Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.

Capítulo 3

El penthouse es enorme.

Aun así lo siento claustrofóbico.

Llevo una semana encerrada, tan solo viendo pasar los días desde el ventanal. No es sano, aunque tampoco sé cómo detener mi sentir. Estoy abusando de la hospitalidad de Edward, aprovechándome del momento.

Salió de viaje y dijo que hiciera uso de sus cosas.

Duermo en su cama, uso sus camisas para dormir y me he adueñado de su cocina, hablamos poco por las noches, quizá lo necesario. Dice que necesita saber que estoy bien y que mis vómitos han disminuido, lo cual no es verdad, solo que no quiero preocuparlo.

Antes de irse me acompañó a mi primera cita prenatal. Tengo ocho semanas, fue un momento tan indescriptible cuando escuché el corazón de mi bebé retumbar con tanta fuerza.

En ese momento sostuve la mirada de Edward y supe que estábamos juntos.

Es tan irreal estar viviendo el proceso de gestación lejos de mis cosas y con otro hombre.

Mi vida dio un giro y estoy en el proceso de reiniciar.

Hace una semana envié los papeles del divorcio. Estoy esperando una respuesta, tal vez por ello me siento tan nerviosa.

No quiero desgastarme en audiencias, por eso mismo decidí no obtener nada de los seis años que estuve casada. Espero sea suficiente para obtener mi libertad y tener un poco de paz.

Soy consciente que no será fácil. Jacob es un empresario reconocido, respetado y querido. Sabe manejarse y hacer que todos crean en él, por ello empezó por mi familia.

Podría decir que es un tipo bueno, no lo iba a negar. Tal vez no éramos la pareja perfecta, pero desde hace tiempo no estábamos bien.

Su lado narcisista empezó a empañar cada día en mi vida. Empezó a enumerar cada gusto sin importar mis sentimientos y deseos. Me llevó al límite, a lo más denigrante que se puede llevar a una persona que supone amas y todo se salió de control.

Entonces comprendí que no lo amaba y que quizá nunca lo amé. Tan solo me dejé deslumbrar por su caballerosidad y conforme esa cualidad desapareció y demostró quién era, mi cariño también se marchitó.

La gota que rebasó el vaso fue su propuesta y más estúpida fui por aceptar. Hoy estoy atrapada entre mis anhelos y su manipulación.

[Necesito verte. Ven a casa y hablemos] Jacob.

El mensaje de texto es claro. No dice nada del divorcio y eso me desanima. Escribo de inmediato una respuesta:

[Quiero el divorcio] ―envío.

Pasan algunos minutos y él responde:

[Tengo una oferta, Isabella. Tienes que venir]

¿Una oferta? No es convincente para mí, cuando yo no quiero nada que no sea el divorcio.

Sin embargo, respondo:

[¿De qué trata?]

Jacob de nuevo responde a los segundos:

[Nos conviene a los dos. Ven esta noche, Isabella]

Suspiro, mis ojos están fijos en la pantalla del celular hasta que se oscurece.

¿Otro enfrentamiento con él? Quizá no es conveniente, pero sí necesario.


¿Opiniones? No desesperen, en cada capítulo iremos descubriendo un poco más.

Gracias totales por leer ✨