El ahora nuevo grupo conformado por una alianza llamado "DoraLlumia" había quedado en partir hacia Erufu mañana por la mañana para una misión crucial: Conseguir la última arma elemental. Como era el territorio de Devan iba a ser una misión de riesgo. Todos se habían retirado a sus habitaciones, mientras Suneo y Gigante estaban en el pasillo esperando a que se desocupe el baño, Doraemon y Nobita estaban en el cuarto, todos habían ido a bañarse antes de ir a descansar, así que todos estaban en pijamas, claro, salvo Doraemon que no necesitaba usar una.

-Nobita- Dice el gato azul -¿Podrías quitarte por un rato la parte de arriba de tu pijama?-

-Uhhh... Está bien- El chico azabache accede y se quita la camiseta dejando revelar su torso y pecho, Doraemon mira el vendaje que tenía alrededor del hombro y parte del techo.

-También las vendas amigo- Nobita suspira porque ya sabía como reaccionaría el gato si se quitaba la venda, pero igual lo hace poco a poco. Doraemon queda impactado por la gran cicatriz que comenzaba desde su hombro derecho a casi cerca de donde estaba alojado su corazón. -Esto... Fue por lo que pasó en Shiroitoppu. ¿Verdad?- Pregunta Doraemon a lo que Nobita asiente con la cabeza.

-El payaso malvado que trató de lastimar a Lillie por órdenes de Devan y yo me interpuse para salvarla, casi me rebana el brazo entero. Menos mal que he mejorado la resistencia. ¿No?- Dice Nobita sonriendo nervioso

-Entonces lo que sentí no fue coincidencia- Nobita se queda confundido por lo que dice su amigo -Cuando estábamos en el Santuario del Agua, sentí un grave dolor en el hombro derecho, sentía como si me ahogara y mis fuerzas se iban. Pude sentir como te morías-

El azabache solo se sostiene el hombro con una mirada de tristeza -Lamento que hayas tenido que sentir eso. Estar en el borde de la muerte fue horrible- el chico solo se sienta en su cama -Mi cuerpo se heló rápidamente, mis lágrimas salían pero no podía gritar por el dolor y la sangre saliendo, sentía que la vista estaba apagándose y me salía más sangre de la boca mientras me costaba más respirar. La verdad fue una sensación que no quisiera volver a repetir- Nobita sostiene sus hombros temblando, Doraemon con pena se sienta a su lado. -Aunque... Si alguien que quiero vuelve a peligrar. ¿Lo haría de nuevo, sabes? Ya sea Lillie, o Shizuka. Sobretodo también a ti-

-No digas esas cosas, no puedes volver a hacer eso después de casi haber muerto. Tu vida es tan valiosa como las de todos nosotros, no lo digo porque eres el Invocado, sino porque me dolería verte morir, aunque sea por cuidarme la espalda. Prométeme que tendrás más cuidado la próxima vez- Dice Doraemon preocupado

-No sé si pueda prometértelo a estas alturas en un mundo de supervivencia pero... Trataré de ser más cuidadoso- Dice Nobita mirando a su compañero quién solo suspiró preocupado

-Parece que ya te has adaptado a este lugar. ¿No?- Dice Doraemon

-Siento que siendo un aventurero me ha ayudado bastante, he estado ocupado subiendo de nivel y de rango para por lo menos saber cuidarme y no ser una carga para el resto.- Nobita se levanta y se acerca a la ventana para ver el cielo estrellado. -Es la primera vez en mucho tiempo que me siento útil. ¿Sabes? Cuando hacía misiones complicadas como derrotar a un monstruo o una tan simple como llevar a un niño pequeño que se perdió en el bosque, se sentía bien cuando me lo agradecían. Y si aún no implicaba ninguna ganancia, nació de mi mismo ayudar a alguien. Porque eso dice Sakura: Un aventurero es el que ayuda a quien lo necesita-

-Por ahí escuché mientras cruzábamos por algunas aldeas sobre la historia de un aventurero espadachín joven que era parte de un grupo que se dedicaba a hacer misiones que incluso no le pagaban pero sonreía cada vez que ayudaba a otros, uno cuyo apodo es El Espadachín del Rayo- Doraemon mira de reojo a Nobita y este le contesta con una sonrisa sacándola la lengua mientras le guiña el ojo -Je. Pero claro, debí haber sabido que se referían a ti, tal vez eso me hubiera servido para entender tu situación real, pero no lo capté ya que no lo decían con tu nombre sino con ese apodo-

