuvo a una zona segura en donde el mar no llegaba del todo, miró hacia el horizonte y inhalando profundamente, cerró sus ojos y exhaló seguido de un griterío:
- ¡NO PIENSO PERDER!
El grito fue tan ensordecedor que incluso Epel quedó con los ojos hechos plato y con una mirada sorprendida.
- ¿Eh? ¡¿Qué pasa con los gritos?! - Dijo Epel en un tono desorientado.
- ¡NO SOY EL MÁS LISTO Y NI EL MEJOR EN NADA!
A medida que los gritos continuaban, Epel ahora se quedó mirando con asombro a Deuce y en silencio.
- ¡NO PUEDO DESHACERME MIS VIEJOS HÁBITOS, Y ME ALTERO RÁPIDO! ¡PERO LE ESTOY DANDO TODO MALDITA SEA! ¡ACE IDIOTA! ¡SIEMPRE TE SALES CON LA TUYA Y YA ME CANSÉ DE TI! ¡ALGÚN DÍA LLEGARÉ A SER UN ESTUDIANTE DE HONOR, SOLO MIRAME Y YA VERAS! ¡VOY A CAMBIAR, MALDITA SEA! ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHH!
El peliazul estaba respirando con dificultad cuando terminó su terapia de grito. Epel no entendía qué diablos acababa de pasar, pero todo pensamiento se detuvo cuando volvió a ver la mirada sonriente de Deuce.
- ¡Ah~! ¡Me siento mucho mejor ahora! - Suspiró con alivió Deuce.
El peliazul respiraba con dificultad cuando finalmente terminó su sesión gratuita de gritos, pero ahora Epel estaba aún más atónito por lo que acababa de presenciar.
- E-Eso fue impactante. - Comentó Epel buscando las palabras apropiadas.
- Siempre he ido corriendo al mar y gritando cuando me siento estresado. - Comentó Deuce hundiendo aún más sus pies en la arena. - Es como si el mar se llevara mis más profundas tensiones.
- ¿Quitarte el calzado también forma parte de eso? - Epel preguntó con duda.
- Ah, esto es por influencia de Shiori. - Deuce recordó la vez que todos fueron al risco a gritar cuando la fiesta de no cumpleaños se arruinó a inicios del curso. - Recuerdo que ella se quitó las botas de su vestido una vez y caminó por todo el césped descalza, es como una manera para relajarte.
- ¿Qué? ¿Ella hizo eso? - Comentó Epel, sorprendido por el dato. Nunca hubiera imaginado que ella tuviera este tipo de acciones, con lo refinada que siempre se veía parecía muy contradictorio.
Shiori estaba lejos de ser una chica delicada promedio.
- Y eso que solo es la punta del iceberg, pero ese no es el punto ahora. - Deuce regresó a la conversación inicial.- Soy malo lidiando con muchas cosas. Estudio mucho, pero mis calificaciones son tan promedio como las de cualquier otra persona. He seguido buscando excusas para cosas que sé que no puedo hacer y a la larga, pareciera que hacer las cosas a largo plazo es natural para mi.
Deuce recordó los comentarios del pasado que habían dejado una marca en él.
- "No se lo toma en serio." "No me extraña que tenga ningún resultado. " "Tratar desesperadamente de ganar es una tontería".
- Ya veo... - Epel escuchó atentamente, comprendiendo cada palabra de Deuce.
Deuce continuó recordando más momentos difíciles y emocionales para él.
- He sido tan tonto y desesperado al punto de hacer llorar a mamá tantas veces. Pero, cuando recibí mi carta para el Night Raven, fue cuando comencé a creer de que si estuviera en otro lugar, en un entorno totalmente nuevo, podría convertirme en un nuevo yo y dejar atrás mi pasado. Me dije a mí mismo: "Esta es mi oportunidad"
- ¿Y cambiaron las cosas cuando llegaste? - Epel preguntó.
- Para nada. - Deuce negó con la cabeza, decepcionado. - Puedo parecerme físicamente a una especie de estudiante modelo, pero no he cambiado en nada. Sigo siendo tan tonto y desesperado como siempre. Nunca nada me ha salido a mi manera.
Pero este discurso era solo el comienzo de un nuevo cambio en la perspectiva de Deuce.
- Pero, hay una cosa de la que me di cuenta después de venir aquí. - Deuce sonrió mientras los rostros de algunos líderes como Riddle, Leona, Azul y Vil pasaron con una flash back repentino. - Aquellos "capaces" también luchaban desesperadamente sin que otros lo supieran. Incluso si fueron ridiculizados o en medios turbios... jamás los he visto rendirse.
Dentro de ese grupo, la imagen de Shiori se destacaba, su suave sonrisa dejando una profunda impresión en Deuce.
- Incluso si pasaron por el peor de los calvarios, siempre buscan la manera de como volver a levantarse y aprender de esas circunstancias a su ritmo para seguir adelante en su búsqueda de querer mejorar y buscar nuevas perspectivas.
- Deuce. - Susurró Epel con impresión.
- Por eso quería hablar contigo. - Deuce ahora miró a Epel. - Tú y yo nos parecemos... Tienes muchas emociones guardadas que deseas expresar, pero por alguna razón no puedes hacerlo. Sé exactamente cómo te sientes. Quieres cambiar pero te sientes inquieto porque no puedes hacerlo, ¿verdad?
- Bueno... no te equivocas... - Admite Epel tímidamente.
- Soy el único aquí contigo. - Deuce señaló hacia el mar, mostrando una determinación inspiradora. - Intenta gritar todo lo que tengas en mente. Si quieres, también puedes quitarte los zapatos ¡Te sentirás mejor después, te lo prometo!
Aunque dudaba al principio, Epel finalmente asintió, influenciado por la sonrisa de Deuce.
- De acuerdo. - Epel también se quitó los zapatos y se colocó junto a Deuce.
El chico de pelo lavanda cerró sus ojos turquesa y respiró profundamente, siguiendo el método de Deuce, concentró todas sus frustraciones reprimidas y las liberó sin restricciones en una frase tan significativa para él:
- ¡¿CREES QUE CAMBIARÉ DE INMEDIATO SOLO PORQUÉ ME LO DIJO UN WEON TARADO?!
Esto hizo que Deuce retrocediera un poco con la guardia baja.
- ¡PASÉ TODA MI VIDA CON LA GENTE DE MI BARRUNTO, MALDITA SEA! ¡CARAJO SOY EL HIJO DE UN GRANJERO! ¡TRATA DE FLOREAR CON DIGNIDAD, NI VERGA! ¡JAMÁS FUI A UN TONO FICHO Y MUCHO MENOS A UN COCHINO FESTIVAL! ¡¿ROPA Y MODALES DE GUARRO?! ¡¿CREES QUE NACÍ SIENDO FICHITA?! ¡NO SOY UN MONGOL PISADO PARA JUGAR! ¡SOLO QUIERO SER UN CHICO AGARRADO QUE PUEDA AFRONTAR CUALQUIER CHONGO! ¡ANDA VETE A BUSCAR UNA MALDITA VIDA PITUCO!
Epel resopló sin aliento por el alboroto de gritos, está tan concentrado en recuperar el aliento que no se percató de la mirada asustada en los ojos de Deuce.-
- ¡Ah, tenías razón! ¡Me siento mucho más fresh ahora! - El peli lavanda sonrió como nunca.
- No entendí ni la mitad de lo que dijiste... - Comentó Deuce con una gota de sudor bajando de su nuca. - ¿Qué idioma...? No ¿Es una jerga? Epel, ¿Dónde está tu ciudad natal?
- En lo profundo de las montañas del Piroxeno. Se llama la villa Harvest. - Un ceño fruncido apareció en la frente de Epel, ya que casi de manera inconsciente recordó la cara de Vil. - El lider me dijo que nadie me entendería y que debía callarme. Me dijo textualmente: "Pierde el acento, agrega honoríficos a cada nombre y nunca grites como un vendedor ambulante" ¡Ya me llega lo que ese alucinado dice!
- Siempre he creído que eras del tipo tímido y callado. - Deuce recordó la primera imagen que tenía de Epel y luego se rio un poco de lo cuan alejado era la verdadera imagen. - ¡Pero creo que me equivoqué! Jaja
- Me tira de las orejas como burro cada vez que hablo en mi dialecto. - Se quejó Epel. - Solo me quedé en silenció. Incluso me dijo que usara esa fea ropa con volantes.
- ¿Qué? ¡¿él te ordenó eso?! - Deuce abrió sus ojos sorprendido.- Tu dormitorio no es tan estricto como Heartslabyul, así que ¿Por qué ir tan lejos...?
- Todo inició el día de la ceremonia de bienvenida...
En medio de la multitud, Epel miró a su alrededor en silencio desde su lugar mientras otros susurraban a su alrededor, todos y cada uno de ellos iban buscando su asiento para la ceremonia de entrada.
- "A donde quiera que miré, todo es ficho, típico de la gente de ciudad." - Pensó Epel mirando a cada estudiante nuevo. - "Fui maldecido así y muchos me vieron como alguien débil y frágil. En la jato era mucho peor, pero... - Luego, una sonrisa petulante apareció en su cara. - "...le saqué la mierda como nunca a esos tipos. Solo necesito asegurarme de que no me subestimen aquí también..."
Antes de que Epel dejará que su ego se le subiera a la cabeza, una figura alta apareció al lado de él a tal punto de incluso hacer una sombra.
- Tú, él de ahí. - Epel final levantó su cabeza para encarar a quien le estaba hablando
Aquella persona parada a su lado era ni más ni menos que Vil.
- ¿Eh? ¿Quién diablos eres tú? - Epel escupió.
- Elogio tu osadía por llevar mal nuestras sagradas túnicas ceremoniales, pero abotona bien tu camisa. - Instruyó Vil.
- "Espera... ¿Él es el líder de Pomefiore?" - Epel entrecerró los ojos. - "¡De ninguna manera voy a estar en un dormitorio lleno de esos jodidos tipos afeminados y monses como él! Es alto y larguirucho, pero estoy seguro de que es más débil que el prefecto de Savanaclaw."
- Hmph, no te ves mal a primera vista, pero... - Vil se acercó un poco. - Realmente tienes una cara linda de cerca.
- ¿Hah? ¿De qué chucha hablas oe? ¿Acaso me estás llamando débil y cara de niña? Y lo dice el quien se ve muy afeminado. - Respondió hostilmente Epel
El simple hecho de que Epel hablara hizo que Vil rodara los ojos en blanco.
- Inaceptable, completamente inaceptable. - Vil negó decepcionado con la cabeza. - Esto no servirá.
- ¿Oe que te pasa eh? - Respondió Epel con una ceja alzada.
- Tu sentido común, tus modales y esa mente tan cerrada es muy insensata. - Remarcó el rubio con una mirada fría.
Una mirada que no gustó para nada a Epel, es más fue como una invitación a un desafío.
- ¿Qué mierda dijiste? - Epel se paró de golpe. - ¡Haré que te arrepientas de lo que acabas de decir! ¡Mecha quieres, mecha tendrás!
Vil pudo lanzar otro suspiro cansado.
- Me pregunto por qué esta escuela está llena de gente tan apasionada. - Pero luego una sonrisa divertida apareció en su bello rostro. - Muy bien, que se le puede hacer. Enseñar a la gente las tradiciones del Night Raven es parte de nuestro deber.
Y así Vil se llevó a Epel arrastras hacia el pasillo.
No pasaron ni cinco segundos después, cuando Epel estaba listo para atacar a Vil, pero este ya se le había adelantado. Literalmente, solo fue necesario un golpe con la palma de Vil en el pecho de Epel para que el menor cayera rendido al suelo.
- ¿Qué demonios...? - Epel luchó para recuperar el oxígeno. El golpe fue tan fuerte que le quitó gran parte del oxígeno a sus pulmones - ¡¿No usa magia pero es así de agarrado..?!
- Ahora escucha, pequeña patata. - Vil lo levantó del suelo. - La única regla de esta academia es que los débiles obedecerán a los fuertes. El espejo de la oscuridad aún tiene que ubicarte en tu dormitorio, pero como ya perdiste esta pelea deberás obedecerme.
- ¡Maldición! - Maldijo Epel, pensando en las mil y una cosas que este sujeto podría pedirle. - "¡¿Qué piensa hacerme?! ¿Extorsionarme por lana? ¿Convertirme en su perro faldero?"
Sin embargo, la ficción estaba muy alejada de la realidad.
- Primero, abróchate completamente los botones de tu camisa como dije antes. - Ordenó Vil.
- ¿Eh? - Epel se quedó en blanco, estaba muy confundido ante la petición del hombre hermoso.
- ¡Ahora, niño! - Vil ordenó con franqueza.
La voz fue tan impactante que Epel en un dos por tres empezó a abrocharse la camisa.
- Luego acomoda tu cinturón, no eres muy alto y aún así osas llevarlo tan abajo ¡Es tan antiestético que ni siquiera comienza a cubrirlo! - Vil se acercó a Epel para acomodar mejor su cinturón y ajustarlo como si fuera un corset.
- ¡Ah...! ¡No puedo respirar...! - Epel luchó ante la cintura apretada. Por un momento pensó que se le iban a caer los órganos.
- ¡Y tu pelo! - Vil le dió una examinada a las puntas abiertas de Epel. - ¿Acaso no conoces lo que es un cepillo? ¿Cómo puedes soportar andar por ahí con ese aspecto?
- No pe', no traje nica de eso en primer lugar. - Refutó Epel en su dialecto.
- ¡Por último! Habla más con propiedad. - Vil se cruzó de brazos.
- ¡¿Hah?! ¡¿Me estás diciendo que la gente de la ciudad no puede manejar el habla campestre? - Epel se enojó ante la orden.
- Basta de acusaciones injustificadas. - Vil rodó los ojos ante la acusación. - No estoy condenando al ostracismo a tu cuidad natal. Simplemente tengo problemas con tu actitud, niña. - Su mirada se relajo un poco, pero debido a la capucha sus expresiones lucían como alguien serio. - Entiendo el amor por tu hogar, pero hay un momento y un lugar para todo ¿Es así como les hablas a tus mayores?
Epel pudo emitir solo un gruñido de rabia contenida.
- Ser un mal perdedor no te hará durar mucho en esta escuela. Si tienes alguna queja, hazlo después de ganar contra mí. - Agregó Vil con cierto tono de seguridad y preeminencia. - Ahora... ¿Qué se dice?
Epel al inicio solo apretó los dientes y con una ira contenida sólo llegó a responder
- ...Ugh... Sí señor.
Cuando Vil obtuvo la respuesta que estaba buscando, asintió y se dio la vuelta para volver a entrar a la cámara del espejo. Pero, antes de cruzar, se detuvo junto a las puertas y giró la cabeza sobre su hombro para hablar.
- El espejo de la oscuridad sabrá dónde estarás a partir de ahora. Si fuera tú, rezaría con todo el corazón para que no te envíen a Pomefiore. - Sonrió con diversión. - Si llega el momento en el que estés frente a mí, el líder de dormitorio de Pomefiore Vil Schoenheit, modales groseros como los que mostraste no serán admitidos. - Luego frunció el ceño. - Es algo que no debes olvidar de aquí en adelante. - Y como dato adicional agregó. - Y arregla el uniforme como te pedí, volveremos a la ceremonia.
Con eso, Vil regresó a la cámara, dejando a un Epel enojado y echando humo por las orejas.
- Maldición... - Fue lo que murmuró Epel en aquel entonces.
- Y así fue como todo empezó. - Finalizó Epel de narrar el recuerdo.
- ¡¿Te peleaste con un líder de dormitorio en tu primer día?! - Gritó Deuce estando muy sorprendido por lo que Epel hizo.
- ¡En ese entonces no sabía lo fuerte que era un líder de dormitorio! - Epel se justificó. - ¡Además, he escuchado rumores de que tú y Ace se pelearon con el líder de Heartslabyul en el primer día! ¡Y que además Shiori también estuvo involucrada en ese y en muchos enfrentamientos!
- Ack... yo no llamaría a eso una pelea... - Sudó Deuce, tratando de mirar hacia un lado.
- En mi ciudad natal, ser alto y bien agarrado era un signo de "fuerza". - Comentó Epel recordando su vida de joven. - Siempre me han molestado por mi apariencia. Ahora que lo pienso, puede que el líder no se haya estado burlando de mí, pero...
- Te entiendo completamente. A mí tampoco me gustaría que me subestimaran.
- Al final, no he ganado contra el líder ni una sola vez. - Reveló Epel con un poco de frustración.
- Entiendo, así que de eso se trató todo este lío. - Deuce empezó a entender el panorama un poco. - Como lo dijo el joven Hunt, no estabas simplemente buscando pelear.
- Me dijeron que podía hacer lo que quisiera si ganaba, pero... nada funcionó. - Epel suspiró.- Realmente quiero volverme más fuerte... más fuerte que mis compañeros de salón y mucho más fuerte que la señorita Shiori.
Deuce se sorprendió mucho ante ese pequeño dato adicional.
- ¿Quieres llegar a ese nivel de fuerza?. - Susurró Deuce.
- Al principio no me lo creía lo que los rumores decían sobre ella cuando se enfrentaron a su líder de dormitorio, y en un principió puede que pensara que ella simplemente se limitaría a ser solo un rostro bonito pero...- Epel recordó todo lo que ha visto hasta ahora. - luego de ver las veces que se peleó con Sebek, las clases compartidas que tuvimos con el profesor Vargas, el como ella se esfuerza por aprender el estilo de vida de nuestra escuela, la manera en cómo manejó la situación con Vil en el pozo y todo lo que vi en estos días me hacen pensar ahora que... que ella es mucho más fuerte que yo... - Admitió con pesar Epel.
Y puede que estos sea los pensamientos que tiene Epel sobre Shiori cuando la ven en acción, pero, con todo lo que Deuce había visto hasta ahora, esa no es la única imagen que ella simbolizaba.
- El caso de Shiori es todo un tema aparte, ella lleva entrenando desde que era una niña. - Comentó Deuce con un leve tono de pesar.
Casi de manera automática, la triste imagen de la pequeña Shiori de 9 años apareció en su mente, como un leve recordatorio sobre el duro camino que solo una persona recorrió y que todavía faltaba por ver. Deuce miró a Epel con una mirada pensativa y finalmente suspiró suavemente.
- No todo lo que has visto de Shiori es toda la verdad. - Comenzó Deuce con calma. - Es cierto que ha estado involucrada en varios enfrentamientos, pero no fue por elección propia. Ella no es fuerte porque quiere pelear, sino porque se vió forzada a seguir ese camino... para sobrevivir.
Epel frunció el ceño ante la palabra forzada.
- ¿Qué quieres decir con eso? ¿Acaso no es una de las mejores peleadoras que hay en este instituto? - Pregunto a Epel ahora un poco confundido sobre la imagen que tenía en mente de Shiori.
- Sí, lo es, pero todo eso empezó mucho antes de que yo entrará aquí. - Deuce recordó todos los recuerdos que vio de ella hasta ahora. - Shiori creció en un lugar muy peligroso y hostil, donde la supervivencia dependía de ser fuerte y no mostrar debilidad alguna. No tuvo otra opción más que aprender a pelear para protegerse a sí misma y las personas que le importaban en su templo una vez que su padre ya no podía cumplir más ese rol de protector. - La voz de Deuce trataba de transmitir empatía.
Epel se vio un poco confundido ante la explicación, pero trato de comprender lo más que podía.
- Pero ¿Por qué ella sigue peleando ahora que está en el Night Raven? Si eso ya no es necesario aquí, ¿Por qué no ha dejado de hacerlo?
- Al inicio tenía la misma duda y es cierto que en gran parte las cosas son diferentes aquí, pero a veces los hábitos y las formas de afrontar la vida que aprendemos en el pasado pueden ser difíciles de cambiar. Shiori ha luchado toda su vida y eso se ha convertido... en una parte de su identidad. - Explicó Deuce con sinceridad y comprendiendo ese lado de Shiori. - Ahora que estamos hablando de ello, creo que ahora puedo entender más el porqué toma la decisión de pelear aquí... Es su manera de proteger lo más preciado que ella tiene.
Cada vez que Deuce recapitular todo lo que han pasado juntos en este inicio escolar poco a poco iba entendiendo más la forma y la naturaleza de Shiori.
- Ella no quiere que nadie más sufra como ella lo hizo. - Deuce ahora la vio bajo una nueva luz. - Por eso ella está dispuesta a enfrentarse a cualquiera que quiera sobrepasarse con ella y todo aquello que está relacionado a ella...
Epel de alguna manera reflexionó un poco sobre las palabras de Deuce y, aun sin entender mucho los posibles acontecimientos que Shiori podría haber presenciado en el pasado, intentó asimilar un poco aquella perspectiva.
- Entonces... me dices que ella es fuerte no solo porque le guste pelear, sino porque no quiere que los demás sufran. - Comentó Epel
Deuce asintió con la cabeza.
- Ella es fuerte porque desde siempre ha enfrentado muchas dificultades en su vida, pero su mayor fortaleza no viene por un deseo de ser violenta o de querer demostrar a los demás qué tan hábil puede ser. - Aclaró Deuce.
Era un poco extraña la sensación, porque sentía como su lengua y su mente se iba adormeciendo a tal punto que pareciera que él soltaba cualquier pensamiento que llegaba a su cabeza de manera fluida.
- Creo que muchos cometemos el error de poner una imagen implacable o indestructible sobre ella, cuando también es una chica normal como nosotros.- Ahora Deuce recordó la veces que vio llorar a Shiori sobre la muerte de su padre y como ella por poco se descuida a sí misma cuando encontraron aquel cuarto lleno de papeles y notas esparcidas sobre el llamado espiritual y lo que planea hacer. - Ella también tiene sus momentos difíciles, tiene miedos y secretos que muy difícilmente trata de expresarlo para no preocupar a nadie, pero a lo que quiero llegar es que, a pesar de todo lo que ella ha logrado también está aprendiendo a cómo canalizar el poder que se le otorgó. Nadie le preguntó si quería cargar con esa responsabilidad tan pesada siendo tan joven, y aun así se esfuerza día a día para lidiar con ese peso. No importa si incluso se le presentan trabas cada vez más difíciles en su camino que la hagan querer renunciar a todo, ella intentará sobrepasar todo esos retos para tomar la riendas de su camino a su propio ritmo, pero también siendo consciente de lo que puede y lo que no puede hacer en la actualidad.
En eso una ola rompió la conversación con su golpeteo contra la arena y dando a un breve silenció que fue rotó por Deuce.
- El joven Asim y Hunt me dijeron algo antes de irme. - Deuce miró el movimiento cíclico del mar. - "Qué deberíamos atesorar el poder que tenemos ahora" y luego, me puse a pensar por mi cuenta. que probablemente mi mayor fortaleza es...
Hubo una pausa dramática antes de revelar su conclusión.
- ...qué de alguna manera, soy un gran idiota. - Sentenció Deuce con seriedad.
- ¿Eh? - Epel ahora lo miró con el doble de extrañeza.- ¿No se suponía que eso es algo que realmente odias de ti mismo?
- Así es pero... - Una sonrisa apareció en los labios de Deuce. - ... lo que realmente significa es que no pienso las cosas antes de hacerlas.
Epel abrió sus ojos con sorpresa.
- No puedo pensar en muchas cosas a la vez, pero sé que puedo lograr cualquier cosa si realmente me lo propongo. - Agregó Deuce, para nada avergonzado de sí mismo.
Es más, Deuce estaba empezando a abrazar aquel reflejó lo hacía ser él mismo. Lejos de ser el estudiante de honor que aspiraba ser en el futuro y mucho lejos de la imagen del delincuente de su pasado. Él estaba aceptando su actual presente.
- Me gustaría pensar que tengo ese poder. - La mirada de Deuce brillaba un poco más. - Mis desventajas pueden ser mis fortalezas.
Pero Epel todavía no entendía del todo la filosofía de Deuce.
- Aún así... realmente no lo entiendo. - Dijo, mostrando su confusión. - Lo que quiero cambiar es cómo me veo ¿Lo recuerdas? Ser delicado y de aspecto femenino no califica realmente como fuerza, ¿verdad?
Deuce reflexionó sobre las palabras de Epel y trató de encontrar una forma de explicar su punto de vista aunque en el proceso noto una pequeña incongruencia.
- Pero... si eso fuera cierto, entonces ¿Estarías diciendo que Shiori no es fuerte solo por tener un aspecto femenino? - Comentó Deuce tratando de pensar un poco en lo que Epel decía.- No sería eso un poco contradictorio.
Epel estaba a punto de responder a esa pregunta cuando...
Ring... Ring...
... su teléfono empezó a sonar.
La vibración del dispositivo rompió la conversación y los dos jóvenes se miraron con una mezcla de curiosidad. Epel reconoció al instante el tipo de llamada y palpando los bolsillos de su uniforme, sacó su teléfono móvil para automáticamente encender la pantalla y ver quien le estaba llamando en ese preciso instante.
- Es mi teléfono. Este número es... ¿De casa? - Epel no se sorprendió mucho y presionó el botón para aceptar la llamada en altavoz. - ¿Hola?
- ¡¿Mi'jo?! ¡¿Qué pasó con el jugo que te enviamos?! - Rápidamente contestó la voz femenina, perteneciente a la mamá de Epel.
- ¿Eh, el jugo de manzana? Me dijiste que compartiera con mis amigos, así que lo hice...
