Hola mis queridos lectores.

Agradezco cada uno de sus reviews.

Karii Taisho: Rin y Ayame, han sido parte fundamental para la reconciliación de nuestros protagonistas, al igual que Sango, ella también aportó su granito de arena, y eso más adelante lo mencionarán. Me alegro de que no hayas tenido que usar el sartén; por fin Inuyasha maduró por completo, tuvo una reacción positiva, algo inesperado debo confesar; y lo que más amé es que no haya dudado, demostrando que el amor entre ellos es más fuerte que cualquier tormenta. Kagome amando a su bebé desde el día uno, es lo mejor que pude escribir. Y ese lemon, por supuesto que era digno de viernes, pero el tiempo no me alcanzó para terminarlo jajaja; lo importante es que llegó en fin de semana. Este nuevo capítulo lleva sorpresas, unas buenas, otras no tanto, pero espero que te gusta. Por cierto, ten listo tu sartén, créeme que lo necesitarás.

Ferdy Arevalo: Me alegra que te haya gustado el capítulo. Necesitaba una reconciliación memorable entre ellos, por eso un lemon intenso con mucho amor de por medio. Además fueron 10 meses separados, tenían que aprovechar la ocasión jajaja. Debemos agradecer a Rin, Ayame y Sango, porque ella también puso su granito de arena para que por fin estos dos se olvidarán de su orgullo. Esos sartenes te recomiendo que no los guardes, probablemente los utilizarás muy pronto, este capítulo trae nuevas sorpresas. Muchas gracias por tus buenos deseos. Espero que tú también te encuentres muy bien.

Cbt1996: Que bueno que amaste el capítulo, y me alegra que te haya dado momentos de felicidad y que tú corazoncito se haya reconstruido. El amor entre ellos es muy fuerte, y en algún momento tenían que aclarar todo, y que bueno que ya lo hicieron, además, después de 10 meses separados, es seguro que tendrán mas encuentros como este. Si Inuyasha papá te pareció tierno, imagínate cuando tenga al bebé entre sus brazos, será lo más hermosoooooooo que puedas imaginar. Este capítulo se que también lo amarás, habrá nuevos sucesos, algo que se salió de mis manos.

Annie Perez: Al fin se reconciliaron, ahora parece que todo va mejorando para Inu, desde lo laboral hasta lo personal, y ojalá así siga por un tiempo más, porque los villanos aún sigue sueltos, quién sabe de que sean capaces ahora. Ojalá disfrutes este capítulo con nuevas sorpresas.

Rosa Taisho:Que bueno que te gustó el capítulo. Tenía que ser algo romántico después de tanto tiempo alejados, la lluvia, el amor y las palabras de Inuyasha fueron el complemento ideal para esta Reconciliación. Finalmente todo va por buen camino, desde lo laboral hasta lo personal, esperemos que así siga por mucho tiempo mas, aunque se que tienes la duda de la aparición de Bankotsu en el fragmento que les compartí. ¿Seguirá haciendo de las suyas? Este capítulo trae muchas sorpresas, espero que los disfrutes.

Rocio K. Echeverria: Me encanta recibir tus Reviews, siempre disfrutando de cada capítulo. Debo confesar que los lemons son los que más me cuesta escribir a veces sigo escribiendo el resto del capítulo y el lemon lo dejo al final, pero me alegra saber que quedan bien jajaja. Créeme que Inuyasha es el más feliz con las hormonas de Kag, pero nada se compara con su felicidad de haberse reconciliado y saber que será papá. Ambos maduraron a raíz de la separación, eso fue lo único bueno, y ahora que ya todo está bien entre ellos, esperemos que lo disfruten. Bankotsu apareció, ¿Qué hará? ¿Habrá una nueva pelea con Inuyasha? Este capítulo trae muchas sorpresas, una buenas otras no tanto, pero mientras "son peras o son manzanas" espero que los disfrutes, estoy segura que esté capítulo también llenará de alegría a tu corazoncito.

Shikon de Oz:Me alegra que te haya gustado el capítulo. Por fin se arreglaron las cosas entre Inuyasha y Kag, esperemos que sigan así por mucho tiempo más. Ojalá disfrutes este capitulos con nuevas sorpresas.

