Capítulo 48: Pequeños Milagros.
Por fin llegó el día adecuado, era el día 4 de octubre, el día señalado para el ritual de concepción de Minerva y Charity.
Pasaron un gran verano, Severus y Nimue fueron con sus hijos y los padres de ella a Francia, estuvieron en la conferencia sobre la poción Matalobos en París, mientras Brigitte, Pierre, Charlie y Amélie se llevaron a los pequeños de paseo por París, Brigitte insistió en llevarlos a la tienda donde presumió de sus sobrinos con clientas y empleados. Después de sus días en Francia fueron a Italia, dejaron a Selene con Brigitte y Pierre, se llevaba muy mal con Tofe, el perrito de Amélie. En Italia pasaron unos días maravillosos, estuvieron en la universidad de Florencia, allí se reunieron con Remus y Francesca, durante la charla de Severus decidieron llevar a los niños con ellos, se sentaron con su madre entre el público en su cochecito gemelar, se portaron muy bien y miraban fascinados a su padre hablar, al terminar incluso se quedaron dormidos, la voz de su padre siempre los calmaba, los asistentes estaban fascinados, no sólo por los resultados de la investigación de Severus, les impresionó que unos niños tan pequeños no molestaran. Tras la conferencia, fueron a Nápoles con Remus y Francesca, allí se reunieron con ellos y los Longbottom, pasaron unos días maravillosos, celebraron el cumpleaños de Neville y los niños se dieron su primer baño en el mar. Como sospechaban, a los niños les costó dormir sin Selene, pero descubrieron que los koalas de peluche fueron un buen sustituto y que cuando no dormían la siesta y les daban un baño con sales de lavanda se quedaban fritos hasta el día siguiente y que no notaban la ausencia de Selene, eso sí, se despertaban hambrientos y berreando.
Fue un gran verano para todos, Minerva y Charity pasaron sus vacaciones haciendo reformas y dando los últimos retoques en la decoración de su nueva casa, los padres y la familia de la hermana de Charity las visitaron y estaban muy contentos por ellas, también fue a visitarlas Sylvia Davenport, la aprendiz de Minerva, que acababa de conseguir su título de maestra especializada en Transformaciones cuando por fin consiguió convertirse en su forma animaga, una hermosa ave del paraíso. Minerva le tomó mucho cariño y le ofreció el puesto de profesora de Transformaciones en Hogwarts, la chica aceptó encantada y es que adoraba a su mentora y cogió mucho cariño al personal desde que los conoció más íntimamente como aprendiz. Los padres de Sylvia estaban también muy felices y orgullosos de su hija, sería la profesora más joven en Hogwarts, además de estar muy agradecidos a Minerva, tanto que sus padres, al saber que era la nueva directora e insistió a la Junta de Gobernadores que ella sería su sustituta, le enviaron una preciosa lámpara de pie antigua con una bonita pantalla de cristal estilo Tiffany, tenían una tienda de antigüedades en el callejón Diagon y se enteraron por su hija de que tenía una nueva casa, ella les escribió dándoles las gracias pero que era un regalo demasiado generoso cuando era un privilegio tener a alguien con tanto talento como Sylvia en su personal, aunque a regañadientes aceptó el regalo porque Sylvia les dijo que se ofenderían.
El primer mes del curso pasó mucho más tranquilo de lo que esperaban, Minerva se adaptó muy bien a su nuevo puesto de directora. La Junta de Gobernadores no le dio mucho la lata, hacía bien su trabajo y los niños la respetaban. Antes de empezar el nuevo curso hizo las visitas a los nacidos de muggles que comenzarían en Hogwarts el curso siguiente, era algo que solía hacer el director, pero ella empezó a hacerlas hace años, algunos padres pensaban que Albus les tomaba el pelo, pero ella les solía inspirar más confianza. Este año fueron unas 20 visitas a lo largo del mes de agosto, se solía aparecer y ahorraba bastante tiempo, una niña llamó especialmente su atención, Hermione Granger, estaba deseando que llegara, sus padres eran una pareja encantadora, eran dentistas y tenían una clínica, la niña era muy lista, un poco redicha y descarada y creyó que encajaría perfectamente entre sus cachorros. Ese año recibieron la aceptación de todos los padres de nacidos de muggles, algo que no pasaba desde hace tiempo.