Epel ahora estaba curioso ¿Por qué de la nada su madre lo llamaba para preguntar sobre el jugo? Lo que iba a escuchar a continuación no lo preparó mentalmente para lo que su madre le dijo después:
- ¡Acabamos de recibir muchos pedidos de todo el mundo! - Anunció emocionada la madre de Epel.
- ¡¿QUÉ COSA?! - Los ojos de Epel se abrieron como canicas.
Lo vieron, no se lo esperó para nada.
- Ha sido una locura por aquí, pregunté a uno de los clientes el porqué o el cómo se había enterado de nuestro jugo y me dijo algo como "¡Todos lo vimos en el cam de Vil Schoenheit!". Al escuchar ese nombre, algo me tincaba de que se trataba de tu líder de dormitorio ¿Verdad? - Narró la madre de Epel.
El pobre Epel trató de procesar lo más rápido que podía la noticia para responder a su mamá.
- Espera ¡¿En el Magicam de Vil? Un toque ma' ¡Tengo que ver eso! - Rápidamente silenció brevemente a su mama para abrir la segunda pantalla y entrar al aplicativo para buscar la cuenta de Vil.
No tardó mucho tiempo en encontrar el origen de aquella horda de personas en su casa. El post más reciente que había en la cuenta de Vil mostraba una foto de él mismo bebiendo de aquella bollera en un fotografía muy bien armada y fotogénica, y debajo de aquella foto tenía las etiqueta de " #MiRutina #JuegoVillaHarvest #TodoNatural #BuenoParaLaPiel
- ¡Es verdad! - Comentó sorprendido Deuce al ver la foto. - ¡El joven Vil subió una foto de él con el jugo de manzana!
- ¡Fue tranca recibir todas las llamadas! - Comentó en un tono divertido la mamá de Epel. - Tuve que pedir ayuda de todo el pueblo y la comunidad, solo así podríamos lograrlo a tiempo si todos trabajamos juntos. Nos preocupaba mucho la producción, pero ¡Todo el pueblo está contento! ¡Muchas gracias cariño!
A medida que la mamá de Epel hablaba contenta se podía escuchar el sonido de fondo de la llamada. Varios teléfonos, de todos los timbres agudos y graves, sonaban al mismo tiempo en una entonada sin fin.
- Estamos un poco ocupados, pero te llamaré luego con más noticias... cuidate
Con esas últimas palabras, la llamada llegó a su final de manera repentina y casi dejando a Epel sin poder despedirse apropiadamente.
- ¡Espera, mamá! - Dijo Epel, pero rápidamente se dio cuenta de que era inútil seguir hablando, porque la llamada terminó. - Me colgó...
- Esto es increíble... - Habló Deuce mirando su propio teléfono ahora. - Siguen comentado sobre pedir el jugo.
Epel aun seguía pensando en lo sucedido. Era muy confuso, ¿Realmente una simple foto podría mover a todo un grupo de personas a adquirir el producto que alguien sostenía en sus manos? ¿Lograrían a tiempo su familia lidiar con todos estos llamados?
- ¡Ahh! - Epel repentinamente soltó una jadeo de sorpresa
Esta expresión no se trataba de alguna preocupación interna de Epel, sino se trataba de una respuesta clara que estuvo frente a él todo este tiempo y que recién ahora podía entenderlo.
Hablas de ser cariñoso y ser fuerte como si fueran diferentes, pero ambos son una especie de poder a su manera. - Vil devolvió una mirada fría a Epel. - Nunca podrás ganarme si no lo entiendes.
Las palabras de Vil en el salón de baile no fueron las únicas en perforar los recuerdos de Epel. La voz de Shiori también fue un segundo punto de vista adicional para complementar su panorama sobre lo que era el poder.
- No necesitamos perpetuar un ciclo de confrontación. Se puede encontrar maneras de que todos los integrantes de un grupo trabajen juntos, ayudándose a fortalecerse mutuamente para consolidar en un nuevo tipo de poder ¿No crees que eso sería el verdadero significado del poder?
El poder de la belleza de Vil y el poder de la colaboración en grupos de Shiori eran filosofías tan opuestas a simple vista y tan representativas para aquellos que las seguían al pie la letra de sus normas. Sin embargo, aun con estas dos diferencias palpables, cuando ambas fuerzas se unían, generaban una sinergia capaz de lograr escenarios verdaderamente milagrosos, sorprendiendo incluso a los más escépticos.
Sin el poder de la belleza de Vil, el producto de la familia de Epel no habría llegado a oídos de las masas que buscaban ese envase único. Por otro lado, sin la fuerza de la colaboración en grupo de toda la comunidad de Harvest, la familia de Epel no habrían sido capaces de cumplir a tiempo con todas las entregas y satisfacer la creciente demanda inesperada.
Finalmente, Epel comenzaba a vislumbrar con claridad lo que realmente significaba la palabra "poder", una lección que tanto Vil como Shiori, habían tratado de transmitirle de diferentes maneras.
- ¡Este es el poder de la belleza que Vil dice todo el tiempo! - Dijo Epel sintiendo aquella chispa que iluminó su mente.
- Cierto. - Asintió Deuce, viendo por donde iba el pensamiento de Epel. - Es capaz de hacer todo esto porque el joven Schoenheit ha pasado años perfeccionando su belleza. No es algo que la magia o la fuerza bruta puedan hacer.
- ¿Crees que esta es la fuerza que Vil quería mostrarme? - Epel miró a Deuce, esperando alguna clase de dato que lo ayudará a entender mejor esta nueva perspectiva.- Algo que sólo yo puedo hacer... ¿Me está diciendo que luche para volverme adorable?
- Podría serlo. Ninguno de nosotros es lo suficientemente inteligente cuando se trata de ciertas cosas, así que no puedo garantizarlo. - Deuce habló con Honestidad. - ¡Pero cuando se trata de ser lindo y adorable, nadie puede vencerte, Epel!
Epel sintió un leve estremecimiento ante el calificativo. Todavía está tratando de acostumbrarse a ello, pero viendo que Deuce no lo dijo con malicia, pues lo dejó pasar por esta vez.
- Ack... Me siento un poco en conflicto con eso... - Sonrió Epel, con un ligero tic en la cara.- Pero, no es que vaya a tener este aspecto para siempre. - Luego sus ojos empezaron a brillar con esperanza. - ¡Quizás el año que viene crezca, gane algunos músculos o incluso un bigote!
Ahora Deuce no pudo evitar estremecerse ante la idea de un Epel con bigote, pero mantuvo una expresión neutral para no arruinar el ambiente..
- N-no sé sobre eso... - Sonrió con nerviosismo Deuce.
- Si soy capaz de mostrarle a Vil lo que puedo hacer con mis propias fuerzas entonces tal vez... ¡Yo también podría ser de más ayuda para mi pueblo! - Epel ya sentía que podía ver el sendero por el cual debía de ir.
- Sí, incluso si lo consideramos nuestra debilidad por ahora, si de alguna manera se convierte en nuestro poder, entonces ¡Simplemente seríamos capaces de romper nuestros moldes! - Deuce trazó su nueva meta primordial. - Si eso nos da la oportunidad de ganar contra nuestros rivales, ¡Qué así sea!
Epel rio un poco, pero se podía notar la felicidad que este emanaba.
- ¡Tienes razón! - Asintió el pelilavanda, ahora recordando un detalle importante. - Es más, tengo que disculparme con Shiori. Cuando salí del salón la empujé muy bruscamente y hablé como si la hubiera conocido de toda la vida, pero ahora que sé lo que tengo que hacer finalmente podré pedirle que me ayude a mejorar incluso luego del VDC.
- No hay mejor persona indicada que sepa sobre cómo hacer evolucionar a tu propia persona que la misma Shiori. - Rió Deuce. - Ella siempre trata de romper sus moldes a cada reto que se encuentra en su camino.
- Entonces nosotros tampoco debemos quedarnos atrás. - Dijo Epel.
Con esa idea en mente, ambos se hicieron una promesa.
- Epel, en el VDC de este año ¡Ganemos y hagamos que Ace y Schoenheit se arrepientan de todo lo que dijeron sobre nosotros! - Deuce inconscientemente le extendió el puño cerrado.
- ¡Sí! ¡Te mostraré lo adorable y fuerte que puedo ser! - Respondió Epel levantando también su pucho para chocarlas.
Ambos jóvenes chocaron sus puños con determinación al mismo tiempo que una ola rompió frente a ellos generando así que la luz del sol de aquel atardecer se intensificara más, a tal punto que la luz atravesó cada gotas del mar que se levantó de la orilla, ocasionando que esta escena cambiará un poco la apariencia de estos jóvenes.
El brillo del sol, cuando lo miras directamente, hacían que por unos instantes las figuras de Deuce y Epel cambiarán sin que estos lo notaran. Era como si en vez de ellos, otras dos figuras hubieran reemplazado sus lugares.
Con lo poco que se podía ver a causa del brillo, allí ahora se encontraba un adulto joven alto, de cabellos rubios reluciendo como el oro, llevaba un traje ceremonial de tonos cálidos de tonos cálidos que resaltan su fuerza y extraversión. En contraste, el otro adulto joven, era de cabello negro, con su desordenada melena atada en una coleta altar, su traje ceremonial era de colores oscuros que denotaban su astucia y audacia. Ambos irradiaban un aura única y lleno de nobleza nunca antes vista en Twisted Wonderland.
Fue impactante, sin embargo, como si solo se hubiera tratado de un parpadeo, entonces todo volvió a la normalidad y continuó como si nada hubiera pasado. Deuce y Epel todavía estaban allí chocando los puños con una sonrisas en sus ojos.
Todo podría haber terminado relativamente bien, de no ser por un leve pero repentino tirón que Deuce sintió dentro de él.
El peliazul se obligó a desviar su mirada hacia un cierto punto de la isla, quedándose quieto por unos largos segundos,
- ¿Qué? - Susurró Deuce llevando su mano derecha hacia donde sintió el tirón, su pecho.
- ¿Qué ocurre Deuce? - Preguntó Epel confundido por la situación.
- Me dio... la impresión de que alguien estaba gritando... - Deuce trató de explicar lo que más o menos sintió, pero de igual manera fue un sentimiento raro para él.
- ¿Alguien gritando?- Epel miró a su alrededor pero no había escuchado nada. - Deuce, nadie ha gritado.
Epel estaba confundido un poco, el único ruido ahora presente era únicamente el de las ola y por un instante pensó que se trataba de alguna clase de broma de Deuce, pero al ver su rostro serio entonces tuvo que descartar la idea mental.
¿Un grito? ¿De quién exactamente?
Lamentablemente, aquella duda se vió interrumpida en el ambiente cuando...
- Whoa, viejo. Esto está loco. - Habló una extraña voz masculina. - ¡Esta si es una Magic Wheel bastante mejorada!
Deuce y Epel desvían sus miradas hacia el origen de la voz y a unos pocos metros de ellos se encontraban unos 3 hombres casi mayores examinando de cerca el vehículo que el peli-azul "tomó prestado".
- ¿Este es un modelo nuevo? La rueda y el capó han sido personalizados. - Dijo el primer hombre.
- ¿Qué clase de chico conduce eso si un nerd de las magic wheel como tú ni siquiera lo has visto? - Agregó el segundo
- ¿Puedes montar eso incluso sin magia? - Preguntó el tercer hombre.
- Algunas funciones serán limitadas, pero sí. También hay algunos con baterías mágicas para hacerlo más fácil. - Respondió el primer hombre, muy seguro de su respuesta. - ¿¡Ni siquiera sabías eso!? ¡Eso es sentido común, viejo! ¡Jajaja!
Epel frunció un poco el ceño ante la repentina aglomeración de esas 3 personas.
- Se están acercando a la moto... ¿Qué quieren con ella? - Preguntó Epel con sospecha.
Y no fue el único en presentar dicha preocupación, ya que Deuce tenía la mirada a un lado mientras el rascaba un lado de su cabeza.
- Digamos que le pedí a algunos estudiantes de Ignihyde a que me lo "prestaran". - Pero, luego de una sacudida de cabeza, se enfocó nuevamente en el grupo de personas. - Aún así, estaremos en un gran problema si se raya por error.
Rápidamente, colocándose los zapatos de regreso y caminando casi a trotes, llegó al frente de estos tres misteriosos hombres.
- ¡Disculpe! Eso es mío. - Fue lo que Deuce alcanzó a decir.
Por la mirada de sospecha que todos aquellos hombres le daban, parecían como si no le creían para nada.
- ¿¡De verdad!? Un niño como tú... - El segundó hombre hizo una pausa abrupta al ver el logo del uniforme de Deuce. - Ese uniforme... ¿Eres del Night Raven College?
Sabiendo la gran diferencia de edad, con una sonrisa llena de complicidad, el primer hombre, se abre paso hacia Deuce para "platicar un poco":
- Oye, muchacho. ¿Puedes dejarme conducir esta cosa por un momento?
Aun así, Deuce no se dejó llevar por la petición.
- Mmm, lo siento. Sólo lo tomé prestado, así que no puedo dejar que se raye.
Dicho comentario no fue de agrado para el hombre, pues lo consideró como si Deuce lo hubiera insultado.
- ¿Eh? Dices que soy un mal conductor. Que grosero, ¿no crees? - Dijo el primer hombre.
- Oye, este tipo puede usar un poco de magia, así que no tienes que preocuparte. - Añadió el segundo hombre.
- ¡¿Puedes usar magia?! - El tercero miró a sus compañeros con una ligera sorpresa.
- Un poco. - Respondió el primero hombre - No es mucho como para que te inviten a una escuela, pero sí lo suficiente para conducir esta cosa.
- ¡Patrañas! ¿No que abandonaste la escuela porque no podías seguir el ritmo? - Se burló ligeramente el segundo hombre.
- ¡Cállate!
Observando el intercambio de palabras entres estos tres sujetos, Deuce tuvo que intervenir para terminar con el asunto de una vez y antes de que algo más sucediera.
- Lo siento, pero esta máquina es peligrosa para los principiantes. - Comentó Deuce manteniendo firmeza.
- ¿Eh? ¿Un principiante? - El segundo adopta un tono de voz más atorrante y con una mirada que revelaba sus intenciones de pelear. - ¿Así hablas con tus mayores, chico? ¡Anda vete ubicando!
Era muy obvió que estos sujetos no iban a hacer caso por lo que Deuce pensó que ya había llegado la hora para retirarse.
- ¡He dicho que no te prestaré la máquina! - Deuce luego desvió su mirada hacia donde estaba Epel para llamarlo. -Vámonos, Epel.
- Ah... Sí. - Asintió con su cabeza y se apresuró a colocarse sus zapatos para trotar hacía la moto.
Pero en eso...
- Espera, todavía estamos hablando. - Uno de los hombres se puso al frente de Deuce para impedirle el paso mientras que otro le sostiene la muñeca de Epel, apretando con fuerza.
- ¡Ay! - Epel se quejó ante la fuerte presión.
- ¡¿Qué estás haciendo?! ¡Deja ir a Epel! - Deuce intentó intervenir, pero otro de los matones lo detiene.
El tercer hombre iba a hacer caso omiso a Deuce, pero, al ver mejor a Epel, sus ojos se abrieron con sorpresa y por segunda vez en el día.
- Espera, ¿eres una niña? Pensé que el Night Raven era una escuela solo para varones.
Un rayo imaginario pasó por la mente de Epel ante el comentario.
- ¿Eh...? - Una ceja tembló en la cara de Epel.
- ¡Vaya, es verdad! ¡Qué monada! ¿Cuándo se volvieron mixtos? - Preguntó el primer hombre.
- Aunque ¿No habían dicho que había una chica metida en esta escuela? - Comentó el segundo hombre. - Creo que incluso hasta apareció antes en la tele...Hmm... como se llamaba... - Trató de hacer memoria.
- ¿De quién mierda hablas? - Preguntó el segundo hombre.
- ¡Esa! ¡La perra de cabello blanco del partido de magif!
La sangre de Deuce repentinamente se volvió fría, como si un cubo de hielo hubiera caído en su pecho. A la mínima mención del cabello blanco, Deuce, supo que a la persona que estos maleantes hablaban era Shiori.
- ¡Ah! Te refieres a la muchacha que se desmayó por el disco en la cabeza. - Se rio el primer hombre con malicia. - Pero ella solo se lo buscó, ¿Para que se mete a un juego de hombres si al final no pudo esquivar un disco estando cerca de ella?
- Mujer tenía que ser. - Agregó el segundo hombre en un tono despectivo. - Pero tiene suerte de que sea linda, porque de lo contrario sería un desperdició, especialmente con ese cuerpo plano de niña que lleva.
Una furia e ira comenzaron a brotar dentro de él. No podía soportar escuchar a estos hombres hablar de Shiori de esa manera. La imagen de su amiga, llena de todas las etiquetas ofensivas tan familiares, se apoderó de su mente. Sus manos se crisparon y sus puños temblaban ligeramente. Por dentro, ardía de rabia, y estaba a punto de lanzarse hacia los sujetos que tenía frente a él para golpearlos y dejarlos irreconocibles.
Podría haberlo hecho, sin embargo ¿Qué pasaría si Shiori lo estuviera viéndolo ahora?
"Admiro tu energía chico, pero guarda la compostura por unos segundos más. Todavía es muy pronto para ir directo a los puños."
Por más que quería golpear a aquellos que hablaban mal de su amiga, Deuce hizo caso a la voz de su conciencia. En una situación como esta, si Shiori hubiera estado en su lugar, habría actuado de manera diferente. Ella habría ignorado esos calificativos hirientes, porque darles importancia solo confirmaría que la habrían logrado afectar. Como Shiori siempre decía, "hay mejores maneras de abordar el asunto". Aunque el mal sabor de boca persistía, Deuce optó por no dejarse llevar por la ira en ese momento y enfocarse en ayudar a Epel.
- ¡¿Puedes parar ya?! Estamos... -
Deuce estaba a punto de replicar, sin embargo algo inesperado pasó en esta escena.
- ¡Ay... Eso duele...! ¡Suelta mi mano...! - Las palabras de Epel se mezclaron con unas pocas lágrimas que escaparon de sus ojos, haciendo que estas parecieran más brillantes que las gemas. Su voz, suave y delicada como una rosa en plena floración, resonó en el aire, encantando en el proceso a los tres matones al instante, como si estuvieran atrapados en una escena de una romántica novela ligera.
- ¿Q-Qué es esto? Mi corazón late como loco... - Dijo el primer hombre.
- ¿Será esta mi ser amada...? - Suspiró el segundo hombre.
- Oye, deja de ser tan duro con ella. - Intervino el tercer hombre. - Sería una pena si se lastima...
Pero entonces, la expresión delicada de Epel cambió en una sonrisa astuta.
- ¡ES FLORO! ¡TOMA ESTO! - Sin dudarlo, Epel dio un fuerte cabezazo a su atacante, quien perdió el control y retrocedió, gruñendo de dolor y sosteniendo la parte afectada de su cara.
- ¡Mierda! ¡Me mordí la lengua! - Se quejó el segundo hombre.
- ¡Jajaja! ¡Mi ternura realmente funcionó! - Rio Epel con victoria. - ¡Fuiste completamente bambeado~! Que gil ¡Nunca dije que fuera una flaca linda!
- Pero si no dijimos mucho. - El tercer hombre comentó con una gota de sudor bajando de su cabeza, sin embargo había un elefante más grande a notar dentro de todo este truco y que recién el tercer hombre como los demás notaron. - Espera, tu voz... ¡Eres un hombre! ¡Puta que asco!
Casi automáticamente, los dos que estaban cerca de Epel, al procesar la noticia comenzaron a hacer gárgaras de desagrado.
- Soy yo el quien debería decir eso ¿Qué hay de malo en ser un chico? ¡Es tu culpa por tener esperanza y caldearte la cabeza! - Regañó Epel.
- ¡Epel! ¡No creo que esa sea la manera correcta de usar tu ternura! - Comentó Deuce, ahora preocupado por la situación que se ha desatado ahora. - ¡N-no podemos buscar peleas con extraños! No, espera... ¡Pelear no es bueno en general!
Ante esta situación, casi al instante, Epel perdió su arrogancia
- ¡Oh, chuta! - Dijo él, mirando hacia los tres hombres.
El segundo hombre escupió a un lado para deshacerse del sabor a sangre que se había acumulado en su boca antes de volver su mirada asesina hacia Epel y Deuce, al igual que sus dos compañeros enfadados.
- Tch, aprovecharte de las debilidades de los demás, eh...- Gruñó el primer hombre tronó sus nudillos en sus manos. - Los magos como tú siempre siempre me hacen enojar. Son tan arrogantes sólo porque puedes usar un poco de magia.
El sujeto no posee una pluma mágica ni algún objeto similar, pero de sus manos comenzaron a acumularse una cantidad considerable de energía mágica que iba en aumento.
- ¿Está pensando en contraatacar? - Epel se puso alerta.
Deuce se encontraba en una situación que a él le hubiera gustado evitar y por momentos sentía como una gran preocupación se apoderaban de él por las posibles consecuencias futuras que podrían surgir a partir de una sola decisión. Sin embargo, tenía una cosa clara en mente: debía poner a Epel a salvo y proteger la Magic Wheel del estudiante de Ignihyde.
- Los retendré aquí, Epel. Ve a buscar ayuda a la escuela. - Ordenó Deuce poniéndose en una pose de guardia muy distinta a la Epel conocía, pero eso para el último mencionado era lo de menos.
- ¡¿Eh?! ¡No puedo dejarte solo! - Exclamó Epel ante tal descabellada decisión.
Poco a poco los tres hombres se iban acercando, pero por alguna razón algo dentro de la cabeza de Deuce le susurraba insistentemente que pusiera los ojos sobre el tercer hombre que se estaba adelantado. Ahora que lo veía, a diferencia de los otros dos hombres, este no estaba acumulando magia o preparando algún hechizo, lo que significaba que él no tenía magia.
- No puedo dejar que te lastimes o uses magia aquí. - Deuce miró al frente con una ligera determinación. - ¡Te traje aquí, así que asumiré la responsabilidad!
- ¡Deuce...!
Antes de poder seguir escuchando, por unos segundos la mente de Deuce se apagó y su cuerpo simplemente se lanzó hacia hacia delante, justo frente al tercer sujeto.
El tercer hombre tenía los ojos bien abiertos, sorprendido porque en menos de lo que se imaginó, Deuce ya estaba frente a él. Sin embargo, lo que más lo desconcertó fue la expresión en el rostro de Deuce. Era una mirada mucho más intensa a la de tenía antes. No, más que eso, su rostro mostraba una expresión de deleite por algo.
Era una cara que Deuce nunca mostraría frente a nadie que él conociera, ya que no era propio de su personalidad. Sin embargo, en ese momento, el tercer hombre era el único testigo de dicha expresión.
- ¡¿Pero qué?! -El tercer hombre no pudo articular más palabras, ya que Deuce rápidamente lo agarró del brazo y, en un ágil movimiento, lo levantó en un arco y lo colocó boca abajo en la arena. Afortunadamente, la arena amortiguó la caída, aunque Deuce añadió su pie en la base de la nuca del hombre por precaución.
El tercero estaba confundido y asustado por lo que acababa de suceder, pero esa pausa fue más que suficiente para que Deuce colocará su rodilla el pecho del hombre. Luego, el joven peliazul, se inclinó hacia su oído y con una voz que no le pertenecía, susurró:
- Regalo por parte de mi Ojou-sama. - Luego, tocó una parte específica de su pecho, paralizando su cuerpo y una parte de su cuello para evitar que emitiera palabras. El hombre solo pudo mirar con ojos desorbitados mientras se encontraba inmovilizado bajo la intensa mirada aguamarina de Deuce.
Sin embargo, tan pronto como ocurrió el cambio, la mirada de Deuce poco a poco regresó a la de siempre. Tuvo que parpadear un par de veces antes de mirar sorprendido lo que acababa de hacer en tan pocos segundos.
- ¿Qué...? - Dijo Deuce sintiéndose desorientado. Hace poco estaba frente a los tres hombres, y de repente se encontraba con uno de ellos inmovilizado en el suelo.
Podría haberse perdido más en sus pensamientos, pero un grito de alerta llegó tarde a sus oídos.
- ¡Deuce, cuidado! - Grito Epel a un lado.
Rápidamente, Deuce desvió su mirada hacia el lugar de donde venía el grito, pero no se percató de que un hechizo ya lo había golpeado desde un costado.
- ¡Gah! - Exclamó Deuce, llevándose la mano a la zona afectada.
El simple hecho de que Deuce se encontrara en el suelo fue una oportunidad de oro para los dos sujetos que faltaban y que estaban a punto de atacar con magia. Era una situación un poco injusta, es imposible ganar un 2 vs 1, y más aún si uno de los oponentes estaba en desventaja total y en el suelo.
- Oye, ¿Dónde está esa magia de la que estás tan orgulloso? Puedes dejar de presumir, ¿sabes? - Se burló el primer hombre acercándose poco a poco a Deuce.
- ¡Bastante patético para alguien que estudia en una famosa escuela de magia! ¡No vales ni mierda! - Añadió el segundo hombre.
- Hey, llorón de élite. ¿Estás listo para recuperar toda esa magia de la que has estado hablando? ¡Eh!
Y así, ambos comenzaron a disparar varios hechizos hacia Deuce, quien hacía lo posible por resistirlos.
