Dos días después de aquella visita recibimos una notificación, la audiencia de Rick estaba planeada para la siguiente semana, comenzaba a ver la luz al final del túnel, sabía que Rick estaría nervioso, yo lo estaba, el tiempo era algo muy valioso y él había perdido mucho de su tiempo encerrado, decidí agendar una visita, quería revisar algunos puntos con él y de ser posible tener una especie de ensayo de lo que posiblemente pasaría, las preguntas que se le harían y como debería responder.

Me presente en la prisión un martes por la mañana, Rick había abandonado la enfermería el fin de semana anterior y aunque aun tenía algunas marcas en el cuerpo, lucia mejor de lo que pensé.

Le miré caminar por el pasillo antes de atravesar la reja, se veía aseado, sin rastro de barba y con el cabello recortado, su rostro se veía más joven de lo que era, se veía atractivo y llamó mi atención de inmediato, sonrió en cuanto me vio sentada, me puse de pie para recibirlo, estreche su mano y traté de guardar la compostura, me sentí tonta pero debía admitir que mi nerviosismo era producto de su presencia.

-hola.-dijo antes de sentarse.

-te ves bien.

-lo sé.- dijo sonriente.

-has mejorado, como estas?

-bien, listo para lo que venga.

-eso imaginé.

-te ves hermosa, Kate.

-srita. Beckett, para ti.

-claro.

-tenemos que revisar unas cosas antes de la audiencia.-tomé la carpeta y saqué algunos documentos, Rick me miraba atentamente, sin perder detalle.

-puedo percibir el aroma de tu perfume.- dijo de pronto, sin mirarme.

-si.

-estas nerviosa.- afirmó.

-no

-yo lo estoy, mi cuerpo reacciona cuando te veo.- dijo en voz baja.- no has cambiado.

-claro.- me aclaré la garganta.- debemos trabajar, tengo aquí…- Rick tocó mi mano.

-lo primero que haré cuando me absuelvan será besarte.

-suspiré y luego le miré.- si no me dejas terminar no podrás hacerlo, ahora, por favor, tenemos trabajo.

Rick sonrió, bajó la vista al suelo sabiendo que tenía al menos esta pelea ganada, claro que me besaría y por supuesto lo dejaría hacerlo, pero Rick olvidaba algo muy importante, había roto mi corazón ya una vez y ese mismo corazón aun se debatía entre seguir amándolo o pasar página después de terminar el trabajo.

Me despedí de él más tarde, aunque esta vez fue diferente, uno de los custodios nos miraba fijamente, Rick solo dijo gracias y yo sonreí ligeramente antes de salir de aquella pequeña sala, hubiese preferido besar su mejilla, al menos, pero las reglas eran las reglas y las habíamos roto una vez, no creería que tendríamos suerte una vez más.

El día de la audiencia llegue temprano, Javier ordenaba algunos documentos sobre la mesa, la sala aún estaba en silencio y casi vacía cuando llegamos, un custodio estaba parado en la entrada principal y el sonido de un ave afuera me distrajo por un segundo, unos minutos más tarde algunas otras personas llegaron, los padres de la chica habían llegado un par de minutos antes de iniciar la sesión, me miraron y luego se sentaron al fondo de la sala.

El apareció entonces, detrás de él un uniformado llevaba a Rick aún esposado, se sentó y espero pacientemente, no pude evitar observarlo, llevaba una camisa azul, un pantalón oscuro y unos zapatos negros, el cabello bien peinado y la barba comenzaba a notarse, se veía bien, bastante bien.

La sesión inició y fue Javier el encargado de hablar, escuchamos con atención, Rick miraba el suelo mientras Javier daba los argumentos, miré hacia atrás instintivamente, los padres de la chica permanecían en silencio, Rick no era el culpable, él culpable aún andaba suelto por allí, suspiré sabiendo que aunque él obtendría justicia no sería así para los padres de aquella pobre mujer, que al final había perdido la vida.