Esa no fue la única buena noticia al inicio de curso para Minerva, ella y Charity podían casarse cuando quisieran, la ley se aprobó el 15 de septiembre. El personal estaba contento por ellas. Y por fin llegó el momento de concebir a su hija o hijas, todo el personal estaba informado de ello y prometieron discreción, además de su ayuda en caso necesario. Severus y Nimue prepararon la poción en su laboratorio privado, era difícil de preparar, debía empezar a prepararse la luna llena anterior y se terminaba de preparar el día anterior al ritual, mientras trabajaban, Remus y Charity, y en ocasiones Sylvia, vigilaban a los bebés. La terminaron el día 3, como indicaban las instrucciones de Halia. Eso sí, el día 4 transcurrió lentamente, todos estaban impacientes.
A la ceremonia, como la llamaban Minerva y Charity, asistirían con ellas Severus, Nimue, Poppy, Zelda, Francesca, que ayudó con la poción, Filius y Sylvia, en esta ocasión Pomona no acompañaría a su buena amiga Minerva, se ofreció a vigilar el sueño de los gemelos, Alastor y Remus la acompañarían por si necesitaba ayuda. Sylvia las acompañaría porque en su forma animaga podía ir muy rápido al castillo en caso de necesitar algo.
La ceremonia se estableció a medianoche, los niños ya estarían acostados y Minerva le dijo al resto del personal que vigilara los pasillos, Rolanda dijo que ella se aseguraría volando con su escoba que ningún estudiante se asomara a las ventanas que daban al lago negro, a cuya orilla la realizarían. Charity estaba ilusionada y emocionada, Minerva estaba nerviosa y un poco asustada, aunque Zelda le aseguró que era seguro, la revisó momentos antes, pero no podía evitarlo, Zelda realizó tambien un hechizo esa misma tarde para que ambas estuvieran ovulando como exigían el hechizo y la poción.
Llegaron a la orilla diez minutos antes de la medianoche. Minerva estaba aún nerviosa y casi temblorosa aunque no hacía demasiado frío.
-Tranquila, Minerva. – Dijo Severus. – Afortunadamente para todos, aunque Halia e Irena realizaron su ritual en la playa desnudas, no será necesario que te desnudes. – Minerva lo golpeó en el brazo.
-¡Eres un imbécil! ¡¿Cómo le dices esas cosas a tu tía?! – Todos los presentes rieron.
-Ves, ahora no estás nerviosa, simplemente te has cabreado conmigo. – Minerva suspiró.
-Nim, cariño, no sé cómo lo aguantas…
-Es que tiene otras virtudes. – Y le guiñó un ojo a su marido, que la abrazó y le dio un beso en la mejilla.
Llegaron al lugar que habían elegido, un bonito claro cerca de la orilla iluminado por la luna llena. Minerva y Charity se descalzaron, Severus cogió los dos viales con la poción y Poppy las ayudó a hacerse un pequeño corte en la mano izquierda como indicaba Halia, ambas juntaron sus cortes, Severus les dio los viales y los bebieron a la vez de un trago, Filius realizó el hechizo según las instrucciones del libro, se ofreció a realizarlo porque siempre fue muy buen amigo de Minerva y quería ayudarla y qué mejor manera que haciendo un hechizo perfecto. Pronunció claramente el hechizo y realizó los movimientos de varita a la perfección. Un resplandor dorado partió de sus manos, llegó a sus corazones y de ahí bajó a sus vientres de allí salió una luz dorada que formó dos orbes blancos brillantes y se unió en uno sólo, después se formaron dos orbes dorados, mientras todos miraban con fascinación, cada orbe dorado volvió a cada uno de los vientres de Minerva y Charity, que aún tenían las manos juntas, no podían soltarse en ningún momento. Cuando los orbes entraron en ellas, se desplomaron hacia delante sin soltar sus manos y sujetándose la una a la otra. Filius realizó el hechizo final y finalmente Minerva y Charity se arrodillaron agotadas. Todo había acabado.
-¡Tía Minnie! ¡Charity! ¿Estáis bien? – Dijo Nimue asustada.
-Sí. – Dijo Minerva débilmente. – Es que… ha sido abrumador.
