Hola otra vez...
Siendo las 10:31 de la noche, hora México, les comparto el capítulo 7.
Así es, por fin despejaré sus dudas sobre el chico misterioso.
Shikon Z, Cbt1996, Karii Taisho, ; muchas gracias por sus comentarios... y perdónenme por ser tan cruel con ustedes, por eso aquí les traigo el nuevo capítulo. Espero les guste y no les decepcione.
Solo una cosita, perdonen si se me va alguna letra de más o hace falta alguna que otra palabra. Revisé minuciosamente, pero alguna que otra lágrima no me ayudó. Ya entenderán por qué.
CAPÍTULO 7: SOMBRAS DEL PASADO
Narra Kagome
Mi tarde con Inuyasha fue maravillosa. Cada minuto a su lado hizo que mis temores disminuyeran, permitiéndome olvidar completamente mi pasado y sumergirme en una nueva y emocionante aventura en mi vida. La felicidad llenaba mi corazón mientras compartíamos esos momentos especiales. No pensé que, al darme una oportunidad de vivir nuevamente, encontraría el valor de abrazarlo. Fue un paso significativo, y cada instante a su lado me hizo sentir más fuerte y conectada.
Cuando dijo que yo era una mujer especial para él, me hizo sentir en las nubes. Además, la luz de la luna iluminando los árboles de cerezo hacía que el parque luciera como el escenario perfecto para dos personas que estaban declarando su amor; sin embargo, sacudí esos pensamientos de mi cabeza, después de todo, solo éramos amigos. Pero tenerlo tan cerca de mí me hizo perder toda cordura, y enfoqué mi mirada en sus labios; por un momento, quise probarlos. Pude escuchar el latido de su corazón en perfecta sincronía con el mío.
Por desgracia, cuando algo lindo me sucede, suelen ocurrir situaciones que acaban con toda felicidad: la voz grave de un hombre hizo que me helara al instante. Aquel perfecto escenario se desmoronaba en mil pedazos.
-Kagome Higurashi
Inuyasha me miraba confundido, incluso reaccionó como si ya lo hubiera visto antes, pero no le di importancia. La desesperación se estaba apoderando de mí; quise correr, aunque no lo hice. No podía permitir que su presencia arruinara mi vida otra vez.
-Por fin te encontré, Kagome Higurashi.
-Koga. -Mi corazón se aceleró al pronunciar su nombre después de 4 años- ¿Qué estás haciendo aquí? -pregunté con rencor en mi voz.
-Wow. Por lo menos esperaba un "Hola, mi amor, te extrañé". -respondió con gran ironía mientras veía con recelo a Inuyasha-. Pero que puedo esperar de ti, si veo que me cambiaste fácilmente.
-Disculpa -intervino Inuyasha- ¿Tú quién eres?
-Eso es lo que yo debería preguntar -dijo Koga con un tono desafiante.- No creo que estés saliendo con ella, después de todo, yo sigo siendo su novio.
-¡Cállate! -exclamé mientras apretaba los puños.
-¿Disculpa? -Koga me miró detenidamente- Hace 4 años no me tratabas así. Si no mal recuerdo, rogabas por...
-¡QUE TE CALLES, MALDITA SEA!
No podía seguir escuchándolo. Los recuerdos de mis días a su lado llegaron como una ola, y la ira se apoderó de mí. La confrontación con Koga abría una puerta que había intentado cerrar con fuerza, pero ahora estaba de nuevo frente a mí, amenazando con desenterrar sombras del pasado que preferiría olvidar.
Ambos me vieron con gran sorpresa, especialmente Inuyasha, ya que nunca me había visto tan alterada como lo estaba ahora. Pero ¿qué podía hacer cuando la presencia de Koga Wolf me estaba afectando de una manera que jamás pensé?
-Kagome -dijo Inuyasha con preocupación- tranquilízate por favor.
-Sácame de aquí, por favor -pedí con desesperación.
Inuyasha asintió a mi petición, tomó mi mano y tratamos de alejarnos de ese lugar, pero Koga se interpuso en nuestro camino.
-Espera, Kagome -intentó tomar mi mano, pero retrocedí y me aferré al brazo de Inuyasha, quien se encontraba en alerta por cualquier movimiento de Koga. - Mi amor, perdóname, me comporté como un verdadero imbécil, pero te he extrañado tanto que...
