Advertencia
En este capitulo se tocaran temas como autolesiones, depresión, pensamientos autodestructivos, daño físico, daño Psicológico, malas decisiones, mucho gore y una foto que puede asustar si lees esto de noche.
De todas formas estaré colocando el símbolo " " que marcan el inicio en el fin de las escenas que consideré fuerte.
Si sientes que la lectura es muy pesada para tí, te recomiendo que no leas este capítulo. Ante todo siempre quiero asegurarme de su bienestar.
Si alguna vez te sentiste perdido o solo, nunca olvides que no estas solo. Hay personas correctas que pueden ofrecerte las mejores herramientas para sobrellevar lo problemas del día a día. La salud mental tambien en importante, incluso en estas duras fechas del 2024.
Sin nada más que añadir y si llegaste hasta aquí disfruten del siguiente capítulo kodamitas.
Una Sacerdotisa en Twisted Wonderland
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El problema con la religión, porque ha estado protegida de las críticas, es que permite a la gente creer en masa lo que solo idiotas o locos podrían creer de forma aislada.
- Sam Harris
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Las cálidas gotas de agua que caían de la regadera golpeaban incesantemente su cabeza azabache, esperando quizás provocar alguna reacción física que lo arrancara de su eventual sueño. Sin embargo, él era consciente de que estaba despierto, anclado en esta cruda realidad.
Nada había cambiado.
Su mirada dorada se perdía en el patrón de los azulejos rojos de la pared, escudriñando en busca de algún indicio de variación entre las curvas y manchas dibujadas en la cerámica, pero la pared seguía siendo la misma que había observado incontables veces durante sus baños.
Nada había cambiado.
El vapor del agua caliente llenaba el espacio, pretendiendo aliviar su tensión y abrir sus pulmones para respirar con mayor facilidad, como sucede en las relajantes aguas termales con los hermosos paisajes. Sin embargo, aún se sentía asfixiado y con ese nudo persistente en el pecho que lo acosaba desde aquel fatídico día.
E̵s̷t̴o̴ ̸s̷e̵r̷v̸ir̸á̴,̵ ̷t̴ú ̶s̸er̷á̴s̷ ̶e̶l̵ ̸s̴i̵g̵u̴i̴e̸nt̶e̸
Resonaba en su mente, aquella sentencia inquietante que no lograba deshacerse. Dudaba que incluso un paisaje impresionante pudiera marcar alguna diferencia para disipar esta constante desesperación.
- Nada ha cambiado. - Dire alzó su mirada cansada hacia la regadera, mientras se sumergía entre un replantación que se hacía constantemente. - ¿Así será toda mi vida?
Él siempre tenía el constante temor de que si al menos hiciera algún cambio, aunque fuera uno minúsculo e imprescindible, de nuevo echaría todo a perder y condenaría a todo lo que conocía en un oscuro abismo sin final y sin algún comienzo. Todo lo que tenía que hacer era quedarse a un lado y mirar como un espectador cómo se desarrolla este teatro infinito escrito y dirigido por dos crueles directores que dictan lo que tenía que hacer en cierto punto de la trama, como si él fuera un actor más dentro de su retorcida obra.
Estaba atrapado en un peligroso libreto ya elaborado previamente
Su único consuelo era saber que existía una gran probabilidad de que su pequeña protegida lograría salir victoriosa de los problemas que se avecinaban, y tenía toda su confianza puesta en ella para seguir adelante; pero todo esto se lograría siempre y cuando él siga la línea de los acontecimientos más importantes. Realmente, el tener que compartir tantos recuerdos distintos tenía sus ventajas, pero también podría hacer que uno dude de su propia existencia.
A veces sentía que donde estaba presente era otro de esos recuerdos que veía durante algunas noches, y otras veces creía que cualquiera de esos recuerdos mixtos era su verdadera realidad. Ya no lo sabía con certeza, con tantos rostros familiares y nuevos rostros conociendo una y otra vez, y observando nuevos puntos de vistas en el que sus interacciones y decisiones parecieran ser suyas, algunas buenas y otras malas, lo hacían sentir como si tuviera ganas de volver a vomitar. Sin embargo, todos esos recuerdos al final solo son eso, guiones desechados que sucedieron en algún otro momento atrás.
¿Cuáles serán los siguientes recuerdos que verá más adelante cuando pasé la siguiente semana?
¿Quién será el siguiente en ser afectado?
¿Qué es lo que tendrá que decir para seguir esa línea recta?
¿En qué lío se tendrá que meter esta vez?
El solo pensar en ello le generaba fuertes ganas de abrir su gabinete, sacar su mejor whisky y beber, para relajar su mente atormentada y quizás desmayarse para siquiera dormir en paz. Sin embargo, era muy temprano para hacer todo eso ahora, y además, no quería ganarse otro regaño de Divus como en las anteriores veces o que lo encontrara nuevamente en su forma más patética. Al menos agradecía mucho que Divus no le dijera nada a nadie sobre su estado actual, aunque no le había contado mucho que digamos. Como máximo, solo le había compartido uno que otro dato de su pasado, del que estaba seguro que le pertenecían, y nada más. Era una verdadera lástima que el alcohol no pudiera ser una excepción a la orden que generaba el sello para que él no confesara a nadie lo que estaba pasando.
Casi de manera automática, sus dedos se deslizaron a un lado de su cuello limpio, recordando el castigo que recibió por atreverse a hablar. Podría considerarlo como un karma divino por todas las pésimas decisiones que hizo en un pasado o por las decisiones de ahora, para saldar la culpa que tenía en su pecho.
Pero su lista de culpas no terminaba allí.
Faltaba hablar de Shiori, la pequeña polluelo que se ganó su cariño sin siquiera intentarlo. ¿Hace cuánto la conocía? ¿Medio año? ¿Más o menos? Todavía recordaba con frescura el primer día que la conoció; si tuviera que describirlo en una sola palabra, sería "impactado". Por un segundo, pareció olvidarse de cómo respirar cuando vio su rostro por primera vez. Fue como si un fuerte déjà vu lo hubiera golpeado en la cara, es más tuvo que frotarse los ojos para cerciorarse de que lo que estaba viendo no era una especie de espejismo. Lastima que después de eso tuvo que obligarse a levantarse y seguir el guión que tenía que decir para pasar al siguiente acto.
Para dar comienzo al preludio a esta obra.
Sin embargo, cuando ella lloró... Oh, bendito sea el momento en que la vio llorar. Una parte de él se retorció dolorosamente ese día y fue entonces que su cuerpo actuó de manera tan instintiva que actuó de una manera diferente a lo esperado solo para calmarla.
"No pongas esa cara. Investiguemos un poco en la biblioteca. Quizás allí encontremos alguna pista de tu hogar."
No lo había pensado dos veces, pero cuando dejó a Shiori en el dormitorio temió lo peor. Afortunadamente los dos directores de esta obra no le dijeron nada ante ese cambio, pero le advirtieron que mientras no se desvíe los momentos más importantes del "guión" todo iba a estar bien. Quizás fue en ese mismo instante que se empezó a cuestionar sobre la veracidad de cada palabra que salían de esos dos.
Esto sonará nuevamente repetitivo, y muchos ya están cansados de oírlo, pero es la única manera en cómo él podría expresarlo. Podría haber seguido el curso después de eso y fingir que nada había pasado, pero a cada día que pasaba más y más se encariñaba con la niña. Y siendo honesto, en un inicio le causó curiosidad pero que luego se transformó en un gusto culposo. Se asustó porque nuevamente quería priorizar sus sentimientos egoístas sobre lo que estaba en juego, dejándose llevar por las falsas esperanzas y quizás cubrir la herida que él mismo se ocasionó.
Y lo peor de todo es que cada vez más lo disfrutaba.
Hasta que miró los recuerdos de ella
Ese fue el segundo gatillo que despertó su desesperación por querer salvarla de lo que vio ¿Pero cómo hacerlo en su situación actual? La culpa se multiplicó aún más cuando dejó que ella fuera sometida a todos estos posibles augurios que se aproximaban, y el hecho de que ella aún lo viera con esos familiares ojos llenos de admiración lo estaban matando aún más por dentro.
No se sentía merecedor de esa admiración.
- "Como me gustaría poder advertirte lo que se aproximan, polluelo..." - Pensó preocupado Dire.
Sus dedos se clavaron un poco en su piel hasta empezar a formar medias lunas con sus uñas; ya no podía soportar más esta situación.
Estaba harto de esos bastardos seres etéreos y sus ridículos guiones.
Estaba cansado, exhausto de trabajar como un actor cómplice.
Cansado de sentir esos incontables ojos invisibles observándolo.
Cansado de recapitular tantos guiones desechados que alteraban sus verdaderos recuerdos.
Cansado de tener que adherirse a un patrón establecido por culpa de un diseño infinito que nunca pidió saber en primer lugar.
Cansado de no poder hacer nada y de actuar como un cobarde.
Las cosas hubieran sido más sencillas si tan solo hubiera tenido valor aquel día, pero la idea mandar todo lo que conocía al abismo, y probablemente sentenciar la vida de Shiori, era lo que ahora lo atormentaba más allá de la cordura.
- Debe existir una manera segura. - Susurró Dire empezando a sentir un ardor en su cuello, producto a sus uñas dañando superficialmente su piel.
El director no sabía en qué momento dejó que su cuerpo actuara en piloto automático, pero cuando fue consciente de lo que estaba haciendo, ya se había percatado que estaba completamente vestido.
Él se miró fijamente en el reflejo. Ya tenía puesto el pulcro chaleco oscuro tenía brillos azules, los dedales con forma de garras doradas ya estaban en cada uno de sus dedos, el abrigo de plumas negras, el sombrero de copa y el bastón con el cuervo.
Este era el traje característico del "director" de este colegio lleno de magos.
- "El traje de un payaso." - Pensó sarcásticamente Dire, mirando sus dorados ojos miserables.
Tap... Tap... Tap...
El minúsculo ruido de algo golpeando la ventana hizo que Dire desviara su mirada hacia el origen del sonido. Eran los cuervos de Shiori que venían a darle el resumen de la semana anterior de la joven. Estas semanas no pudo estar al tanto de la joven debido a todo lo que tenía que mover para el VDC, por lo que el haberle dado estos cuervos le fue de mucha ayuda.
- Ambos han regresado. - Dire se acercó a la ventana para abrirla y dejar pasar a los dos animales. - ¿Cómo está ella? - Preguntó el fae.
Los cuervos rápidamente se ubicaron en cada hombro del director y le susurraron al oído todo lo que ella había experimentado hasta ahora.
- Ya veo... así que había pasado por eso... - Dire habló con tristeza al escuchar un pequeño resumen de lo que le pasó a Shiori, o al menos la gran mayoría.
Queen y Zeppelin aún no le habían contado sobre el nuevo poder que tenía Shiori porque, de lo contrario, tendrían que revelar los secretos planes personales que su dueña tenía para el VDC. Y, considerando cuánto se esforzaba ella por no revelar nada, no querían arruinar su sorpresa, así que solo le contaron al director lo esencial, como sus clases, ensayos y los ligeros incidentes que pasaron alrededor de ella.
- Esos niños de la Royal Sword son unos descuidados... - Gruñó Dire con un ligero ceño fruncido. - ...pero era de suponerse de los estudiantes de Ambrose.
Sin embargo, lo que nuevamente lo llevó a fruncir el ceño, fue notar como ese incómodo acontecimiento no formaba parte del guión original. Dire se quedó pensando un poco. Si ya habían pasado como uno o varios eventos que no pertenecían al guión normal entonces ¿Por qué los bastardos no hacían nada y dejaban que todo transcurre como si no hubiera pasado nada? Algo estaba pasando a su alrededor ¿Qué era lo que no estaba viendo? y ¿Qué estaba poniendo en aprietos a "ellos"?
- "Hay algo que no me cuadra de todo este comportamiento raro, pero sea lo que sea no es bueno." - Pensó Dire apoyando su mano en su mentón.
Ante el silenció abrupto, los cuervos lo miraron con una gota de sudor sobre sus cabezas. Aunque, no duró mucho cuando él preguntó:
- Y se puede saber ¿Por qué ambos no intervinieron para que esa lata no se cayera sobre ella? - Las aves hubieran visto como una bombástica ceja alzada se había alzado en la cara de Dire pero manteniendo su mirada y tono sereno.
Al instante, los cuervos se alertaron ante la perspicacia de la fae y comenzaron a sudar a mares bajo esa dorada mirada fija. Dire solo suspiró ante el comportamiento de las dos aves mientras adivinaba lo que estaba pasando.
- Miren, yo sé que es genial que tengan su tiempo para estar el uno con el otro y recuperar el tiempo perdido desde que estuvieron encerrados en esas jaulas, pero realmente cuento con ustedes para que protejan a la polluelo. - Les regañó Dire, controlando cada palabra para que "esos dos" no sospechen de él.
Al menos, era un alivio que ninguno de ellos pudiera escuchar sus pensamientos o si no se hubiera vuelto loco.
- Prácticamente, ustedes son mis ojos y oídos para ayudarla en lo que más necesite y más frente a esas 'amenazas' hormonales. - Advirtió él. - No pueden simplemente separarse de ella de nuevo.
Las aves nuevamente le susurraron al oído.
- Aaahhh... Ya sé que ella les da tiempo libre, pero al menos ¿pueden permanecer a unos metros cerca de ella? - Insistió Dire, esperando que los cuervos entendieran lo que él realmente quería cuando se refería a "mantenerse unidos a Shiori" lo más cerca posible. - ¿Pueden hacerme siquiera ese favor?
Las aves se miraron mutuamente y al final asintieron con la cabeza.
- Bien, Bien, ahora regresen con la polluelo antes de que despierte - Dire los despidió, mirándolos alejarse poco a poco. - ¡Y no se olviden de arrancarle los ojos a quien se atreva a sobrepasar con ella!
Con ese último mensaje, Dire cerró la ventana. El asumir este rol de protector obsesivo le traía muchos beneficios, ya que podía actuar de forma más impulsiva en comparación con las ataduras que tenía antes. Puede que para muchos pareciera ser una mala fachada poco disimulada para manipular la situación y a Shiori, pero gran parte de sus actitudes hacia ella guardaban una gran verdad. Quizás era una manera de liberar un sentimiento reprimido que tenía desde hace mucho tiempo atras, tal vez era una excusa para recompensar constantemente a la niña por los daños al que la estaba sometiendo o quizás porque su rostro se parecía mucho al de...
- No. - Al instante Dire frenó el pensamiento más doloroso que tenía. - Basta... no pienses en eso ahora...
Dire se tomó un breve tiempo para reflexionar y respirar hondo. No tardó mucho en recomponerse y alistarse para empezar el día. Había muchas cosas por hacer y, sobre todo, tomar una importante decisión que quizás podría cambiar sus fichas a su favor...
...y la clave estaba en la extraña sensación que tuvo en el pecho en aquella reunión que tuvo con los líderes de dormitorio.
Ese tirón no fue una mera casualidad, de alguna manera algo tuvo que pasar en los alrededores como para que él sintiera una especie de debilidad en su sello.
¿Realmente esa era la señal que tanto había esperado para escapar de este eterno guión ya prescrito?
Quizás a lo mejor todavía había una verdadera esperanza para cambiar las cosas correctamente, llegar a un final feliz y también para arriesgarse una última vez.
- "Tengo que romper mi sello." - Pensó Crowley abriendo la puerta con una dorada mirada intensa, mientras se colocaba la máscara de cuervo. - "Solo de esa manera dejaré de ser la marioneta de esos dos malditos verdugos."
Capítulo 65:
"El Loto Rojo"
Luego del pasar de una semana entre ir a clases, realizar trabajos y preparaciones para las performances, finalmente el grupo del VDC estaba preparado para las últimas semanas antes del evento principal. Shiori les dijo que siguieran adelante, diciendo que tenía que prepararse y que los seguiría más tarde.
- Solo queda una semana antes del VDC. A partir de ahora comenzaremos los ensayos generales. - Anunció Vil a todo el grupo del VDC en el salón de baile de Pomefiore.
- Espera, ¿Usaremos nuestros uniformes en el espectáculo real? - Ace arqueó una ceja mientras miraba su "nuevo" uniforme puesto.
- ¡Por supuesto! ¡Estamos representados como representantes de nuestra escuela, Monsieur Heart! - Rook sonrió.
- Además, un uniforme escolar es la mejor opción para mostrar frescura para un grupo de chicos. - Añadió Vil. - Modificado especialmente para el estiramiento y el baile. Asegúrense de agradecer al director por todo esto.
Y hablando del diablo, la fae nocturna ya se encontraba parado frente al espejo con su sonrisa amplia tan característica de él.
- ¡No pienses en eso! No es más que una inversión para brindarles todo lo mejor para que puedan presentarse sin preocupaciones. - Respondió Crowley, aunque por dentro ya se está recriminando, ya que tendría que haber lucido como si hubiera dicho otra cosa.
- Aunque me hubiera gustado un traje más llamativo. - Kalim suspiró con tristeza.
- Los mendigos no pueden elegir. - Jamil se lo recordó con reproche.
- "Da igual, eso no alteró nada." - Pensó Crowley con un poco de decepción.
Aunque mirando por todo lados notó la falta de ausencia de otra cabellera blanca y eso que también tenía pensado decirle sobre el traje que mandó a confeccionar para su presentación.
- ¿Y la señorita Nakamura? - Preguntó Crowley. - ¿No vino con ustedes?
- Ah, bueno, ella está... - Deuce iba a explicar a donde se había ido la albina.
Pero como su pregunta tuviera respuesta, las puertas del salón de baile se abrieron de golpe para revelar a la niña agitada, como si hubiera corrido una maratón.
- ¡Perdón! ¡Ya llegué! - Respondió ella recuperando el aire.
- Bienvenida de vuelta, diamante en bruto. - Saludo Kalim alegremente.
- Llegas tarde. - Recriminó Vil, cruzándose de brazos.
- ¡Sí, perdón! Tenía que solucionar un problema que me pasó cerca del pueblo. - Dijo Shiori casi cabizbaja. Ella aún estaba avergonzada sobre lo que pasó en el túnel.
Por otro lado, el simple hecho de mencionar las palabras "problema" y "pueblo" despertaron el instinto protector en el único adulto presente del salón.
- ¿Te pasó algo? ¿Alguien te ha fastidiado? - Casi en menos de un parpadeo Crowley ya tenía sus manos sobre los hombros de la albina y con una mirada llena de preocupación.
Shiori casi retrocedió por la repentina aparición del director frente a ella, pero escuchando lo que dijo trató de calmarlo.
- Ah, no. No es eso, director. Es por eso que el sastre me llamó para devolverme el dinero que le di. - Explicó Shiori recordando la cara apenada del sastre de la tienda a la que ella fue. - Aparentemente está lidiando con una inesperada infestación de polillas que se comieron muchas de sus telas, incluyendo mi traje de presentación.
Jamil se estremeció de tan solo pensarlo una casa llena de polillas.
- ¿Osea que te quedaste sin tu traje? - Preguntó Epel, viendo por donde iba la historia.
- Aparentemente sí. - Asintió Shiori.
- Uy, eso si es mala suerte. - Comentó Ace tocándose la nuca.
- ¿Y qué piensas hacer mademoiselle? - Preguntó Rook,
Golpe de suerte o no, como si esa fuera la señal del cielo que esperaba, Crowley estaba a punto de mencionarle sobre el regalo que se estaba preparando para su presentación cuando de pronto...
- Ah, lo bueno de todo es que me cayó una ayuda encima al salir de la tienda. En el camino me tope con el profesor Crewel. - Comentó Shiori aliviada, pero un poco tímida. - Le conté sobre lo que me pasó y al parecer me dijo que me iba a ayudar a confeccionar un traje lo más pronto que podía.
Todavía ella podría recordar la insistencia de su maestro para que usara un traje suyo para el VDC, y cómo resultado final, pues... perdió la discusión en un dos por tres.
Sin embargo, el director quedó como piedra y como un payaso ante la mención de Divus ¿Qué diablos fue lo que había escuchado? Es más ¿Por qué incluso podía ver a una especie de espejismo del hombre de cabellera bicolor guiñando el ojo y con una sonrisa de "comemierda"?
- ¡¿Heh?! ¡¿El profesor de alquimia se ofreció a diseñar un traje?! - Casi exclamaron todos con sorpresa.
- Ah... bueno él dijo que lo haría... - Shiori tenía signos de interrogación sobre su cabeza.
Ella se preguntaba porqué todo se exaltaba tanto. Osea sabia que su profesor era un talentoso diseñador de moda, incluso sus diseños hablan por él. Era prácticamente su segundo trabajo, pero ahora se estaba preguntando ¿Realmente era tan importante como para incluso abrir los ojos de todos de esa forma?
- ¿Cómo lo convenciste de que te hiciera un traje? ¡No olvides ningún detalle! - Preguntó Ace, queriendo saber el dato.
- Bueno él me mencionó sobre una recompensa que me debía por el trabajo que hice en la fairy gala y que esta era una oportunidad perfecta para hacerlo. - Se defendió ella. - Y bueno confío en su palabra ya que hizo la mayoría de mis ropas así que...
- ¡Espera! ¡Espera! ¡¿Tienes ropa de la línea de Divus?! - Comentó Vil casi exasperado ante esa noticia.- ¡¿Y porque casi nunca las usas?!
- Es que eran muy lindas y no quería usarla en un mal momento. - Añadió Shiori en defensa.
- "Mala respuesta." - Pensó Epel imaginando más o menos lo que estaba apunto de ocurrir.
- ¡Eso no es excusa suficiente paloma! - Continuó Vil.
- ¿Acaso no lo vieron venir? - Preguntó sorprendido Grim ante la reacción de estos jóvenes.
- No es justo. ¿Por qué tienes tanta suerte? - Comentó Ace como una especie de burla para hacer sentir más avergonzada la albina, a modo de broma. - Odio ser pobre, lo odio...
- ¡No! ¡No piensen eso!. - Shiori cayó en la broma. - Trabajé mucho en hacer la gema de ese día, así que fue el fruto de mi trabajo.
Y mientras todos se distraían con la conversación de la albina, nadie notó como una vena hinchada aparecía debajo de la mejilla de Crowley.
- "¡CREWEL, HIJO DE TU RESPETABLE MADRE!" - Chilló entre pensamientos Crowley chirriando los dientes debajo de sus labios pegados. - "¡¿POR QUÉ ERES ASÍ!? ¡APROVECHANDOTE DE LA SITUACIÓN PARA SER AMABLE CON LA SEÑORITA NAKAMURA, ESO SI NO TE LO PERDONO!"
Crowley quería intervenir, pero al parecer Vil le tomó la palabra antes de que alguien más dijera algo.
- Bien, basta de hablar... - Aplaudió tres veces el joven ojos amatistas para intercalar su mirada entre la albina y su grupo. - Luego hablaré severamente contigo paloma, pero tomemos esto desde arriba.
- ¡Si! - Todos asintieron con sus cabezas mientras se separaban de Shiori para posicionarse a sus puestos de baile.
Mientras todos se preparaban Grim se dirigió a Shiori y le dijo:
- ¿Lo quieres hacer tú esta vez? - El felino señaló el parlante.
Shiori, con una sonrisa en su cara asintió, y se separó del director rápidamente para ir al reproductor de música más cercano.
- ¡Qué inicie la música! - Comentó Shiori con ánimo mientras reproducía play al parlante.
Shiori permaneció junto al director, observando detenidamente a cada chico con gran atención. Tomaba notas mentales de sus presentaciones: las voces, la sincronización y los tempos. ¡Todo encajaba perfectamente! Incluso Crowley estaba asombrado por el trabajo realizado.
Hablando de Crowley, logró contener sus ansias de matar a Crewel para disfrutar del baile de sus alumnos. Aunque por momentos, desviaba su mirada hacia Shiori, quien sonreía y observaba con asombro algunos movimientos. La alegría en su expresión lo contagió, y no pudo evitar sonreír también.
Cuando los jóvenes terminaron su rutina, Shiori y Grim aplaudieron con entusiasmo.
- ¡Kakkoī! - Exclamó ella con emoción hasta que le salieron sus invisibles plumas de ángel. - ¡Eso fue genial! ¡Oh por Kami! Todo fue perfecto, hasta el más mínimo detalle.
Y siendo el contagio de emoción:
- ¡Ooh~! ¡Increíble! ¡Una actuación absolutamente brillante! ¡Dejar que Schoenheit se encargará de todo fue la elección correcta! - Crowley elogió. - Una canción de moda, un baile asombroso, voces poderosas que trabajan incansablemente ¡Todo de primera, me atrevo a decir!
- Hmm, por supuesto ¿Por quién me tomas? - Sonrió Vil con satisfacción al igual que el resto.
- No esperaría menos de una celebridad mundialmente famosa... - Crowley lo pensó un poco y luego cambió sus palabras.. - Ah, perdón. Realmente encaja con su título de prefecto para el dormitorio más hermoso de la escuela. El VDC es un recital musical. Las canciones que elija cada escuela serán un secreto hasta la presentación real. Aún así, creo que tenemos una gran oportunidad de ganar el campeonato.
Crowley miró a cada integrante del VDC con orgullo.
- ¡Schoenheit y todo los de la tribu NRC! ¡Por Favor hagan lo que puedan para arrebatarle la victoria a la Academia Royal Sword ! - Casi al final, la voz de Crowley amenazaba con transformarse en tono militar.
- ¡Sí señor! - Todos los jóvenes asintieron.
- Llámame loco, pero ¿No está el director siendo muy exagerado? - Murmuró Kalim cerca de Jamil.
- Nada sorprendente, de verdad. - Suspiró Jamil, sin sorprenderse. - Nuestra victoria definitivamente hará maravilla ayudándolo a promover la escuela.
- Muy bien, ahora sigamos con la señorita Nakamura y la performance que elaboró para la VDC. - Crowley dió un aplauso para luego mirar hacia Shiori.
- ¡Oh, yo también quiero ver! - Dijo Kalim, uniéndose al grupo.
- Me parece justo. - Agregó Epel.
- Al fin, Shiori trató de mantener esto en secreto. - Comentó Ace.
- Solo verán 1, el otro todavía lo estaré guardando para el final. - Comentó Shiori sacando la lengua en son de burla.
- Tenía que intentarlo.
- Que envidia Roi des poisson, usted hasta ahora fue el único que vió la performance de la reine des anges. - Comentó Rook en un tono romántico.
- ¿Eh? El joven Schoenheit lo vió antes que nosotros. - Se sorprendió Deuce.
- Solo ví el modelo de su canción. - Respondió Vil en defensa. - A palabra de la paloma, ella quería mantener en secreto su baile por lo que también es la primera vez que veré.
Y mientras todos hablaban, la emocionada Shiori aprovechó ese momento de distracción para caminar hacia el parlante para sacar su rojo dispositivo USB. Todo lo que tenía que hacer era introducirlo y posicionarse lo más pronto posible.
Sin embargo,
Plaf... clonc...
El USB terminó cayendo de las manos de Shiori.
Aunque el objeto no emitió un ruido tan escandaloso, un par de perspicaces ojos grises lo notaron de inmediato. Aquella mirada se desvió de la conversación para ahora observar como Shiori se había quedado parada frente al parlante rojo.
¿Qué había pasado?
La albina, desde donde estaba y sin comprender por qué, empezó a experimentar un temblor en su mano, signo claro de un inminente ataque de ansiedad.
- "Pero... ¿Por qué?" - Se preguntó Shiori confundida.
No entendía cómo ese temblor repentino apareció de la nada, cuando momentos antes estaba feliz. No se suponía que esto sucediera en un momento como este. A no ser que fuera por...
"A veces tendrás temblores que aparecerán de manera repentina, no estamos muy seguros. Pero, si vuelve a pasar solo tienes que tomar estas pastillas que el laboratorio te hizo para calmar la ansiedad."
- "¡Las pastillas!" - Pensó Shiori, tratando de llevar disimuladamente su mano al bolsillo, pero recordó un pequeño detalle.
Hacía mucho que había dejado de tomarlas. Su psicóloga le advirtió que, si no tenía pastillas, entonces usara los utensilios de emergencia para desenfocar sus pensamientos, como cubos de hielo o algún objeto tranquilizador.
- "¡No tengo tampoco el video de papá! ¡Todo eso se quedó en mi mundo! ¿Qué tengo que hacer ahora?" - Shiori buscó alternativas, pero no podía ver la solución con claridad, ya que el miedo y el sentimiento de pavor empezó a infectar poco a poco su mente y sus manos.
- ¿Estás bien? - Preguntó Grim a su costado levantando el USB del suelo.
Afortunadamente, escuchar la voz de Grim la ayudó a volver en sí, pero todavía se podía notar lo tensa que estaba.
- Ah, sí... solo estoy un poco nerviosa Grim. - Shiori dijo la verdad a medias. - Estaré mejor cuando empiece la música.
Shiori se agacho para intentar recuperar el USB rojo de Grim, pero nuevamente su mano empezó a temblar.
- "No, no, no. Lo van a notar" - Pensó preocupada Shiori y tratando de poner tensión en la mano para que dejara de temblar.
Tan concentrada estaba en sus pensamientos que notó tarde que alguien más se agachó frente a ella y Grim.
Cuando esa persona ya estaba lo suficientemente cerca ambos, Shiori y Grim levantaron sus miradas de manera instintiva, y descubrieron que, quien estaba al frente, era Jamil.
- ¿Jamil? - Susurró Shiori, tratando de parecer normal; sin éxito.
- Escuchame, yo me encargaré de poner la música y tú irás a posicionarse ¿De acuerdo? - Jamil susurró calmadamente.
Las palabras no salieron de la boca de Shiori. Los nervios aún dominaban su mente, pero logró asentir con la cabeza, con una expresión apenada por preocupar a alguien nuevamente.
Y antes de que su cabeza continuará profundizando, la voz de Jamil nuevamente la sacó de allí.
- Oye, extiende tus manos un momento. - Pidió él joven de ojos grises.
Shiori al inició lo miró confundida, pero viendo que Jamil tenía una mirada que decía que no iba a repetir lo que dijo una segunda vez, entonces obedeció y levantó sus dos manos hacia el joven moreno.
Cerciorándose de que todos estuvieran entretenidos, Jamil sacó su bolígrafo mágico y realizó un hechizo de hielo para crear cubos diminutos en las manos de Shiori. La albina se estremeció ante la sensación de frío, pero esto le ayudó a concentrarse en la sensación helada.
- No tengo esa clase de medicinas que te dan para la ansiedad, pero escuché que el hielo ayuda en situaciones como esta ¿Cómo te sientes? - Preguntó Jamil por si acaso.
- Está fría... Muchas gracias. - Agradeció Shiori, suspirando de alivio.
- Bien, ahora ve al frente. - Indicó Jamil. - Cuando estés lista pásame la voz para reproducir tu pista ¿Es la única canción que hay?
Shiori asintió.
- ¡¿Hey pero por qué tú?! - Grim se quejó en medio de los dos, sintiéndose excluido.
Jamil solo extendió una mano para apretar suavemente los cachetes de Grim y acallarlo.
- Tú solo ve. - Jamil nuevamente le repitió sin alterar su rostro.
Nuevamente ella le agradeció y cerrando sus manos, para no soltar el hielo, se levantó del suelo para posicionarse al frente. Casi de manera inmediata todos dejaron su conversación y fijaron sus ojos sobre ella.
Al inicio Shiori aún se sentía un poco nerviosa. A pesar de tener el hielo en sus manos todavía no se sentía del todo segura. Necesitaba un pequeño empujón más para que pudiera mantenerse en un estado tranquilo.
Lo bueno es que no todo estaba perdido, y no lo estaba porque, casi de manera automática, recordó un pequeño consejo que Rose le había compartido un par de días atrás, cuando fue a visitarla.
- Oh, ¿así que quieres saber otras formas para tranquilizarte? - Preguntó Rose mirando sorprendida la pregunta de la albina. - ¿En tu mundo nunca te dieron algunas indicaciones sobre el manejo de emociones y pensamientos en momentos de crisis?
- Sí me dijeron alguna, pero con lo único que podía estar muy tranquila era un video que tenía de mi padre en mi teléfono... - Shiori bajo su mirada. - ...Pero, al llegar aquí, no traje nada conmigo y siento que con el rosario ya no es suficiente. - Luego abrió un poco más su cara. - Y tampoco quiero ingerir pastillas... no me gusta como me siento luego de tomarlas.
- Los fármacos son de mucha ayuda cuando las patologías son las raíces del malestar, ya que impiden que nuestros cerebros cumplan y procesen las funciones principales como las acciones motoras o la regulación de las emociones y pensamientos cognitivos. - Comentó Rose tomando nota. - El cerebro es un increíble órgano, pero también es frágil y susceptible al daño. Independientemente si es hereditario o a causa de un daño físico externo, nosotros tenemos el deber de cuidarlo como una parte fundamental de nuestra vida. Es por ello que los psiquiatras deben recomendar las dosis adecuada; no para que uno se vuelva fármaco dependiente, sinó para que poco a poco, y con ayuda de un psicoterapeuta cognitivo conductual, vayan quitando de a poco las dosis hasta que el paciente pueda volver a su rutina de siempre.
- ¿Entonces tengo que volver a tomar más pastillas? - Shiori mantuvo una mirada preocupada.
Sabía que el problema no eran los médicos y sus tratamientos, sino las exageradas dosis que su cuerpo aguantaba por culpa del loto rojo. Era un beneficio poder aguantar las fuertes dosis de venenos, pero cuando se trataba de medicarse hasta la medicina más fuerte parecían un chiste al lado de los medicamentos que Shiori tomaba para siquiera aguantar un resfriado.
No le gustaba como su cuerpo se sentía después de esas dosis.
Rose observó a Shiori con comprensión y notando la preocupación en sus ojos escarlatas.
- No necesariamente. - Dijo ella. - Entiendo que las pastillas no son la única solución, y es completamente válido que no quieras depender de ellas. Además, hay muchas otras estrategias que podemos explorar antes de recurrir a la medicación. - Rose sonrió tranquilizadora. - ¿Te gustaría intentar algunas técnicas de manejo del estrés que no involucren pastillas?
Shiori asintió casi de manera furiosa.
- Perfecto. Primero, cuando sientas que los nervios llegan, concéntrate en tu respiración. ¿Puedes hacerlo ahora? solo para una demostración - Rose le indicó a Shiori que se sentara cómodamente y cerrara los ojos. - Inhala profundamente por la nariz, siente cómo el aire llena tus pulmones, y luego exhala lentamente por la boca. Repite esto varias veces y concéntrate en el ritmo de tu respiración.
Mientras Shiori seguía las indicaciones, Rose continuó:
- La respiración profunda puede ayudar a calmar tu sistema nervioso y reducir la ansiedad. Además de eso, vas a repetir una pequeña frase para confrontar tus pensamientos negativos, si tienes hielo es mucho mejor. Esto te ayudará a alejar tu mente de pensamientos oscuros.
- ¿Cuál es la frase? - Preguntó Shiori, siguiendo las pautas de Rose.
Rose, con una sonrisa de lado a lado y aprovechando que Shiori tenía los ojos cerrados, extendió su dedo delicado sobre la frente de la niña y embutió un pequeño hechizo, con forma de una mariposa plateada que voló hacia ella.
El hechizo que iba a hacer consistía en que la persona bajo el efecto de su encantamiento podría sentir una ligera recompensa en su mente cuando repitiera una frase que será condicionada por el mago.
Esta táctica le sirvió hace muchos años atrás cuando era joven y esperaba que funcionara en Shiori. Puede que su hechizo no funcionará cuando el estrés de un individuo sea muy alto, pero al menos le servirá en los momentos menos más inesperados y cuando el problema pueda ser manejable.
- Lo que vas a decir es...
- Ellas vienen y luego se van...Ellas vienen y luego se van... - Repitió Shiori en un tono bajo muy similar a un cántico, con los ojos cerrados y siguiendo la respiración controlada.