En mi página de Facebook ("Kayla – Fanfics de Inuyasha" por si gustan seguirme), publiqué una fragmento de este capítulo y están a la expectativa de lo que pueda hacer Bankotsu, su actitud desencadenó nuevos malentendidos entre nuestros protagonistas, pero ¿que hará ahora que está frente a ambos? Lo único que puedo decirles es que se van a sorprender.


CAPITULO 28: SORPRESAS INESPERADAS

Narra Kagome

-Buenos días, dormilón -Inuyasha sonrió mientras me atraía más a su cuerpo y nos cubría por completo con las sábanas.

-Buenos días, hermosa. -depositó un dulce beso en mis labios.

Sentí una oleada de felicidad recorrer mi cuerpo al despertar junto a Inuyasha, sintiendo su calor y amor envolviéndome por completo bajo las suaves sábanas. Su sonrisa iluminaba la habitación, y su amor llenaba mi corazón de una alegría indescriptible.

Después de un año lleno de sufrimiento y tristezas, este momento representaba un nuevo comienzo para nosotros, un renacimiento de nuestro amor que nos permitía mirar hacia adelante con optimismo y esperanza. Ahora, con la llegada de nuestro hijo, teníamos un motivo aún más grande para luchar, para crecer y para construir un futuro lleno de amor y felicidad.

-¿Lista para regresar a Tokio? -esa pregunta me sacó de mis pensamientos sorprendiéndome por completo

-¿Qué? -pregunté extrañada- No puedo regresar todavía, hoy me entregan los documentos que acreditan el diplomado y… -me calló con un beso dulce pero desesperado.

-Lo sé, cariño. Pero después de que termines todos tus pendientes regresarás conmigo, ¿Cierto? Además -colocó su mano en mi vientre- Este pequeñito necesita recibir la atención adecuada para que crezca sano y fuerte.

La ternura en sus gestos y sus palabras me conmovieron profundamente. Asentí con una sonrisa, sintiéndome agradecida por el amor y la felicidad que inundaban mi corazón en ese instante.

-Sí, volveré contigo -respondí con suavidad, acariciando su rostro con ternura-. No puedo esperar para empezar esta nueva etapa de nuestra vida juntos.

Me dio un beso en la frente para después volver a abrazarme y aspirar el aroma de mi cabello. Sin poder resistirme a la comodidad y seguridad que sus brazos me ofrecían, me acurruqué más en ellos, buscando el calor de su cuerpo.

-Cuando mis padres se enteren, van a saltar de alegría.

-¿Crees que ellos…? -la duda sobre lo que pudieran pensar me llenó de incertidumbre-. Tal vez tu padre también creyó que te había olvidado.

-Relájate, -me tranquilizó con caricias en la espalda, infundiéndome seguridad y confianza-. Mis padres te adoran; comprenderán que todo fue un malentendido.

-Eso espero -respondí, alentada por sus palabras.

-Izayoi será la más emocionada, ya verás -continuó con una sonrisa confiada.

-Nuestros amigos también estarán felices, sin mencionar a mi madre.

-Te prometo que la visitaremos muy pronto.

-¿De verdad? -pregunté emocionada.

-Sí, es importante para mí conocer a mi suegra -dijo, guiñándome el ojo con complicidad.

-Gracias, amor -respondí, dándole un beso.

-¿A qué hora es la entrega de documentos? -preguntó, cambiando el tema de forma abrupta.

-A las doce -respondí. -¿Por qué lo preguntas?

-Perfecto -declaró, posicionándose sobre mí con una sonrisa pícara- Todavía tenemos tiempo.

Sonreí ante su expresión juguetona y supe exactamente a qué se refería con "todavía tenemos tiempo". Sentí cómo mi corazón comenzaba a latir con más fuerza, anticipando lo que estaba por venir. Sus manos recorrieron mi cuerpo con ternura y deseo, enviando escalofríos de anticipación por mi espalda. Nos perdimos en el calor de nuestros cuerpos, explorando cada centímetro con pasión y entrega.


