Capítulo 31

A pesar de mi reticencia, Aura y yo empezamos a acercarnos cuidadosamente a la zona de la cueva donde los temibles dragones estaban peleando. Cuando ya estábamos cerca, nos escondimos detrás de una roca casi tan grande como nosotros.

-Aura, tenemos que pensar en algún plan. No podemos enfrentar a ese Druddigon tan fuerte de frente.- le recordé a mi amiga mirándola con seriedad.

Por supuesto que me entristecía la situación de Gabite y Gible, pero no por eso iba a permitir que nos convirtiéramos en comida de dragón.

-Lo sé, ¿tienes alguna idea?- preguntó la castaña sin apartar la mirada de la batalla que estaba teniendo lugar.

-Creo que lo mejor sería utilizar Pokémon que puedan entretener a ese Druddigon con velocidad o trucos. Eso lo distraerá y permitirá a Gabite y Gible escapar. Después, nosotros podemos huir.- expliqué con seriedad.

-Está bien, podemos…- antes de que Aura terminara su frase, un ruido atrajo nuestra atención.

Miramos justo a tiempo para ver cómo Gabite era golpeado por un poderoso Garra dragón que lo mandó a estrellarse contra una pared, cayendo gravemente herido al suelo. Debido al golpe, Gible cayó al suelo y quedó indefenso.

El pequeño tiburón de arena se acercó a su evolución para intentar despertarlo, pero no parecía funcionar. Con una sonrisa cruel, Druddigon empezó a acercarse a ellos para dar el golpe de gracia.

-¡Tenemos que actuar ya!- exclamó Aura saliendo de detrás de la roca. Intenté detenerla, pero fue demasiado rápida. Con un gruñido, la seguí.

La mirada del imponente dragón se posó en nosotros al escuchar el ruido. Pareció sorprenderse de vernos ahí, pero rápidamente se giró hacia nosotros y soltó un poderoso e intimidante rugido. Tragué saliva con nerviosismo.

-Recuerda que el plan es huir si estamos en peligro.- le recordé a mi amiga mientras tomaba una Pokeball. Ella sintió mientras hacía lo mismo. No pude evitar pensar que ya estábamos en peligro.

Los dos lanzamos las esferas y nuestros Pokémon se materializaron en un haz de luz brillante. Yo había elegido a Bianca por su ventaja de tipo hada, además de sus ataques para desorientar al enemigo. Por otro lado, Aura había optado por Flaaffy. Pensé que era buena elección, ya que podría paralizar a su enemigo.

El dragón nos observó por un segundo como si barajara sus opciones, pero después sonrió y se abalanzó contra nosotros. Levantó una garra y noté que esta se cubría de un aura verde. Se trataba de Garra dragón, e iba directamente hacia Zip.

-Bianca, teletranspórtate y bloquéalo.- le ordené rápidamente a mi Pokémon.

Ella obedeció al instante y apareció delante de la oveja eléctrica, recibiendo el fuerte impacto. Sin embargo, una niebla rosada cubría a mi amiga y había bloqueado la garra a centímetros de ella. Era la inmunidad de las hadas al tipo dragón.

Druddigon pareció sorprenderse por un momento, pero no tardó el volver a levantar su otra garra. Reconocí el ataque como un Cuchillada, lo cual me preocupó. Podría dejar gravemente herida a Bianca.

-¡Usa Onda voltio!- la respuesta de Aura fue inmediata.

Flaaffy lanzó una descarga eléctrica que sacudió al dragón y lo aturdió por un segundo, aunque no parecía haberle causado mucho daño. Sin embargo, fue suficiente para que Bianca los sacara a ambos del camino del golpe con otro Teletransporte.

La fuerza del impacto provocó un pequeño cráter en el suelo, lo que me hizo tragar saliva pesadamente. Tenía que asegurarme de que nuestros Pokémon no recibieran un golpe directo.

