Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.
Capítulo 47
Jacob bufa. En su mirada hay un odio absoluto que puede ser capaz de prender una hoguera al irradiar tanta mala energía. No quita sus ojos de mí, incluso me sigue mirando mientras restriega su palma en la mejilla enrojecida.
Pellizca el puente de su nariz, soltando un lento exhalar.
―Lo siento ―se disculpa. Es la primera vez desde que nos conocimos que lo hace.
Sorprendida abro la boca y así me mantengo, aunque me duela la mano por haber dado ese golpe del que no me arrepiento.
―Sé que no he sido el mejor esposo ―continúa―, pero eso no quiere decir que no te ame, Isabella. Te amo con toda mi vida.
Ah, bien. Ahora entiendo lo que pretende, me está envolviendo, cómo tantas veces lo hizo.
Simulo una sonrisa, es que simplemente no tengo ganas de seguirle el juego, ya no.
Lleva las manos a su cabeza con desesperación, enfoca su mirada en mí, y puedo apreciar sus ojos llenos de lágrimas. Jacob está intentando dar su mejor actuación.
―No quiero que me dejes ―confiesa―. Cuando mi madre murió me volví un niño temeroso; un pequeño solitario que solía apegarse a las personas por un poco de amor.
Está intentando utilizar el deceso de su madre. Lo hace cada vez que necesita conmoverme, quizá hoy no funcione porque no logra hacerme sentir ni un poco de pena.
―Crecí carente de amor maternal ―dice, pero al no ver un gesto en mi cara reacciona.
Presiona sus dedos pulgar e índice en los párpados por algunos segundos y de nuevo se centra en mí. Está intentando lucir abatido, así que busca su peor gesto, pareciendo apesadumbrado.
―Dame una oportunidad ―murmura―. No me quites el sueño de tener una familia, Isabella. No lo hagas, por favor.
―Jacob ―exhalo― no sigas.
Alarga sus manos y toma las mías entre las suyas, su mirada se ha suavizado. Y aún así no confío en él, agradezco más que nunca que siga estando del otro lado del mostrador.
―Vamos a perdonarnos ―sugiere―. Ambos fallamos, cometimos errores, pero merecemos una oportunidad. Nuestro matrimonio merece salir triunfador, es más ―sonríe animado― si quieres podemos irnos de viaje. Tú eliges el lugar, ¿si?
―No.
―Por favor, Isabella. No me hagas revivir el doloroso suceso de mi madre, porque al menos tú tienes opción para estar conmigo.
Él está intentando persuadirme. Puedo darme cuenta que es su manera para que podamos tener una conversación fuera de lo que nos concierne, es astuto, muy hábil, siempre fue así y nunca me daba cuenta porque era una estúpida.
Siempre cambiaba su modo de actuar, se convertía en la víctima y yo tenía que perdonarlo después de cada humillación.
―No puedes quedarte con una mujer que ya no es la misma. Ahora mi cuerpo es distinto, Jacob. Tengo un pequeño ser creciendo dentro mío y estoy hinchada, posiblemente quedaré con marcas en la piel, producto de gestar una vida ―elijo exactamente sus mismas palabras, en una manera irónica de darle un golpe bajo―. Mejor búscate una esposa que vaya acorde a tus estándares de belleza, porque obvio yo estoy lejos de ser la mujer que fui.
Sus ojos se vuelven dos rendijas. Está furioso y no puede ocultar que su manipulación esta vez no funcionó.
Su mano se alarga y sus dedos se presionan con fuerza mis mejillas. Duele.
Intento quitar sus dedos de mí.
―Jacob, suéltame ―pido.
Él nunca me ha agredido físicamente y estoy temiendo que esta sea la primera vez.
Hola, si se preguntan por qué Edward no aparece, esperen al siguiente capítulo. Les agradezco mucho su entusiasmo y apoyo. Bella ya no caerá en los chantajes de Jacob, una vez dijo que su bebé era su fuerza y así lo está demostrando. ¿Qué opinan?
Besos a todos.
Gracias totales por leer ✨