Epel observaba desde un lado con ira y desesperación.
- ¡Deuce! ¡No pienso tolerar más esta basura! - Epel desenvainó su pluma de manera automática y corrió hacia donde estaba Deuce, decidido a protegerlo. Sin embargo, esta acción puso aún más alerta a Deuce al ver las intenciones de su compañero de grado.
- ¡No uses magia! ¡Ni siquiera lo pienses! - Exclamó Deuce.
- ¡Pero tú...! - Epel intentó refutar, pero la mirada de advertencia de Deuce lo silenció en su sitio.
La situación se tornaba más alarmante y tenía que pensar en un rápido plan.
- "No podemos usar magia ofensiva contra los forasteros. Estar a la defensiva tiene sus límites..."- Deuce estaba tratando de idear un plan. - " Tengo que pensar en algo rápido... ¡¿Pero qué?!"
- ¡Es suficiente! ¡Toma esto! - Exclamó el primer hombre lanzando sus hechizos de fuego hacia Epel, seguido por el segundo hombre.
Epel jadeó de horror ante la situación y de manera automática se cubrió la cara con sus brazo, preparándose para el impacto.
- ¡Epel! - Deuce dio un grito de preocupación y temiendo lo peor que le podría pasar a Epel.
"¡¿Ni siquiera con mi empujón lo entendiste?! ¡Deja de pensar demasiado, no eres divertido cuando te paras a pensar! ¡Solo regresarles sus golpes!"
Fue en ese momento cuando algo dentro de Deuce despertó. Sintió cómo su cuerpo comenzaba a arder con intensidad, mientras una chispa eléctrica invisible recorría todo su ser, desde los pies hasta la cabeza. No tenía palabras para describir la sensación, pero puedo reconocer el tipo de energía que estaba sintiendo.
- ¡Esto es...! ¡¿Poder mágico desbordándose?!
Deuce no tenía su pluma a la mano, pero de alguna manera, los ataques mágicos que impactaron en él y en el de Epel no les causaron daño alguno. De hecho, todos los ataques que recibieron se materializaron frente a ellos y luego salieron disparados hacia los dos hombres, que solo pudieron observar con sorpresa cómo varios ataques sorpresivos los mandaban volando hacia la orilla y caían inconscientes en la arena.
- ¿Eh? ¿Qué? - Deuce parpadeo un par veces, por segunda vez. Pero, a diferencia de antes, ahora fue testigo de lo que acababa de suceder. Su expresión reflejaba asombro y confusión.- ¿Q-qué pasó justo ahora? ¿Eso... los elimino como si nada?
Epel también estaba asombrado, pero la única explicación que tenía para este fenómeno era una sola cosa.
- No puede ser... eso debe ser...
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A medida que avanzaba la noche, el cielo se teñía de un oscuro manto estrellado. Deuce y Epel, finalmente, regresaron al instituto. Su primera parada fue Ignihyde para devolver la moto, asegurándose de que estuviera en perfectas condiciones. Luego, con un poco de valentía, se dirigieron de vuelta a Pomefiore. Cuando ambos jóvenes llegaron a su destino, encontraron al resto del equipo del VDC esperándolos. Entre ellos se encontraba un Vil con el ceño fruncido y una expresión que emanaba seriedad y enojo. Era evidente que él ya se había enterado de su revuelo y ahora estaban en serios aprietos.
- En verdad los dos tienen mucho valor para volver aquí después de lo que pasó. - Empezó Vil enumerando todos los inconvenientes que le fueron notificados previamente. - Saltarse lecciones, salir del campus sin permiso y meterse en peleas. Lo último lo excusare como defensa propia por ahora, sin embargo ¿Qué hubiera pasado si terminan descalificándonos para el VDC por estas acciones? - Tomando un poco de aire en su pulmones Vil les exclamó. - ¡SON UNOS REVERENDOS IMPRUDENTES!
Siendo consciente de sus actos, Deuce de manera inmediata fue el primero en ofrecer disculpas de la situación.
- Joven Schoenheit ¡Lamentamos mucho haberte causado problemas! Yo fui quien arrastró a Epel a esto. Si debes castigar a alguien, ¡Castígame a mí!
Pero Epel, también sintiendo ese cargo de conciencia y la necesidad de asumir su parte de la responsabilidad, no se quedó atrás:
- ¡No, fui yo quien salió corriendo sin permiso! Yo también fui quien inició la pelea ¡Por favor castígame en su lugar! - Aparte del cargo de culpa que tenía, había algo más que Epel quería agregar y que en especial Vil escuchara más que a nadie. - Y además de eso, ahora ya sé a qué te referías cuando me hablaste sobre el poder, Vil.
Las palabras de Epel tomaron a Vil por sorpresa, y sus ojos se abrieron un poco más ante esa revelación inesperada.
- Siempre me había burlado y menospreciado en voz baja de las personas que se obsesionan con su ternura y belleza. - Continuó Epel con una leve sonrisa de agradecimiento en su rostro. - Pero, después de que anunciaste el jugo de mi ciudad natal, todos en la aldea estaban tan felices. Me tomó mucho tiempo entenderlo, pero finalmente me di cuenta lo que verdaderamente significa tu fuerza. Ahora sé que quiero un poder como el tuyo también, Vil.
Vil, aunque todavía era consciente de las acciones de sus compañeros, al final dio un suspiro cansado y relajó un poco sus facciones. Al fin y al cabo, la compresión y el deseo de mejorar eran pasos importantes hacia la mejora y el control del poder que posee cada uno. Sabía que debía guiar a estos jóvenes de manera adecuada para ayudarles a alcanzar su máximo potencial en el VDC.
- Hmm, déjame decirte algo, Epel. - Comenzó Vil empezando a sonreír con altiva. - Me encanta cuando la gente me adora. Más abrumador que la fuerza bruta, más elocuente que el simple discurso. El poder de hacer que la gente se someta a ti. Eso es lo que es la belleza para mí. Por eso he trabajado duro para perfeccionar una belleza que no es superada por nadie. Naciste bendecido con una espada que llamamos belleza. Si lo afilas o lo dejas oxidar, depende de tu propio esfuerzo. Por favor, tenlo en cuenta.
- Sí. Yo me volveré más fuerte, lo prometo. - Juró Epel con determinación. - ¡Seré más fuerte como para vencerte a ti y a Neige!
- Muy bien dicho. - Comentó Vil complacido.
- Parece que nuestros pajaritos finalmente vieron la luz - Habló Rook, apareciendo al lado de Vil. - ¿Los perdonarás? Rui du poisson.
Vil ya sabía a donde iban las intenciones de Rook, pero viendo el lado positivo de todo este drama al final decidió ceder un poco.
- La ira no nos llevará a ninguna parte en este momento. Pero no quiero que esto vuelva a suceder ¿Quedó claro?
- ¡Sí! - Asintieron con fervor tanto Deuce como Epel.
- Ahora no es el momento de ser tan entusiastas. - Vil tenía una gota de agua bajando de su cabeza. - ¿De dónde sacan toda esa energía? Como castigo por lo de hoy correrán 30 vueltas alrededor del dormitorio de Pomefiore y luego tendrán que regresar al dormitorio abandonado.
- ¡Sí! ¡Nos vamos ahora! - Nuevamente repitieron los dos jóvenes antes de salir corriendo hacia los alrededores de Pomefiore.
- Las cosas se pusieron difíciles en el camino, ¡Pero me alegro de que esos dos hayan vuelto a la acción! - Sonrió Kalim. - ¡Parecen más renovados que nunca!
- De verdad, deberían haber considerado sus acciones, válgame Dios. - Jamil puso los ojos en blanco.
Rook, al inició mantuvo su alegre sonrisa durante el momento, pero cuando vio como Deuce y Epel ya se iban alejando de su campo de visión su cara cambió automáticamente a una serenidad leve.
- Los alejaste para que no lo notaran ¿verdad? - Comentó Rook, mirando de reojo a Vil.
- Ellos ya se metieron en un lío, si se involucran en este otro podría ser perjudicial para nosotros. - Respondió Vil, frunciendo el ceño.
Jamil y Kalim arquearon una ceja ante este comentario, pero Jamil se percató a lo que Vil quería llegar. Es más había un par de señales que lo hacían notorio desde el cómo Vil alejó a los jóvenes y en la manera en cómo sus ojos grises se desviaron hacia la imagen silenciosa de Ace.
Normalmente, en esta parte, Ace habría expresado alguna queja acerca de haber sufrido las lecciones de Vil en su ausencia. Sin embargo, esta vez se encontraba completamente callado y con una expresión distante.
Desde el punto de vista del joven de cabello terracota, se podía nota como este empezaba a sentir como una silenciosa ansiedad se manifestaba en lo más profundo de su interior. A cada segundo que pasaba, sentía como una preocupación comenzaba a crecer como un peso adicional. Dicha sensación incluso inició desde que sintió aquel extraño tirón en su pecho cuando siguió entrenando con sus demás compañeros de grupo. Con todo lo mencionado previamente, los ojos de Ace ahora intentaban mirar por los alrededores en búsqueda de una presencia que faltaba de manera conspicua.
- Oigan... No veo a Shiori por ningún lado. - Comentó Grim siguiendo mirando por todos lados, desde que Deuce y Epel regresaron. - Ella debería de haber regresado con ellos ¿Verdad?
Las palabras de Grim acentuaron aún más la creciente preocupación en Ace.
"Oh no... ¿Acaso sucederá eso de nuevo?.."
- "¿Qué?... ¿De que hablas?" - Ace se preguntó a sí mismo, y escuchar ese pensamiento lo hizo sentir muy extraño...
Ń̵̪͙̚͝o̴͇͔͐̈́̐ l̵̢̠̠̓͊̚è̴̢̠̐͆ h̴̢̻̺̔͋͝a̸̼̦͕̓̀͋g̵̝̝̙͑̿͝a̴̘̦̾̕s̴̫̻͇̒͘͝ c̵̘̟͖̔̐̒a̴̟͔̦̽̽s̵̡̼͍͊̔̀o̴̝̪̐̓͆,̸̺͚́́͊
Ideas que antes no quería ni considerar comenzaron a rondar su mente, y las posibles explicaciones desastrosas se volvieron inevitables.
P̵̡̪͍̓͛͠a̴̢͔͚͘͝͝r̵̡̫̿͌á̸͓̪̝̀̕,̴͔̪͙̾͊͛ n̴̠̘̔͐̔o̸̠̦̼͊͆̚ d̸̺̠̔̔͜e̸̪̫͕̐̽͘b̵͙̝͐͊͝é̵̢͔͕̾̔r̵̞̦͕̓̒̕í̴͎͇͙̔̐̽ä̸͕̟́͒͝s̵̺͓̼͐̔͝ p̴̫͔͙̈́̽̕r̵̺͔͔͊͋͛e̸͕̻͓͋̈́̚o̸͇͙̪̓̈́̕c̴͖̫̙̽͒͐u̸̝͔͖̒͆̕p̴̡̪̔̐̚ä̵͇͎̞́͆r̴̠̼̠͑͋̚t̸̝̺̺̐͝ë̸̢͚̺́͒͊ p̵̫̟̻͑͛̕o̸͔͉̫̓͝͝r̵͙̻͉̿̓̈́ c̸̻͚͉̀͒͐ö̵̡͔̘́͛͠s̵͉͖͙̈́̀̽a̴͕̞̪̿̕͝s̵̻͉͙͒͋͋ q̵̻͚͍̒̒̐u̵͖͚͍͛͘͝ë̵͍̺͙́̕ n̵̼͉̻͐̚̚ö̵͇̙̫́͝ t̸̡͍̘͛̓̚i̴̟̘̟̐̈́͛e̵͍̼͌͐͝n̴͉̞͊́ë̴̻͖́̽n̴̻̞͍̈́́͝ n̸͍̞͍̽͐͠a̵͖̠̘̓̈́͆d̵͔̟̪̓̓̚a̵͚̙̔͝͝ q̵̢̻̘̚̚͝u̴̡͎̼͌́͝e̸̞͉̿͘͘ v̴͚͐͋̕͜͜e̴͙͍̟̐̀̕r̴̡͉͓͋͊͠ c̵͇͙͆̓̚o̴̢̫͉͊̒̈́n̴̟̠̺̈́͑͠t̸̝͕̼̐̔̚i̸̟͙͇͋̐̕ǵ̴͚̙̒͘o̸̝͕̝͋̒̓.̵̢̟̓̈́̐
Cada segundo que Shiori no aparecía aumentaba la inquietud de Ace ¿Dónde podía estar ella ahora a estas horas de la noches? De tan solo preguntarse lo estaban orillando a que su mente ahora le jugara una mala pasada.
N̵͔̦̫̐̕͝o̵͔͓̙̔͒̒ n̵͕̫͓̓̒͠o̴̟̻̼͑͠͝s̸̻͚̐́̈́ h̸̫͙͛͌̚a̸̢̺̽͋̈́͜r̵̦̟̺͌̿͝á̸͎͍͚͐͘͝ c̸͚̺̝̽̀͒a̴̢̡͎̐̕͘s̸̡͓͓̚̚̕ó̸̘͔͍̔̈́,̴͖̼͓͒̕ a̸̦̫̽̈́̚l̸̺͇̀̕g̸͕͕̝͑͌͋u̵̙̠͋͑͜͝i̴̫͎͊́͝e̴̙̺̪̾́͠n̴̺̦̓͆͆ ë̵̝̪́̽͜s̴͎̟͎̓͆̕t̸͖̝͒̕͝a̸̡͍̼͒̔͠ i̵͎̦͔͑͌n̸̢̞͎̽͋̈́t̸̢͖͋̐͌͜e̸̫͇͑͌͘r̸̟͎͎̈́́͘f̸̢̠͉̽̈́̚ì̵̘͍͌͜͝r̴̙͔̺̀̾̾i̴͍͙͎͛̈́͝e̴̼͎͇̔͠n̵̢͕̿͒̕d̸͙̟̾̾͜ö̵̫̪͖́͆ p̵̢͚̠̓̀̕a̴͔͖̼͋͑̈́r̴̘̼͔̽̀͝a̴͓̻͚̕͝ q̸̼͕̞̔́͋u̸̟͓̝̔̿͐e̸̫̘͋͆̒ n̴͇̞̘͋͝͠o̴͕̺̓͆̚͜ c̸̦̠͓̈́̈́͝o̴̦͚̠͋͆n̵̢̢͇̔̔ẗ̴͇͔͚́̓̔r̴̢̺͚̀͘̕o̴͍̻͔͋͒͆l̴̝̻͆̒̚é̸̡͚̺͊͊m̴͎̼͍̽̾͌o̵͙̙̫̒̚̚s̵̡̠͙̓͋̚ s̸̞͕̦͌͊́u̵̝̻͉͐͌͊s̴̼͎͍̿͘͠ p̸̺̠̓̀̀e̸̡̦̝̒̈́͝ń̴̡̝͉̓͠s̴̫͉͆̔͝a̵̼̪͌̽͝m̴̟̪͉͋̾͆i̸͚͇̪͛̀ë̸͇͍́̔̕n̵̘͚̠͋͌͝t̸̡̘̪́̾o̴͇͍͑̓͜͠s̸̢̺̘̾̿̔.̴̞͕͆́͠
¿̴̢̪͎̀̽̔P̴̝͙͖̐͑͘e̸̙̞͒͑͝r̵͎͓̞̈́̾͋o̸̪͖͛̓̈́ q̸̫͕̻̽̽͝u̴̼͖͍̓̈́̐ì̸̞̦̫͐̈́é̴̼͑͜͝͝ǹ̴̢͚̻̐͝?̴̼͕͆̈́͛͜
Desde imágenes de Shiori lastimada, hasta la extraña imagen de un puente en medio de la oscuridad de un bosque.
Y lo hizo aún más cuando una peculiar imagen adicional se infiltró en su mente...
¡̴͉̻̞͑̓̔N̸͖̻̺̾͒͘O̴̢͍̚̕̚!̸̡̺͓͐͒̈́ ¡̸͕͖̪̐͌͝E̸̪̠̿̚͜͝S̸̡͙̪͊̓͘A̸̝̠͚̾͌̕ N̸̝͍̘̽̀͘O̵̡̺̦̽̈́̿!̸̟̺͆̈́
La imagen en blanco y negro de Shiori tendida sobre una superficie que parecía un risco, mientras que en el cielo, varios objetos brillantes caían como una lluvia furiosa...
Una filosa lluvia que únicamente se dirigía sobre un mismo punto...
Una escena que parecía ser mortal, a tal punto que las brasas rojas ardientes de la imagen eventualmente ocuparan toda la vista, dejando solo un color rojo intenso que poco a poco se difuminaba en una total oscuridad.
Ace se llevó una mano a la cabeza, ante un leve dolor de cabeza. Este día ya se sentía extraño, con estos pensamientos intrusivos cruzándose en su mente que no parecían propios de él. Temía que se estuviera volviendo loco, y el hecho de que Shiori no estuviera a la vista no hacía nada para calmar estos pensamientos que lo sumían en una angustia inexplicable sin respuestas claras
- Quizás se te distrajo un poco en el camino. - Comentó Kalim tratando de pensar en positivo, aunque también estaba empezando a preocuparse.
- Si hubiera sido así lo habría notificado, pero hasta ahora no ha enviado alguna respuesta. - Comentó Jamil revisando por si acaso su teléfono. - Ni siquiera envió a sus cuervos... Esto no me pinta nada bien.
- "Su teléfono..." - Pensó Ace intentando nuevamente llamar al teléfono de Shiori. - "Contesta, por favor... Contesta."
Ya lo había intentado antes, y en cada ocasión solo escuchaba el pitido de espera. Sin embargo, esta llamada era diferente a las demás. En lugar de escuchar el tono de llamada, sus oídos solo pudieron percibir el mensaje inmediato de:
"Este es el buzón de voz. Por favor, deje su mensaje después del timbre..."
Su voz emitió una inhalación al entender que el teléfono de Shiori se apagó.
- No hay que desesperarnos. - Ordenó Vil mantenido compostura. - Ahora que Deuce y Epel están ocupados, debemos empezar a movernos para buscarla. - Frunció el ceño. - Cielos... ¿En que lio ahora se habrá metido esa paloma?
- Quizás debamos separarnos para empezar a buscar por los alrededores del campus, puede que ahora haya uno que otro alumno que la haya visto merodear por allí. - Propuso Rook a todo el grupo.
- ¿Y si regresó al dormitorio? - Grim opinó una posibilidad. - Ella normalmente hace eso.
La mención de dicho lugar fue todo lo que Ace necesitó escuchar para separarse del grupo de inmediato. Al principio, dio unos pasos rápidos, luego comenzó a trotar, ya para cuando se dio cuenta, estaba corriendo hacia el espejo de Pomefiore, siguiendo su instinto.
- ¡¿Patata a donde diablos vas?! - Ace pudo escuchar la voz de Vil a la lejanía, pero eso a él ya no le importó.
Casi al mismo tiempo, Deuce estaba regresando al punto de inició, porque se había acordado que quería decirle algo rápido a Ace; sin embargo, al regresar vio como este simplemente se fue corriendo, al igual que el resto del grupo, sin darle la oportunidad de decirle lo que tenía en mente.
- ¿A dónde van con tanta prisa? - Murmuró Deuce, arqueando una ceja.
...
El sonido de las voces del grupo del VDC parecía distante mientras Ace continuaba corriendo, alejándose poco a poco debido a la adrenalina del momento. Sus pasos resonaban sobre las pequeñas piedras, marcando un ritmo frenético que coincidía con la agitación en su interior. Cada zancada lo llevaba más lejos del elegante dormitorio que estaba detrás de él, pero en ese momento, ya nada más importaba.
Ace no podía permitirse detenerse. Su única preocupación era encontrar a Shiori. Su mente estaba llena de temores repetitivos que no podía controlar. ¿Dónde podría estar ella en medio de la noche? ¿Por qué no había respondido a su llamada? Aunque ella hubiera estado enojada con él, aun así habría intentado comunicarse de otra manera o con alguien más, pero no lo hizo.
Y eso era algo que ella no haría... ¿Verdad?
Al llegar al espejo de Pomefiore, se teletransportó hacia la sala de los espejos del colegió. Bajó rápidamente los escalones con cuidado para no resbalar en el hielo, pero una vez de vuelta en el pavimento, reanudó su carrera con fuerza aunque una parte de él gritaba lo mucho que odiaba hacer ejercicio.
- "¡Ella tiene que estar bien! ¡Siempre lo está! ¡Es imposible que algo malo le hubiera pasado!" - Sus pensamientos eran caóticos mientras corría. Ace se repetía a sí mismo una y otra vez, como si esas palabras fueran una verdad que no lo podían convencer del todo.
Muy pronto alcanzó el follaje de los árboles y, corriendo de manera automática por el mismo camino que había recorrido miles de veces, logró llegar a las rejas del dormitorio abandonado. Abriendo de par en par la reja negra, cruzó el umbral y se encontró frente a la puerta del edificio. Un fuerte jadeo escapó de sus labios, visible en la forma de un vapor blanco en el aire frío de la noche. A medida que la adrenalina comenzaba a perder su efecto, Ace apoyó sus manos en sus rodillas y empezó a tratar de recuperar el aliento. La tensión en el ambiente era palpable, y un par de gotas de sudor cayeron de la frente de Ace sobre el piso aún iluminado.
Goteo...
Sin embargo, algo llamó la atención de Ace mientras se recuperaba. Habían otras gotas oscuras manchado la madera del suelo. Ace sabía que estaba sudando mucho, pero no tanto como para ensuciar el piso de esta manera. Es más, esa zona empezaba a emanar una fuerte fragancia metálica que lo hizo fruncir el ceño.
- ¿Qué? - Ace dijo casi sin aliento, agachándose un poco para mirar de cerca aquellas inusuales manchas.
Con las manos temblorosas, sacó su teléfono para encender la linterna. Al enfocar la luz en el suelo, sus ojos se agrandaron de terror al descubrir manchas gruesas y pesadas que atravesaban la puerta del dormitorio abandonado.
Manchas de color rojo oscuro y de una consistencia ominosa.
- "Dios no, no, no..." - Pensó Ace, levantándose del suelo y retrocediendo unos pasos. Su corazón latía con fuerza, y la tensión en el ambiente era casi insoportable. - "¡Shiori!"
Casi de manera agonizante, llevó la mano libre hacia el pomo de la puerta. A pesar del miedo y la preocupación, sentía que debía entrar. No sabía lo que encontraría detrás de esa puerta, pero su corazón latía con fuerza, y la incertidumbre lo empujaba hacia adelante. Es más, tuvo que hacer una pequeña cuenta para prepararse mentalmente.
1... 2... 3...
El chirrido espeluznante de la puerta al abrirse rompió el silencio de la noche, revelando solo la oscuridad densa y ominosa del interior. El sonido hizo eco en el pasillo, como si las paredes mismas gimieran de angustia. Ace tragó saliva con dificultad, y cada latido de su corazón parecía un eco retumbante en su pecho mientras se adentraba a la casa. La linterna iluminó su camino, pero la oscuridad parecía resistirse, abrazándolo con una presencia inquietante.
Él intentó encender las luces del pasillo, pero el interruptor se negó a obedecer, dejándolo en una infinita oscuridad. La incertidumbre crecía en su interior, mezclada con una preocupación creciente. Cada paso que daba aumentaba su inquietud, y una sensación de intranquilidad nunca antes experimentada lo dominaba mentalmente. No sabía qué esperar al final de este siniestro camino, pero una parte de él le decía que no sería nada bueno.
Finalmente, él llegó a la sala común del dormitorio, y lo que vio lo dejó sin aliento.
Ahora no solo había un par de gotas rojas; frente a sus pies se extendía un escandaloso charco rojo, un espectáculo macabro que parecía dibujar un camino hacia el cuarto de lavado, que estaba en el extremo de la sala, como si algo se hubiera arrastrado hasta allá. El rastro parecía una advertencia ominosa que lo instaba a avanzar más, a enfrentar lo que se avecinaba.
Ace sintió un nudo en el estómago mientras seguía el camino y se acercaba lentamente a la puerta. El olor a hierro se intensificó aún más, al igual que el aroma a podrido que se insinuaba en el aire. Una duda lo invadió de manera silenciosa. ¿Debería abrir esa puerta? Sabía que tenía que hacerlo, pero una parte de él no quería hacerlo, ya que temía lo que encontraría detrás.
Hubo una leve duda antes de tomar el pomo. Dios, no quería hacer lo que se venía venir, pero sabía que no podía dar la espalda a todo lo que vio hasta ahora. Miró su reflejo en la perilla por un segundo, como si buscara alguna respuesta en sus propios ojos, pero solo encontró fue más angustia e incertidumbre. Con la mano temblando, Ace, tomó la perilla negra de la puerta, la giró hacia la derecha y finalmente la puerta se abrió despacio.
Creeeee~...
El sonido de la puerta al abrirse nuevamente resonó de manera siniestra en la habitación. La luz de su linterna finalmente se filtró en la habitación y, cuando Ace pudo ver la imagen por completa frente a sus ojos, se quedó petrificado y con la sangre helada. Tanto fue el impacto que él soltó el teléfono de su mano y dicho aparato terminó cayendo al suelo con un ruido estruendoso para iluminar por completo todo el cuarto de ropa.