De repente sintió cómo el frío de los cubos de hielo le ayudaba a concentrarse al mismo tiempo que la aparición de una cálida y generosa sensación de serotonina que inundaba su cuerpo y mente.
Luego de unos segundos de terminada la frase, Shiori abrió los ojos sorprendida y miró como sus manos dejaron de temblar, al igual que la ausencia de la ansiedad.
- "Funcionó" - Pensó Shiori, sintiendo una sonrisa en sus labios. - "¡La técnica de la señorita Rose funcionó!"
Con confianza renovada, Shiori se dirigió al frente para enfrentar la siguiente fase de la presentación.
- Estoy lista Jamil. - Shiori le dio aviso con su mano levantada.
El joven, asintiendo con su cabeza, pulsó el botón de reproducir y la melodía comenzó a sonar, envolviendo el lugar.
Shiori se sumergió en su presentación, dejando que la música guiara sus movimientos. A medida que avanzaba, la energía positiva y la confianza crecían dentro de ella.
Los presentes estaban cautivados por la actuación de Shiori. Los movimientos gráciles y expresivos, combinados con la melodía cautivadora que ella compuso, crearon una experiencia única para aquellos suertudos que estaban en el salón de baile. Incluso aquellos que la veían por primera vez no podían evitar quedar impresionados por la pasión y la destreza que mostraba.
Era una lástima que ella no pudiera mostrarles la parte de las telas por el espacio, pero, haciendo uso de sus pergaminos como patines, hizo como una especie de simulación casi similar de como luciría.
Grim, a pesar de su posición, observó con sorpresa y con orgullo. Aunque no entendía completamente cómo Jamil había ayudado, estaba aliviado de que su secuaz ahora se veía más tranquila a comparación de antes. Solo la única duda que todavía tenía en su mente era saber ¿Qué fue lo que aturdió a Shiori como para que ella pusiera la cara que él vio?
- "Quizás debería preguntarle en otro momento." - Pensó Grim, tratando de no apagar el buen ánimo que Shiori recuperó.
Y también fue lo mismo que pensó Jamil.
Al finalizar la actuación, la sala estalló en aplausos de parte del grupo del VDC. Shiori, con una sonrisa en el rostro, agradeció con una reverencia. Aunque esto era parte del ensayo, ella ya lo sentía como una victoria personal.
- ¡Así se hace secuaz! - Grim fue el primero en felicitarla.
- ¡Ohh! ¡Espectacular Diamante en bruto! - Fue lo que dijo Kalim.
- Eso fue asombroso señorita Shiori. - Sonrió Epel.
- ¡Maravilloso! ¡Una actuación increíble! - Exclamó con admiración Rook.
- Jeh, era de esperarse de ella. - Sonrió Ace como si hubiera sido lo más obvio.
- Estuvo genial Shiori. - Fue lo que dijo Deuce.
Desde el parlante, Jamil solo miraba a lo lejos con una pequeña sonrisa mientras susurraba.
- Bien hecho.
- Hmmp, nada mal. - expuso Vil al final sonriendo a un costado mientras se acercaba a ella. - Por un segundo pensé que nuevamente te ibas a bloquear, pero demostraste lo contrario.
- Hehehe, perdón por eso. - Shiori se rascó la mejilla.
Aunque su mirada se fijó brevemente hacia donde estaba Jamil, de no ser por el hielo las manos todavía le seguirían temblando y esto hubiera acabado mal. Realmente Jamil la había ayudado.
- "Debo devolverle el favor." - Shiori pensó brevemente en lo que le podía dar a Jamil.
Aunque, y antes de que alguien preguntara sobre cualquier cosa, Shiori nuevamente desvió su mirada a la única que todavía no dijo nada y con unos expectantes ojos brillante le preguntó:
- ¿Qué tal le pareció, director?
Sin embargo, el director no dijo nada.
- ¿Director? - Shiori nuevamente lo llamó, estando muy confundida al igual que el resto de jóvenes que arquearon una ceja confundidos ante el silencio.
Lo más normal para ellos sería escuchar una ovación cargada de varios y ruidosos cumplidos por parte del director, pero ahora que lo miraban bien... parecía más catatónico. Como si hubiera visto un fantasma.
Aunque el silencio no duró mucho, porque...
- Eso que hiciste antes... - Murmuró el director en un tono bajo de voz.
- ¿Eh? - Reaccionó Shiori ante el repentino murmureo.
- Antes de empezar... ¿De donde ...?
Pero el director tuvo que automáticamente morderse la lengua, porque otra vez sintió aquella fastidiosa sensación de ser observado alrededor de él, solo que esta vez fue peor. Podía sentir como su sello amenazaba con activarse justo ahora.
- "Maldito bastardo." - Pensó enojado Crowley, tratando de guardar apariencias.
Casi no podía entender por qué de todas las interacciones que tuvo en todo este tiempo, recién al bicharraco este, se le ocurría aparecer en este preciso momento. Podrían haberlo visitado como de costumbre en las madrugadas o en la soledad de algún espacio vació y sin nadie, pero no... a esa cosa le pareció más razonable y jodido aparecer justo ahora. La idea de insultarlo de mil maneras posibles le parecía una idea tentadora, pero no le convendría hacerlo ahora, porque de lo contrario todos estos niños lo tomarían como un loco. Ni que decir de los más perspicaces, ellos se darían cuenta al instante de que algo estaba mal.
Puede que ellos aún sean jóvenes, pero Crowley no los subestima.
Lamentablemente a Crowley no le quedaba más opción que seguir adelante y guardar su sentimiento de deja vu por donde salió. Si quería que esa presencia y amenaza desapareciera, entonces solo necesitaba aburrirlos de la única manera natural y escandalosa que podía hacer.
- ¿De dónde qué? - Shiori nuevamente preguntó ante las antiguas palabras del director.
- Emm... donde... - Crowley trató de pensar en algo rápido. - ¡De donde... sacaste tanto talento polluelo! Hahaha - Ahora habló de una manera tan animada que hasta parecía doloroso de ver. - ¡Qué gracia! ¡Qué majestuosidad! ¡Nuevamente me has demostrado lo increíble que son tus dotes artísticas!
- "Ugh, ya empezó..." - Pensaron los jóvenes al reconocer el lado obsesivo del mayor.
- ¡Una pieza original combinada con tus movimientos contemporáneos y tu fuerte voz, nos has brindado una pieza verdaderamente hermosa! - Crowley a estas alturas ya le estaba palmeando la cabeza de Shiori de manera continua y repetitiva. - ¡Estás demostrando todos los días que estás hecha de más de lo que parece! ¡Mi dulce polluelo!
- "¡¿Peró que mierda?!" - Se preguntaron casi todos los jóvenes, excepto Kalim y Rook, horrorizados ante el apodo diabéticamente cursi.
- "Siempre pensé que era ridículamente SIMPatico... pero esto ya me está asustando." - Pensó Grim con la cara casi disociada.
Normalmente Shiori calificaba la palmadita en la cabeza de Crowley como un gesto algo cálido, suave y agradable. Ya lo saben, una bonita muestra de afecto obviamente llena de respeto, pero esta palmeada fue diferente. Esta palmada se sentía como si le estuviera a punto de crecerle un chichón en la cabeza.
- "M-Me voy a encoger..." - Shiori traiga silenciosas lagrimillas cómicas.
Fue totalmente ridículo... Sí... pero al menos el sello se calmó y la sensación de ser visto se fué, por ahora. Esto ayudó bastante a distraer la mente del hombre fae, aparte de acordarse de un detalle.
- ¡Oh! Regresando al tema ¡Casi me olvido de esto! - Comentó el hombre cuervo, liberando a Shiori de su mano.
De su abrigó sacó una cantidad considerable de lo que parecían ser tickets y las empezó a repartir a para miembro presente.
- ¿Entradas para el público del VDC? - Shiori leyó las letras de los dos boletos que recibió, mientras se sobaba la cabeza.
- Un boleto de audiencia VIP para el VDC es algo codiciado por la mayoría todos los años. - Continuó Crowley. - Cómo somos los anfitriones este año, es un privilegio especial para nosotros que inviten a sus amigos o familiares.
- ¡Oh! ¡Muchas gracias, director! - Agradeció Kalim, levantando alegremente sus boletos. - Mis padres siempre han alquilado un cine cercano en casa solo para mirarlo. Siempre invitan a todos los sirvientes y familiares a ver las transmisiones en vivo.
- Mi hermana dijo que vendría por el festival cultural. - Pensó Jamil con una sonrisa honesta. - Le daré una entrada. Aunque no me gustaría que alguien de mi familia me vea bailar.
- En mi caso debería quizá avisarle a mi hermano o a mi padres también. - Comentó Ace de manera distraía.
- Me pregunto si mi mama tendrá tiempo para venir. - Dijo Deuce aparte.
- ¿A quién de mis pariente de invitaré? - Habló Epel.
Vil no dijo nada pero también parecía pensativo.
Casi todos empezaron a hablar de sus familias y hablando sobre a quienes iban a invitar, pero Shiori solo se quedó mirando fijamente las entradas con profundidad y mientras escuchaba la conversación de sus amigos.
- Familia... ¿No es así? - Murmuró bajito Shiori, para que nadie la escuchara.
Era muy consciente que era muy imposible que su familia la fuera a ver dada a las circunstancias actuales, y puede que también muchos de sus amigos más cercanos estarán ocupados con sus proyectos del festival cultural. En un inicio pensaba darle a Grim, pero como él era como el manager del grupo entonces lo dejarían pasar con normalidad.
No sabía a quién le podría dar el boleto.
Por un momento se sintió un poco excluida del grupo al no poder compartir esa felicidad que todos los demás chicos tenían sobre sus familias, y casi parecía que la nostalgia la iba a golpear.
- "No. No pienses eso Shiori." - Ella se sacudió la cabeza, con una sonrisa triste. - "No deberías sentirte con envidia."
Aun si su familia no estuviera presente en este mundo, ella siempre se tenía que recordar que todos la seguirán amando desde la distancia. No sería el fin del mundo si esta fuera la primera vez que todos ellos se pierdan una presentación de ella. Además familia no sólo significa un grupo de gente correlacionada con la sangre, sino que también estaban aquellas hechas de lazos de amor, respeto y protección.
Con eso debería ser más que suficiente ¿Verdad?
Hablando de "protección" creó que ella se acaba de percatar que ella conocía a un par de "personas" que podrían ir en representación de su familia. Después de todo, ellos siempre se preocuparon por ella y la trataban con mucho cariño.
- Me iré por ahora. - Anunció Crowley de manera calmada. - No quiero entrometerme de más. Así que por favor, hagan su mejor esfuerzo...
Y antes de que se fuera, el fae, sintió como algo jalaba suavemente de su capa, obligándolo a girar su rostro para ver qué se trataba de Shiori pellizcando la tela de su ropa con la mirada en el piso y luciendo medio sonrojada y tímida.
- ¿Señorita Nakamura? ¿Qué pasa? - Preguntó el director confundido.
- Emmm... esto... - Shiori parecía dudarlo al inicio, pero al final logró extenderle un boleto a Crowley. - ¡E-Esto es para usted, director!
Los ojos bajo la máscara de Crowley se abrieron de manera sorpresiva ante el acto de Shiori, y también el de los jóvenes presentes.
- ¿Heh? ¿Para mí? - Crowley preguntó casi sin poder creer lo que su protegida estaba haciendo.
Shiori solo asintió furiosamente acercando más el boleto.
- Bueno... usted dijo que invitemos a familiares y amigos... así que yo pensaba si usted... claro si no está ocupado... - Shiori nuevamente se sintió muy nerviosa de preguntarle al hombre mayor si quería ir como su familiar. - si usted...
La lucha interna de Shiori era algo adorable de ver, ya que trataba de buscar las palabras correctas para no sonar irrespetuosa pero tambien tratando de resaltar lo que ella quería. Está, en parte, era su forma de agradecerle por todo el apoyo y amabilidad que siempre le brindó desde el primer día que ella llegó, incluyendo tambien día que le enseñó a volar. y la vez que la curó... en resumen, Shiori se sentía muy en deuda con esta fae y quería que él fuera a verla.
Al instante, Crowley supo a dónde quería llegar la jovencita con sus palabras y nunca se esperó recibir esta clase de gesto o el honor. El representar a su protegida como parte de su familia fue un sentimiento muy dulce y conmovedor que floreció dentro de su pecho, pero también con un toque de culpa, ya el de disfrutar de esa sensación no debería una recompensa para él; sin embargo, como ya se había mencionado antes, él era un fae egoísta y además no tenía el corazón para decirle a Shiori que, por ser el director, él podía tener el acceso gratuito para VDC.
Casi de manera inesperada, Crowley, no pudo evitar emitir una suave risa risueña que nunca antes dejó que sus estudiantes escucharan. Sus risas siempre eran exageradas, casi como una carcajada o una risa falsa, pero esta fue muy diferente. Lo cual fue muy bizarro para los chicos, pero muy curiosa para Shiori.
La albina levantó su cara del suelo y pudo ver con mayor claridad la sonrisa del director. Lo que vio ella le hizo abrir un poco sus ojos. Si ella tuviera que describir la sonrisa en sus propias palabras, entonces diría que era un tanto suave y rara, pero agradable de ver en él porque...
- "Se le forma un hoyuelo en su mejilla al reír." - Pensó ella con un sentimiento de deja vu.
Cuando finalmente el director se detuvo, aceptó el boleto con una sonrisa genuina y cálida. La sorpresa y el agradecimiento se reflejaron en el destello de sus ojos dorados mientras sostenía el boleto en su mano.
- Señorita Nakamura, es un gesto muy amable de tu parte. - Expresó Crowley, con una mezcla de gratitud y caballerosidad. - Aceptaré con gusto la invitación y estaré allí para apoyarte en tu actuación.
Ante la aceptación, Shiori al inicio lo miró sorprendida, pero luego le sonrió aliviada y agradecida.
- Muchas gracias, director. Significa mucho para mí. - Agradeció Shiori sinceramente.
- Será un honor verte brillar en el escenario. - Respondió el director, ahora sí, sobando de manera correcta la cabeza de la albina y acercándose a un lado de su cara para susurrarle. - En dos días recibirás un pequeño detalle de mi parte. Espero que te sea útil para tu presentación... si decides usarlo.
Con esas últimas palabras, Crowley se retiró de manera calmada, dejando a Shiori con una mezcla de emociones.
Ya para cuando la sombra del director desapareció, todos miraron de manera interrogante a la albina.
- ¿Qué habrá querido decir con eso? - Susurró Shiori recordando lo ultimó que mencionó el director.
- Oye... ¿En verdad piensas invitarlo a él? - Grim alzó una ceja . - De todas las personas que conocías decides invitar al origen de nuestras pesadillas.
- ¿Y porqué nó? Él también siempre ha estado al pendiente de nosotros. - Ella también cuestionó su pregunta.
- "Eso es porque siempre te quiere pedirte favores." - Pensaron muchos.
- Más a tí que a mi. - Murmuró bajito Grim, pero aun así Shiori lo escuchó.
- No digas eso, aunque no lo parezca él también está al pendiente de tí.
- Ya, pero quitando de lado eso ¿Realmente piensas que fue una buena idea darle un boleto a él? - Habló Ace, acercándose a la albina.
- ¿Por qué no debería serlo? - Ella ahora habló con el chico de pelo terracota.
- Es que... hmm como decirlo... - Deuce trató de pensar en las palabras adecuadas. - ... Es el director.
- Ehhh ¿sí? ¿Lo es? - Shiori lo miró confundida.
- Y prácticamente él quien dirige el instituto donde se llevará a cabo el festival cultural... - Añadió Epel.
- ¿Aja? - Shiori asintió con duda.
Hubo un silenció en la sala, es más hasta un arbusto del desierto había pasado por allí.
- Creo que no estás entendiendo el mensaje... - Suspiró Ace a modo de rendición.
- ¡¿Qué?! ¡¿Cuál mensaje?! - Chilló al albina.
Y antes de que el tiempo avanzara Vil interrumpió la escena.
- Suficiente, volvamos a la práctica. - Comentó de manera calmada pero firme.
Como si eso hubiera sido suficiente, todos acataron la orden de Vil y se reunieron para empezar a practicar. Aunque de todo el grupo presente, Jamil, desvió su mirada hacia donde estaba Shiori y un leve ceño de preocupación se formó en su cejas.
Los temblores en las manos no eran una buena señal, y a pesar de que pasaron varios días juntos en el dormitorio, de alguna manera se sentía que todavía sentía una gran brecha que los dividía a los dos. Con todo lo que hasta ahora sabía, en su cabeza había visto varios escenarios en donde él sacara el tema de conversación y todas y cada una de ellas terminaba mal porque todavía había partes de ella que él no entendía del todo...
... y si no puede entender como es que ella ve el mundo, entonces no puede ser de ayuda por más que tuviera las intenciones.
Y él no fue el único en pensar eso. Tambien hubo un par de ojos rojos que también lo se hicieron la misma pregunta.
Cuando todos empezaron a ensayar, Grim se acercó a Shiori para conversar un poco con ella.
- Definitivamente se siente tan diferente en comparación con el caos del primer día. - Sonrió Grim, olvidándose el tema de la invitación a Crowley
- Sí, me emociona ver lo que pasará. - Respondió Shiori sacando su rosario para sobar una de la cuenta en específico con una sonrisa. - Ganar ya no es sólo un sueño...
Parecía ser que las cosas iban a ir bien, ya no tenía visiones, le quedaba poco para la presentación y todo lo que quedaba hacer era esperar...
Y mantener su cabeza en su sitio
Shiori dejó de juguetear con el rosario y nuevamente regresó su mirada hacia el último boleto que le quedaba entregar. Ya estaba tratando de pensar con cuidado a la persona a quien iba a entregárselo, cuando inesperadamente, al verlo con cuidado, se percató de que había algo raro con ese boleto.
- ¿Es mi idea es muy grueso? - Susurró Shiori, pasando sus dedos por el borde del boleto.
Al pasar lentamente sus uñas ella notó como estas se hundieron un poco. Tenía una pequeña abertura.
- ¿Qué?
Por curiosidad, Shiori empujó un poco más su uña, sin dañar el boleto, para ver como este poco a poco se iba separando hasta dividirse en dos.
El boleto que tenía traía pegado otro boleto para la VDC.
· ┈┈┈┈┈┈ · ꕥ · ┈┈┈┈┈┈ ·
Cuando llegó la noche, Shiori se encontraba sentada cómodamente en la cama de su cuarto. Se encontraba al lado de un durmiente Grim que no paraba de roncar suavemente mientras que ella estaba anotando lo último que le faltaba para tu presentación. Ya era la hora de su descanso, pero de alguna manera todavía no tenía sueño.
Al inicio pensó dibujar un poco en la tableta, ya que quería probar el programa de dibujo que tenía instalado, pero también le había dejado un mensaje a escribir a la única persona posiblemente despierta a esta hora, quizás para chatera un poco.
Pasarón los minutos, y justo cuando iba a parar de dibujar, su teléfono empezó a timbrar por la llegada de un mensaje.
Idia está conectado...
De la conversación express, que pensaba tener, se terminó convirtiéndose como siempre en una cadena de intercambio de memes y de desahogo por parte de la fémina.
- Moh, ya casi estoy al borde
del colapso ('Д`❀)
- Bruh! ¿Qué esperabas de este
tipo de eventos? estas cosas te
dejan más seco que el pobre
intento de alíen que quisieron
presentar en las noticias.
- F
(Anexo de imagen)
Shiori soltó una leve risa ante la imagen del seco y pobre alíen echado en una especie de colchoneta blanca. Parecía totalmente falso por la forma de los huesos, pero era material útil para editar.
- No me sorprendería si en
algún día de estos termine
igual. (›'ㅅ'‹ ❀)
-(Anexo de imagen editado)
- KEKWASDFGHJKLZXC! XD
- ¡¿XQ LE DIBUJASTE TU
CABELLO?!
- Ahora cada vez que escuche a
alguien de ti esta imagen me va
a perseguir por el resto de la
semana.
Con una sonrisa maliciosa, Shiori no tardó mucho en usar este dato como un arma poderosa y de extrema maldad.
Kore❀ cambió su imagen de perfil
- Gracias por la idea
ヾ( ❀~▽~)ツ
- WDH! XD
- Tu kokoro está lleno de
- awvgfvakwbela!(❀ ≧ ∀ ≦)
Al otro lado del espejo, Idia se encontraba sentado en su silla riendo. Había hecho una breve pausa de su invento, para chatear un poco.
Ya habían pasado como un par de semanas desde que ambos intercambiaron número y vaya que fue una bonita y nueva experiencia para Idia. Al inicio no sabia sobre que temas podría conversar con ella. Osea... sí... tenían en común los géneros musicales y la película de Pumpkin hollow pero luego de ello ¿Qué más? Gran parte de las conversaciones dependen mucho de los temas que ambas personas puedan tener y era algo que a Idia le preocupaba mucho, ya que no sabía que otro tema tocar sin sonar muy raro.
Se la había pasado de vueltas en su cabeza, pero al final subestimo los temas de conversación de Shiori. Por qué ni bien ella empezó a hablar de memes... pues como que le dio más acceso para que él hablara de más temas con ella, aparte de empezar a bromear poco a poco e intercambiar algunos datos o palabras provenientes sobre ese otro mundo oriental y que le resultaban familiares para él gracias a los animes.
Con los días le resultó mucho más fácil escribir con ella, ya que Shiori no se ofendía rápidamente y si lo hacía casi siempre lo expresaba a modo de juego. Obviamente las conversaciones no fueron consecutivas, pero como que últimamente Idia notó que Shiori se trasnochaba mucho y eso quizás se podría traducir a que había algo que no le dejaba dormir a la fémina.
No iba a abarcar el tema, porque preguntar directamente sería muy intrusivo y él no era esa clase de persona. Por lo que simplemente dejó las cosas como estaban y continuó escribiendo lo primero que se le llegaba a la cabeza.
No quería terminar su conversación tan pronto.
- ¿Qué es lo que te falta para
completar?
- Esperar el vestuario, conseguir
las largas telas y capturar a
alguien que sepa de luces.
Idia arqueó la ceja ante este dato.
- Ayo? ¿Hay un fallo en con la
luz de tu dormitorio?
- Sí... pero no es ese tipo de luz.
- Vil me informó que el escenario
contará con una especie de
reflectores y pantallas virtuales...
esos de los que un programador
los crea tras bambalinas para
hacer una secuencia de
imágenes y luces durante el
baile.
- Ahhh... como lo que usan las
idols en sus presentaciones.
- Ese mismo (˘ ▽ ˘ ❀) estaba
pensando visitar tu dormitorio
justo para ver ese tema con
algunos de tus residentes.
- A ver si encuentro a alguien
quien ayude a esta dama
en peligro.
- Haber si tengo suerte XD
(❀*^ิ艸^ิ*)
- "¿Ella vendrá al dormitorio?" - Idia abrió sus ojos sorprendido.
Se podía notar como en su rostro se iba dibujando poco a poco una ligera sonrisa que solo la soledad de su cuarto podía ser testigo.
- "Oh si~, Kore vendrá a Ignihyde~" - Habló alegremente el ello de Idia, casi bailando la conga por la noticia.
- "Me debes de estar bromeando." - Gruñó su superyó. - "¿Es que acaso no te das lo que eso significa?"
De la sonrisa que tenía antes, luego se transformó en una mueca llena de amargura que hasta le hizo fruncir el ceño.
El motivo detrás de ese cambio era que había un pequeño detalle que era pequeñito pequeñito pero que era muy importante.
- "¡LOS OTROS RESIDENTES!" - Exclamaron internamente Idia y su Superyó, casi sintiendo el cabello de su cabello que amenaza con volverse rojo.
Ahora, esto no significaba que tuviera algún resentimiento con ello. Al contrario, eran compañeros a los que algunos podía tolerar. Él no se metía en sus vidas y ellos no se metían en la suya.
Era, en términos resumidos, conveniente para él y su estilo de vida.
Pero algunos de ellos podrían ser más raros que él o hasta ser potenciales doxeadores. ¿Quién le podría asegurar que uno de ellos sea como el loco sujeto de Perfect Blue? Ahora si sumas esto con la presencia de la única chica guapa que estos sujetos verán de cerca en toda su vida real, pues podría ocurrir varios escenario en los que le empezarían a hablar de temas que estaba 100% seguro que incomodaran a Shiori.
- "Y no solo eso, también está en cómo es la personalidad de Shiori." - Razonó su superyó.
- ¡Es verdad! - Idia casi se levantó de golpe de su silla.
La personalidad de Shiori se podría calificar como la waifu ideal, ya que trataría en lo más posible ser amable con cualquier sujeto que se le cruce en su camino. Y si lo recordaba más, ella hasta podría ser capaz de intentar ofrecer una recompensa a modo de agradecimiento por el favor que le estaban haciendo.
Mezcla eso con los posibles gustos extraños, que podrían pedir aquel NPC que se tope con ella, y tendrás como resultado... que Shiori ya no quiera venir nunca a Ignihyde o que cada vez que hablé con él recordará la mala experiencia. Si eso llegara a pasar, entonces ya no querrá volver a hablar con él porqué era el líder de todo ese dormitorio y todo su progreso se irá directamente al caño por culpa de un tercero que no se midió.
¡Y si eso ocurre...!
"Hermano... sniff... Shiori nee-chan ya no me quiere hablar..." - Lloró fuertemente el Ortho imaginario de su cabeza.
- "¡AH! ¡NO! ¡NO! ¡NO! ¡DEFINITIVAMENTE ESTO SERÁ UN TERRIBLE BAD ENDING!" - Exclamaron Idia, el superyó y su ello al mismo tiempo.
Tenía que evitar a toda costa que Shiori venga a Ignihyde y que eso NPC'S la vean. Al principio pensó poner una excusa para que ella ya no vea necesario ir a Ignihyde, pero el hecho de imaginarla agradeciéndole a otro chico de otro dormitorio lo incomodó mucho.
Solo había una manera de hacerlo, sin sonar como un desesperado y procurando en secreto mantener a Kore lejos de la vista de los demás.
- ...No sé si ellos te tomen como
una "dama en peligro"
exactamente.
- ¡¿Esquiuss mii?! (╬ 益 ❀)
- ¿Qué estás tratando de
decirme?
- A que no necesitas buscar a
ninguno de los residentes de por
aquí.
Era ahora o nunca, ya lo había pensado varias veces y está listo para hacer este pequeño sacrificio por su hermanito y por el bienestar de su "progreso" con Kore.
- Puedo ayudarte con el tema de
las luces.
¡Ya está! ¡Lo había hecho! Se había ofrecido ser la encadenada Andrómeda de esta situación, solo que en lugar de ser ofrecido al cetus, se estaba ofreciéndose a un ángel benevolente. Puede que en el proceso "muera", pero es un sacrificio que está dispuesto a aceptar.
- ¡¿AYO?! Σ(꒪◊꒪❀ )
- ¡¿Enserio Idia?! Pero, ¡¿No se te
será un problema con tu
proyecto para el festival
cultural?!(◞‸◟❀)
- No me perdonaría si te lleno de
más trabajos de los que ya tienes.
(◞‸◟❀)
Idia no pudo evitar sonrojarse ante la preocupación y amabilidad de Shiori. Como era de suponerse de ella, era alguien quien siempre se preocupaba mucho por los demás y ese era un rasgo que a Idia le agradaba y apreciaba mucho de ella. Una pena que no todos los normies de esta escuela sean como ella o como Muscle Crimson.
- EZ
- Programar luces no es nada
fuera del mundo. Lo puedo acabar
en un dos por tres y te pasaré una
memory card para que se lo
entregues a quien esté a cargo de
las luces.
Hubo una breve pausa entre la conversación que en un inició llenó un poco de ansiedad al joven, pero, al ver como a los pocos segundos se activó el aviso de que Shiori estaba escribiendo, al final pudo ser testigo del veredicto final de su decisión.
La respuesta de Shiori fue justo y tal como pensó él.
- Idia-kun... Arigato gozaimasu!
No tienes idea de lo mucho que
me ayudarás (QДQ❀)
Idia soltó un suspiro de tranquilidad, estaba a salvo... por ahora.
- Ya es la segunda vez que me
ayudas, esta vez prometo
recompensarte mucho
por hacerme este favor.
('▽`❀)
- Lo sabía... - Susurró Idia, negando la cabeza pero con su sonrisa de alivio.
- Me conformo con lo que sea.
- ¿Y qué te parece un postre a
mano? Los bocadillos japonés
son mi especialidad
(❀ ˘▽˘)っ
- ¡¿Oho?! ¿Estás segura de ello?
Tengo gustos muy quisquillosos y
más sin son por los dulces.
(`∀')Ψ
- Jejeje eso déjamelo a mi
(ㆁᴗㆁ❀)
Sip, todo volvió a la normalidad.
Había ganado este encuentro y además se ganó una bonificación extra.
Nada podría ser más que perfecto...
- BTW! te pasaré los videos de
mis dos performance con la
pista musical para que te
guíes de los tempos.
Un disco rallado sonó dentro de la cabeza de Idia que lo dejó frio en su lugar.
- ¿Cómo dices que dijiste? - Idia leyó nuevamente el mensaje con ojos saltones y el cabello casi rosa.
- "¿V-Videos?..." - El superyó también congelado.
- "¡Aha~! Fue un placer trabajar con ustedes." - Sonrió el ello emocionado y aceptando su destino.
- Puede que esté un poco
despeinada por los ensayos
pero te lo dejo todo a tu
criterio
Eso se olía como un enorme peligro inminente para Idia, tenía que negarse, ya que si es lo que estaba pensando pues su corazón no lo iba a resistir mucho tocar el elixir sagrado del edén y terminará muriendo de la forma más patética posible como cualquier mortal aparte de finalmente quebrantar el único código de honor que todo otaku legendario tiene... "Simpear a un humano de carne y hueso"
Ya le pasó con la foto de la Fairy Gala y ahora si ella le muestra un video suyo...
- "¡DETENLA! ¡QUE NO TE ENVIE ESOS VIDEOS" - Chilló el superyó, tratando de hacerlo reaccionar rápidamente.
Se fio de su rapidez para llegar a tiempo y escribir el mensaje, pero ya era demasiado tarde.
No había escapatoria para sus ojos mortales, estaba a punto de ser testigo de la ambrosia que se le fue otorgada.
(Se han enviado 2 videos)
Shiori sonrió satisfecha al ver que el los archivos se enviarán correctamente y estaba esperando la confirmación de Idia, de que los videos se podrían abrir, pero ya se estaba empezando a demorar un poco.
- ¿Qué extraño normalmente responde rápido? - Shiori preguntó con los ojitos hechos puntitos y con un signo de interrogación en su cabeza. - ¿Se habrá dormido?
- ¿Holo?('△`❀)
Nuevamente no hubo una respuesta inmediata, y envió un tercer mensaje para comprobar si en verdad estaba dormido.
- ¿Idia-kun?¿Está todo bien?
Al tercer mensaje, recién obtuvo una respuesta, solo que esta vez fue un poco más corta.
- Sí, SRY! Los estaré revisando durante
el día.
- NTP.
- Me iré a descansar por ahora así que
GN!
Shiori también se despidió de Idia y finalmente apagó su teléfono. Le resultó un poco raro esa última conversación, pero al final concluyó que a lo mejor ya se quería ir a dormir y ella iba a respetar.
Aunque, ella todavía no se quería ir a dormir.
- Tonto insomnio... - Susurró Shiori con el ceño fruncido. - Siempre es lo mismo cada febrero...
Luego de su queja, ella giró su mirada hacia el espejo, esperando a ver si había una reacción como la última vez que lo vio, pero nada había pasado en estos días.
- Hoy no pasa nada en el espejo... - Susurró ella con una ligera preocupación. - ¿Y si Mickey solo era un sueño? ¿Cuándo volverá?... necesito respuestas...
Antes de que se sumergiera en sus pensamientos, unas pequeñas partículas grises empezaron a bailar afuera de su ventana, como si fuera la sombra de la nieve volando en el frío.
- Pero se supone que ya no habrían nevadas... - Shiori casi se levantó con cuidado de la cama y se asomó al vidrio de la ventana.
Mirando por todos lados, Shiori no vio ninguna partícula de nieve cayendo y pensó que hasta lo había imaginado..
Hasta que...
- ¿Y eso...? - Shiori bajó un poco la mirada hacia algo que se iba acercando a su dormitorio.
Debido a la capa congelada de la ventana, todo se veía un poco borroso, pero aun se podía vislumbrar un poco como una especie de sombra o mancha oscura se arrastraba en la nieve con ¿los brazos? si se podría decir con exactitud.
- ¿Qué? - Shiori trató de entrecerrar un poco sus ojos esperando ver un poco más de claridad a través de la capa fina congelada.
Pero al hacer eso, la mancha rápidamente como que levantó su disque "cabeza" hacía donde estaba Shiori, mostrando un par de destellos carmesíes que la observaban con una profunda ira y rencor.
Como si hubiera habido una reacción en cadena, una leve punzada automáticamente golpeó la cabeza de Shiori que casi la obligó a desviar la mirada. Ella se llevó sus manos a su cabeza esperando apaciguar el dolor, pero cuando ocurrió el contacto... el dolor desapareció tan rápido como apareció.
Fue una sensación confusa para Shiori, pero ¿Y la sombra?
Sin pensar mucho si el dolor regresaría o no, Shiori nuevamente regresó la mirada al vidrió pensando que a lo mejor la sombra seguía allí, pero esta vez no había nada más que solo de la blancura de la nieve.
Ella parpadeó como un par de veces, asegurándose de que estuviera viendo correctamente, pero nada cambió.
- ¿Habrá sido mi imaginación? - Susurró Shiori, esta vez abriendo con cuidado la ventana, para que el frío no llegará a Grim.
Al sacar la cabeza de la abertura que la ventana le permitía, activó el Ajna esperando ver algún rastro de energía o áurico, pero nuevamente no había nada.
Esto sacó muchas interrogantes en la cabeza de Shiori ¿Qué diablos acaba de pasar? tantas preguntas aparecieron en su cabeza, pero que fueron esfumadas cuando ahora varias luces verdes empezaron a danzar en el viento.
- ¿Otra ilusión? - Pensó Shiori, frotándose los ojos y abofeteando sus mejillas.
Pero las luces verdes seguían allí y al mismo tiempo apareció de una familiar presencia que se situó al frente del dormitorio abandonado.
No se necesitaba pensarlo mucho, ya que ella reconoció al instante el tipo de aura que emanaba esta aparición y saliendo de su cuarto, obviamente cerrando la ventana en silenció antes, se puso el saco de su uniforme y abrió la puerta de su dormitorio rumbo a las rejas oscuras con una sonrisa dibujada en su cara.
- ¡Tsunotarou~! - Shiori lo llamó con una mano alzada, tratando de llamar su atención.
Cuando escuchó su apodo, la fae de cabello y cuernos azabache, giró su mirada hacia donde provino la voz y con una suave sonrisa le devolvió el saludo.
- Ha pasado un tiempo, hija del hombre ¿Ha cambiado algo recientemente? - Preguntó Malleus.
- Sí, muchas cosas se han estado moviendo rápido últimamente, pero en general todo está relativamente bien. - Asintió Shiori.
Escuchar eso le trajo un poco de alivió a la fae quien no paraba de desviar sutilmente sus ojos entre la cara de la niña y su mano derecha. Todavía la información que le dio Lilia rondaba en su cabeza como si hubiera sido fresca, por lo que trató de continuar de manera fluida y natural.
- Es bueno escuchar eso ahora. - Malleus suspiró. - Me alegra verte disfrutar.
- Veo que también estás usando el cristal. - Rio Shiori.
- Me sorprende mucho que lo sepas, incluso cuando no lo llevo a la vista. - Los ojos verdes de la fae se abrieron un poco, mientras sacaba de su cuello el cristal que ella le había regalado.