La audiencia no duró mucho, las pruebas eran contundentes y al terminar, el juez emitió una especie de disculpa hacia Rick que solo le miró y asintió con la cabeza.

Después de que el juez abandonara la sala, solo quedamos nosotros, Rick había intentado acercarse a los padres pero ellos le habían rechazado, imaginé entonces que ellos aun creían que Rick era el responsable, no había nada más que hacer al respecto.

Salimos del recinto unos minutos más tarde, Javier se despidió de nosotros, contrario a lo que él había dicho, no había recibido un beso y aún esperaba su reacción, él parecía estar meditando todo lo sucedido, aún tendría que ir a la prisión para firmar una serie de documentos y recibir sus pertenencias .

-quieres que te lleve?.- dije esperando su respuesta.

-te lo agradeceré.- dijo simplemente.

-andando.

Al llegar al auto, Rick me miró y luego de unos segundos me abrazó, rodee su espalda sintiendo su calor, lo escuche suspirar, parecía estar procesando todo lo ocurrido, imaginé que esto era algo nuevo, extraño para él, despues de tanto tiempo encerrado sería como empezar de nuevo y le tomaría más tiempo entender que era un hombre libre otra vez.

Un par de horas más tarde salíamos de la prisión, Rick llevaba en una caja de cartón sus pertenencias las pocas que poseía, las colocó en el asiento trasero y luego de unos minutos nos fuimos.

-conducía sin rumbo, Rick no me había dicho lo que haría o a que lugar le llevaría, él miraba hacia la calle en silencio.-Rick?... tienes donde quedarte?.-pregunté después de mucho pensarlo.

-no.- dijo simplemente.

-quieres que te lleve a algún lugar?

-puedo quedarme en lo de Ryan, puedes llevarme?

-claro.- dije y seguimos en silencio.

El camino fue algo largo, ambos nos miramos cuando llegamos, por alguna extraña razón me sentía confundida, había esperado inconscientemente aquel beso y su silencio y actitud me desconcertaba, detuve el auto y le miré esperando pacientemente.

-el suspiró.- podrías esperar un poco, no le avise, podría no estar en casa y tal vez tenga que ir a un hotel.

-claro.- baje del auto con él y me apoye en el mientras esperaba que su amigo atendiera la puerta.

Rick esperaba de frente a la puerta principal, lo vi pasar su mano por su cabello un tanto despeinado mientras balanceaba su cuerpo.

-creo que no esta en casa.- dije mirando a ambos lados de la calle.

-eso creo, debí llamarle antes.

-por que no… vienes conmigo, mañana con más tiempo y calma podrás buscar a tu amigo.

-estar segura de eso?

-somos adultos, puedes quedarte una noche.

-bien.- fue todo lo que dijo y subió de nuevo al auto.

Mis manos sudaban mientras conducía, Rick sonrió por un instante, mi expresión debió provocar su diversión, cerca de las 10 por fin llegamos, Rick me miró esperando que dijera algo pero la verdad era que no me retractaría de mi propuesta.

-vamos, el mío esta en el último nivel.

-Te sigo.

El elevador abrió sus puertas, ambos nos quedamos en las esquinas opuestas del mismo, la puerta de nuevo se abrió, la luz automática iluminó el pasillo oscuro mientras caminábamos, la puerta al fondo era la mía, alcance el interruptor antes de dejarle entrar, coloqué mi chaqueta en el sillón y le indiqué el lugar donde colocar sus pertenencias.

-Es lindo.- dijo.- pequeño pero acogedor.

-es lo que es.

Su mano tomó mi brazo, me obligó a mirarle, su rostro se acercó al mío e instintivamente me moví hacia atrás, su gesto me hizo detener, su mano izquierda detuvo el movimiento de mi cabeza.

Nos miramos unos segundos, Rick besó mis labios suavemente y luego se separó de mi.