-¿Espadachín del rayo? Me gusta como se oye eso. Y sí, es que como dije, se siente bonito cuando te dan las gracias que se me hizo más habitual sin poder evitarlo- Dice Nobita rascandose la mejilla mientras muestra un rubor de orgullo. -Tal vez para mí en mi mundo era difícil estudiar o ser bueno en los deportes y por eso era del que menos esperaban en el vecindario. Pero aquí nació algo dentro de mí, creo que es la chispa del aventurero. La razón por la que no quería reunirme con ustedes aún era que sentía esto como una oportunidad de demostrarles que podía hacerlo.-

Doraemon vuelve a suspirar -Nobita, no tenías por qué demostrar nada en una situación como est...-

-¡Sí, sí tenía!- Interrumpe el azabache -Cuando tuve la pesadilla de mis malos recuerdos, pensaba que estaba sentenciado a ser nadie. Pero también recordé los buenos momentos, razón por la que no caí bajo la influencia de Devan. Pero de todos modos me sentía frustrado de auto reprimirme, y eso lo entendí ese día del bosque de los slimes.- Nobita aprieta el puño indignado -Todos se estaban esforzando y yo era el indefenso débil que se veía a sí mismo como una carga para todos. Después de todo, me lo recalcaban siempre ¿No? Que no podría llegar a tener una buena nota, que nunca podría haber hecho un home run sin hacer trampa. Que solo necesitaba "no arruinar" nada. Por una parte me ha dolido que todo lo que piensan de mí en mi mundo sea un hecho inevitable en los pensamientos de todos-

-Por el otro, siento que me duele porque es la verdad, he dado una mala imagen de mí mismo todos estos años que ahora a la gente le cuesta creer cuando me esfuerzo de corazón a veces. Creo que haber llegado a Illumia como un desconocido empezando desde cero me ayudó a ver lo que estaba mal en mí-

-Nobita- Exclama Doraemon con una mirada de tristeza a su amigo, se levanta de la cama y se acerca a él -Tomaste esa abducción como una oportunidad para mejorar, y eso no es malo. De hecho, admito que en ciertos momentos no te reconocía cuando luchábamos contra Rioku- El gato azul le toca la pancita a su amigo quien libera una risilla involuntaria -Incluso tu cuerpo ya no se siente como un flan rebotón- Dice sonriendo mientras Nobita ahora sí se rió por eso

-Ok, ok, admito que lo del flan me hizo reír- Ríe el azabache -Pero sí, desde que he decidido esforzarme incluso ya no me siento tan cansado al caminar, ni he necesitado tanto de mis siestas, mis reflejos y mi resistencia mejoraron. Aprendí a manejar la espada y golpear en caso que lo necesite, aunque comparado con Gigante, mis puñetazos no son muy fuertes. ¡Incluso hasta aprendí a nadar! Bueno, casi, si solo cuentas con el nado de perrito- Dice Nobita sonriendo apenado

-Tengo que darle las gracias a Kioji por eso, después de todo decidió ser maestro tuyo- Dice riendo el gato azul.

-Siii, al principio me costó DEMASIADO y quería tirar la toalla pero... Creo que las ganas de demostrar que sí podía y saber que Illumia estaba en problemas me motivaron a seguir intentándolo- Dice Nobita determinado -Este lugar me ha dado tanto, quiero devolvérselo, este era un mundo del cual quería escapar, pero creo que... Ahora lo siento como mi segundo hogar. Adoro mucho ser el Espadachín del rayo- El azabache nota preocupación en los ojos de Doraemon. -Pero, eso no quiere decir que no extrañe mi primer hogar, extraño a mamá y papá, también extraño mi casa. Extraño pasar los días jugando en el terreno baldío o dormir sobre los tubos de concreto. Hasta me cuesta decirlo pero, extraño hasta la escuela- Nobita solo se rasca la nuca nervioso porque hasta eso último extrañaba

Doraemon se dio cuenta que el haber pasado meses en Illumia cambió incluso el autoestima de Nobita, este era un mundo donde no lo conocían de nada a pesar que era como una especie de elegido, un lienzo en blanco para que un chico como él pudiese trazar su camino a su gusto. El tener que sobrevivir en un mundo de fantasía que llevaba incluso a chicos de su edad a trabajar de manera temprana arriesgando sus vidas había despertado el instinto de supervivencia que estaba dormido en Nobita, lo que explicaría su reciente mejora física, claro, no era un Sansón, pero comparado con su antiguo yo de hace meses, había crecido.