- Bueno se puede decir que ellos son una parte de mí. Por supuesto que sé cuando algo de mi firma está cerca. - Shiori explicó casi vagamente.
Sin embargo, el simple hecho de mencionar la firma hizo que su mente casi recordará automáticamente el día en que recibió la tarjeta de Lilia cuando regresó a casa.
"Vengo a entregarte una tarjeta navideña dirigida por una determinada persona."
Las siglas M.D. habían perseguido en silenció a Shiori. Todavía recordaba, con un poco de vergüenza, como había pensado que su médico le había escrito una carta navideña cuando este mismo le confirmó que no había enviado nada. Durante las próximas semanas, al regreso de las clases, ella trató de buscar al tal M.D. en todo el bendito campus, ya que las únicas personas que la conocían eran dentro del instituto, pero hasta ahora no tuvo éxito. Tuvo que dejar la búsqueda desde que inició todo este tema del VDC, sin embargo había una persona que todavía no le había preguntado sobre la carta.
- "Nah, no lo creo..." - Pensó Shiori, pensando en las probabilidades de que las siglas del nombre Tsunotaro fueran M.D. - "...pero, preguntar no me cuesta nada."
Así que estando segura de lo que iba a hacer, Shiori le preguntó:
- Oye, Tsunotaro. Durante las vacaciones de invierno, he recibido una carta con las iniciales de M.D. - Ella hizo una breve pausa y encendió su Ajna, solo por si acaso. - De casualidad ¿Fuiste tú quien me envió la tarjeta navidad?
Shiori estaba muy segura de que iba a escuchar el característico "no" que siempre recibía ante esta respuesta, pero nada la preparó para lo que Tsunotaro le iba a decir.
- Ah, sí. Le confié a Lilia una carta que debía entregarte personalmente. - Asintió Malleus como si nada.
Shiori se quedó de piedra en su lugar y con los ojos hechos unos puntos en blanco, el Ajna reveló que estaba diciendo la verdad.
La respuesta la tomó tan desprevenida que todo lo pudo hacer fue gritar en su mente.
- "¡Quedé como payaso! ¡Sí fue él!" - Chilló Shiori al ver como el aura de Tsunotaro no se alteró ni un poco.
Su mente quedó como un caos, seguido de la imaginaria imagen de un carrito lleno de payasos de circo flotando sobre su cabeza recogiendo una versión diminuta de ella misma.
Ante la pose congelada de Shiori y la nula reacción que uno se esperaba al "descubrir" su identidad, Malleus, llegó a la conclusión de que la niña, a pesar de darle una pequeña pista de su nombre, todavía no lo había descubierto lo cual le pareció gracioso.
- De hecho, parece que no sabes nada de mí. Ignorante de nuestro mundo, por así decirlo. - Rio Malleus ante este juego que se había autoimpuesto con la hija del hombre.
Al escuchar la risa, Shiori despertó de su cabeza y con un sonrojo lleno de vergüenza, con la poca dignidad que tenía, simplemente hizo un puchero y desvió su mirada a un lado.
- B-Bueno hay muchas personas que pueden tener M.D. cómo siglas en sus nombres como... no sé... como Malorkus Dorkus o yo que sé Marciana Delgadina. - Shiori se excusó rápidamente.
Aquella cara enojada solo hizo que Malleus simplemente siguiera manteniendo su deleite por la frustración de la humana, aunque en su mente todavía se preguntaba:
- "De verdad existen nombres como Marciana Delgadina? ¿Quizás debería consultarlo con Lilia?"
Mientras Tsunotaro estaba concentrado en lo suyo, Shiori, por otro lado, pensó en el hecho de cómo este amigo nocturno realmente se había tomado el tiempo en escribirle una bonita carta y, de pensarlo aún más, ahora la hacía sentir un poco mal por no haberlo invitado a su cena navideña. Lilia había mencionado que nadie la había invitado a ninguna reunión, lo cual resultaba muy triste para cualquiera que pasara por esa situación. De haber sabido antes de que era él, por supuesto que le hubiera dado una respuesta rápida a Lilia para invitarlo a la cena que tuvo en su casa junto con Grim y los fantasmas.
- "¡¿Por qué Tsunotaro?! ¡¿Por qué no me dijiste que eras tú en la carta?!" - Shiori derramó varias lágrimas cómicas de sus ojos mientras imaginaba a un pobre Tsunotaro pequeño mirando a la ventana mientras decía las palabras "En cualquier momento" - "La próxima vez que pasé un evento... juro que esta vez te pienso invitar."
Shiori metió sus manos a los bolsillos de su saco, ya que el frío empezaba a congelar sus dedos, pero, al hacer eso, Shiori se percató de que tenía algo sólido pero flexible. Al sacarlo se dio cuenta de que eran los últimos boletos que le quedaban para el VDC.
Como si un foco se le hubiera prendido a la cabeza de la albina, rápidamente se dirigió a Tsunotaro y le dijo:
- Oye, Tsunotaro, ¿Qué te parece esto? - Ella lo llamó, logrando así que el fae detuviera de lo que estuviera haciendo para extenderle un boleto. - En agradecimiento por la tarjeta, me gustaría invitarme como mi amigo al VDC.
Malleus bajo su mirada hacia lo que la hija del hombre tenía en sus manos y con un ligero abrir de sus ojos verdes, vio la tan familiar entrada del VDC.
- Esto es... ¿Un boleto para el espectáculo del festival cultural? - Malleus extendió su mano enguantada para examinar con cuidado los delicados detalles del boleto. Su expresión mostraba una total incredulidad...
Estaba siendo invitado...
- ¿Me estás invitando a ir contigo? - Malleus levantó sus ojos como platos hacia ella. Una cálida sensación en su cuerpo empezó a calentarse al punto de sentirse muy agradable.
Shiori asintió dócilmente, y sonriéndole con amabilidad ante la expresión de Tsunorato que hasta incluso pudo ver los "imaginarios" brillitos que flotaban alrededor de él, aparte de las luces verdes.
- El director nos dijo que invitaremos a nuestros amigos y familiares, y me gustaría mucho que tú fueras conmigo al VDC. - Confirmó nuevamente la albina.
Ante esas palabras, una suave risa escapó de los labios de Malleus. Realmente esta niña cada día lo sorprendida con cada cosa que hacía...
- ¡JaJaJa! En verdad, no conoces el significado del miedo, querida... - Habló Malleus tranquilizándose y mostrándole una suave sonrisa llena de agradecimiento. - De acuerdo, entonces aceptaré con gratitud su invitación.
- Que bien. - Shiori se alegró.
- ¿Actuarás tú también?
- Sip, como parte de la introducción y la despedida del evento. - Asintió Shiori levantando dos de sus dedos delgados.
- Entonces las cosas se pondrán muy interesante. - Malleus arqueó una ceja divertida. - ¿Schoenheit y Asim participarán también? Estoy deseando que llegue el día del festival.
- Yo también lo estaré esperando, aunque de tan solo pensarlo me hacen sentir un poco nerviosa. - Admitió Shiori.
- ¿Y por qué piensas eso? - Malleus arqueó una ceja.
- Bueno... la introducción y el cierre es como... el quién va a poner la valla del evento. Si los demás participantes muestran un trabajo increíble, que estoy segura de que lo harán, ...Pueden que opaquen lo que quiero mostrar. - Shiori suspiró. - A veces temo que mi trabajo no esté a la altura de ellos.
Hubo un breve silencio entre ambos, pero que fue roto por una sola persona... o mejor dicho por una Fae.
- Los nervios pueden que sean traicioneros para los humanos, pero me parece muy descabellado de tu parte el que compares tus capacidades con el de los demás. - Aconsejó Malleus.
- ¿Cómo puedes estar seguro de ello? - Shiori lo miró.
Entonces Malleus miró de reojo la colcha que escondía las flores que ella había plantado.
- En el mundo hay miles de flores distintas. - Comenzó Malleus, empezando a juguetear con un poco de su magia entre sus dedos. - ¿Realmente existe alguien con la autonomía suficiente para determinar cuál de todas ellas es la más bella? Ya sea una eterna glicinia o una delicada dalia... ¿Cuál de todas ellas crees que es la más hermosa?
Una brillante y delicada dalia roja se formó en la mano de Tsunotaro.
Shiori se quedó muy absorta con la pregunta que le dio Tsunotaro de alguna manera entendía a donde quería llegar con la comparativa y que era imposible delimitar cuál de todas era la más hermosa porque cada una de ella tiene una forma y un propósito. De alguna manera el pensar, la respuesta la ayudó mucho a calmar un poco sus nervios, y todo nuevamente se lo debía a Tsunotaro.
Tan concentrada estaba en sus pensamientos que no se percató como Tsunotaro se había acercado a Shiori para apartar un poco de su cabello blanco para colocar la dalia roja. Hubo un momento en el que ella se estremeció ante el toqué del dedo de Malleus detrás de su oreja humana, ganándose otra silenciosa risa de la fae.
- Te dejo con esa pregunta presente... Buenas noches, Shiori... - Se despidió Malleus, desapareciendo poco a poco junto a las luces verdes que flotaban por allí.
Luego de un silencio, Shiori parpadeó un par de veces para despertar. Pero, al final, sacudió cualquier pensamiento intrusivo solo para que al final sonriera hacia donde Tsunotaro desapareció.
- Me alegra que aceptaras... - Dijo ella continuando mirando aquel punto durante un largo rato, aunque como siempre se había tarde lo que se había olvidado preguntar. - ¡Ah! ¡Otra vez olvidé preguntar su nombre! - Lloró dramáticamente.
Estaba tan distraída que cuando regresó al dormitorio no se percató de cómo en la zona, en donde estaba parado Malleus, había varios capullos de distintas flores que habían brotado sobre la nieve...
... y olvidando también la sombra que vio en la ventana.
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De alguna manera, esa noche estaba lejos de ser tranquila. Jamil se despertó alrededor de las 12 de la madrugada, según lo que marcaba su teléfono, alertado por un ligero ruido proveniente del frente de la puerta de Kalim. A pesar de las garantías de Shiori sobre la seguridad del dormitorio con los pergaminos, la costumbre de siempre estar al tanto del bienestar de Kalim era algo que lamentablemente sería muy difícil de borrar en su sistema y ahora ya se encontraba afuera de su cuarto, observando como el interior del cuarto de Kalim estaba vació.
- "Tch, ya sé a donde se fue." - Suspiró Jamil, dirigiéndose a las escaleras que conectaban al primer piso.
No había necesidad de reflexionar mucho; situaciones como esta ya se habían repetido en el pasado, y todas se resolvían de la misma manera.
-No te dije que, si necesitabas beber, pasaras por mi cuarto primero, Kalim- Jamil entró a la cocina del dormitorio. Efectivamente, Kalim estaba sentado en la mesa con un vaso de agua en sus manos.
- Perdón, no te quería despertar. - Se disculpó el albino ni bien escuchó la voz de Jamil.
Este solo suspiró, sabiendo que la cosa hubiera terminado diferente si Vil lo hubiera encontrado. Aunque no diría nada por beber agua, le daría un sermón por estar despierto hasta altas horas de la noche.
- ¿De todos modos, qué haces despierto a esta hora? - Preguntó Jamil, provocando la sorpresa de Kalim ante esa pregunta inusual.
- Hem... no me pasa nada... - Mintió Kalim desviando la mirada. , esperando que Jamil no se diera cuenta.
Pero por favor, es Jamil Viper. Prácticamente, lo conocía más que la palma de su mano y era más que obvio que notara la descarada mentira mal disimulada que el albino le pudo haber dado en toda su vida.
- Das asco mintiendo y lo sabes muy bien. - Comentó Jamil directamente.
Kalim bajó avergonzado la cabeza, mirando fijamente el vaso con agua.
- Es solo que... no podía dormir. - Su dedo trazó el borde la boquilla. - Mejor dicho, solo tengo una pregunta en la mente.
Normalmente, a Jamil no le importaría mucho lo que estuviera pensando, pero si por culpa de Kalim se distraía o no estuviera atento a los ensayos, entonces a bajar la calidad del grupo y por ende significa que Vil le dejará como tarea estar al tanto de él. Si realmente se quisiera evitar esa molestia, entonces no le quedaba de otra que escuchar lo que este tenía que decir para que se fuera a descansar.
- ¿Qué clase de pregunta? - Preguntó cautelosamente Jamil.
Kalim trató de organizar un poco sus ideas y en un tono preocupado dijo:
- Jamil... ¿Alguna vez te has preguntado cómo es la verdadera forma de alguien cercano a ti? - Comentó Kalim pensando en Shiori.
Jamil levemente el ceño.
- ¿Es que acaso no aprendiste nada de lo que pasó antes? - Le recordó, haciendo referencia a lo sucedido en Scarabia.
- No es eso... es más como... - Kalim trataba de buscar las palabras correctas y al final confesó. - ¿Cómo puedes ayudar a alguien a que vuelva a ser feliz?
- ¿Quién sabe? Se supone que eres experto en este tema. - comentó Jamil casi con sarcasmo. - Siempre riendo despreocupadamente y como si nada estuviera mal.
- Eso también pensaba yo, pero mientras más lo pienso, no tengo idea sobre lo que tengo que hacer. - Respondió honestamente Kalim. - Siempre pensé que si intentaba ser lo suficientemente positivo sería capaz de poder ayudar, pero me doy cuenta de lo mucho que no sé por dónde empezar. Es un poco frustrante, pero me siento muy inútil de no saber qué hacer.
Basándose en todo lo que escucho, no le hizo muy difícil a Jamil descubrir a quién se refería Kalim. Después de todo, solo había una persona que estaba pasando por todo este proceso, tratando de ocultarlo lo más que podía para que nadie le preguntara nada.
- Es muy difícil querer ayudar a alguien cuando no está dispuesta a abrir sus pensamientos. - Comentó Jamil, luego de haber permanecido en silencio. - Cuando menos grave sea el problema y más lejano será tu grado de cercanía con esa persona, por eso muchos optan por no intervenir mucho.
Kalim estaba a punto de responder, pero Jamil ya sabía lo que iba a decir.
- Y antes que digas que no puedes porque simplemente no puedes quedarte de brazos cruzados, haz que tu cabeza hueca funcione por un segundo. - Regañó Jamil. - Tienes que ponerte a pensar que tan cercano eres realmente con esa persona o qué tanto sabes de su motivación como para que acepte lo que está pasando.
El albino frenó su boca y simplemente miró hacia donde estaba Jamil, totalmente quieto, escuchando cada cosa que él decía.
- Si no conoces de ambos lados, entonces es lógico que no sepas qué decirle en un momento delicado o no. - Continuó Jamil, apoyándote en el marco de la puerta - Si la presionas demasiado, lo único que ganarás es que la otra persona, en lugar que te tenga confianza para dejarse ayudar, se va a alejar cada vez más.
La sala quedó en silencio nuevamente. Jamil recordó todos los ensayos y convivencias, notando la distancia que Shiori mantenía en todo este mes con cada chico presente. Él respetó esa distancia que ella impuso, pero también vio notó en silencio cómo luchaba con sus propios demonios. Incluso, por más que Ace y Deuce intentaban acercarse a ella para hablar, ella siempre prefería cambiar el tema.
- Así que dime... ¿Qué tanto realmente conoces de la vida de esa persona? - Preguntó Jamil.
Kalim buscó una respuesta apropiada para responder, pero deteniéndose a pensar todo lo que sabía era se percató de su conocimiento era algo nulo o muy básico
- Si no conoces nada de esa persona, entonces no creo que puedas hacer mucho... - Susurró Jamil, entrecerrando los ojos. - No importa que tanto sepas de esa persona, si no experimentaste el mismo dolor que pasó, nunca sabrás qué decir.
A estas alturas, Jamil se imaginaba que nuevamente habría un silencio entre los dos. Era el momento perfecto para llevar a Kalim de vuelta a su habitación y que descansara.
Lo único que no se esperaba fue lo próximo que iba a escuchar salir de los labios de Kalim.
- Pero... Tú sí podrías, ¿verdad?
- ¿Disculpe? - Jamil frunció el ceño ante esta petición. - ¿Qué me estás insinuando?
Kalim se alarmó al ver la expresión de Jamil
- ¡No es lo que te imaginas! - El moreno se corrigió. - Es que... tú eres analítico y listo, así que estoy seguro de que, si hay alguien que puede hablar con cuidado y ser disimulado... ¡Ese eres tú!
La sensación incómoda apareció en el cuerpo de Jamil, y viendo que esta conversación no estaba yendo hacia donde él quería, entonces decidió cortarla lo más pronto que podía.
- No. No vamos a hacer esto de nuevo. - Jamil negó rotundamente. - ¿Eres siquiera consciente de lo que estás diciendo?
¿Cómo es que este tonto le pide semejante cosa después de lo que pasó en Scarabia?
- ¿Por qué no? La ayudaste antes en el salón de baile. - Dijo Kalim ya sin importarle el hecho de ocultar a quién se refería. - Si hay alguien que sabe ir con disimulo, ese eres tú. Independientemente de lo que pasó en Scarabia, estoy seguro de que puedes hablar con ella.
- Ya te dije que no lo haré. - Nuevamente Jamil se negó, saliendo de la cocina para irse a dormir, y esta vez dejando de importarle el insomnio de Kalim o de las consecuencias que podrían pasar.
- Sé que puedes hacerlo. - Insistió Kalim, siguiéndolo hasta llegar a la sala común y prendiendo las luces con su pluma para ver en el camino.
- Lo siento, no puedo. - A este punto Jamil se estaba irritando de la insistencia de Kalim.
- Sí puedes, pero no quieres.
- Bien, no quiero. - Jamil esperó que esa negativa fuera suficiente, pero no lo fue.
- Solo por esta vez.
- No
- ¡Sí!
- ¡Ya te dije que no! - Esta vez Jamil levantó la voz.
- ¡¿Por qué no?! ¿Por qué no quieres ayudar a Shiori? - Kalin insistió una vez más.
Jamil se detuvo y estando harto de la voz chillona de Kalim, lo agarró del cuello de su camisa y lo acercó a él para finalmente decirle la respuesta que tanto quería oír.
- ¡Porque a ella he lastimado más que a nadie! ¡¿Qué no lo entiendes?! - Jamil lo miró con dureza, pero esa mirada era más que nada para sí mismo. - La he manipulado, casi la mato por mi estúpido plan y la obligó a hacer cosas que no quería hacer ¿Cómo esperas que alguien así la ayude?
Jamil se recordó respirar profundamente y, tratando de calmarse, soltó la camisa de Kalim, se sentó en el sofá y se pellizcó la frente, como si le doliera la cabeza.
Era cierto, estaba interesado en Shiori, quería conocerla más y hablar como lo hicieron antes de involucrarse en todo este asunto de su ex-plan para expulsar a Kalim. Lo había intentado por todo este bendito mes, pero...
- En tal caso, déjame ayudarte.
- ¡No!
...
-Intentaré distraerlo, pero necesito que tú y los demás se lleven a Kalim de aquí.
-Te lo agradezco, pero no hace falta...
...
- Quizás debamos acompañarte.
- No, todos ustedes son miembros importantes del VDC
... Hay que ser realista, Jamil ya había arruinado desde un principio su oportunidad de acercarse correctamente.
Todos sus avances y sus intentos de hablar eran tan solo un patético intento de devolver las cosas a como eran antes. Pero una hoja de papel arrugada nunca volverá a ser la misma hoja lisa que era antes. Incluso si sabía gran parte de lo que estaba pasando, no fueron por los medios que normalmente uno haría, y al final tuvo que acudir a su magia única para poder entender el porqué Shiori colocaba esa distancia.
El rechazo a todos sus intentos sutiles de acercarse fue un claro indicador de que su lazo aún tenía problemas. Parecía irónico, se dijo a sí mismo que no se arrepentiría de lo que hizo en Scarabia, pero si lo comparaba con todas las cosas que le hizo a Shiori en su estado de overblot, estas serían una de las pocas cosas de las que verdaderamente se arrepentiría.
¿No merecía Shiori algo más sano? ¿No merecía estar rodeada de gente que no le hiciera más daño? ¿Por qué debería ayudarla cuando él también estaba dañado?
No esperaba recibir alguna respuesta divina, pero lo que sí recibió fue la respuesta de un chico distraído y torpemente amable.
- Por qué eres su amigo... - Susurró Kalim.
Jamil se estremeció un poco ante esa respuesta, pero trató de disimularlo. Retirando la mano de su frente, miró cómo Kalim lo observaba con una mezcla de comprensión y tristeza.
- Puede que no entienda mucho los problemas que ella tiene, pero lo que sí puedo entender es el porqué ella también te considera como amigo. Es por la misma razón que yo tengo, o quiero creer que es así. - Kalim ahora pasó a mirar al suelo. - no le ofreces segundas oportunidades a aquellos a los que quieres mantener cerca.
Los ojos de Jamil se abrieron un poco, pero aun así se mostraba reacio a aceptar esas palabras como una excusa.
- Y ya sé qué veces tú o muchos me dicen que soy un tonto por hacer eso con casi todas las personas, ...- Kalim se rascó la mejilla. - ... Pero en el caso de Shiori puede que sus motivos no sean tan tomados a la ligera y creo que eso dice mucho... más de lo que se ve ¿No lo crees?
Jamil solo chasqueó la lengua, no lo quería admitir, pero había un grado de veracidad en las palabras de Kalim. Es más, fue gracias a estas palabras que le recordó lo que tanto él como ella hablaron en la cocina de Scarabia.
"Porque todos en algún momento hemos metido la pata y en grande. Confió en las segundas oportunidades y sé a quienes se las debo de ofrecer. Lo demás dependerá de lo que tú harás de aquí en adelante."
Casi se había olvidado de esa conversación, y mientras más la recordaba, sentía una nostalgia que lo hacía anhelar volver a ese momento de tranquilidad. En el que ambos podrían tomar té y galletas mientras se bromeaban mutuamente.
El silencio volvió a reinar en la sala, y tanto Kalim como Jamil no dijeron nada en los siguientes segundos. Aunque el razonamiento de Jamil le decía que se mantuviera a un lado, otra parte de él quería intentarlo una vez más.
Como dice aquella frase "La tercera siempre es la vencida."
Kalim se preocupó mucho ante el repentino silencio y temió que hubiera dicho algo que empeorara la situación. Pero, para su sorpresa:
- No puedo creer que haga esto. Realmente das cólera de tan solo hablar. - Sermoneo Jamil. - Que quede claro qué esto no lo hago como un favor para ti.
Kalim levantó la mirada y, después de pensar un poco, entendió con dificultad que Jamil estaba reconsiderado ir a hablar con Shiori y eso le sacó una sonrisa de alivio.
- ¡De acuerdo! - Asintió hiperactivamente Kalim, mientras se lanzó para darle un fuerte abrazo - ¡Te lo agradezco Jamil!
- ¡No me abraces de esa manera! - Jamil puso su mano en la cara del albino para alejarlo. - ¿Realmente estás tomando esta situación con seriedad? ¿Qué pasó con tu "no planeo perder"? Pareciera que lo has olvidado.
- No lo he olvidado. - Kalim lo miró con amabilidad. - Pero si esta es la única manera en que puedo ayudarla, entonces que así sea.
- ¿Y eres consciente de que esto me va a dar mucha más ventaja que a ti? - Entrecerró los ojos Jamil.
- Lo sé perfectamente. - Asintió Kalim. - Pero cuando te importa alguien... - Un leve rubor se pintó en sus mejillas. -... y si la quieres de verdad, prefieres mil veces que esa persona sea feliz... o eso es lo que siento.
Ante esa respuesta, la mirada de Jamil suavizó un poco. Todavía había un margen frío y cansado, pero era porque simplemente ya se le pasó el enojo y tenía sueño.
- Eres un tarado.- Susurró él, aunque no sonaba como un insulto.
Una leve risa se escapó de los labios de Kalim, seguida de un bostezo causado por el sueño.
- Ah, realmente me siento muy cansado. - Comentó Kalim frotándose los ojos
- ¿Qué esperabas? Son más de la media noche. - Respondió Jamil, levantándose de la mesa. - Ya vete a dormir.
Kalim asintió, tratando de contener su felicidad, pero repentinamente las luces de la sala empezaron a parpadear hasta apagarse.
- ¿Eh? ¿Qué pasó? - Kalim levantó su mirada confundida al foco.
- Quizás nuevamente sean las luces. - Agregó Jamil yendo al interruptor cercano que había en la habitación para comprobar que en efecto había una falla eléctrica. - Esto es algo que se lo tenemos que notificar a Shiori.
Tal parece ser que todo estaba confabulando para que hablara con ella de una forma a otra, lo cual le pareció un tanto irónico a Jamil.
- Dejemos esto por ahora. - Jamil volteó su cabeza hacia Kalim. - Ya mañana...
Pero las palabras de Jamil se cortaron al instante, ya que en una zona oscura de la habitación, casi detrás de donde estaba Kalim, un par de destellos rojos lo miraron fijamente.
- ¡Kalim agáchate! - Advirtió Jamil, tomando impulso desde donde estaba para llegar lo más rápido que podía a la vez que sacaba su pluma.
Todo pasó en cámara lenta. Ante la exclamación de Jamil, Kalim por inercia giró su mirada y su cuerpo hacia donde su vice líder estaba mirando. Cuando sus ojos se toparon también con los mismos destellos, notó como su visión ahora estaba poco a poco cayendo al piso seguido de la sensación de una mano a su espalda los estaba jalando
El motivo de ese cambió brusco de vista, era que Jamil llegó a tiempo en donde estaba Kalim y agachando su cuerpo, lo más que podía, tuvo el campo libre para conjurar un lazo que capturó su objetivo y lo alejó hacia el otro extremo de la habitación, justo al lado cercano de una ventana.
- ¡¿Qué fue eso?! - Dijo Kalim sorprendido ante lo sucedido.
- Alguien se metió en la casa. - Solo alcanzó a decir Jamil, frunciendo el ceño debido a tantas preguntas que llegaron a su mente. - "Es ridículo. La casa se supone que está protegida tanto afuera como dentro ¿Cómo es que no me pude dar cuenta de su presencia estando en la misma habitación?"
Fue entonces que Jamil, escuchando que no había alguna clase de forcejeo por parte del intruso, se puso al frente de Kalim y para susurrarle con cuidado:
- Mantente detrás de mí.
Esto era un protocolo de emergencia que Kalim conocía bien al derecho y al revés cuando alguien venía por su vida. Así que, haciendo caso a todas las indicaciones de Jamil, se colocó a su espalda y avanzaron con cuidado para prepararse para cualquier situación.
- "¿Cómo es posible que incluso con todo este ruido, nadie haya salido del cuarto a bajar?" - Jamil se estaba preguntado con preocupación y cautela, ya que no era normal que estando en el mismo dormitorio con Vil y Rook y tres fantasmas, quienes eran los más perspicaces ante cualquier ruido de la casa, estos no hayan sido capaces de bajar ni bien él levantó la voz cuando discutía con Kalim. - "No tiene sentido ¿Será que esta sombra habrá hecho algo que explique todo esto? ¿Qué demonios está pasando?"
Ambos fueron avanzando poco a poco, escuchando atentamente a cualquier ruido del ambiente que pudiera ser sospechoso, por lo que sostener con fuerza las plumas en la oscuridad era totalmente necesario.
Ya estaban a punto de acercarse a la mesa del centro, donde se encontraba la silueta totalmente inmóvil. Ya casi no le faltaba nada para ver quién era él quien se metió al dormitorio.
- "Sea lo que sea... lo voy a averiguar." - Fue lo que pensó Jamil finalmente, asomándose poco a poco para ver, con ayuda de la iluminación de la luna, que a quien atrapó con el lazo mágico fue...
- ¿Shiori? - Los ojos de Jamil se abrieron de par en par.
- ¿Qué has dicho? - Kalim se alarmó ni bien escuchó el nombre que a Jamil se le había escapado.
Como era de esperarse, Kalim se separó de Jamil para colocarse al lado de la chica. Una gran preocupación entró en cuerpo cuando comprobó que a quien habían tirado fue al diamante en bruto. - Hay por Ala ¿Ella está bien?
Casi de manera inmediata Jamil, deshizo las cuerdas y se agachó para comprobar si había algún rastro de dolor o herida. Para su suerte, no le había pasado nada.
- Ella está dormida... - Comentó Jamil calmadamente acercando su oreja a su nariz y boca.
- Menos mal. - Kalim suspiro de alivio, sintiendo como casi el corazón se le salía de su pecho. - Por un segundo pensé que se había lastimado por la caída. No sabía que Shiori pudiera ser sonámbula.
- No parece adolorida por la caída, pero no creo que esto sea un caso de sonambulismo.
Jamil miró por donde estaba antes y ahora más interrogantes aparecieron en su cabeza.
- ¿Por dónde apareció ella? El interruptor estaba cerca de las escaleras, no pudo haber bajado desde allí. - Luego dirigió su cabeza hacia al barandal que tenía el segundo piso. - La madera de esa zona es muy vieja, sus pasos se habían escuchado si hubiera caminado por allí... entonces ¿por dónde salió?
- ¿Qué ocurre Jamil? -Pregunto Kalim viendo como Jamil estaba mirando hacia otro punto. - ¿Alguien se despertó?
Lo que ambos jóvenes no esperaban era que al desviar sus miradas de Shiori, no se percataron como los ojos de la albina se abrieron de golpe. Revelando cómo estos globos oculares estaban iluminados con la energía áurica del estado Satori.
Rápidamente, ella, con su mano tatuada, intentó colocar la mano sobre la pluma de Jamil, pero inesperadamente Kalim sintió como una especie de punzada que le advirtió de que algo grande iba a pasar. Esta sensación lo puso tan alerta que sin pensarlo por un instante se interpuso.
- ¡Cuidado! - Exclamó el albino tocando la mano de la albina.
Cuando ocurrió el roce de ambas pieles, casi de manera automática, el sello de la mano de Kalim se iluminó seguido de una parálisis que dejó su cuerpo paralizado, como si fuera un muñeco inmóvil.
- ¡Kalim! - Jamil reaccionó ante la parálisis.
Tratando de corregir este error, a la albina no le quedó de otra que tomar, con su mano faltante, la mano que sostenía la pluma de Jamil y mirarlo directamente a los ojos. Antes de que Jamil pudiera decir algo, sus ojos grises se cruzaron con la luz lila de ojos de Shiori que se expandió aún más a tal punto de cegarle la vista de manera instantánea.
A pesar del ruido en el entorno, el resto de los jóvenes todavía permanecían dormidos.
Y ya te estarás preguntando ¿Cómo es que estos jóvenes podrían seguir durmiendo como si nada con todo ese ruido?
La respuesta a esta incógnita fue ni más ni menos que la cantidad exagerada de sellos que había iluminado debajo de las paredes. Todos y cada uno de ellos se iluminaron al entrar en contacto con la energía áurica de Shiori. Estos pergaminos tenían la única función de obedecer todas las órdenes que Shiori podría darles.
Si querían incendiar el dormitorio, podrían hacerlo realidad.
Si quieren proteger el recinto, activarían un campo protector que repele cualquier energía maligna que intentara entrar.
Si querían convertir un dormitorio en una trampa para los intrusos, entonces podrían gastar toda la energía áurica necesaria de aquellos que estén cerca para que no puedan despertar de su sueño REM.
Todo lo que necesitaban eran las órdenes de una sacerdotisa y una enorme cantidad de energía áurica para mantenerlo durante un buen rato.
Y fue entonces que todo pasó de una blancura lila a un fondo tan oscuro como el mismo Blot...
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- Arg... ¿Qué pasó?... - Se preguntó Jamil adolorido en la oscuridad.
Para su suerte la oscuridad no fue eterna.
- ¡Oye, oye! ¿Te encuentras bien? - Sonó una voz infantil cerca de él.
- ¿Eh? - Jamil abrió lentamente los ojos que al inició veían borroso.
Al abrirlos se percató de que había una especie de vapor con partículas esféricas que iban flotando alrededor de una niña de uno años con cortos cabellos blancos y unos ojos tan rojos como la misma sangre escarlata, que lo estaban mirando fijamente con una fuerte curiosidad.
A medida que su vista se iba aclarando, pensó que estaba de en la casa de Kalim y que quien estaba frente a él se trataba de alguno de sus 40 hermanos que nuevamente lo estaban visitando a hurtadillas, pero esta niña no tenía ni los tatuajes blancos o la piel característica de los demás miembros y además tenía una especie extraña bata muy roja, por lo que no podría ser alguien de la familia Al Asim.
- ¿Puedes respirar? - Preguntó nuevamente la niña agachándose un poco más.
Esa pregunta lo descuadró un poco, a tal punto que Jamil parpadeo anonadado ante ese tipo de pregunta .
- Si lo estás, trata de levantar tu mano. - Continuó ella todavía quedándose quieta en su sitio.
- ¿Y tú eres...? - Jamil le habló confundido mientras levantaba su mano derecha.
La niña inclinó su cabeza a un lado. Hubo una breve pausa en el ambiente, que luego pasó a ser una especie de grito contenido lleno de emoción. Sus ojos brillaron como estrellas y de sus labios se extendió una enorme sonrisa que iba de oreja a oreja mientras exclamaba:
- ¡Qué bien! - La niña se lanzó hacia él.
- ¡O-Oye espera! - Jamil no pudo evitar ponerse un poco alerta ante el movimiento brusco de la niña.
Pensó que iba a abalanzar sobre él o hacer algo más, pero ella solo pasó de largo.
- ¡Qué bien! ¡Qué bien! - Seguía diciendo la niña alejándose un poco más de Jamil. - Me alegra, por un momento pensé que sería la única niña aquí ¿En dónde estabas estas dos semanas?
Jamil desvió su mirada hacia la espalda de la niña agachada frente a la gran nube de vapor que tenía enfrente.
- "Oh, así que no me hablaba a mí." - Pensó Jamil, mientras miraba, se levantaba del suelo y miraba a todos lados.
Parecía ser una especie de campo o jardín totalmente cerrado. No se podía ver el cielo, así que no estaba seguro si era de día o de noche. La única iluminación que tenía era de las pequeñas esferas luminiscentes que flotaban en el lugar y el tranquilo, pero largo río vaporoso que tenía a unos metros cerca de él. También había un enorme árbol de sauce del otro extremo y uno que otro estanque que también emitía el dichoso vapor húmedo.
- ¿Dónde diablos estoy? - Fue lo que se preguntó Jamil cada vez más confundido. - ¿Hm? ¿Dónde está Kalim?
Glu... glu... glu...
De repente el ruido de algo saliendo del río se escuchó casi disimuladamente.
- ¡Ah! ¡Lewid! ¡Lewid! ¿Dónde están mis modales? hehehe. - La niña soltó una risa, mientras se rascaba la mejilla. - Me siento un poco avergonzada de alguna forma
Las interrogantes quedaron en segundo plano al mismo tiempo que los ojos de Jamil se abrieron llenos de sorpresa.
Esa palabra, ese léxico, él la conocía muy bien.
- ¿Lewid? - Repitió él, nuevamente regresando su mirada en la niña y notar como esta le estaba hablando literalmente a una pequeña mano que salió del río y la señalaba.
- Ah, un gusto conocerte. - La niña dio una reverencia de saludo. - Mi nombre es Shiori.
Un jadeo de sorpresa se escapó de los labios de Jamil ¿Había escuchado bien? Esta niña ¿Era Shiori?
Las preguntas que quedaron en segundo plano atropellaron su cerebro sin piedad alguna, y mientras nuevas interrogantes pasaron por la cabeza de Jamil, Shiori ya se iba acercando a esa mano saliente para tomarla y ayudar al otro niño a salir de las profundidades de aquel río. Este pequeño tenía los ojos verdes, estaban opacas y sin brillo, y casi no miraba hacia un punto en específico.
- ¡Espera! ¡Espera! ¡¿Dónde realmente estoy?! - Jamil no despegó sus ojos de la escena. Todavía estaba digiriendo el hecho de que había otro niño en un sitio como este junto a una Shiori menor. - ¡¿Shiori?! ¡No me digas que...!