Nuestros Pokémon aparecieron detrás del dragón, lo que nos dio una oportunidad de atacar mientras los buscaba. Miré a Aura y ella asintió, confirmándome que también se había dado cuenta.

-Usa Beso drenaje / Onda trueno.- ambos dimos nuestras órdenes al mismo tiempo.

Bianca se llevó una mano a los labios y lanzó un beso de energía rosada hacia Druddigon. Flaaffy le lanzó una descarga de electricidad azul. Ambos ataques conectaron justo cuando el dragón se giraba hacia ellos, causándole daño y parálisis.

-¡GROAAAAR!- rugió de furia y dolor mientras daba un pisotón en el suelo que hizo temblar toda la cueva. Chispas de electricidad cubrían su cuerpo, pero a él no parecía importarle.

-Creo que lo hemos hecho enfadar mucho más.- comento Aura con voz preocupada.

-Tenemos que ganar algo más de tiempo.- respondí mirando hacia Gabite. Aún estaba recuperándose del golpe y no lograba ponerse en pie.

Mientras teníamos este intercambio de palabras, Druddigon lanzó otro rugido al aire y su boca empezó a llenarse de llamas púrpuras. Lo reconocí al instante como Furia dragón.

-¡Bianca, ponte frente a Flaaffy!- le pedí a mi amiga rápidamente.

Ella se movió justo a tiempo para bloquear el torrente de llamas que se dirigía hacia ellos. Como yo esperaba, el ataque no tenía efecto contra mi compañera.

-¡Cuidado!- escuché exclamar a Aura a mi lado.

Mi mirada, que estaba fija en Bianca, volvió hacia Druddigon como un destello, solo para encontrar que se dirigía hacia nuestros Pokémon con las garras cubiertas de energía oscura.

-¡Esquívalo!- ordené desesperado.

Por desgracia, la visión de nuestros Pokémon estaba siendo bloqueada por los últimos resquicios del ataque Furia dragón. Para cuando las llamas se extinguieron y recibieron la orden, el dragón ya estaba frente a ellos, sorprendiéndolos.

El Tajo umbrío de Druddigon los golpeó a ambos, lanzándolos contra una pared. Escuché a Bianca gritar de dolor antes de estrellarse contra el muro y caer al suelo, tras lo cual ninguno de los dos se movió. Mis ojos se abrieron debido al miedo.

-¡Bianca!- exclamé preocupado. Aura también llamó a Zip, pero ninguno dio señales de estar conscientes.

Intenté formar el vínculo con mi amiga, pero no hubo respuesta. Aquello me asustó mucho más, nunca había sucedido algo así. Mi cabeza empezó a dar vueltas con la idea de haber perdido a Bianca y me entraron ganas de vomitar.

-¡Eric, cuidado!- escuché exclamar a Aura.

Cuando volví a fijar mi vista en nuestro enemigo, este estaba saltando en el aire hacia nosotros con un ataque Garra dragón preparado. Me quedé paralizado, aún impactado por lo sucedido con Bianca.

Afortunadamente, Aura saltó sobre mí y nos empujó a ambos fuera del camino. Caímos al suelo y fue doloroso, pero al menos seguíamos vivos. El golpe de Druddigon había hecho un cráter donde estábamos segundos antes, y ahora nos miraba con crueldad.

-Lo siento Eric, esto es mi culpa…- gimió Aura asustada cuando el dragón dio un paso hacia nosotros. Solo nos separaban unos cuantos metros y no teníamos a dónde huir.

-No te preocupes, no dejaré que te suceda nada. Huye mientras lo distraigo.- dije poniéndome en pie frente a Aura y mirando a aquella despiadada criatura con decisión. No dejaría que Aura también saliera herida como le había sucedido a Bianca.

-¡No, espera!- escuché a Aura gritar justo cuando Druddigon llegó frente a mí y levantó una de sus garras sobre su cabeza, listo para atacarme.

El golpe descendió justo hacia mí y temblé de miedo, pero nunca llegó. En su lugar, el dragón quedó paralizado, para un segundo después salir volando por los aires hasta golpear el muro de la cueva.

