Capítulo 49: La Vida Sigue en Hogwarts.

Severus y Nimue se despertaron en el hotel de los tíos de Nimue, Isobel empezó a llamar a papá desde su cuna instalada junto a la cama de sus padres, los pequeños tenían ya casi dos años y cuando los escuchaban sus padres se levantaban rápido porque eran bastante traviesos y si tardaban mucho intentaban salir de la cuna…una vez Isobel intentó hacerlo subiéndose sobre su hermano que aún dormía, lo despertó y el niño la empujó y terminaron los dos llorando y tirándose del pelo.

-Shhh – Dijo Severus cogiendo a su hija. – No despiertes a tu hermano, que aún es temprano… - La niña se acurrucó en sus brazos. – Nimue, cariño, ¿Estás despierta?

-Sí… - Dijo Nimue aún somnolienta. – ¿Te importa si voy un momento al baño mientras se despierta Jareth?

-Claro, ve tranquila. – Nimue besó a su marido y a su hija y fue al baño.

Desde que los niños empezaron a enredar solían turnarse en el baño y después de darles su desayuno, se los llevaban a la sala de los menesteres a hacer ejercicio, los niños eran tan madrugadores como sus padres, y allí jugaban con ellos, nadaban y ellos corrían por allí perseguidos por los pequeños, a los que les encantaba jugar a perseguir a sus padres o a Selene que solía ir con ellos, tenían mucha energía y así por lo menos se cansaban un poco tras el desayuno y estaban tranquilos en el gran salón mientras sus padres desayunaban.

Esa mañana en cambio, no era una mañana normal…era la boda de Minerva y Charity, se casarían ese mediodía, decidieron celebrar su boda en la intimidad que les ofrecía el hotel de Malcolm y Suzanne. La lista de invitados era muy reducida, sólo asistiría la gente imprescindible, los hermanos y sobrinos de Minerva con sus parejas, los padres y la hermana de Charity con sus hijos, también sus tíos Peter y Bill, y sus íntimos amigos de Hogwarts, Albus, Maurice, Poppy, Alastor, Pomona, Sylvia, Hagrid, Olympe, Filius, Remus y Francesca. También invitaron a Alice y Frank Longbottom y sus hijos, sabían que podían confiar en su discreción. El resto de personal se quedó en Hogwarts o tenían compromisos que atender, pero todos juraron no decir nada. Albus oficiaría la ceremonia y no querían damas de honor ni testigos, a Charity la acompañarían sus padres y a Minerva sus hermanos. Eso sí, cuando llegaron allí los invitados, tuvieron que insistir mucho a los niños en que no podían hablar de la boda ni de que Minerva y Charity estaban embarazadas por lo menos durante un año. Invitaron a Zelda a la boda, pero no pudo ir, su suegra estaba enferma y tenía que visitarla. Tampoco podrían ir los Weasley, uno de los hijos del primo de Arthur se casaba en Irlanda, no podían rechazar la invitación para asistir a la boda de Minerva, no sólo el padre del novio y Arthur eran primos, crecieron juntos y se querían como hermanos, Arthur era el padrino del novio y el chico siempre fue muy cariñoso con ellos.

Ya estaban de casi 6 meses y todo iba muy bien, los meses desde la concepción de las pequeñas habían pasado demasiado lentamente para su gusto, pasaron la Navidad en casa, como el año anterior, Severus y Nimue les regalaron dos preciosas cunas a juego, una con una manta y sábanas de los colores de Gryffindor y otra con los colores de Hufflepuff y un león y un tejón de peluche. Sus familiares y amigos que conocían su estado les regalaron montones de ropita y vestiditos, muchos de parte de Brigitte, aunque su tía y su hermana le decían que los niños no necesitarían tantísima ropa, ella sólo decía que ya que no podía ver a menudo a sus sobrinos y sus nuevas primitas se aseguraría de que serían los niños mejor vestidos del mundo. Terminaron por darla por imposible.

Después de Navidad, Nimue inauguró por fin su nueva tienda de pociones, que iba muy bien, había patentado una nueva poción para la dentición de los bebés y estaba siendo todo un éxito. De vez en cuando se llevaba a los niños a la tienda y les puso un corralito en la trastienda, contrató a un par de antiguas estudiantes que se graduaron el primer año que estuvo en Hogwarts y con las que hizo muy buenas migas, ellas atendían la tienda, apuntaban los encargos difíciles para que los preparara y la ayudaban a reponer los ingredientes que necesitaba, Pauline y Mathilda eran de Ravenclaw y eran muy eficientes y estudiosas, la ayudaban a buscar bibliografía y en los ratos muertos cuando no había clientes, charlaban y solían ir a comer juntas con los niños a Las Tres Escobas si no llovía o nevaba, o si hacía mal tiempo, se turnaban y una de ellas iba a comprar comida para llevarla allí. El local lo había alquilado con opción a compra, tenía arriba un pequeño apartamento, donde vivía el antiguo arrendador, pero que cuando se jubiló lo dejó vacío y se trasladó a Alemania de donde era originario, así que como no lo necesitaba porque el almacén era muy grande, Pauline se trasladó allí, era un apartamento bastante grande, tenía dormitorio, una pequeña cocina, baño en suite, una pequeña sala de estar muy acogedora y una habitación extra que podía usarse para instalar un segundo dormitorio o un pequeño despacho, para ella sola y su perro, Bilbo, era más que suficiente, Nimue le permitía vivir allí gratis, Pauline a cambio siempre se ofrecía a hacer la limpieza tras el cierre. Mathilda vivía con su novio en Hogsmeade, pero cuando discutía con él por alguna tontería bromeaba diciendo que cualquier día se iría a vivir con su amiga y con Bilbo, que seguro que era mejor compañero de piso que su novio. Estaba muy contenta con sus empleadas y decidió que a la vuelta les daría un buen regalo por hacerse cargo de la tienda en su ausencia, aunque sólo las dejaría solas 3 días, le había escrito a su hermana y le preguntó por la posibilidad de regalarles unos vestidos, ella le dijo que cuando averigüe lo que les gustaría y las tallas, le escribiría y se los encargaría. Además querían mucho a los pequeños y cuando los dejaba en Hogwarts le preguntaban por qué no se los había llevado con ella.

En esos meses, también habían recibido noticias de Sirius desde Australia, estaba muy contento y entusiasmado en su nuevo trabajo, fue a ver a Regulus en Navidad y nunca había tenido mejor aspecto, llevaba el pelo largo y barba, bien recortada y no tenía un aspecto tan desaliñado como antes, también tenía un saludable bronceado y se había tatuado una sirena en el brazo en honor a Isolde, ella también estaba bastante mejor, sus problemas con la comida se estaban superando y tenía un peso saludable, no tenía tendencia a engordar y era una mujer más bien alta, pero su exnovio se dedicó a minarle la autoestima, en cambio Sirius le decía que cada vez la veía más bonita y que no está gorda, además la adoraba, ambos se estaban haciendo mucho bien el uno al otro y descubrieron que tenían mucho en común, a ambos les gustaban mucho los animales y las criaturas mágicas, les daba paz vivir en contacto con la naturaleza y se necesitaban el uno al otro. Regulus por fin pudo despreocuparse de su hermano, llevaba desde que entraron en el servicio como aurores cuidando de él, era un alivio saber que no tenía que estar pendiente de que lo avisaran porque había hecho o le había pasado algo.

