Me senté en aquella silla mirando a la pared, Rick dormía, su piel aun lucia enrojecida debido a los golpes, mientras yo intentaba obtener información, Rick se había inmiscuido en una pelea de la cual no había salido muy bien, habían pasado dos días desde entonces, su párpado izquierdo estaba hinchado, su brazo tenía un vendaje que le cubría desde la palma de la mano hasta el codo, sus pómulos comenzaban a tomar un color oscuro y tenia un corte en la frente, suspiré completamente contrariada, me pregunté que habría pasado realmente y si Rick me lo diría cuando despertara.

De nuevo suspiré, Rick se removía inquieto y hacia gestos de dolor pero no abría los ojos, saqué de mi maletín las hojas del archivo, si, aquel había sido un caso de robo de identidad, el hombre al que habían encontrado no tenía nada que ver con nuestra investigación, sin embargo habíamos encontrado la razón por la cual Rick ahora estaba en la cárcel a la espera de una sentencia.

Todo parecía ser un simple mal entendido en el que él se había encontrado en medio de una disputa por drogas, si, Rick había estado en el lugar y momento equivocado y había sido engañado.

La chica a la que el trataba de ayudar y su supuesto agresor no habían hecho más que engañarlo, aun no sabía cómo le diría que aquella mujer le había usado y todo le había salido mal, según el reporte que tenia en mis manos, aquella pareja se d3dicaba a la fabricación de drogas, tenían un laboratorio clandestino, no sólo Rick sino la chica que algunos días antes había fallecido fueron víctimas de un engaño, Rick pagó por eso con 6 años de cárcel y aún no sabíamos cual era su destino pues contrario a lo que podíamos pensar nuestro sospechoso aun no aparecía.

Suspiré con fastidio, tomé la mano de Rick y acaricié sus dedos intentando no molestarle, sentí un movimiento lento en ellos y luego miré su rostro en busca de algo más que eso.

Rick miraba el techo de la habitación.

-que haces aquí?.- preguntó con dificultad.

-quería estar aqui cuando despertaras.

-gracias.

-como… estas?

-como me veo?

-mejor de lo que pensé.

-eso es bueno, supongo.

-qué pasó?.- pregunté ocultando mi angustia.

-no lo recuerdo, no es claro.

-entiendo.

-es que…

-No te preocupes, no importa.

-pudiste averiguar algo?- dijo luego de una breve pausa.

-un poco… si.

-y bien?

-hay una oportunidad, saldrás de aquí, lo se.

-si eso crees.

-te has dado por vencido.

-solo soy realista.

-yo también.

-suspiró con dificultad al intentar moverse.- no… hay tiempo.

-lo hay.

-cuanto he estado aquí?

-dos días.

-has estado aquí dos días?

-no, hace una hora que llegue y me informaron de tu situación.- resople audiblemente.

-debo verme horrible, tu cara lo dice todo.

-digamos que ya no eres el niño bonito del que me enamoré.

-oh.- dijo lastimosamente.

-no te preocupes, me gustas más ahora.- dije sin pensarlo y el me miró incrédulo.

-no sé como tomar eso.

-Reí nerviosa.- es solo para liberar tensión.

-claro.

Rick me miró con su ojo derecho apenas, sonrió y luego miro de nuevo el techo que parecía haberse vuelto más interesante de pronto.

-debería irme.- dije después de un silencio incómodo.

-bien.

-bien.- me puse de pie.

-no te despedirás de mi.

-adiós.- dije completamente segura de que no era eso de lo que hablaba, disimulaba una sonrisa, una podría provocarle más dolor del necesario pero que aun así insistía en hacerse notar.

-ni un beso de despedida.-dijo con seriedad

-no podemos fraternizar con…

-Nadie sabrá que me diste un beso de despedida.

Lo medite unos segundos y luego me incliné, sus labios rozaron los míos, cuando se dio la vuelta intencionalmente, me separe de él y luego sin pensarlo mucho besé de nuevo sus labios, aunque por un segundo no me moví, necesitaba sentirlo, solo eso, parecíamos unos niños con los labios juntos y los ojos cerrados, aquel se sentía como un primer beso, uno que había demorado demasiado tiempo.

Me separé entonces de él, lo miré sonreír tímidamente, sus dedos rozaban los míos, y sus ojos ahora tenían un tono profundo, aquel no era un beso cualquiera, era el símbolo de un reencuentro.

-ahora debo irme.- dije aclarando mi garganta.

-vendrás pronto?- pregunto con curiosidad o quizá con dudas.

-tengo mucho que hacer, tenemos, quizá la próxima vez que te vea sea en la audiencia.- Rick me miró visiblemente desmotivado, triste, parecía cansado de pronto.-pero espero que sea pronto, quizá antes de lo planeado… lo prometo.

-claro.- dijo mirando a la nada.

-escucha… se que ha sido muy difícil, pero estamos a muy poco de sacarte de aquí, serás libre y…

-y?

-recuperarás tu vida.

-a ti?

-eso no lo se aún.

-Rick sonrió entonces y suspiró.- cuantas veces lo has dicho sabiendo que eso no es verdad?

-que no es verdad?

-que no me extrañas, que no me deseas, que no significó nada para ti, cuando sabes que es todo lo contrario, tienes razón, voy a salir de aquí y recuperaré mi vida y todo lo que me pertenecía… eso te incluye a ti, aunque lo niegues.

Di la vuelta y caminé hacia la salida, me negué a mirarlo por que en el fondo sabía que mi resistencia a lo que probablemente era inevitable comenzaba a tambalear amenazando con quebrarse.

Caminé por el pasillo aun sintiendo el calor de sus labios, de su aliento, su cercanía así como el lo decía, me provocaba cosas, muchas cosas y si, también tenia razón, su altanería y confianza no tenían daño alguno, seguía siendo el mismo a pesar del tiempo y de las dificultades, a pesar de quizá haber perdido la esperanza.

En la calle toque mis labios mientras sonreía, me detuve unos segundos miéntras recordaba algunos detalles, aquellos que quizá no significarían mucho pero que importaban demasiado, sus ojos, su aroma, su sonrisa y sus brazos fuertes rodeándome, un escalofrío recorrió mi espalda y volví a sonreír, claro que tenía dudas y muchas pero también deseos y necesidades, y ahora mismo tenía la necesidad de volver a sentir aquello que creía perdido.