Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.

Capítulo 4

Mis pasos son lentos conforme avanzo, estoy atrayendo malos recuerdos a mi mente en cuanto observo la decoración que mantiene la estancia.

Jacob nunca permitió que por las cortinas se filtrara la luz. Nunca estuvo de acuerdo que yo preferiría una decoración minimalista, así que me conformé con cada estupido cuadro adornando las paredes, las enormes lámparas en cada mesilla, la fea chimenea de ladrillo que ocupa más espacio del necesario, sin contar el enorme frutero puesto en el centro de la mesa, ese que tiene frutas plásticas y es anticuado.

Esbozo una media sonrisa. Es triste darme cuenta que estoy en un lugar que nunca fue mío. Porque simplemente no hay esencia de mí en ningún lado.

No importan los seis años, aquí no hay absolutamente nada mío. Las altas paredes y el silencio restriegan en mi cara que siempre fue así, no pude tener un perro porque es alérgico y al año de casados me dijo que solo era una pérdida de tiempo, tampoco está el jardín que soñé, de hecho no hay ninguna flor porque eso es afeminado y yo tengo un carácter fuerte, no necesito flores. Siempre lo expresó de ese modo.

Siempre manifestó que odiaba mi sazón y los malos comentarios hacia mis platillos fueron la puñalada a mi vulnerabilidad.

Supo jugar con mis emociones y me hizo esclava de los silencios. Hasta ese día… qué me revelé y le dije adiós.

Me abrazo, restriego los dedos por mis antebrazos y me doy calor. De alguna manera busco consolarme.

Recorro el pasillo hacia la última habitación. Mis nudillos están por tocar la puerta y las voces adentro me detienen.

Su padre está con él. Y para variar están hablando de mí, ―ruedo los ojos. Billy es tan patético que no entiendo cómo no me di cuenta antes.

―Buenas noches ―me hago presente.

Billy no responde, solo camina hacia mí y sin quitar sus ojos de mí, se aleja dejándome con su hijo.

―Isabella, me alegro que estés aquí. ―Jacob está postrado en la cama, desde el accidente no puede caminar y ha quedado lisiado.

Me hace una seña que me acerque y no lo hago. Él resopla molesto.

―Necesito que firmes el divorcio ―insisto.

―¿Otra vez ese maldito tema? ―masculla―. Vuelve a casa, Isabella ―su mirada oscura parece perforar mi alma, busca manupilarme― te necesito, no la estoy pasando bien y es porque me haces falta.

Hace un quejido y sus dientes rechinan. Sé que está fingiendo.

―Tengo mucho dolor, Isabella ―añade al momento de que sus párpados se cierran―. Hablé con papá ―menciona después de segundos― le dije que te aceptaría de nuevo en casa a pesar de que estés embarazada de… ―duda― puedes volver y pasar aquí tu maternidad.

Estrecho los ojos. ¿Qué trama?

―Tú mismo me echaste ―increpo.

―Lo sé, pero eres mi esposa… podemos decir que el hijo es mío y nadie tiene porque enterarse de lo contrario.


Ya sabemos un poco más de Bella y su vida de casada con Jacob. ¿Qué les parece?

Gracias totales por leer ✨