Capítulo 1:La cobra cruza el camino del escorpión.

Milo se encontraba apoyado sobre una pared de la casa de escorpio cuando de repente pasó Mu por su lado. Y aunque la mirada del escorpiano permanecía en el suelo pudo sentir la tensión desde el rostro del santo de Aries aún sin verlo.

—Mu, ¿Se te perdió algo que tu presencia ha acudido hasta mi casa?— se sonrió el santo aunque pudo notar en el silencio que su compañero se encontraba nervioso , lo cual era extraño en el caballero de Aries ya que siempre portaba una templanza que a Milo lo ponía ansioso.

—Al parecer ...hay algo que te preocupa, o, ¿Me equívoco?—. Levantó su mirada hacia él.

—¿Preocuparme, dices?— se sonrió y cerro los ojos — Para nada, sólo quería saber si sabías algo de Seiya.

El escorpiano achicó los ojos— ¿Y por qué razón debería tener o importarme esa información?.

Mu apretó los labios aunque continuó con sus ojos cerrados — Imaginé que sabrías algo por Athena, no por Seiya en si— lo miró fijo a los ojos.

—Imaginaste mal , y realmente no me importa mucho tampoco. Claro que protejo a Athena pero eso no tiene que ver con el caballero de pegaso. —. Elevó una ceja el escorpiano.

Mu se rió por lo bajo— Bien, gracias. — Por nada pensó para si mismo pero sólo lo dejo en un agradecimiento— Milo...— le iba a decir sobre Seika pero decidió que no era tan buena idea así que también ocultó esa información después de todo ya se enteraría en algún momento. Y aunque no estaba acostumbrado a mentir seguro a Milo no le parecería irrelevante o hasta pensaría que sería peligroso para Athena así que lo mejor era guardar silencio para evitar altercados innecesarios. Mil días no le sobraban en este momento.

— Seguiré mi camino, buena vigila Milo. —. Se dió media vuelta dándole un pequeño giró a su capa blanca para seguir vigilando un poco más a la muchacha y seguir averiguando sobre Seiya.

—Pero ,¿Qué le pasa a Mu?. —. Pensaba el caballero de escorpio—. Athena que se preocupe por el caballero de bronce si lo necesita. Yo estoy donde tengo que estar, no estoy para preocuparme por él sino para proteger el santuario y la casa de Escorpio—. Por un momento se sintió raro al estar despotricando contra el aire.

Y aunque ya había percibido un cosmos en la oscuridad cuando estaba hablando con Mu, no le había dado mucha importancia hasta ese momento en que hablo.

—Milo,¡Eres muy descortés!— gritó.

—¿Qué dices, Shaina de ofiuco? — miró de reojo a la peli verde que ahora aparecía por completo ante él — Alguien habrá corrido el rumor de qué regalaba algo qué todos se aparecen en la casa de Escorpio, aunque es de mala educación escuchar las conversaciones ajenas — la señaló— No deberías hacerlo.

—¿Quién necesitaría hablar con alguien como tú Milo?— soltó enojada.

—Mu, y aparentemente tú. Sino quieres espiarme o espiarlo a él por algún motivo que ignoro, y si así fuera Shaina...—dió un paso hacia ella repiqueteando su bota en el suelo al hacerlo— No voy a tener ningún reparo en castigarte.

Pero este Milo, ¿Cree qué le tengo miedo? — pensaba la caballero de ofiuco.

Aunque si estaba espiándolos porque escucho a Mu nombrar a Seiya, y a ella le importaba saber dónde estaba. Sobre todo porque Marín también lo estaba buscando cuando ella se la cruzó hacia unos días y claramente la cobra había encontrado un motivo para luchar con el águila. Aunque no lo necesitará realmente porque tenía un deseo irrefrenable de matarla , le llamaba la atención porque ese ensañamiento en encontrar a Seiya , y si lo hacia ella primero pues eran dos pájaros de un solo tiró. Pero no iba a aceptar eso delante del escorpiano.

—Te repito, no hay motivo para qué alguien , incluso yo quisiera hablar con alguien como tú. No te tengo miedo Milo.

El caballero de oro se rió— ¿Y cómo es eso caballero?.

La amazona dió un paso adelante hacia él— Hablar contigo es como hablarle a la pared, incluso creo que peor. La pared terminaría por responder.