Lo miré sorprendido, sin entender qué había sucedido. Entonces, noté una brillante luz blanca que venía del lado opuesto. Se trataba de Bianca, mi amiga estaba evolucionando.

Su cuerpo empezó a crecer, al igual que sus extremidades, y lo que parecía ser un vestido cubrió sus piernas. La luz empezó a disminuir, relevando a una hermosa Gardevoir. Parecía enfadada, y sus ojos brillaban con energía psíquica.

"Bianca, ¿estás bien? Me tenías muy preocupado." pregunté mentalmente tras formar mi vínculo con ella. Para mi sorpresa, el vínculo era más claro y fuerte que antes.

"Siento haberte preocupado, pero estoy bien. Ahora, debo encargarme de ese idiota que quiso lastimar a mi entrenador." aunque sus primeras palabras fueron dulces, las siguientes tenían rabia en cada una de ellas. Me sorprendió ver a Bianca tan enfadada.

Fui sacado de mis pensamientos cuando noté que alguien me abrazaba por la espalda. No me hizo falta mirar hacia atrás para saber que se trataba de Aura. Mi amiga me sostenía con fuerza.

-Eres un… cabeza hueca e imprudente. No vuelvas a hacer eso.- dijo con la voz acongojada por el miedo y la preocupación. Noté cómo temblaba.

-Lo siento, pero no podía dejar que…- no pude terminar mi frase, puesto que mi amiga me dio un golpe en el costado que me hizo gemir de dolor.

-Sin peros, no vuelvas a hacerlo.- exigió soltándome. Al girarme, vi que me miraba con el ceño fruncido, pero sabía que se debía a la preocupación.

-No puedo prometerlo, pero lo intentaré.- dije en voz baja. Ella no parecía conforme y abrió la boca para quejarse, pero un rugido la interrumpió.

Ambos miramos hacia el lugar donde Druddigon había caído, solo para ver que ya estaba en pie nuevamente. Bianca se teletransportó frente a nosotros, dejando a un inconsciente Zip junto a Aura.

-Tenemos que acabar con esto, amiga.- le dije a Bianca mientras acariciaba su cabeza con cariño. Ahora ella era casi tan alta como yo, lo que se me hizo un poco extraño. Ella pareció disfrutarlo y me sonrió mientras asentía.

-Te ayudaré.- dijo Aura regresando a Zip y sacando a Lev, su Croconaw.

Druddigon empezó a correr hacia nosotros mientras envolvía sus garras en energía oscura. Ese Tajo umbrío nos pilló desprevenidos la primera vez, pero ahora estábamos preparados.

-Bianca, usa Brillo mágico.- dije con una sonrisa confiada.

Mi compañera empezó a crear un aura rosa cubierta de destellos brillantes a su alrededor. Luego, extendió sus manos hacia el dragón y la luz salió despedida hacia delante.

El ataque pilló al dragón desprevenido y lo golpeó de lleno, haciendo que rugiera de dolor y que saliera volando hacia atrás nuevamente. Eso le dio a Aura una oportunidad de atacar.

-Lev, usa Colmillo hielo para arrojarlo al suelo.- ordenó mi amiga sin perder tiempo.

El pequeño cocodrilo corrió hacia el dragón y saltó para interceptarlo en el aire. Sus dientes cubiertos de hielo se clavaron en uno de sus brazos, para después girar en el aire y arrojarlo contra el suelo.

Aura y yo permanecimos expectantes desde una distancia segura. Le habíamos causado mucho daño a ese Pokémon, por lo que esperábamos que no se levantara nuevamente y pudiéramos dar el combate por zanjado. Pero no fue así.

Con un rugido, Druddigon volvió a levantarse, aunque se notaba que le costaba bastante. Su mirada destilaba rabia hacia nosotros, lo que me provocó escalofríos. Aun así, me mantuve firme.

