Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.

Capítulo 46

Jacob

―¿Hasta cuándo me vas a ignorar?

Isabella tiembla al escuchar mi voz. No entiendo si el estremecimiento de su cuerpo se debe por presentarme en el mugriento lugar donde trabaja o porque se percata que puedo caminar.

Mira hacia todos lados en busca de ayuda, sonrío. Sé que está sola porque el chico afeminado no está de guardián cómo cada día. El lugar está completamente vacío y ella está a mi disposición.

―Te dije que no tengo nada qué hablar contigo ―su voz es segura. Sé que finge porque sus ojos no saben mentir, está muerta de miedo.

Tiene las manos en su vientre. La observo detenidamente, ha ganado peso y aunque su cara es más redonda, sigue siendo hermosa. Espero que no se descuide porque no podré soportar compartir mi vida con una mujer rellenita y con estrías.

―Ahora sabes lo que quiero para firmar el divorcio ―expreso.

Abre la boca, está dispuesta a refutar. Odio que abra la boca para defenderse, nunca antes lo hizo, ¿por qué ahora sí?

―¡Mi bebé no es tuyo! ―exclama furiosa.

La conozco y sé que su disgusto es real. Ella está dispuesta a todo por ese bastardo que carga, es su punto débil y lo sé.

―Demuestramelo ―la reto―. Quiero una prueba de ADN.

―Lo haré ―responde convencida y sin titubear, tiene su mentón en alto haciéndome creer que no me teme.

―Entonces, vamos ya ―doy un paso―. Estoy dispuesto a pagar lo que sea para obtener esa prueba.

Niega. Cortos cabellos marrones se desprenden de su alta coleta alta.

―Será cuando mi bebé nazca ―acota.

Sus ojos se centran en la vieja computadora que está sobre el mostrador, sus labios están temblando y si me acerco más puedo apreciar el nerviosismo en su semblante.

―No ―replico determinante―. Quiero que sea ahora, Isabella.

De nuevo me mira.

―No voy a exponer a mi bebé a una estúpida prueba que sabes es negativa ―asevera―. Tú y yo llevábamos tiempo sin intimar, hay cero posibilidad para que mi bebé sea tuyo y lo sabes.

Me inclino sobre el mostrador, acechandola.

―¿Quién va a creerte que no teníamos sexo? Una mujer tan caliente como tú es difícil, ¿no crees?

Sus ojos se llenan de furia, incluso sus fosas nasales se ensanchan al exhalar. Está a nada de explotar contra mí, lo que me parece demasiado excitante, bien podría tomarla sobre esta mesa y demostrarle de lo que soy capaz.

―Isabella ―es una delicia pronunciar su nombre― ¿acaso crees que Cullen se quedará contigo? ―logro mi cometido porque la incertidumbre la aborda, empieza a morder su labio inferior―. Estás gorda, mírate ―la señalo― ¿en serio piensas que un hombre como ese imbécil es de una sola mujer?

―Vete ―susurra.

―No eres la misma chica hermosa que conocí ―continuo hundiendo el dedo en su frágil autoestima. Es una táctica que nunca falla―. Supongo que tu piel ahora tiene líneas rojas y entre más crezca tu vientre terminarás más deformada. No hablemos del día que seas madre y veas los horribles zurcos en forma de estrías que dejarán huella en tu cuerpo. Terminarás dándole asco a cualquiera.

Su mano se estrella en mi cara. Es un golpe fuerte y seco que arde en la piel de mi mejilla.

¿Cómo pudo atreverse esa zorra?


Te agradezco mucho que sigas la historia, te dije que el drama seguía y así será. Besos por apoyarme.

Gracias totales por leer ✨