Se levantaron lentamente aún cogidas de la mano y, de forma instintiva, se soltaron y se abrazaron dándose un apasionado beso. Las rodeó un suave resplandor y cuando se soltaron se cogieron de las manos y Minerva le dijo:
-Charity, ¿Estás bien?
-Sí, Minerva, ¿Y tú?
-Nunca me he sentido mejor. – Dijo Minerva sonriendo.
-Ni yo. – Dijo Charity devolviéndole la sonrisa.
-Lamento la interrupción porque es una escena preciosa. – Dijo Zelda. – Pero estoy aquí para comprobar los resultados y parece que se está empezando a nublar… no creo que sea buena idea que nos pille la lluvia.
-Tienes razón, querida. – Dijo Minerva. – Volvamos al castillo.
Charity y Minerva volvieron a calzarse y se cogieron de la mano, después de que Poppy les curase las palmas heridas. Caminaron a buen paso hasta el castillo, fueron a las habitaciones privadas de Minerva, donde no había ni un sólo retrato y podían tener más intimidad. Zelda no perdió el tiempo, todos estaban impacientes por ver si había funcionado, las revisó rápido y a fondo. Cuando terminó dijo:
-Bien, queridas, tengo buenas noticias, ambas estáis perfectamente bien, no ha habido ningún efecto adverso. Charity, en 9 meses tendrás una niñita perfecta. – Minerva y Charity se emocionaron. Los demás las felicitaron efusivamente. – Minerva, querida, tú también tendrás una niña. – Minerva se quedó helada.
-¿En serio? ¿A mi edad? Sabía que era posible, es lo que decía Severus que escribió Halia, pero no me lo creo… y si la pierdo…
-Según lo escrito por Halia, sólo será posible si se puede llevar a termino el embarazo. – Dijo Severus. - Si la magia implicada en ello supiera que no puedes tenerla no la hubieras concebido.
-Cariño. – Dijo Charity. – Vamos a tener dos niñas porque ambas podemos tenerlas. ¿Ves que tengo razón cuando te digo que aún no eres vieja? Para la esperanza de vida mágica, sigues siendo joven.
-Merlín… espero que mis túnicas oculten bien mi vientre.
Todos se rieron, la felicitaron y bromearon. Filius sacó una botella de champagne que llevaba encogida en el bolsillo para hacer el primer brindis por las pequeñas, menos Minerva y Charity que lo hicieron con zumo, todos brindaron felices.
-Tía Minnie, por las túnicas no te preocupes, Severus te puede enseñar a hacer el hechizo que utiliza para que no se le marque el paquete en los pantalones. – Los que estaban bebiendo casi se atragantaron, Severus se sonrojó y los demás empezaron a reír. Nimue no solía beber y se le subió demasiado rápido a la cabeza.
-Nimue, cariño, no cuentes esas cosas que como se corra la voz, tendremos que espantar obsesas y sabes que como pierda la paciencia acabaré en Azkaban. – Charity dijo:
-Tranquilo, Severus, que tu secreto está a salvo con nosotros. – Filius contestó:
-Ya fuera de bromas, Minerva, Charity, si os preocupa ese tema, os puedo dejar unos libros de hechizos avanzados para la ropa, nadie notará nada.
-Gracias, Filius.
-De nada, querida, cuando queráis pasaros por mi despacho.
-Quizás mañana me pase por allí Filius, podríamos aprovechar y revisar los horarios de los ensayos del coro y la banda de música que me comentaste… - No pudo evitar bostezar. – Lo siento, chicos, pero de repente me siento muy cansada…
-Es normal. – Dijeron Poppy y Zelda a la vez, Zelda siguió hablando. – Voy a hacer un hechizo para comprobarlo, pero creo que se debe a que os ha agotado el proceso. – Hizo un hechizo de diagnóstico. – Efectivamente, es eso, simplemente necesitáis descansar. Es que el hechizo no sólo ha hecho que concibáis las dos ha unido vuestras almas, es un vínculo indisoluble, por lo que parece, sólo se concibe cuando existe amor verdadero y es posible que se produzca la unión de las almas y para esa magia antigua no sólo debe haber un simple enamoramiento pasajero.
-Vaya, entonces será como si nos hubiéramos casado… - Dijo Charity, cogiendo la mano de Minerva.
-Algo así. Aunque no sea oficialmente, espiritualmente es como si lo estuvierais.
