Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.

Capítulo 37

Edward

―Hola, mamá ―articulo por la bocina del móvil― es raro que me hables tan noche.

Miro el reloj de mi mano y compruebo que son las 23:33. Chasqueo los dientes mientras continúo caminando fuera del bar, la música alta no me permite escuchar la voz de mi madre.

Es una noche calurosa de mayo.

Me quedo fuera del tumultuoso lugar y meso mi pelo. Sé la razón porque me está hablando; desde hace dos semanas que casualmente se encontró con Bella en la tintorería, desde entonces mi madre ha estado insistente conmigo.

―Prometiste venir pronto ―me recuerda.

A estas alturas mi hermosa madre debe ser consciente que cuando prometo algo con rapidez es para salir por la tangente.

―Estoy trabajando ―respondo, mirando hacia la entrada del bar― mañana saldré de viaje por unos días.

―¿Por cuestiones de trabajo?

―Ajá ―murmuro.

―Hoy volví a ver a Bella ―revela, captando mi atención, me paralizo: ¿en dónde? ¿y por qué Bella no me lo dijo?―. Esa chica me agrada ―la voz de mi madre me trae de nuevo a la conversación― será madre soltera y estoy pensando en ayudarla.

Exhalo ruidosamente.

El alma caritativa de mi madre no me sorprende. Lo que me pone alerta es su fascinación e interés por mi Bella. ¿Qué tanto sabes Esme?

Rasco mi nuca.

―Mamá, ¿por qué me cuentas esto?

―No tengo con quién hablarlo, hijo. Pensé que tú eras una buena opción para poder contar mis planes, también he pensado hacer una fiesta de Baby Shower para el bebé. Fíjate que le pregunté qué tendría y dijo que aún no sabe, solo me dijo que recién cumplió veinte semanas de embarazo.

Restriego los dedos en la frente. Estoy a nada de perder la paciencia, mi madre sabe algo y yo quiero saber, es un dar y dar.

Creo que en el fondo somos iguales. Tenemos el mismo temperamento.

―¿Por qué te molestas? ―Presiona.

―Mamá, estoy trabajando ―digo―. Necesito terminar unas gestiones antes de volver a casa.

―Ah. Siento un poco de pena de ver a Bella tan sola y desamparada.

Pierdo la paciencia.

―Madre, quieres saber si soy el padre del hijo de Bella ¿no? La respuesta es sí. ―termino confesando porque no puedo seguir ocultando.

Y es que tampoco soy capaz de negar a un hijo mío. Ella no está sola y menos desamparada.

Hay un silencio en la línea, me empiezo a angustiar, probablemente mamá se haya desmayado.

―¿Mamá estás ahí? ―pregunto al no escuchar un solo ruido.

Camino de un lado a otro. Me detengo y mi vista se centra en la camioneta frente a mí y en el tipo que desciende.

¿Qué demonios hace aquí?


Hola, aquí vamos de nuevo con otro capítulo más ¿qué les pareció Edward y su sinceridad? Les agradezco mucho su entusiasmo y apoyo para la historia, se viene drama ¿están listas?

Gracias totales por leer ✨