Narra Inuyasha

-"En este día de celebración y logros, quiero felicitar a cada uno de ustedes por su dedicación y esfuerzo. Este diploma representa más que un simple papel; es el resultado de su arduo trabajo, perseverancia y compromiso. ¡Que este logro sea el trampolín hacia un futuro lleno de éxitos y realizaciones!"

Después de que Kagome concluyó su discurso, el auditorio estalló en aplausos. Observándola desde la distancia, sentí un profundo orgullo. Su voz resonaba con sinceridad y pasión, inspirando a todos los presentes. Era evidente que su mensaje había tocado los corazones de quienes la escuchaban.

Con el eco cálido de los aplausos aún resonando en el aire, la ceremonia finalmente concluyó. Observé a Kagome dejar el escenario envuelta en sonrisas y elogios. Sin dudarlo, me aproximé a ella por detrás, sosteniendo un ramo de flores en mis manos extendidas.

-¡Felicidades, hermosa! -susurré en su oído, presentándole las flores con una sonrisa.

-¡Inuyasha! -expresó con emoción al tomar el ramo. Giró de inmediato para quedar frente a mi, se paró de puntitas y dejó un suave beso en la mejilla-. Gracias, amor.

-Ven aquí. -La tomé por la cintura y bese suavemente sus labios. Sonreí al ver sus mejillas sonrojadas-. Así es como se celebra un logro. -la abracé con ternura-. Estoy tan orgulloso de ti. -Susurré, rodeados por la atmósfera de celebración que nos envolvía.

De repente, una voz desagradable interrumpió nuestra burbuja de felicidad. Volteamos para encontrarnos con el rostro de la persona que menos quería ver.

-Bankotsu -mencioné con un deje de sorpresa y desagrado en mi voz.

Con su mirada desafiante, se acercó a nosotros con paso firme. Su presencia no auguraba nada bueno, y Kagome apretó mi mano con preocupación mientras nos preparábamos para lo que fuera que tuviera que decir.

-¿Qué demonios haces aquí? -pregunté sin soltar a Kag.

-Quiero hablar con Kagome -respondió sin quitar su mirada de nuestras manos entrelazadas.

-Inuyasha, no te preocupes -mencionó Kagome, apoyando su mano en mi brazo.

-Relájate, Taisho -añadió con calma-. Solamente quiero felicitarla y… -hizo una pausa, suspirando antes de mirarnos de nuevo con una expresión de arrepentimiento-. Quiero disculparme por mi comportamiento. He sido un idiota contigo, Kag.

Ambos lo miramos confundidos. Realmente esperaba alguna discusión con él, sin embargo, estaba pidiendo disculpas, y sus palabras sonaban con total sinceridad.

-Ayer tenía la intención de hablar contigo, pero cuando llegué al parque, los vi tan enamorados. Nunca había visto algo tan puro -continuó con voz más baja-, y me di cuenta que, por más que quiera, jamás podría deshacer algo tan fuerte como lo que hay entre ustedes, y más ahora que Kag… -la miró buscando el permiso para revelar una noticia que yo ya sabía.

-Inuyasha ya sabe de mi embarazo -Kagome respondió con alegría y yo asentí confirmando sus palabras.

-Perdóname por todo… ambos discúlpenme-extendió su mano hacia mí en un gesto de reconciliación.

La duda me mantuvo inmóvil. Observé su mano extendida, luchando contra la desconfianza que había marcado todas nuestras interacciones anteriores. Recordé su actitud al acercarse a Kagome y cómo mintió para hacerme creer que mantenían una relación. Todo eso pesaba en mi mente, tejiendo una red de desconfianza que era difícil de deshacer. Después de un momento que parecía eterno, finalmente acepté su mano, estrechándola.

-Que quede claro que sólo lo hago por ella -dije con firmeza, mientras soltaba su mano y abrazaba nuevamente a Kag.

-No esperaba menos -respondió con una sonrisa-. ¡Felicidades por ese bebé!

-Aprecio tus palabras, Bankotsu. -Kag intervino antes que pudiera decirle algo más-. Estoy feliz de tener de vuelta a mi gran amigo.

