El dúo se acercó al edificio del ayuntamiento, escondiéndose detrás de unos vehículos que no habían sido demasiado dañados por el espadachín. La policía había sido útil esta vez y hecho un perímetro de varias manzanas alrededor para evitar que gente curiosa se acercara y corriera más peligro, evacuando a casi todos en esa zona porque según los testimonios, el sujeto seguía adentro. Detrás de una patrulla de policía volcada, ambos miraron hacia el edificio silencioso. Henry esperaba que la tranquilidad se debiera a que todas las personas habían logrado huir o los que quedaban estaban escondidas, en lugar de la otra posibilidad. Se estremeció de sólo pensarlo.

—Está bien... ¿cómo hacemos esto? —Kid Danger preguntó en voz baja a su amigo junto a él.

—No sé, pensé que ahora eras el jefe —respondió Ray con sarcasmo.

Henry resopló con frustración a su mentor.

—¡Este no es el momento para peleas insignificantes, amigo, vamos! —dijo en voz baja.

Ray resopló suavemente pero asintió.

—¿Qué crees que deberíamos hacer? —le preguntó a su joven ayudante.

—No deberíamos enfrentarlo directamente, creo que podríamos tomarlo por sorpresa atacándolo desde diferentes lados —sugirió Henry—. No puede luchar contra nosotros dos al mismo tiempo.

Ray asintió, sonriendo porque le gustaba ese plan.

—Bien, llamaré su atención y tú lo atacarás por la espalda.

—Entendido... Pero primero debemos descubrir en qué piso está.

Henry encendió el enlace de comunicación de su traje, esperando escuchar la voz de Charlotte a través del dispositivo, pero se decepcionó un poco cuando fue Jasper quien le respondió.

—¿Qué pasa amigo? ¿Alguna pista del fenómeno?

—Todavía no... ¿por qué respondes? ¿Dónde está Charlotte?

—Fue al almacén con Schwoz para encender la máquina, ya encontraron las coordenadas correctas... o algo así, creo.

Henry suspiró. No es que desconfiara de Jasper, pero... hubiera preferido que Charlotte le echara una mano con esto, no porque ella le gustará más o algo así, pero ella era más competente y tenía más experiencia, además que ella...

—Dile que regrese a su lugar de trabajo ahora mismo —ordenó Ray, interrumpiendo sus pensamientos, a veces le ocurría, distraerse pensando en su amiga—. La necesitamos para algo.

—Necesitamos que se quede al lado de Schwoz y se asegure de que no complique más las cosas —reprendió Henry, uniéndose a la conversación—. ¿Quieres otra versión más loca de uno de nuestros villanos caminando esparciendo el caos por ahí?

Ray resopló y se cruzó de brazos en señal de derrota.

—¿Necesitan ayuda? ¡Yo puedo ayudar! —Jasper ofreció con entusiasmo.

Henry se sintió mal consigo mismo por rechazar su oferta sincera y dispuesta, pero Charlotte tenía una mejor comprensión para ciertas tareas y aunque sabía que ella iría a ellos si hacia que Jasper la llamara, no quería arriesgarse a que algo más apareciera en su ciudad porque ella no hubiera estado supervisando a Schwoz.

—Solo mantén la línea abierta para que escuches si nos metemos en problemas, entraremos —optó por pedirle.

Jasper se dejó caer sobre la consola con una ligera decepción, pero asintió.

—Está bien, haré eso.

—Gracias.

Tan silenciosos y sigilosos como pudieron, entraron al edificio y comenzaron la búsqueda del hombre.

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Mientras tanto, en el almacén de la Cueva, Schwoz le estaba dando a la máquina los últimos arreglos bajo la atenta mirada de Charlotte, quien tenía una tableta en sus manos que contenía las coordenadas. Si hacían todo bien -lo cual debían hacer porque ella supervisó hasta el último detalle- la máquina abriría una brecha hacia el mundo del que procedía el espadachín telepático.

—Está listo —anunció Schwoz, girándose para mirar a Charlotte en busca de más órdenes.

La chica asintió y bajó la tableta para caminar y quedarse al lado de Schwoz.

—Está bien, debería ser seguro abrir un portal ahora.

Schwoz asintió y encendió la máquina mientras Charlotte apretaba con más fuerza un láser aturdidor que había tomado del inventario de los chicos. Era por pura seguridad, después de todo no sabía quién más podía aparecer además de ese loco.

Juntos observaron en silencio expectante cómo la brecha se abría lentamente, haciéndose más grande y actuando como una ventana para mirar a otro mundo. Por lo que pudieron ver, era una especie de... depósito de chatarra. Todo parecía estar cubierto por montones de cosas metálicas inútiles. La vista decepcionó un poco a Charlotte, por lo que había visto del sujeto, parecía provenir de un lugar interesante, había esperado algo menos deprimente.

—¿Estás segura de que las coordenadas eran correctas? —preguntó Schwoz.

Charlotte revisó la tableta nuevamente y asintió, levantando los ojos hacia el portal nuevamente.

—Sí.

Dejó la tableta sobre la máquina y caminó hacia el portal con cuidado y cautela, deteniéndose a solo unos pasos de distancia, con el arma aún sujeta con fuerza. Estiró el cuello pero resopló suavemente porque no podía ver nada destacable y no iba a cruzar sin tener idea de qué había exactamente al otro lado. Estaba a punto de volverse hacia Schwoz y hablar con él cuando escuchó voces acercándose.