Milo achicó los ojos— Cuidado Shaina, que por ahora me está dando gracia pero también puede hacerme enojar.

Shaina hizo un mohín— Como si eso me importara—. La cobra se puso en posición de ataque con sus uñas venenosas hacia Milo abalanzándose sobre él.

—¿Es enserio? — se mofó el escorpiano.—. Shaina, me estás cansando así que voy a suponer que te equivocaste de casa, y en realidad con el que quieres hablar es con Aldebarán. Así que...—. Sostuvo sus muñecas— Como sabes no llegaras a ningún lado. Voy a dejarte ir. — la tiró a un lado con facilidad.

—Cierra el maldito pico Milo— se giró ágilmente sobre si misma y saltó hacia a él para golpearlo con sus puños, falló, pero volvió a intentarlo, no una sino dos veces. Milo la esquivaba con facilidad, y en medio se reía por sus fallos.

Parecía que se estaba divirtiendo más que enojando. La miró a los ojos y bloqueó sus manos y piernas de un movimiento inmovilizándola. La miró con superioridad pero sus labios aún tenían una sonrisa aunque sin dientes. Una de las garras de la cobra paso por la mejilla del caballero y le propinó una pequeña herida.

Milo sonrió de lado— Lo siento, me distraje. —. La movió con su cuerpo hacia la pared y sostuvo sus brazos para bloquearla. — Debo admitir que me gusta cuando te enojas Shaina, aunque no te funcione conmigo del todo.

El cuerpo del escorpiano la aprisionaba más contra la pared para que no pudiera pegarle y la miró a dónde debían estar sus ojos debajo de la máscara de plata.

—¿Por qué te preocupa tanto mi forma de ser jóven caballero?.

Shaina luchaba en vano por deshacerse del santo de escorpio— No me gusta que seas un soberbio e irrespetuoso con quién se te de la gana incluidos tus amigos.

Milo la observó de lado achicando los ojos—¿Con mis amigos dices? — se rió.

—Claro, Mu te hizo una pregunta y tú bueno no respondiste.

Milo frunció el ceño—¿Lo dices por lo de pegaso? —se rió— Es irrelevante para mi pero aparentemente para ti y Mu es muy importante.

—No— Negó con la cabeza— . No por mi. Pero si Athena lo eligió por algo será, ¿No crees? Y debería importante ya que nosotros los caballeros protegemos a Ath-

Milo la cortó en seco—. Mi deber como caballero dorado es proteger a Athena, no a Seiya de pegaso. Por ende estoy cumpliendo con mi deber protegiendo la casa de Escorpio, y el santuario Shaina— le respondió serio. ¿Qué tal tú?, ¿Cumples con tu deber o hay algo personal en este tema?.

—Suéltame por empezar— se soltó de los brazos del caballero con rudeza— Tenemos puntos de vista diferentes.

— Más bien tú estas obnubilada por tus sentimientos y no ves con claridad.

—Pero ¿Qué dices?— se enfadó la amazona pegándole en el brazo justo dónde comenzaba su tenaza en la armadura del escorpión.

—Mira, no me interesa pero no me metas en tus problemas de niñata—. cerró los ojos el caballero volviéndose a apoyar en la pared— Y vete antes que te lastime de verdad— dijo molesto y cortante.

—Primero, de niñata nada, estamos hablando de Athena.

—No— la cortó en seco— estamos hablando de Seiya, porqué es por quién vino a preguntar Mu. —. La miro serio — ¿Me crees estúpido Shaina? Por favor, no insultes mi intelecto.

—Sabes Milo...no entenderías porqué busco a Seiya...— suspiró— Pero no es por lo que me interesa saber dónde está en estos momentos.

—Cállate Shaina— le ordenó— Te dije que no me interesa pero qué no me metas a mi así que no quiero volver a verte espiándome, ¿Está claro?— le dijo furioso.

—No te estaba espiando, terco, sólo pasé por aquí y escuche la pregunta. No estaba de más escuchar tu respuesta si cumplía mi objetivo.

—Claro— se rió— Pues ya escuchaste. No sé nada de tu amado pegaso. Ahora si. Vete a lamer tus heridas a otro lugar — se dió la vuelta dándole la espalda a la cobra.

... Continuará...