-Me dejé llevar por mis sentimientos -confesó Bankotsu, girándose para partir. Antes de alejarse por completo, se detuvo y se dirigió a mí con seriedad-. Hazla feliz, Taisho.

Asentí con determinación, aceptando su consejo como un recordatorio constante de mi deber hacia Kag y nuestro futuro juntos.

XxXxXxXxXx

El zumbido constante del avión llenaba el espacio mientras nos dirigíamos de vuelta a Tokio. El ambiente nocturno estaba impregnado de una mezcla de emoción y calma, como si estuviéramos flotando en un sueño tranquilo después de un día lleno de emociones. Kagome se había recostado en mi hombro mientras contemplábamos juntos las estrellas que se deslizaban fuera de la ventana.

-¿Estás emocionada de volver? -pregunté, deslizando mi mano sobre la suya.

-Sí, cómo no tienes idea -respondió Kagome con una sonrisa radiante-. Extraño todo, el lugar, mi trabajo, mis amigas.

-Mmmm; ¿sólo eso? -levanté un ceja fingiendo decepción. Kag se acomodó en su asiento para quedar frente a mí y sonrió dulcemente.

-A ti también te eché mucho de menos. -confesó con ternura acariciando mi mejilla.

Tomé su mano y dejé un beso en ella. Me miró con gran intensidad y mordió su labio inferior, provocando un cosquilleo en mi entrepierna. Sonreí negando con la cabeza, consciente del efecto que tenía en mí. Me acerqué peligrosamente a su cuello, sintiendo el pulso acelerado de mi corazón.

-No hagas eso, cariño; -besé suavemente su cuello-, o no podré contenerme y te tomaré en este instante. -La escuché reír discretamente alejándose lo suficiente de mí.

-Necesito ir al baño. -Dijo poniéndose de pie, y antes de salir al pasillo, se acercó a mi oído-. Es una suerte que todos estén durmiendo, ¿no lo crees? -me dio un ligero beso y mordisqueó suavemente mi labio inferior.

Observé cómo se alejaba con una sonrisa traviesa en sus labios y contoneando las caderas. No pude resistir la tentación de seguirla. Con pasos silenciosos y rápidos, me levanté de mi asiento y la seguí al pasillo del avión. La encontré de pie frente al baño, mirándome con una chispa juguetona en los ojos.

-¿No puedes esperar hasta que lleguemos a casa? -pregunté con una sonrisa burlona, acercándome a ella.

Ella rio suavemente y me tomó de la mano, tirando de mí hacia el interior del baño.

-¡Me fascina esta nueva Kagome Higurashi! -expresé entre besos apasionados, sintiendo cómo el deseo crecía entre nosotros con el contacto de nuestros labios. Se separó ligeramente, su aliento cálido acariciaba mi rostro aumentando la pasión.

-Creo que debemos ser un poco discretos antes de causar un alboroto en al avión. -susurró con una sonrisa juguetona-. Pero si no quieres…

La callé con un beso mientras mis manos viajaban hacia sus piernas, y agradecí que llevara puesto un vestido. La excitación se intensificaba con cada caricia, y el roce sobre sus bragas me indicaba que compartía mi deseo.

El espacio en el baño del avión era reducido, apenas lo suficientemente grande para una persona. Las paredes estaban revestidas con un laminado blanco que reflejaba la luz tenue del pequeño foco en el techo. El lavabo y el inodoro estaban ajustados en un rincón, dejando poco espacio para moverse cómodamente. Cada movimiento debía ser calculado y preciso para evitar golpearse contra las estrechas paredes.

Las manos de Kagome descendieron con urgencia hasta mi cinturón, desabrochándolo con movimientos rápidos y decididos. La escasa luz del baño del avión apenas iluminaba nuestros gestos apresurados, creando un ambiente íntimo y clandestino en el reducido espacio. Sus dedos hábiles tomaron mi miembro, comenzando un juego de caricias que provocaban una oleada de placer.

-Necesito estar dentro de ti -musité entre leves gemidos contenidos, sintiendo la urgencia palpitar en cada fibra de mi ser-. Más te vale no gritar, pequeña traviesa -añadí con un tono juguetón.