En eso, otro par de pasos llegaron al jardín, despertando a Jamil de su estado de Shock y espantando a las luces que se escondieron dentro del árbol.
No podría decir mucho sobre los hombres que habían llegado, ya que estaban completamente tapados con la misma túnica roja que Shiori tenía, además de usar una tétrica máscara blanca que tenía pintada un solo ojo rojo en la frente.
- ¡Avisen al jefe de la rama que Asahara Koichi ya despertó! - Dijo una voz masculina. - ¡Además, ten la medicina lista para él! ¡Rápido!
- ¡Masato-sensei! ¡Necesitamos una manta para él! ¡Una manta! - Agregó animosamente Shiori.
- Su excelencia... ¿De nuevo rondando las instalaciones por su cuenta?... - Regaño "dulcemente" aquel enmascarado acercándose a los dos niños
Pero Jamil, no se dejó llevar por ese tono de voz. Algo muy dentro de él le advertía que esa manera de actuar no era normal. Era demasiado mecánico como para que se escuchara como una verdadera preocupación o siquiera como el de una persona normal.
... Era una preocupación falsa.
- ¡Rápido! ¡Rápido! - Fue lo único que repitió Shiori mientras ayudaba a secar al niño con su bata roja, ya que estaba tiritando a causa del frío y por no tener nada puesto sobre su piel expuesta. - Tranquilo, ya estarás abrigado pronto.
- ¿Qué demonios está pasando? - Nuevamente se repitió Jamil, sin entender mucho el contexto de la situación.
Lo que no se esperaba era que a su costado se escuchó otra voz familiar que le dijo:
- Yo tampoco entiendo lo que está pasando ¿Acaso el diamante en bruto se encogió?
- ¡¿KALIM?! - Un grito exaltado se escapó de los labios de Jamil.
En efecto, el líder de Scarabia también estaba en el mismo lugar que Jamil.
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Mientras tanto, en el dormitorio abandonado, el cuerpo de Jamil y Kalim se mantenían ciertamente arrodillados y con los ojos en blanco. La única y quien todavía mantenía sus ojos abiertos era Shiori, analizando la situación con un rostro sereno y quieto.
- Esto será un problema. - Las voces de los antepasados hablaron al mismo tiempo que Shiori movía su boca.
El destello lila de sus ojos miraba el roce de sus manos unidas a las muñecas de los dos jóvenes con una leve preocupación. Aunque aquel sentimiento de preocupación era a raíz de las emociones que guardaba el cuerpo de su portadora actual por estos jóvenes y que por ende también ahora podía sentir.
- No debí tocarlos... ahora si alguno de ellos interviene en la historia... todo habrá sido en vano... - Analizó todos los escenarios posibles para detener la transmigración áurica bajo la influencia del estado Satori sin que nadie saliera perjudicado, pero, en todos y cada una de ellos, las almas de los jóvenes terminaban expuestas al peligro. - No me queda de otra que seguir conectado a ellos y poner aún más resistencia en sus impulsos hasta que sus almas regresen.
Esta iba a ser una noche larga y agotadora, la albina o aquel ser que hablaba por medio de ella, solo pudo entrecerrar los ojos mientras fijaba su mirada hacia el techo, como si pudiera ver algo traspasando la madera. Técnicamente, no había nada o la presencia de alguien en ese momento que le estuviera devolviendo la mirada, pero era preferible esto a que realmente hubiera algo.
¿No lo crees joven espectador?
- ... Así que todos finalmente estamos reunidos en un mismo sitio. - El tono de voz ahora parecía llena de cansancio y de sarcasmo. - Nunca imaginé que volver a casa fuera como una astilla en el zapato... no quería regresar... pero no me dejaron otra opción...
No hubo respuesta alguna más que solo el sepulcral silencio entre ser que hablaba y lo que sea a lo que sea que le esté hablando.
- ¿Les gustó el recuerdo que les dejé? - Continuó hablando. - Bastante convincente como para engañarlos a los dos... aunque sea por unos instantes... ¿Hace cuánto pasó desde lo de aquello?
Los...
¿Cómo los llamaba su portadora?... ¿Recuerdos?... Sí, se llaman recuerdos...
Los recuerdos de unas dos gigantes flamas, una blanca y una negra, cayendo en este mundo y adoptando una nueva forma que era mucho más fácil de sellar, pasaban por sus ojos iluminados. También recordó que en ese momento, en su verdadera forma, una poderosa estela de fuego turquesa, viajó lo más lejos que podía de lo que antes se podría llamar "su hogar", a través de las capas de la realidad, hacia lo que parecía ser su añorada libertad.
Había tardado muchas décadas para crear este otro mundo, tenía que tener las características necesarias, como el mundo de donde fue concebido, para que pudiera habitar el resto de su existencia longeva, pero que al mismo tiempo fuera lo suficientemente diferente para que sus creadores no lo reconocieran, incluso si lo tuvieran en frente de ellos. Fue difícil mantenerla oculta de los otros durante mucho tiempo, pero cuando el momento llegó ya no hubo vuelta atrás. Incluso, se hizo la promesa de que esta vez iba a cerciorarse de que sus humanos no vuelvan a cometer los mismos errores que los anteriores humanos hicieron por culpa de la codicia y el poder.
Pero, cuando ya estaba cerca de pisar su nuevo hogar, esa lanza oscura de su progenitor, cargada de tanta maldad y oscuridad, la atravesó, ocasionando que su figura se dividiera en dos. Para ser más exacto en una pequeña llama turquesa y otra llama lila.
Tanto sus dos mitades y aquella lanza maligna cayeron dispersas en su preciada creación, en distintos lugares y en distintas épocas.
Ya para cuando finalmente había despertado en el mundo, que con tanto esmero había creado, nunca esperó que fuera recibido por un mundo contaminado por la maldad y criaturas monstruosas que iban a por su poder ni bien apareció. En aquella época también recordaba cómo se estaba extinguiendo, ya que sin su otra mitad, aquel poder mezclado con el recipiente de sangre real, llegaría a desaparecer en un vacío del que nunca volvería a aparecer.
Por suerte, en su agonizante camino por sobrevivir, encontró otro recipiente útil que podría utilizar para seguir viviendo, aunque sea un poco más de tiempo. Por lo que pudo ver, el cuerpo de este humano estaba muy malherido y hasta se podría decir que no le faltaba mucho para irse más allá.
"- Ayúdame Dios... No quiero morir... - Dijo el herido humano, de ojos escarlatas."
No tuvo elección, no había otro cuerpo a la vista, y tendría que tomar una decisión antes de que el tiempo se le acortaba. Si tenía suerte, se aseguraría de que influir en los pensamientos y el entorno de su portador para que pueda tener más descendencias con el fin de tener más recipientes de reserva en el caso de que el humano muera por circunstancias naturales. Solo de esa manera, podría sobrevivir y empezar a curar el hogar en el que quería esconderse.
" Este será un pacto entre tu y yo... yo te ayudó a vivir y tú y el resto de tú sangre me tendrá que ayudar a purificar este mundo... hasta que den su último exhalo"
"El humano aceptó el pacto."
"Y con el poder ahora albergado en su interior ambos pudieron salvarse de la muerte y acabar con los miles de yokais que iban tras ellos."
"Pudieron evitar su extinción y también extender la línea de sangre de su primer recipiente, pero el usar un cuerpo, que no está destinado a usar tanto poder, tiene sus consecuencias."
"Y, con el paso de los años, eso se fue apreciando con la mezcla de tantas y diversas sangres."
Una mezclada pequeña risa se escapó de los labios de la albina... o mejor dicho del ser que vive dentro de la marca... mientras miraba al techo con burla...
- ¿Qué se siente ser burlados por su propia creación? - Continuó hablando el ente. - Tengo la seguridad de que no fue tan agradable y que de seguro estarán haciendo todo lo posible para seguir buscándome.
No hubo respuesta alguna; sin embargo, ahora las expresiones que el ente hacía en el rostro de Shiori cambió a una llena de pesar e incomodidad, como si le hubiera dolido algo.
- Pero... en este estado, ya no puedo hacer mucho... no me queda mucho tiempo y ya se me agotaron todos los recursos...
Ahora el recuerdo de su anterior portadora, usando las últimas fuerzas de su vida para proteger a su mundo y a su familia, pasó frente a sus ojos por segunda vez; al igual que las acciones que cometió aquel hombre albino...
"Ese hombre..."
"Y esa resonancia que sintió en aquel momento de ira..."
"Supongo que sea uno de esos misterios de los que nunca sabrá cómo buscarles una explicación lógica."
- Mi anterior portadora y ese humano realmente fueron muy astutos al evitar traspasarme del todo a mi actual portadora durante esos años... lástima que no les salió bien la jugada... - El ente dio un suspiro. - Y ahora... como está humana no tiene descendencia... en cualquier momento podríamos finar, como el resto de anteriores portadores... solo que esta vez... Este será el final...
Con todo lo que vio como, a través de los ojos de sus portadores, la humanidad una y otra vez repetían los errores del pasado durante varios milenios, y todavía no aprendían la más importante lección. Por más que sus portadores trataron de sellar y purificar el mundo de los demonios una y otra vez... no era suficiente para purificar el mundo.
¿Valía la pena seguir luchando por algo que no tenía remedio?
- Puede que el final sea lo mejor para mí... quizás ya lleva siendo ahora de dejar de extender lo inevitable... Solo así, nadie tendrá la oportunidad de volverme a usar para fines egoístas, pero...
De pronto las vidas de muchos de sus anteriores portadores pasaron rápidamente en sus ojos, como si fueran los destellos de varias estrellas fugaces que contaban varias historias llenas de felicidad y tragedias, pero al final siendo experiencias únicas.
- ... Creo que aún no quiero desaparecer.
El silencio en la sala continuó, seguido del viento helado y el reloj pegado a la pared del dormitorio.
- Realmente el amor de una madre es un poder muy temible... tanto para encontrar una falla en el pacto... como también hundir una ciudad entera.
Otros gruñidos de dolor se escucharon en el ambiente, la entidad sintió una leve vacilación en el flujo de su existencia.
- Niña... ya no te queda mucho tiempo... - Habló ahora con suavidad. - ¿Cuándo será el día en el que les dirás lo que realmente tratas de negar?
La mirada lila finalmente despegó del techo para luego pasar hacia los dos jóvenes inmóviles.
- Me pregunto... ¿Qué estarán viendo ahora?...
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- ¡Oigan! ¡Ya basta deténganse los dos! - Exclamó uno de los nuevos enmascarados, representados con unas máscaras negras, junto al resto que trataban de escapar de la zona de peligro.
La escena se situaba en una especie de instalación de entrenamiento hecha de hierro en donde Koichi se estaba peleando con casi medio mundo y en especial con Shiori.
Jamil y Kalim solo miraron la escena con una mirada desencajada, que era un tanto graciosa de describir, pero que no tardaron mucho en cambiar de expresión cuando Koichi lanzó a Shiori hacia su dirección con una velocidad y fuerza descomunal. A ambos no les quedó de otra que esquivar por reflejo y ver cómo la pequeña Shiori abollaba la pared de hierro con su espalda.
- ¡AAYYY! - Exclamaron tanto Jamil como Kalim y las otras voces, al sentir el dolor en sus espaldas.
Ya habían visto lo suficiente como para inferir que esto era otro de los recuerdos de Shiori. El pasar el tiempo aquí y el comprobar que realmente eran los verdaderos Jamil y Kalim hicieron que finalmente se dieran cuenta de que esto no se trataba de alguna clase de sueño. Trataron de salir yéndose a otros lados del escenario, pero siempre regresaban al recuerdo principal. También intentaron intervenir en la escena, pero no se pudo cumplir el cometido. A estas alturas, la idea de intervenir o escapar era inútil, ya que por más que querían despertar o ayudar a que la niña dejara de salir lastimada, las parálisis y los loops los perseguirán a donde fuera que fueran.
Hasta ahora, todo lo que ellos vieron fueron como una especie de "sesiones de entrenamiento". Shiori se había enfrentado contra unas criaturas viscosas que había encerradas en algún sótano y contra el niño de mirada verde. En todas y cada una de ellas, la niña se llevó la mayor cantidad de palizas jamás recibidas en su vida. Como me gustaría decir que todas ellas fueron por culpa de las criaturas, pero el gran porcentaje de estos golpes fueron hechos de la mano y obra de Koichi y su fuerte resentimiento con ella al enterarse de que era una Nakamura.
Al principio, Shiori nunca entendió el porqué del repentino odio del niño. Ni el propio Koichi sabía exactamente de dónde nació este odio, solo que escuchar ese apellido le generaba una fuerte ira irracional. Pero eso no fue lo que desató el enojo actual.
A Koichi se le dio la orden de que, de ahora en adelante, tenía que estar al lado de ella. La respuesta del niño fue más clara que el agua: ¿Cómo se atrevían los ancianos a ponerlo a trabajar de niñera de una niña mimada y llorona? Él no quería cuidar de nadie, ya tenía suficiente con su vida en este "raro" lugar. Claramente, se opuso y estas rabietas solo eran su manera de rebelarse... después de todo, tan solo tiene 8 años.
- Pobre diamante en bruto ¿Qué clase de entrenamiento es este? - Comentó Kalim con lágrimas cómicas en sus ojos.
- Uno no tan suave que digamos. - Agregó Jamil a cuestas.
- Cálmense los dos. El entrenamiento ya terminó - Dijo un enmascarado, tratando de frenar la pelea.
- ¡Tiempo fuera! ¡Tiempo fuera! - Dijo otra enmascarada.
Ninguna de esas palabras apaciguó la ira de Koichi y parecía que estaba prendido en llamas y un aura oscura sobre una mesa que estaba por allí.
- ¡Es un Onni! ¡Se volvió un Onni de verdad! - Exclamó dramáticamente otro enmascarado tomando su distancia.
- Koichi, cálmate. - Intentó calmar inútilmente el enmascarado más cercano al niño.
Shiori, a pesar del dolor y con las ganas de querer llorar, se levantó del suelo a cuestas y con una mirada muy enojada y resentida, le recriminó:
- ¡¿Por qué me golpeaste?! ¡Solo quería saludarte con la mano!
En respuesta, Koichi solo le sacó la lengua enojado y mirándola con unos ojos que solo le deseaban la muerte. Shiori, por otro lado, llegó a hacer un fuerte puchero mientras la lágrimas de frustración caían de sus ojos.
Normalmente, uno diría que la pelea terminó aquí, pero no.
Sin pensarlo mucho, y siendo manipulada por sus impulsos, Shiori nuevamente se paró del piso y fue a por Koichi. Ella se tiró encima del azabache y, debido a la fuerza y el peso, ambos terminaron cayendo sobre la pobre mesa que se partió en dos
Kalim, a estas alturas, se estaba preguntando con sorpresa ¿dónde estaba la chica pacífica que siempre le decía no a las peleas? Jamil, por otro lado, también le pareció irónico el fuerte contraste que tenía esta Shiori ¿con la actual Shiori? Si tuviera que ponerlo en pocas palabras sería "una copia de Kalim, pero siendo aún más demandante e impulsiva". Más o menos entendía el porqué Koichi era tan hosco con ella, pero ya había sobrepasado el límite al ser tan violento como para pegarle a una niña menor, además que se notaba de que había algo más que lo obligaba a no relacionarse con la niña.
- ¡Ah! ¡Nakamura-sama! ¡Suficiente! - Seguían tratando de calmar el resto.
La escena había cambiado nuevamente, para alivio de todos. Ahora se encontraban en una enfermería con ambos niños sentados en las frías mesas de metal y dándose la espalda. A diferencia de los otros enmascarados, ahora se encontraban los que llevaban más tiempo en el recinto al lado de otro hombre llamado Jun, quien por cómo lucía, parecía ser el líder de este culto llamado el loto rojo en aquel entonces.
- ¡¿Otra vez se metieron en otra pelea?! - Se escuchó la voz monótona de Masato. - ¿Cómo están sus heridas?
- Están completamente curadas. - Informó el enmascarado con una bata científica.
- La capacidad regenerativa de Koichi no se compara a ninguna, y la curación divina de Nakamura-sama poco a poco está teniendo sus progresos... - Masato desvió su rostro tapado al otro extremo de la enfermería para ver a los nuevos miembros del culto llenos de tiritas y vendas en todo su cuerpo.
- Aunque hay que reconocer que las habilidades físicas de Koichi son las esperadas. - Informó el enmascarado científico.
En eso, Jun se acercó a Shiori, quien mantenía una mirada avergonzada y cabizbaja por todo lo que pasó.
- Has estado actuando extraña recientemente, Nakamura-sama. - Habló con calma Jun, colocando su mano en el hombro. - No has sido capaz de controlar tus emociones. Ustedes son la promesa de la salvación, salvadores que protegerán a la humanidad.
- Lo siento mucho, Jun-sensei. - La Shiori pequeña se disculpó con lágrimas en sus ojos. - Yo... solo quería estar con Koichi.
Koichi, quien mantuvo sus rodillas pegadas a su pecho, se sacudió al escuchar su nombre y como cualquier otro niño solo se dignó a decir:
- ¡ME DESAGRADAS PENDEJA! ¡¿ERES UNA ACOSADORA O QUÉ?! ¡SOLO MUÉRETE, IDIOTA DESCEREBRADA! - Como era de esperarse, este solo miraba a todos con enojo puro.
Tanto Jun como Shiori saltaron ante el grito del niño.
Normalmente, uno se esperaría que Shiori esta vez sería pacífica y tranquila o que actuaría serenamente como su yo de 16 años, pero estaba en sus seis años y como cualquier niña solo se dejó llevar por las emociones del momento como en cualquier otro.
¿Verdad?
- Va a suceder otra vez. - Dedujo Jamil, preparándose para el dolor.
Dicho y hecho, Shiori agarró una de caja de madera que había cerca y se la arrojó a Koichi con lágrimas en sus ojos y chillando:
- ¡¿POR QUÉ ERES MALO CONMIGO?!
Y así otra pelea empezó, como si fuera una guerra de comida, pero con instrumentales médicos de por medio.
- ¿Soy el único que se pregunta de donde ese niño aprendió a maldecir tanto? - Murmuró Kalim sobándose el hombro.
Jamil no respondió, en cambio, siguió mirando al azabache, con una mirada de comprensión. La mirada llena de oscuridad que lo decía todo... y era una mirada que él reconocía muy bien, ya que eran los mismos ojos que él tenía con Kalim cuando era niño, solo que sin la violencia de por medio. A Koichi no le pusieron la condición de contenerse frente a Shiori en los entrenamientos a comparación de él, pero el hecho de que él la odiara por su título era algo con lo que estaba muy familiarizado.
- Suficiente, nada de peleas por ahora... es tiempo de su prueba de resistencia... - Informó Jun, asintiendo a los demás enmascarados que sacaron varios instrumentales médicos y hasta líquidos.
Los niños fueron separados, pero aún se podían ver que se querían pegar. Ya hartos de la situación, uno de los enmascarados profesionales sacó un cuenco de metal de un gabinete y lo tocó lentamente para paralizar a los niños.
Clank...
Esto permitió que los demás miembros, que ejercieron resistencia para contenerlos, pudieran soltarlos sin riesgo a nada. Luego la baqueta giró alrededor de los bordes, generando un zumbido que resonó en todo el lugar.
- Súbanse a sus camillas. - Ordenó el enmascarado.
Los niños, de manera muy "tranquila", se alejaron mutuamente para luego subirse a sus camillas correspondientes de manera dócil.
Demasiado dócil y hasta robótico para el gusto de Jamil...
- Oye, Jamil. ¿Qué está pasando? - Preguntó Kalim también sintiendo una fuerte incomodidad en su pecho.
Esto ya levantó una sospecha en Jamil, y el solo hecho de haber escuchado ese campaneo familiar ya le estaba poniendo los pelos de punta. Él siguió mirando el entornó de la enfermería, examinando de cerca los instrumentales que habían llegado a la sala con mucha cautela y duda. Estos materiales no eran como los que tenía la enfermería del Night Raven.
Es más, ¿Para qué necesitaban tantas plantas? El acebo fue una de las pocas plantas que Jamil pudo reconocer a primera vista, pero las demás... eran demasiado desconocidas.
- No puedo reconocer ninguna de estas plantas. - Jamil no pudo evitar soltar un suspiro de frustración.
Pero, inexplicablemente, el aire de su boca movió una de las hojas de dicha planta. Eso confundió un poco a Jamil ¿No se suponía que no podía tocar nada? Entonces ¿Cómo era posible eso? Él miró de reojo por si alguien miraba hacia la dirección en donde estaba y afortunadamente todos seguían en lo suyo. Al ver que todos estaban ocupados, con mucho cuidado empezó a apartar las hojas para ver si podía encontrar algo más
Jamil removió suavemente las hojas, para que no emitieran algún ruido. Pasó de esta manera durante varios segundo y cuando apartó lo suficiente para ver lo que había por debajo, pudo encontrar varias jeringas con símbolos raros y muchas frutillas diminutas de las que solo pudo identificar como... la belladona.
Sus párpados se empezaron a abrir poco a poco estupefacto ante una terrible deducción que acababa de llegar en su mente...
"Uso plantas medicinales cuidadosamente cuidadas y tratadas por mí misma... las usó porque mi piel sensible ante ciertos productos..."
Sumando eso más, las experiencias que pasó en la casa de los Al Asim, solo podrían llevarlo a un escenario.
La cosa empeoró aún más cuando otro grupo de enmascarados trajeron equipo eléctrico unido a lo que parecían ser paletas de metal, junto a unos bisturíes y hasta un picahielo
- ¡No puede ser! - Jamil giró su mirada hacia donde supuestamente estaba Kalim y le gritó. - ¡Kalim cúbrete los ojos!
Pero Kalim, ya no estaba presente en la sala.
Ya no estaba por ningún lado.
- ¡¿En dónde se metió?! - Exclamó Jamil mirando por todos lados. - ¡Kalim!
- Prueba de veneno y regeneración #57. - El enmascarado había presionado un botón para grabar la sesión, mientras que los otros dos tapados agarraron una jeringa y el picahielo, de manera correspondiente.
Jamil quiso dar un paso hacia el frente, a modo de reflejo, pero de nuevo la parálisis lo mantuvo en su sitio y mirando al frente. Debido a que los enmascarados vestían igual, entonces no sabía quién de los dos tenía la aguja y quién tenía el picahielo, lo cual solo hizo que su corazón empezara a acelerarse debido a la perturbación de no saber qué pasaría con Shiori aparte de sentir preocupación por experimentar cualquiera de las dos opciones dolorosas que tenía en frente.
¿Picahielo o veneno?
¿Cuál de las dos crees que fue lo primero que sintió Jamil?
Antes de que Jamil sintiera lo peor, la escena afortunadamente cambió a tiempo. Koichi se encontraba mirando fijamente el vapor del río perdidamente, con un parche en un ojo izquierdo, mientras un enmascarado se encontraba a su lado conversando con él.
- Mierda... - Jamil recuperó su movilidad, pero había estado con tanto estrés que sus piernas se rindieron y cayó de rodillas mientras trataba de tranquilizar su respiración.
- ¿Cómo es que hay vegetación en este lugar si no hay luz? - Preguntó Koichi mirando el césped.
- El árbol que ves allí, es quien da vida y bendición a todo este lugar. - Respondió el enmascarado señalando con su mano huesuda el árbol de cedro. - Ha existido generación tras generación todos estos años, brindando vida y milagros a esta alejada zona. - Luego desvió su rostro hacia Koichi. - Puede que esta sea tu primera vez en conocer este lugar, pero no comas nada de lo que ese árbol genera. Buda sobrevivió el entrenamiento sin ingerir ningún tipo de alimento por meses y nosotros debemos hacer lo mismo para purificar nuestros cuerpos... solo así llegaremos al nirvana y a nuestro verdadero hogar...
- No me jodas. - Jamil lo cuestionó, estando totalmente recuperado.
- De acuerdo... - Asintió Koichi monótonamente. - ... Pero ¿Cómo es que ustedes pueden sobrevivir sin ingerir alimento?
Ahora que Jamil se lo pensaba, sí, ¿Cómo estos sujetos siguen vivos sino "ingerían nada"?
- Eso es algo que sabrás más adelante... cuando estés listo...
- Ya veo... - Se preguntó confundido Koichi, aunque había una palabra que le estaba picando en la mente varias veces desde que el enmascarado lo mencionó. - Un hogar...
- Por el amor a los siete grandes... ¿Cómo es que acabaste aquí Shiori? - Se preguntó Jamil sobándose las sienes.
"... Y por fin encontraremos ese hogar que tanto estábamos buscando, Koichi..."
Tanto Jamil como Koichi giraron sus miradas hacia atrás al escuchar una desconocida voz masculina. Pero al voltear, no había nada...
- Justo ahora... - Murmuró Jamil, estando muy seguro de que había escuchado una voz más.
Aunque, el momento se rompió cuando el estornudo de una niña resonó en el jardín.
- ¡Achu!... -Shiori salió del arbusto donde estaba escondida.
Al ver que ella fue descubierta, y que Koichi le estaba clavando la mirada, entonces empezó a balbucear un poco, tratando de explicarse del porqué estaba allí.
- ¿Desde hace cuanto que Shiori estaba allí metida? - Se preguntó Jamil, mirando a la niña de pies a cabeza. Buscando algún signo de herida, pero, para alivio de él, no había nada a la vista.
- ¿Nakamura-sama? - El enmascarado movió su cabeza en dirección a donde vino el estornudo. - ¿Nuevamente vino a seguir a Koichi? ¿Ya terminó su entrenamiento?
Un gruñido se escapó de los labios de Koichi y Jamil. El moreno miraba mal al enmascarado, Koichi miraba con el ceño fruncido a Shiori.
Shiori solo se sonrojó un poco, ya que quería preguntarle algo a Koichi.
Puede que ambos no hayan tenido el bonito inició que digamos, pero aun así ella seguía insistiendo en entablar alguna una relación cercana con Koichi.
Jamil sintió un cúmulo de emociones en su pecho, y al analizarlas una por una, desvió su mirada hacia la tímida albina, poco a poco su mirada se fue suavizando hasta formar un rostro lleno de empatía y preocupación.
- Querías que él fuera tu primer amigo... - Susurró Jamil, llevándose la mano al pecho. - A pesar de las golpizas que te dio, eran más tolerables a comparación de las duras pruebas que te dieron... ¿Verdad?
- E-Esto... - Comenzó a tartamudear Shiori. - ¿Puedo unirme...?
Pero antes de que la niña pudiera terminar su frase, Koichi ya se fue corriendo del lugar. Pasando de largo de ella y dejándola congelada en su sitio como a un poste de luz fácil de ignorar.
- ¡Joven Koichi! ¡Su excelencia todavía le está hablando! - Recriminó el enmascarado.
- ¿P-Puedo unirme... a ustedes? - Shiori terminó su frase, pero como ya era tarde, entonces no le encontró otro remedio que hacerse bolita en el arbusto y llorar a todo pulmón. - ¡UUUEEEEEeeeee!
Definitivamente, Shiori era una niña muy sensible y muy demandante. Al menos esos fueron los pensamientos que se cruzaron en la mente de Jamil. Si lo miraba desde el punto de vista un poco más infantil, a los niños no les gustaba permanecer mucho tiempo solos, Kalim era la prueba viviente de ello.
- "Esa Shiori... es desagradable..."
Jamil se sacudió repentinamente al escuchar esa voz en su cabeza ¿Ese tono infantil? ¿Era la voz de Koichi?
Cuando miró nuevamente el escenario, se percató de que la imagen del recuerdo se había quedado congelada. A lo lejos se podía ver la espalda de Koichi alejándose del lugar, pero este poseía un aura pesada dentro de él se podría ver, como una especie de neblina de colores oscuros cargados de dolor y enojo que hablaban por sí mismas, más que de los propios labios congelados de Koichi.
- "Siempre está sonriendo... y haciendo idioteces..." - Se siguió hablando el aura de Koichi.
¿Por qué estaba escuchando esa voz en su cabeza? ¿No se suponía que solo podía sentir y escuchar los pensamientos de Shiori?
- "¡Aun cuando estamos en un lugar como este!"
...
Al terminar la frase, un intenso dolor golpeó el cuerpo de Jamil, tumbándolo en el suelo mientras él luchaba por respirar correctamente. Su cuerpo se sentía en llamas y su mirada gris ahora veía doble, en uno presenciaba todo lo que le estaban haciendo a Koichi mientras que en el otro observaba todo lo que le hacían a Shiori.
En el lado de Koichi se podía ver como varias partes de su pequeño cuerpo reventaron a causa de unas escamas negras que iban ocultando en su torso y brazos hasta revelar un tatuaje que este tenía oculto. El niño se quedó tirado en el piso, mirando boca arriba, mientras que su sangre se escurría de las heridas abiertas, la boca, los ojos y hasta en los oídos.
Jamil podía presenciar y escuchar cómo las heridas de Koichi se regeneraban de forma muy lenta y hasta dolorosa.
En el lado de Shiori, la visión estaba un poco borrosa. No podía ver mucho, pero todo lo que pudo identificar fue una especie de manchas oscuras moviéndose rápido frente a ella mientras la imagen poco a poco se iba oscureciendo.
Su pecho se comprimía cada vez más. Jamil sentía como si su corazón hubiera dejado de latir por unos largos minutos que parecieron eternos. Él quería gritar, pero debido al dolor y la falta de oxígeno, no pudo vocalizar nada de su garganta.
- Masato ¿Análisis del daño bajo la sustancia? - Se escuchó la Jun a través de los megáfonos.
El enmascarado se acercó a Koichi y respondió:
- 420 segundos hasta que se regenere por completo. Él será capaz de moverse en 380 segundos.
- ¿Puedes escucharme, Koichi? - Jun ahora le estaba hablando al inmóvil Koichi. - Una vez más, intenta sincronizarse con tu marca una vez más
Tanto dolor. Tanta agonía, Jamil ya no quería ver más. Quería que todo esto terminara de una vez por todas, pero nadie lo escuchaba.
¿Por qué Shiori quiere que él vea y experimente este dolor?
¿Acaso era una especie de castigo o venganza por lo que le hizo en Scarabia?
...
No...
No era así, su cerebro solo se estaba dejando llevar por el estrés y el dolor. Él sabía muy dentro de su corazón, de ese tonto e ingenuo órgano, que estaba completamente seguro de que Shiori no era es clase de persona que le guste infligir dolor a otros como una especie de tortura o castigo, pero tampoco se entendía el motivo por qué él y Kalim estaban viendo esto.
¿Qué quería de él?
¿Qué es lo que ella quiere mostrarle?
- Este es un logro increíble. - Comentó Masato mirando por encima de Koichi, pensando que estaba inconsciente por las heridas. - En más de 98 años de experimentos, cada simple sujeto de prueba se volvió fallido. Si podemos producir resultados, podemos adoptar el plan de segundos marcados y podremos igualar su poder con el de los Nakamuras.
- "¿Querían hacer una copia del poder de Shiori?" - Jamil siguió luchando para mantenerse consciente. - "Pero... ¿Con qué? Con venenos y entrenamientos dudo que se pueda lograr eso..."
En eso alguien más en el megáfono agregó:
- ¡Sacerdote Jun! ¡Nakamura-sama entró en paro cardíaco!
- ¡Lleven a la sacerdotisa a la enfermería! ¡Yo me encargaré de duplicar la dosis para que regrese al entrenamiento! - Informó Jun.
Si Jamil hubiera tenido su varita a la mano, ya habría reventado el maldito megáfono. Cada vez que este sujeto dictaba esas órdenes, él solo podía sentir un odio puro y retorcido que hasta le daban ganar de usar su magia única para provocar que este anciano sufriera tanto.
- ¿Shi...ori? - Murmuró Koichi siendo levantado por los enmascarados. - Ella... ¿También está pasando por esto?
Los enmascarados no le dijeron nada y simplemente lo arrastraron hacia el centro de la habitación. Jamil nuevamente no pudo hacer mucho, pero solo pudo escuchar los gritos y maldiciones del niño, mientras una luz roja se prendería hasta que su visión finalmente se completó en una oscuridad total.
¿Esto era lo que se sentía ser Shiori?
¿Cómo es que ella continuaba su vida después de ver todo esto?
- Ahora entiendo... porque no le gusta quedarse de brazos cruzados. - Murmuró Jamil. - Es frustrante no poder hacer nada... aún más cuando tienes a alguien a quien te importe sufriendo...
...
Como si se hubiera levantado de un mal sueño, Jamil abrió los ojos seguidos de un fuerte jadeó que escapó de sus labios. Pegando su mano al pecho, tratando de regular su respiración. Nuevamente, estaba en ese jardín artificial lleno de neblinas, pero esta vez estaba sentado bajo ese enorme árbol que muchos de esos enmascarados lo llamaban "milagroso".
¿Cuánto tiempo habrá pasado? Ya no podía llevar la cuenta. Se sentía muy agotado y no quería moverse. Por ahora el dolor en su cuerpo era muy minúsculo, pero nada le podría asegurar de que esta sería la última vez que volvería a sentir dolor.
- Maldición... no puedo descansar... - La voz de Koichi llegó al lugar.
Jamil, simplemente desvió su mirada hacia un lado, mirando como el niño llegó al jardín lleno de esas vendas en casi todo el cuerpo y que apenas se podían notar por debajo de ese traje rojo. Cojeaba de su pierna izquierda y necesitaba apoyarse en el tronco para que sus heridas no le dolieran demasiado.
- Este es el único lugar tranquilo... aunque hace mucho frío... - Continuó Koichi mirando las aguas del río.
El flujo del día de hoy era bajo, cualquiera que se metiera allí podía pisar el suelo sin ningún problema de ahogarse, aunque ese no era un problema para Koichi.
- Hubiese sido genial ser un pez... - El tono de Koichi era uno casi vacío que hasta daba mucha pena de tan solo escucharlo. - Nadando pacíficamente a donde yo quiera... y viajar lejos de aquí sin que nadie me fastidie...
Para muchos puede que este sea un pensamiento muy imaginativo, pero no lo fue para Jamil.
- Eso suena genial. - Él susurró.
- Pero en este mundo oscuro... - Koichi apoyó su cabeza en el tronco. - ...es difícil respirar.
Y a pesar de que sus labios no se despegaron o trataron de emitir otro ruido más, se podía ver claramente que este niño estaba llorando en silencio. Simplemente, esperando tener tan solo tener un día tranquilo.
- Qué demonios me sucederá... - Fue lo último que él dijo, antes de apagar su mente.
Sin embargo, del agua y el césped, emergieron unas luces flotantes que al parecer Koichi no parecía poder ver, pero sí escuchar; ya que su cabeza se movió de un lado al otro, tratando de buscar el origen de esas voces suaves resonando en el ambiente.
- ¿De quiénes son esas risas? - Comentó confundió Jamil, intercalando su mirada entre el niño y esas luces que empezaron a correr y a emitir una especie de eco muy similar al de unas risas de varios... ¿Niños?
A Koichi dejó de importarle un par de segundos después, sin embargo, al parpadear un par de veces, finalmente vio a una peculiar luz flotando frente al río.
El niño se quedó mirando esa luz por un tiempo, pero luego de dar otros parpadeos más, esa luz, se transformó en una figura humanoide que le daba la espalda.
- ¿Y ese quién es? - Jamil no pudo evitar preguntar.
No esperaba tener una respuesta, pero de alguna manera logró escuchar el jadeo de sorpresa de Koichi.
Girando su cabeza de regreso al niño, Jamil, vio como este se levantó del árbol con una mirada llena de confusión y sorpresa.
- ¿Lo puede ver? - Comentó Jamil a Koichi.
Koichi solo se sacudió nuevamente y le gritó a aquella figura:
- ¡¿Quién está allí?!