Todos esperaban ese día con ilusión, Minerva y Charity estaban deseando estar allí para quitarle los hechizos que Filius les recomendó para su ropa y no tener que esconderse. Se les notaba bastante y decidieron que se pondrían vestidos estilo imperio parecidos al de Nimue, por supuesto, los vestidos fueron el regalo de boda de Brigitte que no quiso ni oírlas cuando le sugirieron que le darían algo por las molestias. No eran dos vestidos iguales como pensaron en un primer momento, Brigitte les dijo que mejor los haría parecidos pero no iguales porque sino no supondrían una sorpresa para ninguna de las dos, Brigitte dijo que para que fuera una sorpresa aún mayor, no verían el vestido hasta que se vistieran para la boda, ella conocía su gusto y el corte, el color y la tela que querían, así que pensaron que estaría bien dejar que Brigitte hiciera su magia.

Esa mañana todos madrugaron, Malcolm y Suzanne reservaron esos días para la boda de Minerva y Charity, no aceptaron reservas y los invitados tenían el hotel para ellos solos. Incluso pusieron con ayuda de Severus y Filius protecciones en el hotel para que no se acercara nadie que no estuviera invitado, tras el baile de Halloween hubo rumores sobre la vida personal de Minerva porque asistió sin acompañante y del brazo de Remus, ambos junto a Francesca. Le preguntaron el motivo y dijo que no tenía pareja para el evento y que iba acompañada de su subdirector y su esposa, los cuales son muy buenos amigos suyos y que su sobrina y su marido tenían a los niños con catarro y por eso llegó con sus amigos, después la vieron acompañada por ellos y sus compañeros de trabajo, especialmente por Charity y Pomona, al día siguiente Rita Skeeter comentó que quizás la nueva directora estaba ocultando a su auténtica pareja y que debía ser una relación prohibida e inconfesable, llegó a elucubrar con que pudiera tener un novio más joven que ella y que la familia de él no la aceptara y lo llevaran en secreto. Por no hablar de que, aunque esa noche eligió un vestido con un escote discreto decían que parecía que había hecho como muchas brujas y había acudido a un médico muggle y se había operado el pecho…tuvo que pedirle una rectificación al director de El Profeta, tuvo que mentir y decir que era efecto de la menopausia, en realidad era el primer síntoma del embarazo, no hechizó su vestido por esa zona, con taparlo creyó que sería suficiente, pero no contaba con la maldad de Rita Skeeter. Así que notaba cuando iba al ministerio o a la Junta de Gobernadores que la perseguían con más insistencia, también notaba miradas de curiosidad en el callejón Diagon, por lo tanto, que Malcolm y Suzanne blindaran su hotel esos días para ellas. Minerva y Charity creían que era el mejor regalo de bodas que les podrían hacer.

Todos se reunieron a las 8 en el comedor del hotel, desayunaron tranquilamente, charlando y bromeando sobre lo que le gustaría a Rita Skeeter ser uno de los insectos que pululaban por el jardín. Severus se quedó muy serio.

-Filius, cuando terminemos de vestirnos para la boda, ¿Te importaría venir conmigo al jardín? – Dijo Severus.

-¿Para qué? – Preguntó el pequeño mago.

-Era algo sabido entre los más cercanos al señor oscuro que Rita Skeeter es una animaga no registrada, es un escarabajo pelotero.

-¿En serio? – Dijo Minerva.

-Sé que usa esa forma para conseguir información, no te preocupes entre Filius y yo podemos asegurarnos de que no esté por allí, además si lo estuviera y la atrapo sabe que la llevaré hasta el ministro y pasará una buena temporada en Azkaban.

-Sí, recuerdo que me lo contaste… - Dijo Albus. – Por eso te insistí en que pusieras las protecciones contra animagos no registrados ajenos a Hogwarts, querida. Debí contarte el motivo.

-Sólo espero que no se le ocurra venir por aquí. – Dijo Charity.

-A todos los efectos, el resto del mundo piensa que estamos en Hogwarts, ventajas de conectar el flu de mi despacho con el de aquí sin que nadie lo sepa. – Dijo Minerva.

-Sólo espero que no sospechen cuando vean que mi tienda estará 3 días cerrada. – Dijo Nimue.

-Tranquila, Nimue. – Dijo Severus. – Estos días Hogsmeade se queda casi vacío, muchas tiendas cierran, la gente se va de vacaciones y en Hogwarts casi no hay nadie… Así que a nadie le extrañará que les des unos días libres a tus empleadas.

-Por cierto, cariño. – Dijo Charlie con Jareth en brazos mientras le daba una galleta. – Ayer con toda la emoción del reencuentro y la boda no te preguntamos. ¿Cómo son tus empleadas?

-Se llaman Mathilda y Pauline, son estupendas, me ayudan muchísimo y son muy eficientes, os conté que el local tiene un apartamento en el piso superior, ¿Verdad? – Sus padres asintieron. – Allí se ha trasladado Pauline, le dejo que se quede gratis a cambio de tenerlo todo limpio, me ahorra contratar a alguien sólo para eso y es muy buena chica y de confianza, además vive sola y allí se siente más segura, tiene un perro, un labrador buenísimo que se llama Bilbo, Isobel y Jareth lo adoran, a ellas también, son muy buenas con los niños. Ambas son muy trabajadoras y eficientes, cuando vengáis de visita os las presentaré.

-Estoy deseando conocerlas. – Dijo Amélie, dándole un trocito de cruasán a Isobel en su regazo. – También tengo ganas de ver la tienda, quizás podríamos volver con vosotros a Hogwarts mañana e ir con vosotros a Hogsmeade.

-Esa es una gran idea, mi amor. – Dijo Charlie. – Después os invitaré a almorzar en Las Tres Escobas. – Amélie lo miró con suspicacia.

-Espero que no sea una excusa para recrearte la vista con el escote de esa camarera…

-Pero, cariño, sabes que sólo tengo ojos para ti… no es mi culpa que siempre que vamos allí con los chicos Rosmerta se incline así.

-Si no le siguieras el juego…

-Te prometo que me portaré bien, como siempre. – Entonces besó a su mujer mientras los pequeños los miraban y mordisqueaban lo que les dieron sus abuelos.

-Cuñada… - Dijo Minerva. – Deja de ponerte celosa, sabes que mi hermano jamás te engañaría. Conocí a todas sus novias antes de ti, y fueron muchas, pero fue conocerte y dejar de ser un golfo, mi madre creía que nunca cambiaría… y míralo, lleva casi 30 años de completa felicidad contigo.

-Eso es lo que deseo para nosotras. – Dijo Charity acariciando su vientre.

-Yo también. – Dijo Minerva haciendo el mismo gesto y a la vez agarrando la mano de su futura esposa.