-lo siento, había olvidado… el beso.- he hizo una breve pausa.- tienes café?.- pregunto después de soltarme.

-claro… prepararé dos tazas.

Me senté frente a él, mis manos se sentían frías, me preocupaban muchas cosas y una de ellas era sucumbir a los encantos de Richard castle, miré mi reloj, Richard bebía de la taza humeante.

-te va bien?.- pregunto de pronto.

-si, puedo vivir bien, sin lujos pero sin carencias.- dije orgullosa.

-entiendo, es gratificante cuando puedes hacer que funcione sin ayuda de nadie, te hace sentir orgulloso.

-eso creo.

-hace mucho que trabajas allí?

-un par de años con un contrato fijo y uno más como becaria.

-vaya, bien por ti, lo lograste.

-claro.- permanecimos en silencio mientras bebíamos de las tazas en nuestras manos.

-y tu madre?.-continuo.

-aun en su casa, ahora trabaja menos, dice que lo seguirá haciendo hasta que no pueda más.

-que bien… yo… a veces pensaba en ella también.- me miró como si hubiese dicho algo inapropiado.

-ella también pensaba en ti… a veces.-sonreí quitándole importancia a su comentario.

Algunos minutos pasaron antes de que alguno se animara a hacer alguna otra pregunta o comentario, el silencio se había instalado cómodo y supuse que no quería ser él quien rompiera la calma, pero el silencio terminó por ser tedioso y fui yo quien se armó de valor.

-Yo… cuando… yo.- aclare mi garganta.- me gustaría saber que pasó.- dije casi sin respirar.

- él me miró y suspiró.- supongo que mordí más de lo que podía comer.-sonrió.- me darías más café?

-si.

-de nuevo me senté frente a él y esperé que hablara de aquello que yo ignoraba.- pues, creo que todo comenzó cuando me llamaron para investigar la desaparición, fui un poco descuidado al principio y creo que eso fue el inicio de mi desgracia… aquel podría ser el caso que resolvería mi vida, o eso fue lo que pensé entonces, quería reconocimiento, solo había trabajado investigando a infieles o defraudadores del banco, un día la madre de esta chica llega a la oficina, nos cuenta la desgarradora historia de su hija y aunque al principio todo parecía el guion de una película, luego me di cuenta de que no sería tan fácil.- bebió de la taza aún humeante.- los primeros días todo parecía increíble , yo haciendo el trabajo de un verdadero detective, entrevistando personas, siguiendo pistas.-sonrió emocionado.- ahora debo verme como un pobre idiota al que engañaron.

-No digas eso.- me apresure a decir.- todos cometemos errores, tu no sabias lo que realmente había sucedido, no serás el primero ni el último al que le pasa.

-si…bueno… las cosas se complicaron, la investigación se estancó, mis pistas se acabaron y los testigos dejaron de aparecer… una mañana, un policía apareció diciendo que necesitaba mis notas, dude y no le entregue todo, sospeche del hombre de inmediato, supuse que debía ser cauteloso, la noche del video comprendí que algo estaba realmente mal y aunque trate de obtener más información, no tuve tiempo.- me miró apenado, le vi bajar la cabeza, una gota cayo al piso.- algún día podrás perdonarme.- dijo sollozando y no dude en acercarme a él y abrazarlo.

-tendremos que trabajar juntos.- Rick me miró y sonrió levemente.

Mire sus lágrimas corriendo por sus mejillas, al mirar de cerca su rostro pude ver pequeñas marcas, cicatrices en su piel, los años de encierro habían sido duros para él, el brillo en sus ojos no había desparecido pero podía notarse como había envejecido más de lo que hubiese pensado, acaricie con suavidad su barbilla, besé su frente y luego sus labios, un solo beso, uno muy tímido.

Apoyé mi cabeza sobre su pecho cuando, después de dejarle llorar en mi hombro, decidimos ir a la cama, ambos estábamos agotados, agobiados por el peso de años de distancia, necesitábamos descansar y talvez podríamos retomar la vida que alguna vez tuvimos y que por capricho de otros habíamos tenido que abandonar.