No había visto a Nobita tan feliz consigo mismo desde hace tiempo, aún se bajoneaba pero no tanto como antes, no lloraba salvo ciertas ocasiones y aunque aún era asustadizo, ya no lo era tanto. La verdad estaba orgulloso, pero Doraemon estaba también preocupado a la vez, todo esto que ha pasado había dividido el corazón de su amigo en dos: Su amor por la Tierra y su amor por Illumia.

Lo que le hacía temer un poco que él quiera quedarse luego de cumplir con la profecía del Invocado, después de todo, el chico se sentía como lo que quería desde un principio antes de todo lo de la invocación; un héroe, al menos, un aventurero notable y conocido por los Illumianos, aunque extrañaría a los que amaba y las cosas a las que estaba acostumbrado. Y si regresaba a casa, podría haber una mejoría que le ayudaría con su futuro, al menos en el físico, pero todavía tendría que esforzarse en lo académico. Y el haber probado el ser aventurero, el azabache sentiría algo de nostalgia al volver a una rutina "normal"


Si es así ¿Qué vida elegiría su amigo?

¿Volverá a ser Nobita? El chico de 11 años de una vida sencilla en el vecindario, durmiendo siestas y jugando con hilos sacando 0s

¿O preferirá ser El Espadachín del Rayo? El aventurero joven que viaja por Illumia haciendo misiones siendo enaltecido poco a poco por un mundo distinto


Doraemon también nota que Nobita tenía vendas en sus manos, le toma una de ellas y se da cuenta que había sangre fresca. -¿Estas son otras heridas? ¡Se te han manchado estas vendas!-

Nobita se apena y asiente -Tengo cicatrices y ampollas de practicar con la espada y con los puños, además de que una de cicatriz grande en cada palma por haberme enfrentado a una mantis gigante de hielo, ahora que me he enfrentado a Rioku, las cicatrices se abrieron un poco y se supone que debía dejarlas descansar y no apretar fuerte por un par de días, pero con los guantes de espadachín no se nota-

-¡¿QUÉ?!- Grita Doraemon anonadado

Shizuka entra a la habitación, tocando antes desde luego y ve al par, pero se asusta al ver la gran cicatriz en el hombro del azabache y las vendas con tonos casi rojizos por las nuevas manchas de sangre, solo se tapa la boca con sorpresa. -Oh, disculpen, quería saber como estaban ustedes-

-¡Hola Shizuka! Nosotros solo estamos hablando, haber estado separados por 4 meses nos ha puesto sentimentales- Dice Nobita sonriendo al ver a su amiga.

-Iré a traer a Gigante y Suneo para hablar, pero primero...- El gato saca de su bolsillo El Maletín del Médico y lo pone en el cama -Tengo que curarte y cambiarte esas vendas de las manos, también debo vendarte la cicatriz del hombro, esa parece la más reciente. Si vamos a ir todos, debes estar al 100%- Dice Doraemon a lo que Shizuka se acerca.

-Yo me encargaré de curar a Nobita, no te preocupes Doraemon, tú ve-

-Shizuka- Dice el azabache con un poco de rubor en las mejillas.

-Oh, de acuerdo, lo dejo en tus manos, mientras lo haces, aprovecharé para buscar a Suneo y Gigante para discutir algo importante que también deberías escuchar tú Nobita, ya vuelvo- El gato robot se retira del cuarto, mientras que Shizuka toma de la muñeca a Nobita para evitar lastimar sus manos y lo hace sentar en su cama cerca del malentín y comienza a quitarle los vendajes de las manos, Shizuka se queda perpleja por lo lastimadas y llenas de ampollas que estaban, también de la cicatriz grande que tenía en ambas palmas.

La chica de las coletas solo mira comprensivamente al chico y comienza a curar sus manos usando el apoyo del maletín, Nobita salta apenas un poquito por el dolor. -Me alegra mucho que estés esforzándote para aumentar tu autoestima después de todo lo que ha pasado, pero también debes tener cuidado y tomarlo con un poco más de calma, no quisiera que te lastimes más de lo que ya estás-

Nobita solo mira a un lado sonrojado por como la amiga de la que estaba enamorado le está curando sus heridas, pero siente un poco de dolor por las manos. -Auch, auch. S-s-sí lo sé, gracias por ayudarme con las heridas, Shizuka-

La chica solo sonríe -No hay de qué- se detiene un momento para ponerse algo triste, pero decide ser honesta -¿Recuerdas que me preguntaste cual era mi mayor miedo que se materializó por culpa de Alessandra?-