El desayuno transcurrió tranquilo y agradable, los padres y la hermana y el cuñado de Charity estaban muy contentos de por fin conocerlos a todos, Charity les hablaba mucho de ellos Mark y el pequeño Timmy, los sobrinos de Charity también se estaban divirtiendo, Mark le decía a sus padres que esperaba no ser el único niño allí y estaba encantado de que estuvieran allí Albert y los Longbottom. Tras el desayuno, Brigitte y Francesca, que se erigieron como las estilistas de las invitadas a esa boda, se llevaron a las mujeres para empezar a arreglarse, peinarse y maquillarse. Los niños mayores fueron al jardín a jugar, mientras llegaba la hora de vestirse. Severus fue con sus hijos al jardín con Remus y Frank, el cual llevaba a Daniel en una mochila canguro, Remus llevaba a Jareth en brazos y Severus a Isobel, Filius también andaba por allí y decidieron que era buen momento para revisar el jardín. Albert se acercó a ellos y les preguntó que si podían llevar a los niños a jugar con ellos, Severus lo dejó, a condición de que Remus y Frank los vigilaban. Isobel fue contenta con su primo y con los Longbottom, ella y Jareth eran niños bastante sociables y les encantaba estar con otros niños, un rasgo que heredaron de su madre.

Severus y Filius pasaron un rato poniendo protecciones y asegurándose de que no había nadie camuflado entre los insectos. Hubo suerte y no había nadie indeseado por allí, tampoco lo había en la casa, Malcolm lo comprobaba cada noche, lo hacía desde que supo que en un hotel descubrieron a un animago colándose en la habitación de su amante en forma de insecto para sólo pagar por una persona… puso un hechizo para detectarlos. De todas formas, Severus y Filius aseguraron los alrededores. Cuando terminaron, Filius fue a su habitación, Severus fue a buscar a sus hijos y los vio jugando a la pelota con los demás niños, cuando lo vieron acercarse corrieron a saludarlo. Aún le parecía mentira que ya caminaran y empezaran a hablar, aún hablaban con media lengua pero era gracioso cuando intentaban decir algo y decían alguna barbaridad.

-¡Papi! ¡Ven! ¡Pota! – Decía Jareth tirando de la pernera de su pantalón. Severus lo cogió y le dijo:

-Sólo un ratito, que dentro de nada vendrá mamá a buscaros. – Puso al niño en el suelo y corrió a reunirse con el resto de niños. Isobel levantó sus bracitos.

-Papi. – Severus la cogió en brazos, Isobel lo abrazó con fuerza, Severus quería a sus dos hijos por igual, pero se derretía con Isobel.

-Venga, nena, vamos con los demás.

Vio que los chicos estaban jugando con Remus a mantener una pelota en el aire el mayor tiempo posible, cuando llegó vio cerca un prado enorme lleno de flores silvestres bastante bonitas y pensó que podrían hacer algo con ellas. Cogió unas ramas que había por allí y las convirtió en una cesta.

-Chicos. – Les dijo a los niños que se les acababa de caer la pelota y llegó a sus pies. - ¿Qué tal si dejáis un rato el juego o tendréis que bañaros antes de la boda? – Los chicos tenían curiosidad por lo que podía proponer Severus. – Coged esta cesta y llenadla de flores, sé que Malcolm y Suzanne ya han decorado el jardín, pero vamos a improvisar que haya una niña de las flores aunque no haya damas de honor. ¿Qué opináis?

-¡Sí! – Dijeron los niños, que ya estaban un poco cansados de jugar a la pelota…es que Remus era muy torpe y aunque se reían viéndolo caerse a propósito, ya querían cambiar de juego. - ¿Quién será la niña de las flores? – Preguntó Neville. - ¿Leah o Issy?

-Podrían serlo las dos, Leah puede enseñarle a Isobel lo que tiene que hacer.

-¡Sí! ¡Sí! – Gritó Leah entusiasmada, Severus dejó a Isobel en el suelo y se fue de la mano de Leah. Todos fueron a recoger flores, Severus les dejó la cesta y la iban llenando. Se sentó junto a Frank y saludó al pequeño Danny que quiso ir con él, lo cogió, Isobel por fin superó los celos y dejaba que cogiera a Daniel sin hacer berrinches. Remus se sentó junto a ellos tras asegurarse de que estuvieran bien los niños.

-Menos mal que se te ha ocurrido eso, Sev. – Dijo Remus. – Debo estar envejeciendo o son demasiados niños o tienen demasiada energía…no estoy acostumbrado a jugar con ellos, no es lo mismo esto que jugar al quidditch con niños más mayores.

-Ya…eso y que así en grupo pueden agotar. – Dijo Severus. – Así estarán entretenidos un rato.

Cuando llenaron la cesta, Albert cogió la cesta y la llevó a donde estaban los adultos.

-Ya está, primo Severus.

-Bien…ahora creo que haré algo para las niñas de las flores…

Entonces hizo aparecer un par de lazos blancos y como cogieron muchas flores les hizo unas coronas. Leah estaba entusiasmada, Isobel no lo entendía, pero cuando su padre se la puso sobre la cabeza y Leah le dijo que era una princesa, también se puso muy contenta. Después hizo unos pequeños ramilletes a juego y les dijo a los niños.

-Éstos son para vosotros, para que vuestras madres os los enganchen en la ropa, estaréis muy elegantes.

En ese momento llegó Pomona a buscar a los niños para que empezaran a vestirse. Vio los arreglos florales que hizo Severus para los niños y le dijo que era una buena idea que hubiera hecho algo así y que estaría bien que hubiera niñas de las flores ya que el sobrino mayor de Charity llevaría los anillos. Severus, Frank y Remus la ayudaron a llevar a los niños a vestirse, que estaban un poco reticentes porque eso significaba que no podrían jugar al quidditch con Remus, como él les prometió, hasta después de la boda porque no podían ensuciarse.

Cuando llegaron, Severus llevaba a sus hijos de la mano, Remus llevaba la cesta con los adornos para los niños y las flores para que las lanzaran las niñas, cuando se lo contaron a Nimue y Alice que fueron a buscar a los niños, les pareció una gran idea. Alice se llevó a sus hijos y al sobrino menor de Charity a la habitación de su tía donde los esperaba su madre, y Nimue se llevó al resto a la habitación de Minerva, las novias no podían verse hasta la ceremonia. Pomona fue con Nimue pero Isobel no quería dejar sólo a su padre.

-Déjamela. – Dijo Severus. – Yo la vestiré, después la llevaré contigo, y luego no tardaré en arreglarme yo.

-No sé qué haría sin ti… - Dijo Nimue dándole un beso a su marido y a su hija, luego cogió a Jareth en brazos y se fue a terminar de arreglarse.

Severus cogió a su hija y entró en su habitación, llevaba en la mano la corona de Isobel y se encontró allí el vestido de color lavanda que debía llevar la niña, con los zapatitos y los calcetines, hizo un hechizo de limpieza sobre la pequeña y la vistió, después la peinó y le puso la corona. La hizo mirarse en el espejo de cuerpo entero de la habitación.

-Mira, Isobel… estás preciosa.

-¿Sí? – Dijo la niña.

-Pues claro que sí, mi niña siempre está preciosa. – La cogió y la besó en la mejilla, la niña reía y le abrazó y besó a su padre. – Ahora vamos a que te vean mamá y las demás, te quedarás con ellas un rato mientras papá se arregla.

-¡No! Con papi.

-Será sólo unos minutos, además ahí estará Leah que te está esperando para enseñarte lo que tienes que hacer con las flores. ¿No quieres ser la niña de las flores de Tía Minnie y Tía Charity?

-¡Sí!

-Pues venga.

Llevó a la niña a la habitación de Minerva, todas las mujeres allí reunidas estaban en bata ya peinadas y maquilladas.

