Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.

Capítulo 25

Edward

Levanto la vista.

Exhalo.

Hoy viste ropa deportiva. Últimamente ha cambiado a usar leggins, a pesar de tener doce semanas de embarazo su vientre sigue siendo plano.

―Estuvo buena la fiesta ¿no?

Bella anda rondando en la cocina. Debo decirle que no era ninguna fiesta, sin embargo prefiero no abrir la boca, porque la cabeza está por estallarme a causa de los efectos del alcohol. La maldita resaca me tiene sintiéndome un guiñapo.

―Debiste avisarme que no llegarías a dormir ―prosigue, despotricando―. Me quedé esperándote con la cena lista, pero en fin, puedes desayunar lo que se te antoje. Yo me voy a caminar.

Ella pasa al lado mío, dispuesta a irse. Sujeto su brazo sin ejercer presión, nuestras miradas se enganchan.

No quiero llenar mi cabeza de ideas que no son. Tampoco quiero hacerme ilusiones, pero no niego que hay una pizca de felicidad dentro de mí. Es obvio que Bella está celosa.

―Fui a ver mis negocios ―explico, mis dedos siguen curvados en su brazo―. Ahí, me encontré con un amigo y nos pusimos a beber.

¿Le estoy dando explicaciones? Lo hago y no me siento patético, sino relajado. Estoy siendo honesto, lo más sincero que he sido en mi vida.

Mi verborrea la tranquiliza. Noto que su semblante se relaja y empieza a mordisquear su labio inferior. Es un hábito que repite cuando está nerviosa.

Reconozco que es tentador. Mis dedos quieren intervenir para que deje de lastimarse, aunque prefiero besarla.

Suspira.

―¿Conduciste en esas condiciones? ―sus cejas están muy juntas.

―No. Me trajo un empleado de confianza ―de nuevo estoy dándole explicaciones―. Ayer me emborraché, lo admito ―digo―, no acostumbro hacerlo, pero últimamente me siento… no sé.

Sus ojos me estudian. El temor en su mirada es evidente.

Niego. Si ella supiera.

―¿Es por mí?

Lo es. Estoy estúpidamente enamorado de ti.

Me aclaro la garganta.

―Jasper me dijo que tu hermana anda buscándote ―cambio de tema, mis dedos se arrastran por su tersa piel y empezó a jugar con sus dedos―. Alice le preguntó por ti.

Hace una mueca.

―Seguro me está buscando porque Jacob quiere quitarle el apoyo económico. Él le regaló la escuela de danza ―encoge sus hombros―. Alice me busca por interés.

Sus delgados dedos se entrelazan con los míos. Sonríe, se nota feliz y desencajada.

―¿Por qué no corres conmigo? ―invita, nuestros dedos siguen unidos―. Anda, te espero aquí.

―No quiero ―refunfuño. Claro que quiero, solo intento que nuestro juego continúe, me sienta bien tocarla.

―Eres un perezoso.

Sus manos tiran de las mías. Pretende mover mi cuerpo y es sumamente ridículo, Bella es bastante menuda.

Empezamos un forcejeo. Sus manos llevándome hacia ella y yo atrayéndola hacia mí, fue un estiramiento de brazos, entre risas cómplices.

Mi fuerza es evidente, no la mido y la atraigo a mi pecho, su cuerpo choca con el mío, nuestros rostros están muy cerca.

No me detengo. Inclino mi rostro y mis labios cubren los suyos.


Un capítulo extra en agradecimiento por su apoyo al capítulo anterior. ¿Les gustó? ¿quieren más?

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