Con manos temblorosas, deslicé sus bragas hacia un lado y me sumergí en su intimidad con una sola estocada, sintiendo su calor envolviéndome por completo. Inicié un vaivén lento pero firme, entregándome a la pasión del momento mientras el zumbido constante del avión creaba un ambiente íntimo y emocionante. Sus gemidos aumentaban en intensidad, así que la silencié con un apasionado beso para evitar que los demás pasajeros nos escucharan.

Mis manos recorrieron sus muslos hasta levantarla, permitiendo que envolviera sus piernas en mi cintura. Nuestros cuerpos se unieron con una conexión ardiente y desesperada; el temor de ser descubiertos aumentaba la adrenalina y la excitación, convirtiendo cada roce en una experiencia más intensa y apasionada.

-¡Inuyasha! -intentó gritar abrazándose fuertemente de mi cuello

-Shhhh, no grites -susurré entre jadeos, sintiendo el latir acelerado de su corazón sincronizarse con el mío.

Aceleré mis embestidas, respondiendo al deseo ardiente que nos consumía. Kagome, con una mano, se apoyó en la puerta del baño para mantener el equilibrio, y el golpe provocó murmullos audibles desde fuera. La tensión del momento se intensificó, pero la excitación de lo prohibido nos impulsó aún más.

-Hay alguien… afuera… -mencionó Kagome con una mezcla de temor y excitación en su voz, aunque sus palabras apenas fueron audibles entre jadeos y gemidos.

-Un poco más, mi amor -susurré, aumentando el ritmo de mis embestidas, sintiendo el éxtasis al borde.

Nuestros cuerpos se movían en una danza ardiente y desenfrenada, cada roce provocaba ondas de placer a través de nosotros. Cuando finalmente alcanzamos el clímax, nuestros gemidos se fusionaron en un susurro de pasión, y mis labios buscaron los suyos en un beso apasionado y profundo.

Juntamos nuestras frentes e intentamos controlar nuestra respiración; cuando Kag bajó sus piernas, perdió el equilibrio y cayó ligeramente hacia atrás, golpeando la puerta del baño con un sonido sordo. Nos sentimos aliviados al creer que nadie había escuchado, hasta que una de las azafatas llamó a la puerta.

-Disculpe, ¿todo bien adentro? -preguntó con ligera preocupación.

-Todo está perfecto -musitó Kag mirándome con picardía a los ojos.

La adrenalina recorrió mi cuerpo mientras me apresuraba a acomodar mi ropa y abrir la puerta, esperando que la azafata no notara nada fuera de lo común.

-¡Buenas noches! -saludé con una sonrisa nerviosa.

-¡Hola, guapo! -respondió la azafata en un intento de coquetear-. ¿Necesitas ayuda en algo? -Preguntó con cierto insinuación.

La miré con seriedad, y cuando estaba a punto de responder, Kag salió detrás de mí y fulminó a la señorita con la mirada.

-No te preocupes, amiga. Ya me encargué de él ahí adentro -le guiñó el ojo.

La azafata nos miró sorprendida y aunque quise reír, intenté disimularlo encogiendo mis hombros. Salimos del baño, pero antes de caminar a nuestros lugares, Kagome se detuvo.

-Por si no entendiste, acabamos de coger en el baño. -mencionó con una altanería controlada-. Así que, si buscas algo más, deberías dirigirte a otra parte, porque él es mío.

La azafata nos observó muy desconcertada mientras nos alejábamos. Me quedé sorprendido por la forma directa en que Kagome abordó la situación; y debo admitir que su actitud me llenó de orgullo. A pesar del riesgo de ser descubiertos, la intensidad del momento solo avivaba mi deseo por ella. Una vez que nos acomodamos, Kagome me miró con una sonrisa traviesa, y su complicidad solo aumentó la emoción que sentía.

-¿Qué? -mencionó divertida.

-Mi amor, ¿desde cuándo eres tan directa? -pregunté con orgullo.

-Mmm, ¿te molesta que defienda lo que es mío? -respondió con una mirada traviesa.

-Al contrario, me encanta tu nueva faceta -le dije con una sonrisa, sintiendo cómo crecía mi admiración por ella.