Las palabras de Koga quedaron suspendidas en el aire mientras Inuyasha apretaba con más fuerza mi mano, transmitiéndome un apoyo silencioso. Aunque mi corazón latía con fuerza, la confusión y el dolor me mantenían alerta.
-Koga, esto no es el momento ni el lugar para discutir. Déjanos ir -le pedí con firmeza, aunque mi voz revelaba una mezcla de emociones.
Inuyasha mantuvo su posición protectora, pero observé cómo Koga luchaba internamente con sus propios sentimientos. La tensión en el aire era palpable, y el destino de esa situación pendía de un hilo.
-Kag, te amo, eres el amor de mi vida -declaró Koga. Sus ojos reflejando un atisbo de arrepentimiento y anhelo.
-¿En verdad piensas que voy a correr a tus brazos solo por decir ese tipo de cosas? -intentaba controlarme para no llorar frente a él- Estás muy equivocado.
-Pero, mi amor, yo…
-NO… -respiré profundamente- No soy tu amor. Tú y yo terminamos hace mucho, así que te pido que nunca más vuelvas a buscarme
-Yumi quiere… -nuevamente lo interrumpí
-No caigas tan bajo Koga, y no metas a tu hija en esto. -Miré a Inuyasha con ojos suplicantes- Vámonos ya, por favor.
-Si -respondió Inuyasha.
Inuyasha, aunque en silencio, permanecía a mi lado, apoyándome. La mezcla de emociones dentro de mí era abrumadora, pero estaba decidida a seguir adelante y dejar atrás ese capítulo del pasado. Con una mirada firme, caminamos alejándonos, llevando con nosotros la determinación de no mirar atrás.
Me sentía confundida; la repentina aparición de Koga trajo a mi mente todos los recuerdos de nuestro tiempo juntos, además de una mezcla de emociones en mi interior mientras nos alejábamos con rumbo a mi casa. Unas lágrimas comenzaron a rodar por mis mejillas.
-Inuyasha, vamos a otro lugar -dije sollozando- no quiero llegar a mi casa.
-Pero… -él estaba muy preocupado al verme en ese estado- Estás muy mal, Kag. Necesitas relajarte.
-Por favor -le supliqué mientras las lágrimas aumentaban- Llévame a dónde sea, pero no a mi casa. Estoy segura de que las chicas están ahí, y si ellas me ven así… -el llanto no me dejó continuar.
Inuyasha estacionó el auto repentinamente, desabrochó el cinturón de seguridad y se volvió hacia mí, abrazándome y acariciando mi cabello con ternura. Sus acciones suaves transmitían un apoyo silencioso y reconfortante en ese momento de vulnerabilidad.
-Kagome, no me gusta verte así. -dijo con voz suave, manteniendo el abrazo reconfortante.
No pude soportar más y me aferré a él con fuerza, llorando desconsoladamente. Inuyasha me abrazó con más fuerza.
-Estoy aquí para ti, Kag. Llora todo lo que necesites.
A pesar de que estaba empapando su camisa, en ningún momento me soltó. Tenerlo a mi lado en ese momento, me ayudó a sentirme respaldada y protegida. Después de un largo rato, la tranquilidad volvió a mi corazón. Inuyasha, con su paciencia y comprensión, me brindaba un refugio seguro en medio de la tormenta emocional que había experimentado.
-¿Ya estás mejor? -preguntó aun con preocupación
-Supongo -respondí mientras daba un largo suspiro.
-¿Quieres ir a casa? -Él me miró con ternura.
-No, aún no. Vamos a cualquier lugar menos a casa -Supliqué nuevamente.
-Está bien. Tranquila. -aseguró él.
Inuyasha me miró con compasión, percibiendo mi necesidad de distanciarme de casa un poco más. Asintió con serenidad y puso en marcha el auto, manejando con determinación y precaución, mostrando un respeto palpable por mi estado emocional. Yo contemplaba en silencio las calles nocturnas de la ciudad a través de la ventana del automóvil, y cuando volví a la realidad, nos dirigíamos hacia un imponente edificio. Inuyasha estacionó el auto y me ayudó a bajar, conduciéndome hacia el elevador. Después de subir al sexto piso, sacó las llaves y abrió la entrada de un acogedor apartamento. La tenue luz y la atmósfera tranquila del lugar invitaban a la relajación.