-¡Oh! ¡Está adorable! – Dijeron todas. Isobel estaba contenta siendo el centro de atención, allí estaba Amélie que la cogió en brazos. - ¿La has peinado tú? – Dijo Amélie.

-Claro. – Contestó Severus.

-¿Quién me iba a decir que a Severus Snape se le iba a dar tan bien peinar niñas pequeñas? – Dijo Minerva.

-A ver, que no os sorprenda tanto, soy un adulto funcional, tenemos dos niños mellizos, no voy a ser uno de esos idiotas que deja todo el trabajo a su mujer…y usando magia es fácil. Por cierto, ¿Dónde está Jareth?

-Está con mi padre, ya se ha arreglado y se lo ha llevado para leerle un cuento.

-Vale, me voy a arreglarme. Vuelvo enseguida y si queréis me llevo a los niños abajo cuando terminéis con ellos.

-Está bien, cariño.

Severus fue a arreglarse, en cinco minutos se dio una ducha rápida y se puso un pantalón y una camisa de vestir, sin corbata o chaqueta, Minerva y Charity querían algo muy informal, se recogió el pelo como solía en esas ocasiones. Cuando llegó a la habitación de Minerva recogió a su hija, a Timmy y a Leah que ya estaban preparados, Neville fue con Albert y Mark a la habitación de Albert a vestirse allí todos juntos, porque "Son mayores para vestirse sin ayuda y no querían que las mujeres los vieran en gayumbos" palabras textuales. Severus les dijo que le diría a Kurt o Frank que fueran a buscarlos si ya estaban listos.

Fue al jardín, donde se celebraría la ceremonia y allí estaba su suegro, que había terminado de leerle a Jareth y estaba con algunos de los invitados esperando que empezara la ceremonia. Estuvieron charlando un rato y los invitados estuvieron mirando lo monas que estaban las niñas. Estaban por allí Frank y Kurt, Severus les dijo que alguien debía ir a ver si los chicos estaban listos. Kurt fue a buscarlos, Frank estaba con Alastor que estaba encantado con su ahijado en brazos. Severus dejó a su hija con Charlie, Amélie acababa de decirles que Minerva y Charity estaban listas y a punto de entrar. Severus cogió en brazos a Jareth y después entraron el resto de invitados, estaban todos sentados, Albus esperaba a que entraran las novias.

Nimue se sentó entre Amélie y Severus, Jareth quiso sentarse con su abuela, Severus se lo pasó y rodeó los hombros de Nimue con su brazo, ella estaba muy emocionada. Entonces empezó la música, primero caminaron los niños, entró Mark con el cojín de los anillos y luego Isobel y Leah, Leah estaba lanzando flores de su pequeña cestita, pero Isobel llevaba la cesta e iba saludando con la mano y sonriendo a sus familiares y amigos que le devolvían el saludo. Cuando llegó al final fue a donde estaba Albus y dijo:

-¡Hola Tío Albie! – Todos rieron. El anciano la cogió y le dijo que estaba preciosa antes de dejarla en brazos de su madre.

Entonces entró Minerva acompañada de Charlie y Malcolm, iba entre los dos agarrada a sus brazos, con un ramo de flores blancas agarrado en su mano izquierda. Llevaba un vestido blanco de corte imperio con un escote discreto y mangas estrechas hasta el codo, tenía un delicado y discreto encaje, algo sencillo y elegante, se recogió el pelo en un semi recogido, sujeto con las hebillas que lució Nimue en su boda, lo que era su "algo prestado", excepcionalmente dejó suelta parte de su larga melena hasta la mitad de su espalda, algo poco habitual en ella, se maquilló discretamente y se puso los labios en rojo, sabía que a Charity le gustaba cuando se maquillaba así, como joyas sólo llevaba los adornos para el pelo que le prestó Nimue, el collar de su abuela con un camafeo y su anillo de compromiso. Brigitte estaba muy orgullosa de su trabajo. Nimue la miraba emocionada y Jareth e Isobel saludaban y gritaban "¡Abu! ¡Tía Min! ¡Tío Com!" provocando risas y quitándole bastante solemnidad al momento, pero Minerva estaba contenta.

-Ahora os veo chiquitines. – Les dijo Minerva cuando intentaron acercarse a ella y se quedaron quietos con su madre y su abuela.

Mientras Charlie y Malcolm tomaban asiento tras dejar a su hermana en el altar tras besarla, abrazarla y acariciar su barriga tiernamente, Charity hizo su aparición. Estaba acompañada por sus padres, que estaban muy emocionados, Charity estaba cogida del brazo de su padre y su madre se sujetaba al otro brazo de su hija, que llevaba en su mano un ramo de flores blancas similares al de Minerva. También estaba maravillosa, llevaba un vestido también de corte imperio parecido al de Minerva, pero con tirantes finos y de escote un poco más amplio, no era de encaje, era completamente liso y tenía una corta torera de encaje transparente con mangas cortas y estrechas, la llevaba abierta, ambas llevaban pocas joyas, unos pendientes sencillos, un anillo que Minerva le regaló elegante y discreto con un pequeño topacio amarillo, también llevaba un collar de perlas discreto que le prestó su madre. Se recogió el pelo hacia un lado y se lo peinó en suaves ondas y se maquilló con un estilo bastante parecido al de Minerva, ambas estaban maravillosas. Debido a su estado ambas optaron por zapatos cómodos y planos de color blanco.

Cuando llegó al altar improvisado ambas se miraron impresionadas, Charity recibió besos y abrazos de sus padres y éstos saludaron y felicitaron a las dos. Isobel estaba sentada con su abuelo junto al pasillo y dijo: "Tía Itty" mientras agitaba su manita. Charity le dijo:

-Después jugamos, pequeña. – La niña se quedó quieta.

Albus se acercó a ellas y ambas dejaron sus ramos en el altar improvisado, le advirtieron a Albus que fuera al grano, no aguantaban mucho sin un baño cerca, las niñas a veces tenían la costumbre de sentarse sobre sus vejigas… por no hablar del dolor de pies.

-Bien, sólo decir que es un honor para mí oficiar esta ceremonia, no sólo porque soy un viejo cursi al que le encantan las bodas…lo es porque Minerva es la mejor amiga que he tenido jamás, una de mis mejores alumnas y mi mano derecha durante muchos años, sabes que te quiero muchísimo, querida. Y Charity, una mujer maravillosa, joven y preciosa que le ha dado a mí mejor amiga el amor y la felicidad que siempre mereció, que ambas merecen. – Entonces Minerva y Charity se cogieron las manos y se miraron a los ojos sonrientes. – Queridas, procederé a hacer el hechizo. – Albus hizo unos movimientos con su varita y pronunció el hechizo, envolviéndolas ambas en un resplandor dorado. – Ahora podéis hacer vuestras promesas.

-Charity. – Dijo Minerva bastante emocionada. – Nunca creí que pudiera ser tan feliz, me haces tan feliz…durante años pensé que nunca encontraría a nadie y llegaste tú y no sospechaba que pasado un tiempo no concibiera mi vida sin ti, ahora esperamos a nuestras pequeñas, otro milagro inesperado, pensé que el amor no era para mí, y míranos, estamos aquí a punto de casarnos y esperando unas niñas fruto del amor puro que nos tenemos. Yo Minerva Isobel McGonagall te querré y te cuidaré, Charity Rose Burbage, hasta que exhale mi último aliento y más allá de la muerte. Tú y nuestras niñas sois y seréis siempre el centro de mi vida. Te quiero.