La ropa de Shiori, la misma que ella había usado hoy, estaba sumergida en una tina llena de una gran cantidad de líquido rojo y viscoso. El aroma a hierro y descomposición lo golpeó con fuerza, y Ace retrocedió un paso, su mente luchando por procesar lo que estaba viendo. El horror y el pánico comenzaron a apoderarse de él en silencio, como un veneno que se infiltraba en sus pensamientos.
Luchando por mantenerse en pie a pesar del repentino temblor de sus piernas, su mente luchaba por procesar lo que estaba viendo. El horror y el pánico comenzaron a apoderarse de él en silencio. Su respiración se volvió hiperventilada mientras observaba la ropa empapada de Shiori en ese líquido ominoso. Las manos de Ace se llevaron a la altura de su boca y nariz, sintió un revolvimiento en sus entrañas y su mente volvió a recordar las imágenes pesadillescas que vio de su amiga.
Su respiración se volvió hiperventilada, y sus manos temblaban de manera incontrolable. Por poco Ace se mordió la mano para evitar gritar y colapsar en ese momento. La locura y el pánico lo acechaban en las sombras de su mente, como monstruos que esperaban el momento adecuado para devorarlo.
- "No... no es verdad... ¡Es mentira! ¡Esto no está pasando ahora!" - Ace gritó en su mente, como si sus palabras pudieran desafiar la cruel realidad que tenía ante sus ojos. Pero no importaba cuánto negara lo que veía, el horror persistía, como un mal sueño que se negaba a desaparecer por más que su menté gritaba que se despertara, como una herida abierta en su alma que sangra sin piedad.
Goteo...
Goteo...
- "¡Shiori tú no...!
"¡No! ¿Sabes qué? Olvídenlo, ya me cansé de tí..."
- ¡Todavía yo no te pedí...! "
Tap... Tap... Tap...
Aquel nuevo ruido frenó el tren de pensamiento de Ace como si alguien le hubiera tronado los dedos frente a su cara. Ese crujido contundente era el irreconocible ruido de alguien caminando en la planta de arriba del dormitorio.
Había alguien en la casa...
No tenía ni idea si era por la histeria o la locura pero sus pies se movieron de manera involuntaria hacia las escaleras del dormitorio y tratando en lo más mínimo de no emitir algún ruido que lo delatara. La mirada en sus ojos se volvió opaca, e incluso podía sentir como su corazón palpitaba incluso cerca de sus oídos. Él pisó uno a uno los escalones, y a medida que subía cada vez más cerca de la segunda planta, sacó su pluma mágica.
Finalmente, el joven llegó en silencio al pasillo de la segunda planta, el pasillo donde las habitaciones estaban cerradas tal y como las habían dejado antes de salir. Lo único diferente era la tenue luz naranja que se escapaba debajo de una de las puertas, seguida de una sombra que se movía de lado a lado. Quien sea que haya sido esta persona, estaba detrás de esta puerta. Ace tuvo que apoyar la espalda a un lado del muro, tratando de controlar su respiración mientras apagaba la linterna, su pluma mágica estaba lista para lo que fuera que encontrara tras esa puerta.
Moviendo lentamente la mano libre hacia el pomo, cerró silenciosamente sus delgados dedos sobre el objeto esférico. El metal frío bajo su tacto le hizo sentir aún más la tensión en el aire. Podía escuchar cómo su respiración resonaba como un eco en sus oídos, un recordatorio constante de que la adrenalina inundaba su sistema.
Después de contar mentalmente tres inhalaciones y exhalaciones para calmarse lo mejor que pudo, Ace se preparó para lo que venía.
1... 2... 3...
Con el último número, Ace giró con fuerza la perilla y empujó la puerta con decisión. Su pluma mágica estaba en alto, lista para apuntar a la persona que tuviera enfrente.
Podría haber disparado por reflejo, pero afortunadamente no lo hizo, ya que la luz de las velas en el cuarto reveló que la persona causante del ruido fue Shiori, quien estaba parada frente a su tocador con una cerillo en la mano mirando a Ace con los ojos casi saltones como las de una cierva en plena oscuridad siendo encontrada con un desconocido.
- Ace... - Susurró Shiori, con evidente nerviosismo en su voz. - N-No esperaba que volvieras tan pronto a casa. - Desvió su mirada a un lado, tratando de elevar un poco la toalla que tenía sobre sus hombros hacia la cabeza para cubrir las manchas rosadas y rojas que todavía quedaban en su cabello. - Se que dije que buscaría a Deuce y a Epel, pero ocurrieron muchas cosas al salir. Por suerte los cuervos me avisaron que vieron a Deuce y Epel regresar al colegio, por lo que ya no vi necesario salir a buscarlos...
Mientras que Shiori seguía hablando, Ace dejó de apuntar con la pluma mágica y la bajó con lentitud. La miró de arriba abajo, buscando señales de heridas o daños, pero no encontró nada. Ella solo llevaba puesto su ropa de dormir y con la toalla sobre la cabeza. Parecía un poco incómoda, en general, estaba bien.
Ella todavía estaba presente, sin heridas y parloteando como siempre...
Y eso era lo único que a él le importaba, más que a nada en ese momento...
- ...La batería de mi teléfono murió y ya no lo pude volver a cargar, porque, por como lo ves, la luz del dormitorio se descompuso. Los fantasmas se fueron a revisar los fusibles, pero no tardarán mucho en repararlo. - Shiori se sobó su brazo con su mano tatuada y desvió su mirada hacia un lado sintiendo un poco de vergüenza. - Perdón si no te pude llamar antes, pensaba enviarles de vuelta a los cuervos cuando terminara de lavarme el cabello ya que... hmm... tuve un percance... me cayó pintura encima y yo...
Sin embargo, el parloteo de Shiori se detuvo abruptamente cuando de manera inesperada Ace rodeó su brazos alrededor de ella.
La fuerza del abrazo fue tan intensa que Shiori se sintió empujada hacia atrás hasta que su espalda tocó con suavidad la pared. El movimiento también les hizo deslizarse juntos hasta sentarse en el frío suelo de la habitación, con Shiori sumida en una mezcla de sorpresa y confusión
Los ojos de Shiori se mantuvieron abiertos como platos, reflejando una profunda confusión ante el inesperado contacto. No tenía ni idea de lo que estaba ocurriendo hasta que sus ojos brillaron con el Ajna, permitiéndole percibir el aura de Ace que emanaba una fuerte sensación de preocupación mezclado con alivio.
- ¿Ace? - Preguntó confundida, buscando respuestas en el rostro de su amigo.
Sin embargo, la presión de Ace se hizo más fuerte, casi como si estuviera aferrándose a ella como si su vida dependiera de ello. Shiori no podía ver el rostro del joven, pero podía sentir las pulsaciones aceleradas de su corazón, una evidencia de las intensas emociones que estaba experimentando.
- ¡Tonta! ¡¿Por qué nunca te aseguras de mantener tu teléfono cargado?! - Reprochó Ace, su voz ligeramente amortiguada por la posición. - ¡Nos tenias preocupados como nunca cuando Deuce y Epel regresaron solos! ¡Es más! ¡¿Tienes idea de cuánto sufrimos bajo las lecciones de Vil mientras estabas afuera?!
Mientras Ace continuaba abrazándola, su cara se ocultaba en el hueco del cuello de Shiori, quizás para esconder el tono rojo brillante de su cara, consecuencia de la vergüenza que sentía por el melodrama que había imaginado en su cabeza. Pero, a pesar de su vergüenza, el brillo de sus ojos rojo cereza y la expresión que estos emanaban revelaban un sentimiento de alivio, la sensación de que todo había sido un falso susto en su mente y no una realidad.
Shiori no hizo más preguntas al respecto, porque sabía que Ace no se las iba a decir directamente y que además le iba a dar más vueltas con sus palabras camufladas. Pero, por otro lado, el hecho de que la abrazara de esta manera la hacía sentir un poco más tranquila de que la discusión que habían tenido antes no afectaría mucho a su amistad. Eso sí, todavía le dolía mucho su comentario anterior sobre que él no la soportaba, ya que lo otro no era tan importante, pero comportamientos como este solo contradecían todo lo que él decía previamente.
- Lo tendré en mente... - Shiori devolvió el abrazó con sus pequeñas manos. - Siento mucho si los preocupé nuevamente.
- Mas te vale... loca... - Comentó Ace, pero esta vez bajo un poco su tono de voz.
En los pocos minutos que ambos se mantuvieron abrazados en la oscuridad, las luces de toda la casa se volvieron a prender, iluminando su entorno y marcando el fin de esa experiencia inquietante y que los fusibles quedaron como nuevos.
- Ah, que alivio. Lograron reparar las luces. - Comentó Shiori, su mirada se dirigió al foco blanco de su cuarto. - Quizás ahora pueda cargar el teléfono para informar a todos que estoy aquí.
Shiori se disponía a separarse un poco del abrazo para buscar el móvil, pero la suave presión de la mano de Ace sobre su muñeca la detuvo.
- Espera - Ace la detuvo, finalmente mirando directamente a los ojos de Shiori. Ya no tenía el sonrojo, pero había una expresión de culpa en su mirada.
La albina esperó pacientemente a que Ace agregara algo más, pero este joven parecía que estaba luchando con sus palabras, haciendo leves muecas como si estuviera pensando cuidadosamente en lo que iba a decir. Era una imagen muy adorable de ver desde el punto de vista de Shiori, pero aun así solo provocaba que la intriga continuará.
- ¿Qué pasa? - Shiori preguntó, intrigada por saber qué era lo que Ace quería compartir con ella.
- Shiori yo... - Ace nuevamente sintió ese dichoso nudo en la garganta. - Lo que pasó antes...
- ¿Eh? - Shiori emitió un tono de duda, pero un poco sorprendida de que lo que iba escuchar acaso era lo que ella estaba pensando.
- A lo que quiero llegar es que yo...yo lo...
Pero...
- ¡FFFGGNAAAA! ¡¿QUÉ ES ESTE AROMA?! - La inconfundible voz de Grim hizo acto de presencia desde el primer piso e interrumpiendo el momento de los jóvenes.
- ¡Oh mon Dieu! - Esa segunda voz también vino de Rook.
Después se escuchó como si alguien hubiera arrojado un saco de papas sobre el piso.
- ¡Ah! ¡Grim se desmayó! - Ahora fue la voz de Kalim.
- No los juzgo, este aroma es peor que la lejía en cantidades exageradas. - Jamil habló.
- Su nariz se quemó con el aroma. - La voz amortiguada de Rook sonó.
- Mucho más que eso ¡¿Quién manchó el piso con pintura?! - Exclamó Vil.
Ace y Shiori parpadearon un par de veces sus ojos ante la intromisión, luego salieron de la habitación y corrieron hacia las escaleras para ver la escena de crimen que estaba en el primer piso. Grim estaba tirado en el piso con una espiral en sus ojos. Rook tenía la mano subida hasta la altura de su nariz esperando de esta manera no inhalar el tóxico aroma. Kalim estaba tratando de ventilar la cara de Grim con un periódico que había cercano. Por otro lado, Jamil recogió a Grim y lo colocó sobre el sofá cercano mientras pasaba a un Vil mirando el piso manchado con desaprobación.
- ¡Ah! ¡Ese fue mi error joven! - Billy sacó su cabeza de los tablones del piso. - Estaba llevando la ropa, pero una de las prendas de la señorita Nakamura se me cayó al piso y no me percaté que la estaba arrastrando. Debí de haberme dado cuenta a tiempo.
- No fue tu culpa. - Comentó William también sacando la cabeza del piso. - Las luces se apagaron cuando eso sucedió. Uno no se da cuenta que se le pudo haber caído en la oscuridad
- Por suerte la corriente ahora está bien. - Apareció también el alegre Bletcher, levemente chamuscado y con el pulgar en alto. - Los fusibles están como nuevos.
Automáticamente las luces parpadearon por un buen rato hasta que uno de los focos de la casa parpadeó, pero la casa volvió a iluminarse sin problema.
- Casi como nuevo. - Corrigió Bletcher.
- Eso va a ser un problema. - Suspiró Vil. - Y que alguien limpie esto, antes de que alguien resbale por error.
- Ah, de eso yo me encargo. - Comentó finalmente Shiori bajando un poco sobre las escaleras, para llamar la atención de los presentes. - Como mi ropa ocasionó este desastre, yo lo limpiaré y...
Pero mientras descendía, su voz fue disminuyendo poco a poco, ya que Shiori comenzó a notar que todos los presentes en la planta baja, excepto por los desmayados y los fantasmas, la miraban de una manera un tanto inusual, como si algo estuviera fuera de lugar.
Es más, ahora que lo notaba... su cabeza estaba un poco más ligera.
- Shiori se te cayó la toalla. - Ace susurró con fuerza, alzando la toalla con una mano mientras que con la otra señalaba su propia cabeza.
Ella palpó su cabeza y, efectivamente, se dio cuenta de que no llevaba la tela gruesa que cubría su cabello. Se podía sentir un leve viento rozar sobre su pelo mojado y manchado, y todo lo que pudo hacer fue murmurar en voz baja:
- Ay, mamá...
Si bien algunas de las manchas de pintura podrían haberse ido, había áreas en las que el color se había adherido más de lo que esperaba. Aunque deseaba pasar desapercibida, se sentía incómoda de que su cabello se pareciera a un doloroso dedo hinchado en plena luz del día.
- ¡¿Qué le pasó a tu cabello?! - Exclamó Kalim, como siempre reaccionando de manera espontánea.
- ¡Tonto! ¡No lo recalques! - Jamil, más pragmático, tapó la boca de Kalim con su mano antes de que dijera algo más que pudiera herir los sentimientos de Shiori. Por su hermana, sabía que el cabello de una mujer es sagrado y que resaltar algo negativo, especialmente cuando te han hecho un mal corte o te tiñeron mal, era como abrir una herida fresca nuevamente, echarle un litro de zumo de limón y luego rematarla con agua oxigenada y sal.
Dicho y hecho, una sombra se dibujó sobre la cabeza pintada de Shiori. En estos mismos momentos, ella deseaba tanto poder bliptearse como todos los afectados en las películas de Marvel y dejar que el viento se la llevara, desapareciendo en el aire como una partícula de polvo. La incomodidad había escalado a tal nivel que estaba a punto de regresar corriendo a su cuarto y enterrar su cara en una almohada. Pero, al parecer, alguien más ya se había movido a una velocidad tan rápida que su presencia retumbó en la escena como un terremoto.
Cuando menos uno se lo esperaba, Vil ya se encontraba frente a Shiori, fijando sus ojos en las zonas afectadas con una mirada que prácticamente le recordaba mucho a la reacción de aquellos estilistas cuando ven un cabello hecho una desgracia. No dijo ni una palabra, pero sí alzó sus dedos largos y los chasqueó.
- Rook. - Solo alcanzó a decir Vil.
- Oui, Rou do poison. - Asintió Rook, apareciendo a su lado para tomar a Shiori de sus hombros y llevarla hacia la cocina, con ella ligeramente chillando sin comprender lo que estaba pasando.
- ¡¿Espérate, a dónde te la llevas?! - Chilló Ace.
Seguido de eso, Vil señaló a Ace con su dedo.
- Ve con Rook y dile que caliente el aceite de oliva a temperatura tibia. No muy caliente ni frío, mientras que tú vas a buscar la miel y espérenme junto a la paloma. - Ordenó Vil.
- ¿Huh? - Ace arqueó una ceja confundido.
- ¿Acaso me viste preguntar? ¡Muévete! - Vil dio unos dos fuertes aplausos para que Ace reaccionara.
Por la insistencia de Vil y tratando de evitarse más problemas con el líder, Ace se movió hacia la cocina para que el rubio pudiera dictar órdenes.
- Kalim, llévate a Grim a la recámara de la paloma y espera a que se despierte. - Apuntó Vil ahora al chico peliblanco.
- Ah... Claro. - Asintió Kalim, acatando la orden.
El siguiente en ser apuntado fue Jamil.
- Jamil, en el sótano, busca cassia obovata, manzanilla y salvia.
En el caso de Jamil, no hubo una respuesta afirmativa, pero viendo que Vil se lo pidió, entonces también se movió hacia la planta de abajo.
- ¡¿Qué podemos hacer nosotros?! - Preguntaron los tres fantasmas, medio entusiasmados, ya que al menos se hacían una idea de lo que estaba pasando y querían ser partícipes de eso.
- Ustedes tres... - Vil hizo una breve pausa dramática.
- ¿Sí?
Luego de pensarlo un poco, Vil agregó:
- Limpien la pintura del piso, por favor.
Los tres fantasmas ahora se encontraban limpiando el piso con unos trapeadores mientras un aura sombría flotaba sobre sus cabezas.
- Esto no era lo que esperaba - Comentó Billy.
- ¿Pero saben qué? - Dijo Bletcher
- ¿Qué cosa? - Comentó William.
- Dijo que los demás estaban ocupados haciendo algo.
...
Dentro de la cocina, Shiori se encontraba sentada en una silla, mientras Rook le colocaba un mantel cercano. La atmósfera era una mezcla de ansiedad y curiosidad, y Shiori no sabía si debía sentirse aliviada o preocupada por la rapidez con la que las cosas estaban sucediendo.
- No te preocupes Reine des anges, esto no tomará mucho tiempo. - Sonrió Rook, como si estuviera acostumbrado a lidiar con situaciones inusuales.
Shiori estaba a punto de preguntar qué planeaban hacer exactamente, pero la puerta de la cocina se abrió, revelando la figura de Ace, quien tenía una expresión ligeramente perpleja.
- ¿Qué te dijo Vil? - Preguntó Rook con calma.
- ¿Eh?... Ah... dijo que calentaras aceite de oliva. - Ace le dio el mensaje de Vil.
Los ojos de Shiori se abrieron un poco ante la mención del producto.
- Conociéndolo, también te habrá dicho que no lo quiere ni muy caliente ni muy frío, ¿verdad? - Añadió Rook
Ace asintió, y Rook se desplazó con agilidad por la cocina en busca del aceite. Afortunadamente, para el chico de pelo terracota, encontró la miel fácilmente y la colocó en la mesa.
- Se me hace extraño que Vil quiera todo esto ¿Qué tiene en mente? - Comentó Ace.
- Es una receta casera. - Reveló Shiori asombrada.
- ¿Cómo?
- Cuando mezclas aceite de oliva con miel, puedes acondicionar tu cabello y desvanecer el color del tinte usado en el cabello. - Explicó Shiori. - Es uno de tantos métodos para quitar el tinte del cabello.
- ¿No habría sido más fácil usar un producto como un champú u otro producto similar? - Cuestionó Ace.
- Sería efectivo. - intervino Rook, mientras ponía a calentar el aceite a fuego bajo. - Pero, Vil consideró el comentario que una vez la mademoiselle dijo en una de las reuniones.
- ¿Comentario? ¿Cuál de todo? - Preguntó Ace, frunciendo el ceño.
A Shiori no le llevó mucho tiempo recordar a cuál comentario se refería, después de todo era algo que ella había estado haciendo durante mucho tiempo.
- No uso productos químicos en mi cabello. Normalmente uso hierbas y aceites, ya que los químicos pueden dañar mi cabello debido a la falta de melanina - explicó Shiori pensativa. - Pero, ese fue un comentario vago que hice hace mucho. ¿Cómo...?
Rook rio suavemente.
- Puede que para ti fuera un comentario sin importancia, pero para el Roi de poison, cualquier detalle, por pequeño que sea, es significativo...
Después de eso, Rook continuó enfocándose en calentar el aceite mientras que Ace tomaba una silla cercana para sentarse frente a Shiori.
- Puede que esto suene un poco tarde, pero... ¿Cómo rayos terminaste con el cabello así? - preguntó Ace, mostrando su curiosidad por las manchas rosas de su cabello..
- Es... Una larga historia. - Respondió Shiori con un toque de incertidumbre en su voz.
- Tengo tiempo de sobra. - Comentó Ace, mostrando disposición para escuchar.
A pesar de estar bajo la manta, se podía notar como Shiori frotaba sus manos en señal de nerviosismo.
- No quiero que mis asuntos sean una molestia para tí... - Dijo ella en un tono bajito.
Eso fue un golpe a la conciencia de Ace y no la culpaba, era su culpa de estar en esta situación y lo que le daba más colera era que si ni él mismo entendía fue que perdido los estribos con esa facilidad. Pero viendo que esta era la oportunidad de decir lo que quería expresar antes de que todos llegaran, en un principio, pensó que sería pan comido hasta que notó el detalle adicional, y por detalle me refiero a una persona adicional.
Ace miró hacia donde estaba Rook.
Esta vez la situación se le hizo un poco más dificultosa a tal punto que Ace se debatió internamente. Si Rook estaba aquí presente, con sus oídos aguzados, entonces eso podría significar que él andaría chismeando la disculpa que le iba dar a Shiori y que luego muchos le dirían que tenían un alma tan reflexiva para pedir perdón fácilmente a cualquiera cuando no es así del todo.
¿Verdad?
- "¡Ah, Al diablo!" - Dijo Ace en su mente.
Quizás solo por esta noche podría hacer una excepción y dejarse de tonterías para decirlo pero...
Ring... Ring...
... justo su teléfono sonó a tiempo.
- ¡AH! ¡¿PERO POR QUÉ? - Ace chilló ante tal coordinación de tiempos, sosteniendo su teléfono para contestar la llamada en altavoz. - ¡¿Aló?!
- ¡Oye, Ace! - Contestó Deuce desde el otro lado de la llamada.
- ¿Qué quieres? -Ace respondió en un tono de reproche. -Si buscas una disculpa, busca en otro lado.
- Nadie te pidió que hicieras eso. - Respondió Deuce en el mismo tono, pero aun así continuó. - Como dijiste, es posible que seas mejor conmigo cuando se trata de muchas cosas, pero...
Hubo una breve pausa antes de que su voz cambiara a un tono más lleno de confianza y decirle:
- ¡No planeo perder contra ti! Sólo quería dejarlo en claro. ¡Nos vemos!
Deuce colgó la llamada abruptamente, dejando a Ace confundido y aturdido.
- ¿Él estaba corriendo? - Comentó Shiori al haber escuchado la voz agitada de Deuce.
La respuesta de Ace se convirtió en un torrente de palabras, y Shiori apenas podía seguir la conversación. No estaba segura de adónde iba a parar todo esto.
- ¿Eh? ¿Qué dice? ¿Qué? - Ace estaba evidentemente perplejo y, en parte, atónito. - No hay forma de que pierda con un idiota simplista. Ni en un millón de años.
Luego, Ace miró a Shiori con una sonrisa nerviosa.
- ¿No lo crees Shiori? - Sonrió nerviosamente Ace.
Parecía un callejón sin salida para Shiori. Por un lado, temía que si abogaba por Deuce, podrían volver al punto de partida, cuando discutió con Ace, arruinando cualquier posibilidad de reconciliación. Por otro lado, si respalda a Ace, estaría subestimando las capacidades de Deuce. Por lo que, tratando de siempre de buscar un punto medio a este dilema sólo quedaba una cosa por hacer:
"Aplicar una de las técnicas de evasión más milenarias que solo un hombre con máscara de cuervo puede hacer con total fluidez, cual maestro de la chachara."
- Nah, no voy a darte el beneficio de saberlo. - Comentó Shiori desviando su mirada aun lado con un falso puchero.
- ¡¿Huh?! ¡¿Qué dijiste, loca?! ¡Dímelo! - Exclamó Ace.
- Ya he dicho, Ace. La respuesta la tendrás que buscar en tu kokoro. - Ella se encogió de hombros.
Pero Ace siguió insistiendo.
- ¿Soy yo? - Ace se señaló a sí mismo.
- No - Ella nuevamente se encogió de hombros.
- ¡¿Es Deuce?! - Señaló a una pared random.
- Non. - Nuevamente se encogió de hombros, pero ganándose una leve risa de Rook.
- ¡¿Somos los dos?! - Ace se señaló a sí mismo y la pared random.
- Nopiti nopiti no, no voy a responder a nada que cambien el humor de otros. - Esta vez Shiori se negó tres veces. - Aunque me emociona ver que sucederá mañana.
- No te desvíes del tema, tienes que responder algo más que un "no". - Se quejó Ace.
- Pero si ahorita acabo de decir algo más que un "no". - Dijo Shiori con una poca de gracia.
- ¡Eso no cuenta!
Sep, de vuelta a la dinámica de discusión de siempre. Se podría decir que a pesar de que este momento es muy infantil para ambos fue el gran alivio necesario para la tensión que se había originado en este duro día. De hecho, justo en el momento en que tanto Ace como Shiori desviaron sus caras hacia lados opuestos, se dibujó una leve sonrisa de alivio en sus rostros al entender que su lazo seguía intacto.
Repentinamente, la puerta de la cocina se abrió de golpe con Vil, cargando frascos y hierbas, mientras mantenía una cara llena de reproche.
- ¡Dejen de hacer tanto alboroto! ¡Si van a pelear los dos entonces los mandaré a limpiar toda la casa mañana temprano! - Regañó en su tono de voz como líder de dormitorio.
- Pero ella empezó/Pero él empezó. - Tanto Shiori como Ace se señalaron uno contra el otro.
- ¡No me interesa! - Vil luego se enfocó en Ace. - Y tú, sube a tu cuarto y descansa. Mañana tendremos otro día de entrenamiento y los necesito en todos sus sentidos.