La imagen giró la cabeza o algo similar, Jamil no lo podía decir con mucha exactitud, porque gran parte de esta imagen era una mezcla entre luz y neblina, por lo que sus conclusiones solo eran suposiciones.
- ¡Oye! ¡Tú! - Koichi trató de llamarlo, pero no sabía a cómo referirse a esta figura.
A juzgar por su mirada, se podría decir que el niño sentía una extraña conexión en esa imagen... de alguna u otra manera.
La imagen no dijo nada, pero poco a poco empezó a desaparecer como la neblina del entorno. Esto, de alguna manera, alarmó a Koichi y, sin dudarlo mucho, corrió con la mano extendida hacia lo que quedaba de la imagen, pero...
- ¡KOICHI! ¡CUIDADO! - Un grito infantil retumbó a un lado de Jamil.
Al girar su cabeza hacia su otro lado, Jamil, vio que a su lado estaba Shiori, llena de muchas vendas en la frente y en los brazos, mirando a la dirección en donde el azabache terminó por caer al río con un ruidoso chapoteo.
SPLASH...
Las luces nuevamente se escondieron dentro del árbol y Shiori se levantó de su asiento.
- Uy... eso va a doler... - Ella hizo una mueca en su rostro antes de socorrer a Koichi.
El azabache no paraba de toser agua y Shiori simplemente lo miraba con una ceja alzada.
- Moh... ¿Qué estás haciendo? Es muy peligroso caminar sin mirar a donde pisas. - Regaño Shiori con sus manitos en su cintura.
- ¡Tú!...Cough... ¡¿Me estás siguiendo de nuevo?! - Respondió Koichi mordazmente.
- ¡¿Huh?! ¡No! ¡Estaba escribiéndole una carta a mi chichi! - Chilló Shiori señalando hacia donde Jamil estaba sentado. - El río es el único medio por donde la puedo enviar sin ningún problema.
Jamil desvió su mirada hacia su costado y, sacudiendo con su mano, dispersó la neblina que había para encontrar una manta blanca con una granada a medio comer sobre ella. El sitio también tenía flores cortadas, una especie de artefacto similar a sus teléfonos, solo que lucía mucho más antiguo y grueso, con audífonos conectados al aparato, unos diminutos cristales lilas y una carta en la que Shiori decía...
A primera vista no parecía que la letra fuera fácil de leer, pero para su suerte de Jamil estaba escrita en el lenguaje que Shiori le enseñó en Scarabia. Se tardó un poco, pero pudo traducir la carta.
"Querido papá, hoy me encuentro bien. Poco a poco estoy mejorando las técnicas de la marca, ya puedo ver la cara de los Onmyōjis cuando vean mis progresos. Los entrenamientos han sido muy duros, pero no te preocupes... todo está bien. El maestro Jun dice que mi progreso es lento pero que voy en buen camino...
Jamil frunció el ceño ante esta parte de la carta. A pesar de saltarse gran parte del texto, había muchos huecos argumentativos y hasta falta agregar mencionar los otros datos perturbadores del sitio. Shiori le estaba ocultando demasiados detalles a su padre.
- Ay, Shiori... no me digas que no se lo dijiste porque quisiste probarte a ti misma. - Jamil negó con la cabeza, conociendo como era el comportamiento de Shiori.
"Espero que las cosas en el santuario se tranquilicen, todavía recuerdo lo mucho que te gritaron por todas las veces que no supe usar mi marca. No quiero que vuelvan a gritarle a papá o al maestro Kyo y a mis hermanas, por eso daré todo mi mejor esfuerzo a este entrenamiento recomendado por los Onmyōjis ."
- Si lo hiciste. - Suspiró Jamil.
"Te envío estos cristales como pruebas de mi mejoría, papá. También te mando una flor nueva que encontré aquí y ya quiero volver a ver a todos para mostrarles todo lo que puedo hacer ahora."
"Con mucho amor y besos Yoh... hehe"
Debajo de las letras había un dibujo mal hecho de ella misma sonriendo y con un globo de texto que decía.
"P.D. He cuidado muy bien el walkman que me diste, tuve suerte de ocultarlo bien."
Jamil ahora entendía más o menos el porqué Shiori terminó aquí, y está relacionado a lo que ella le dijo antes en la fuente:
"Por más que intentaba demostrarles todo lo contrario y por mucho que realmente intentaba mejorar, aunque sea con otras cosas relacionadas, quería demostrarles que no era inútil..."
"..por lo que trataba de seguir sus reglas, pero nada era suficiente para ellos."
"Anhelaba tanto su aprobación y reconocimiento..."
Según su hipótesis, este sitió supuestamente debería ser un lugar que entre comillas grandes tenía que ayudar a mejorar las técnicas de Shiori con su marca. No le sorprendió mucho que el concejal, o los Onmyōjis esto, estuvieran detrás del padre de Shiori tratando de fastidiar o recalcar el hecho que ella no dominaba las posibles técnicas que él presenció en la actualidad. Con todo lo que sabía gracias a Deuce y Ace, ahora podía decir con seguridad que los Onmyōjis era una especie de consejo que presionaba a Shiori a que siguiera las reglas de su templo para que fuera la próxima líder, pero el padre no estaba de acuerdo.
Al ser comparada con sus antepasados, Shiori, desarrolló complejo de inferioridad dado a las constantes críticas que recibía. Con el paso de los años esas inseguridades se fueron acumulando hasta transformarse en una especie de reacciones tercas y llenas de un tóxico sobreesfuerzo inhumano. Como Shiori era la típica niña que se preocupa por los demás, entonces se tomó muy en serio esas críticas y al final terminó en este lugar.
Al recordar la cara que Shiori que siempre ponía frente al retrato que había a la entrada de la puerta, y recopilando las descripciones que Ace y Deuce le dieron en su "conversación", puedo deducir que el padre de Shiori era hombre que se preocupaba demasiado por su hija y quizás sea por eso el que ella le haya ocultado tanta información.
Un padre que no se preocupa por sus hijos no movería ni un dedo por él, incluso si supiera lo que lo malo que le estuvieran haciendo, no haría nada. En cambio, estaba 100% seguro de que el padre de Shiori no hubiera dudado en venir.
- Por eso no le dijo toda la verdad... - Jamil dejó de ver la carta para mirar a Shiori. - Ella sabía que si escribía eso, entonces su padre iba a suspender el "entrenamiento" y la sacaría de allí por todo los medio... pero con lo terca que es... pensó que si aguantaba un poco más entonces podría llegar a la meta que todos "esperaban" de ella.
Fue una acción lista de su parte, para su edad, pero también fue una decisión muy descuidada y absurda.
Todo esto lo llevó a otra conclusión. Los sujetos de este lugar no eran tontos, si le hubieran dicho a la familia de Shiori todo lo que iban a hacer, entonces era más que claro que el padre no iba a aceptar. Por lo que su teoría se basaba en 2 hipótesis:
La primera era que este lugar "el loto rojo" pudo haber engañado de alguna manera a todos los miembros del santuario de Shiori. Si realmente fuera ese el caso, entonces la omisión o la mentira que debieron de haber dicho tuvo que ser lo más creíble posible para que todos los miembros de la familia de Shiori, incluidos el padre sobre protector y el concejal de los Onmyōjis, aceptaran sin ser conscientes de lo que realmente estaban aceptando.
Pero la mentira tiene patas cortas, incluso si todo fue pintado para que sea un buen engaño, no le entregarías a cualquier desconocido una reliquia o una marca poderosa que claramente nadie debía de saber de su existencia. Lo que lo llevó a la segunda hipótesis.
La segunda idea era que los Onmyōjis ya habían conocido lugar antes, o una versión diferente a este lugar, ya que ellos fueron los que insistieron al padre de Shiori hasta el cansancio para que ella se fuera a este lugar, con la excusa de que las habilidades de Shiori no estaba mejorando dentro del santuario. Y el padre, siendo un hombre ajeno al santuario y ante todas las evidencias que le mostraron, no le quedó de otra que confiar en las palabras del concejal de sacerdotes. Una fuente "confiable" que él únicamente tenía en aquel entonces.
- Cualquiera que fuera el escenario, hubiera sido inevitable el que enviaran Shiori a este lugar. Ella ansiaba buscar una esperanza para mejorar su marca. - Concluyó Jamil con bilis en la garganta. - Todo encajó perfectamente para que se diera este resultado... Pero... ella apenas era una niña de seis años...
- ¡¿Acaso este lugar es tu habitación o qué?! - Koichi estaba a punto de perderse en la pelea verbal, pero su cara cambió al recordar lo de antes. - ¡¿Dónde está ese chico?!
- ¿El qué? - Shiori tenía un signo de interrogación en su cabeza.
- Había un chico allí ¡¿Verdad?! - Koichi señaló el lugar donde estaba antes la silueta, pero los únicos que estaban presentes eran los dos. - Se fue...
Shiori trató de pensar un poco y lo más cercano que vio a un chico solo podría ser "eso".
- ¡Ah! ¡¿Un chico?! Acaso te refieres a las... - Pero las palabras de Shiori se cortaron porque de la nada empezó a sostener su brazo derecho.
Jamil sintió un dolor en el mismo brazo que Shiori tenía, aunque pudo tolerarlo a comparación de ella. La venda de Shiori se había desarmado, mostrando el brazo lleno de moretones y estaba en un tono muy morado, casi rozando lo violáceo, que poco a poco se iba manchando de sangre, ya que las heridas que todavía estaban allí no se había cicatrizado del todo bien.
- Se abrieron porque intentaste subir al niño con ese brazo. - Dijo Jamil.
A estas alturas Shiori estaría llorando, pero por alguna razón trató de morderse la lengua. Aguantó el dolor y trató de mostrar una cara inmune.
- He je je, olvide que todavía me falta perfeccionar la Curación Divina después de tantas pruebas. - Shiori lanzó una pequeña risa preocupada, antes de mirar las vendas de Koichi. - ¿Tú estás bien, Koichi?
- Ah... así que esa es la cara que Shiori usa cuando quiere ocultar algo... - Murmuró Jamil.
Ante la pregunta de Shiori, Koichi, simplemente hizo una mueca y actuó como si estuviera bien, pero...
- Yo no tengo... ¡Arg! - Koichi se llevó las manos al pecho donde las vendas se empezaron a teñir de rojo.
El haberse caído del agua también le abrió sus heridas.
El pensamiento de "Son tal para cual" se cruzó por la mente de Jamil al ver a los dos menores.
...
Sentados, bajo el mismo árbol, Koichi y Shiori no se volvieron a dirigir la palabra en un largo rato. Puede que para Jamil esta escena no le hubiera parecido muy incómoda, si los niños no se hubieran sentado a un lado de él, dejándolo en el medio de toda esta tensión no resuelta.
- "Por favor no se peleen... No se peleen... ¡Por amor a los grandes siete no se peleen!" - Rezó Jamil, esperando a que los niños se mantuvieran quietos en sus sitios.
No quería volver a sentir otra paliza. Soñar no le costaba nada...
Por momentos, Shiori desvió su mirada a Koichi. Ella quería romper el silencio que había entre ambos, pero no sabía cómo hacerlo. Ya había intentado hablar con Koichi de cualquier cosa en el pasado, pero todas y cada una de ellas terminaban en una pelea a puño limpio. Tal parece ser que la única manera de llevarse bien con él era si no le hablaba, pero... aún no quería rendirme con él.
- Antes dijiste, "Acaso te refieres a las..." - Koichi rompió el silencio primero, manteniendo su mirada a un costado para no mirar a la niña. - ¿Qué ibas a decir?
Shiori se sacudió en su sitio, esta era la primera vez que Koichi iniciaba una conversación con ella. Tanta fue su impresión que incluso tenía los ojos tan abiertos como platos.
- ¿Sí? - Ella volvió a preguntar, mientras trataba de contener su felicidad.
- Eso lo dijiste cuando vi al chico. - Aclaró Koichi, intentando mantener la poca paciencia que tenía.
- Ah, eso... - Finalmente, Shiori entendió a qué se refería el azabache, y con una respuesta totalmente seria y razonable le respondió: - ¡Pensé que podría ser una hada!
Jamil no pudo evitar soltar una pequeña risa ante el comentario inocente de Shiori y más aún cuando ella tenía esos brillitos saliendo de sus ojos.
- Si supieras como son ellas en realidad... - Dijo Jamil, recordando lo que pasó en la Fairy Gala.
Como era de esperarse, la cara de Koichi solo se amargó aún más.
- ¡Olvídalo! ¡No debí haberte preguntado! - Koichi se quería ir, pero Shiori lo retuvo.
- ¡Oh, no te molestes! ¡Hay hadas aquí! - Shiori se lo confirmó, agarrándolo de la manga de su bata para que se vuelva a sentar. - Puede que no las puedas ver sin el Ajna, pero son como pequeños espíritus voladores que merodean por aquí. Las vi aquí una vez cuando estaba llorando por lo duro que fueron las pruebas con mi marca y me ayudaron a dejar de estarlo.
Koichi no cambió de cara, era muy notorio que no le creía para nada. En cambio, un foquito se prendió sobre la cabeza de Shiori, ya que había llegado a una hipótesis del porqué Koichi pudo ver momentáneamente aquella imagen o al chico.
- ¡Ah! ¡¿Es posible que también estuvieras llorando, Koichi?! - Shiori le pregunto sin malicia.
Como si hubieran mojado a un gato, la piel de Koichi se erizó y la miró con alarma. Sí, había llorado, pero no por las razones que esta niña decía. Tratando de disimular la poca dignidad que le quedaba, negó rotundamente la acusación de la albina.
- ¡T-Te equivocas! ¡Yo no estaba llorando! - Koichi se alejó un poco de Shiori y de Jamil, como era de costumbre, también desvió su mirada a un lado.
Viendo claramente la descarada mentirota que Koichi le había lanzado, con ayuda del Ajna, ahora si Shiori sonrió maliciosamente.
- ¿Oso oso mentiroso? ¿Qué pasho? ¿Acaso no fuiste reconfortado por ninguno de ellos? he he he - Shiori pensó que con esto se romperían las barreras de ambos.
Lástima que Koichi tuviera un corto temperamento como para perder la paciencia rápidamente.
- Fue bueno mientras duró. - Dijo Jamil, preparándose física y mentalmente.
- ¡No es cierto! - Koichi mandó a volar a Shiori de una pata.
- ¡Urg! - Gruñó Jamil abrazando su estómago. - Sí, ¡Es totalmente pasable!
Shiori terminó cayendo al río y se levantó rápidamente para no ahogarse, el agua le llegaba hasta la mitad de pecho. Casi de manera secuencial, Koichi llegó a su lado solo para seguir gritándole como acostumbraba a hacerlo.
- No me trates tan casual. - Luego le apuntó con su dedo. - ¡Tú me desagradas! ¡Tú y tus tontas risas ridículas!
Shiori le gruñó al niño para después tomarlo por sorpresa y usar una de sus piernas bajo el agua para hacerlo tropezar en el agua.
- ¡Reír no es ridículo! ¡Libera serotonina que es buena para la salud! ¡Pero eso es algo de lo que obviamente no sabes por qué siempre estás enojado por todo! ¡Hígado amargado! - Shiori le gritó de vuelta.
- ¡¿Cómo me llamaste enana?! - Chilló Koichi.
- Y yo qué pensé que finalmente podríamos ser amigos... - Shiori tenía lágrimas en sus ojos, pero se negó a derramarlas. - Pero no, de pronto te volviste una pasa arrugada que siempre me grita y grita por tratar de ser amable contigo... ¡Estoy muy decepcionada!
- ¡Nadie te lo pidió!
- ¡No es necesario pedirlo pedazo de idiota amargado! - Shiori aplicó las mismas malas palabras que aprendió de Koichi.
Una vena roja se asomó en la cabeza de Koichi.
- ¡Vuelve a decir eso, enana de mierda! - Koichi se levantó muy enfadado a la vez que se quitaba la bata para poder pelear.
- ¡Órale pues! ¡Te lo diré todas las veces que quieras! - Shiori también se quitó la pesada prenda roja y adoptó la pose de una boxeadora.
Mirándose como perros y gatos, con sus cuerpos llenos de vendajes y el Fundoshi, que servía como una prenda interior, no tardaron en lanzarse para empezar la tan acostumbrada pelea cotidiana.
- ¡Enana!
- ¡Amargado!
Jamil cerró los ojos esperando sentir algún dolor.
Pasaron los segundos y luego de permanecer quieto en el sitio por un largo rato no sintió nada. Jamil abrió uno de sus ojos, para investigar un poco del porqué no sentía el dolor, y se percató que tanto Shiori como Koichi solo empezaron a hacer fuerzas mientras tenían sus manos entrelazadas.
Los dos niños todavía se miraban molestos, pero cada uno de ellos trató de avanzar por el agua para tratar de dominar al otro. Las heridas se abrieron un poco, pero dado que estaban en el agua, como que eso ayudó un poco a que el dolor fuera más manejable, de alguna manera.
Pero el agua no era lo importante, Shiori avanzó un poco hacia Koichi. El niño trata de poner resistencia, pero al estar en contra de la corriente como que eso lo deja con una desventaja.
Koichi trató de tomar impulso hacia adelante, pero su pie terminó cayendo sobre una piedra llena de musgo que lo hizo tropezar y caer al agua. Shiori logró soltarse a tiempo y observó la caída de Koichi con los ojos hechos unos puntitos.
Primero hubo un silencio incómodo en el ambiente y después Shiori terminó lanzando una fuerte carcajada.
- ¡JaJaJaJa! ¡Por fin te gané! - Vitoreó Shiori dando un saltito de felicidad. - ¡Viva yo!
- ¡No es cierto! - Koichi se levantó rápidamente y empezó a usar su brazos para generar mini olas que hundieron la cabeza de Shiori, debido a su corta estatura.
Shiori terminó tosiendo agua y con un puchero en su cara le exclamó:
- ¡Oye no hagas trampa!
- ¡En una pelea no hay reglas! ¡No es mi culpa que seas del tamaño de un frijol! - Koichi le sacó la lengua.
Shiori simplemente abofeteó el agua tan fuerte que también terminó mojando más la cabeza de Koichi.
- ¡Maldita enana! ¡Vas a ver!
Shiori continuó abofeteando más rápido el agua al mismo tiempo que Koichi hacia los mismo. De esa formas se pasaron los minutos volando en un largo rato.
- ¿Realmente dejaron de pelear? - Dijo Jamil con una gota de sudor bajando de su mejilla.
Esa pregunta se respondió sola cuando escuchó como Shiori empezaba a reírse, pero lo que no se esperó fue que también Koichi, de manera inexplicable, fue contagiado por esa risa.
Mientras los dos niños se mojaban, las luces nuevamente salieron del árbol con cautela. Cada una de esas partículas observó la diversión de los niños y empezaron a flotar alrededor de ellos emitiendo nuevamente esas risas llenas de diversión en ese jardín artificial.
Fue muy random lo que pasó, pero Jamil no podía quejarse. No había dolor a causa de una golpiza y tampoco estaba en una escena de "entrenamiento", solo estaba viendo a dos niños empezando a divertirse y ser eso... niños.
A pesar de estar en este mundo oscuro, el hecho de ver como ambos se estaban riendo hacía que el respirar fuera un poco más fácil o ¿Era así como Shiori se sentía?
- Pareces tonta riendo, enana. - Rió Koichi.
- Cállate, amargado. - Respondió Shiori también sin dejar de reír. - Es que estamos tan mojados que es divertido.
Click...
En eso, Jamil escuchó como algo pequeño a su lado sonó. Al girar su mirada hacia el ruido, observó que se trataba de ese aparato pequeño que, según se podía ver en la pequeña ventana, había algo girando y reproduciendo...
- ¿Eso es música...? - Jamil escuchó una leve melodía salir de ella como si fuera la acústica de una guitarra.
En eso, la escena cambió. Jamil podía ver a los niños ahora descansando cerca del río, pero manteniéndose debajo del árbol. Ambos tenían más vendajes que la última vez que los vio.
- Y este es el último. - Dijo la voz alegremente feliz de Shiori, mientras pegaba una especie de hoja llena de diente de león molido contra el brazo de Koichi.
When you were here before / La primera vez
Couldn't look you in the eye / No te pude mirar
You're just like an angel / Eres como un ángel
Your skin makes me cry / Tu piel me hace llorar
You float like a feather / Cómo pluma vuelas
In a beautiful world / En un mundo ideal
I wish I was special / Quisiera ser especial
You're so very special / Eres tan perfecta
- ¡Aay! - Koichi siseó fastidiado ante el contacto, mientras apoyaba su espalda contra el tronco. - Detesto mucho cuando nos hacen la prueba de combate paranormal. No me puedo regenerar bien por culpa del cansancio.
- Últimamente, se han vuelto más violentas... - La pequeña Shiori miraba su marca incompleta. - Eso sumado a la prueba de resistencia de venenos que entorpecen el uso de las técnicas... ¡Pero no hay de qué preocuparnos! - Ella rápidamente cambió el tema de conversación para levantar un puñado de dientes de león con una gran sonrisa. - Incluso estando así, el llamado de la naturaleza está de nuestro lado hoy y nos brinda estas maravillosas plantas para ayudar con la curación, además de servir como comida.
Dijo ella tomando un diente de león para luego llevársela a la boca y comérsela.
- Ah, es cierto... - Comentó Jamil. - El diente de león tiene propiedades curativas para la digestión y es comestible.
- ¡¿Realmente te estás comiendo plantas del suelo?! - El pequeño koichi la miró estupefacto.
- ¡Las he lavado antes! - Ella se justificó con un puchero. - En un libro leí que curar las heridas y que comerlas te da vitaminas.
- Se supone que las prácticas asceta nos prohíben comer. - Koichi miró a todos lados. - Te meterás en un lío si descubren que has estado comiendo las granadas de los "bosques" o cualquier planta rara de por aquí.
- Tú también lo has estado haciendo, y solo sería un lío si solo comemos carne animal. Buda alcanzó la iluminación teniendo que comer el algún momento de esta prueba. - Ella refutó, recordando la vez que ella no pudo dormir por los gruñidos del estómago de Koichi debido al hambre. - Además, papá siempre me dice que los niños deben de comer mucho para crecer y hago caso a lo que mi papi me dijo, por qué es un doctor. Además...
La cara de Shiori se entristeció.
- Además, si me muero por no haber comido... Papi estará solo y mi familia se decepcionará de mí otra vez.
Jamil no pudo evitar soltar un suspiro, mientras colocaba disimuladamente su mano translúcida en la cabeza de Shiori. Él sabía que ella no podía sentirlo, pero fue solo un impulso.
- Al menos trata de pensar más en ti / Tonta, al menos trata de pensar más en ti... - Dijeron Jamil y Koichi casi en simultáneo.
Esta sincronía sorprendió mucho a Jamil, pero al final solo terminó por soltar una risa silenciosa. El parecido de sus respuestas le resultó muy irónica.
- ¿Eh? ¿Qué dijiste? - Shiori lo miró confundida, porque no lo escuchó bien.
- ¡Nada! ¡Y sigue comiendo tus benditas plantas! - Chilló el niño.
- ¡¿Y por qué de la nada me gritas?! ¡No te he hecho nada, señor amargado! - Ella también le gritó enojada.
- ¡Cállate enana! ¡Eres muy ruidosa!
En eso, el estómago de Koichi resonó en el ambiente con un gruñido, dando a entender que el niño otra vez tenía hambre.
- ¡Lo ves! ¡Tú eres el ruidoso! ¡Moh! ¡Tú necesitas comer más dientes de león que yo! - Shiori le refutó. - ¡Pobre de tu hígado, ya debe de estar hecho pupa de tanto estar enojado!
- ¡¿Qué has dicho?! - Una vena apareció en la cabeza de Koichi.
Shiori solo infló sus cachetes, pero después cambió su expresión a una sonrisa maliciosa. Sin pensárselo dos veces, dio un gran salto hacia Koichi y se tiró encima de él.
- ¡Oye, no te me subas encima! - Koichi trató de apartar la cabeza y las manos de Shiori lejos de él y el bendito diente de león que Shiori quería llevarle a la boca.
- ¡Solo una probadita! ¡Ya verás que se te pasará el hambre! - Shiori trató de convencerlo. - No te preocupes, las hadas dicen que solo nosotros podemos comer esto ¡Así que todo estará bien! ¡Tienes que comer para sobrevivir!
But I'm a creep / Y quién soy aquí
I'm a weirdo / Solo un raro
What the hell am I doin' here? / ¿Pero qué hago aquí ?
I don't belong here / No pertenezco
Otro recuerdo apareció. Ahora los niños ya no tenían las vendas y se veían casi recuperado. Ambos se encontraban sentados en césped con Shiori manteniendo sus manos cerca de la cabeza de Koichi, quien sostenía un diminuto cristal amorfo en su mano. Ella estaba usando su energía áurica para ayudarlo a despertar el Ajna.
- Ya casi... ya casi... - Shiori sacó su lengua en señal de concentración total, mientras que el Ajna parpadea en los ojos verdes de Koichi, como si fuera un foquito malogrado. - Y... Y... ya está... ¡Ya está! ¡Ya tienes el Ajna!
Shiori festejó alegremente mientras sonreía emocionada.
- Woah ¿Es así como se ven las auras? - Koichi miró el entorno psicodélico de su alrededor y también a las luces flotando en el ambiente. - Qué loco...
- ¿Pero sabes que puede ser más loco? - Shiori movió sus cejas de arriba a abajo y con una sonrisa cómplice.
- ¿Qué cosas? - Preguntó Koichi con una ceja arqueada.
- A que no puedes encontrarme con el Ajna mientras estoy escondida. - Shiori lo retó.
- Hmp, sigue soñando enana. Te podría encontrar incluso usando la nariz. - Koichi aceptó el reto.
Ese día, Shiori le enseñó una nueva forma de jugar a las escondidas a Koichi. Como era de esperarse de un joven talentoso, en cada una de las rondas pudo encontrar fácilmente a Shiori. Aunque Shiori también tuvo sus propias victorias, mínimas, pero al menos eran algo a nada.
I don't care if it hurts / Y si duele que
I wanna have control / Quiero tener el control
I want a perfect body / Con un cuerpo perfecto
I want a perfect soul / Y un alma mejor
I want you to notice / Quiero que te des cuenta
When I'm not around / Cuando yo no estoy
You're so very' special / Eres tan especial
I wish I was special / Quisiera ser especial
Otro recuerdo cambia, y ahora tanto Shiori como Koichi tienen un parche en el ojo. Ya era la hora de dormir y ambos estaban en sus camas durmiendo, o al menos lo estaban hasta que Shiori escuchó los quejidos de Koichi.
Shiori abrió su único ojo sano y giró su cabeza a un lado para ver como el azabache empezó a temblar mientras repetía.
- ¿Quién eres?... ¿Qué quieres de mí?...
- ¿Una pesadilla? - Se dijo Jamil mirando al joven.
Al inicio, Shiori se mostró preocupada y quería hacer algo para ayudarlo, pero no sabía qué hacer exactamente. Jamil, al ver la situación y las intenciones que Shiori tenía, intentó probar una cosa.
Al ver que no había ninguna señal de que se iba a paralizar, entonces él se inclinó un poco al oído de la niña y le susurro:
- Acompáñalo
En eso, Shiori, sintiendo un poco de valentía en su cuerpo, tomó el walkman que había debajo de su almohada y se acercó a la cama de Koichi, para luego subirse a ella y colocarle el auricular en el oído derecho mientras ella usaba el izquierdo. Cuando ella pulsó el botón de reproducir, finalmente ella se acostó a su lado y lo acompañó durante el pesado sueño hasta que se volvió a dormir.
Jamil suspiro aliviado, ya que pensó por un momento que la parálisis lo iban a detener, pero al parecer había cosas en las que sí podía interactuar y otras que no, lo cual lo dejó un poco confuso ¿Estos siguen siendo recuerdos?
Las horas pasaron y cuando Koichi se despertó ya tan solo faltaban un par de horas antes de comenzar el entrenamiento. Sin embargo, se quedó quieto mirando la cara dormida de Shiori, mientras escuchaba la música que se reproducía del Walkman.
Normalmente, la hubiera botado de la cama de una patada, pero por esta ocasión dejó que siguiera durmiendo en su cama.
- Otra vez esa figura desconocida apareció... - Murmuró Koichi, antes de volver a dormir.
Solo que esta vez, tapó a Shiori con su manta.
But I'm a creep / Pero quién soy aquí
I'm a weirdo / Solo un raro
What the hell am I doin' here? / ¿Pero qué hago aquí?
I don't belong here / Si no pertenezco
Y así, Jamil, poco a poco fue mirando cada recuerdo "agradable" de Shiori con Koichi y como poco a poco iban conversando cada vez más seguido a pesar de las duras pruebas, la falta de hambre y los repentinos dolores de cabeza de Koichi, que preocupan en silencio a Shiori. Era como si el resentimiento, que antes le tuvo a la niña, ya no hubiera existido, o mejor dicho fue disminuyendo a medida que la iba conociendo.
El fondo cambia nuevamente. Shiori y Koichi nuevamente están sentados bajo el árbol sin los parches o las vendas, ambos no tenían ninguna herida visible, pero se encontraban comiendo lo poco que les quedaba de la granada mientras escuchaban la música del walkman.
Ambos movían lentamente sus cabezas de un lado a otro mientras cantaban suavemente:
She's running out again / Y así se va otra vez
She's running out / Y así corriendo va
She run, run, run, run / Ella se vá de mi
La escena cambia y como siempre, Shiori, llega emocionada al jardín con Koichi detrás de ella. En esta ocasión sus caras ya empezaron a mostrar los primeros signos de desnutrición.
- ¡Haditas, ohaiyo! - Saludó Shiori, mirando a las luces salir del árbol con sus típicas risas.
- Si corres rápido, te vas a tropezar... - Advirtió Koichi, dando un suspiro al ver como Shiori al final sí se tropezó y cayó al césped de cara.
Run / No...
Aunque esa caída dolió un poco, no detuvo la sonrisa de Shiori. Como si nada hubiera pasado, ella solo siguió hablando con las luces y contándoles todo lo que pasó en esta semana. Por otro lado, Jamil se quedó mirando fijamente una luz que apareció frente a él, para su suerte no eran alguna clase de insecto o luciérnaga, porque eso no hubiera acabado bien, pero se le hizo un tanto curioso. No tenían exactamente la forma de "una hada" como las que conoce, solo era simplemente una bola de luz translúcida y que se movían de un lado a otro.
- No creo que sea una hada... - Susurró Jamil en voz baja.
Whatever makes you happy / Lo que te haga feliz
Whatever you want / Lo que quieras más
Como si lo hubieran escuchado, esa luz empezó a parpadear como si intentara decirle algo que obviamente no podían vocalizar, a la vez que se acercó un poco a su cara.
- ¿Eh? - Jamil miró extrañado el parpadeo, pero algo en esa secuencia se le hizo muy familiar ya que...
You're so very special / Eres tan especial
I wish I was special / Quisiera ser especial
- ¡Espera! ¡¿Quién diablos eres?!
De manera instantánea, Jamil desvió su atención hacia el grito Koichi. Tal parece ser que nuevamente vio aquella silueta que lo perseguía, por como se expresaba su rostro angustiado y su voz. Lamentablemente, otra vez regresó el dolor de cabeza a Koichi y el dolor esta vez pareció ser tan fuerte que el niño lanzó un quejido de dolor ante de terminar desmayado en el suelo.
But I'm a creep / Pero quién soy aquí
I'm a weirdo / Solo un raro
What the hell am I doin' here? / ¿Pero que hago aqui?
Shiori, ante el ruido, volteó rápidamente su cabeza hacia el árbol y su mirada cambió rápidamente a una llena de preocupación al ver inmóvil a Koichi.
- ¡¿Koichi?! - Shiori corrió a su lado. - ¡¿Qué pasa, Koichi?!
Shiori puso sus manos en el cuerpo del niño para usar la curación divina, pero no encontró nada.
El niño simplemente dejó de moverse.
Eso hizo que Shiori empezará a hiperventilar, ya que no sabía qué más hacer.
- ¿Qué hago? ¿Qué hago? ¿Qué hago? - Empezó a repetir ella, tratando de mirar a todos los lados.
Pero, al no ver a nadie, no le quedó de otra que cargar el cuerpo de Koichi y empezar a gritar en las instalaciones:
- ¡Ayuda! ¡Ayúdenme! ¡Koichi esta...! ¡Koichi esta...!
Tenía la esperanza de que al menos iba a encontrar a Masato-sensei o al sacerdote Jun.
I don't belong here / Si no pertenezco
I don't belong here / Si no pertenezco
Jamil se llevó la mano al pecho y nuevamente empezó a sentir las emociones de la desesperación y el miedo de Shiori. Pero, lo que le causó más preocupación, fue cuando él empezó a escuchar varias voces siniestras susurrándole al oído.
- "¿De dónde viene este ruido?" - Jamil se cubrió los oídos al sentir como cada vez el volumen de esas voces iba en aumento. - "¿Ahora que estaba pasando?"
Esos ruidos no eran como las suaves risas de las luces; estas voces eran perforantes y chirriantes, como si quisieran reventarle el tímpano.
En eso, las luces de las instalaciones empezaron a parpadear de manera descontrolada, al igual que la aparición de frío gélido que bajó la temperatura del ambiente. A medida que Shiori no veía a nadie, Jamil, podía ahora sentir como una especie de carga oscura se quiere desbordar de alguna parte, pero que de alguna manera se trataba de controlar a la fuerza.
Goteo...
Goteo...
Goteo...
El fondo poco a poco se iba volviendo de un color en blanco y negro, y la imagen se iba oscureciendo hasta cubrir la vista de Jamil, al igual que una especie de oscura enredadera espinosa.
- Se está oscureciendo... - Comentó Jamil en un tono preocupado al analizar todos los elementos vistos y analizando las emociones de Shiori.
Esta sensación, no era la primera vez que la sentía. Ya la conocía desde antes, era como si... como si a él...
- Como cuando el blot se desborda. - Susurró Jamil.
Antes de que la imagen se oscureciera, Jamil de alguna manera notó como una especie energía pesada emanaba de una de las manos Shiori, justo en el mismo lugar de donde estaba el tatuaje.
Antes de siquiera prestar atención a la imagen, el recuerdo ya cambió. El ambiente blanco y negro desapareció, al igual que las intensas emociones de la niña y las voces. Para desagrado de Jamil, ahora se encontraba en el interior de una casa antigua en donde varios de los miembros del loto rojo estaban sentados en el piso. Todos los presentes e incluso los enmascarados estaban discutiendo de algo que los puso muy alerta.
- ¡¿Desde hace cuánto empezó a tener alucinaciones, Masato?! - Exclamó Jun enfadado.
- Lo siento, gran sacerdote. - Se disculpó de rodillas el enmascarado, mostrando arrepentimiento en su voz por no haber prestado más atención a los movimientos de Koichi.
- Hemos llegado tan lejos... - Jun se frotó las sienes antes de pasar sus ciegos a otro enmascarado. - ¿Qué es lo que Koichi ve exactamente?
- "Alguien a quien no conoce" y "rostros pequeños que nunca ha visto en su vida" para el actual Koichi. - Respondió el señalado. - Dice que ha estado soñando con eso últimamente.
- El mismo sueño que desde hace 4 años... - Murmuró preocupado Jun. - Probablemente sea cuestión de tiempo antes de que nuevamente recuerde... Si nuevamente los recuerdos de los otros sujetos llegan a él... se volverá loco... y será el fin para todos.
Eso dejó confundido a Jamil ¿Qué acaso el enmascarado no había dicho, en varios recuerdos atrás, que esta era la primera vez que Koichi conocía este lugar?
- No podemos permitir que esto vuelva a pasar... - Susurró el susodicho antes de tomar una última decisión. - Probablemente no tengamos más opción que usar nuevamente el sello de esclavitud... tendremos que reiniciar su memoria.