-Charity, querida. – Dijo Albus.

-Minerva. – Dijo Charity al borde de las lágrimas. – Esto para mí también es un sueño hecho realidad, aún recuerdo el momento en que me enamoré de ti, tenía 11 años y estaba aterrada esperando a entrar al gran salón, tú llegaste y te vi maravillosa y magnífica dándonos órdenes y luego me llamaste y supe de alguna manera que mi felicidad estaba a tu lado, después a lo largo de los años supe que te amaba como nunca querría a nadie. Intenté olvidarte durante años porque pensaba que nunca podrías corresponderme, pero decidí que debía intentarlo, que debía decirte lo que siento y acepté el trabajo en Hogwarts y me costó más de un año reunir el valor para confesarte mis sentimientos, me alegro mucho de haberlo hecho, porque nunca he sido más feliz. Por eso yo, Charity Rose Burbage, te amaré y protegeré a ti, Minerva Isobel McGonagall y a nuestras hijas por toda la eternidad, te amo y lo haré siempre.

-Bien. – Dijo Albus. Terminó de pronunciar el hechizo de unión y movió su varita. La luz volvió a envolverlas, en esta ocasión unas cintas brillantes envolvieron sus brazos izquierdos partiendo desde sus corazones, llegando a sus dedos y materializándose los anillos que momentos antes estaban en el cojín. – Yo os declaro esposa y esposa. Podéis besaros. – Entonces Minerva y Charity se recolocaron y se besaron apasionadamente. Todos aplaudieron y las felicitaron. Se acercaron a ellas y las abrazaron y besaron.

Cuando terminaron las felicitaciones fueron a almorzar, Nimue observó a Sylvia que estaba un poco apartada de los demás antes de entrar al comedor, se estaba nublando y Malcolm y Suzanne les aconsejaron terminar la celebración a cubierto.

-Sylvia, cariño, ¿Qué te pasa?

-No es nada grave, Nimue, no te preocupes, es que me he emocionado.

-Sylvia…

-Está bien…supongo que como a tu tía, no puedo ocultarte nada… después de ver la ceremonia supongo que me ha dado un bajón… hace unos días recibí una carta de mi novio, está trabajando en Dinamarca por orden del ministerio hace un tiempo…resulta que ha conocido a una chica allí y se van a casar.

-Sylvia…no lo sabía. – Dijo Nimue abrazándola.

-Nadie lo sabe… ni siquiera se lo he contado a Minerva.

-Si quieres hablar de ello cuando estemos en Hogwarts, no dudes en venir a mis habitaciones, si está Severus le diré que vaya a visitar a Hagrid con los niños y tú y yo tendremos un buen rato de charla de chicas, ahora nos tranquilizamos un poco y si tú quieres le preguntaremos a mi primo Michael o a Remus si conocen a un buen chico para ti, los amigos que puede tener Severus fuera de aquí son maestros de pociones y algunos creo que puede ser que se graduaran en Hogwarts con la promoción de Albus.

La chica empezó a reírse y le dio las gracias a Nimue y le tomó la palabra, quedaron en tomar el té juntas cuando volvieran a Hogwarts.

Cuando entraron al comedor Sylvia fue a sentarse con Regulus y Hellen, habían hecho muy buenas migas en el tiempo que llevaba allí, Nimue fue a sentarse con Severus.

-¿Qué le pasaba a la señorita Davenport? – Preguntó Severus a su mujer.

-¿Cómo sabes que le pasa algo? – Preguntó Nimue intrigada.

-Aún subestimas mis habilidades como espía…tengo ojos y esa chica aunque sonreía, estos últimos días no tiene esa actitud chispeante que me pone de los nervios. Además la he visto llorar al final de la ceremonia, no emocionada como el resto de invitados, estaba triste, no he querido usar legeremancia con ella porque no quería llamar la atención.

-¡Pero qué listo es mi maridito! – Bromeó Nimue y le dio un beso. – Asuntos sentimentales, no sé si lo recordarás, tenía una relación a distancia desde hace un tiempo y resulta que su novio ha encontrado a otra. El muy cobarde se lo ha dicho por carta.

-Vaya…y después de eso ir a una boda… no es lo mejor para su estado de ánimo actual.

-Exacto, por eso le he dicho que venga a tomar el té conmigo para desahogarse cuando volvamos a Hogwarts, la Tía Minnie estará en plena luna de miel…creo que tiene más confianza conmigo que con ella, por lo menos para hablar de cosas personales.

-Sí, por cierto, he dejado que los niños se sienten en la mesa de los niños con Neville y Leah…

-¿Estás loco? ¿Y si los niños le dan algo y se atragantan? – Severus empezó a reír.

-Tranquila, cariño, es broma, están con tus padres…me dijeron que querían darles ellos el almuerzo y mientras podremos comer nosotros tranquilos.

-¿Por qué me has engañado? – Dijo Nimue, dándole un golpe juguetón en el brazo.

-Quería distraerte del tema de Davenport y fue lo que se me ocurrió.

-No hagas más idioteces… o terminarás con tendinitis en la muñeca por el tiempo que vas a pasar a dos velas.

-Está bien, mi amor, dejaré esas bobadas, por lo menos hoy.

El almuerzo pasó entre animadas conversaciones y brindis por el nuevo matrimonio, junto a Severus y Nimue se sentaron Brigitte, Pierre, Hellen, Regulus, Michael y Vera. En la mesa principal estaban sentados junto a Minerva y Charity, de un lado los padres de Charity, su hermana y su cuñado, del otro los hermanos y las cuñadas de Minerva. En el resto de mesas se repartieron los invitados. Sylvia pareció animarse un poco con las bromas de Poppy y Pomona.

Después de disfrutar de la tarta, Malcolm y Suzanne dijeron que era hora de bailar un poco. Hellen y Michael corrieron a instalar el equipo de música y comenzó a sonar una canción muggle, Fly me to the Moon de Frank Sinatra, una de las canciones favoritas de las novias. Tras el primer baile, los demás se unieron a la pista de baile. Severus y Nimue empezaron a bailar, pero cuando los vieron sus hijos corrieron hacia ellos y tuvieron que cogerlos en brazos y bailar con ellos también, Minerva los miraba enternecida mientras bailaba con su hermano Charlie.

-¿Qué, hermanita? ¿Imaginándote igual?

-En parte…estoy muy contenta por ellos, de verdad que nunca pensé que Severus pudiera ser un padre y un marido tan bueno… Nimue es feliz con él, la ayuda con su nuevo negocio, con los niños, la cuida y la protege…llevaba años pensando en que debería presentarle a Severus, creo que debí hacerlo cuando Nimue terminó sus estudios en Beauxbatons…

-No, hermanita, lo hiciste en el momento adecuado, si lo hubieras hecho antes quizás no hubiera funcionado tan bien.

-Tienes razón. Por cierto, mira eso… - Dijo señalando a Neville que estaba bailando con Francesca sorprendentemente bien. – Puede que ese pequeño no haya nacido para jugar bien al quidditch, pero parece Fred Astaire…

-Dentro de unos años, se lo rifarán para bailar todas las chicas de Hogwarts en los bailes escolares… como me pasaba a mí.

