Una semana pasó desde entonces, para nosotros el trabajo había terminado, Rick había encontrado un empleo aunque no era lo que a él le hubiese gustado, Ryan le había dicho que debido a su paso por la cárcel su licencia como investigador privado había sido suspendida y les tomaría un tiempo recuperarla.
Aun recuerdo la tarde después de su liberación, Rick llegó tarde, le había esperado con un paquete de comida sobre la mesa y que al final no comí, estaba preocupada, demasiado, Rick aún no tenía una manera para localizarlo, no tenía un teléfono, o lugar fijo, Ryan no lo había visto y yo me mordía las uñas mientras miraba por la ventana esperando verle llegar.
El reloj me indicó que debía volver a la oficina y sin más remedio me encamine hacia la puerta, la abrí distraídamente y al mirar al frente, él estaba allí.
-donde has estado?.- pregunté presurosa.
-Por ahí.- dijo de la misma manera.
-por ahí?, te he estado esperando.
-lo lamento, el tiempo se me ha ido volando- caminó hacia adentro ignorándome.
-Rick… que crees que haces?, aun no estas completamente liberado de lo sucedido , no puedes andar por ahí y…
-ya entendí.-dijo mirando a la pared.-solo quería respirar, el aire aquí afuera es distinto, lo había… olvidado.- bajó la cabeza.
-me sentí tonta entonces.- yo, lo lamento, no debí.
-esta bien.- dijo mirándome.- es agradable cuando alguien se preocupa por ti, es extraña esta nueva sensación de libertad.
-lo sé.
-comemos?
-debo irme… el trabajo, pero sírvete, te veré en la noche.
-si no hay más remedio.
-No lo hay
Al volver a casa Rick dormía en el sofá, parecía cansado, era él mismo que había conocido y al mismo tiempo era diferente, imaginé que para él era un nuevo comienzo, estaba redescubriendo el mundo, mientras él estaba encerrado y la vida para él se detuvo, afuera todo siguió su curso, incluso sus amigos y su familia, si es que tenía una.
Dos días después, Rick apareció cargando una mochila y usando una gorra, llevaba puestos unos jeans desgastados y una camiseta que se ajustaba a su pecho, de su bolsillo sacó un teléfono móvil bastante viejo pero funcional.
-así que ahora repartes comida.- afirmé sonriendo.
-es ridículo Kate, nadie me da empleo, era esto o trabajar en una construcción por el mínimo y sin beneficios, ese hijo de perra, cree que puede tratarme como si fuese basura.
-Rick caminaba de un lado a otro furioso.-cálmate, por lo menos ahora tienes un empleo.
-si, bueno, es… Ryan me explico un poco, no sabía nada de esto, que cosa más… interesante.
-y, en que te mueves?
-Ryan me prestó su vieja bicicleta, necesita un poco de amor pero quedará como nueva.
- y donde esta?
-abajo, el idiota de la entrada dijo que no podía subir con ella.
-políticas del edificio.- dijimos al mismo tiempo y soltamos una carcajada ambos.
Rick salía temprano en las mañanas y volvía por la tarde exhausto y a veces con algún paquete que al final alguien no recibía, lo veía tumbarse en el sofá despues de refrescarse un poco y en cuestión de minutos lo veía dormirse.
Los días pasaban más rápido de lo que hubiese esperado y pronto Rick comenzó a pensar en mudarse, un domingo mientras ambos descansábamos lo escuché comentar algo al respecto, lo que al principio se suponía serían un par de días, se convirtieron en un par de semanas, compartíamos el departamento sin problema y la verdad era que me gustaba tenerlo allí, cerca, muy cerca, pero Rick parecía tener otros planes.
Recuerdo que me sentí confundida, hubiese esperado que él se quedara pero también debí suponer que así no era como seguirían las cosas.
Ni Rick, ni yo nos habíamos atrevido a hablar de nuestra olvidada relación, estábamos cómodos en medio de la calma.
Algunos días después de aquel comentario las cosas estaban por cambiar pero no del modo que pensé; aquella noche Rick llegó un poco más tarde de lo normal, sostenía un paquete de cervezas mientras sonreía, le miré depositarlo en la mesa y luego caminar con cierta torpeza hacia el sofá donde yo me encontraba sentada, en mi memoria no recordaba haberlo visto algo pasado de copas y esta claramente era la primera vez que ocurría.
-hola.- dijo sonriente.
-hola.-repetí.
-te ves hermosa hoy.- dijo ligeramente adormilado.
-gracias.- respondí dudosa.
-Rick suspiró y luego pareció dormir, lo vi tener un sobresalto.- demonios que hora es?
-Cerca de las diez.
-Me miro un par de segundos y luego levanto la mano para tocar mi rostro.- te ves hermosa hoy.- dijo una vez más.- no has cambiado, sigues siendo la mujer de la que me enamoré, tus ojos, tus labios, tu sonrisa, como muerdes tu labio cuando estás pensando concentrada en algo importante, tus…- acarició mi cara y luego tomó mi mano para besarla.- manos suaves.- le miré un tanto confundida, insegura de hacia donde iba todo eso.- quiero besarte.-susurró.- quiero acariciarte.- el aroma del alcohol se mezclaba con el de su loción.-espere tanto para tenerte de nuevo en mis brazos, te he extrañado, todo este tiempo.
Entonces me quedé inmóvil cuando sus labios rozaron los míos, cuando su mano se posó sobre mi pierna y pude sentir un cosquilleo en mi estómago, uno que me hacía sentir un vacío hace mucho tiempo olvidado.
Mi respiración y los latidos de mi corazón se aceleraron cuando Rick demandó el acceso a mi boca con su lengua y sus manos acariciaron mi cintura provocándome un escalofrío en la espalda.
Puse mi mano sobre su pecho, sin embargo no tuve la necesidad de apartarlo de mi, se sentía demasiado bien, demasiado real.
Rick se acercó más a mi, dejaba pequeños besos en mis mejillas mientras le permitía a sus manos moverse libres sobre mi cuerpo.
Pronto ambos tuvimos hambre de más y mis manos se deshicieron torpemente de la camisa que usaba, mis dedos acariciaron su piel desnuda y mis labios descendieron por su cuello provocando un escalofrío.
Hice a un lado la razón y la cordura mientras mis manos bajaban lentamente la cremallera de sus jeans dejándome ver y tocar la parte baja de su vientre, deseaba aquello más que nunca, más que cualquier otra cosa en el mundo.