Ace iba a decir algo más, pero Vil rápidamente añadió.
- Una palabra más y te voy a maldecir para que duermas en el piso.
No era necesario recalcar que Ace acató la orden, ya que entre elegir entre dormir en el piso o en una cama cómoda, siempre optará por la opción que más le convenga. Conociendo el poder de Vil, decidió hacerle caso y retirarse, aunque un poco a regañadientes.
Antes de atravesar la puerta de la cocina, se despidió de Shiori, sacudiendo su mano de un lado a otro, gesto que Shiori también replicó hasta que la imagen del muchacho con la marca de corazón se desvaneció, dejando a la albina con Vil y Rook.
- Cielos, si no te conociera hubiera dicho algo sobre tu comportamiento infantil, paloma. - Comentó Vil frunciendo levemente el ceño. - Pero a estas alturas ya no me sorprende.
- Hehe, es la manera en cómo me llevó con Ace. - Shiori rio levemente antes de susurrar. - Y también para salirme un poco con la mía.
- De todos modos tenemos un arduo trabajo por delante. - Vil dejó los implementos sobre la mesa para examinar el cabello. - A pesar de las lavadas que le hiciste a tu cabello no es suficiente para sacar todas las manchas. Será una batalla dura, pero me niego a dejarte hecha una desgracia.
- Pero... - Shiori bajó levemente la mirada, sintiéndose un poco culpable, ya que pensaba que le causaría una molestia más a una persona por culpa de una situación en la que ella se metió. - Realmente agradezco tus intenciones joven Vil, pero había dicho que iba a tomar la responsabilidad sobre cualquier cosa que pasaría. No creo que te debas molestar en...
Antes de que Shiori continuará, pudo sentir como la mano de Vil pasó detrás de ella para pasar por su cuello hasta llegar a la mandíbula y levantarla hasta que su mirada se topará con el rostro fruncido a de Vil
- Me voy a enojar de verdad si empiezas a hablar tonterías. - Habló Vil con seriedad, pero en un tono que emanaba firmeza y determinación que dejó impacta a la joven. - Podría haberte dicho que no fueras a buscar a las dos patatas. Si no hubieras ido entonces tu cabello no habría acabado de esta manera, pero en lugar de eso simplemente te deje ir. Así que, dejar de actuar como una mártir que piensa que es una molestia, esto también es en parte mi responsabilidad como líder de dormitorio de 3ro. Además de todo...
Luego, poco a poco su mano subió un poco hasta llegar a las mejillas de Shiori y apretarlas levemente hasta dejarla como un hámster cachetón.
- ... ya te había dicho que también eras parte de nuestro grupo y no baje mis mejores frascos y brochas por las puras, así que no quiero ninguna objeción de tu parte ¿Comprendes?. - A pesar del tono, Shiori podía ver la vena roja sobre la cabeza de Vil.
- Shi, Vilsh . - Asintió Shiori, finalmente siendo libro de las manos de Vil.
- Bien, entonces comencemos Rook. - Comentó Vil calmadamente, amarrando su cabello en una coleta un poco desarreglado pero bien estética para la vista mortal.
- "Wow, incluso se ve bien con el cabello amarrado." - Pensó Shiori de manera inconsciente.
- Oui - Asintió Rook, trayendo el aceite de oliva ya calentado a la temperatura requerida.
Luego de que ambos se colocaran los guantes negros, Vil dio una mirada determinada al frente y juró:
- No me pienso ir hasta dejar ese cabello blanco brillando más que la luna, o me dejo de llamar Vil Schoenheit.
Una mirada tan sincera e intensa como esa, provocó un leve cosquilleo en el delicado corazón de Shiori. Ya que si había algo que le gustaba a ella más que las palabras cargadas de honestidad pura, era una poderosa mirada de determinación a alcanzar una meta trazada sin importar cual sea el resultado.
Fue una agotadora larga batalla nocturna, pero los resultados valieron totalmente la pena...
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[Una semana después]
...
- ¿Está todo listo? - Jasiri habló en medio de la oscuridad.
- Logré obtener el permiso de Leona, todo lo que falta hacer es atraer a su hijo. - Respondió Shiori con un tono de voz preocupado.
- ¿Qué ocurre, pequeña?
- Es solo que... no tuve tiempo de pensar cómo explicarle a Ruggie sobre todo esto cuando lo tenga enfrente. - Las manos de Shiori se frotaron de nerviosismo. - No sé... que debo decirle...
Afortunadamente, las manos espectrales de Jasiri se posaron en los hombros de la albina para transmitirle una energía llena de paz que logró calmar la ansiedad de la joven.
- Descuida, todo va a salir muy bien. - Afirmó Jasiri con confianza.
- ¿Cómo pude estar tan segura? - Preguntó Shiori, a lo que la madre con una risa respondió:
- Shishishi, se le llama el instinto de madre...
Caminando por los oscuros pasillos de Sabanaclaw Ruggie se encontraba caminando de regreso a su habitación, estaba exhausto por todo el trabajo de limpieza que había realizado durante el día. Realmente ansiaba por un descanso merecido después de lavar tanta ropa y de realizar todos los recados posibles que podría acaparar.
- Hah... al menos ya tengo el dinero suficiente para los almuerzos de la siguiente semana. - Comentó Ruggie, estirando un poco los brazos. - Quizás a la próxima pruebe suerte con los chicos de Ignihyde, esos sujetos siempre están tan ocupados con sus maquinarias que a lo no les alcanza el tiempo para algunos quehaceres.
Ya estaba a poco metros de llegar a la puerta de su habitación. No le faltaba mucho para acercar la mano de la perilla, pero en eso...
Whoosh...
... un leve viento sopló al lado de la cara de Ruggie.
El joven tuvo que girar un poco su cabeza porque no quería que su cabello se metiera por sus ojos por error; sin embargo, al hacer eso notó como en el suelo se movía un trozo de papel que él reconoció al instante.
- "¡Es un billete de 1000 madols!" - Exclamó en su mente, mirando a ambos lados si había alguien, pero estaba solo.
Al principio se sintió sorprendido, pero como no había nadie, no dudó en acercarse al billete con una sonrisa dibujada en su cara, imaginando lo que podría hacer con ese dinero extra. Era una pequeña fortuna en sus manos.
- Ven con papá~ - Susurró Ruggie, acuclillándose para recoger el dinero.
Sin embargo...
¡Whoosh!...
En el momento en que trató de recoger el billete, el viento nuevamente sopló. Sus ojos se abrieron con asombro cuando el billete salió volando hacia un lado lejano, pero dentro del rango de visión del joven. Ruggie parpadeó perplejo ante la situación, pero nuevamente se acercó hacia donde salió volando el billete para tomarlo nuevamente y lo más rápido que podía.
¡Whoosh! ¡Whoosh!...
Nuevamente el viento hizo de las suyas y empujó el billete por distintos lados, para que Ruggie no lo pudiera atrapar.
- ¡Oye! ¡No! - Se quejó él chico, tratando de no perder de vista el papel.
El billete cayó por tercera vez en el piso. Cuando Ruggie lo alcanzó, el billete empezó a bailar frente a él e incluso tuvo el descaro de dar una vuelta alrededor de él, como si se estuviera burlando. Obviamente él intentó agarrarlo, pero este parecía resistirse a dejarse atrapar.
- ¡Grrrr! ¡Ya verás! - Ruggier murmuró entre dientes.
Ante esa declaración, el billete salió volando hacia el pisó más abajo del dormitorio con Ruggie corriendo detrás de él.
Ruggie persiguió por todos los pasillos oscuros de Savanaclaw hasta llegar al primer piso, esquivando cada silla o cada mueble presente en su camino. No estaba dispuesto a perder el billete, por lo que su determinación fue tan fuerte que lo impulsaba a seguir adelante.
El billete seguía atravesando cada cuerda y puente de madera que había cerca. A medida que avanzaban Ruggie no se percató que ya había pasando la puerta de la entrada del dormitorio y ahora estaba corriendo por la llanura arenosa sin perder de vista el dinero.
- ¡No te escaparás tan fácil! - Exclamó Ruggie, tratando de mantener el ritmo.
A veces, el billete volaba alto, como si se burlara de él, y Ruggie saltaba en un intento desesperado por alcanzarlo.
Un primero saltó y no pudo alcanzarlo.
Dió otro saltó más y nuevamente su mano no pudo agarrarlo.
El viento parecía empezar a aumentar con fuerza, lo que significaba que las probabilidades para que el dinero literalmente saliera volando eran ahora altas.
- ¡Oh no! ¡Eso sí que no! - Declaró Ruggie.
Justo en ese momento, el billete pasó a estar una a una altura cercana a su cara y brincando lo más fuerte que podía, extendió su mano dominante. Se podía ver como el billete estaba siendo rodeado por la mano, y antes de que pudiera escapar a otro lado, Ruggie la cerró al instante. Él cayó de bruces al suelo, manchando un poco su uniforme con polvo, pero con el billete en la mano.
- ¡Ha ha! ¡Lo tengo! - Ruggie se levantó de golpe con energía, levantando el puño con el billete atrapado en señal de victoria. - ¡El billete es mío! ¡Jódete madre naturaleza! ¡Shishishi! ¡Madre bendita! ¡Si! ¡Shishi! ¡Si!
Poco se esperaba Ruggie cuando una repentina luz celeste y aguamarina iluminó el cielo a sus espaldas.
El pelaje se le erizó un poco, y sus orejas de hiena se colocaron levemente hacia atrás en señal de alerta. De manera muy lenta, giró su cabeza hacia atrás y levantó su mirada al cielo estrellado, solo para ver una gran cantidad de auroras boreales flotando en el aire como un cúmulo de nubes de colores cambiantes, emitiendo un espectral sonido cósmico mezclada con una voz cantando:
La la la la~
La la la la~
- Pero quuuuueeeee... - Murmuró Ruggie sin entender qué diablos estaba pasando.
Whoosh...
Nuevamente, la brisa sopló a un lado de su rostro, pero esta vez fue diferente a una brisa normal. De alguna manera el contacto de este viento era muy suave, casi como si fuera un toque familiar de una mano rozando su mejilla.
Ante la sensación, Ruggie se estremeció un poco y rápidamente desvió su mirada hacia donde el viento lo llevaba, solo para encontrarse con el coliseo de Savanaclaw, siendo el centro de esas magníficas luces danzantes.
El joven hiena podría haberse retirado en silenció y pretender que no había visto nada a la mañana siguiente. De hecho, estaba listo para irse del lugar con su presa, pero en eso algo lo detuvo en su sitio.
A la distancia, Ruggie divisó una misteriosa silueta femenina acercándose al resplandor de las auroras boreales. A pesar de la iluminación limitada, no pudo distinguir muchos detalles de la figura, pero habían tres cosas que llamarón su atención. En primer lugar, lo silencioso que eran sus pasos; no había ningún solo sonido de pisadas, era como si aquella persona caminara sobre el aire. En segundo lugar, las características orejas puntiagudas de hiena que adornaban su cabeza, este rasgo le indicó que esta persona era una mujer bestia como él. Y, por último, estaba la forma en que se reía...
Shi shi shi...
Aquella risa le resultó un tanto familiar al joven, no era una risa que había escuchado antes pero algo dentro de él decía que sí sabía a quién le pertenecía. Era un sentimiento extraño, como si en lo más profundo de su subconsciente hubieran tocado una fibra familiar en el corazón de Ruggie y que lo invitara a que la siguiera.
Y así lo hizo...
Primero fueron pasos lentos y poco a poco fue acelerando un poco, procurando no hacer tanto ruido para espantarla.
- "¿Quién es? ¿Por qué me siento tan inquieto de querer alcanzarla? " - Se preguntaba una y otra vez Ruggie, tratando de no perderla de vista.
Pero ni bien dio un par de pasos más, la mujer desapareció de su visión al igual que el canto cósmico, como si se hubiera esfumado como el viento. Ruggie frunció levemente el ceño y movió de un lado a otro su cabeza en búsqueda de la mujer, pero no había nada.
- ¿A dónde se fue? - Susurró Ruggie, empezando a sentir... ¿Un vacío en su pecho?
tap... tap... tap...
Las recientes pisadas de alguien acercándose alertaron a Ruggie al punto de obligarlo a esconderse cerca del arco del coliseo. Esperó un poco en su lugar, pensando que tal vez era algún curioso merodear por la noche, pero lo que no se esperó era que este curioso era alguien a quien sí pudo reconocer cuando habló.
- Has vuelto pronto.
- "¿Shiori?" - Ruggie habló en su mente, mientras inclinaba su cabeza del arco un poco solo para comprobar que en efecto se trataba de la fémina mirando de espaldas a alguien inexistente.
Ella estaba usando su traje de educación física y con el cabello tan blanquecino que hasta pone en vergüenza a la luz de la luna. Ruggie estaba sorprendido de que ella estuviera aquí en la noche, pero lo que le causaba más curiosidad era saber ¿Con quién estaba hablando si no había nadie más?
- Esto es lo más que puedo hacer. - Dijo Shiori, en un tono preocupado.
El silenció solo fue su respuesta, pero aún así Shiori seguía prestando atención al punto invisible como si alguien le estuviera hablando.
- No se cuanto tiempo dura el efecto, varía dependiendo de cada persona y el objeto vinculante. - Comentó Shiori.
- "¿De qué está hablando?" - Ruggie no entendió mucho a donde iba la conversación solitaria.
Puede que para los ojos y oídos de Ruggie, o de algún ser presente, no pudiera escuchar ni ver a la persona extra que había en el ambiente, pero Jasiri si estaba frente a Shiori.
- No, es todo lo que necesito saber. - Sonrió Jasiri. - Finalmente, después de tanto tiempo observar desde las estrellas podré hablar con él.
- ¿Eh? Siempre le he escuchado decir eso de "Obsérvalo desde las estrellas" ¿Qué significa eso? - Preguntó Shiori.
- Shishishi, es un secreto de familia. - Rio Jasiri, haciendo un gesto de secreto.
Sin embargo, dichas palabras de la albina dejaron helado a Ruggie ¿Acaso había escuchado bien?.
Fue entonces que un recuerdo lejano golpeó su mente, como si hubiera desbloqueado un recuerdo lejano de su infancia.
Un pequeño Ruggie se encontraba en su modesta vivienda, sentado en una vieja silla y colaborando con su abuela en la tarea de cortar los dientes de león que habían recolectado aquel día. Sin embargo, ese día en particular, la joven hiena se hallaba más distante de lo habitual. Antes de regresar a casa, había sido testigo de un niño sonriente, tomado de la mano de su madre, riendo con alegría. A pesar de compartir la misma situación de pobreza, la escena de felicidad y amor compartida entre madre e hijo parecía trascender cualquier tipo dificultad por muy tonto que suena.
En aquel momento, nunca entendió por qué el brillo en los ojos de ese cachorro le hizo sentir una ligera envidia. No lo mal entiendan, él tenía abuela, ella fue quien siempre lo cuidaba, lo alimentaba y le brindaba seguridad, todo lo que una madre haría, y aun con eso había siempre una sensación extraña en su pecho que no podía entender del todo. La figura de aquel niño y su madre le hizo sentir un vacío, una sensación de anhelo inexplicable. ¿Cómo podía experimentar este anhelo por alguien a quien nunca había conocido? Era un misterio que lo perturbó al inicio, ya que se sentía un malagradecido de comparar el cuidado de su abuela con el de la señora, sin embargo era una fuerte inquietud que no podía apartar de su mente.
- ¿Qué sucede Ruggie? - Preguntó su abuela, despertándolo de sus pensamientos. - Has estado muy callado desde que hemos regresado.
- Ah... perdón... no es nada abuelita. - Se disculpó Ruggie.
Pero su abuela sabía que estaba mintiendo.
- Puedes contarme lo que sea Ruggie, sabes que estoy aquí para ayudarte dentro de lo que pueda. - Comentó ella con suavidad y una leve preocupación ante el comportamiento anormal del niño.
Ruggie desvió la mirada, sintiéndose culpable por la idea de preocupar a su abuela. Sin embargo, debido a su edad, no pudo evitar la curiosidad que le embargaba.
- Abuelita... ¿En dónde está mamá? - Preguntó con una voz baja, que hasta sus orejas de hiena lo reflejaron.
La abuelita de Ruggie pareció un poco sorprendida por la pregunta, tanto así que por poco el pequeño pensaba en desistir de seguir preguntando y desviar la pregunta para sacar otro tema de conversación que no fuera incómodo para ella. Sin embargo...
- No pensé que esta conversación llegaría tan pronto. - Dijo ella, empezando a levantarse de su silla y caminar hacia un lado de la habitación para ir directo hacia un cajón y sacar algo que ella escondió muy bien en su mano. - Sígueme Ruggie.
Ruggie iba a preguntarle a dónde iba, pero al verla subir por las escaleras que llevaban al techo de su casa, tiró sus preguntas al tacho y salió corriendo hacia su lado para ayudarla a subir.
Cuando ambos ya estaban en el techo de la casa, la abuela miraba fijamente hacia las estrellas como si estuviera buscando a alguien allí. El pequeño imitó a su abuela y también miró hacia el cielo, aunque no entendía qué tenía de interesante un montón de luciérnagas pegadas en un techo negro.
- Tú madre fue una mujer muy amorosa. Tenía los ojos pícaros como los tuyos y hasta tú mismo color de cabello. Su risa era la más hermosa que haya escuchado en mi vida, poseía un gran sentido para el descaro cuando se trata de broma y una terquedad muy alta. - Comentó su abuela en un tono lleno de cariño. - No olvido ni un solo día en el que siempre preguntaba cómo serías, como crecerías y qué podría hacer para que nada te faltara. Y aunque no estuvo mucho tiempo contigo, a pesar de todo, y de nuestras carencias, te quería profundamente.
- Pero, si me amaba tanto ¿Por qué no está con nosotros? - Preguntó Ruggie queriendo saber la respuesta.
Su abuela soltó un leve suspiro, pero trató de responder lo mejor que pudo para que el niño pudiera entender un poco de la delicada pregunta que había tocado sin sentirse culpable de que quizás él era la razón por la que no tenía madre.
- Solo puedo decirte que no está muy lejos de nosotros. - Su abuela señaló el cielo estrellado. - Tu madre una vez dijo: "Si en algún momento quisieras saber dónde está ella, solo tienes que mirar hacia las estrellas y la encontrarás allí, observándote desde la distancia."
- ¿Las estrellas? - El pequeño Ruggie la miró un poco confundido. - ¿Acaso mamá se convirtió en una estrella del cielo?
La abuela asintió levemente con la cabeza y le mostró un collar hecho a mano con un colmillo incrustado en el centro.
- Cuando mires las estrellas, recuerda que ella está ahí arriba, observándote y protegiéndote. - Colocó el collar alrededor del cuello de Ruggie.
El niño hiena se quedó observando durante un buen rato el colmillo antes de mirar hacia el cielo nuevamente.
- "Así que mamá está allí..." - Pensó el pequeño, sintiendo un alivio en su corazón. Aun así, tenía una pregunta más que necesitaba hacer antes de cerrar la conversación. - ¿Cómo se llamaba ella?
La abuela exhaló profundamente antes de revelar el único nombre que él nunca iba a olvidar de ahora en adelante.
- Comprendo... - Asintió Shiori. - ¿Entonces esta lista, señora Jasiri?
Las pupilas de Ruggie se encogieron ante ese nombre y pudo sentir cómo su corazón nuevamente se encogía a tal punto que él llevó su mano a la altura donde se encontraba su pecho y sobre el collar que tenía debajo de su camisa.
- Estoy más que lista. - Suspiro de alegría Jasiri.
- Entonces, en cuánto tiempo crees que aparezca Ruggie. - Shiori le preguntó al espíritu, mientras revisaba la hora de su reloj de mano. Necesitaba tomar el tiempo del llamado espiritual para anotarlo y compararlo con los otros datos que había recolectado hasta ahora.
Sin embargo, la verdadera razón era que ella tenía la esperanza de tener un poco de tiempo adicional para pensar en lo siguiente que le iba a decir a Ruggie para abordar el tema.
Al ver la cara de concentración de Shiori, Jasiri, desvió su mirada hacia un lado de la joven para finalmente dibujar una sonrisa cómplice y decir calmadamente:
- ¿Por qué no se lo preguntas mejor a él, pequeña?
No hace falta decir que ante esa respuesta, Shiori abrió los ojos de par en par y recién pudo percibir que alguien se estaba acercando a su espalda. Dándose la vuelta pudo ver a Ruggie de pie frente a ella con una mirada indescriptible y nunca antes vista que hasta encogió un poco su corazón.
- ¿Cómo es que sabes el nombre de mi madre? - Preguntó el joven hiena.
- Ruggie. - Susurró ella congelándose en su sitio.
- En todo este tiempo, nunca te llegué a hablar sobre ella... y aun así ¿Cómo es que lo sabes? - Pregunto una segunda vez
Hubo un breve silenció por parte de ella. Su cerebro se sintió vació, como si todas las opciones que tenía pensado decirle se hubieran esfumado. Si no le daba una respuesta rápida entonces él podría quizás enojarse. El simplemente hecho de pensar en ello la hizo sentir un poco ansiosa y que varios escenarios pesimistas rondaran en su mente y...
- Tranquila y respira... - Dijo Jasiri cerca de ella. - Extiende tu mano hacia él y dile que se acerqué a ti.
Shiori respiró hondamente ante la voz calmada de la madre y tratando de respirar levantó su mano hacia Ruggie y le dijo muy calmadamente:
- Ven... Sígueme...
Ruggie tenía dos opciones, seguir a Shiori o darse la vuelta y regresar al dormitorio. A pesar de sus dudas iniciales, su curiosidad y deseo de respuestas lo llevaron a dar unos pasos más hacia Shiori y a aceptar su mano, lo que tomó por sorpresa profundamente a la joven. El hecho de que ella supiera el nombre de su madre lo llenaba de preguntas y no importaba lo que él tuviera que hacer, pero quería obtener respuestas a cualquier costo.
Al entrar en contacto con la mano de Shiori, está lo guio hacia el centro del campo deportivo de Savanaclaw.
- Perdón si todo esto es muy repentino. - Dijo Shiori mientras lo llevaba al centro del campo. - Me hubiera gustado tener las palabras o el tiempo apropiados para explicarte mejor la situación.
- Eso aun no me explica del por qué sabes su nombre. - Insistió Ruggie.
Ante la insistencia del joven, Jasiri se acercó al oído de Shiori y le susurró lo que necesitaba saber para comunicarse con Ruggie. Sin embargo, esta información personal tuvo un impacto inesperado en Shiori, llenándola de empatía y una profunda tristeza.
Al llegar al centro del campo deportivo, Shiori finalmente soltó la mano de Ruggie y se quedó quieta. Ruggie se impacientaba debido al silencio y estaba a punto de insistir en sus preguntas, pero no fue necesario. Shiori finalmente lo enfrentó cara a cara, y lo que él menos esperaba era ser recibido por las lágrimas silenciosas que caían de los ojos de la joven. Esto lo impactó profundamente, como un balde de agua fría que le hizo tomar consciencia de que algo no estaba bien en ella.
- Quiere que sepas que en sus últimos momentos, ella pensó en tí. - Habló Shiori, luchando por mantener la voz estable. - Después de dar a luz, estaba muy desconsolada por no poder pasar más tiempo contigo. Ella realmente lo deseaba tanto.
- No entiendo lo que estas hablando. - Ruggie seguía en estado de shock, incrédulo por todo lo que estaba escuchando.
Aun así, Shiori interrumpió las palabras de Ruggie.
- Descubrí un nuevo don - Ella se limpió los ojos, tratando de mantener la compostura.. - Tú madre está fallecida pero su espíritu llegó hasta aquí, porque quiere verte... y que tú la veas.
- ¿Qué? - Susurró finalmente el joven, todavía sintiéndose un poco incrédulo. - ¿De dónde sacas todo esto? ¿Es alguna clase de broma? porque no es divertido...
- Eso ya te lo dije... - Respondió Shiori. - Y se que es muy difícil de creer pero tuve la información de ella.
Ruggie tuvo un momento para pensarlo. Se llevó las manos a la cabeza y se quedó a pensar un poco. Shiori estaba ansiosa por saber lo que podría estar pasando por la mente de Ruggie, así que ella añadió rápidamente:
- Mira, no busco ningún beneficio de esto y tampoco es una broma. Por favor, Ruggie, tu sabes muy bien que yo nunca jugaría con algo delicado como esto y lo que menos quiero es hacerte sentir incómodo. - Shiori se frotó las manos nerviosamente.
Nunca antes había intentado explicar al familiar de un fallecido sobre la presencia del último mencionado, ya que esto solo desencadena un fuerte rechazo hacia los videntes y ganarse un fuerte enojo a la familia afectada. Casi siempre esta clase de trabajos los realizaban otra sección de su templo especializa en la clarividencia. Kai, a pesar de su joven edad, con la ayuda de su traductor hubieran sido los más ideales para lidiar en un caso como este
- No se como más podría explicarlo, pero te juro en el nombre de mi padre que yo... - Shiori estaba a punto de jurar cuando de repente fue interrumpida a media oración.
- ¿Eso es verdad? - El joven hiena se quedó mirándola fijamente. - ¿De verdad hablaste con mi madre?