-Inuyasha, ¿dónde estamos?- indagué, intrigada por la elección del lugar.
-Este es mi departamento, -respondió con calma. -Pensé que sería un espacio tranquilo para que puedas relajarte y despejar la mente. Disculpa por haberte traído aquí.
-No te preocupes -respondí con una risa forzada.
-¿Quieres tomar algo? -preguntó entrando a la cocina- Agua, té…
-Créeme, para estos momentos lo mejor es una cerveza
Inuyasha sacó una cerveza del refrigerador y me la entregó con una sonrisa.
-Bien dicho, Kagome. Una cerveza siempre es un buen remedio para las situaciones complicadas. -Levantamos nuestras botellas en un falso brindis solemne y comenzamos a reír.
-¿Pasa algo? -le pregunté con curiosidad al ver cómo prestaba especial atención en mí.
-Bueno… Sigo preocupado y…
-Gracias por todo. -lo interrumpí, me sorprendía su preocupación, pero estaba agradecida por eso. -Estoy más tranquila, y todo es gracias a tu apoyo en un momento difícil para mí. -tomé un sorbo de mi cerveza.- Deberíamos tener un plan de escape de emergencia más a menudo.- Bromeé, levantando la botella en un gesto dramático.
-Definitivamente. A veces, todo lo que necesitas es un buen trago.
La noche transcurrió entre risas, historias y la promesa tácita de que, sin importar cuán complicada se volviera la vida, siempre podríamos encontrar momentos para disfrutarla. Incluso las sombras del pasado parecían disiparse temporalmente bajo la luz burbujeante de nuestras risas compartidas.
Poco a poco, el alcohol comenzaba a hacer de las suyas, trayendo consigo una sensación de ligereza y despreocupación. Ambos estábamos sentados en la suelo, apoyándonos del sofá. Las risas fluían con más facilidad, y nuestras conversaciones tomaban giros inesperados. De pronto, sentí la necesidad de contarle todo lo que había ocurrido con Koga.
-Todo ocurrió hace cinco años, -suspiré profundamente, preparándome para compartir lo que me pesaba el corazón.-. Conocí a Koga porque le di clases a Yumi, su hija. Claro, no pasó nada durante ese periodo, solamente manteníamos una relación cordial de maestra y padre de familia. Fue hasta que Yumi pasó a la escuela primaria.
Inuyasha escuchaba con atención mientras compartía la historia, sus ojos reflejando comprensión y apoyo. A medida que narraba los eventos pasados, sentía que las palabras eran un alivio y, al mismo tiempo, una exposición de heridas que aún no habían sanado por completo.
-Una tarde coincidimos en una plaza y entablamos una amistad que tiempo después se convirtió en algo parecido al amor, o eso era lo que creía. Nunca me di cuenta de sus verdaderas intenciones. Realmente fui una estúpida.
-No digas eso, Kag. A veces el amor nos vuelve ciegos y no queremos ver lo malo en la persona que amamos -intervino Inuyasha, mostrando su comprensión.
-Es que… las señales ahí estaban -una lágrima rodó por mi mejilla-. En un principio me hizo sentir la mujer más amada del mundo. Me cuidaba, era detallista conmigo, siempre me llamaba por teléfono y si no podía, me mandaba mensajes. Pero poco a poco esas atenciones comenzaron a cambiar, y solo nos veíamos cuando él quería. Se volvió distante conmigo; ¿su justificación? Que se sentía presionado por el proceso legal que estaba atravesando por la custodia de Yumi.
-Pero eso no es pretexto. No tenía que desquitarse contigo, tu no tenías la culpa de sus problemas.-dijo con un tono de molestia evidente.
-Lo sé, pero aquí estaba las estúpida que tontamente le creía. En una ocasión se lo dije, que yo no tenía por qué pagar por todo lo que le estaba pasando. ¿Sabes lo que me respondió? Que yo no quería entenderlo, que no todo se trataba de mí, que él no podía dejar de lado a su hija por darme atención a mí.
-Qué imbécil, tú no estabas reclamando atención. Solamente estabas pidiendo respeto. -Inuyasha frunció el ceño, expresando su indignación.