No tuve tiempo de ordenarle otro ataque a mi amiga cuando un nuevo rugido nos llegó desde las profundidades de la cueva. Aura y yo nos miramos alarmados y luego dirigimos la vista hacia el lugar del que provenía el sonido. Si se trataba de otro enemigo íbamos a estar en problemas.

Algo se acercaba a nosotros desde uno de los túneles, y venía a gran velocidad. No pasaron más de unos segundos antes de que una mancha azul irrumpiera en la sala provocando un estruendo. Entre el polvo que había levantado, pude reconocer que se trataba de un Garchomp, y parecía muy enfadado.

Lo primero que su mirada encontró fue a nosotros, y mi cuerpo tembló involuntariamente al sentir la presión de su intimidante mirada. Sabía que si decidía atacarnos no podríamos hacerle frente, era incluso más fuerte que Druddigon.

Por suerte, sus ojos se desviaron hacia el otro dragón. Me pareció notar un brillo de reconocimiento en su mirada, como si no fuera la primera vez que se encontraban. Dio un paso amenazador hacia él, pero un ruido a su espalda lo detuvo.

Se trataba de Gible, que estaba llamando a Garchomp. Al notar su presencia, el gran tiburón de arena se apresuró en ir hacia ellos y empezó a frotar su rostro contra sus dos preevoluciones. Parecía estar muy preocupado.

-Parece que es su madre.- susurró Aura a mi lado. Eso encendió una bombilla en mi cabeza. Ella tenía razón, parecía una madre preocupada.

Notamos que Gible se estaba comunicando con ella haciendo pequeños ruidos, y Gabite colaboraba de vez en cuando diciendo algo. Al cabo de unos segundos, la madre Garchomp volvió a girarse hacia nosotros y le dirigió una mirada amenazante al Druddigon.

-A ver si lo adivino, Gible le ha contado a su madre lo sucedido.- le susurré a Bianca, esperando que ella hubiera escuchado el intercambio de palabras.

"Exacto, y no está contenta." escuché responder a mi amiga en mi mente.

Garchomp dio un poderoso salto hacia delante y pasó por nuestro lado tan rápido como un misil. Aura y yo nos quedamos paralizados, si hubiera venido hacia nosotros no hubiéramos podido esquivarlo.

Por suerte, el imponente dragón se dirigió hacia Druddigon preparando un Garra dragón. Como si ya se lo esperara, el Druddigon también estaba cargando el mismo ataque. En menos de un segundo, estaban uno frente al otro.

El choque de los dos poderosos ataques provocó un temblor que sacudió toda la cueva y nos hizo perder el equilibrio. Antes de que cayéramos al suelo, noté que Aura y yo flotábamos en el aire. Era cosa de Bianca, quien además creó una barrera a nuestro alrededor para cubrirnos de las pequeñas piedras que salían volando debido al choque.

La lucha entre los dos titanes apenas duró unos segundos antes de que Garchomp sacara ventaja y lograra golpear a su enemigo, mandándolo a estrellarse contra una pared. En esta ocasión, no parecía que fuera a volver a levantarse.

Mi amiga nos bajó al suelo mientras observábamos que la Garchomp caminaba hacia nosotros. No parecía furiosa, pero resultaba intimidante. Entonces, para mi sorpresa, vi que Gabite y Gible habían venido a nuestro lado y nos miraban con curiosidad.

Cuando la madre estuvo frente a nosotros, miró a Bianca y empezó a soltar algunos gruñidos suaves. Miré a mi amiga con expresión curiosa, esperando su traducción.

"Nos agradece haber protegido a sus crías." explicó mi compañera. Así se lo comuniqué a Aura.

-Ha sido un placer ayudaros, nos alegramos de que tu familia esté bien.- dijo la castaña mirando a la madre. Aunque estaba intimidada por ella, fue capaz de dirigirle una sonrisa.

Bianca le tradujo las palabras a la Garchomp y esta asintió hacia nosotros. Después, miró a sus crías y con un suave gruñido y un movimiento de cabeza, les indicó que era hora de volver a casa.