- Un momento... ¿Reiniciar?... ¿Hace 4 años?... - Jamil empezó a atar más cabos. - ¡Este niño ya llevaba mucho más tiempo aquí de lo que el recuerdo aparentaba!
Ahora tenía más sentido el porqué Koichi preguntaba constantemente sobre las cosas que había en las instalaciones. Los bastardos de este lugar lo estaban usando como una clase de raro experimento en el que si él recordaba algo que vio, y que el loto rojo quería ocultar a toda costa, entonces lo forzaban a olvidar el recuerdo, al igual que lo que le pasó a Shiori cuando tuvo algunas de sus memorias reprimidas.
La base de los poderes en este mundo, o de lo que vio con Shiori, algunas veces se veía influenciado por las emociones del usuario. Si eso es cierto entonces. Koichi, con el poder que tenía más las posibles emociones intensas que podría tener al descubrir la verdad... podría haber desatado alguna clase de poder que podría poner en jaque a todo el culto, quizás por ello a este grupo les resultaba mucho más preferible él mantenerlo en la ignorancia y actuar como si nada hubiera pasado.
Sin embargo, había una cosa más que le faltaba armar.
Jamil recordó los otros datos que dijeron en esta reunión sobre lo que Koichi estaba empezando a recordar o "soñar". Si analizaba cada palabra detenidamente entonces... el sueño de Koichi más las preocupaciones de Jun daban como resultado...
A veces el tener una mente aguda podría ser una bendición para algunos, pero para otros puede que sea el preludio del descenso a la ira, y más aún cuando se trata de una jodida tapadera como la que tenía El culto del Loto Rojo.
Hubo antiguos sujetos de pruebas en este sitio... mejor dicho, hubo más niños que estuvieron encerrados en este lugar.
- Estos malditos... - A Jamil se le hirvió la sangre ante la horrible hipótesis que se le acababa de ocurrir.
Como si hubiera pasado de un corte a otro, ahora se encontraba en el exterior de la dicha casa o mini templo. El ambiente estaba situado en el medio de un sitio rocoso y con casi nada de vegetación, salvo algunos árboles secos. En esta escena, ahora se pudo visualizar como Shiori estaba tratando de mantenerse escondida, detrás de las paredes de biombo, mientras usaba un estetoscopio que se robó de la enfermería para escuchar la conversación de los ancianos.
En todo el momento, ella trató de ocultar su energía áurica para pasar desapercibida. Por poco dejó salir el aire al enterarse de lo que le querían hacerle a Koichi.
- "Reiniciar su memoria..." - Shiori tenía una cara desconsolada mientras seguía pensando en la idea de perder a Koichi.
Estaba claro que ella no quería que eso pasara, pero ¿Qué podría hacer ella? El sitió en donde estaba era un lugar en el medio de la nada. No iba a durar ni dos días estando fuera de este lugar sin ser atacada por todos los Youkais y espíritus malévolos que podrían estar merodeando por allí, y ni qué decir de su nulo conocimiento del exterior como para regresar a casa.
El tiempo se iba acortando y si no tomaba una decisión ya entonces perdería todos los lindos momentos que pasó al lado de Koichi.
Jamil sintió toda esta preocupación de Shiori y la miró con mucha simpatía
- Tienes que salir de aquí. - El moreno miró por todo el escenario, parecía que no podría haber algo útil que pudiera ayudar a la pequeña albina.
Todo lo que había a su alrededor solo eran el bosque seco, varias cuevas, rocas, más rocas y...
- ¿Eso es...? - Murmuró Jamil dando un paso adelante y moviendo inconsciente una piedra con su pie.
Shiori escuchó el ruido de unas piedras moverse y giró su cabeza hacia ese lado, en donde se originó el ruido.
Ella no vio nada, pero, a lo lejos del recinto, había una cascada que salía del domo donde se encontraba el jardín y que se conectaba hacia un río que seguía hacia una dirección.
- El río Abe... - Susurró Shiori.
Jamil vio cuál era la idea de Shiori. No era un buen plan, pero era lo mejor que tenía a diferencia de no tener nada.
Otra vez la escena cambió, Ahora todo se situaba en la enfermería, donde Koichi estaba echado en la camilla mientras respiraba como si le costara hacerlo.
- Su consciencia se está volviendo inestable, debemos comenzar con el rito, Masato. - Informó el enmascarado con la bata científica hacia el hombre de traje rojo.
- Lo sé, iré a traer los implementos. Sigue monitoreando su frecuencia cardiaca.
Masato se alejó de la sala, dejando solo a otro sujeto. El hombre estaba tan concentrado en el monitor cardíaco que nunca se percató como la puerta de atrás se abría nuevamente. Sin embargo, en el momento que la puerta se volvió a cerrar, se generó un chirrido muy leve pero audible en todo el ambiente.
Creeeeck...
El hombre enmascarado giró su cabeza hacia atrás, pero todo lo que llegó a ver fue solo la puerta cerrada.
- ¿Eh? - Él murmuró en un tono confundido.
Pero lo que no se esperó fue sentir un fuerte pinchazo en el trasero que lo hizo saltar y gritar un poco. Luego de alejarse un poco, se llevó la mano a la zona afectada, notó que había algo sólido clavado en la nalga derecha.
Por su forma pequeña, dedujo que se trataba de una jeringa.
- Lo siento... - Se escuchó un susurro temeroso.
El hombre volteó su molesta cara tapada a dónde provino esa voz, solo para encontrar a una pequeña Shiori con una expresión llena de pena y pánico.
- Lo siento mucho... - Se disculpó ella.
El hombre con preocupación dirigió su mirada a su trasero y se sacó el objeto que le inyectaron, solo comprobar que el émbolo ya estaba hundido del todo en el cuerpo milimetrado de la jeringa y que además tenía una etiqueta que decía claramente Midazolam.
- Mierda... - Solo llegó a decir el señor antes de caer flácido al suelo.
- Una lástima que no fuera veneno. - Comentó Jamil, sintiendo todas las preocupaciones de Shiori. - Oye, ya no hay tiempo para arrepentirse... sigue adelante, Shiori...
Ante el golpe de valentía, Shiori sacudió su cabeza para despejar cualquier duda y sin perder mucho el tiempo colocó el walkman, que se había traído consigo, dentro del bolsillo interior del gi rojo de Koichi y lo cargó a su espalda con dificultad. Finalmente, pudo sacarlo de la enfermería con toda la velocidad que podía y empezó a recorrer la ruta hacia el jardín.
Durante la corrida en los pasillos fríos y oscuros, Shiori, no paraba de llorar mientras pensaba con preocupación:
- "¡Papá... maestro Kyo... todos... perdóneme...!" - Shiori por poco se tropieza, pero logró estabilizarse a tiempo y siguió doblando las siguientes esquinas, jadeando por el sobreesfuerzo. - "No es que esté abandonando el entrenamiento ¡Es solo que! ¡Si reinician la memoria de Koichi! ¡No podré soportarlo!
La escena cambia a unos segundos más adelantes con Shiori llegando finalmente al jardín artificial. Ella corrió hacia la dirección que fluía el río, rumbo al extremo del domo, donde ya había varias hojas del árbol pegadas en la pared, con un familiar selló dibujado en sangre en la superficie.
- ¡Por fin pude hacerme amigo de él! ¡Lo siento mucho! - Exclamó Shiori.
- ¡Ahora! ¡Dilo! - Exclamó Jamil.
La valentía y la adrenalina siguió golpeando constantemente a Shiori y finalmente ella conjuró en voz alta:
- ¡Dios del trueno!
Los sellos de las hojas se encendieron con una leve luz lila y no tardaron en generar una fuerte explosión que rompió la rejilla que filtraba el agua y que daba acceso a la vista del exterior nocturno.
- Tonta... - Murmuró Koichi sintiendo como el dolor de cabeza seguía latiendo. - Solo empezamos a hablar más a menudo...
- ¡Ya casi están cerca! - Comentó Jamil viendo el paisaje nocturno del exterior.
La libertad estaba a tan solo unos pasos, sin embargo...
Clank...
El campaneo de un cuenco hizo que el cuerpo de Shiori se frenara de golpe y, como si fuera un efecto dominó, cayó bruscamente al borde del río junto con los paralizados Koichi y Jamil. Ambos estaban bocabajo, pero la mano de Shiori está a unos pocos centímetros de la cara de Koichi.
- Mierda... - Gruñó Jamil, girando con dificultad su cabeza a su espalda.
- Shio... - Koichi luchó para levantar su mirada contra, pero...
- No se muevan... - Ordenó el enmascarado, Masato, empezando a girar la baqueta en el borde del cuenco.
El enmascarado se fue acercando junto a otros dos hombres que traían cadenas y esposas para retener a los niños.
- Maldición. - Gruño Koichi intentando luchar contra la orden, pero nada cambió.
- No irán a ningún sitio, salvadores... - Comentó Masato en un tono frío y monótono, mientras se iba acortando su distancia hacia donde se encontraban los infantes.
Viendo el problema que se le avecinaba, Shiori, no lo pensó mucho y, aprovechando que su mano tatuada estaba mirando a donde estaba Koichi, luchó para acumular un poco de energía áurica y emitir una presión de energía que golpeó a Koichi en la cara.
¿Dolió? Para él sí, pero logró empujarlo al río con éxito.
Al entrar en contacto con el agua fría, como si hubiera recuperado la movilidad, Koichi salió del agua a recuperar oxígeno. Los dos enmarcados trataron de ir tras él, pero como la corriente de ese día era tan fuerte, entonces Koichi fue arrastrado por el río con mucha más rapidez hacia el agujero que Shiori abrió con los sellos improvisados.
- ¡Perdón! ¡Si las cosas van bien, llegarás a mi casa!... Creo... - Exclamó Shiori, sonriéndole cansadamente.
- ¡¿Qué quieres decir con "creó"?! - Le gritó Koichi cada vez cerca del hueco.
- ¡Solo huye!
Al llegar al final del río se pudo a lo lejos como Koichi caía hacia la cascada mientras gritaba a todo pulmón:
- ¡¿ERES IDIOTA?!
La voz se fue disminuyendo, y con ello los enmascarados llegaron tarde al agujero. Al bajar su mirada hacia donde cayó Koichi, no había encontrado algún rastro de él por ningún lado
- ¡Maldición! ¡Cayó al canal! - Exclamó uno de los enmarcados.
- Él ha empezado a recuperar sus verdaderas memorias, no podemos dejar que entre en contacto con alguien del exterior. - Dijo el otro.
- "¿Sus verdaderas memorias?" - Se preguntó Shiori ante aquella confusa conversación.
- ¡No se queden parados! ¡Síganlo por la corriente del río! ¡No pudo haber ido lejos! - Ordenó Masato lanzándoles el cuenco y la baqueta para qué la usarán con Koichi.
Ni bien la orden se dio, los dos enmascarados abrieron más el agujero con sus manos huesudas y saltaron al abismo, para darle caza al niño. Shiori solo pudo ver con preocupación la situación, porque no esperaba que realmente esos hombres se lanzarán desde una altura alta. Koichi tenía habilidades regenerativas que podrían salvarlo, pero ¿y esos hombres?
...
- Has ido demasiado lejos Nakamura-sama. - Empezó a hablar Masato con una voz aún más gélida. - Agresión contra un miembro del loto rojo... Liberación del objeto de más valor para culto... daños a la propiedad... y ahora deserción del proyecto... estás en un serio problema...
A medida que se acercaba, el enmascarado sacó una jeringa de su capa, cosa que asustó a Shiori al punto de que ella empezara a hiperventilar. Como todo su cuerpo estaba tenso, sabía muy bien que la inyección le iba a doler fuerte, y dolería aún más dependiendo del fluido que iban a usar en ella.
- ¡No te le acerques! - Con un instinto protector, Jamil quiso ponerse frente a ella.
Pero como esta era una memoria importante, la parálisis detuvo aún más las acciones de Jamil en su lugar, presenciando como el enmascarado se iba acercando cada vez más.
- "No... No... No... que alguien me ayude..." - Pensó Shiori empezando a llorar de miedo.
- "¡Shiori!" - Jamil le exclamó en sus pensamientos y mostrando un rostro lleno de preocupación por ella.
A él ya no le importaba si todo esto se trataba de un recuerdo del pasado o no. Ya cansó de estar quieto sin poder hacer nada. Pensó que siendo racional podría aguantarlo, pero ¿Cómo actuarían ustedes estando en su posición?
No quería seguir sintiendo esa impotencia e inutilidad, que cada vez más le quebraba su alma. Ya no quería volver a sentir esa represión que le ordenaban siempre para que nunca pueda dar ese paso adelante que tanto anhelaba dar.
Shiori trató de buscar una manera de recuperar su movilidad, y cuando pensó que podría lograrlo, Masato, ya le colocó una rodilla en su espalda y pegó su cabeza contra el suelo para ver con claridad el cuello de la infante.
- No nos hagas más problemas y vete a dormir. - El enmascarado tenía que mantenerla viva a toda costa, por lo que si clava mal la aguja entonces podría ser perjudicial.
- ¡AHHHHHHHH! ¡No! ¡Ayuda! ¡Qué alguien me ayude!... ¡Papá!... ¡PAPÁ! - Exclamó Shiori, cada vez más sintiendo pánico y terror.
Jamil podía sentir nuevamente el miedo de la niña. Fue la sensación más angustiante y dolorosa que podría haber vivido a una corta edad. Esto era mil veces peor a cualquier horrible historia que haya escuchado.
- ¡Cállate! ¡No hagas ruido! - El enmascarado puso su mano con fuerza en la boca de la niña, para no escuchar su estridente voz.
Tantas eran las emociones negativas en ella que nuevamente sentía esa desesperación desbordarse, mientras todo lo que podía hacer era llamar a su padre.
La aguja ya se estaba acercando al cuello de Shiori, asustando a la niña cada vez más y provocando que no pudiera respirar bien.
- ¡DETENTE! - Exclamó Jamil.
En eso la marca de Shiori se volvió oscura y una fuerte presión de aire empujó con mucha fuerza al enmascarado lejos de Shiori. Jamil tuvo que cerrar los ojos porque la neblina tapó el escenario. Todo lo que podía escuchar solo eran los gritos dentro de su mente, sintió el frío gélido estremecer su piel, la luminiscencia del lugar que flaqueaba entre la luz y la oscuridad y una especie de varios ¿látigos espinosos? O ¿Garras? En forma de luz que empezaban a golpear por todo el jardín, generando temblores, abriendo cráteres y trazando marcas de zarpazos de manera caótica y casi hasta destructiva.
Y nuevamente todo se volvió oscuro.
Poco a poco la luminiscencia volvió al jardín, aquellas armas translúcidas desaparecieron, pero el lugar estaba hecho un desastre. Las plantas estaban arrancadas, la tierra estaba erosionada y con rastros de que algún tipo de animal grande hubiera pasado por allí.
Jamil pudo moverse y se levantó para ver el resultado final de lo que alguna vez fue el pulcro jardín. La neblina aún seguía presente, pero en una cantidad menor. Esto le fue de mucha ayuda, ya que así pudo encontrar el cuerpo tirado de Shiori con facilidad.
- ¡Shiori! - Jamil corrió hacia ella, a pesar de la sensación de cansancio, se agachó su altura y la siguió llamando. - Shiori...
Pronunció su nombre suavemente y colocando sus manos sobre sus mejillas comprobó que todavía había calor en ellas. Fue un gran alivio para Jamil, ella seguía con vida, pero estaba cansada.
- ¿Hadita...? - Shiori murmuró, abriendo débilmente sus ojitos y mirando directamente a los ojos de Jamil. - ¿Eres tú...? ¿Hadita?
- "Posiblemente esté viendo alguna alucinación" - Pensó Jamil, pero eso no le molestó y le siguió el juego. - Respira con calma Shiori... tienes que recuperarte...
Le habló con tranquilidad, para tratar de transmitirle paz y tranquilidad con su tacto. La niña poco a poco empezó a dejar de tener miedo y solo asintió con la cabeza, como si lo hubiera escuchado. La tranquilidad del momento fue tan abrumadora que ella empezó a cerrar los ojos con el fin de reponer su energía.
- Buena niña... - Jamil le susurró con una pequeña sonrisa.
Pero el dulce momento fue cortado con el grito del enmascarado, siendo atacado por algo. Jamil desvió su mirada gris hacia el ruido y lo que vio lo dejó helado.
El árbol se había caído dejando a la vista un enorme hueco del que salió una de esas criaturas viscosas con las que Shiori y Koichi entraban, atrapando a Masato entre sus fauces y procediendo a desmembrarlo de varios pedazos mientras se lo comía poco a poco de una manera violenta y hasta vengativa.
Shiori frunció un poco el ceño ante el ruido. Ella se estaba preguntando quién estaba gritando y cuando pensó que iba a abrir los ojos, Jamil de manera automática le cubrió las orejas de la infante. El joven azabache no quería que Shiori viera la escena sangrienta que estaba pasando
...
La niña no entendía lo que estaba pasando, pero quizás debido al cansancio había una especie de burbuja de aire en sus oídos que no le permitía escuchar del todo bien, por lo que lo ignoró y siguió descansando.
Todo podría haber terminado bien, de no ser que ahora esa criatura, luego de terminar con su cena, dirigió sus ojos hacia donde estaban Shiori y Jamil, y soltó un rugido demoníaco que retumbó en todo el lugar.
¿Por qué hizo eso?
Para que de la tierra del jardín, salieran más de esas bestias.
Era una locura, había toda una jauría de esos demonios ahora corriendo hacia donde estaban ellos dos.
- ¡Maldición! - Jamil quiso moverse para advertir a la niña, pero su lengua se entumeció y su cuerpo ya no podía moverse otra vez.
La parálisis había comenzado y esta vez Shiori no se estaba percatando de lo que se le avecinaba, porque tenía las manos de Jamil sobre sus oídos.
Jamil luchó y luchó para moverse o tratar de hablar, pero no pudo hacer nada.
- "Muévete... muévete..." - Jamil intentó moverse con dificultad.
Los monstruos cada vez se iban acercando más.
- "¡Muévete!" - Jamil luchaba, viendo como un par de sus dedos se empezaban a mover.
Tenía que romper esa cadena que lo retenía en este punto, de lo contrarió Dios o los siete grandes sabrían lo que le pasaría.
- ¡MUÉVETE! - Exclamó Jamil, liberándose finalmente de la parálisis.
Ya era un poco tarde para gritar una advertencia o esquivar el ataque. Las bestias ya dieron un salto hacia ellos, dejando a Jamil la única opción de cubrir el cuerpo de Shiori con el suyo y esperar lo que iba a pasar a continuación, con los ojos fuertemente cerrados y abrazando a la niña pequeña con todas sus fuerzas.
Pudo escuchar el gruñido de la bestia cerca de él, difuminarse como un eco... y todo se volvió oscuro.
No hubo alguna sensación o dolor físico que le diera a entender a Jamil que estaba siendo mordido o destrozado.
No pasó nada.
Jamil abrió un ojo seguido del otro para ver el nuevo fondo que lo saludaba. Todo era un fondo oscuro y profundo, con una especie de piso hecho de agua sólida que le permitía tanto a él como a la niña sostenerse en la superficie para que no se hundieran.
-Este lugar... ya estuve aquí antes... - Dijo Jamil y otras 3 voces conocidas al mismo tiempo que él.
El joven se levantó un poco y siguió mirando el infinito vacío con una mirada interrogante.
- Pero... ¿Cómo es qué...?
- ¿Qué... eres? - Una voz diminuta sonó debajo de él.
Jamil desvió su mirada hacia abajo y observó como Shiori nuevamente miraba a su dirección, pero con una mirada llena de terror y miedo.
En un principio el joven pensó que había visto algo detrás de él, pero al girar su cabeza no vio nada. Tan solo eran Shiori y él en un mismo espacio.
- No puede ser... ¿Puedes verme Shiori? - Jamil le preguntó.
- ¿C-Cómo sabes mi nombre? - La niña tartamudeó.
Sintiendo como el miedo de la niña crecía en su interior, trató de calmarla para que no se asustara de él. Previamente, ya había cuidado de los hermanos de Kalim y a su propia hermana, así que tal vez podría lidiar con esta situación.
- No. No. No te asustes... - Jamil trató de hablar con mucha calma y levantó sus manos para mostrarle a ella que no estaba armado.
Pero, a juzgar por la expresión que Shiori revelaba, ella mostraba una gran desconfianza a aquella silueta humanoide que tenía en frente a sus ojos. Para ella, la imagen de esa "persona" era como si hubiera varias imágenes de personas superpuestas una sobre las otras en una capa transparente y hasta vidriosa.
Guiándose por sus temores, lo empujó para luego mantenerse lo suficientemente lejos de él.
- ¡No! ¡No me lastimes! - Suplicó ella con lágrimas, mientras temblaba. - ¡No me hagas daño!
Esas palabras, de alguna manera, perforaron en su memoria, haciéndole recordar el momento en el que él entró en su estado Overblot y de todo lo que pasó después en su momento de locura. Durante tanto tiempo siempre cargo, con un silencioso sentimiento de arrepentimiento y culpa por todo lo que le hizo a Shiori, pero ahora... las cosas eran diferentes.
Él no buscaba lastimarla...
No...
Quería ayudarla a que dejará de tenerle miedo.
- Tranquila... - Jamil bajó las manos y solo se sentó en su sitio.
Había un riesgo de que si se levantaba e iba tras de ella, entonces la niña le tendría mucho más miedo y se alejaría de él.
- No te voy a hacer nada... - Repitió el joven.
- ¿Dónde estoy?... Tengo miedo. - La voz de Shiori tembló al mirar el fondo oscuro.
- Sí, lo sé... entiendo perfectamente como te sientes. - Respondió Jamil llevando lentamente su mano a su pecho, justo donde estaba su corazón. - Puedo sentir tu miedo, la desconfianza y que quieres ver a tu papá de vuelta... ¿Verdad?
- ¿Mi papá?
Ahora él tenía toda la atención de Shiori.
- Sí, eso es lo que tú quieres ahora... - Jamil se lo afirmó. - Quieres ver a tu familia de regreso... quieres estás de vuelta con Koichi... con tu papá.
Jamil pudo sentir como la pequeña Shiori se había tranquilizado un poco, pero todavía tenía dudas en su cabeza.
- No te va a pasar nada... - Jamil se lo juró. - Te prometo que puedes confiar en mí...
Shiori parecía dudarlo ¿Y qué pasaba si todo esto era un truco?
- ¿Cómo puedo confiar en ti? - Ella le preguntó.
En esta batalla de sentimientos, el ser honesto era la única opción para romper las barreras que separaban sus corazones...
Si quería establecer un lazo de confianza, Jamil tenía que demostrarle que ella puede confiar en él.
Y eso fue lo que Jamil hizo...
- Porque somos amigos. - El joven respondió en un tono sincero y sin segundas intenciones. - Puede que ahora no sepas quién soy, pero yo sí te conozco... pasamos por muchas circunstancias tormentosas, pero al final somos amigos.
Muy en lo profundo, Jamil era consciente de que tan solo decir esas palabras no iban a ser suficientes para convencer a la niña, y por ello también decidió demostrárselo.
- Sé que te gusta mucho hablar de las plantas y en especial de las flores, casi nunca para de hablar de ellas. También demuestras mucho el afecto que le tienes a tu papá y tu familia, tanto que siempre reflejan un fuerte brillo en tus ojos...
La carita de Shiori poco a poco iba cambiando de la duda a la sorpresa.
- También sé que detestas las agujas porque luego tu brazo te duele fuerte y el líquido te incomoda ¿Cierto?
Shiori asintió con su cabecita lentamente.
- Ah, y también sé que te gusta mucho la música. - Jamil empezó a hablarle muy amistosamente. - Una vez me enseñaste una canción mientras estábamos en un estanque...
- ¿Una canción? ¿Qué clase canción? - Ella preguntó interesada.
Con una sonrisa, Jamil separó sus labios y manteniendo su mano extendida hacia ella, entonó:
Silencio nunca / i won't be silent
Desean que enmudezca / You can't keep me quiet
Y qué tiemble con la idea... / Won't tremble when they try it...
Y callar / All i know
no será / is i won't
mi vida / go speechless
A medida que Jamil cantaba, en su pecho pudo sentir cómo las dudas y el miedo de Shiori sobre él poco a poco se iban extinguiendo, lo cual era una buena señal.
No acepto / 'Cause I'll breathe
Que tratan de sofocarme / When they try to suffocate me
Dejen de subestimarme / Don't you underestimate me
Poco a poco, Shiori empezó a caminar con lentitud hacia su dirección. Tenía sus manitas echas un puñito a la altura de su pecho, pero en todo momento vio cómo la mirada de Jamil, o la que ella veía, se mostró pacífica, serena y sobre todo calmada.
El callar / 'Cause I know
no será / that i won't
mi vida... / go speechless...
El callar / 'Cause I know
no será / that i won't
mi vida... / go speechless...
vida... / speechless...
Ahora Shiori estaba frente a Jamil. Todavía ella no sabía qué hacer, pero Jamil la siguió tranquilizando.
- No tengas miedo, todo va a estar bien. - Ahora Jamil le extendió su mano.
Al principio, Shiori saltó ante el movimiento de Jamil, pero luego se quedó mirándola unos breves minutos.
- Tranquila... - Jamil le susurró suavemente.
Ante esas palabras, finalmente Shiori poco a poco fue levantando su manita hacia Jamil. Al inicio, lo dudo un poco, pero al mirar nuevamente a los ojos de Jamil y escucharlo decir suavemente:
- Yo confío en ti... ¿Tú confías en mí?
Fueron las palabras necesarias para que Shiori tomara confianza en él y que terminará de colocar su mano pequeña en la grande y cálida mano de Jamil.
Una sonrisa cálida se dibujó en los labios del joven mientras subía y bajaba la mano amigablemente para finalmente decirle:
- Un gusto conocerte de nuevo, Shiori
Shiori, ante el gesto, se rió un poco y también le saludo:
- Hola... ¿Cómo te llamas?
Ante la petición, Jamil con gusto iba a decirle su nombre. Sería como una manera simbólica de volverse a conocer, en una extraña circunstancia...
Pero una vez más, el momento fue roto cuando un familiar ruido espectral interrumpió la escena seguida del chirrido de los metales chocando entre sí.
Los dos giraron sus rostros a su alrededor y de la oscuridad salieron todos esas criaturas que vieron en el jardín, arrastrándose en las aguas del escenario y vocalizando una especie de chillido demoníaco que parecía amenazador.
Shiori se asustó de manera automática y Jamil se puso al frente de ella para protegerla.
- ¡Hermanito, no! - Shiori lo miró preocupada. - ¡Ellos son peligrosos! ¡Si los atacas, ellos te atacarán!
- Tranquila Shiori. - Dijo el joven sin quitarle la mirada a las bestias. - Te prometo que todo estará bien, pase lo que pase mantente a mi lado. Todo va a salir bien...
En eso, apareció un sonido metálico en el ambiente, como si algo se estuviera colgando del techo. Jamil fue consciente del ruido y brevemente alzó su mirada hacia arriba, para entrecerrar los ojos y ver que algo se estaba serpenteando encima de donde estaban tanto él como Shiori.
Nuevamente, su mirada gris se dirigió hacia las bestias, que poco a poco los iban acechando. Estaban tan preparados como si fuera alguna clase de felino peligroso que se preparaba sutilmente para lanzarse a su presa.
- ¡No lo creo hermanito! - Shiori se encogió más.
- No los mires a ellos, solo enfócate en mi voz. - Jamil inclinó su mano hacia atrás para tomar la mano de Shiori. - Juntos a las 3... vamos a saltar hacia atrás lo más lejos posible.
- No. No. No puedo hacerlo... tengo mucho miedo... me van a alcanzar... - Shiori negó con su cabecita mientras se agarraba de la mano de Jamil.
- Escúchame... - Jamil le apretó con fuerza la mano para que ella lo mirara solo a él. - Escúchame... yo sé que lo lograras...
Shiori lo miró fijamente con una mirada llena de admiración que hasta incluso sus retinas quería enmarcar aquella la imagen que veía por el resto de sus días.
- Uno... - Jamil empezó el conteo y sacando a Shiori de sus pensamientos.
Los monstruos se quedaron quietos en sus sitios por unos instantes, mirando fijamente a Jamil, pero luego empezaron a correr, con el objetivo de embestirlos.
Jamil no sabía si podría usar magia en este entorno, pero cualquiera que sea el escenario tendría que priorizar la versión pequeña de Shiori y la suya para salir ilesos de este espacio.
- Dos... - Jamil continuó.
La brecha de los dos bandos se iba acortando y cuando parecía que iban a chocar, Jamil finalmente exclamó:
- ¡Tres!
Sosteniendo con fuerza la mano de Shiori, ambos retrocedieron en un gran salto hacia atrás para ver como las bestias ya se había lanzado hacia ellos con sus grandes fauces abiertas de par en par. Por poco uno de ellos casi muerde la mano derecha de Shiori, pero Jamil la atrajo hacia él de un fuerte tirón hacia su pecho y la abrazó con fuerza mientras poco a poco iba cayendo a la superficie del agua.
Todo sucedió de manera secuencial, repentinamente una gran cantidad de cadenas cayeron del techo oscuro, justo donde antes estaban Jamil y Shiori. Casi como si hubiera sido una trampa, las cadenas se habían enrollado en los cuellos y extremidades de las bestias, como si tuvieran vida propia hasta aprisionarlos en sus sitios.
Todos y cada uno de esos demonios cayeron sobre el agua y a unos pocos centímetros de un Jamil abrazando a Shiori quien ocultó su cara en su pecho.
- Waaahh, casi nos muerde... - Shiori lloró.
- Ya está... ya está... ya pasó... - Jamil le sobó la cabeza. - Buen trabajo...
Fue un golpe de suerte que estas cadenas ahora estuvieran aprisionando a las bestias, no podría explicar cómo es que esto funcionó, pero por esta única vez no iba a indagar o buscar alguna explicación razonable.
- Uuuueeee... gracias hermanito... snif snif... gracias...- Shiori trató de vocalizar sus palabras mientras se limpiaba los ojos con su bracito.
Realmente no estaba acostumbrado a que esta versión de Shiori lo llamara de esta manera, pero en vista que "es una niña" entonces no le quedaba otra cosa que solo seguir la corriente.
- Fue un trabajo de los dos, al final pudiste confiar en mí y eso fue clave para este resultado. - Jamil le dijo suavemente.
- ¿De verdad lo crees? - Shiori levantó su carita.
- Sí, lo creo... - Jamil asintió, levantándose del suelo y cargando a la niña en sus brazos. - Vámonos... Tenemos que salir de aquí.
Shiori solo asintió con su cabeza.
Sin embargo, una de las bestias se quedó mirando la imagen fraternal de Jamil y Shiori tan fijamente que algo dentro de él resonó. Si tuviera que explicarlo, era como una especie de eco de su memoria y que fue manifestado ahora con un doloroso chillido cargado de tristeza.
- Hermanito. - Shiori llamó a Jamil al ver como una de las bestias intentó acercarse a ellos.
Jamil rápidamente giró su mirada hacia atrás y mantuvo su distancia con el de la criatura, pero algo dentro de él le dijo que había algo diferente en la criatura.
La criatura luchó con aquella cadena que cada vez que tiraba de ella se volvía de un rojo candente que le hacía daño a más no poder. Tanto fue el dolor que el monstruo se tiró al piso, pero una de sus extremidades viscosas se iba extendiendo hacia Jamil y Shiori, tratando vocalizando algo que ambos no pudieron entender en un inicio.
Parecía ruidos demoniacos, pero a medida que continuaba balbuceando repetitivamente, poco a poco se podía ir escuchando como esos ruidos se volvían más legibles hasta finalmente decir:
- Hermano... mi hermanito....
Tanto Jamil como Shiori se quedaron congelados en sus sitios y abriendo sus ojos como si hubieran visto algo horrible. Mientras esto pasaba, el resto de las criaturas también empezaron a llorar y a vocalizar más palabras legibles.
...
Cada una de ellas era distinta a la otra, pero la gran mayoría de ellas se resumen decían:
- Ayúdame...
- Por favor...
- Sálvame...
- Mamá...
- Libérame...
- Papá...
- Ayuda...
- Por qué a mí...
- Libéranos...
Como si eso no fuera suficiente, del pecho de esas criaturas se empezó a iluminar casi de manera parpadeando una luz que iba adoptando una familiar figura que tanto Jamil como Shiori pudieron reconocer.
- ¿Haditas? - Susurró Shiori en frío y activando por accidente el Ajna, solo para comprobar lo peor que Shiori pudo haber visto.
Jamil también fue capaz de ver todo lo que Shiori observaba bajo esa técnica. Lo que vio no tuvo ningún precedente.
Del pecho de las criaturas, justo en la zona donde la luces parpadeaban, aparecieron espectralmente los rostros de varios niños que chorreaba lágrimas de sangre de sus cuencas vacías y que se intentaban arrastrarse inútilmente hacia Shiori y Jamil repitiendo nuevamente esas agonizantes súplicas:
- ¡Anee-sama! ¡Sálvame!
- ¡Ayudemos!
- ¡No nos abandones!
- ¡Sálvanos!
- ¡Quiero ver a mi mamá!
- ¡MÁTAME!
Esta era la pieza final que terminó de confirmar el mayor temor de Jamil.
Los demonios con lo que Shiori y Koichi habían entrenado todo este tiempo eran los niños que antes vivían en este lugar y que por las circunstancias murieron en los entrenamientos, siendo transformados en estas abominaciones. Privándoles de cualquier tipo de libertad u oportunidad de volver a ser lo que fueron antes.
...
En eso el escenario desapareció y Jamil despertó en el suelo del jardín solo para ver como varias de estas criaturas empezaron a ser masacradas por los enmascarados que llegaron al lugar junto a Jun.
Varios de los enmarcados habían muerto en el proceso y se pudo contemplar finalmente lo que ellos ocultaban tras sus máscaras.
Sus rostros estaban demasiado descompuestos.
Estos sujetos no habían muerto recientemente, ya llevaban años de descomposición y la necrosis y la piel pegada a los huesos eran las pruebas necesarias para confirmarlo, aparte del símbolo oscuro de las magatamas en su frente, que hasta parecía ser una quemadura.
Cortés tras cortés, técnicas tras técnicas, cada una de esas criaturas eran condenadas a morir bajo las manos de los pocos enmascarados que quedaban. Todos y cada uno de esos niños no tuvieron el derecho a poder descansar en paz o recibir alguna oración para salvar sus almas.
Jamil pronto se percató que nuevamente no se podía mover. Por más que lo intentaba, tampoco podía vocalizar, ni siquiera cuando vio como Jun le arrebató de sus brazos el cuerpo de Shiori.
- "¡No! ¡NO! ¡MALDICIÓN! ¡No te la lleves!" - Jamil gritó en pensamientos, mientras miraba con impotencia como ellos se llevaban a Shiori lejos de él.
Shiori no se podía mover y solo derramaba varias lágrimas que empezaron a salir silenciosamente de sus ojos al enterarse de la oscura verdad que tanto este lugar había estado ocultando y que en todo este tiempo no pudo hacer nada para ayudar a esas almas de la masacre que estaba ocurriendo a su alrededor.
- "¿Por qué? ¿Por qué les hicieron esto?" - Shiori lloró en pensamientos.
- Los que fueron a buscar al salvador han muerto... Sus cadáveres fueron encontrados flotando en el río Abe. - Jun se lo informó fríamente al enmascarado que tenía cerca. - Prepara la sala, tenemos que llevar a cabo el proyecto nirvana ahora.
- Pero gran sacerdote, la marca de la niña aún no está lista. - Informó el enmascarado.
- ¡Ya no tenemos tiempo! - Jun exclamó. - ¡Haz lo que te digo!
Y así los enmascarados exterminaron a todas las criaturas que había en el jardín, mientras Jamil miraba como Jun se alejaba con Shiori cada vez más y más.
