Nota: Holis, ¿Cómo están jóvenes caballeros? ,hago una breve aparición para avisar que sigue la historia clara pero además tiene muuuucho limón. Están advertidos jaja nos leemos la próxima. abrazo por el cosmo cibernético.
lelé
Capítulo 6:Tengo que castigarte.
El baño de la casa de la vasija era pequeño al lado de la del escorpión pero tenía una bañera, que la de él no, algo que le llamó la atención.
—Con lo bien que me vendría a veces sumergirme —pensó para si mismo para luego proseguir a orinar— tal vez debería venir más seguido a Acuario.
De repente con un golpe seco de la cortina Shaina salió de la ducha, tan rápido que pensó que se chocaría con el escorpiano.
—¡Te escuché caballero de escorpio!— le gritó enojada y se lanzó con sus garras hacia él clavándole una en el cuello porque estaba distraído.
—Shaina...—. Soltó limpiando un poco ya que se había manchado con su propia sangre.
La cobra notó lo que estaba sucediendo, el caballero llevaba su pantalón semi bajo, se sonrojó y se dió la vuelta antes de ver más allá —¡Dioses, tápate Milo!— le gritó por lo bajo.
—¿Qué me cinta?— se rió el escorpión — por empezar, ¿Qué haces aquí en el baño de la casa de Acuario?,¿A caso tienes algo con Camus?.
— ¿Qué estás diciendo?— la cobra se quedó mirando la cortina blanca aunque sus mejillas seguían rojas ya que al parecer el santo continuaba con lo que estaba haciendo como si ella no estuviera allí .
—Lo voy a repetir por si no oíste bien— empujó agua en el inodoro, y se acercó por detrás rozando el cuerpo de la caballero con el suyo—,¿Qué haces aquí Shaina?— le susurró al oído notablemente enfadado ya qué la cobra podía sentir su cosmo ardiendo.
—Te seguí, claramente — soltó nervioso por haberlo visto en esta situación — sabía qué no eras de fiar, después de todo eres un maldito caballero dorado— le dijo algo ponzoñosa.
—De confiar,dices ? — tomó el cabello de la cobra y lo corrió a un lado con el dorso de su mano para hablar en su cuello— no entiendo...
—Claro, nunca ibas a averiguar nada, cómo supuse no te importa ni un poco el resto— dijo entrecortadamente ya que la respiración del caballero en su piel le daba escalofríos.
—Te dije que no me importa nada que no tenga que ver con mí deber como caballero de Escorpio, o con Athena— apoyó sus labios sobre la piel caliente de Shaina sintiendo como la sangre corría alborotada por su vena.— si tanto te importa pegaso , búscalo tú misma— soltó mojando sus labios junto con el cuello de la caballero y la empujó contra la tina dándose la vuelta para lavarse las manos.
—¿Qué dices?. No sabes nada de mí, Milo. Sólo recalco tu mala actitud– lo miró por detrás y aunque llevaba la máscara él pudo notar que clavaba sus ojos en su nuca.
—Claro — se rió agitando sus manos para quitar el agua sobrante, y se dirigió a la puerta— Shaina, ¿Por qué demonios te gusta espiarme ?, te advierto qué si te vas a tomar esa costumbre no me agrada y la verdad — se giró para ponerse frente a ella y le tomó el rostro con una de sus manos apretándola levemente-—eres muy bella para tener que matarte.
—No te espiaba — tragó saliva entre sus dedos — sólo ...
—¿Investigabas?— se sonriendo de lado— pero igual...—. La d3io vuelta, acarició suavemente su pierna para poner su pie de sobre la tina, y bajo más sus manos rozando la entrepierna de la cobra provocando que se mojara al sentir sus dedos sobre ella
Llevó su otro pie sobre el suyo haciéndole dar un pequeño salto que la apoyo en él— me espiaste, de nuevo— empujó todo su peso sobre su espalda haciéndola erizar— y te dije que te castigaría si lo volvías a hacer ,¿Recuerdas?— la miró de lado rozando dónde debían estar sus labios.
—Ah...¿Si?— preguntó coqueta jadeando, su cuerpo estaba como entregado al santo de Escorpio en ese momento, ya qué la sorpresa de lo que hizo la había excitado, agradeció que no podía verle el rostro ya que seguramente la delataría—¿Y qué me harás?,¿Pegarme y decirmelo mal quéme porté?.
—Podría... —. Levantó la tela amarilla del muslo de la cobra y pegó un chirlo que hizo un pequeño ruido. Ella se estremeció y gimió.
Esto hizo que el corazón del escorpiano se acelerara, volvió a golpear el muslo de la chica pero un poco más fuerte haciendo que la cobra ahogara un grito —Debo continuar?.
Ella gemía por lo bajo y sintió la erección del santo por sobre el pantalón e incluso su propia ropa.
El cuerpo de Milo emanaba calor haciendo que el de ella se tensara como en una pelea, las manos del caballero en su parte íntima acariciaban de nuevo sus partes más ocultas haciéndola temblar—pero los castigos no tienen que ser buenos—dijo entrecortadamente.