-Pues para mí es perfecto. – Dijo Charity.
-Para mí también. – Dijo Minerva. – Pero me hace ilusión hacerlo oficial…aunque haya sido muy romántico con la luz de la luna sobre nosotras…me gustaría que mis hermanos estén presentes.
-Lo sé, a mí también me gustaría que esté aquí mi familia, mis padres, mi hermana y mis sobrinos... y que los pequeños estén despiertos.
-Sí. Yo también he echado de menos a los niños y al resto del personal, especialmente a Pomona y Remus.
-Entonces, habrá boda en primavera, ¿No? – Dijo Severus. Ambas asintieron. – Nimue, vamos a tener que decirles a tus tíos que no nos den la habitación contigua a la suite nupcial.
-Bueno, será mejor que os dejemos ya descansar. – Dijo Zelda. – Mañana cuando os levantéis id a que Poppy os revise, por precaución, ella me informará, nos veremos cada 15 días, cuando lleguéis a los 6 meses cada semana. Puedo venir aquí, os puedo revisar aquí mismo en vuestras habitaciones privadas. Mucha gente sabe que somos amigas, nadie sospechará de que venga a tomar el té de vez en cuando.
-Está bien. – Minerva abrazó a Zelda. – Gracias por las molestias.
-De nada, querida. No hace falta que me acompañes a la chimenea, usaré la de Poppy. Hasta dentro de unos días, queridas. – Zelda y Poppy salieron con Filius y Francesca, que volvió a la habitación que compartía con Remus. Mientras Minerva y Charity abrazaron y besaron a los demás, les agradecieron su ayuda.
-Pero si yo no he hecho nada, directora. - Dijo Sylvia, a la que aún le costaba tutear a Minerva.
-¿Cuántas veces tengo que decirte que cuando estemos a solas me llames Minerva? Y claro que nos has ayudado, este último mes has ayudado a Nimue, Severus y Francesca cuidando de los pequeños, todos de una manera u otra habéis ayudado, estas niñas son un poco de todo el personal de Hogwarts.
-Bueno. – Dijo Severus que vio que volvían a emocionarse. – Será mejor que nos vayamos y vosotras tenéis que descansar, órdenes de la doctora. Y nosotros también tenemos que descansar, que mañana tenemos cenutrios a los que enseñar… y tenemos que asegurarnos de que el lobito y Pomona no hayan despertado a los niños o que alguno se haya cagado y no sepan para qué lado van los pañales.
-Tienes razón. Contadles cómo ha ido todo y que en nueve meses habrá dos pequeñas brujitas en Hogwarts. – Nimue volvió abrazarlas y les dijo:
-Os quiero mucho y me alegro mucho por vosotras. Mañana por la tarde tendréis las pociones prenatales que nos ha encargado Zelda, yo las prepararé por la mañana, mientras los niños estarán con Pomona, ya lo hablamos antes.
-Gracias, cariño. Te quiero mucho. Siempre serás mi favorita. – Dijo Minerva emocionada.
-Lo sé…y tranquila que soy mayorcita para ponerme celosa. Ahora iros a dormir. ¿Necesitaréis ayuda? ¿Os sentís débiles o mareadas?
-No, cariño, sólo somnolientas.
-Tranquila, Nimue, ve con tus niños, yo me quedaré con ellas hasta que se acuesten. – Dijo Sylvia. – No os preocupéis que no pretendo arroparos como a bebés, sólo es por si acaso.
-Gracias, querida. – Dijo Minerva.
Sylvia se quedó con ellas mientras se ponían el pijama, cuando estuvieron preparadas para dormir volvió a su habitación.
-Cariño. - Dijo Charity cuando Sylvia se fue y ya estaban acostadas y abrazadas. - Porque Zelda dice que estamos embarazadas, pero me parece un sueño.
-Yo me lo creo porque me he pellizcado antes, pero es un sueño hecho realidad, creía que nunca podría tener un bebé...y resulta que ambas tendremos una niña, una tú y otra yo...y serán un poquito tú y un poquito yo. Eres lo mejor que me ha pasado. Te quiero.
-Yo también te quiero. - Se besaron y abrazaron y en pocos minutos estaban profundamente dormidas.
Mientras, Nimue y Severus volvieron a su habitación, cuando llegaron Pomona, Alastor y Remus estaban intentando dormir a Isobel que lloraba a gritos llamando a papá y mamá.