-Él sabía manipularme, y yo terminaba aceptando una culpa que nunca tuve. Llegué a pensar que si él se comportaba así conmigo era porque yo lo presionaba, que debía ser más comprensiva -las lágrimas seguían brotando con fuerza de mis ojos
-Kagome, si esto te duele tanto, no es necesario seguir hablando de ello -limpió mis lágrimas con sus manos- Mírate, estás mal
-No, Inuyasha. Necesito contarte todo, necesito sacar todo este dolor que me está matando.
-¿Estás segura?
-Si, déjame continuar, por favor.
Inuyasha asintió con comprensión, respetando mi necesidad de expresarme. Sus gestos cariñosos eran un anclaje en ese momento de vulnerabilidad, y sentía que, compartiendo mi historia con él, las cadenas del pasado se aflojaban un poco más.
-El mayor problema se dio cuando me pidió dinero.
-¿QUÉ?- dijo exaltado- dime que no le diste nada, por favor
-Era tan estúpida que lo hice
-Kag, ¿por qué? -él no podía creer lo que acababa de decirle- ¿cuánto?
-¿Eso importa?… Sé que no debí hacerlo, y créeme que no quería, pero me suplicó tanto. Además, me dijo que era para pagar al abogado. Tontamente accedí
-Al menos, ¿te lo devolvió?
-Ja… ni un solo centavo.
-¡Hijo de perra! -Inuyasha exclamó con rabia, expresando su indignación ante la traición de Koga. Mis lágrimas se mezclaban con una mezcla de dolor y vergüenza.
-Inuyasha, sé que fui una completa tonta al caer en eso. Pero ya no quiero llevar este peso sola. Necesitaba contártelo, necesitaba liberarme de todo esto.
Él apretó los puños, conteniendo la furia en su interior.
-Kagome, no estás sola en esto. Estoy aquí para apoyarte, y juntos encontraremos la manera de superar todo esto.
-Muchas gracias. -Sonreí levemente y proseguí. -Supuestamente pagó al abogado… a estas alturas no sé si realmente lo hizo, ya me da igual. Terminó perdiendo la custodia, y cuando le dieron la noticia, me llamó, él estaba llorando y me pidió que fuera a su casa. Ahí me dijo que quería huir de Tokio, pero sabía que no era una buena idea… - Solté una risa irónica- Insisto en que soy tan estúpida por creer cada una de sus palabras… A la semana vi en su red social una fotografía de él y la niña, estaban en la estación del tren. Así que lo llamé y me dijo que se iba de vacaciones, a despejar la mente y pensar bien las cosas para encontrar una mejor solución a su problema.
Inuyasha escuchaba atentamente, sin poder ocultar su incredulidad ante las acciones manipuladoras de Koga.
-Kag, no eres estúpida. Él fue el que abusó de tu confianza y buena fe. ¿Cómo podías saber que estaba mintiendo?
-No lo sé. A veces siento que debería haber visto las señales, que debería haber sido más fuerte y haberme dado cuenta de sus mentiras. Pero me cegó tanto tiempo...
-Incluso las personas más fuertes pueden caer en engaños. No te castigues tanto, por favor. -Tomó mi mano y depositó un beso en ella.- ¿Qué pasó después?
-Después de unas semanas, me mandó un mensaje diciéndome que se había quedado sin dinero y que buscaría un trabajo temporal para poder regresar. Y semana tras semana hacía lo mismo, hasta que entendí que él no volvería. Incluso fui a verlo un fin de semana que, para mí, fueron los dos días más increíbles. Convivir con él no solo un pequeño tiempo, sino las 24 horas del día, me sentí muy bien.
-Kagome… ¿tú… -Inuyasha no sabía cómo preguntar lo que estaba pensando. Podía notar la duda en su rostro y tenía una ligera sospecha de lo que quería saber- Agh, no sé cómo preguntarte esto.
-¿Quieres saber si me acosté con él? -él solo asintió-. No, no pasó nada entre nosotros. Nunca me sentí preparada para dar ese paso. Aunque no voy a negarte que, si lo pensé, pero no me atreví. -Inuyasha suspiró aliviado.
-Nunca te hizo sentir segura, y espero que no te hayas sentido culpable por ello. -Negué con la cabeza y suspiré.