Él quería gritar, quería levantarse e ir a por ese monstruo que lastimó de la peor manera posible a Shiori y matarlo con sus propias manos, pero nuevamente no podía hacer nada.
Nada. Nada. Nada. Nada. Nada. Nada. Nada. Nada. Nada. Nada. Nada. Nada. Nada. Nada. Nada. Nada. No pudo hacer nada.
- "Shiori..." - Jamil pensó con tristeza mirando el terrible resultado de este recuerdo.
Una vez más el fondo cambia, y ahora la historia se sitúa en una especie de estanque cuya cascada fluye tranquilamente en paisaje silencioso y oscuro. Era de noche y lo único que iluminaba el lugar eran las varias antorchas que estaban clavadas en el borde del estanque, mientras que la silueta de un hombre adulto de cabellos blancos y ojerosos ojos azules como el cielo miraba fijamente las aguas con profunda preocupación y tristeza. Este sostenía, sostenía entre sus manos varios de los diminutos cristales lilas que Shiori había hecho a lo largo de estos días de separación y las cartas que ella había escrito.
Ante esas facciones faciales, Jamil pudo reconocer fácilmente al señor que tenía al frente. Ya lo había visto antes, en los marcos que Shiori tenía en el pasillo del dormitorio...
... Ese era el padre de Shiori.
- ¡Gran sacerdote...! - Unas familiares voces hicieron que el albino girara su rostro hacia donde provino el ruido.
- Maestro Kyo. - Solo él llegó a responder al hombre mayor, seguido de Fudo e Isao, quienes hicieron una reverencia respetuosa al llegar frente a él. - Todos... ¿Qué están haciendo aquí?
- Estaba por preguntarte lo mismo, Joven Hitoshi - Comentó Kyo. - Ya es muy tarde, tiene que volver a descansar, por favor.
Hitoshi solo dio un suspiro cansado ante esas palabras. Por cómo lucía el hombre, parecía agotado, deprimido y hasta desanimado, se lo podía notar en su tono de voz.
- Lamento mucho si los he preocupado. - Hitoshi regresó lentamente su mirada hacia el estanque. - Solo déjenme un rato a solas aquí, dentro de poco regresaré al templo.
Tanto Kyo como el resto de los jóvenes lo miraron con ojos llenos de simpatía y preocupación, querían ayudarlo a que pudiera sobrellevar estos pesados días.
- Sé que toda esta situación te afecta más que a nadie y que no podemos hacer mucho frente a las normas de los onmyojis desde que Kaori...
Kyo no puedo terminar la frase porque repentinamente Hitoshi lo frenó únicamente diciendo en un tono frío:
- Maestro... - Su mirada se volvió oscura por unos instantes y parecía que estaba a punto de hablar duramente, pero, gracias la gran paciencia que tenía, Hitoshi encontró la manera de entrar en razón.
Primero inhaló y luego exhaló profundamente, ya para cuando estaba más calmado... su mirada deprimida regresó
- Sé que soy consciente, que desde que mi esposa falleció... Los onmyojis están tomando las medidas necesarias para protegernos a todos... y que por ello la marca ya no es algo de lo que se deba de tomar a la ligera. - Sus ojos ahora se desviaron a los pequeños cristales que tenía en su mano. - Sé que les he dicho que haría todo lo posible para procurar que la marca de buda no sea un peligro para mi hija... y si tengo que obedecer las reglas de los onmyojis para que nuevamente por mi estupidez no pierda lo único que me queda... entonces... estoy dispuesto a hacer lo que sea con tal de que ella esté a salvo.
A pesar de que Hitoshi decía esas palabras, su rostro no reflejaba que estaba de acuerdo con esa decisión. No, era más que eso. Era como una especie de mirada cargada de culpa y derrota...
Pero ¿Culpa a qué?, y más importante...
- "¿Peligro?" - Se preguntó Jamil, todavía quieto en su lugar.
Hubo un breve silencio en el ambiente, pero ahora la expresión llena de enojo y frustración se dibujó en Fudo.
- Los onmyojis no debieron decirle eso a Hitoshi-sama. - Fudo cerró sus puños con fuerza. - Usted hizo todo lo que pudo en sus manos para traer a salvo a Shiori-Sama ese día y aún está tratando de buscar la verdad, incluso cuando ellos decidieron rendirse con la búsqueda. No es justo que el consejo le dijera tal barbaridad...
- No malgastes tus palabras Fudo, es razonable el porqué el consejo dijo todo eso sobre mí. - Hitoshi le habló con calma. - Por más que lo trate de negar y por más que yo lo odie... una parte de mí está de acuerdo con sus palabras. - Su mano se cerró en un puño. - No pude proteger a Kaori... No pude ayudar a mi hija a manejar con su marca, por más que lo intenté de todas las formas posibles... Mi búsqueda no sirvió de nada, no pude encontrar al responsable de la marca demoníaca que desató todo el caos de aquel día... - Sus ojos se cerraron con fuerza, ya que no quería dejar escapar ninguna lágrima. - Es por mi culpa que todo esto esté pasando... Si hay un solo culpable, ese debería ser yo.
A pesar de las palabras duras que Hitoshi se estaba lanzando a sí mismo, tanto los Gonnegi y el maestro Kyo no estaban de acuerdo con sus palabras.
- Su excelencia, usted sabe que eso no es verdad. - Comentó Isao. - Usted ha hecho más éxitos aquí de lo que se imagina.
- ¿Ah sí? Díganme tan solo un éxito que yo haya hecho y que haya servido dentro de este templo. - Murmuró en un tono cansado Hitoshi, levantado un dedo.
Los presentes se quedaron mudo al inicio, pero Kyo supo qué responder:
- Le trajiste felicidad a Kaori. Fuiste el único en lograr que ella nuevamente se vuelva a conectar con los que amaba. Entendiste su silencioso sufrimiento mientras que los demás no podíamos hacer nada.
- Sin usted, no hubiéramos logrado mejorar la calidad de vida de nuestros residentes... incluida la nuestra. - Comentó Fudo con orgullo.
- Incluso si muchos ya han aceptado que lo que le pasó a nuestra señora fue solo un accidente, usted nunca se rindió y aun así sigue tratando de buscar la verdad. - Agregó Isao.
- Así que no dejes que las palabras de los Onmyojis te quiten esa esperanza, joven Hitoshi. - Kyo le extendió la mano. - Por favor, regresemos a casa.
Hitoshi regresó su mirada azul hacia el hombre mayor, había tanto dolor en ellas que simplemente soltó un suspiro cansado. Una vez más miró los pequeños cristales con una infinita tristeza y nostalgia.
Extrañaba mucho a su hija... quería volver a tenerla en sus brazos...
Necesitaba saber si estaba bien...
Otros suspiró se escapó de sus labios y justo cuando iba a alejarse del estanque, el ruido de algo caer al agua alertó a todos.
- ¿Qué fue eso? - Isao fue el primero en reaccionar.
Todos los ojos se posaron en el estanque, pero los ojos de Hitoshi fueron los primeros en entrecerrarse un poco más debido a la oscuridad de la noche. La luz de las antorchas no llegaban a iluminar del todo el lugar, pero todavía se podía distinguir un poco entre lo que era el agua cristalina y la silueta humana que salió boca abajo de esta.
Una alarma indescriptible nació en el pecho de Hitoshi y sin pensarlo mucho se quitó la capa más pesada de su túnica para lanzarse al estanque. Nadó lo más rápido que podía, sostuvo a la persona que había caído en sus brazos y lo llevó a la orilla más cercana, donde el maestro Kyo y los demás se habían desplazado para ayudar al patriarca.
- Ay dios mío, es un niño. - Comentó con sorpresa Kyo al ver la piel pálida del menor inmóvil.
Se trataba de Koichi, únicamente vestido con sus prendas interiores y las vendas que se empezaron a deshacerse de sus brazos y torso.
El instinto de médico dominó los pensamientos de Hitoshi y casi de manera inmediata acercó su oído a la nariz del menor para revisar la frecuencia de su respiración y le abrió los ojos para ver las pupilas.
- Aún está vivo, ha tragado agua. - Susurró él, empezando a hacer RCP. - vamos pequeño, reacciona...
Mientras Hitoshi se concentraba en repetir la compresión torácica en el pecho del niño, Fudo se percató que algo más también había salido el agua y, acercándose a la orilla, usó su Naginata para acercar el objeto hacia él.
- El único canal o que conecta a este estanque es el río Abe. - Comentó Isao mirando la cascada. - Por esa zona no hay ninguna civilización ¿Se habrá perdido en el bosque?
- Incluso si se hubiera perdido, no es normal que él hubiera llegado a un lugar alejado sin la compañía de nadie. - Razonó Kyo ayudando a secar al niño con sus mantos.
- Ayúdenme a quitarle las vendas. - Ordenó Hitoshi todavía haciendo compresión en el pecho del niño. - Debemos ver si no tiene heridas en algún otro lugar.
Y así, entre el hombre mayor e Isao acataron la orden del albino sin esperar la expresión de horror que puso Kyo al quitar el último vendaje del brazo derecho de Koichi.
- No puede ser... esto es...
Ese tono provocó que Hitoshi desviará brevemente su mirada hacia el brazo del niño, esperando ver alguna clase de herida, pero lo que vio fue mucho peor.
- ... Una marca demoníaca. - Jadeó él. - ¿Cómo es que él...?
Antes de que alguien más pudiera decir algo, Kochi empezó a toser con fuerza y hasta tuvo que apoyarse de sus brazos para empezar a escupir varios los varios chorros de agua que salían de su boca al césped.
Por más que Hitoshi quería preguntarle más al niño acerca del tatuaje, tuvo que abstenerse para ayudarlo en lo que más necesitaba.
- Con cuidado. - Hitoshi le sobó la espalda y empezó a realizar las preguntas básicas para medir su nivel de conciencia. - Pequeño ¿Sabes qué día es hoy? ¿Puedes decirme cuál es tu edad?
La cabeza de Koichi tambaleaba de un lado a otro, como si estuviera bajo los efectos de algo que lo hacía murmurar:
- Esto... no... parece... un hogar... enana... - El niño cayó boca abajo de nuevo al perder la fuerza en sus brazos.
- No está del todo consciente. - Murmuró Hitoshi antes de hacer la última pregunta. - ¿Cuál es tu nombre?
- Mi nombre... - Murmuró Koichi. - Mi nombre es... es... Koichi Asaha... ¡No!... - Su mano se subió a su cabeza al sentir una presión. - Yo era... yo era Lung... yo era Koichi Lung...
Repentinamente, el dolor aumento en la frente del niño, haciendo que él gritara y se agarrara la cabeza.
Hitoshi hizo todo lo posible para estabilizar al niño, pero al final él cayó desmayado por el estrés y la presión, pero esta noche estaba lejos de terminar...
- ¡Su excelencia! - El gritó de Fudo retumbó el lugar.
Manteniendo al niño cerca de él, todos los presentes devolvieron su mirada al pelirrojo, quien entre sus manos sostenía un familiar manto rojo con tres magatamas impresas en la espalda y que todos los presentes lo pudieron reconocer.
- ¿El manto del loto rojo? - Isao habló. - Pero... ¿Cómo?... maestro ¿Este es un discípulo del templo?... - Su mirada azulada se regresó al Kyo, quien también estaba perplejo ante lo que estaba viendo.
- Es imposible... - Habló Kyo confundido y con los ojos abiertos. - El loto rojo es un templo que Hojo Nakamura creó únicamente para el retiro espiritual y un centro de entrenamiento para los portadores de la marca de buda. Es imposible que haya otro niño metido en el templo...
- "Entonces ese lugar fue creado por la familia de Shiori..." - Jamil se quedó asombrado ante la confirmación de ese dato.
Lo peor estaba a punto de pasar cuando Fudo acercó más el manto para que todos presentes la pudieran ver con más detenimiento. En ese preciso momento, el walkman que estaba en uno de los bolsillos se cayó con un ruido sordo en el césped.
Hitoshi fue el primero en notar la caída del objeto y, al levantarlo del suelo, su sangre se congeló en sus venas y sus pupilas se encogieron a más no poder al reconocer el objeto.
Ese walkman era su walkman...
El walkman que le dio a su hija...
- No... - Un hilo de voz salió de los labios de Hitoshi, quien se levantó del golpe, sintiendo como la histeria y la preocupación aumentaron más y más a medida que sus ojos se voltearon hacia el río.
La preocupación de su pecho, la aparición de este niño con la túnica del loto rojo y el sello de su brazo solo podían significar una sola cosa...
Su hija estaba en peligro...
El pedacito de cielo que Kaori tanto le encargó proteger estaba en peligro...
Estaba a casi nada de nuevamente experimentar el más terrible dolor que padeció cuando perdió a su esposa...
La mayor pregunta que se planteó en ese momento fue ¿Qué debería hacer ahora?
¿Seguir en el mismo plan deprimido y esclavista de antes, y esperar a que los onmyojis continúen manipulando y tomando las decisiones de su vida como la de su hija? O ¿Esta vez está dispuesto a intentar volver a ser el hombre de antes y mandar a la mierda las reglas?
Todos sabemos cuál fue su decisión...
- ¡Fudo! ¡Isao! ¡Reúnan a todos los Gonnegi! ¡Van a salir de inmediato al templo del loto rojo con una única misión en mente! - Ordenó Hitoshi con una voz de acero que hasta podría erizar la piel de cualquiera que escuchara su tono de voz. - ¡Van a traer de regreso a mi hija!
Fudo y Isao no pusieron peros en sus palabras. Al contrario, la obedeciendo como una ley absoluta y salieron rápidamente a buscar el resto del grupo; dejándolos solos a Hitoshi, el maestro Kyo y a Koichi desmayado.
- Iré a estabilizar al niño. Necesito que te comuniques con los Onmyojis y que les digas de mi parte que los quiero ver en mi despacho de inmediato. Informales lo que acaba de pasar si es necesario... y que más les vale pensar en una buena respuesta sólida, porque de lo contrario pienso hacerles sus vidas más miserables que a todos a los del loto rojo. - Hitoshi cargó al niño en sus brazos.
El maestro Kyo tenía una mirada de total preocupación. No solo por la delicada situación, sino porque el albino estaba emanando un aura oscura que estaba a punto de reventar en una agresiva lluvia llena de furia que iba creciendo más y más, al igual que el susurro de unas voces que resonaron en el lugar.
- ¿Estás seguro de esa decisión, Joven Hitoshi? - Habló Kyo tratando de calmar la situación. - Por un segundo pensé que querías ir a rescatar a tu hija por tu propia cuenta.
Quizás el crecer como "un buen hombre" lo ayudaba a pensar las cosas dos veces antes de actuar, y estaba muy seguro de que esta decisión era la más correcta porque de lo contrario...
- Por más que quiero ir personalmente a rescatar a mi hija... no quiero que ella me vea en este horrible estado. - Hitoshi trató de calmar su tono de voz, pero con esa vena palpitando en su frente y esa mirada tan llena de ese brillo rojo en sus ojos azules mezclado con la oscuridad, que le dedicó a Kyo.
Era un claro indicativo que el hombre albino lucha internamente para contener la ira que quería salir.
- Si voy a ese sitio, entonces yo ...no creo que sea capaz de controlarme en tratar de cometer un puto genocidio con mis propias manos...
Para lanzar tal amenaza, que hasta erizo la piel de Jamil, ahora parecía razonable el porqué decidió quedarse. Necesitaban rescatar más evidencias y si él iba, entonces lo más probable que pasaría, en el menor de los casos, era que Hitoshi podría quemar hasta las últimas cenizas todo el lugar si fuera necesario. Tal nivel de raciocinio y de toma de decisiones, estando bajo los efectos de la ira y la furia, era algo digno de admirarse... como también temer.
Lo que pasó después de ese recuerdo es algo que ustedes ya saben.
El dolor y la pesadilla que Shiori vivió en su mundo pasó y fue experimentada a través de los ojos y nervios de Jamil de golpe, como si los retazos de una cinta de video se serpentean y se resolvían en un furioso torbellino de sentimientos y sensaciones.
La revelación de como se hizo la cicatriz en su espalda, más las palabras de ese inhumano anciano, fue una escena dura de ver y dolorosa de sentir. Por suerte la agonía de ese momento no fue eterna, ya que los gonnengi llegaron a tiempo para salvar a Shiori e interrumpir el ritual.
...
- ¡Atrápenlos a todos! - Exclamó Fudo apuntando con su Naginata y disparando varias corrientes eléctricas.
- ¡No dejen que ninguno escape! - Agregó Atsuhi usando sus flechas para atravesar los tobillos y las piernas de aquellos que intentaban salir del lugar.
Isao y Raiden también hicieron su acto de presencia al sellar las diversas rutas de escape, pero su principal meta era el llegar a Shiori, quien se encontraba tirada en el suelo.
- ¡Shiori! ¡Shiori resiste! - Habló desesperadamente Raiden que hasta se olvidó pronunciar los honoríficos correspondientes y al ver como sus manos se mancharon de sangre al levantarla.
- Qué cruel, miren su espalda. - Isao ayudó a Raiden a girar a la niña para revisar el nivel de daño.
Tomoe también llegó a la escena, luego de darle un fuerte golpe en la cara a un sujeto que tenía entre sus brazos para después tirarlo al suelo junto a la pila de desmayados que ella había hecho.
- Debemos llevarla con el sacerdote Nakamura lo más pronto posible. - A pesar de la gran preocupación dibujada en su rostro, tuvo que guardar la compostura para seguir adelante. - Isao, usa tu técnica de hielo para congelar la herida momentáneamente.
Rápidamente, Isao dejó su bo a un lado y empezó a usar su energía áurica para congelar la espalda de Shiori
- ¡Fudo! - Tomoe llamó al pelirrojo, quien ya le había cortado las piernas a un sujeto que había intentado matarlo a sus espaldas - ¡Toma a la pequeña dama y vete con Atsuhi de regreso al templo! ¡Tienen que llegar a tiempo con Hitoshi-sama!
Fudo asintió con su cabeza y cuando la herida fue congelada, Fudo cargó a la niña entre sus brazos y junto con Atsuhi corrieron entre la arboleda del bosque seco rumbo al templo Nakamura. Ambos eran considerados los más rápidos dentro del grupo, por lo que pudieron llegar de regreso al santuario en un tiempo un poco más corto al del humano promedio, sin embargo, eso no quitó el hecho de que el hielo improvisado de Isao empezaba a de derretirse debido al largo recorrido que ambos tenían que hacer.
Casi por la mitad del camino la sangre de Shiori empezó a brotar como un grifo malogrado, Fudo cada intentó ir con más prisa a medida que la desesperación aumentaba.
...
La escena ahora se sitúa en una tormentosa reunión que tuvo Hitoshi con los onmyojis y de cómo fue interrumpida abruptamente cuando una pequeña Shiori regresó gravemente herida en los brazos temblorosos de un sangrante Fudo y Atsuhi.
- ¡Excelencia! ¡Ayúdela por favor! ¡No puedo detener el sangrado! - Exclamó Fudo sin saber que más hacer mientras Atsuhi trataba, fijaba su prenda en la espalda de la niña.
En aquel momento, Hitoshi tenía un rostro indescriptible que abarcaba desde la angustia hasta la ira. Una parte de él quería arrancarle la cabeza a todos los miembros del loto rojo y colocarlas en unos pico para después arrojarlas al abismo donde pertenecen; pero, por otro lado, su miedo y el temor de perder a su hija fue mucho más fuerte que cualquier otro sentimiento que no dudó en abandonar a los del consejo, que se quedaron congelados en sus lugares al ver tan bizarro escenario, y ser él mismo él quien llevaría a cabo la operación de su hija.
Era una bendición que el templo fuera equipado con una sala de cirugías. A palabras de Hitoshi este fue un regalo que Kaori le dio y que él nunca volvió a pisar hasta el día de hoy. Afortunadamente, los miembros del clan la mantuvieron limpia y en buen estado durante todo este tiempo.
Quizás era una mala idea el que él dirigiera una operación, teniendo en cuenta el cóctel de emociones que el albino estaba pasando, pero en vista a que era el único que sabía operar, entonces no le quedó de otra que finalmente ponerse mano a la obra junto con las hermanas Hanae, Hatsu y Haru, como sus asistentes de cirugía.
A simple vista, la espalda de la niña estaba abierta al punto de que se podía ver un poco los huesos de la caja toráxica y la espina dorsal. También había rastro de piel quemada y obscenamente cicatrizada, clásicas de un ataque de rayo debido a la forma de helechos que se habían formado.
El procedimiento tenía que ser cuidadoso y realizado en el poco tiempo posible que tenían para que Shiori no perdiera más sangre.
- ¡¿Las bolsas de sangre están listas?! - Hitoshi miró a Haru, quien estaba a su lado, para retirar las dos agujas que él tenía enterradas en sus brazos.
- Cargadas y listas Yuuki-sensei. - Asintió la pelinegra de ojos verdes, cerrando las bolsas herméticas que decía O negativo y colocando una de ella en el apoyo de metal para después administrarlas en el brazo de Shiori. - ¿Se encuentra estable sensei?
- Si me encuentro bien... - Hitoshi asintió, libre de cualquier signo de fatiga, para finalmente ser libre de colocarse su bata quirúrgica y los guantes. - Hanae, como vas con la anestesia.
- He intentado administrar las dosis necesarias, pero su metabolismo no las podía procesar. Tuve que utilizar las técnicas del libro viejo de acupuntura para paralizarla y dormirla, así como también bajarle un poco el pulso y frenar el sangrado. - Informó la joven de ojos rojos entregando un informe a Hitoshi para resumir la información. - El examen de la muestra de sangre me reveló, que debido a las dosis de veneno en su sistema, los antibióticos o cualquier narcótico serán inútiles en ella. Su cuerpo ya no puede procesar los medicamentos como normalmente un cuerpo normal lo haría.
- Maldición, entonces no tenemos tiempo que perder. - Gruñó Hitoshi dejando la tablilla a un lado mientras Haru lo ayudó a amarrar los nudos de su bata. - Empezaremos desinfectando la herida, luego tendremos que retirar las costras y la piel quema de la espalda y después haremos las suturas con el injerto de piel de mi pierna izquierda
- Sí, su excelencia. - Respondieron las tres jovencitas.
- Haru mantente cerca del monitor cardiaco y el tanque de oxígeno. - Ordenó Hitoshi a la mujer de listones azules. - Si encuentras una anomalía en el electrocardiograma o si se vuelve loco me tienes que avisar sin importar que esté haciendo. Si el tanque de oxígeno se acaba, en los gabinetes hay repuestos.
- A la orden. - Asintió la castaña ubicándose al lado de los monitores y el tanque.
La cirugía fue un éxito y por suerte nadie tuvo que ver el progreso completo, la mala suerte era que la historia simplemente continuó hasta donde se ha visto, pero a una mayor velocidad alarmante para quienes estuvieran viendo estos recuerdos.
Había una gran diferencia entre escuchar un sucedido y vivir el evento en carne propia. Jamil muchas veces clamó y suplicó en vano, ya no ver más estos recuerdos, eran demasiadas tragedias y dolores para que una sola persona pudiera experimentar. Era como una tortura interminable en la que en cada uno de los recuerdos fue peor que el anterior.
Pérdidas, dolor, odio, acoso injustificado, riesgo de muerte constante y muchas otras cosas más. El cansancio fue hasta casi matador que simplemente Jamil se quedó tirado en el suelo del siguiente recuerdo, mirando casi con una opaca mirada y respirando cada vez más lento.
...
El lugar en el que ahora se encontraba era simplemente una pequeña cocina pintada de un lejano color gris, en el que la silueta de una Shiori de 10 años, vestida en un traje negro, estaba parada sobre un banquito de madera. Al frente de ella tenía un pulcro mostrador en el que había una roja granada entera en un plato blanco y a su lado derecho estaba un filoso cuchillo limpió.
Goteo...
Goteo...
Goteo...
Las gotas del grifo caían constantemente junto a las manecillas del reloj que estaba colgada sobre un calendario que marcaba una fecha de febrero. A juzgar por la apagada mirada escarlata de Shiori frente a la fruta, no era un excelente día que digamos.
Después de una larga disociación, la niña intentó agarrar el cuchillo con su mano derecha, pero, al momento de levantar el utensilio, este empezó a temblar. Shiori intentó apretar con un poco más de fuerza para mantener el cuchillo quieto, mientras llevaba el filo a la corona de la fruta roja.
El temblor hacía que el alimento se balanceara por momentos, por lo que Shiori tuvo que usar su otra mano para sostenerla con firmeza; pero el temblor seguía presente por más que colocara más fuerza.
El filo empezó a enterrarse en la dura cáscara de la fruta, por lo que Shiori intentó serruchar con el cuchillo; sin embargo, debido a la presión que estaba ejerciendo en el mango de madera, más los temblores, entonces hicieron que el cuchillo filoso terminara por cortar con facilidad la cáscara y la palma de la mano de Shiori.
- ¡Ay! - Shiori soltó instantáneamente el cuchillo al igual que la fruta para sostener su mano.
Era extraño, por primera vez Jamil no había sentido el dolor de la mano, pero todavía escuchaba la mayoría de sus pensamientos.
Shiori miró el plato para ver como no solo la cabeza de la granada brotaba el líquido rojo, sino que también había un par de gotas de su sangre que habían manchado el plato.
La mano de Shiori le empezó a picar por el ácido del cítrico y en un intento de usar su marca para cerrar la herida, vio como esta no quería responder a su llamado. Resignándose a su intento fallido de técnica, miró a todos los lados de la cocina hasta encontrar que en la despensa de los platos había paquete de curitas, justo encima del segundo estante.
La niña, sin soltar su mano, usó su pie para empujar el banquito a la otra despensa y nuevamente se subió a ella. Soltando su herida, extendió la mano sana hacia las banditas. Sin embargo, debido a su pequeña altura, su mano todavía no podía llegar a la caja, por lo que se colocó de puntitas para al menos elevar un poco más su estatura.
El banquito se empezaba a balancear de un lado a otro; así que, para evitar que se cayera, Shiori apoyó su mano herida a la primera repisa y continuó extendiendo su mano. Ya casi parecía que estaba a punto de alcanzar la caja, por lo que, apoyándose de la primera repisa, Shiori dio un salto y agarró la caja...
... Lástima que debido al peso, la repisa terminó por romperse, ocasionando que los todos platos que había en ella también se cayeran junto con la niña.
De manera instintiva, Shiori, se cubrió con sus brazos la cara mientras caía de espaldas al suelo junto con el ruido estruendo de los platos rotos.
¡CRASSHHHHHH!...
Cuando el último plato se rompió, Shiori recién pudo quitar sus brazos para apreciar el desastre que había ocasionado.
- Oh no... oh no... - Shiori se arrastró hasta los fragmentos de cada plato con una mirada preocupada y sintiendo como su cabeza se nublaba hasta no pensar correctamente. - ¿Qué hago?... ¿Qué hago?
Shiori intentó recoger un fragmento con su mano sana, pero, al tocar el filo, nuevamente se cortó la mano. Manchando el pisó de más gotas de sangre roja que sobresalía frente a la blancura de los platos rotos.
Rojo...
En los ojos carmesí de Shiori, el color rojo, parecía incrementar más a tal punto que ella empezó a hiperventilar.
El color rojo...
Algo empezó a atorarse en su garganta y un rápido pensamiento se cruzó en su mente. Su papá siempre le decía que si necesitaba su ayuda, ya sea para bajarle algo de la despensa de arriba o para asistirla, que siempre lo podía llamar y que él haría lo posible para poder ayudarla en lo que más necesitaba.
Es verdad, solo tenía que llamar a su papá y él vendría a ayudarla como siempre, podrían solucionar el problema que tenía al frente... si estaban juntos nada sería imposible.
- ¡Chich...! - Pero fue entonces que Shiori lo recordó...
Ella ya no tenía a su papá.
Él ya había fallecido hace un año.
Hoy era el aniversario de su muerte.
Hoy fue el día en que el gashadokuro lo mató al tratar de protegerla a ella...
Casi a modo de ilusión, Shiori vio que sobre la pila de platos blancos ahora se formó la silueta del cadáver de Hitoshi, con varios lirios de arañas de color rojo, saliéndolo del el gran hueco oscuro que este tenía en su pecho y que iban ausentándose más y más hasta que todo el panorama se coloreara de un profundo y oscuro rojo como la sangre de sus manos y el de sus ojos.
La imagen hizo que la garganta de Shiori se cerrará al mismo tiempo que algo quería salir dentro de ella, y mientras más crecían sus pensamientos desordenados, más se iban incrementando las voces del entorno:
El color rojo... papá de color rojo... ojos rojos... batas rojas... goteo... goteo... un goteo rojo... Sangre roja... muerte roja... lirios rojos... papá con lirios rojos... mis manos con sangre... mamá de color rojo... mis manos con muerte...la granada con sangre... las manos con lirios rojos... la granada con un lirio rojo goteando...
Pero al final todos esos pensamientos culminaron en una misma y única frase:
Yo debía de ser la única pintada de rojo...
Shiori no lo pudo contenerlo más y vomitó bilis a un lado sin percatarse que sus manos se apoyaban en los vidrios rotos. Cuando el estómago de la niña se vació nuevamente hubo una respiración entrecortada que poco a poco se fue convirtiendo en un gimoteo hasta culminar en un grito desgarrador.
Perdiendo la fuerza de sus manos se tiró al suelo donde estaban los vidrios rotos y abrazaba "La silueta" que ahora fue reemplazada por la figura de Jamil, quien miraba la escena sin saber qué decir por primera vez frente a los ojos llorosos y perdidos de Shiori.
Y en especial, frente al dolor compartido que sentía en su pecho.
- ¡PAPÁ!...¡PAPÁ!... ¡LO SIENTO!... ¡YO DEBERÍA ESTAR MUERTA HOY!... - Exclamó Shiori temblando en el suelo mientras más lágrimas con sangre manchaba la cara de un catatónico Jamil. - ¡ME QUIERO MORIR!... ¡QUIERO MORIR PARA ESTAR CONTIGO!...
- Shiori... - Jamil solo pudo murmurar débilmente y en un hilo de voz.
Pero en eso...
- ¡Enana no! - En eso una voz infantil vino rápidamente a su espalda y la alejó de Jamil, era Koichi usando también un traje negro mientras que sus brazos ya estaban transformados en aquellas zarpas para retener a la niña. - ¡Suelta eso! ¡Ahora!
Koichi casi tuvo que abofetear las manos de la niña para que soltara los vidrios que todavía seguía apretando en su mano. Jamil solo llegó a preguntarse ¿En qué momento las agarró?
El ambiente empezó a enfriarse, un parpadeo empezó a prenderse y apagarse en toda la casa y la radio de la cocina empezó a generar una serie de colofonias llenas de llantos y lamentos.
- ¡NO! ¡NO! ¡PAPÁ ME ESTÁ LLAMANDO! - lloró Shiori, negando con su cabeza.
- ¡Tomoe! ¡Ayuda! ¡Ha vuelto a pasar! - Llamó Koichi, tratando de retroceder. - ¡La marca se está oscureciendo!
Dicho y hecho Tomoe, vestida también de un traje ceremonial negro, entro a la cocina y al ver la escena su rostro se mostro afligido y tomo la situación en sus manos
- ¡Shiori-sama! Por favor aléjese de los platos. - Suplicó la mujer alta, logrando contener a Shiori en sus brazos mientras le pidió a Koichi que se retirara de la casa.
Y así fue, Koichi se fue a buscar a los otros y Tomoe se quedó en casa, manteniendo a Shiori en un abrazo lleno de consuelo para poder apaciguar su dolor, pero mostrando un semblante preocupado y triste. Entre suaves susurros, como el de una madre silenciando suavemente a su bebe, ella empezó a balancearse de un lado a otro, logrando evitar que el ambiente se congelara y que la radio junto con los otros electrodomésticos y las luces se apagaran.
Ya para cuando los nuevos onmyojis y el maestro Kyo llegaron a la escena, ya todo se había calmado.
...
Sin embargo, no fue la única vez que pasó.
En repetidas ocasiones, con el paso de los años y en todas y cada una de ellas, la culpa y el arrepentimiento crecían a tal punto que parecía sofocante y que hasta podría romper la caja torácica Jamil.
A pesar de todas esas citas médicas y psicológicas, a las que fue ella, a pesar de intentar usar varias herramientas o cualquier clase de video que ayudarán a regular dichas emociones, no fueron suficientes para apaciguar el silencioso dolor que ella cargaba eternamente en su espalda durante estas fechas.
A los 10 años las consecuencias del estrés surtieron efecto y tuvo su primer ataque. También fue la primera vez en el que sus emociones se desbordaron luego de lo sucedido en el loto rojo.
A los 11 años el semblante sonriente de Shiori desapareció por completo y solo mantenía una cara triste.
A los 12 años, el sombrío semblante de Shiori empeoró a tal punto que su rostro parecía casi como el de una máscara vacía de emociones.
A los 13 años parecía haber una leve mejora, ya no estaba triste y hasta había una sonrisa en su rostro, pero... estaba demasiado pálida y se notaban un poco los huesos de las mejillas, aparte de una preocupación constante reflejada en sus ojos.
A decir verdad, y para opinión de Jamil, esa sonrisa se asemejaba mucho a la Shiori actual, pero todavía había algo en ese rostro que le decía que todavía ocultaba algo más.
- No entiendo... qué...
Jamil no terminó la frase, ya que llegó los 14 años de Shiori y...
...
Ahora estaba parado en una especie de abrumador bosque oscuro, con nadie alrededor más que solo un único viejo puente de madera y con un ruido nulo que solo aumentaba la tensión en el ambiente.
¿Por qué ahora estaba viendo eso?
El ruido de un par de pisadas se escucha a su atrás, pero por alguna razón no quiere voltear. Es más, él era quien está avanzando un poco más al frente del puente.
"Es falso..."
El eco distorsionado, pero cargado de tristeza, se empezó a escuchar dentro de su cabeza a medida que él avanzaba.
- Esa voz... - Jamil se llevó la mano a la cabeza.
"Su amor y sus palabras fueron falsas..."
Sus pasos ahora sonaban con una especie de vacilación mezclada con una lentitud tenebrosa.
Una pausa en su andar ocurrió y sus pies ahora empezaron a doblarse hacia el barandal del puente con vista hacia el abismo.
"Falso... Falso... ¡Es falso! ¡Es todo falso!"
En ese momento Jamil se percató que este cambió de dirección no solo se trataba de un punto de vista raro... no... era algo más preocupante teniendo en cuenta las emociones oscuras que aparecieron en su pecho.
"¿Cómo puede ser tan ciega?... ingenua... tonta... una imbécil..."
- Alto... ¡Alto!... ¡Espera! - Jamil intentó frenar sus pies, pero su cuerpo no obedecía a su instinto de supervivencia.
Nietzsche una vez dijo que mirar directo al abismo podría hacer que este te regrese la mirada... No mentía cuando dijo eso.
No era para nada agradable ver como tus manos y pies empiezan a atravesar el barandal para ver con más claridad la vegetación que impedían al muchacho averiguar o saber a qué altura se encontraba realmente él y el abismo.
"Nunca pensé que pasaría esto... Tantas mentiras... tantas burlas de él y de Sayu..."
A pesar de que su cuerpo estaba paralizado, logró que sus manos se aferraran de manera instintiva y con fuerza hacia el barandal de madera, a pesar de que el fondo lo estuviera llamando.
" ¿Qué mal les he hecho yo para merecer esto?..."
Jamil pudo sentir como una fuerza, trataba de convencerlo de soltar sus manos. Sus dedos se iban aflojando uno por uno mientras su respiración se volvía un poco más tensa, pero él aún ponía resistencia
"Qué alguien me lo diga... por favor..."
No hubo respuesta alguna más que solo un silencio sepulcral, junto a los labios sellados de Jamil y el desvanecimiento de los poco colores que había en el escenario a deprimente un color blanco y negro.