Shiori no desvió la mirada, pero Jasiri se acercó para ofrecer su apoyo una vez más:
- Dile que lo vi a él y a la abuela subir al tejado aquella noche. Que aquel día estaba cortando los dientes de león en la cocina y que le pregunto a la abuela sobre mi por qué se inquietó al ver a una madre feliz con su cachorro.
Siguiendo las palabras de Jasiri, Shiori repitió:
- Tu madre dice que vio a tu abuela subir al tejado contigo esa noche. Que antes estabas cortando dientes de león en la cocina cuando le preguntaste a tu abuela por ella porque habías visto...
Ruggie no necesitó escuchar más. Con tan solo estas palabras, él se levantó de un salto y regresó junto a Shiori. Al principio, ella se asustó, temiendo que hubiera enfurecido a Ruggie, pero para su alivio, vio en su rostro una expresión de anhelo y lleno de emociones encontradas.
- ¿Ella está aquí ahora? - Preguntó Ruggie absorto.
- Sí, lo estoy mi niño. - Dijo Jasiri,empezando a llorar.
- Sí. - Agregó Shiori, inclinando la cabeza hacia donde estaba Jasiriparada. - Ella está aquí a mi lado.
Ruggie desvió la mirada hacia el espacio que señaló Shiori y, con movimientos lentos, levantó su mano como si intentara buscar algo sólido. Jasiri estaba llena de lágrimas y también extendió su mano, tratando de tocar a su hijo, pero sus dedos translúcidos solo podían atravesar la mano de su hijo.
Nuevamente la escena quebró a Shiori, y con un fuerte deseo de ayudar a la familia, activó su Ajna y miró hacia el pecho de Ruggie para identificar el objeto vinculante que necesitaba para cumplir la petición de Jasiri.
Al encontrarlo, Shiori caminó hacia Ruggie y con mucho cuidado le abrió la chalina de su cuello, tomando desprevenidamente al muchacho. A pesar de haber pasado varios meses, todavía él tenía las ligeras cicatrices del segundo Overblot, pero ella trató de no distraerse y expuso el collar a la vista.
- Aprovecha bien el tiempo que pasarás con ella. - Comentó Shiori, mirando nuevamente la hora del reloj mientras sostenía el colmillo en sus manos.
No había tiempo que perder y antes de activar el último sello, ella dirigió una suave a sonrisa a Ruggie y le dijo:
- Nos veremos cuando regrese en sí.
Ruggie iba a ser una pregunta con respecto a eso último, pero ya era muy tarde para aclarar cualquier duda adicional.
Fue entonces que ella unió sus manos sobre el colmillo, y en ese gesto, un destello áurico se encendió. La marca de Buda, resplandeciendo en armonía con el colmillo, generó una luminiscencia que inundó el lugar, otorgando una sensación espiritual, como si las auroras boreales mismas hubieran caído del cielo teñidas en tonos de naranja y rojo.
Las luces danzaban a su alrededor, y aunque Ruggie sintió la tentación de apartar la mirada para contemplar el asombroso espectáculo, una suave presión en su mano por parte de Shiori lo retuvo. Ruggie experimentó leve estremecimiento en su piel, como una corriente eléctrica recorriendo su cuerpo. Buscó la mirada de Shiori en búsqueda de alguna respuesta.
Pero lo único que logró ver fue su cálida mirada... gris azulada
Lup-Dup... Lup-Dup... Lup-Dup...
Se pudo escuchar un fuerte palpita continuo que no venía de ningún corazón, sino del colmillo que estaba empezando a sintonizar con el entorno en búsqueda del dueño original de dicha energía que yacía en su interior.
Rápidamente, ella inclinó su rostro hacia el de Ruggie y conectó sus frentes en un gesto de profunda conexión. En ese momento culminante, la mano libre de Shiori liberó la luz contenida en el colmillo en una brillante y deslumbrante onda de energía que inundó todo el lugar con una radiante blancura, como si alguien hubiera intentado capturar una imagen instantánea sin apartar el dedo del botón del flash.
y entonces...
Campaneo...
Luego de la luz blanca, Ruggie pudo abrir sus ojos gris azules y observar que frente a él había un diente de león balanceando suavemente contra el viento del lugar. Era extraño, normalmente se hubiera lanzado a capturar dicha flor y guardarla para después, pero su cuerpo, por alguna extraña razón, le decía que por el momento no la necesitaba.
Apoyándose con cuidado sobre sus manos y se levantó un poco del suelo para contemplar el mundo que le rodeaba, y vaya que fue un deleite visual para sus ojos.
Todo a su alrededor estaba bañado en un blanco resplandeciente. Una extensión de terreno, cubierta por miles de dientes de león blancos, se extendía hasta donde alcanzaba la vista. Cada uno de ellos parecía vibrar con una energía suave y calmante. En un pasado puede que Ruggie hubiera odiado el color blanquecino intenso, pero había algo en este espació que no le generaba desagrado. Se sentía extraño, como si hubiera sido transportado a un reino de serenidad y tranquilidad. El aire estaba impregnado con un suave aroma a flores, y el suelo bajo sus pies parecía suave y reconfortante. Es más, la supuesta tierra, en la que estaba apoyado, ni siquiera ensuciaba su piel o su ropa como normalmente haría.
- ¿Qué es este lugar? - Ruggie habló en voz alta al espació. - ¿Pero qué? - Ahora se llevó la mano a la garganta
Él no tenía idea de porqué dijo abiertamente lo que pensó en su mente ¿Acaso su boca se había adormecido tanto que ahora decía lo primero que se llegaba a su cabeza sin dudarlo? ¡¿Al igual que Rook?!
- ¡Urg! No quiero ni pensarlo. - Comentó Ruggie, estremeciéndose ante la idea de ser igual a ese sujeto. - Pero, aun así ¿Dónde estoy?
- Es un espació en el que tú y yo podamos hablar con más tranquilidad. - Respondió una suave voz femenina detrás de él.
En ese instante, los ojos de Ruggie se abrieron ampliamente, y sus orejas se alzaron en alerta ante la voz que resonó en el ambiente. Girando la cabeza, finalmente, con la intensidad de la luz que permitía una visión clara, se encontró cara a cara con una figura vestida con un delicado vestido azul. Sus ojos grises azulados, adornado con un pequeño lunar en forma de lágrima en el lado derecho, miraban a Ruggie con ternura infinita. La melena larga y ondulada de color marrón biscuit estaba recogido en una coleta alta, y unas orejas de hiena, igual que las de Ruggie, se coronaban sobre cabeza.
- Ruggie... - Susurró Jasiri, con su voz llena de todo el amor maternal que tenía en ese preciso instante.
Ruggie se quedó congelado mirando la imagen. Era la primera vez que veía a esta mujer, y no sabía cómo reaccionar. No sabía qué decir, no podía moverse, se encontraba paralizado. Intentando procesar lo que estaba pasando ahora.
Si tuviera que describir precisamente la cara de Ruggie pues más o menos sería como la chistosa foto del gato con el símbolo de cargando pegado en la frente.
¿Y quién lo puede culpar? frente a él tiene por primera vez la imagen de como lucía su madre y era bastante razonable el porque se encontraba en ese modo ¿Cómo se podría expresar frente a esta situación? ¿Cómo tendría que reaccionar?
¿Saludarla con un apretón de manos?
No, eso sería muy formal. Esto no era una entrevista de trabajo.
¿Correr y darle un fuerte abrazo?
Sería lo ideal, pero abrazar a una mujer que nunca vio en sus 17 años lo hacía sentir confundido. Era su madre pero al mismo tiempo está conociendo a una persona nueva. No le das abrazos personales a una persona al azar cuando vas a saludarla.
Estaba en un dilema, no sabía qué debería hacer
Sin embargo, Ruggie pudo salir de sus pensamientos cuando escuchó una leve risa:
- Ahahaha ¡Shishishi!... Ay, mi niño... no pensé que pondrías esa cara al verme, Shishishi. - Jasiri cerró los ojos con fuerza para evitar que alguna lágrima se escapara, al mismo tiempo que exhibía una sonrisa tan hermosa que ni el escenario en blanco ni las flores podrían competir con ella.
Esa risa peculiar era idéntica a la de él. Más allá del parecido físico, de alguna manera, esa risa logró calmarlo mucho y equilibrar sus emociones encontradas. De hecho, le resultaba mucho más agradable que escuchar cualquier pieza perfecta de una canción.
Una vez que la risa se calmó, Jasari volvió a encontrarse con la mirada de Ruggie y le hizo un gesto con la mano para que se acercara.
- Ven, quiero verte de cerca. - Dijo la madre.
Casi de manera automática, Ruggie se levantó del suelo y se paró bien erguido, lo que provocó otra risita por parte de su madre que lo puso un poco nervioso. Aun así, dio unos pasos más cerca de la mujer y la vio sonreír con más dulzura.
Ella intentó acercar su mano a la mejilla de Ruggie, y el joven alejó un poco su cara por reflejo. Sin embargo, al ver que su madre deseaba tener un primer contacto, armándose de valor, poco a poco fue acercando su rostro a la mano de la mujer. Primero fueron las yemas de los dedos, y poco a poco toda la palma, hasta que sintió la cálida caricia de su madre. Ruggie entrecerró los ojos y se dejó envolver en ese contacto, al principio con cierta incertidumbre, pero al final, encontró tranquilidad en su calidez.
- Wow... Así que... ¿Así es como se siente? -Ruggie finalmente habló, dando voz a los pensamientos que bullían en su interior.
El pulgar de Jasiri pasó por la mejilla de Ruggie, haciéndole abrir los ojos y descubrir que los de su madre ahora brillaban como estrellas. Estaba conteniendo las lágrimas.
- Mírate nada más... ya estás tan alto. - Susurró Jasiri, tratando de mantener la voz estable mientras cepillaba el cabello del joven con sus dedos. - Y además de salir muy guapo.
Ante ese comentario, Ruggie no pudo evitar soltar una risa en forma de bufido seguido de un leve sonrojo.
- Je je je, supongo que fue gracias a ti. - Dijo Ruggie también sonriendo un poco.
- ¡Ay, cómo crees! No lo sé, podría ser modesta y todo... - Ella retiró su mano para hacer un gesto como si lo pensara. - ...pero, una oferta es una oferta, así que me quedó con todo el crédito. - Ella bromeó.
Definitivamente eran madre e hijo.
- ¡Shishishi! realmente eres una descarada. - Rio Ruggie.
- ¡Hey! ¡Hey! No eres quien para hablar sobre el descaro, jovencito- Jasiri le jaloneó un poco la oreja, pero sin hacerle daño, y una risa compartida llenó el resplandeciente espacio que los rodeaba, como una canción de alegría.
Al finalizar, Jasari le extendió su mano a su hijo y le dijo con emoción en los ojos:
- Caminemos un poco. Hay tantas cosas que me gustaría charlar contigo.
Ruggie no iba a perder esta oportunidad y mirando esa mano, como el mayor tesoro que acaba de encontrar, la tomó sin dudar. Profundizando aún más la conexión entre ellos a una más fuerte que antes. Caminaron juntos, dejando huellas invisibles en el suelo de dientes de león.
Cada paso que daban, cada palabra que compartían, era como si ambos completaron algunas piezas faltantes de un rompecabezas que dejaron incompleto por mucho tiempo.
Mientras avanzaban por ese mundo, madre e hijo hablaban sobre lo que cada uno pasó en estos años perdidos. Jasari escuchaba con atención cada detalle que le contaba su hijo y viceversa cuando a ella le tocaba contar un poco acerca de su vida.
- Así que así fue cuando llegó el carruaje del Night Raven a nuestra casa. - Dijo Jasiri con ojos llenos de cariño y orgullo. - Ese es mi muchacho. La abuela te crio muy bien.
Ruggie se sintió abrumado por las alabanzas de su madre y en especial la sonrisa que le dedicaba a cada rato. Se sentirá tan irreal, pero que de alguna manera llenaba mucho su corazón y eso lo hacía sentir con anhelo de más, pero al mismo tiempo...
- A veces me siento un poco culpable de no haber preguntado más sobre ti. - Confesó Ruggie.
- ¿De verdad? - Respondió Jasiri.
- Siempre traté de mantener la mente ocupada para ocuparme de lo que más se requería en la actualidad - Explicó él, mirando a su madre con preocupación y con sus orejas agachadas. - Siempre me han dicho que cuando alguien muere, allí queda todo. Que tengo que seguir adelante porque nada de lo que hagas te devolverá a esa persona. Crecí con eso en mente. No quiero ofenderte ni nada de eso; no me estoy quejando de nada, pero a lo que quiero llegar... es que yo...
- No te preocupes, hijo. Te entiendo. - Ella lo tranquilizó, dándole una suave caricia en su cabello.
- ¿Enserio? - Ruggie la miró sorprendido.
- Cuando uno crece en los barrios bajos, solo importa el presente y avanzar para buscar una vida mejor, no hay tiempo para mirar atrás hacia el pasado... - Comentó Jasiri.
Ruggie se detuvo junto a su madre y automáticamente reconoció esas palabras; no era la primera vez que las escuchaba.
- Eso también la abuela me lo dijo una vez. - Dijo Ruggie.
- No tiene de malo que no hayas preguntado por mí en mucho tiempo. Hubiera preferido mil veces que siguieras tu camino, antes de que mi presencia te hubiera estancado en el pasado - Admitió Jasiri con un dejo de tristeza en su voz. Sus ojos reflejaban el peso de los años perdidos, de las ocasiones que no pudieron vivir juntos, pero también la resignación y el amor que nunca desapareció.
Antes de que Ruggie pudiera preguntar más, vio cómo ella se sentó en la maleza, sin soltarle la mano. Eso lo dejó un poco confundido, pero luego, Jasiri palmeó su mano sobre los dientes de león a su lado, indicando que ahora ella quería que él se sentara a su lado, y así Ruggie lo hizo.
- ¿Fueron muy difíciles las cosas en casa? - Preguntó Jasiri, mirando a Ruggie.
- No fue sencillo, muchas cosas se nos presentaron durante estos años, pero por ahora estoy bien. - Respondió Ruggie, rascándose un poco nervioso detrás de la oreja. - Trato de avanzar en lo que más puedo, para ayudar un poco a la abuela y también a los mocosos de nuestro barrio.
- Cuéntame más...
Ruggie no entendió el porqué de aquella petición repentina, pero aun así continuó hablando.
- He obtenido varios trabajos de medio tiempo, incluso estando en el instituto. He aprendido a saludar, al menos en 10 idiomas para aprender a negociar. - Ruggie también recordó otros datos adicionales. - Oh, y también estoy trabajando para Leona, no se si recuerdas algo de él, pero es hermano menor del próximo rey. Me he estado beneficiando de él en muchas cosas, desde comida, ropa y uno que otro benefició.
- ¿Qué más hijo?
- Poco a poco voy mejorando en mis notas, hasta la abuela me felicitó por algunas de ellas. Gran parte de esas calificaciones se las debo a Leona, ya que, como siempre repite de año, entonces conoce de varios temas que me son útiles. También, este año, tengo a un estudiante de primero que es bastante problemático, pero no es un mal chico...
Y así poco a poco, Ruggie continuó hablando con una sonrisa plasmada en su cara. Tanta fue su emoción que hasta incluso no percató como su madre puso su mano libre a su cabeza y lo atrajo lentamente a su regazo para acariciarle los cabellos mientras él seguía contando todo lo que pasó en el instituto.
- Y además... ya además... - Ya en este punto de la conversación el rostro de Ruggie se congeló con esa sonrisa que traía puesta, pero sus ojos se empezaron a vidriar un poco. - Esto es agradable, muy agradable. De haber sabido que Shiori tenía esta habilidad, habría intentado hacer esto antes.
- Pero Ruggie ¿Ya lo olvidaste? - Ruggie levantó su mirada para ver cómo su madre también tenía los ojos vidriosos. - Siempre me has tenido a tu lado, todo lo que tenías que hacer era buscarme en estrellas.
Fue entonces cuando Ruggie soltó una risa ahogada mientras cerraba los ojos para que las lágrimas se escurriese a un lado de su cara.
- Ahaha. Oh, Shishishi. Eso... eso es cierto... - Dijo Ruggie sorbiendo un poco su nariz.
- Lamento mucho que hayas tenido que haber pasado tanto. - Jasiri empezó a limpiar las lágrimas de su hijo con su pulgar, mientras que las suyas empezaban a fluir. - Has estado cargando un peso en tus hombros... por no poder vivir a tu lado...por no estar a tu lado para apoyarte aún más o darte más amor...
En eso, Jasiri repentinamente siente un dedo al costado de sus ojos que la sorprendieron mucho. Su hijo había levantado su mano para también limpiarle sus lágrimas.
- No tienes porque disculparte... mamá... - Dijo Ruggie, finalmente reconociendo y llamando a Jasiri con el título que ella merecía escuchar. - Ambos no escogimos haber nacido en los barrios bajos, pero nunca me enojé ni contigo ni con la abuela.
Las pupilas de Jasiri se encogieron antes esas palabras, pero Ruggie no se detuvo.
- Admito que no supe lo que era el amor de una madre, después de todo no estuviste conmigo y pensé que el amor de la abuela sería más que suficiente o que sería lo mismo, pero ahora acabo de sentirlo. Ahora entiendo que tú diste tu vida por mi, y eso me hace sentir muy amado de tu parte y también feliz de haberte conocido... - Ruggie le sonrió tiernamente. - ... Muchas gracias, mamá.
Esas palabras conmovieron tanto a Jasiri que soltando la mano de Ruggie, se animó a finalmente rodearlo entre sus brazos en un fuerte abrazó que fue totalmente correspondió por parte del menor.
Todavía Ruggie no podía comprender del todo cómo era posible que este contacto podría existir en un mundo etéreo como este, pero estaba agradecido de poder sentir el abrazo de su madre.
- La que debería estar agradecida sería yo. - Lloró Jasiri, frotando su cabeza sobre la de Ruggie. - Gracias por haber nacido conmigo y por dejarme ser tu madre.
- Mamá...
En eso, el escenario poco a poco iba ganando un poco de brillo, lo que significaba una sola cosa.
- ¿Eh? ¿Qué está pasando? - Preguntó Ruggie al notar dicho brillo.
- Al parecer nos queda un poco de tiempo antes de que regreses. - Comentó con sinceridad Jasiri, también desviando su mirada hacia el escenario.
- ¡¿Qué?! - Él se separó un poco de ella, pero mirándola con preocupación. - ¡Pero, todavía es muy pronto! Quizás si le pido a Shiori que lo vuelva a intentar a lo mejor lo acepta y...
Jasiri colocó una triste expresión, ya que había una condición que Shiori le había advertido desde un principio.
- Lo siento mucho. - Ella se disculpó. - El ritual de la pequeña solo puede funcionar siempre y cuando tengas un fragmento de mi. El colmillo es todo lo que pude dejar atrás.
- ¡Pero quiero estar más tiempo contigo!
A Jasiri se le hizo un nudo en su garganta al igual que el feliz palpitar que sentía su corazón escuchar las palabras de su hijo, pero tenía que aprovechar los últimos minutos que le quedaba antes de regresar a la realidad.
- Y lo vas a estar, hijo. - Jasiri se lo prometió colocando su manos a ambos lados de la cara de Ruggie. - Nuestro encuentro no acabará aquí. Te voy a esperar el tiempo que sea necesario y cuando ya hayas hecho todo lo que tengas que hacer en esta vida.
- ¿Cómo puedes estar segura de eso? - Preguntó Ruggie, queriendo saber la respuesta.
- Porque el amor que te tengo es eterno, Ruggie. - Jasiri respondió con una sonrisa tranquila. - El tiempo que compartimos aquí, aunque haya sido corto, ha creado finalmente un vínculo entre tu y yo. Nada, ni siquiera la distancia o el tiempo, podrá romper ese lazo. No importa cuánto tiempo pase, siempre estaré esperando, de eso no debes de tener duda.
Entonces Jasiri llevó sus manos a las mejillas de su hijo nuevamente y lo acarició con mucho amor.
- Prométeme que te vas a cuidar muy bien. - Dijo ella.
Hubo una breve pausa por parte de Ruggie, aún no estaba listo para decir adiós, pero vio esta charla como una oportunidad para seguir al lado de su madre, por lo que a cuestas le respondió:
- Te lo prometo, mamá... ¿Hay algo más que pueda hacer?
Jasiri tenía una larga lista de promesas que quería que su hijo hiciera, pero solo escogió las que ella consideraba importantes.
- No hables con extraños, a no ser que sea para un negocio en el que tú seas el beneficiado.
- Lo tengo siempre grabado en la mente... ¿Qué más?
- No olvides lavarte bien detrás de las orejas.
- Está bien, intentaré no olvidarlo.
- Siempre recuérdale a tu abuela lo mucho que la amas.
- Pan comido. No será difícil, ya que siempre se lo recuerdo
- Procura comer lo suficiente para que no te enfermes.
- Sí, esa es la norma de vida que no debo faltar.
- Da siempre todo lo mejor de ti para asegurarte un mejor futuro.
- No solo lo haré por mí, sino también para la abuela.
- Si nuevamente te vuelven a fastidiar, no ocultes sus carteras en el pozo. - Jasiri le dio una sonrisa divertida. - Mejor ocultarlas en los tejados altos, para que se les bajen los humos de la cabeza.
Ruggie no pudo evitar reírse de ese consejo y asintió con la cabeza, sin embargo había un dato que lo tomó por sorpresa cuando procesó las palabras de su madre.
- Espera... ¿Cómo sabías de eso? - Ruggie la miró con intriga, ya que esos acontecimientos pasaron durante el día; así que ¿Cómo ella sabía de eso?
- Shishishi, No creas que solo te fui a visitar de noche. - Rio Jasari moviendo sus dedos para soplar una suave brisa sobre la cara de su hijo. - Durante estos días puede también estar presente en tu día cotidiano, aunque sea un poco ¿Si no cómo explicar esos raros acontecimientos que te pasaron durante esta semana?
Fue entonces que Ruggie juntó un poco las piezas que tenía y recordando todo lo que pasó durante estos días, entonces sus ojos se abrieron de sorpresa y llegó a una conclusión lógica.
- Entonces ¿Fuiste tú quien empujó el billete hasta el campo de entrenamiento? - Dijo Ruggie.
- Tenía que llamar tu atención con algo. - Sonrió ella. - Además de darte una mesada adicional para que comas, cortesía de ese estudiante que te fastidió durante tu descanso antes de tu clase de alquimia.
- ¡¿Eh?! ¿También fuiste tú la que envió esa magia de viento? - Ruggie la miró con impresión. Cómo olvidar ese día, se había reído como nunca por el karma instantáneo que sufrió el sujeto al ser empujado por una fuerte brisa inesperada.
- Oye, habías trabajado muchos días lavando varias las sábanas y no iba a dejar que mi esfuerzo de secarlas rápido te arruinara el día. - Dijo Jasiri con orgullo.
- Ah... entonces eso explica porque pude terminar más temprano de lo normal.
Jasiri asintió sin dudarlo y eso le hizo que Ruggie se sintiera más agradecido con su madre.
- Pero, sabes una cosa... - Ruggie se acercó a su mama para susurrarle cerca de ella con una sonrisa llena de complicidad.
- ¿Qué, hijo? - Jasiri puso mucha atención a lo que el joven iba a decir.
- Apuesto que ese mocoso se pondrá como loco al ver que le falta dinero ¡Shishishi! y no sabrá quién fue.
Jasari también lanzó una risa cómplice.
- ¡Shishishi! Porque nadie se mete con mi hijo y sin ganarse un castigo primero de su madre. - Jasiri empezó a levantar sus manos como si quisiera atrapar a una presa pequeña. - ¡Ven aquí cachorrito bribón!
De manera sorpresiva Jasiri se lanzó sobre Ruggie para empezar a hacerle cosquillas por todos lados, causando que el joven hiena riera a más no poder mientras suplicaba a su mamá que lo liberara.
- No. No. Mamá, ¡HAHAHA! No. - El joven rio tratando de liberarse de su madre.
Cuando él fue libre de las garras de su madre, un reprimido instinto infantil despertó dentro de el y quiso tambien devolver la moneda por lo que tambien se lanzó sobre ella, sin embargo algo cambió en la escena. Ya no estaba la figura adolescente de Ruggie, sino una versión más infante de él saltando al ataque, buscando la manera de hacer sonreír a su madre.
Hubieron varias risas, persecuciones y giros durante todos esos minutos restante, y en cada una de ellas Jasiri cargaba a su hijo entre sus brazos hasta que finalmente ambos se echaron al suelo abrazados mientras ella intentaba recuperar el aliento y veía cómo las partículas los dientes de león empezaban a flotar en el ambiente al igual que la intensa luz blanca que se iba intensificando.
- Mamá. - Habló el pequeño Ruggie desde el cuello de su madre. - ¿Somos amigos verdad?
- Claro que sí. - Ella respondió inclinando un poco su cabeza.
- Y siempre estaremos juntos ¿Verdad? - Preguntó el niño, enterrando más su cara, mientras rodeaba sus pequeños brazos alrededor de su madre.
Jasiri no respondió al instante, pero se levantó del suelo para acomodarse mejor y acunar a su pequeño hijo en sus brazos.
- Ruggie... ¿Alguna vez te has preguntado por qué te digo que me busques siempre en las estrellas? - Preguntó Jasiri, viendo cómo Ruggie negaba con la cabeza, permitiéndole continuar con su explicación. - Una vez mi padre me contó una historia sobre ellas. Me dijo: "Mira las estrellas. Muchos de nuestros familiares y conocidos nos observan desde las estrellas."