Narra Kagome

El resto del viaje transcurrió en un ambiente de complicidad y planes para el futuro. Decidimos que sería mejor esperar hasta después de la presentación final de las computadoras inteligentes para compartir la emocionante noticia de mi embarazo con nuestros padres y amigos.

Al llegar a Tokio, solicitamos un taxi que nos llevó directamente al departamento de Inuyasha. La ciudad estaba envuelta en su característica luminosidad nocturna, y el bullicio de la vida urbana nos recibió con familiaridad.

Pasaron tres días desde nuestra llegada, durante los cuales aproveché para visitar a mis queridas amigas. La alegría de reunirnos después de tanto tiempo fue palpable, y compartimos risas y anécdotas como si no hubiera pasado un solo día desde nuestra última reunión. También tuve la oportunidad de reunirme con los padres de Inuyasha, quienes me recibieron con los brazos abiertos y una alegría genuina. Su cálido recibimiento me reconfortó y fortaleció mi vínculo con ellos aún más. Además, tuve la grata sorpresa de que Kaede, la directora del Instituto Shikon, me ofreció nuevamente trabajar en la institución. Acepté con entusiasmo, emocionada por retomar mi labor docente y contribuir al desarrollo educativo de la comunidad.

Todo fluía sin contratiempos, Inuyasha estaba seguro de que la presentación final de las máquinas sería un éxito ante los inversionistas y que superarían todas las pruebas. Después de tanto esfuerzo, confiaban plenamente en la calidad única del proyecto. Sin embargo, esa confianza se vio sacudida ante la inesperada aparición de una nueva empresa en las mismas oficinas donde se realizaría la presentación.

-Muchachos -gritó Sango mientras se acercaba a nosotros-. Les tengo malas noticias

-¿Qué pasa? -preguntó Miroku

-Acabo de ver a Suikotsu, y por lo que escuché, también presentará una computadora de la empresa Abyssal Innovations, la empresa de…

-Naraku -intervino Inuyasha con gran seriedad-. Suikotsu trabajaba para él.

-¡Vaya, qué sorpresa! -exclamó Miroku-. Por eso su insistencia por hacer cambios; querían que fracasaras desde un principio.

-¿Creen que ellos hayan logrado desarrollar el proyecto con éxito? -pregunté, con un tono cargado de preocupación y ansiedad al ver la seriedad de Inuyasha.

-Si está aquí, es que seguramente lograron hacer algo -respondió Sango, intentando calmar los ánimos.

-¡Maldición! -se quejó Inuyasha, golpeando la pared del pasillo con frustración.

-Tranquilo, mi amor. Todo saldrá bien -añadí, tratando de infundirle confianza.

La voz de una mujer de avanzada edad llamó nuestra atención cuando anunció que las pruebas estaban a punto de comenzar. Sus palabras resonaron en el pasillo, creando una sensación de expectativa y tensión entre nosotros.

-Las empresas Taisho Tech y Abyssal Innovations, por favor diríjanse a la sala de presentación. Las pruebas de las computadoras están por iniciar. -resonó su voz autoritaria, marcando el inicio de un momento crucial para Inuyasha, Miroku y Sango.

Nos dirigimos a la sala asignada y tomamos nuestros respectivos asientos, cuando, de pronto, se abrió nuevamente la puerta, revelando la figura de Naraku. Un escalofrío recorrió mi espalda y una sensación de miedo y desconfianza se apoderó de mí al verlo. El rojizo de sus ojos parecían atravesar mi alma, y su sonrisa siniestra enviaba un claro mensaje de peligro inminente.

-¡Naraku! -dijo Inuyasha entre dientes.

Detrás de Naraku, apareció el tal Suikotsu, cuya presencia me resultaba extrañamente familiar. Antes de que pudiera analizarlo más a fondo, la sorpresa nos golpeó con fuerza cuando dos personas inesperadas se unieron a ellos.

-¿Kikyo? -exclamó Inuyasha, visiblemente sorprendido.

-¿Koga? -murmuré, apenas creyendo lo que veían mis ojos.

Inuyasha y yo nos miramos el uno al otro, reflejando la misma mezcla de incredulidad y preocupación en nuestros rostros.