"¿Por qué lo he aceptado?... ¿En qué momento acepté ser parte de esto?... "
Repentinamente, e interrumpiendo la escena, una violenta tos golpeó la garganta de Jamil. Sosteniéndose todavía de una mano, sintió como su otra mano le cubrió la boca mientras tosía con fuerza. Fue doloroso, como si una navaja le estuviera cortando la garganta, pero al final sintió algo cálido y líquido de su boca, al mismo tiempo que sus entrañas se revolvían y expulsaban un...
- ¡Jag Tup! - Jamil abrió los ojos y separando lentamente su mano de su boca, vio con sus propios ojos grises como esta estaba manchada de sangre aparte de temblar.
El joven no dijo nada debido al shock, sin embargo la voz en su mente:
"Ahh... es verdad..."
"Es por esto que yo hice lo que hice..."
La mano libre de Jamil regresó al barandal, pero todavía permaneció en el mismo sitio.
"Yo quería saber cómo era el sentirse ser normal por una vez en mi vida..."
"Ser como todas las demás chicas de mi edad..."
La mirada de Jamil regresó al abismo y se quedó mirándolo fijamente, mientras el crujido de algo rompiéndose empezaba a sonar poco a poco en el entorno. Como si alguien estuviera exprimiendo con fuerza un vaso frágil de cristal que estaba a punto de romperse.
"Experimentar ese otro tipo de amor y ser algo más que solo un marca..."
"Dejar de ser una sacerdotisa..."
De pronto, de sus ojos se empezaron a derramar lágrimas, pero él no sentía que eran sus lágrimas.
Eso no fue lo único, los pensamientos de su mente, los sentimientos ajenos de su pecho y ahora ¿Esto? Todavía seguía atado a Shiori, pero la cuestión es ¿Dónde está ella?
El crujido de las grietas del vidrio imaginario empieza a sonar cada vez más fuerte.
"Y por un momento pensé que había encontrado a esa persona para compartir esos momentos anhelados y mostrar mis verdaderos sentimientos..."
Finalmente, el vidrio se rompió en tu visión, joven lector. Una larga grita separó la mitad de la cara Jamil mientras que la otra mitad reflejaba el rostro destrozado y quebrado por las lágrimas de Shiori.
- Pero al final... mis deseos se convirtieron en mi mayor vergüenza... - Jamil pudo escuchar la familiar voz rota de Shiori a su lado.
Por fin, el cuerpo de Jamil pudo volver en sí. Recuperó el control total de sus funciones motoras de sus brazos y piernas, y casi de manera inmediata giró su cabeza a un costado para únicamente ver con los ojos abiertos el único y el inequívoco...
...
Techo de su cuarto temporal en el dormitorio abandonado.
Jamil tuvo que parpadear un par de veces antes de ver que ya era la mañana del día siguiente.
- "¿Qué?" - Jamil se levantó de golpe de la cama mientras miraba a su alrededor.
El cuarto estaba de lo más ordenado posible, como siempre la dejaba. La ventana estaba cubierta con el frío de la nieve, típica de la época de febrero. Su maleta tenía todas sus cosas y también estaba en el mismo lugar en donde los dejó por última vez. Su pluma mágica descansaba sobre la superficie de la mesa de noche, donde siempre la colocaba.
Jamil, extendió su mano para agarrarla y ver como su gema mágica estaba limpia...
Demasiada limpia a lo usual a pesar de que ayer había usado su...
De manera automática, el recuerdo de la noche anterior, más todo lo que vio y sintió después de que Shiori lo tocará, pasaron rápidamente frente a sus ojos como un pequeño recordatorio que le hizo preguntarse a sí mismo:
- ¿Fue eso un sueño? - Jamil miró bajo su pluma y miró cómo su mano estaba limpia.
No había sangre y no estaba temblando como en ese sueño, simplemente era su mano limpia.
Pero ¿Cómo llegó a su cama si no recordaba cómo había llegado a ella en primer lugar?
Puede que para muchos esto sea de muy poca relevancia al momento de despertar, pero para alguien muy precavido a los detalles puede que esto no sea algo que se deba de tomar a la ligera.
Siendo consciente de que algo no estaba bien, se levantó de la cama y se dirigió con sutileza a la habitación del frente, donde se encontraba Kalim todavía durmiendo. Era muy probable que él no iba a despertar en un largo rato, por qué Jamil lo conocía muy bien y sabía lo tedioso que era el líder de Scarabia cuando se trataba de despertar por su propia cuenta. Desde sacudirlo un par de veces en la cama, hasta ciérrale la boca para que dejara de babear, pero esta vez las cosas fueron diferentes esta vez.
En lugar de ser recibido por la imagen despreocupada, a la que siempre estuvo acostumbrado, lo que hoy vio fue todo lo contrario.
Kalim tenía una triste expresión en su rostro, aparte de tener un rastro de lágrimas secas en sus mejillas.
Para muchos era muy difícil imaginar cómo alguien hiperactivo y ridículamente alegre pudiera poseer un rostro cargado de tristeza al dormir. Las únicas veces que tenía este rostro fue cuando él fue envenenado en el pasado o cuando un familiar lejano fallecía, pero esto era como si realmente hubiera tenido una pesadilla de la que no pudo despertar.
"Pero él sí vio algo horrible y tú también lo viste"
El ruido de la puerta de la habitación cerrándose irrumpió el lugar, poniendo muy alerta a Jamil. No ocurrió nada después de un par de segundos, pero no iba a quedarse parado en ese mismo lugar. Solo por precaución, apoyó su oreja sobre la superficie de madera para escuchar si había algún ruido de afuera. Cuando no escuchó nada, giró con seguridad la perilla y salió con cuidado.
Otra vez no encontró nada, ni siquiera cuando miró a ambos lados del pasillo. Pero, al haber hecho eso, pudo notar como una especie de rápida, pero pequeña sombra serpenteante bajó por las escaleras que conectaban al primer piso. Lo pensó un par de veces antes de seguir adelante, por lo que procurando hacer el menor ruido posible caminó hacia las escaleras y las descendió.
El solo hecho de ver de nuevo la sala común hizo que una vez más recordará toda la conversación que tuvo con Kalim en la noche, aparte de todo lo demás.
- ¿Acaso fue Shiori quien nos llevó de regreso al dormitorio? - Jamil lo pensó un poco, y una parte de él le decía que no se trataba de Shiori, o al menos no del todo.
Ella estaba dormida cuando la revisó esa noche, pero esos ojos iluminados y esa postura de total trance... era casi igual a los efectos de su magia única, solo que... "¿Quién habrá sido él quien la puso en trance en primer lugar? Y sobre todo, ¿Qué fue lo que les hizo a ellos para que puedan ver dichos recuerdos?"
Sin embargo, los pensamientos de Jamil fueron interrumpidos cuando el ruido de los utensilios cayendo al piso llamaron la atención de Jamil, seguido de un quejido que decía:
- Ay, no de nuevo...
Esa voz femenina. Era la voz de Shiori.
Acelerando el paso, Jamil abrió la puerta de la cocina para encontrar la ornilla prendida de la cocina con una olla de agua calentando a fuego lento, la mesa estaba ordenada, tenía 10 platos encima con sus servilletas correspondientes y los vasos estaban pulidos y lo único que faltaba agregar eran los cubiertos que estaban justo tirados en el suelo, junto al cajón en donde estos eran guardados y al lado de una paralizada Shiori sosteniendo los tenedores y cuchillos entre sus manos temblorosas.
Cuando el ruido de la puerta apareció, Shiori, dirigió su mirada hacia la dirección en donde apareció Jamil y se quedó un poco congelada en su sitio, tratando de pensar cuidadosamente en lo que le iba a decir.
- Shiori ¿Estás bien? - Fue la primera pregunta que se cruzó en la mente de Jamil.
Reaccionando ante su pregunta, ella trató de responder con normalidad:
- Yo... perdón... ¿Te he despertado, Jamil? - Preguntó Shiori dejando caer nuevamente los cubiertos de sus manos. - Rayos... ¡Perdón!
Ella nuevamente se disculpó e intentó regresar su mirada al suelo para levantar de nuevo los utensilios con sus dedos, pero esta vez no los pudo levantar apropiadamente debido al temblor de sus manos, frustrando un poco a Shiori y hasta haciéndola sentir muy avergonzada de la penosa situación.
- Quería buscar la cuchara de madera para la sopa. - Ella trató de explicar lo que pasó. - Pero el cajón se malogró y por querer abrirlo con fuerza se me cayeron los cubiertos... pero no te preocupes, déjame encargarme de esto y luego...
Ella siguió luchando para siquiera levantar el tenedor, pero lentamente las manos de Jamil aparecieron en el campo de visión de Shiori y vio como estas se colocaron con suavidad sobre las suyas.
No hubo palabras de por medio por ahora, solo acciones simples como levantar las manos de la joven y apartarlas por un momento del suelo. Sus miradas se encontraron una vez más, y la mirada que tenía Jamil era una expresión llena de preocupación.
- Oye... ¿Qué sucede?... - Pero Jamil consideró apropiado que la explicación saliera de la boca de Shiori.
Shiori pensó que quizás Jamil estaba sintiendo pena por ella y eso le generó aún más vergüenza por la imagen que estaba dando, por lo que, tratando de desviar su mirada a un lado y trató de seguir insistiendo en que no le estaba pasando nada.
- Estoy bien... voy a estar bien... - Ella trató de autoconvencerse e incluso intentó aplicar la frase que Rose le enseñó, pero esta vez no funcionó correctamente.
Y eso fue algo que Jamil detectó.
- No estás bien, estás temblando. - Jamil le mostró a Shiori el temblor de sus manos.
Pero nuevamente Shiori trataba de ocultarlo.
-Jamil, no. - Shiori separó su mano de las suyas. - No puedo dejar que esto sea otra carga más para ti o alguien más. Ustedes ya tienen sus propios problemas y sus propias vidas como para que se le adicione un problema más.
- Shiori, por favor. - Jamil frunció el ceño. - Intentó hablar contigo. No puedes forzarte a...
Pero la albina lo interrumpió:
- Jamil, tengo que hacerlo. - Shiori agarró su mano tatuada con tensión. - No puedo permitir que mi mente o mis pensamientos nuevamente me quiebren la cabeza otra vez como en los años anteriores ¡Tengo que demostrar que puedo manejar esta situación! ¡Demostrar por una vez que puedo estar bien durante el aniversario de muerte de mi padre!
Ella se levantó del suelo y apoyó sus manos en el grifo.
- No solo es por la marca. - Los ojos de Shiori miraron directamente el hoyo oscuro del ducto. - Voy a estar bien... solo tengo que aguantar un poco más.
Jamil no cambió su expresión, pero aun así se levantó del suelo para confrontarla.
- Tú crees que tienes que ser esa imagen perfecta de ti misma, pero ambos sabemos que es porque el antiguo concejal de tu templo presionó ese estigma en ti. - Jamil no podía dejar en evidencia que sabía gran parte de su historia, por qué de lo contrarió Shiori lo notaría y eso probablemente podría empeorar la situación.
Tendría que arreglárselas para hacer que Shiori se abra poco a poco y de manera más tranquila y genuina posible. De esa manera podría usar todo lo que ella le había compartido para que su marca no se vea afectada por sus emociones, aparte de mostrarle a Shiori que él no hablará con alguna segunda intención. No por miedo a que Shiori lea sus emociones, sino porque es lo mínimo que ella puede merecer.
A medida que Jamil craneaba en silencio, Shiori desvió su mirada triste hacia Jamil antes de ver a la ventana de al frente y mirar su reflejo.
- Sé que eso no debería ser una excusa y que debería hacer algo al respecto, pero... - Shiori nuevamente se frotó la mano derecha. - ...es difícil. Aun cuando la culpa y la vergüenza son tan fuertes cada año que pasa.
- ¿De qué te sientes culpable Shiori? - Preguntó Jamil, relajando su expresión un poco.
Shiori se quedó callada por un momento, más que nada para apagar la hornilla y fruncir un poco los labios, como si estuviera luchando por lo que iba a decir.
- Shiori, entiendo si me tienes desconfianza, eso lo tengo claro por todo lo que pasó y no te culpo, pero confía en mí cuando realmente te digo que te quiero ayudar. - Jamil frunció las cejas con preocupación. - Realmente quiero entender mejor por qué cada vez más te tiemblan las manos y por qué sientes tanto miedo que te excluyes de todos... hasta también me preguntó por qué pusiste 10 platos en la mesa.
- ¿Qué pasa con los platos? - Ella preguntó un poco confundida por la última acotación de Jamil.
- Shiori... En esta casa solo somos 9 personas, incluyendo a Grim.
Shiori abrió los ojos un poco y miró a la mesa para realmente ver que había puesto un plato extra... el plato extra que siempre aparecía cada febrero y del que casi nadie de su familia se lo recalcó... hasta ahora.
Plink...
La mariposa de Rose había aparecido y ella lo sabía por el ruido característico que está hacía. Quería hablar con Rose y la estaba esperando, pero Jamil llegó demasiado temprano que ahora no la podía atender al llamado, porque eso conllevaría seguir explicando todo el tratamiento psicológico que ha estado llevando en secreto y todavía no estaba lista para hablar de eso.
Tanto ese ruido como la imagen de la mesa fuera una especie de catarsis para Shiori que la llevó a levantar su mano en el brazo derecho en un intento de darse un abrazo. Realmente está mal y tratando de respirar con tranquilidad, reorganizó un poco sus pensamientos antes de hablar nuevamente, pero en un tono que hasta parecía hasta un poco encogida.
- Hay cosas que no puedo compartir aún. - Shiori bajó la cabeza hasta qué gran parte de su pelo cubrió su rostro. - Pero quiero hacerlo, puedo mostrarte una parte... aunque tengo miedo de como tú lo puedas tomar.
Jamil traspasó los cubiertos tirados del suelo que lo separaban de Shiori para preguntarle:
- Sea lo que sea que tengas que mostrar... yo confío en ti...
Hubo otro silenció entre ambos antes de que Shiori le preguntara:
- ¿Cómo puedes estar tan seguro de ello?
Repitiendo lo mismo que le dijo aquella vez, en aquel espació oscuro, Jamil simplemente llego a decirle calmadamente:
- Porque somos amigos...
La cabeza de Shiori se levantó para mirarlo brevemente a los ojos con una ligera sorpresa ante esas palabras familiares. No recordaba quién se lo dijo exactamente, pero le generó un poco de cosquilleo en la mente. Pero, todos esos sentimientos no pudieron evitar que Shiori nuevamente se sintiera avergonzada de su situación actual.
- Si te lo muestro... ¿Me juzgarás? - Ella se lo preguntó en un pequeño susurro inseguro.
Ver esa mirada asustada en sus ojos fue como si un invisible golpe duro hubiera tocado en su conciencia, era la misma mirada asustada que tenía la pequeña Shiori. Si realmente quería ayudar a Shiori entonces tenía que seguir adelante y asegurarle que todo iba a estar bien, sea lo que sea que ella le iba a compartir.
No iba a usar su magia única en ella, no la necesitaba. No tenía pensado forzarla otra vez a hacer algo en contra de su voluntad y sin su consentimiento.
- No lo pensé en ningún momento. - Jamil se lo aseguró apartando un poco el cabello de Shiori a un lado de su oreja. - Así como tú no me juzgaste cuando ocurrió lo de Scarabia, yo tampoco te voy a juzgar.
Un suspiro se escapó de los labios de Shiori antes de empezar a caminar hacia la puerta de la cocina.
- Sígueme... - Comentó ella esperando a Jamil.
El camino no fue mucho, pero Shiori guio a Jamil hasta la puerta en donde se encontraba todo lo que ella había avanzado a espaldas de todos. La habitación con el diario de Alan Kardec y las notas y las pizarras sobre el alineamiento planetario.
Shiori le dio el permiso a Jamil para que entrara a esta habitación y viera con sus propios ojos todos los datos que ella había escrito en las paredes. Desde cosas personales hasta ciertos datos que hicieron un clic en la cabeza en Jamil al juntar las piezas, en especial cuando hojeó las notas dentro del diario.
- El aniversario de mi padre se acerca pronto y una nueva habilidad despertó en mí hace más de un mes. - Shiori empezó a hablar mientras cerraba la puerta a sus espaldas y prendía la luz para que los dos no se quedaran a oscuras. - Esa habilidad me permite hablar con las personas fallecidas que tienen un asunto pendiente y pensé en usar eso para poder encontrarme con mi padre durante mi presentación.
Los ojos de Jamil se abrieron con sorpresa y la miró fijamente, al mismo tiempo que ella apretó su brazo con sus uñas y desvió su mirada a un lado.
- Pero, cada vez que lo pienso más, me da miedo. Tengo miedo de pensar en lo que mi padre me dirá al verme ¿Estará feliz de verme? ¿Una parte de él me culpará por lo que le paso? o ¿Estará decepcionado de que yo no lo haya podido superar? Le prometí que sería fuerte y cada vez siento que estoy rompiendo su promesa. - Los ojos de Shiori se empezaron a cristalizar, pero ni una lágrima descendió debido a que ella no quiso parpadear. - Hay días en los que me pregunto a veces si mi padre ¿me protegió porque me amaba? o ¿me protegió porque ese era su deber obligatorio como padre? - Sus uñas cada vez más apretaban con más fuerza su brazo. - Y son esa clase de preguntas las que me hacen dar asco de mí misma ¿Cómo puedo dudar de él?
Jamil parpadeó brevemente y hubo una breve pausa en la que él aprovechó para dejar el diario en la mesa, al mismo tiempo que Shiori liberara sus uñas de su brazo y dejando un par de medias lunas sobre ella.
- A veces quiero renunciar a todo y a veces quiero continuar solo para terminar lo que he empezado; y a medida que los días avanzan... siento como la culpa constantemente me golpea. - Shiori trató de pasar su muñeca sobre sus ojos para quitar las lagrimillas que se estaban tratando de escapar. - Pero más culpa siento el haberlos usado a ustedes como mi zona segura durante todo este mes.
Fue una gran sorpresa para Jamil esta última declaración. No se la esperó, pero como se lo había prometido, no la juzgó y en lugar de eso quería escuchar su explicación:
- ¿Por qué piensas que nos has usado? - Preguntó Jamil con calma
- Una persona muy cercana a mí me recomendó que intentara pasar más tiempo con mis amigos para poder sobrellevar estos días. - Shiori sorbió un poco su nariz. - Pensé que si los aceptaba en mi dormitorio por petición del director, me podría omitir el explicarles por qué realmente los quería tener cerca. Sería menos solitario a comparación de pasarlo sola con Grim. Probablemente, lo podría haberlo hecho preocupar si me hubiera visto de esta forma durante todo el mes de febrero.
Shiori sintió que se estaba dando vueltas en el asunto y trató de regresar al grano.
- Su presencia en la casa me ayuda a tener compañía, a enfocarme en todo lo que tengo que hacer en lugar de quedarme atrapada de mis pensamientos. A cambio yo intentaría ayudarlos como siempre en lo que me necesitaban y probablemente probarme a mí misma de que esta vez podría manejar la situación por mi cuenta, pero... - Ella se encogió de hombros. - no lo logré... no lo logré porque al final no importa cuánto me esforcé en mantener la imagen fuerte e independiente que tienen de mí, el pasado siempre me perseguirá junto a todos los errores que cometí. Y eso es solo una pequeñísima parte, porque si supieras de todos mis errores que he cometido a lo largo de mi vida, apuesto a que te decepcionas automáticamente de mí, hasta quizás podrías suceder la misma situación de mi mundo y todos...
Shiori no continuó, pero se acercó a una silla cercana para sentarse en ella.
- Al final quien tuvo que recibir la ayuda fui yo. Fui más un inconveniente para todos que una ayuda adicional. - Shiori se pellizcó la frente. - Pasó con lo de la pintura, pasó con lo de Sebek y las luces de sus ensayos y eso no era lo que yo quería hacerles a ustedes.
- Por eso no querías aceptar la ayuda de a nadie. - Jamil pudo ver con más claridad las intenciones de Shiori. - Manteniéndote alejada, fue tu modo de ayudarnos a que concentráramos más en los ensayos del VDC.
Shiori no respondió y en lugar de eso solo asintió con la cabeza mientras un par de lágrimas caían sobre la mesa.
Goteo...
Goteo...
-Y para compensar mi deseo egoísta de quererlos cerca del dormitorio durante estos días. - Agregó finalmente Shiori, sintiendo una fuerte vergüenza de mostrar este lado vulnerable de sí misma. - Aun si eso significaba tener que guardar mis problemas a escondidas... yo realmente no quería ser una carga para ustedes... lo siento mucho...
Nuevamente, hubo un silencio en el cuarto, Jamil se quedó en silencio analizando la situación con calma antes de empezar a caminar por la habitación hasta pasar de largo de Shiori.
La albina no dijo nada. Ella ya se estaba imaginando que Jamil se había decepcionado de ella y que ni quería verla ni a la cara. Si las cosas iban a ser de esa manera, entonces podía aceptarlo. Sería una manera efectiva en la que él ya no se involucre más con ella, a pesar de que eso signifique perder a un amigo y sentir un leve dolor por esa pérdida, aparte de adicionar un error más a su historial de errores.
Pero qué equivocada estaba.
El ruido de una silla se escuchó a un lado de Shiori y, levantando su confundido rostro decaído, observó como Jamil se había jalado una silla que estaba al fondo de la habitación para sentarse al lado de ella y mirarla directamente con sus ojos grises sin mostrar ningún rastro de pena o de decepción, solo era la misma mirada tranquila y hasta comprensible que siempre tenía.
- Shiori, entiendo en gran parte el porqué tomaste esa decisión. - Kamil habla pausadamente, aparte de extenderle la mano, para que ella lo tomara si realmente lo quisiera...
Y fue exactamente eso lo que ella hizo.
Su dedo se envolvieron lentamente con los dedos de Jamil como si fuera una breve danza serpenteante hasta cerrarse en un apretón de mano cálido y suave.
- Mira, no soy bueno dando ánimos y tampoco soy la persona más apropiada para decirte sobre lo que estuvo bien o que estuvo mal. Tampoco te voy a justificar, porque ambos sabemos que yo también me he tenido que contener en varias cosas para mantener una imagen que no es mía y en ese aspecto te entiendo mucho. - Jamil soltó una breve risa que se escuchó como un bufido. - Pero lo que sí puedo decirte, es que te agradezco mucho el que me hayas compartido esto. No es fácil conversar sobre el caos que uno lleva en su espalda y es valiente de tu parte el haberlo hecho. No me puedo imaginar más o menos todas las posibles cagadas que tuviste que pasar y de cómo eso a veces se convierte en una traba para hablar cuando no se lidian en el momento.
- Ni te lo imaginas. - Shiori asintió estando de acuerdo con lo último. - Perdón si te he decepcionado de esta forma.
Jamil apretó ligeramente la mano de Shiori en un gesto de apoyo antes de hablar con sinceridad:
- No me has decepcionado, Shiori... ¿O acaso yo te decepcioné cuando ocurrió lo de Scarabia?
Shiori se alarmó ante esa pregunta y rápidamente contestó:
- Nunca, lo pensé. Es decir, no estoy tratando de justificarte, pero entendí el porqué lo hiciste.
- Lo ves, es casi la misma posición solo que desde otro punto de vista. - Las cejas de Jamil se subieron brevemente. - No es fácil creerlo de uno mismo ¿Verdad?
Shiori se quedó en silencio mientras procesaba lo dicho por el sub-líder de Scarabia.
- ¿Tú también te has sentido de esta manera luego de "eso"? - Ella le preguntó, secándose las lágrimas con su brazo libre.
- Casi los primeros días y, en cada momento que podía, siempre me preguntaba el porqué me perdonaste fácilmente o por qué nunca te alejaste de mí cuando también quise poner distancia en un principio... - Una leve sonrisa se dibujó nuevamente en el rostro del joven. -... Ahora más o menos entiendo el porqué.
Jamil hizo una breve pausa antes de seguir hablando:
- Todos somos unos desastres, pero eso forma parte de nosotros de forma inevitable, y no debería ser un rasgo para avergonzarse o definirte... al contrario, forma parte de lo que realmente somos, sin filtros... sin máscaras... sin expectativas... y sobre todo, sin imágenes ideales... - Jamil casi finalizó su charla con un pequeño pensamiento suyo. - El aprender de ellas o no ya depende de ti misma.
Shiori observó a Jamil con una mezcla de sorpresa y comprensión. La conexión entre sus experiencias compartidas les proporcionaba una comprensión mutua que iba más allá de las palabras. La similitud en sus luchas personales les unía de una manera comprensible.
- Muchas gracias, Jamil. - Shiori acarició con suavidad la mano de Jamil con su pulgar.
- Gracias a tí por mostrarme esta parte tuya. - Jamil hizo lo mismo.
Hubo otro silencio en la habitación cerrada, pero no fue incómodo. Al contrario, fue uno de los silencios más agradables que ambos podían tener en ese momento.
- Oye, Jamil... - Shiori lo llamó
- ¿Sí? - Él respondió a su llamado.
Por un momento los ojos de Shiori se movieron un poco de un lado a otro en señal de nerviosismo, pero al final puedo preguntarle al joven:
- No quiero sonar incómoda pero... ¿Puedo abrazarte?
No hubo reacción exagerada o incómoda por parte de Jamil, pero, en cambio, él preguntó:
- ¿Eso es lo que realmente quieres?
Sin presentar ninguna clase de duda, la cabeza de Shiori se subió y bajó lentamente ante la pregunta de Jamil.
El solo ver ese gesto fue más que suficiente para que Jamil se levantara de la silla, guiando a Shiori a hacer lo mismo, para después colocar su mano libre en la parte trasera de su cabeza y atraerla lentamente hacia su cuerpo en un cálido y consensuado abrazo que únicamente la habitación estaba siendo testigo de ello.
Shiori soltó la mano que tenía entrelaza con Jamil y pudo llevar sus dos manos a la altura de su amplia espalda, mientras que el joven la sostenía con firmeza pero con terneza.
Y mientras toda escena pasaba, la marca de Shiori, que se mantuvo oscura en todo este tiempo, regresó al natural color lila que siempre tenía, como un claro indicador que decía que todo iba a estar bien... por ahora.
Puede que para muchos esto podría considerarse como un beneficio para ambos, ya que uno ganaba algo del otro y eso quizás podría ser considerado como un acto de egoísmo. Pero nunca es malo ser un poco egoísta con uno mismo, más si es para sanar algunas heridas de algún pasado cercano o lejano, independientemente de cuál haya sido el momento traumático de tu vida.
El ser escuchada y hablar un poco del problema con alguien más era todo lo que Shiori necesitaba para dejar de temblar y calmar su mente, mientras que para Jamil fue un poco liberador el poder haber hecho algo después de no poder hacer nada frente a esos horribles recuerdos del pasado, que claramente Shiori no lo reveló por su propia cuenta.
Nadie puede cambiar el pasado, nadie puede cambiar los acontecimientos de lo que ya fue, pero todavía siguen aquí en el presente y eso es lo que debería de importar ¿No lo crees?
Ambos tenían sus propios problemas como el resto de los demás, pero, cuando encuentras a las personas indicadas para hablar, entonces uno podría ver como esa pesada mochila que uno lleva a su espalda se va aligerando en la actualidad. Puede que las heridas duelan en su momento, pero con el tiempo, y a medida que uno busca su propia paz, entonces se empiezan a cicatrizar con el fin de sanarse en la actualidad.
Quizás ambos no puedan encontrar una cura absoluta en el otro, pero pueden acompañarse durante el proceso. Pequeños pasos como una conversación, ser acompañado o un abrazo pueden hasta ser un hermoso bálsamo durante ese periodo de sanación personal.
Al cabo de un rato, ambos rompieron suavemente el abrazo, pero todavía manteniéndose cerca. Mirándose con gratitud entre sus ojos, como si pudieran comunicarse a través de ellos, ambos permanecieron parados. La atmósfera había cambiado finalmente y para beneficio de los jóvenes.
- Y ahora, ¿Qué piensas hacer? - Preguntó Jamil con un poco de curiosidad.
- Tengo que levantar mi desastre y prepararles el desayuno que quería hacerles como agradecimiento. - Respondió Shiori, ahora de regreso a su actitud calmada.
- ¿Puedo ayudarte?
Por un momento, Shiori estaba a punto de decirle que no y podría manejarlo por su cuenta como siempre, pero viendo que ya no había la necesidad de alejarse, entonces simplemente aceptó la ayuda.
- Si tú quieres ayudarme... no me voy a oponer. - Ella respondió con una suave sonrisa.
- ¿Qué es lo que te falta hacer? - Él pidió saber qué era lo que ella ya tenía listo por ahora
- Cortar las verduras, aderezarlas el caldo, también calentar el agua para hacerles un té de hibisco...
- Creo que con un poco de diente de león no le quedaría nada mal...
Shiori no pudo evitar soltar una leve risa nostálgica mientras asentía con su cabeza.
- Sí, no le quedaría nada mal. - Confirmó ella recordando a la dichosa flor que la ayudó a mantener con vida, junto a aquella granada que los espíritus dentro del loto rojo le ofrecían tanto a ella como a su hermano Koichi.
Ambos abandonaron la habitación y regresaron a la cocina en donde reinaba una rutina aparentemente inmutable. La mano de Shiori ya no temblaba, permitiéndole recoger los cubiertos esparcidos, mientras que Jamil, con destreza y rapidez, se dedicó a separar y cortar las verduras necesarias para alimentar a nueve bocas que habitaban en el dormitorio.
Después de recoger y limpiar los cubiertos, Shiori notó el plato adicional que había puesto en la mesa. Por un momento sintió un poco de pena al entender el porqué siempre colocaba ese plato adicional, pero sin dejarse llevar demasiado por sus pensamientos, se acercó a la mesa y recogió el plato junto al vaso, los guardó con cuidado en la despensa y finalmente pudo soltaba un suspiro hondo para poder respirar bien y con facilidad.
Una vez completada esta tarea, Shiori pudo colocarse al lado de Jamil y empezaron a ayudarse mutuamente a continuar con los preparativos del desayuno. La conversación entre ellos fue casi escasa durante los próximos minutos, ya que todo lo que necesitaban expresar se había dicho anteriormente. Ambos solo se limitaron a intercambiar un par de miradas y sonrisas, aparte de las breves charlas cuando buscaban la opinión del otro sobre el sabor de un condimento o simplemente soltar algún que otro comentario que aligeraba el ambiente.
Puede que para mucho esto pueda ser algo aburrido, pero para ellos no lo fue. Al contrario fue cómodo, acogedor y sobre todo confort.
Cuando ya casi todo estaba listo, Jamil le avisó a Shiori que se retiraba brevemente para poder despertar a Kalim. Ella asintió con la cabeza y sin perder mucho el tiempo, Jamil salió de la cocina. Dejando brevemente sola a Shiori.
Mientras todo eso pasaba, Shiori dirigió su atención hacia la ventana, percatándose de que la mariposa azul de Rose aún aguardaba afuera. Al abrir la ventana y extender su dedo hacia el insecto, permitió su ingreso, notando como esta temblaba ligeramente debido al frío.
- Perdón, pequeña mariposa, no fue mi intención dejarte afuera. - Susurró Shiori, acercándola a las hornillas donde el calor logró descongelar sus delicadas alas.
La mariposa respondió con unos aleteos que indicaban su bienestar, aliviando a Shiori.
Mientras el insecto se descongelaba, Shiori la observaba detenidamente, ya que un pensamiento cruzó su mente. Sin estar muy segura, revisó meticulosamente sus bolsillos y extrajo el boleto del VDC que aún conservaba.
Tras la visita de Tsunotaro, Shiori había elaborado una pequeña lista de personas a las que podría dar el boleto restante y, aprovechando la presencia de la mariposa, le solicitó un pequeño favor.
- Oye, ¿Crees que puedes hacer algo por mí? - Inquirió Shiori antes de agregar. - un aleteo para sí y dos para no.
La mariposa aleteó una vez en señal afirmativa...
- Verás... Hay un evento que el instituto estará elaborando y me preguntaba si la señorita Rose estará ocupada esta semana.
La mariposa no aleteó, expresando incertidumbre.
- Entonces... ¿Puedes transmitirle un mensaje de mi parte? - insistió Shiori, y la mariposa aleteó una vez más.
- Dile que le envió una invitación para asistir al Night Raven y presenciar la presentación que he preparado junto con unos amigos para este mes. - Shiori colocó el boleto a un lado de la mariposa, que se posó elegantemente sobre él. - Si no puede asistir, dile que lo comprendo. Solo espero que, sea cual sea la razón de su ausencia, le deseo lo mejor y que se cuide mucho. ¿Puedes encargarte de eso por favor?
Hubo una breve pausa antes de que la mariposa aleteara una última vez, desapareciendo con el boleto en un destello seguido de su distintivo campaneo.
Plink...
- Gracias. - Susurró Shiori hacia el espacio donde antes estuvo la mariposa, dejando que la gratitud fluyera en la tranquila atmósfera de la cocina.
Una atmósfera que fue rota cuando la puerta de la cocina se abrió con fuerza y que por poco le ocasionaron un mini infarto a Shiori.
- ¡Ah! ¡Carajo! - Exclamó ella mirando hacia la puerta. - Dios, no me asusten así ¡¿Por qué abrieron la puerta de esa manera?!
Shiori pidió explicaciones a los dos jóvenes que aparecieron jadeando y con una mirada que fue indescriptible de mencionar.
- ¿Ace? ¿Deuce? - Shiori los llamó nuevamente.
Los dos jóvenes no dijeron nada, no sabían qué decir, pero lo que sí hicieron fue entrar a la cocina y abrazar a la joven con una fuerza como si no la hubieran visto en años.
- ¡Wooah! ¿Qué... pasa? - Shiori los miró confundida por la repentina muestra de afecto, pero aun así no los separó. - Oigan...
- Puedes esperar solo un momento. - Comentó Ace en un tono quejoso, pero que trataba de tapar otro tipo de tono de voz.
- ¿Eh? Pero... - Las palabras de Shiori fueron cortadas cuando sintió un líquido caliente a un lado de su cuello y justo donde estaba Deuce. - ¡Ah! ¿Qué pasó, Deuce? ¿Por qué estás llorando?
El joven no respondió, pero solo llegó a abrazarla con más fuerza mientras trataba de contener sus lágrimas que inútilmente se escaparon de sus ojos.
- Oye... - Shiori siguió preguntando, pero esta vez palmeó la espalda de Deuce, en un intento de tranquilizarlo. - Tranquilo... todo está bien...
Eso solo hizo que el abrazo se apretara aún más.
- Cielos... - Susurró ella tratando de respirar.
Afortunadamente, llegó Jamil al escuchar el estruendo de la puerta.
- ¿Qué pasó? - Jamil miró la escena muy confundido.
- No lo sé... llegaron de la nada y...
Shiori trató de explicarse, pero por segunda vez en el día sus palabras fueron cortadas cuando alguien más entró a la escena.
- ¡Diamante en bruto!
Y sí, el abrazo de tres se convirtió en uno de cuatro cuando Kalim apareció en escena. Todos perdieron el balance del abrazo y terminaron cayendo al suelo con Shiori siendo aplastada en el proceso.
- ¡Tontos la van a ahogar! - Exclamó Jamil exaltado, tratando de levantar al grupo, aunque sea uno por uno.
Vil y los demás no tardaron en llegar a la escena, mirando confundidos como tres jóvenes se aferraban a una desmayada Shiori como garrapatas.
- ¿Qué rayos pasó aquí? - Preguntó Epel.
Grim, quien estaba al lado de la joven peli-lila, solo miró a todos con una ceja arqueada mientras decía:
- No tengo ni idea... y no quiero saberlo... - Luego miró la comida preparada y olvidando del drama dijo alegremente: - ¡Oh! ¡Hay comida!
Continuará...
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Próximo Capítulo: "Las manzanas de la discordia"