- ¿En serio dijo eso? - Preguntó Ruggie, por poco iba a hacer un comentario como "Ósea estamos viendo un montón de cadáveres", pero se abstuvo de ser sarcástico.
- Sí, así que cuando te sientas solo, recuerda que muchos de nosotros estarán allí para guiarte... - Jasiri lo abrazó con fuerza. - ...y yo también.
A la luz no le faltaba mucho para engullir el escenario con su luminosidad, y tanto Jasiri como Ruggie sabían que se acercaba el final de este reencuentro.
- Ya es hora, hijo. Prométeme que te vas a cuidar mucho. - Jasari le acarició la cabeza.
Ruggie la abrazó con más fuerza, no quería separarse de ella, pero una parte de él sabía que no podía quedarse por mucho tiempo y que tarde o temprano iba a tener que regresar para seguir con su vida. No era muy fan de hacer las despedidas dramáticas, no quería gritarle al espació en blanco y rogarle a quien esté presente para que no se llevaran a su madre mientras lloraba a todo pulmón, no sería una conclusión adecuada para alguien quien deseaba que su hijo siguiera hacia adelante. Así que simplemente, echando lágrimas silenciosas y con una dolorosa sonrisa le dijo:
- Lo prometo, tú también cuídate... - Ruggie se tomó su tiempo para respirar y decir las palabras más genuinas que nunca antes habían salido de su corazón. - Te amo mucho, mamá. Te echaré de menos.
Jasiri se sintió dichosa con esas palabras y con una suave sonrisa le susurró como un arrullo, mientras que la luz cegó todo el lugar con una intensa luz blanca que no dejaba ver nada.
- Eres un niño increíble, Ruggie. Estoy tan orgullosa de ti. Nunca olvides lo mucho que te amo y cuánto significas para mí. - Jasiri habló con mucho amor sus últimas palabras en forma de eco. - Siempre estaré esperando verte nuevamente... Adiós mi cachorro... te amo.
- Adiós, mamá. - Ruggie dijo con voz temblorosa mientras la luz los envolvía.
Silencio...
Mientras tanto, las auroras boreales en el campo de Savanaclaw se extinguieron lentamente, dejando a la vista un gran número de constelaciones que brillaban suavemente junto a la brillante luna, que iluminaba con gentileza la imagen de dos jóvenes que tenían las frentes pegadas una contra la otra. Shiori abrió lentamente sus ojos de color gris azulado, que gradualmente se volvieron rojo escarlata a medida que recobraba la conciencia. Con mucho cuidado, observó a su alrededor y confirmó que el espíritu de Jasiri había desaparecido por completo, lo que significaba que ya había cumplido con la deuda pendiente que tenía.
- El llamado ha terminado - Shiori trató de recuperar el aliento, mirando su muñeca para ver la hora en su reloj. - Solo han pasado 20 segundos desde que inicié la técnica. - Luego, sus ojos se dirigieron al techo de las gradas. - Y parece que las gemas están intactas. Es una suerte que las haya usado hoy, de lo contrario, mi cuerpo habría sufrido las consecuencias de gastar tanta energía.
A pesar de no haber sufrido daños en este encuentro y de haber registrado sus observaciones mentales, había una parte de ella que todavía estaba preocupada por un detalle importante.
- ¿Habrá sido suficiente tiempo para los dos? - Ella tenía una mirada preocupada. - ¿Podría haber efectos secundarios de este ritual? Solo espero que todo haya salido bien con Ruggie y Jasiri.
Hablando del diablo, Ruggie de repente soltó un leve gemido, indicando que estaba empezando a despertar. Luego, Shiori separó su cabeza sosteniéndolo de los hombros y le susurró con mucho cuidado:
- Ruggie... Ruggie... despierta...
Ruggie tuvo que parpadear varias veces mientras se acostumbraba a la luz natural de la luna. Cuando finalmente se dio cuenta de dónde se encontraba, sus ojos se encontraron con los de Shiori, mirándolo con una expresión preocupada.
- Menos mal que has vuelto. - Dijo Shiori con un alivio evidente.
Él se quedó brevemente en silencio tratando de acomodar mejor sus pensamientos, mientras miraba a un punto indefinido.
- Shiori... - Él susurró, todavía sintiéndose un poco aturdido por la experiencia que acababa de vivir mientras intentaba enderezarse por su propia cuenta.
- Tranquilo, no te apresures pronto. - Ella lo ayudó a acomodarse. - ¿Necesitas algo en lo que te pueda ayudar?
Mientras Ruggie se sentaba mejor en el suelo arenoso, Shiori mantuvo su mirada preocupada y atenta a cualquier señal de malestar en el joven, pero hasta ahora no había visto nada anormal. Finalmente, Ruggie pareció recuperar parte de su compostura y comenzó a hablar.
- No... es solo que... - Ruggie trataba de describir lo que sentía, pero no sabía cómo ponerlo en palabras. - lo que vi... lo que sentí...
Shiori escuchó con atención cada balbuceo del joven y supo al instante que todavía estaba en shock. No podía dejarlo en este estado, por lo que tratando de ayudar en lo más que podía, ella le tomó de la mano y le dijo con voz suave:
-Tómate tu tiempo para procesarlo, Ruggie - Shiori le aconsejó. - Lo que experimentaste fue una experiencia muy profunda y psíquica. ¿De verdad te sientes bien?
Ruggie respiró profundamente y se llevó la única mano libre que tenía a la altura de sus ojos para reunir mejor sus pensamientos.
Su mente era un desastre.
- No se que decir... ni siquiera se por donde comenzar... - La voz de Ruggie era temblorosa y trastocada.
Shiori apretó suavemente la mano de Ruggie, tratando de dar todo su apoyo en ese mismo instante. No tenía idea de lo que Ruggie había visto, pero por cómo su aura se manifestaba, ella pudo ver que estaba confundido, triste y con un fuerte sentimiento de añoranza.
- El impacto ha sido fuerte, iré a buscarte agua. - Comentó con preocupación Shiori, empezando a soltar poco a poco su agarre contra el hombro del joven . - ...Espérame aquí, iré a por mi maleta
Cuando la mano de Shiori se alejó, la sensación de vacío en su pecho se profundizó a un punto que él no dudó en agarrar nuevamente la mano de Shiori, dejándola sorprendida ante dicho acto inesperado.
- ¿Ruggie? - Preguntó ella.
Y todo lo que él respondió fue en un tono sereno:
- Espera, no te vayas todavía. - Ruggie busco retenerla un poco más. - Necesito que me respondas algunas preguntas... ¿Cómo fue que llegaste a conocer a mi madre y que fue lo que ella te dijo?
Shiori se quedó un poco intrigada del porque Ruggie aún no alejaba la mano, pero viendo que él quería escuchar una respuesta por parte de ella, entonces se acomodó a su lado y le contó cada detalle de cómo fue que se topó con ella. Desde su inesperada llegada al salón del Pomefiore y todas las veces que pudo interactuar con ella brevemente. Ella se tomó su tiempo para explicarlo todo a detalle.
- Lamento mucho que haya tomado varios días. - Shiori se disculpó de antemano. - Aún sigo aprendiendo a controlar esta técnica y Jasiri tenía tantas esperanzas en este ritual que no podía negarme.
Ruggie parecía estar tratando de analizar palabra por palabra lo que Shiori le contaba, y, a pesar de haber escuchado todo, algo dentro de su cabeza resonó como una sensación de negación. No es que desconfiara de Shiori, sino era más como un mecanismo que él llevaba consigo desde hace mucho tiempo.
- Dime la verdadera razón del por qué te tomaste la molestia de ayudarnos. - Ruggie quiso indagar más. - Yo no soy el sujeto más honesto del mundo y aun así ¿Porque?... ¿De verdad estás segura de que no quieres algo a cambio de todos estos favores que me estas haciendo?
Al instante la mirada de Shiori se frunció ante esas preguntas. No estaba molesta, pero estaba confundida. ¿Por qué Ruggie dudaba de ella? Si había algo en lo que ella nunca bromeaba, era con respecto a los espíritus y los demonios.
- Jamás buscaría aprovecharme de alguien, y mucho menos si se trata de algo tan personal como la familia - Respondió Shiori, tratando de transmitir sus valores y convicciones, que estaban firmemente forjados a lo largo de 16 años. - No me interesa ganar algo a cambio. Pero cuando hablé con tu madre... - La mirada de Shiori se entristeció. - Sentí que debía hacer algo.
- ¿Pero porqué llegar a tal extremo? - Ruggie se sentía confundido.
Durante toda su vida, la gente siempre buscaba ganar un beneficio cuando poseía un gran poder. ¿Por qué interesarse en ayudar a alguien sin ganar algo a cambio? La gente con suerte en la vida era ambiciosa. Para él, la presencia de Shiori siempre había representado como un extraño bloque que amenazaba con destruir un pensamiento que él consideraba un hecho real. A pesar de tener un pequeño interés en ella, y el que ella hiciera algo tan grande por él lo dejaba con la mente enredada.
- ¿Por qué estás dudando? - Preguntó ella, levantando un poco la voz, temiendo que Ruggie hubiera malinterpretado sus motivos para ayudar. - ¿Acaso dudas de mis intenciones? Si sabes perfectamente que yo nunca buscaría aprovecharme de un tema sensible como este, Ruggie... ¿Por qué me miras con esa mirada como si te fuera a apuñalar por la espalda?
Fue entonces que algo explotó dentro del joven hiena.
- ¡¿Por qué no entiendo cómo es que pueden existir personas buenas como tú?! - Ruggie también levantó su voz. - ¡Podría beneficiarte de esto y aun así no lo haces!
Él realmente quería entender a la albina, y en este punto ya había bajado la mano de sus intensos ojos dudosos para mostrar su confusión y preocupación, algo que dejó sorprendida a Shiori.
- ¡No recuerdo haber hecho algo bueno por ti y aún así me traes comida, me das hierbas para mí y para mi abuela, me tratas con amabilidad y yo...! - Ruggie hizo una pausa para respirar. - No te entiendo. ¿Por qué haces todo esto sabiendo que nunca podría recompensarte de la misma forma que lo harías tú?
En ese momento, Shiori recordó el favor que Vil le había hecho al ayudarla a recuperar el color de su cabello. Obviamente, no podía comparar ambos escenarios, pero ella también, al igual que Ruggie, se había preguntado por qué Vil se esmeró tanto en ayudarla. Al inicio fue confuso, pero con el paso de los días entendió que a veces había acciones que no tenían un verdadero motivo detrás, simplemente eran impulsos que cada uno decidía si hacerlo o no.
- Porque eres alguien muy importante para mí - Respondió Shiori a Ruggie con honestidad y sin pelos en la lengua, algo que lo dejó sin aliento y hasta sorprendió al joven hiena. - No se trata de si has hecho algo por mí. Se trata de ayudar a alguien que realmente lo necesita, de cuidar a aquellos que aprecias y de hacer lo correcto, incluso cuando nadie más lo ve. No tienes que entenderlo completamente.
Shiori sintió que le picaban los ojos, ya que el fuerte sentimiento de empatía se estaba empezando a manifestar desde lo más profundo de su corazón y en forma de lágrimas.
- Mi objetivo no es que me debas nada o que sientas que tienes que hacer algo por mí a cambio - continuó Shiori. - Y sí, sé que para ti puede parecer tonto no recibir algo a cambio cuando se te ofrece una gran oportunidad como esta, pero si tu madre confió en mí para ayudarla, entonces eso es suficiente razón para hacerlo. Lo hice con todo mi corazón, porque si yo hubiera estado en su posición, también habría buscado a quien sea que pudiera verme...
La imagen de Hitoshi pasó rápidamente por la mente de Shiori.
- ...con tal de encontrarme nuevamente con mi ser amado... habría hecho lo que sea.
Shiori jadeó ante la gran manifestación de sus emociones, mientras clavaba su mirada cristalina en Ruggie.
- ¡¿Puedes creerme ahora, Ruggie?! - Hubo un breve silencio en el campo, que preocupó a Shiori. - ¡Por favor no te quedes callado y dime algo! ¡Lo que sea!
Fue entonces que de manera sorpresiva, un par de brazos se rodearon alrededor de ella seguido de un fuerte abrazo que casi la dejó sin aliento. Ella se quedó congelada en su sitio. Ruggie la había rodeado con sus delgados brazos, sorprendiendo a la joven albina.
Lo que sucedió fue que las palabras de la albina finalmente habían llegado profundamente al joven hiena. Si bien él aún desconfiaba del resto del mundo, lo cual era una ley inquebrantable para alguien como él, ahora sabía con una mejor certeza que al menos existía una persona sincera que realmente se preocupaba por él, aparte de su abuela. Ruggie apoyó la cabeza en el hombro de Shiori y, con susurros llenos de gratitud y lágrimas, le dijo:
- Muchas gracias, Shiori... No tienes idea... de lo muy feliz que me has hecho... Gracias... gracias...
El abrazo cálido de Ruggie llenó a Shiori de una sensación de satisfacción y aceptación. Sus lágrimas se mezclaron con las de Ruggie. Shiori, tardó un poco en reaccionar, pero también rodeó a Ruggie con sus brazos en respuesta al abrazo, sintiéndose conmovida y aliviada de que todo había terminado bien para ambos.
- Moh... No me asustes de esa manera otra vez. - Recriminó Shiori. - Pensé que te habías enojado conmigo.
- Lo siento, no era intención haberme portado así... - Ruggie se disculpó, sobando su mano sobre la parte trasera de su cabeza.
- Más te vale, pero acepto tus disculpas.
El abrazo continuó durante un momento más antes de que ambos jóvenes se apartaran lentamente, cuando ya no había la necesidad de consolar algo.
- Mi madre está agradecida por lo que has hecho por ella. - Comentó Ruggie limpiándose los ojos.
- ¿Así que el tiempo de mi técnica fue lo suficiente para abarcar todo lo que necesitabas saber? - Ella le preguntó curiosa por saber el tiempo de la duración que tanto Ruggie como su madre pasaron.
- No te voy a mentir, me hubiera gustado pasar más tiempo con ella, pero... - Ruggie pensó en las palabras de su madre con una sonrisa plasmada en su cara. - Habrá que posponerlo hasta que la vuelva a encontrar más adelante, después de un largo tiempo...
- Ya veo - Asintió Shiori, feliz de ver esa sonrisa en el rostro del joven. - Me alegra de que ustedes se hayan podido comunicar.
- Fue gracias a ti, pude pasar tiempo con ella de no ser por tu intervención. - La mirada de Ruggie se suavizó aún más, a un punto que hasta parecía dulce y encantadora. - Pude decirle tantas cosas que nunca pensé en decirle antes, y me siento bien... Gracias.
Shiori casi al instante se sonrojó por dicha expresión no tan esperada, y tuvo que desviar su mirada a un lado para no verse poca profesional o que su corazón se volviera ansioso. Esta era la primera vez que Ruggie le agradece cara a cara, y se sentía raro, pero agradable.
- No fue nada... - Ella trató de responder en un tímido tono bajito que hizo reír un poco a Ruggie.
La noche había sido intensa para ambos jóvenes, repleta de emociones y revelaciones. Finalmente, llegó el momento de despedirse, y aunque cada uno continuó por su camino hacia sus propios dormitorio, algo había cambiado en el aire. Lo que Shiori desconocía era que sus acciones, aparentemente simples y sinceras, habían tenido un impacto profundo en Ruggie. Sus sentimientos hacia ella se habían profundizado de una manera que ahora le era indiferente la competencia.
No le importaba si tenía que enfrentarse a otros, incluso a aquellos mimados por la fortuna, ya que su perspectiva pragmática y realista dejó de ser de aplicar sólo cuando se trataba de la sacerdotisa. Si antes solo tenía un leve interés, ahora había encontrado un motivo más fuerte para ganarse su corazón siendo él mismo. Ruggie sabía que debía tomar las cosas con calma, avanzando con pasos cuidadosos para no asustar a su presa, que ahora se había convertido en su objetivo primordial.
Esa noche marcó un punto de no retorno en la mente de Ruggie, un cambio significativo que lo impulsaría a perseguir a Shiori con determinación y pasión. Los obstáculos ya no eran un problema, y la competencia no era más que un juego en el que estaba dispuesto a participar, confiado en que, tarde o temprano, ganaría el corazón de la sacerdotisa que había capturado su atención de manera irrevocable.
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[Hace unos 2 días]
En la tarde del dormitorio abandonado, solo iluminado por la suave luz del atardecer que se colaba a través de las ventanas. Shiori se encontraba de pie frente al espejo de la sala, observando su reflejo con asombro y pasmada. Su cabello, que antes estaba manchado por la pintura roja, había recuperado su color original, un brillante blanco puro como la luz de la luna. No podía despegar sus ojos de su reflejo mientras acariciaba su cabello con los dedos.
Vil se encontraba detrás de ella. Había trabajado arduamente durante dos días seguidos para devolverle el color al cabello de Shiori, y finalmente, sus esfuerzos dieron frutos.
- Fueron dos días seguidos, pero finalmente lo he conseguido - Dijo Vil mirando el cabello con cuidado. - Mas te vale que lo cuides de ahora en adelante, porque no pienso a volver a enseñarte a cómo aplicar las lociones.
Podría hacer sonar rudo, pero era una manera de asegurarse de que la paloma siguiera sus instrucciones para que el brillo que ahora emana su cabello continuará por varios días.
Shiori, despertando ante las palabras de Vil, se volvió hacia él y sus ojos brillando con gratitud, le dijo:
- Vil, esto es increíble... realmente volvió a ser blanco...
- Era más que obvio que iba a resultar si el trabajo lo hice yo.- El joven señaló la cabeza de la chica. - Si sabes como usar los materiales correctamente y las cantidades necesarias, entonces puedes llegar a resultados como estos.
- No se que decir...
- Podrías comenzar con un gracias ¿No te parece? - Vil habló en un tono de reproche mientras se cruzaba de brazos.
- Es decir si, estoy mas que agradecida... pero - Shiori nuevamente vio su reflejo.
- ¿Pero...? - Vil arqueó la ceja, aunque parecía más un ceño fruncido ante el conector. - No me digas que no estás conforme con el resultado.
Shiori casi abrió los ojos antes ese comentario que rápidamente agregó:
- ¡No! ¡Claro que no! ¡Si me gusta mucho! ¡Amo el trabajo que hiciste! - Shiori traía una capa roja sobre sus mejillas, al pensar de qué Vil pensara que era una malagradecida.
- ¿Y entonces? - Vil insistió.
- ¡Eso solo que...! - Shiori hizo una breve pausa para desviar su mirada y tomó un puñado de su cabello.- Es solo que me estaba preguntando, ¿Por qué te esforzaste tanto en ayudarme con esto?
A Vil le pareció extraño que Shiori le preguntará sus motivos para ayudarla con el tema de su cabello, y durante estos días también se preguntó el porqué lo hizo. Quizás para no hacerlo quedar mal en el pozo o el como ella también contribuyó en la casa para que nadie rompiera sus reglas, había muchas razones pero ninguna de ellas les pareció suficiente por lo que con una confianza tranquila en sí mismo, aclaró su garganta y le dijo.
- Bueno, Shiori, primero que nada, no puedo soportar ver un desastre. Ese cabello manchado me estaba volviendo loco. - Vil expresó lo primero que sintió.
Aquellas palabras fueron como una piedra grande que cayó en la cabeza de Shiori pensando que iba a decir otra cosa, pero lo que ella no sabía era que él todavía no había terminado de hablar.
- Sin embargo, eres una parte importante de nuestro grupo del VDC, y la apariencia es una parte fundamental de nuestra imagen. No podía permitir que lucieras tan desaliñada. - Vil explicó con tranquilidad.
- Esa es la parte que me confunde, ¿Por qué? - Shiori le devolvió la mirada. - Ambos somos dos distintos número de baile, independientemente de cómo iba a lucir ese día no era algo que te iba a afectar a ti. Ayudarme con esto no te beneficia de ninguna manera y aun así... ¿Por qué lo hiciste?
- A ver, paloma. - Vil soltó un suspiró exasperado ante la repentina duda de la chica. - ¿Por qué razón tú aceptaste que nuestro grupo viviera en tu dormitorio?
- ¿Eh? - Ahora Shiori tenía un signo de interrogación ante la pregunta repentina de Vil.
Pero eso no lo detuvo.
- ¿Porqué nos ayudas a verificar que estemos cómodos todos los días? ¿Por qué te esmeras en apoyar a nuestro grupo si "supuestamente" no estamos relacionados en el número musical? - Vil movió sus dedos como comillas. - ¿Por qué me estás ayudando a que las patatas no rompan las reglas que he establecido en tu dormitorio? ¿Por qué lo haces?
- Ahm, no lo sé... Solo... solo hago por consideración y por qué lo consideré correcto. - Shiori trató de responder.
- Allí está tu respuesta. - Respondió sin mucho drama Vil señalando.
- ¡¿Hah?! - Shiori lo miró confundida.
- No hay un segundo motivo exacto, solo fue un impulso. - Comentó Vil como si fuera lo más obvio del mundo. - Podría haberte dejado sola por tu cuentas porque también hubiera buscado tus propios medios para solucionar tu problema, pero... simplemente mi cuerpo se movió.
Shiori parpadeó un par de veces perpleja de la respuesta de Vil.
- Si le quieres buscar un motivo, puedes considerarlo como una devolución a los favores que me haces o como quieras, pero la verdad es que simplemente así lo quise yo. - Vil tomó uno de sus mechones. - No tienes porqué explicar una acción cuando es guiada por un impulso.
Shiori escuchó atentamente las palabras de Vil, tratando de comprender su sinceridad. Aunque inicialmente había esperado una respuesta más elaborada, se dio cuenta de que Vil no necesitaba una razón específica para ayudarla. Había actuado por impulso, movido por la empatía hacia ella.
-Así que, en resumen, simplemente lo hiciste porque quisiste ayudarme - Dijo Shiori con una sonrisa cálida. - Muchas gracias.
- Lo ves, no fue tan difícil decir eso. - Vil suspiró cerrando brevemente sus ojos. - Realmente eres un caso...
Al abrir nuevamente sus ojos, estos se abrieron un poco más al ver como los ojos se Shiori se cristalizaron como unos hermosos rubíes seguido de una sonrisa que luchaba por permanecer soldada a pesar de que su lenguaje corporal y facial quería expresar que ella quería llorar.
Shiori no pudo contener la emoción que se apoderó de ella y las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos, rodando por sus mejillas. Vil la miró sorprendido, no esperaba esta reacción, y la expresión de Shiori estaba llena de gratitud y emoción.
- No sabes lo mucho que esto significa para mí, Vil. Gracias... gracias... - Shiori luchaba para mantener la voz estable mientras limpiaba sus lágrimas con el dorso de la mano.
Vil, a pesar de su actitud altiva y su estilo de vida de modelo, no estaba acostumbrado a lidiar con las emociones de los demás. Normalmente los rostro que lloran no son para nada estéticos, pero por alguna razón en Shiori era como si una sensación de ternura se estableciera en su pecho.
Mientras el joven rubio seguía atrapado en sus pensamientos, no se percató que repentinamente Shiori había cortados su distancia y le había dado un fuerte abrazó que lo dejó un shock. El fuerte abrazo de Shiori tomó por sorpresa a Vil, quien se quedó momentáneamente atónito por la muestra tan directa de afecto. Este tipo de contacto no se sentía similar a cuando sus fans o algunos famosos tenían la oportunidad de saludarlo. Era cálido, genuino y conmovedor que ni siquiera podría calificarlo como atrevido, porque por como seguía llorando no estaba aprovechando de abrazar a un actor.
- Oye... - Vil iba a decir algo pero Shiori lo interrumpiendo.
- Gracias... gracias... gracias...
Vil pudo ver como Shiori empezó a dar suaves saltitos con la punta de sus pies, mostrando otro lado infantil de la albina que lo hizo soltar un suspiro de resignación ante la ternura que ella emanaba. Para suerte de él, Shiori trató en lo más que podía controlar su fuerza para no romperle uno que otro hueso por error, lo cual Vil agradeció luego ser testigo de cómo se podrían escuchar los huesos moverse de sus compañeros de baile con un solo abrazo mortal de esta joven. Por otro lado, y cambiando de tema, estaba claro que él no iba a poder separarse pronto de la chica hasta que se calmara, pero eso no significa que esto le resultara desagradable, al contrarió tenía un pequeño gusto culposo que disfrutaba de este elogió.
Vil finalmente envolvió con un poco torpeza, que por suerte nadie vio, sus brazos alrededor de Shiori, devolviendo el abrazo con cuidado. Aunque no estaba acostumbrado a este tipo de cercanía más que a su papá, comprendió las emociones que Shiori estaba experimentando. El mundo de la música y el espectáculo en el que vivían estaba lleno de máscaras y falsedades, pero este momento era genuino.
Vil sintió cómo la tensión se derretía en su interior mientras abrazaba a Shiori con mayor firmeza. Aunque sus palabras podían ser cortantes y su actitud orgullosa, estaba claro que había algo más en él que en su momento no lo vio, ya que quería disfrutar un poco más de esta zona de relajo antes de regresar a su mismo porte de líder de dormitorio.