-¡Oh, es cierto! ¿Cuál era?- Pregunta Nobita confundido

Shizuka solo recuerda ese momento en donde una versión corrupta de su amigo estaba tratando de hacerle daño, convertido en un sirviente fiel al Rey Demonio, lo que hace que ella mire a los ojos al azabache

-Te vi a ti Nobita, una versión tuya dominada por el Rey Demonio, con la ropa de espadachín que tienes tú pero de colores más apagados, no me reconocías, querías acabar conmigo-

Nobita se sobresalta asustado -¡Pero nunca te haría daño de esa manera!-

-Eso lo sé, hace un tiempo me imaginaba que pasabas muchas cosas horribles en Akuman y que todo eso te llevaría a ser dominado por ellos, la verdad...- Shizuka sigue curando las heridas mientras sonríe con dulzura -Mi miedo era perderte y tú significas mucho para mí ¿Sabes?-

Nobita no puede evitar volver a sonrojarse, siempre había soñado con ese momento en donde su gran amor le dijera esas cosas melosas, aunque lo curioso es que por más bonito que sintió eso, su reacción era menor de lo esperado, lo que confundió al azabache un poco pero no le dio importancia por ahora. -¿De verdad me extrañaste?-

-Claro que sí, esa pregunta sobra- Ríe la chica de las coletas mientras vendaba las manos del espadachín con vendas nuevas mientras suelta un ligero rubor. -Ese era un miedo que había surgido de lo mucho que estaba preocupada por ti y que crecía cada día que estábamos alejados, eres un gran amigo para mí, puede que a veces me enoje por cosas mínimas, pero no te dejaría de lado por nada-

Al terminar, Shizuka mira triste la gran cicatriz del hombro de su amigo pero comienza a vendarla con vendas sacadas del maletín -Me hace feliz ver que no has dejado de ser el Nobita que se preocupa por los sentimientos de los demás y quieres proteger esos sentimientos, pero también ten más cuidado contigo mismo ¿Ok? No quisiera que vuelvas a pasar por lo que pasaste y que por eso obtuviste esa cicatriz, me pone triste saber que tendrás que vivir con eso el resto de tu vida-

-Muchas gracias Shizuka, lo tendré en cuenta- Dice el chico azabache aún ruborizado mientras que se rasca la nuca, la chica solo lo veía sonriendo con un rubor en sus mejillas.

El ambiente estaba tornándose adorable hasta que Doraemon entra con Suneo y Gigante. -Bien chicos atención, ya que estamos todos, debemos discutir sobre el tema del Proyecto ISEKAI-

-¿Proyecto ISEKAI?- Pregunta Nobita mientras se vuelve a colocar la camiseta de la pijama

-Lo malo es que aunque tenemos las armas elementales del rayo y la luz, no pudimos conseguir los cuadernos de esos santuarios.- Dice Suneo cerrando la puerta del cuarto

Gigante cruza los brazos molesto -¿Y no hay como entrar de nuevo a esos santuarios para conseguirlos?-

-Me temo que no- Responde el enano.

Nobita al oír las palabras "cuadernos" y "Proyecto ISEKAI", recuerda lo que le dijo Hanya cuando estaba en el limbo y se sobresalta, lo que Doraemon se da cuenta.

-Probablemente no lo sepas Nobita, pero te explicaré sobre lo que descubrí desde el primer santuario elemental, verás...-

El azabache interrumpe al gato azul -"Cuando todas las notas estén juntas y descifradas por la mano del futuro, sabrán sobre el Origen y una puerta"- Lo que dijo el chico de las gafas dejó confundidos a todos sus amigos.

-¿Desde cuando eres un fisiológico?- Pregunta Gigante confundido

-Creo que quisiste decir "filósofo"- Dice Suneo indiferente.

Nobita se sobresalta -¡Creo que ya lo entendí!- el chico de las gafas se levanta de golpe, se acerca a su bolso y empieza a buscar en este.

-¿Qué estás buscando?- Dice Shizuka curiosa

-Creo que puedo ayudar con eso- El azabache saca los dos cuadernos de los santuarios del rayo y de la luz -¡TARÁ!- Todos los demás se quedan perplejos, sobre todo Doraemon. -Los encontré en los santuarios, se veían como si fueran un tipo de invento de los tuyos, traté de leerlos pero no entendí nada de lo que estaba escrito en ellos, así que decidí guardarlos para dártelos cuando nos encontráramos.- Dice Nobita sonriendo

Doraemon sonríe también -¡Buen trabajo Nobita!-