—¿Quién dijo eso?— se río de manera lasciva,tomó su cuello con una mano para terminar girando su rostro y lamer su cuello, la lengua del escorpiano pasaba suavemente sobre la piel caliente de la cobra.
Milo sabía que Shaina estaba disfrutando aunque no le viera el rostro. Tomó su cintura y los giró hacia la pileta apoyando el cuerpo de la caballero de plata sobre la misma, el mármol frío se clava en los abdominales de la chica haciéndola tensar.
El caballero de oro pasó una mano por su espalda, contando con sus dedos las vértebras de su columna, y apoyando más su miembro en ella. La sangre fluía con fervor por sus venas, algo que le pasaba cada que la veía aunque no lo admitiera.
—Milo...—. Gimió la peliverde al sentir como una mano bajaba a su entrepierna y rompía su calza dejando expuesta su ropa interior.
—Te molesta...lo que estoy haciendo...Shaina?—preguntó vacilante tumbándose sobre la cobra.
Ahora su posición era como la de un escorpión sobre su presa, seguro que podía hicarle su aguijón en cualquier momento, y los gemidos de la cobra le decían que iba a dejarlo hacerlo.
El cuerpo del santo dorado estaba caliente, podía sentirlo a través de su remera y su pecho estaba agitado rozando en su espalda. Sentía cada músculo tensarse sobre ella y su erección ya se encontraba en su entrepierna.
Shaina no quería hablar, en vez de eso le respondía encorvandose y dando pequeños gemidos. El caballero corrió su ropa interior y rozó su miembro con la entrada de la caballero de ofiuco.
Eran movimientos suaves que hacían que la chica mojara su tronco, ahora los dos gemían. Milo acariciaba sus caderas atrayéndola y Shaina abría levemente sus piernas invitándolo a quedarse.
Sin previo aviso el caballero de Escorpio introdujo su falo en ella haciéndole sentir toda su extensión de un solo golpe, esto la hizo temblar y ahogar un grito, aunque le había dolido un poco también le gustó la brusquedad.
Milo se movía de adelante hacia atrás jadeando y mordiendo sus labios. Ella podía ver en el espejo como su pecho subía y bajaba. El escorpión miraba donde debían estar los ojos de la cobra y en sus iris se veía la pasión que tanto le gustaba a la caballero.
Ella se estremeció con grandes golpes en su interior mojando la entre pierna del santo dorado cuando al mismo tiempo golpeaban la puerta.
Por la voz era Camus—¿Estás bien... Milo ?— la pregunta era innecesaria, claro que estaba bien.
El escorpión llevaba un dedo que había estado en la parte baja de Shaina a sus labios en señal de silencio hacia la cobra. No tenía intenciones de salir de adentro de ella, lo cual la hizo estremecerse de nuevo al profundizar sus movimientos. El escorpiano sintió como la peli verde lo apretaba en su interior y lo hizo erectarse más.
—Si si...—. Dijo tratando de componer su voz sin dejar escapar ningún jadeo—salgo en un momento.
Milo observaba la puerta cómo si fuera a abrirse por algún motivo, aunque no sucedió y por el contrario sintió como el caballero de Acuario se alejaba de allí.
—Eres...un..maldito...—. Se quejaba Shaina entre jadeos
—Ah, pero te gusta Shaina...—. Susurró con voz ronca el santo de oro para levantar su cintura un poco más— trata de no elevar tu cosmo o se va a dar cuenta qué estamos aquí.
No pudo negarlo pero tampoco lo aceptó, no le gustaba que nadie y menos Milo la viera vulnerable ante alguna situación.
El escorpiano sintió como se mojaba demasiado en su miembro demostrando que aquellos espasmos que le gustaban no tardarían en volver a repetirse, se introdujo más en ella para las últimas embestida haciendo que la cobra se contrajera en el mientras se le escapaba un pequeño grito.
La volvió a levantar desde la pera para enfrentar su rostro cubierto al espejo —así eres más bella, no vuelvas a espiarme— le pegó un chirlo en el trasero quitando su erección que permanecía dura.
La cobra seguía en esa posición agitada por lo sucedido—no me dejas muchas opciones... Milo.
El santo dorado se rió, y la levantó fácilmente para enfrentarla a él— la próxima no voy a hacerte esto...que lo sepas— presionó sus caderas rozando su miembro contra ella, aunque el caballero esperaba que volviera a introducirlo no lo hizo. . Se levantó el cierre y se fue por dónde había venido.
Shaina seguía agitada, extrañada porque esperaba que siguiera, tenía las ropas desacomodadas y la calza rota.
—Estúpido Milo —murmuró.
El heleno tomó la caja dorada de la armadura de Escorpio, y observó a Camus que lo miraba desde las sombras de la puerta de la casa de acuario.
Pudo notar que tenía el pantalón desacomodado pero no le dijo nada, al contrario se rió porque se imaginaba lo que sucedió ya que un poco había escuchado. Aunque jamás se atrevería a decirlo en voz alta.
-Me voy ...-. Puso la caja dorada sobre su espalda, sus cabellos azules se mezclaban con el dorado tanto que si lo veías rápidamente parecía ser rubio con algunos destellos azules, miro al acuariano de lado antes de irse
—Y camus... habla con Shura de una maldita vez.
... Continuará...