Gabite se apresuró en dirigirse junto a su madre, pero para sorpresa de todos, Gible no se movió de su sitio. Su madre lo miró con curiosidad, o esa sensación me daba a mí. El pequeño comenzó a soltar algunos gruñidos para comunicarse con ella, a lo que la Garchomp le respondió de la misma forma.

"¿Qué están diciendo?" le pregunté a Bianca mentalmente.

"Están discutiendo. Al parecer, Gible ha quedado sorprendido al verte luchar y quiere acompañarte en tu viaje. Sin embargo, su madre no quiere permitirlo porque dice que es demasiado joven." me informó mi amiga.

Me quedé bastante sorprendido ante aquella noticia. Si bien es cierto que esperaba capturar algún tipo dragón en la cueva, no esperaba que la oportunidad se diera tan convenientemente. Además, Garchomp es uno de mis Pokémon favoritos. Y también una causa de trauma debido a esos acordes de piano que lo acompañaban en la batalla final contra Cintia.

La conversación entre madre e hijo continuó durante un rato más, hasta que la mayor pareció suspirar. Inesperadamente, Gabite empezó a hablar con su madre a favor de Gible, o eso me tradujo Bianca.

-¿Qué está pasando?- me susurró Aura.

-Gible quiere acompañarme y su madre no lo deja.- le resumí también en susurros. Ella me miró sorprendida.

-Nunca deja de sorprenderme tu don para atraer a los Pokémon. ¿Seguro que no haces trampa usando tu habilidad especial?- se quejó dándome un ligero empujón, aunque por su sonrisa sabía que estaba de broma.

-Ya sabes que yo nunca haría eso.- contesté picando suavemente su costado, haciéndola reír por las cosquillas.

Entonces noté que había un extraño silencio. Miré a los Pokémon presentes y estos nos estaban observando con expresiones que iban desde un ligero sonrojo de Bianca hasta una sonrisa pícara de Gabite. Sentí cómo mi cara se calentaba por la vergüenza.

-Solo estábamos… da igual.- ni siquiera sabía como explicarle a unos Pokémon que estábamos bromeando, y tampoco me iban a creer. Al menos pude sonreír al ver que Aura también parecía avergonzada.

En ese momento, Garchomp me miró y empezó a proferir una serie de gruñidos. Aunque no podía entenderla, algo en mi interior me decía que quería saber si estaba dispuesto a proteger y cuidar de su hijo. Así me lo confirmó Bianca mentalmente.

-Te prometo que ayudaré a Gible a crecer sano y fuerte. Lo cuidaré con mi vida.- respondí con sinceridad mirándola a los ojos. Escuché a Bianca traducir mis palabras para la madre.

La dragona extendió una garra hacia mí, lo cual hizo que Aura se removiera inquieta, pero yo permanecí inmóvil. Entendiendo lo que quería, extendí mi mano y agarré su poderosa arma.

Por curiosidad, intenté formar un vínculo con la madre. Como esperaba, no podía sentir nada. Justo cuando estaba por soltarla, para mi sorpresa, logré notar una leve presencia. Sentí cómo ella se movía, también sorprendida.

-Así… res… el… ido…- escuché una voz grave en mi mente, pero no era clara. Después, el lazo se rompió y ambos abrimos los ojos para observar los del otro.

La madre asintió y se giró hacia su pequeño. Frotó su rostro contra el de él, lamiendo su mejilla con cariño. Siguiendo a su madre, su hermano también se despidió de Gible. Me resultó una escena conmovedora, y tras echar un vistazo a Aura noté que ella también los miraba emocionada.

Cuando terminaron de despedirse, madre y hermano me miraron y se giraron para volver por donde habían venido. El pequeño Gible gritaba despidiéndose de ellos mientras sus ojos se llenaban de lágrimas. Empatizando con él, me agaché a su lado y acaricié su cabeza.

-No te preocupes, te prometo que en el futuro volveremos para visitarlos.- dije a modo de consuelo. Pareció funcionar, ya que él asintió y se limpió las lágrimas.