-No. Aprendí a distinguir entre mis deseos y lo que realmente era bueno para mí. No quería ceder a una intimidad que no estaba basada en el respeto y la verdadera conexión. -Inuyasha me miró con admiración.
-Eres fuerte. Has pasado por tanto y aún mantienes tu integridad. No todos podrían hacerlo.
-¿Sabes? Me pidió que viviera con él, y yo acepté, pero no era tan fácil debido a mi trabajo. Eso él no lo entendió. Él decía que sí comprendía la situación, pero no era así. -volví a llorar-. Llegó un momento en el que dejó de responder mis llamadas y mensajes. Pensé que tal vez tenía mucho trabajo, así que quise sorprenderlo con una visita. Fue mi peor error y mi mayor salvación. Resulta que la sorpresa me la llevé yo al encontrarlo en la cama con otra.
Inuyasha apretó los puños, conteniendo su enfado ante la traición que había experimentado.
-No puedo creer lo insensible que fue. ¿Cómo pudo hacerte eso?
-No lo sé. La verdad es que no sé qué pasaba por su mente. Tal vez nunca lo entenderé. Pero verlo con otra persona fue como un golpe en el estómago. Me sentí traicionada y humillada. Fue el momento en que supe que debía dejarlo atrás, sin importar cuánto me costara.
-No voy a decirte que no llores, porque tienes que soltar todo ese dolor. -Me abrazó con ternura y besó mi frente. -Pero si puedo asegurarte de que ese maldito no merece ni una sola de tus lágrimas
-Inuyasha, pensé que ya no sentiría nada al contarlo, pero… aún duele -Confesé con tristeza.
-Claro que duele. Tú lo querías, pero él te hizo demasiado daño. Acabó con tu autoestima, jugó contigo de la peor manera -Él tomó mi rostro entre sus manos y con sus pulgares limpió mis lágrimas-. Tú no merecías nada de esto.
-Ahora lo sé… y a pesar del tiempo, aún recuerdo cada una de las palabras que me dijo, una a una.
Flash Back
-¡MALDITA SEA, KAGOME! ¿DÓNDE HAS ESTADO? - intentó tomarme del brazo, pero me alejé rápidamente.
-No te atrevas a tocarme, y mucho menos vuelvas a levantarme la voz– Intenté sonar lo más serena posible, pero en mi mirada se reflejaba la ira, el resentimiento y la desilusión.
-Perdóname -Koga intentó sonar tranquilo-, me exalté un poco, pero no sabía a dónde habías ido.
-No creo que estuvieras tan interesado en saberlo cuando estabas muy ocupado.
-Amor, no es lo que parece. Ella... -Lo interrumpí de golpe
-KOGA... no me llames amor, además, no es necesario que me expliques nada. Lo que vi era muy claro. Estaban revolcándose. No tiene sentido que trates de ocultarlo. Solamente, olvidémonos de todo y sigamos nuestros caminos por separado.
-Nena, entiendo que estés herida y enojada en este momento, -dijo con voz temblorosa pero decidida- Te ruego que me escuches. Lo que viste fue una terrible equivocación, una falta de juicio por mi parte. Pero nuestra historia no puede terminar de esta manera. Hemos enfrentado desafíos juntos antes y los hemos superado. Permíteme demostrarte que puedo cambiar, que puedo ser la persona que mereces.
-No -Lo miré con mis ojos llenos de dudas y dolor- eran TUS desafíos, no los míos, siempre fueron TUS malditos problemas. Eres tan egoísta que me hiciste creer que era mi deber pasar por las mismas penurias que tú.
En ese momento, su mirada se volvió fría y distante. Una sonrisa maliciosa se dibujó en su rostro, mostrando una faceta completamente diferente a lo que conocía. Lentamente, se me acercó y me agarró del brazo con fuerza.
-La culpa de que haya buscado a otra persona es tuya- afirmó con voz cargada de amargura.
Me quedé boquiabierta ante esa acusación inesperada. No podía creer lo que estaba escuchando y mi rostro reflejaba esa confusión.
-¿Disculpa?- respondí incrédula.