Le miré dormir, tomaba mi mano con fuerza, se negaba a soltarme, parecía tener miedo de algo, rodee con mi brazo su cintura cuando se estremeció y aún dormido me llamó entre lágrimas, me limite a susurrar en su oído que estaba a salvo, que no le dejaría solo.

La luz del sol me sorprendió con Rick aún sujetando mi mano, la noche había sido larga y el sueño me había vencido cerca de las 5, después de decirle una última vez que estaba a su lado.

Rick se removió y paso su mano sobre su cara antes de abrir los ojos y mirarme.

-lo siento.- dijo soltando mi mano.

-esta bien… quieres una taza de café?.- pregunté sin saber que decir realmente.

-Claro, pero déjame a mi hacerlo.

-te acompaño entonces.

Rick preparo dos tazas de café, eran como lo recordaba, el aroma, el sabor, todo aquello me hacia recordarlo, sus manos tibias tomaron las mías, me miró unos segundos y luego se sentó en la silla frente a mi.

-y qu3 harás hoy.-preguntó curioso.

-debo ir al trabajo.

-entiendo.

-puedes quedarte, dormir un poco más, yo volveré al medio día y comeremos algo juntos.

-suena bien pero debería buscar un lugar donde vivir, no quiero incomodarte, también debería buscar un empleo, hay demasiadas cosas que hacer…

-Puedes quedarte el tiempo que quieras, no me molesta.

-gracias pero no quiero abusar, intentaré encontrar algo rápido, creo que iré a buscar a Ryan, debe estar en casa ahora.

-Bien, de cualquier manera, vendré a casa al mediodía, traeré algo para ambos, te esperare.

Rick sonrió y luego de unos minutos, ambos salimos, se despidió de mi al llegar a la calle, aunque insistí en llevarlo, él rechazó mi oferta alegando que ya había hecho demasiado por él y sin decir nada mas desapareció por la calle.

Suspiré contrariada dentro del auto antes de ponerlo en marcha, me parecía que era demasiado orgulloso, sin embargo no podía evitar pensar que todo ese tiempo encerrado podrían haberlo cambiado, Rick podría no ser aquel hombre del que me enamoré y entonces tuve miedo, miedo a lo desconocido, miedo al futuro, todo aquello que había pensado que le diría cuando le viera se vino abajo cuando me di cuenta de que no sería tan fácil que él volviera a la vida que alguna vez tuvo y que quizá no le estaba esperando como él quizá lo haya imaginado.

Me sentí culpable, había pasado años repasando en mi cabeza todo lo que le diría, todo aquello que le reclamaría por haber roto mi corazón y ahora sonaba tan estúpido y tan inmaduro, la idea me daba vueltas en la cabeza, me sentía confundida entre lo que sentía y lo que creía que debería hacer, pero como echarle en cara mi enojo cuando había sufrido ya demasiado.

Suspiré antes de encender el auto, unos minutos más tarde abrí la puerta de la oficina, el jefe estaba sentado en el escritorio mirando unos papeles.

-Buen día.- dije.

-buen día.-repitió.

-Algo nuevo para hoy?- pregunté.

-no mucho, que hay de este hombre, castle?, Richard castle?

-ayer fue liberado.

-Pareces conocerle bien?, amigos?

-hace mucho tiempo señor.

-entiendo, no lo pierdan de vista, aun no esta totalmente liberado, el juez morris, le ha ordenado no salir de la ciudad.

-Porqué?

-cuestiones técnicas, el agresor, el verdadero aun no aparece y los padres de la chica no son fáciles de convencer…

-aun sospechan de él?

-Tecnicismos.- dijo una vez mas y se levantó de la silla.- solo no lo pierdan de vista.

-entiendo.

Javier me miró, al igual que yo sabía que esta historia podría no haber llegado al final.