Capítulo 3: El aguijón del escorpión.
Bajó sus calzas verdes para encontrarse con su ropa interior negra, separó sus piernas desde las ingles con sus palmas, para lamer su monte de venus.
Dos dedos largos del escorpión rozaban los labios de la vagina de la cobra muy sutilmente para no lastimarla con su uña roja. La verdad era que el caballero era suave pero certero en sus movimientos haciendo suspirar a Shaina que temblaba un poco en su mano. Milo se mordía el labio inferior y respiraba en la mojada vulva de la cobra.
La peli verde jadeaba y gemía sin contenerse. La nueva habilidad que había descubierto del santo de escorpio le gustaba demasiado. Los espasmos podrían haber seguido pero Milo se levantó en el momento justo para llevarla sobre la cama mientras terminaba de relamer los jugos de la cobra en sus labios.
Shaina se encontraba debajo del caballero apretada por sus caderas, pero esto no le impidió tomar su polla dura y doblada que sentía bajo el boxer negro del caballero, la sacó de allí observando un color suave pero no pálido así como el tono de su piel y se sonrió.
Introdujo su miembro duro dentro de ella de una estocada sorprendiendo al caballero que se tensaba encima de ella. La caballero se movía lenta y profundamente debajo suyo, sostenida por sus piernas en la espalda del santo dorado. Su erección la hacia contraer ya que sentía el enganche dentro suyo, si bien sus movimientos eran suaves la profundidad la hacia jadear de más, haciendo que sus piernas temblaran.
Pero el escorpiano seguía con sus estocadas para amoldarse a ella. Milo tomaba las sábanas para no moverse del lugar que Shaina le indicaba con todo su cuerpo. La cobra clavaba sus uñas en el pecho del caballero un poco fuerte pero al escorpiano no le importaba, al contrario lo encendía más haciéndolo suspirar excitado.
Ambos gemían con ferocidad. Milo metió dos dedos en la boca de Shaina haciendo que los engullera,ensalivándolos lascivamente, la fricción de sus dedos en su boca era similar a la de su falo en sus paredes, las embestidas hicieron que sus cabellos taparan su rostro pero Milo lo corrió para observar su mirada.
—Shaina...—. Susurró y la besó profundamente en el momento de éxtasis de la jóven. Milo la dió vuelta para apoyarse en su espalda y volver a introducir su miembro viril en ella pero esta vez suavemente para sentirla por completo. Shaina se encorvó debajo suyo rozando el pecho del santo de oro.
El pubis del escorpión golpeaba con el trasero de la cobra con embestidas profundas, y duras. Shaina gemía y se mojaba en el falo del peli azul. Milo sintió una electricidad en su cuerpo que lo hizo moverse de dónde estaba para dejar fluir su espeso semen en la espalda de la chica, esto la hizo estremecer y ambos se quedaron por un momento en sus posiciones para calmar sus respiraciones.
—Milo...— Dijo la cobra ya casi recuperada— después de todo si se puede hacer algo contigo y para mi sorpresa respondes correctamente — tomó su erección que ahora estaba en un receso.
Milo se río— pero si las palabras sobran cuando hay un buen entendedor Shaina— le guiñó un ojo y quitó sutilmente su mano para ponerse su ropa interior dándole la espalda.
—Quiero que sepas qué lo hice porqué quise, no porque me quitaste la máscara — se acercó desde atrás hacia el santo dorado y clavó suavemente sus uñas en la espalda de Milo para marcar sus intenciones.
El escorpión la miro de lado— bien , porque no veo otra razón por la qué lo hicieras— giró su rostro y la besó de lado.–. Aunque me encantaría seguir, vamos a tener que posponerlo— se puso el pantalón que estaba tirado — seguimos siendo caballeros con responsabilidades Shaina.
—No te entiendo caballero de Escorpio— soltó desilusionada aunque también confusa, algo extraño en ella.
Milo tomó la barbilla de la peli verde y pasó su uña carmesí por sus labios. —. Quiero disfrutarte caballero pero que tú también lo hagas, y aunque presupongo que mal no la pasaste por tu comentario voy a hacerte el favor de averiguar sobre el paradero de Seiya — le sonrió de lado.
Shaina lo miro extrañada—¿Puede qué tu corazón envenenado posea algún atisbo de sentimiento Milo?.
—Así es— se sonrió— no, no— se río moviendo su cabeza y arremolinando sus rizos azul ceruleos— no soy sentimental Shaina, simplemente te haré el favor qué pediste desde un principio por este grato momento que pasamos.
Se corrió y mientras se ponía la remera roja también aprovechaba para ponerse la armadura dorada de escorpio.
Shaina observaba la capa blanca que golpeaba levemente con la cola larga dorada del Escorpión y le parecía imponente aún después de verlo de otra manera. Milo era un buen caballero aunque ella no se lo dijera en voz alta y en realidad aunque tuviera un carácter particular se podía confiar en él.
—Milo...—. Soltó casi en un susurro a la espalda del caballero.
El escorpión la miró de costado— sh...no digas nada, dirás que te leo la mente— se sonrió de lado. —. Es un secreto, de más está decirlo soy un caballero y no tengo memoria.
Shaina le sonrió mientras se terminaba de vestir— no iba a decir eso pero prefiero que no lo olvides así podemos repetirlo en algún momento.
— Descarta eso Shaina, pero no tienes que poner de excusa a pegaso—se río.
—Ah...así que por eso vas a averiguar su paradero— se burló la cobra.
—No, la verdad...me dió curiosidad ahora que todos ustedes lo buscan. Quiero ver qué tiene para decir o que hará— se giró y caminó hacia la puerta de la casa de Escorpio.
Shaina se puso su armadura y corrió por las escaleras tras Milo. Ella quería saber todavía el paradero de Seiya y tal vez en las sombras podía enterarse algo más sin que el caballero se enterara. Y si la descubría pues esperaba que reaccionará como está vez.
...Continuará...