-Sí, lo oíste bien. - continuó Koga, sosteniendo aún mi brazo, mientras me acusaba de manera desafiante- Tú me empujaste a buscar consuelo en otra persona. Siempre has actuado como una niña estúpida e ingenua, nunca fuiste una mujer para mí, jamás entendiste mis necesidades como hombre. -Intenté desesperadamente liberarme de su agarre, pero no lo conseguía.
-Koga, me estás lastimando, suéltame. -Me pegó a su cuerpo e intentó besarme a la fuerza. Forcejé con él y no consiguió su cometido-. Ni se te ocurra hacer algo de lo que luego te puedas arrepentir- dije de manera desafiante- Nunca me sentí segura cómo para acostarme contigo, y me alegro de no haberlo hecho. -Koga me soltó y su expresión se tornó sombría mientras captaba cada una de mis palabras.
-Por lo mismo busqué en otros brazos lo que una mujer tan estúpida como tú nunca me dará.
El escucharlo hablarme de esa manera, hizo que me hirviera la sangre y, antes de darme cuenta, levanté mi mano y le di una bofetada. Koga solamente se río de manera burlona, sin inmutarse.
-¿Sabes, mi querida Kagome? Para lo único que fuiste buena fue para solucionar mis problemas -dijo con gran desdén
-Cállate
-Solo fuiste mi caja fuerte
-QUE TE CALLES- grité desesperada
-No sirves para nada. Nunca supiste provocarme, solo mírate, te ves ridícula usando esa ropa que, en lugar de provocarme, solo me da risa -su voz llena de desprecio inundó el pequeño cuarto
-Ahora entiendo -lo miré con ironía- sólo me buscabas por conveniencia, y lo peor es que te has encargado de destruir mi autoestima. Si me visto de esta puta forma ridícula, es por tu maldita culpa. Pero no te preocupes -tomé mi bolsa y mi maleta- nunca más volverás a ver a esta "estúpida", porque en este momento me largo de aquí.
Koga se sorprendió al ver mi reacción. Tal vez creyó que nunca me atrevería a responderle de esa manera.
-Nena, por favor, perdóname - suplicó con voz llena de arrepentimiento, sin embargo, no le creí.
-No, ya no hay nada más que hacer -dije molesta, aguantando las ganas de llorar-. Me largo de aquí. -Caminé lo más rápido que pude hacia la puerta, pero él me alcanzó
-Espera por favor, Kagome -me abrazó por detrás-. Vamos a hablar, te lo suplico. -dijo colocando su frente en mi hombro
-Entiende que ya no tenemos nada de qué hablar -mi voz ya sonaba alterada. Me solté bruscamente de su abrazo y me giré para mirarlo nuevamente a los ojos-. Además, ya no puedo seguir con alguien tan desleal que fue capaz de hacerme esto, y que también se conforma con muy poco en su vida.
-Yo... lo siento, siento no tener la misma maldita suerte que tú -dijo con coraje. Mis palabras habían herido su orgullo en lo más profundo. - Mi vida se ha convertido en un completo desastre y...
-Siempre son pretextos -lo interrumpí- y sabes, ya me cansé. -Tomé mi maleta y puse mi mano en el mango de la puerta. Respiré profundamente tratando de calmarme-. No quiero... -dije sin volver a mirarlo- No quiero volver a verte, ¿me escuchaste? -mi voz reflejaba el dolor y el rencor que sentía en ese momento-. NO QUIERO VERTE JAMÁS -y dicho esto, cerré la puerta de un solo golpe.
Fin flash back
Después de escuchar todo lo que viví con Koga, Inuyasha golpeó el sofá con fuerza, provocando que me asustara demasiado. El estruendo resonó en la habitación, creando un breve momento de tensión. Inuyasha se disculpó de inmediato al notar mi reacción.
-Lo siento, Kag. No debería haber hecho eso. Me enfadó tanto escuchar cómo te trató, cómo te hizo sufrir.
-Gracias, por escucharme -dije con la voz entrecortada, me sequé las lágrimas y lo miré con gratitud-. Significa mucho para mí tener a alguien como tú a mi lado en estos momentos tan difíciles.
-No tienes que agradecerme -me abrazó con ternura- Eres una mujer maravillosa, trabajadora, divertida, y no merecías ni mereces ser tratada de esa manera tan cruel. Haré que Koga se arrepienta de haberse cruzado en tu camino.