-Entonces, ¿listo para convertirte en mi compañero?- pregunté sacando una Pokeball de mi mochila y poniéndola frente al pequeño. Este asintió sin dudar y chocó su cabeza suavemente contra la esfera, siendo absorbido por esta.

-Parece que ya tienes un nuevo amigo. Al final todo ha acabado bien.- comentó Aura mirándome con una sonrisa.

-Sí, es un alivio. Hemos tenido bastante emoción por hoy, será mejor que volvamos al campamento a descansar.- dije mientras soltaba un suspiro cansado.

Aura asintió y los dos emprendimos el camino de vuelta. Cuando salimos de la cueva nos recibió el cielo anaranjado del atardecer, lo cual me sorprendió. El tiempo había pasado muy rápido ahí dentro.

-¿Vamos a seguir entrenando aquí? Aún quiero fortalecerme más antes de enfrentar a Candela.- preguntó Aura cuando los dos estábamos sentados frente a la hoguera preparando la cena.

-Sí, yo también. Podemos quedarnos aquí unos días más y luego entrenar mientras cruzamos el Monte Ascua para llegar a Pueblo Lavacalda.- sugerí mientras le entregaba un cuenco de estofado a mi amiga.

Ella lo tomó sin decir nada, lo cual me pareció extraño. Luego, tomó una cucharada del plato y se la llevó a la boca. Tras probarlo, asintió y sonrió satisfecha.

-Eres un buen cocinero, eso es inesperado.- dijo mientras seguía comiendo.

-¿Tengo aspecto de mal cocinero?- pregunté alzando una ceja y fingiendo indignación.

-No, pero no esperaba que pensaras en otra cosa que no fuera entrenar Pokémon.- contestó ella entre risas.

-Bueno, hay otras cosas que ocupan mi mente además de los Pokémon.- contesté con una sonrisa. Entonces, reuniendo todo el valor que pude, le guiñé un ojo.

Ella me miró sorprendida, con las cejas alzadas, los ojos formando perfectos zafiros esféricos y la boca en forma de O. No se movió durante algunos segundos, pero después noté que se sonrojaba y agachaba la mirada.

-Eres un idiota…- murmuró mientras seguía comiendo ocultando su rostro.

Fue una suerte que no me mirara, o hubiera visto que yo estaba incluso más rojo que ella. Era el primer piropo que le dirigía a una chica de forma consciente y con la intención de hacerle saber que me interesaba. Mi interior se revolvía de manera nerviosa y mi corazón parecía querer salir de mi pecho.

Inesperadamente, Aura se levantó de su sitio al otro lado de la hoguera y se sentó junto a mí. Entonces, apoyó su cabeza en mi hombro y siguió comiendo sin decir nada. Me sorprendí un poco ante su iniciativa, pero me sentí feliz de tenerla junto a mí.

Cuando terminamos de cenar, recogimos las cosas y nos fuimos a nuestros respectivos sacos de dormir. Ambos estábamos agotados del día tan duro que habíamos tenido hoy.

-Buenas noches, Eric.- dijo la castaña mientras bostezaba. Sus ojos azules me miraron con calidez mientras se cerraban.

-Buenas noches, Aura.- respondí con una sonrisa.

Cuando sus ojos se cerraron y su respiración empezó a pausarse, solo entonces me permití acompañarla al mundo de los sueños.


Respondiendo reviews:

- Aspros D'Lars: Me alegro de que te haya gustado el primer capítulo ^^

Te confirmo que tengo la intención de finalizar esta historia y que todavía no va ni por la mitad, por lo que aún queda aventura para rato.

Y no te preocupes por Eric, cuando vayas leyendo los siguientes capítulos te darás cuenta de que comete errores como cualquier persona.

Para finalizar, te aconsejo leer esta historia en Wattpad, donde también la estoy subiendo. Podemos hablar por mensajes y comentarios y es mucho más cómodo.

Un abrazo ^^