-Eres un gran bailarín pero en aquel entonces no era por eso, era porque, hermanito, las traías locas a todas.

Estaban bromeando cuando llegó Malcolm a reclamar un baile con su hermana menor. El baile se prolongó hasta cerca del anochecer, para entonces Minerva y Charity estaban sentadas en una de las mesas con Isobel y Jareth en sus regazos, charlando con Severus, Nimue, Albus, Maurice, Alastor, Alice y Frank, los cuales tenían junto a ellos su cochecito con Daniel sentado mientras comía una galleta. Estaban charlando mientras los demás bailaban o tomaban alguna copa. Los padres de Charity se sentaron también al lado de su hija y su nuera.

-Cariño, Minerva. – Dijo Claire. – ¿Estáis bien? ¿Tenéis alguna molestia?

-No, mamá. – Contestó Charity. – Estamos bien, es que creo que anoche dormimos poco, entre los nervios por la boda y que las pequeñas no paraban quietas…y todo el día de hoy, creo que nos retiraremos pronto a descansar.

-Sólo es eso, Claire. – Dijo Minerva. – Supongo que un embarazo agota más de lo que creía…

-Por cierto. – Dijo Calvin. – Hemos hablado con Peter y Bill, nos vamos a ir con ellos este verano una semana a España, a partir del 17 de julio, nuestra casa en Bristol estará vacía, como sabes está en un sitio muy tranquilo y no os tendréis que preocupar en que os moleste algún curioso, después a nuestra vuelta podremos pasar unos días juntos, pero esa semana podéis aprovechar para relajaros y descansar con las niñas, sabes que nuestros elfos Lulú y Finn estarán encantados de atenderos.

-Muchas gracias, papá, mamá. Eso sería estupendo. – Dijo Charity. – Estábamos pensando en quedarnos estas vacaciones en nuestra casa…

-Por vuestra casa no os preocupéis. – Dijo Severus. – Este año no vamos a viajar porque queremos trabajar en nuevas pociones para la tienda y porque Nimue no quiere desatender el negocio, ya lo haremos el próximo año cuando esté más establecido. Nosotros vigilaremos vuestra casa, además allí no podréis salir mucho… si no queréis que se haga público todo hasta septiembre u octubre...Pero allí podéis usar un glamour sin llamar la atención, por lo menos tú, Minerva.

-Sí, es un buen plan. Gracias por ofrecerte a cuidar nuestra casa, Severus. – Dijo Minerva. – Y a vosotros también, por supuesto, Claire, Calvin.

-De nada. – Dijo Claire. – Además, ¿Recuerdas el parque que había cerca de nuestra calle? – Charity asintió. – Lo han arreglado y está precioso, hay columpios, toboganes y bancos nuevos, y unos árboles y flores maravillosos. Seguro que os encantará pasear por allí a nuestras nietecitas.

Albus les dijo que no se preocuparan por el registro de su matrimonio, lo habló con el ministro de magia y figuraría en sus registros privados y sólo él tendría acceso a esos documentos, sólo se harían públicos cuando ellas quisieran, lo mismo que el registro del nacimiento de sus hijas. Estaban hablando tranquilamente pensando que los pequeños Snape estaban tranquilos comiéndose un bollo de pan sentados con sus tías recién casadas, cuando de repente Jareth se quedó mirando a su hermana y le arrancó de la cabeza a su hermana la corona de flores que le hizo su padre, dándole un tirón del pelo.

-¡Jareth! – Gritó de pronto Minerva al ver a Isobel llorar.

-¡Otra vez no! – Exclamó Nimue. – No se le quita las cosas del pelo a tu hermana. – Severus lo cogió en brazos.

-Ven aquí, jovencito… - El niño lo miró con cara de pena. – Y no me mires así, que estás todo el día igual. – Le quitó las flores y se la dio a Nimue, que estaba consolando a Isobel. – Ya, chiquitina, ahora te la pone mamá. – Mientras se sentó un poco alejado de los demás. – Ahora te vas a quedar aquí quietecito conmigo y hoy no hay cuento para ti. – Minerva negó con la cabeza.

-No entiendo la manía que tiene de quitarle los adornos del pelo a su hermana…

-A veces creo que como a él no le ponemos nada en el pelo no quiere que su hermana los lleve… - Dijo Severus. – Eso sí, sólo le quita los que no son habituales, por lo menos ya no le quita las gomillas simples.

-¿Habéis pensado ponerle una gorra o algo cuando lleve algo que sea más llamativo? – Preguntó Maurice. – Por lo menos mientras no se le pase esa manía.

-Lo hemos pensado… - Dijo Nimue. - Probaremos a ver… mira que se llevan bien y se quieren, no pueden estar separados, pero de vez en cuando parece que se van a matar…y no sólo él es el que la chincha a ella, Isobel también le pega… ahora porque los hemos separado a tiempo, el otro día Jareth hizo lo mismo y ella le dio un guantazo y le dijo: "Jaret iota"…

-La que nos espera, Minerva. – Dijo Charity. – Prácticamente, vamos a tener gemelas.

-No os asustéis. – Dijo Severus. – La mayor parte del tiempo se llevan bien, no están todo el día peleando, lo cierto es que no pueden estar el uno sin el otro…ahora están enfadados, pero dentro de poco estarán protestando porque los hemos separado, lo que voy a tener que intentar es insultar menos a los alumnos delante de ellos…

-Será mejor, no me gustaría que los llevemos a la guardería y que me regañe su maestra porque insultan a sus compañeros cuando se mosquean.

La charla siguió entre bromas imaginando a los pequeños en la guardería, solían ser sociables pero nunca se sabía y eran unos niños que estaban acostumbrados a ser el centro de atención en Hogwarts, los profesores y los alumnos los mimaban, compartir los mimos y la atención con otros niños iguales a ellos podría ser problemático… aunque lo cierto es que ese día no eran el centro de atención de todos y parecía que no lo llevaban muy mal, hasta ese momento.

Cuando llegó la hora, tomaron todos una cena ligera y algunos se fueron a dormir temprano, entre ellos las recién casadas, estaban tan agotadas, que en lugar de tirar el ramo se los regalaron a Hellen y a Pomona, la cual se reía y decía que gracias por pensar en que podría ser la próxima en casarse.

-¿Quién sabe, querida? – Dijo Minerva. – Mírame a mí.

-Tienes razón… quizás debería aceptar la invitación de Aberforth y a ver qué pasa…

-¿Qué? – Dijo Minerva estupefacta. – Ahora porque estoy agotada…pero mañana me lo cuentas todo.

-Está bien. – Dijo Pomona.

El resto salió al jardín, finalmente no llovió y hacia una preciosa y agradable noche de primavera. Mientras los adultos charlaban, los niños jugaban hasta que finalmente los venció el sueño. Después de un rato, todos se fueron a dormir tras pasar un gran día.

• 3 meses después…

El curso había terminado, todo había ido muy bien, en todos los sentidos, la Junta de Gobernadores no tenía nada malo que decir de la gestión de Minerva durante el curso, además, el negocio de Nimue iba muy bien, Minerva y toda su familia estaban muy orgullosos de ella, se había convertido en una empresaria de éxito y lo compaginaba muy bien con sus obligaciones de madre, recibía ayuda de Severus y sus amigos de Hogwarts, porque además los niños se hacían querer y cuando su madre los dejaba allí y les decía que se portaran bien, obedecían sorprendentemente… porque si no lo hacían su padre no les leía antes de dormir y ese castigo parecía funcionar.