-Está bien, ¿Qué le estáis haciendo a mi niña? – Dijo Severus al entrar.
-Nada malo, Severus. – Dijo Remus con la niña en brazos. – Se ha despertado con los pañales sucios, la hemos cambiado y hemos puesto un muffliato en su cuarto, Jareth sigue dormido.
-Pero cuando esta florecita se ha dado cuenta de que no estáis se ha puesto a llorar histérica. – Pomona solía llamar así a los pequeños, que ya la llamaban "Tí Pó".
-Ven aquí… - Dijo Severus cogiendo a su hija de brazos de su amigo. – Nimue, cuéntales cómo ha ido todo mientras yo la duermo… no tardaré.
Nimue les contó a sus amigos cómo fue todo, que tardaron un poco más porque Filius llevó una botella de champagne y brindaron con Zelda, que en nueve meses nacerían las niñas y que estaban un poco cansadas pero perfectamente de salud y muy ilusionadas, que al día siguiente quedaría todo el personal en las habitaciones privadas de Minerva para una pequeña celebración tras la cena en la que no sólo celebrarían las buenas noticias de Charity y Minerva, también el cumpleaños de Minerva. Mientras Severus acostaba a Isobel, Pomona, Alastor y Remus se despidieron, Jareth seguía dormido, ese niño era una auténtica marmota.
Con los niños ya dormidos, Severus y Nimue por fin pudieron hacer sus abluciones nocturnas y acostarse. Nimue se abrazó a Severus.
-Estoy tan contenta por ellas, Severus. – Dijo con la cabeza apoyada en el pecho de su marido.
-Yo también estoy muy contento por ellas. Me alegra haber podido ayudarlas.
-Seguro que serán muy felices las cuatro, tanto Charity como Tía Minnie serán unas madres maravillosas.
-Sí, sólo espero que no intenten fastidiarlas con el tema del origen de las niñas… Aunque hace algunas semanas que estoy dándole vueltas a una propuesta de Zelda…
-¿Qué propuesta?
-Me sugirió que, si funcionaba bien, tras el nacimiento de las niñas hiciéramos público el descubrimiento de la poción y el hechizo.
-¿En serio? ¿crees que es buena idea?
-Puede ser muy lucrativo… aunque le dije que como Francesca y tú descubristeis la fórmula escondida en la encuadernación del libro, vosotras también deberíais participar de los beneficios, también habéis ayudado a elaborar la poción, un trabajo que no es fácil…
-¿Ella está de acuerdo?
-Sí, no te haces una idea de lo lucrativo que puede llegar a ser patentarla, como hemos tenido que cambiar algunos ingredientes y han funcionado…es una poción nueva.
-Pero, ¿Tanto dinero puede dar?
-Sí, como para comprar el local que te gustó en Hogsmeade y una casita de vacaciones cerca de la familia de Francesca.
-¿En serio? Sé que hablamos de lo de la casita para el verano cuando estuvimos allí este año…pero yo creía que era algo para un futuro más lejano.
-Podríamos pasar allí un mes cada verano, hacer turismo por los alrededores en moto, invitar a tus padres y a tu hermana y a Pierre si pueden venir, a Alice, Frank y los chicos… podríamos tener un pequeño jardín y que esté cerca de la playa. ¿No te gustaría?
-Por supuesto, pero, ¿estás seguro de que nos lo podríamos permitir?
-Si todo va según lo planeado, sí. Con tu nueva tienda, que seguro que será un éxito, y la cantidad de parejas de mujeres que están casándose en Estados Unidos y aquí…y en el resto del mundo mágico, muchos países se están planteando hacer lo mismo, esa poción será un completo éxito, muchas mujeres quizás no se plantean ser madres porque no pueden serlo sin un hombre, con esa poción no será necesario preocuparse en buscar un donante de esperma.
-Entonces, acepta la propuesta de Zelda. No sólo por el dinero… ayudaremos a muchas mujeres.
Se besaron y poco después estaban profundamente dormidos y abrazados, estaban agotados, era cerca de las 2 de la mañana y llevaban un mes estresante preparando la poción, ya podían relajarse y dormir tranquilos, estaban convencidos de que todo iría maravillosamente los próximos 9 meses.