-No hagas nada, por favor. -Le supliqué- Lo que aquí se hace, aquí se paga, y en algún momento, pagará por todo lo que ha hecho.
-Destruyó tu amor propio, y eso no se le hace a ninguna mujer
-Poco a poco he ido sanando sola mis heridas, bueno… -sonreí levemente- con ayuda de mis amigas.
-Y ahora me tienes a mí. Me encargaré de borrar todas esas malas memorias y ayudarte a construir nuevos y mejores momentos que te hagan recordar lo especial que eres.
Inuyasha acortó la distancia entre nosotros; sentí el latido acelerado de su corazón. El ambiente se cargó de una electricidad suave y expectante. De pronto, nuestros labios se encontraron suavemente, como si fueran dos piezas de un rompecabezas encajando perfectamente. Fue un beso tierno y lleno de cariño, donde cada movimiento fue cuidadosamente sincronizado.
El tiempo pareció detenerse mientras nos perdíamos en ese momento. Las manos de Inuyasha acariciaron suavemente mi rostro, transmitiéndome consuelo y apoyo. Fue un beso que trascendió las palabras, comunicando la promesa de estar allí el uno para el otro, superando juntos todas las adversidades.
Cuando finalmente nos separamos, nuestras miradas se encontraron, reflejando la conexión profunda que habíamos establecido. Inuyasha me abrazó y me dio un beso en la frente, mientras yo me aferraba a su abrazo reconfortante, sintiendo que finalmente tenía a alguien que me entendía y me respaldaba. Otra vez, volví a perder la cordura, influenciada por el alcohol.
-Inuyasha
-Dime -me miró a los ojos y me perdí en el dorado de su mirada
-Hazme mujer -solté de golpe.
-¿Qué? -dijo incrédulo
No podía creer lo que le estaba pidiendo, sólo se quedó en silencio por un momento, procesando mis palabras. La sorpresa y la incredulidad se reflejaban en su rostro.
-Kagome, ¿entiendes lo que me estás diciendo? -preguntó finalmente, con cautela.
Sin pensarlo dos veces, me abalancé hacia él y lo besé. Fue un impulso, una manera de desafiar la confusión que se había apoderado de mí. Inuyasha respondió al beso con sorpresa inicial, pero luego se dejó llevar por el momento. Nos separamos cuando sentimos que el aire nos faltaba, nos vimos nuevamente a los ojos y volvimos a besarnos con mucha más pasión. Inuyasha me recostó sobre la alfombra y nos perdimos entre las caricias del momento. El alcohol provocó que cada caricia, cada beso, se sintiera más intensa y liberadora.
El beso fue intenso, cargado de emociones y deseos que habíamos guardado en lo más profundo. Era como si nuestros labios se comunicaran en un lenguaje que solo ambos entendíamos. Sin embargo, también era consciente de que estábamos cruzando una línea que podría cambiar nuestras vidas. Estábamos explorando un territorio desconocido, pero el deseo y la conexión entre nosotros guiaban cada movimiento.
Listo!
Este capítulo ha sido, sin duda, el más difícil de escribir. Todavía estoy temblando y llorando al compartir la historia de Kagome, que, en realidad, es mi propia historia. Soy la persona que ha experimentado el dolor de ser utilizada de la forma más cruel que pudiera imaginar. Lo que más me duele es reconocer que me dejé manipular, permití que esa persona destruyera mi autoestima y me manejara a su antojo. Es difícil aceptar que me convertí en alguien que juré que nunca sería; sin embargo, a veces, el amor nos coloca una venda en los ojos que nos impide ver la realidad.
Los malos recuerdos han vuelto desde ayer. A pesar de que han pasado cuatro años, el dolor sigue como si apenas acabara de ocurrir. Solo mis dos mejores amigas conocen la verdad de lo que ocurrió, y gracias a su apoyo, pude salir adelante. Recordar todo lo sucedido me ha traído una liberación inexplicable. Supongo que escribirlo fue una forma de desahogarme.
No quiero aburrirlos más con mi tonta historia.
Espero que les haya gustado la identidad del chico misterioso, y ahora los dejo con la duda: habrá o no lemon?
Nos vemos en el siguiente capítulo
P.D. Shikon Z, a pagar la apuesta amigo