Tras unos días en San Mungo, Minerva y Charity volverían a casa con sus pequeñas. Habían ingresado el día que salieron de cuentas, Zelda no quería ni pensar que se pusieran de parto y no pudieran trasladarlas, aunque conectaron el flu de su casa con una sala privada del hospital a la que sólo tenían acceso Zelda, Wendy y una enfermera de confianza, una exalumna de Minerva que le tenía mucho cariño y prometió guardar el secreto. Al día siguiente se pusieron de parto, las dos a la vez, según parecía, podía ocurrir así y el parto no se retrasaría mucho. Tras dos partos no demasiado largos y con la ayuda de Zelda y sus pociones, Minerva dio a luz una niña sana de 3'2 kg y 50 cm de estatura a la que llamaron Halia Morrigan McGonagall-Burbage y que tenía su escaso pelo rubio de Charity y los ojos verdes de Minerva. Minutos después llegó el momento de que Charity diera a luz, en poco tiempo llegó al mundo una niña sana de 3'8 kg y 52 cm de estatura a la que llamaron Irena Claire McGonagall-Burbage, que tenía el pelo igual de escaso que su hermana, pero de tono castaño como Minerva y los ojos azules de Charity. Decidieron que ese sería el apellido de las niñas y el suyo oficialmente cuando hicieran público su matrimonio en unos meses.

Esa mañana estaban preparándose para volver, Severus y Nimue habían ido a recogerlas con los padres de Charity. Severus les llevó las mochilas canguro que ya no usaban con Isobel y Jareth, las cuales les vendrían muy bien para su traslado por flu, usándolas las podrían cubrir muy bien con sus capas.

-Gracias chicos. – Dijo Charity. - ¿De verdad no los necesitáis?

-De verdad. – Dijo Nimue haciéndole carantoñas a Irena en sus brazos. – Jareth e Isobel pesan mucho para llevarlos ahí…y ni siquiera les cierran, así que usadlos porque aunque los hemos usado bastante están como nuevos. Venga, os enseñaré a ponéroslos y nos vamos a casa. ¿Zelda y Wendy os han dado ya el alta?

-Sí, podemos irnos cuando queramos, sólo que Mizzy, la enfermera me ha dicho que quería vernos antes de que nos vayamos, por eso hemos tardado un poco en recoger nuestras cosas.

En ese momento apareció Mizzy con una caja envuelta en papel de regalo rojo y amarillo.

-Por suerte siguen aquí… - Dijo la chica un poco tímidamente. – Directora…

-Minerva… te he dicho que me llames Minerva.

-Está bien, Minerva, quería daros este detalle para las pequeñas, espero que os guste.

-Gracias, querida, pero no era necesario.

-Claro que sí, me ayudó mucho a mejorar mis notas y me dio una carta de recomendación para mi aprendizaje, si no fuera por usted no hubiera podido conseguir ejercer mi vocación. Esto es sólo un detalle.

Abrieron la caja y vieron dos vestidos iguales de tartán con unos bonitos sombreritos de bruja.

-¡Son adorables! ¡Muchas gracias! – Dijeron las dos madres emocionadas.

-Ayer los vi en una tienda cuando estaba buscando un regalo para el cumpleaños de mi sobrina y pensé que estarían adorables en la fiesta de Halloween de Hogwarts.

-Muchas gracias, de verdad. – Dijo Minerva. – Sabes me encantaría que vinieras a vernos a casa en dos semanas, le diré a Zelda y a Wendy que vengas con ellas, qué menos que invitarte a un té.

-De nada, ya no os entretengo más, que estaréis deseando llegar a casa.

-No te falta razón. – Dijo Minerva dándole un último abrazo a su antigua alumna. – Hasta pronto, querida, saluda a Zelda y Wendy de nuestra parte y diles que las esperamos en casa en dos semanas para la revisión.

-Está bien. – Mizzy se despidió de sus pacientes y salió de la sala.

-Bueno. - Dijo Severus. - ¿vamos ya? Nos están esperando Frank y Alice y entre sus niños y los nuestros deben estar volviéndose locos.

-Sí, vamos. – Dijeron ambas. Los padres de Charity cogieron las bolsas que llevaron su hija y su nuera al hospital y las encogieron y guardaron en sus bolsillos. Mientras Nimue les ajustó los canguros.

-Voy yo primero. – Dijo Severus. – Así los aviso para que los niños no se acerquen a la chimenea, esperad un par de minutos para entrar.

Pasados unos minutos tras irse Severus, lo siguieron los padres de Charity, Nimue y finalmente Minerva y Charity. Cuando llegaron allí estaban Frank, Alice y sus hijos esperándolas ansiosos.

-Hola chicos. – Dijeron Minerva y Charity. Se sentaron en el sofá de su sala de estar tras quitarse sus capas de viaje. – Dejadnos quitarlas de aquí y así podréis ver bien a las niñas. – Dijo Minerva.

Así lo hicieron y todos las miraban admirados.

-Son preciosas. – Dijo Alice. - ¿Cómo estáis las 4? ¿Se portan bien?

-Muy bien, querida. Por ahora son dos angelitos, se portan muy bien.

-¿Cómo se llaman? – Preguntó Leah. Minerva le sonrió.

-Ella se llama Irena Claire McGonagall-Burbage. – Dijo señalando el bebé en brazos de Charity. – Y ella es Halia Morrigan McGGonagall-Burbage.

-Son unos nombres muy bonitos. – Dijo Charlie entrando a la sala de estar desde la cocina sorprendiendo a su hermana.

-¡Charlie! ¿Qué haces aquí? – Entonces aparecieron Amélie, Malcolm, Suzanne y Albert. – Y vosotros. – Minerva estaba realmente sorprendida.

-Mi querida hermanita, ¿De verdad creías que iba a esperar dos semanas en conocer a mis sobrinas? Además, seguro que ellas no podían esperar a conocer a su tío favorito.

-¡Eh! ¿Cómo que su tío favorito? ¿Te has olvidado de mí? – Dijo Malcolm.

Estuvieron bromeando mientras abrazaban y besaban a las nuevas madres y miraban embobados a las pequeñas.

-Son tan bonitas, Min. – Dijo Charlie. – Estoy deseando mimarlas cuando las traigáis de visita a Francia… Brigitte cuando las vea se va a volver loca…por cierto, vendrá con Pierre dentro de dos días.

-También vendrán a veros Hellen y Michael la semana que viene. – Dijo Suzanne. – Regulus y Hellen están con reformas en su nueva casita, ¿recuerdas ese vecino que vendía su casa cerca del hotel? Finalmente ha llegado a un acuerdo con ellos.

-Me alegro mucho. – Dijo Minerva. – Hellen me decía en sus cartas que ese hombre les ponía muchas pegas, supongo que no tendría más ofertas.

-Exactamente. – Dijo Malcolm. – Están muy contentos, la casa está cerca del hotel para que Hellen pueda seguir trabajando con nosotros y Regulus puede usar el flu de allí para trabajar en la academia de aurores.