Los segundos se extendieron un poco, y finalmente, Shiori se apartó lentamente del joven, con sus ojos aún brillando por las lágrimas, pero esta vez con una sonrisa luminosa en su rostro.
- Te lo agradezco mucho, Vil. - dijo Shiori con gratitud. - Eres mi héroe.
Tres palabras, 11 letras con 2 espacios, fueron más que suficiente para que la mente de Vil explotara. Al igual que el efecto secundario de un hechizo, él sintió un cosquilleo como el aleteo de una mariposa en su pecho seguido de un calor en sus mejillas que lo hizo sonrojar de manera sorpresiva e inesperada.
- ¡N-No digas eso como si nada, ángel tonta! - Vil trató de mostrar firmeza y que no se vio afectado, pero el simple hecho de seguir escuchando el cumplido en su cabeza era como si de la nada se hubiera olvidado cómo actuar frente a alguien, lo que le pareció absurdo y totalmente ridículo. - No hay necesidad de que lo exageres todo.
Shiori omitió el hecho de que Vil la llamara ángel tonta, ya que no sabía si era un cumplido o un nuevo apodo raro aparte de "paloma", pero sus sentimientos de agradecimiento permaneció tan firme, como un poste anclado con vario pernos bajo tierra, que dejó pasar como si no le hubiera afectado.
- Pero para mí sí lo eres y tengo una fuerte razón...- Shiori insistió, su carita todavía enrojecida por la deshidratación de sus ojos pero eso no la detuvo de mostrarle su rosario. - Mi cabello y este rosario son las únicas cosas que me recuerdan a mi papá desde que estoy en este mundo, y el que me hayas ayudado a recuperar el color de mi cabello significa mucho para mí.
Allí fue cuando Vil se tranquilizó, ya que el mero hecho de que ella mencionara a su papá fue como una pausa activa necesaria para el ajetreo anterior y regresar a la serenidad de sus pensamientos y comportamiento para no revivir lo que podria ser una fuerte cicatriz emocional para la joven.
Fue un descuido para él relajarse y expresarse de ese modo tan inusual en él y se recriminó mentalmente por ello, pero aun así se prometió a sí mismo que no lo volvería a hacer. Aparte de estar enterrado en sus pensamientos una de sus manos se alzó para solo dar un suavecito golpe en su cabeza a la albina.
- Solo asegúrate de que no te caiga de nuevo pintura ¿De acuerdo? - Comentó Vil en un tono sereno, pero tranquilo.
- Sí lo haré. - Asintió Shiori con una pequeña sonrisa en sus labios.
- "Cielos, qué haré contigo..." - Fue lo que Vil pensó en ese momento.
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[Bonus extra]
[Hace 16 años]
En primera instancia, fue invadida por un prolongado pitido en los oídos, como si una explosión le hubiera estallado el tímpano bajo el agua.
Después, una imagen borrosa de alguien con ojos brillantes que la miraba con amor y alegría se desplegó ante sus ojos.
Siguió un ligero peso en sus cansados brazos que, según sus ojos nublados, se manifestaba como un patrón de manchas de color rojo, rosa y blanco.
La formación de una delgada capa cristalina, producto de un líquido que fluía de sus ojos, cargado de sentimientos que nunca pensó que expresaría.
Finalmente, las voces que la rodeaban se volvieron borrosas, y una breve oscuridad se cernió sobre ella, como si alguien hubiera apagado la luz.
Plink...
- "¿Qué fue eso? ¿Una campanita?" - Pensó Kaori mientras abría lentamente sus ojos fatigados.
Lo primero que vio fue el techo de madera, iluminado por una tenue luz que indicaba que aún era de madrugada. El aroma a montaña forestal impregnaba el aire, y el ambiente cálido revelaba que se encontraba en la finca oculta del clan Nakamura. Este lugar aislado del templo, ubicado cerca del monte Fuji, solía ser el escenario de retiros espirituales y el lugar más seguro para dar a luz a los siguientes marcados.
Kaori intentó moverse, pero su cuerpo le respondió con fatiga. Las preguntas inundaron su mente. ¿Qué había sucedido? ¿Dónde estaban todos? Llevó sus manos a su vientre de manera instintiva y, al notar la falta del abultado bulto que la acompañaba en los últimos meses, sus ojos se abrieron con horror.
- ¡Mi bebé! - Jadeó Kaori, ignorando por completo su fatiga al tiempo que se incorporaba bruscamente. Comenzó a mirar a su alrededor, desesperada por encontrar a su pequeño milagro, pero todo lo que encontró fue el vacío. - ¡¿Dónde está mi hija?!
- ¿Kaori?
La iluminación de la habitación cambió repentinamente a una suave luz naranja. La voz masculina que pronunció su nombre hizo que los ojos de Kaori se abrieran aún más. Siguió la dirección de la voz hasta encontrarse con la figura de su esposo, que sostenía un pequeño bulto envuelto en una manta blanca.
- Que alivio, estás despierta. - Suspiró Hitoshi, sintiendo un ligero peso de preocupación ser liberado de sus hombros. Una sonrisa de alegría finalmente iluminó su rostro ante el despertar de su esposa. - Te desmayaste después de que tus hermanas realizaran el APGAR.
Kaori no respondió con palabras, pero en cambio lo miró fijamente a él y al pequeño bulto que sostenía. El bulto comenzó a moverse y emitir un llanto suave que buscaba atención.
- Shhhh, shhhh, tranquila, princesa, no queremos despertar a todos - Susurró cariñosamente Hitoshi mientras retiraba una de las mantas que cubrían al bebé, revelando a una hermosa y diminuta niña con poco cabello blanco como la nieve y una piel tan rosada como un botón de rosa.
El cuerpo de Kaori se quedó inmóvil debido al shock inicial, y sus labios se abrieron boquiabiertos al presenciar la conmovedora imagen. Hitoshi ajustó cuidadosamente a la bebé en sus brazos para que Kaori pudiera contemplarla mejor desde donde estaba parado.
- Mira princesa, mamá ha vuelto a despertar - Hitoshi sonrió radiante hacia donde estaba Kaori.
A pesar de que la bebé seguía con los ojos cerrados, se movía inquieta como un gusanito, y su llanto se había transformado en murmullos.
Los minutos pasaron como suspiros de un viento sereno en la habitación, un rincón íntimo donde el asombro y la alegría flotaban en el aire. La bebé, ajena al impacto emocional que había causado su llegada, continuó moviéndose inquieta en los brazos de Hitoshi, como si estuviera explorando el mundo por primera vez.
-Hitoshi... puedes traérmela... - Kaori extendió suavemente sus brazos hacia ambos.
Hitoshi asintió y con sumo cuidado, como si manejara el tesoro más preciado, llevó a su hija hacia Kaori. La bebé estaba envuelta en suavidad y calidez, y al acercársela a su madre, Kaori extendió con ternura los brazos para recibir a su preciosa hija. Con un mimo delicado, Hitoshi acomodó a la bebé en los brazos de Kaori y luego la acomodó sobre el futón para que pudiera descansar su cuerpo mientras seguía maravillada por la vista.
El contacto de la piel de la bebé con la de su madre hizo que la pequeña finalmente encontrará calma. Los ojos de la recién nacida seguían cerrados, pero su rostro se mostraba pacífico, y realizaba leves movimientos llenos de vida y vitalidad. Kaori estaba completamente cautivada por la belleza de su hija, y las lágrimas de felicidad no tardaron en emerger de sus ojos escarlatas.
La joven madre y su hija, en un abrazo silencioso, compartían un momento de pura ternura y amor. El silencio solo era interrumpido por el suave murmullo de la bebé, que parecía estar hablando en un idioma secreto con su madre.
Hitoshi observaba a ambas con una sonrisa y con silenciosas lágrimas en sus ojos en el rostro, sabiendo que su familia finalmente estaba completa. Era un momento mágico, uno de esos instantes en los que el mundo se detiene y todo parece perfecto. Sin importarles nada de lo sucedía en el exterior, ni el silbido del viento nocturno o la presencia de aquella mariposa brillante que estaba cerca de la ventana mirando la escena como una espectadora.
- Finalmente pude conocerte, Shiori - Suspiró con alegría Kaori, pasando su mano sobre pequeño cuerpo de la infante.
Hitoshi puso su mano sobre la de Kaori y con su pulgar acarició a su esposa con ternura y admiración.
- ¿Cómo te sientes, Kaori? - Preguntó Hitoshi.
- Ahora ya me siento mejor. - Respondió Kaori con una suave sonrisa encantadora.
Los ojos de Hitoshi nuevamente amenazaban con llorar, pero esta vez se contuvo para finalmente decirle las palabras que había anhelado decir al amor de su vida desde que nació su hija.
- Muchas gracias...- Susurró Hitoshi, posando sus ojos azul cielo sobre Kaori.
- Hitoshi... - Susurró ella también mirando con sus ojos escarlatas a su marido.
Con las fuerzas que tenía, Kaori atrajo a Hitoshi hacia su rostro, y juntos compartieron un beso lleno de felicidad. Era un beso que transmitía amor, gratitud y alegría, y como era de esperarse, Hitoshi se entregó al beso, sellando ese hermoso momento con un dulce y apasionado gesto de amor.
Sin embargo, la sesión del beso se vio interrumpida cuando Shiori comenzó a murmurar y amenazar con volver a llorar. El sonido de la pequeña voz recordó a los padres su deber de cuidar a su recién nacida. Separándose con suavidad, pero con un brillo de amor en sus ojos, Kaori y Hitoshi volvieron su atención a Shiori, dispuestos a responder a las necesidades de su pequeña hija.
- Yoshi... yoshi... Perdón Shiori, no te queríamos excluir. - Kaori susurró con cariño mientras que la niña hacía una especie de gestos raro con su cara y en especial la lengua en su paladar. - ¿Qué te sucede, mi amor?
- Parece que tiene hambre. - Comentó Hitoshi reconociendo el gesto. - Los bebés tienen distintos tipos de llantos y cuando ponen su lengua de ese modo es porque quiere comer.
- Ya veo... - Comentó Kaori sorprendida de los conocimientos de Hitoshi, aunque si lo pensaba mejor su esposo era un médico, ya tenía experiencia de antemano así que debía suponerlo. En fin, sin distraerme mucho acomodó a su hija a su lado, se destapó un poco el kimono blanco que traía puesta y acercó a su hija. - Aquí tienes.
La bebé Shiori, de manera instintiva, se aferró con fuerza al pecho de su madre y comenzó a alimentarse con avidez y en silencio. A medida que ella estaba distraída la mirada de Kaori se desvió de su hija hacia su marido.
- ¿Ya está todo listo? - Preguntó Kaori, refiriéndose a su plan de escape. - Los Onmyōji no vendrán hasta la mañana siguiente con el certificado para escribir el nombre de Shiori.
- Ya todo está listo. - Hitoshi sacó de su manga los pasaportes de los tres. - Con esto el trayecto será mucho más sencillo.
Kaori revisó su pasaporte con interés y revisando la ficha de los datos no pudo evitar dibujar una sonrisa en su rostro y decir:
- Me gusta mi nuevo apellido. - Expresó ella con alegría.
- ¿Oho, estás segura de ello? - Bromeó Hitoshi, con una ceja arqueada. - Una vez que lo aceptas no hay marcha atrás.
- ¿Por qué habría que dar marcha atrás? - Kaori le siguió la corriente con un falso ceño fruncido. - Ya existen demasiados Nakamura para que continúen el linaje, prefiero llamarme mil veces Yuuki Kaori. - Luego ella se sonrojó tímidamente. - Después de todo es el apellido de mi esposo...
Hitoshi también se sonrojó ante la respuesta de Kaori y después sonrió. Sabía que para ella, cambiar su apellido era un paso importante para encontrar su libertad. Le alegraba ver la determinación y la alegría en los ojos de su esposa después de varios meses de preocupación por el futuro de Shiori.
- Entonces, supongo que esto también te alegrará. - Dijo Hitoshi mientras guardaba los pasaportes y se dirigía a una esquina de la habitación. Sacó un folder que tenía guardado en una pequeña mesa de noche para cuando Kaori despertara - El acta de nacimiento oficial de Shiori.
Kaori se quedó asombrada y ansiosa mientras Hitoshi volvía a su lado para mostrarle la ficha de Shiori, incluyendo su hora de nacimiento, el nombre alterado del lugar de nacimiento, los nombres de ambos padres y su nueva nacionalidad.
- Yuuki Shiori... nacida el 03 de noviembre... - Kaori comenzó a leer cada letra escrita en el papel con una sonrisa. - ¿A solo un minuto antes de las 12 AM del 4 de noviembre?
- Casi se abre un debate por la fecha de nacimiento entre tus hermanas y los gonnegi, pero estuve al tanto de la hora y... sí, ella nació a las 11:59 PM - informó Hitoshi.
- Así que justo a tiempo. - Rio levemente Kaori. - Hablando de la hora, ¿Qué hora son?
Hitoshi revisó el reloj de su muñeca.
- Son las 3:00 AM - Él respondió.
- Ya veo, ¿Qué es lo que faltaría? - Nuevamente preguntó ella.
- Que te recuperes y bajar con cuidado las maletas. - Hitoshi señaló unas cuantas maletas escondidas en los armarios. - Ya solo quedan esas dos y la pequeña que está a tu lado.
Kaori miró brevemente la pequeña maleta que estaba al lado del futón y casi de manera inmediata activó la curación divina de su sello para empezar a regenerar cualquier herida física.
- No tardaré mucho en recuperarme. - Aseguró Kaori, devolviéndole la mirada. - Ve bajando las maletas y reúnete conmigo después.
- De acuerdo. - Asintió el albino.
Ante esa orden, Hitoshi se dispuso a sacar las maletas del closet y salir de la habitación con una suave sonrisa en el rostro, todavía procesando el hecho de que oficialmente ya era padre y todo los planes que les esperaba de aquí a los próximos años.
Mientras que Kaori se quedaba a solas con Shiori, le dio una mirada dulce antes de dirigir su atención hacia una pequeña maleta a su lado. Con cuidado de no incomodar a su hija, Kaori logró mover la maleta hacia su alcance, abrió el bolsillo y sacó la Kagura Suzu, que planeaba dejar como símbolo de que renunciaba a su título de sacerdotisa marcada cuando se marchara con Hitoshi y Shiori, para lograr alcanzar un regaló especial para Shiori.
Con voz tierna y llena de afecto, Kaori habló a Shiori mientras mostraba un pequeño carruaje japonés oscuro con flores doradas grabadas en la superficie.
- Tenía pensado esperar un poco hasta llegar a nuestra casa, pero me siento muy feliz ahora que siento que te tengo que enseñarte esto, mi pequeña. - Susurró Kaori. Luego, levantó la tapa del carruaje, permitiendo que la melodía que la caja musical tenía grabada en su interior llenara la habitación. - Lo vi en una hermosa tienda con tu padre el día en el que tuvimos nuestra cita y me pareció un regalo adecuado para ti.
La melodía, dulce y envolvente, creó una atmósfera de calma y ternura. Los ojitos rojos escarlatas de Shiori se abrieron de par en par mientras observaba con curiosidad. Kaori sonrió al ver la reacción de su hija y se unió a la melodía, tarareando una parte de la canción.
La la la la~
La la la la~
La habitación se llenó de una atmósfera mágica mientras madre e hija compartían ese especial momento. La melodía llenaba el espacio, como si un hechizo lo hubiera envuelto, y Shiori pareció cautivada por su encanto.
Pasaron unos minutos en ese tranquilo momento hasta que la bebé finalmente cerró sus ojitos y se durmió, como si la dulce música hubiera acunado sus sueños.
Kaori, con una sonrisa radiante, cerró la caja musical y la colocó de regresó a la pequeña maleta. Después, desactivó la técnica de la marca, lista para lo que vendría.
- Ya es hora. - Dijo Kaori decidida y con esperanza de finalmente cerrar un ciclo en su vida y adentrarse a lo que su nuevo futuro le esperaba.
O AL MENOS ASÍ DEBIERON SER LAS COSAS
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Cuidadosamente, ajustó su kimono para que volviera a lucir impecable y arropó a Shiori con una suave manta. Luego, con suma precaución, se alzó del futón y cambió sus ropas por un atuendo más cómodo para el viaje que les esperaba.
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Con amor en sus ojos escarlatas, Kaori vigilaba a su hija mientras colocaba la pequeña maleta sobre su hombro. Luego, extrajo la Kagura Suzu con su mano tatuada y, finalmente, levantó a Shiori en sus brazos con una sonrisa de satisfacción. Todo estaba preparado para su partida
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- Este momento lo he anhelado tanto, Shiori - Susurró Kaori, escuchando el inicio del canto de las cigarras en la noche.- Finalmente, ambas seremos libres. Irás a una escuela maravillosa y harás muchos amigos.
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- Pienso en abrir una galería de arte o quizás una florería, y tu padre recuperará su profesión de médico. - Dijo Kaori, riendo suavemente.- Aunque, en su corazón, su verdadera pasión siempre fue ser un maestro de música. Quién sabe, tal vez más adelante se anime a retomar lo que tanto le gustaba.
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Mientras Hitoshi se acercaba a la habitación desde el balcón de madera, tarareando una melodía, Kaori continuaba compartiendo sus sueños con Shiori.
Aunque en un rincón del bosque, una misteriosa figura se acercaba sigilosamente a un punto especifico de la base del monte. Con cuidado, se inclinó y sacó de su bolsillo un pedazo de papel que tenía un dibujo peculiar. La imagen en el papel representaba una figura enigmática. Usando una varilla de metal, comenzó a replicar esa figura en el suelo.
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- Te leeré tantas historias y te mostraré el mundo tal como tu padre me lo enseñó, fuera de las paredes del templo. - Kaori imaginaba su futuro perfecto en Cheshire.
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- Extrañaré mucho a quienes más amo, pero una vez que todo se calme aquí, estoy segura de que tendrán la oportunidad de conocerte. Te amarán tanto como lo hacemos tu papá y yo. - Expresó Kaori.
Al mismo tiempo, se podía ver como los gonnegi, sacerdotisas y parte del personal descansaban tranquilos en el primer piso , mientras que los Yamabushis continuaban vigilando la zona.
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- Seré parte de cada evento en tu escuela, saldremos de paseo con frecuencia, celebraremos cenas navideñas espectaculares, y los Años Nuevos serán inolvidables. Cada uno de tus cumpleaños será un momento especial.
La mariposa de la ventana desapareció, dejando un polvo brillante azul seguido de un tintineo.
Plink...
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- Tanto Hitoshi como yo nos esforzaremos al máximo para que tengas la mejor vida. Te prometo con todo mi corazón que seremos buenos padres para ti. - Aseguró Kaori mientras apoyaba su frente en la de Shiori.
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- Kaori, ¿estás lista? - Llamó suavemente Hitoshi desde el borde de la puerta.
- Sí, en un momento. - Respondió Kaori, devolviéndole la mirada. - Solo tengo que dejar la Kagura y...
3:33 AM
Las aves se alzaron asustadas, incluso en la madrugada.
Los animales que compartían el entorno también salieron corriendo de forma inusual.
Aquellos sensibles al mundo etéreo despertaron de golpe o se pusieron en alerta al sentir la inesperada energía que emanaba bajo sus pies.
Y para la pareja de padres que yacían con terror en sus miradas jadearon con horror, seguido el llanto repentino y estridente de su bebé.
¡BROOOOOOMMMM!
Una explosión, como un rayo poderoso cayendo a la tierra, sacudió la base del monte Fuji y afectó a varias millas a la redonda. Esto hizo que muchas personas, durmieran o no, cayeran al suelo desorientadas por el fuerte impacto.
Pero...
Para un observador humano esto podría haberlo catalogado como un terremoto, pero para aquellos con una visión más allá de lo común, quedó claro que toda la base del monte Fuji fue impactada por una carga de energía demoníaca que emanaba una aura tóxica y negativa, como monóxido de carbono puro.
- ¡Kaori! ¡¿Estás bien?! - Preguntó Hitoshi con preocupación, mientras sostenía a su esposa e hija sobre él. Se había lanzado hacia ellas para amortiguar la caída de ambas debido al impacto.
- ¡Hitoshi esto es...! - Kaori no llegó a terminar su oración porque...
¡GOROGOROGOROGORO!
Una luz rojiza y deslumbrante iluminó no solo la finca, sino también varios kilómetros a la redonda, formando un círculo alrededor del monte Fuji que abarca desde Awakura hasta Kamiide, seguido por un terremoto.
- "¡¿Un sello?! ¡No, esto es diferente! ¡Esta energía no proviene de un demonio estancado en el mundo terrenal! ¡No tengo idea de lo que es!" - Se preguntó Hitoshi, aturdido, mientras trataba de reconocer el tipo de sello frente a él.
Era la primera vez que ambos padres sentían este tipo de sello de gran magnitud, y, para horror de Kaori, la única teoría más acertada que tenía en mente era los antiguos portales que los anteriores demonios usaban para escapar del Meido al mundo terrenal durante los tiempos del primer marcado.
- ¡Hitoshi! - Exclamó Kaori con angustia, llamando su atención.
Él no tuvo tiempo de reaccionar rápido, pero justo en el momento que su esposa lo llamó, Kaori entregó a su hija en sus manos y luego lo empujó con la ayuda de su marca para alejarlo de ella.
- "¿Eh?" - Fue lo primero que Hitoshi pensó mientras veía en cámara lenta cómo la mano extendida de Kaori se alejaba de él.
Todo quedó en silencio, sus oídos parecían haberse quedado sordos, y lo único que podía ver era el miedo y la angustia reflejados en el rostro de Kaori mientras apretaba con fuerza la Kagura Suzu.
No sabía cuántos milisegundos pasaron, pero cuando el ruido pareció regresar, solo logró escuchar a Kaori decir:
- ¡HUYAN!
Esa advertencia no auguraba nada bueno para Hitoshi.
- ¡KAORI! - Exclamó Hitoshi, sosteniendo a su hija con un brazo y extendiendo el otro en un intento desesperado de alcanzar a Kaori.
Pero ya era demasiado tarde.
Todos aquellos seres o personas que se encontraban bajo el enorme sello fueron transportados y dispersados en diversas direcciones dentro de un plano donde los demonios caminaban libremente y siendo invisibles para los humanos comunes y corrientes. Un mundo tan rojo como la sangre y tan oscuro como el mismísimo infierno.
Hitoshi, con una bebé llorando en brazos, quedó en medio de ese plano demoníaco, su mano extendida hacia el vacío paisaje, sin nadie a su alrededor.
Había sido separado de su esposa...
¡KKKKKKYYYYYIIIIIIYYYāāāāāāāāāāā!
Fue entonces que él albino escuchó el ensordecedor chillido más grande y aterrador que en toda su vida había oído.
- No puede ser... - Hitoshi levantó su mirada hacia el pico del volcán
Bajo una columna de humo espesa, Hitoshi vio al Demonio más mortal y peligroso, que había conocido en toda su vida, queriendo salir de las profundidades del volcán con rastros de magma.
...
Mientras tanto en el plano terrenal
- ¡SEÑOR TENEMOS UNA EMERGENCIA! - Exclamó uno de los miembros del equipo científico de Sachimura con una expresión alarmada, mientras observaba los números y gráficos en los monitores, junto a varios colegas que se movían con prisa por todo el edificio. - La sacudida de la placa tectónica en el anillo de fuego ha despertado la actividad volcánica del monte Fuji ¡HABRÁ UNA ERUPCIÓN VOLCÁNICA!
- ¡¿Cuánto tiempo tenemos antes de que estalle?! - Preguntó el capitán, líder del área de vulcanología, con una expresión seria.
- ¡Alrededor de 30 minutos a una hora antes de que el magma comience a ascender!
- ¡Ya han oído al muchacho! ¡Llamen a todos los servicios de emergencia, a los militares y a los gobernadores de cada prefectura cercana a ese volcán para evacuar a la población! ¡MUÉVANSE YA! - Ordenó el líder con voz firme, lo que hizo temblar incluso los vidrios templados de la oficina.
No hubo necesidad de repetirlo. Los empleados comenzaron a buscar los teléfonos en sus oficinas para movilizarse, mientras muchas personas salían de sus hogares por si ocurría otro temblor, buscando lugares seguros donde refugiarse en caso de un posible tsunami. Sin embargo, lo que realmente desató el pánico fue la columna de humo oscura y rojiza que se alzaba en los cielos del monte Fuji.
Continuará...
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Próximo capítulo: "El loto rojo"
¡AAAAYOOOO! Ha pasado un tiempo desde la última vez que escribí sobre los kodamitas, pero... sí... lamentablemente, mi cuenta de drive, donde tenia guardado gran parte de los capítulos, fue hackeada y perdí todo mi progreso :'D
A pesar de eso, he tenido que volver a escribir todo desde cero, y tuve que eliminar algunas escenas adicionales porque mi número de páginas se había vuelto excesivo y necesitaba llegar a la fecha limite para darles sus merecidas sus dosis de este fic.
¡Espero que hayan disfrutado de este nuevo capítulo y del lore que he creado!
Y si aun te preguntas por los extraños números que coloqué en la bandeja de conversación, pues sí kodamita estas en lo cierto, es la ubicación, fecha y hora en donde nació Shiori.
Seguiré compartiendo más historias y estaré en sintonía. ¡Espero que todos tengan una maravillosa mañana, tarde y noche!
¡Hasta la próxima!