-Me alegro, son muy buenos chicos. – Dijo Charity. – Y tú qué, Albert, ¿Sigues practicando quidditch en casa?

-Claro, Tía Charity, tengo que mantener mi puesto de guardián el curso que viene.

-Muy bien, cariño. – Dijo Minerva. – El año que viene ganaremos la copa de quidditch.

-Ya veremos… - Dijo Severus con Isobel en brazos.

-No empecéis… - Dijo Nimue con Jareth en brazos. – Vamos, Jareth, ¿Quieres ver de cerca a los bebés?

-Tía Minnie, Tía Itty. – Dijo el niño estirando los brazos hacia ellas.

Severus y Nimue acercaron a los pequeños que miraban con curiosidad a sus primitas.

-Tía Minnie… Yo cojo al bebé. – Dijo Isobel que ya se veía muy mayor.

-Eres muy pequeña cariño… - Dijo Charity y la niña empezó a hacer pucheros. – Pero venid los dos. – Severus y Nimue sentaron a sus hijos en el gran sofá de la sala de estar. Sus tías les pusieron un bebé a cada niño en el regazo. Los miraban con curiosidad y empezaron a acariciarles las mejillas y el pelo y los besaron. Era una escena muy tierna y Amélie les hizo una foto a los miembros más pequeños de la familia, haría copias para todos.

Albert, Leah y Neville también las cogieron y las niñas pasaron de brazos en brazos por todos los adultos. Alice y Frank les llevaron comida preparada para el día siguiente, para que no se preocuparan por ir a la compra hasta después de un par de días. Los padres de Charity se quedarían con ellas hasta que se fueran a Bristol por flu, harían juntos la compra en un par de días. Estaban distraídos charlando cuando sonó el timbre de la puerta. Severus fue a abrir y allí estaban Albus, Maurice, Poppy, Alastor, Pomona y, sorprendentemente, Aberforth Dumbledore.

-Pero… ¿Qué hacéis aquí? – Preguntó Minerva.

-¿De verdad creías que nos iríamos de vacaciones sin venir antes a veros a vosotras y a vuestras preciosidades? – Preguntó Poppy. – Por cierto, saludos de Remus y Francesca, desde Italia, a mediados de agosto vuelven. Severus nos avisó de que ya estabais en casa.

-¿Cuándo?

-Antes, cuando fui al baño les mandé un patronus…

-Eres una serpiente intrigante…

-De nada, ¿Eh?

-Gracias, Severus. – Entonces sonoramente besó a su sobrino Severus, incomodándolo como era habitual en ella, mientras Poppy acunaba a una de sus hijas y Albus a la otra y los pequeños Snape y los niños de los Longbottom saludaban al "Tío Al" como llamaban cariñosamente a Alastor.

Pasaron una gran tarde, les trajeron un montón de regalos para ellas y las niñas. Estaban emocionadas, un rato después de llegar sus amigos de Hogwarts, les dieron el pecho a las niñas y las acostaron, mientras Severus y Frank fueron a comprar comida para llevar para todos, la comida que les trajeron Alice y Frank la guardaron para el día siguiente…y no era suficiente para tanta gente. Pasaron un día muy agradable, pero después del té de la tarde se despidieron de ellas para que pudieran descansar. Nimue les dijo que si necesitaban algo, estarían en casa y que sus padres estarían allí con ellos. Malcolm y Suzanne se fueron al hotel, dejaron que Albert se quedara con Severus y Nimue, estaba encantado pues Neville y él tenían mucho de qué hablar, en septiembre empezaba en Hogwarts y, aunque había hecho alguna visita, no es lo mismo que vivir allí y quería saber qué chicos mayores debía evitar por matones…Las cosas que prefería preguntar cuando sus padres no estuvieran delante.

• Septiembre…

Llegó el primer día del curso, llegaron los alumnos de nuevo. La ceremonia de selección fue muy emocionante, Neville estaba muy nervioso porque un poco antes de entrar al gran salón se le escapó su sapo, Trevor. Finalmente lo seleccionaron para Gryffindor junto a sus amigos Harry y Ron, estaba muy contento por compartir dormitorio con ellos y además se sentaron durante el banquete junto a Fred, George y Albert. También se unió a ellos Hermione Granger, la niña que llamó la atención de Minerva. Severus casi había olvidado que ese año empezaba en Hogwarts el hijo de Lucius Malfoy, Draco, cuando lo clasificaron en Slytherin, sólo esperaba que no fuera tan capullo como su padre…pero viendo su actitud, supo que tendría que armarse de paciencia… y no dejarle pasar ni una…

Severus y Nimue pasaron un buen verano aunque se quedaron en casa, el negocio iba realmente muy bien, los niños ya tenían dos años y, aunque bastante inquietos, los sentaron en una silla alta a su lado y se portaron bien, aunque cuando vieron a Neville empezaron a llamarlo, sólo se calmaron cuando su padre les dijo que lo verían después. Minerva y Charity hicieron que los chicos cuchichearan como locos al entrar con sus hijas en brazos. Minerva decidió, tras el verano, contar la verdad a los alumnos, no iba a tener a sus hijas recluidas en sus habitaciones ni escondidas como si se avergonzara de ellas durante varias semanas hasta que todo se hiciera público a finales de mes, realizó un hechizo para que ninguno contara nada a sus padres y les presentaron a sus hijas de casi dos meses. A los chicos les empezaba a gustar que hubiera bebés en Hogwarts, además cuando estaban en el gran salón los profesores se distraían con ellos y preferían no sentirse tan vigilados. Minerva les explicó la situación, que la profesora Burbage y ella eran pareja y estaban casadas y que tenían gemelas, que en poco tiempo lo sabría todo el mundo mágico y que se lo dijeron a ellos antes porque no querían esconder a las pequeñas en sus habitaciones durante tanto tiempo, además de que era bueno para ellas salir a pasear. Los niños se dividían entre los que se mostraban comprensivos y sorprendidos y los que estaban horrorizados y pensando que era una aberración, sin duda por la influencia de sus padres, estos últimos eran gran parte de los Slytherin. Severus se levantó al ver sus caras y dijo:

-Sé que algunos de vosotros estáis pensando en fastidiar a la directora mintiendo en cuanto se haga público su matrimonio y su maternidad. – Muchos palidecieron, entre ellos Draco Malfoy. - Sólo advertiros que ni una sola mentira saldrá de vuestros labios o vuestras plumas o yo mismo me encargaré de que no os graduéis hasta que esas pequeñas empiecen sus estudios en Hogwarts… por no mencionar que conozco los más oscuros secretos de vuestras familias y no dudaré en hundir vuestra reputación hasta tal punto que tendréis que cambiar de nombre y emigrar al extranjero…no amenazo en balde y, si me conocéis, sabréis que no bromeo…así que si intentáis perjudicarla os las veréis conmigo.

Todos los niños callaron y, ante la mirada glacial de Severus, decidieron obedecer. Minerva y Charity se lo agradecieron.

-Te lo he dicho más de una vez… nadie hará daño a mi familia si lo puedo evitar y vosotras sois mi familia.

Ese curso iba a ser diferente, pero ya habían cambiado muchas cosas desde que un buen día, Severus iba saliendo para ir a Hogsmeade y una preciosa mujer cayó en sus brazos y entró en Hogwarts sacándole la lengua y robándole el corazón.