—Su Majestad, no se acerque a eso, no sabemos que puede ser —dijo una voz masculina.

Una voz que reconoció aunque sonaba más grave.

—¡Podría haberlo utilizado para escapar! —una voz femenina respondió en un tono desesperado.

También una voz ligeramente familiar.

—Está bien, pero déjame ir primero, esto también podría ser una trampa y no podemos arriesgarnos a que te pase nada —suplicó la voz masculina.

—¡Si no recuperamos esos archivos antes de que él haga algo con ellos, mi planeta estará en riesgo! —se lamentó la joven.

—Lo atraparé antes de eso, confía en mí, linda.

Charlotte entrecerró los ojos mientras movía la cabeza de un lado a otro, pero todavía no podía ver a ninguna de las personas hablando. De repente, alguien apareció al otro lado sorprendiéndola y haciéndola saltar hacia atrás con un chillido de sorpresa. Pero no olvidó el arma que tenía y la levantó mientras lanzaba una mirada sorprendida y confundida al joven desde el otro lado. Estaba vestido con leggins y botas negras, una túnica marrón sostenida por un cinturón y una capa marrón. En sus manos empuñaba una espada láser verde pero no fue eso lo que la dejó atónita. Esas fueron sus características. Pelo rubio oscuro ondulado y ojos marrones, un rostro que reconoció pero que parecía un poco mayor. Ese era Henry, más adulto, mirándola de una manera igualmente estupefacta.

—¿Hen? ¿Qué ocurre?

Esa voz rompió el hechizo de aturdimiento que los retenía, pero Charlotte se sobresaltó nuevamente cuando vio que la joven finalmente hacía acto de presencia.

Era ella. O una versión ligeramente mayor de ella. Su ropa era botas negras, pantalones anchos grises con cinturón, una túnica blanca con mangas anchas pero puños angostos y su cabello estaba atado en varias trenzas que estaban enrolladas en dos moños. Llevaba un arma que parecía una versión futurista de las de su mundo.

—¿Que...? —murmuró la otra Charlotte, luego alzó la voz—. ¿Esa soy...?

—Tú —terminó el otro Henry por ella, quien había bajado su espada láser.

Envió sus ojos a él y luego a la otra Charlotte, cuyo agarre del arma se había aflojado debido a la impresión. Pero Henry recuperó sus sentidos, entrecerró los ojos y volvió a levantar su espada con ambas manos, colocándose frente a su Charlotte como protección.

—Quédese detrás de mí, Su Majestad, esto podría ser una trampa —ordenó, endureciendo la mirada.

—¡No! ¡Esto no es una trampa! —Charlotte aseguró, levantando ambas manos en señal de paz.

Henry la miró con sus ojos entrecerrados en sospecha, claramente todavía sin creer una palabra. La Charlotte detrás de él parecía tener más curiosidad que miedo, pero parecía estar evaluando la situación antes de tomar una decisión.

—Escucha, no es ninguna trampa, solo estábamos tratando de devolver a un hombre a tu mundo, ¿quizás lo conoces? ¿Alto, cabello rubio, mal genio, con una espada láser naranja? Atacó a personas aquí —explicó Charlotte.

Hasta entonces, se habían mostrado razonables y dispuestos a escuchar antes de actuar. ¿Quizás eran buenos? Si no, podría ordenarle a Schwoz que cierre el portal. La otra Charlotte se animó ante esa descripción y dio un paso al costado de su protector.

—Eso suena como él —comentó ella.

Henry le envió una mirada de sorpresa a su acompañante.

—¿Le crees?

La otra Charlotte le envió una mirada apreciativa a la más joven.

—Ella no parece estar mintiendo —observó—. ¿Qué te dicen tus instintos? —le preguntó a su amigo.

Henry cerró los ojos mientras ponía una expresión concentrada en su rostro. Después de unos segundos, los abrió pero su mirada era más suave ahora.

—No siento que ella nos esté engañando —respondió.

Bajó su espada láser pero no la apagó.

—¿Quién eres y por qué te pareces a ella? —le preguntó a la chica.

Sintiéndose más tranquila, Charlotte les sonrió.

—No me parezco, soy Charlotte Page, y el de allí es mi amigo, Schwoz —se presentó, señalando detrás de ella a Schwoz que los saludó con la mano.

—¿Por qué te ves y te llamas como ella? —Henry preguntó, señalando con la cabeza a su compañera.

Entonces miró por encima de su hombro a Schwoz.

—¿Por qué hay un Schwoz ahí también?

Luego miró con curiosidad al portal.

—¿Y por qué nos miras a través de este... portal?

—Este es otro universo, ¿no? —la otra Charlotte dedujo, sonriendo emocionada.

—Sí —confirmó con una sonrisa su contraparte—, estábamos tratando de comunicarnos con el tuyo para tener un lugar donde enviar al loco de la espada láser una vez que mis amigos lo atrapen —explicó.

—¿Otro universo? ¿Es eso posible? —Henry preguntó, desconcertado, mirando a su amiga.

—Confía en mí, he estudiado sobre eso —respondió ella, poniendo una mano sobre su hombro.

Ella le sonrió alentadoramente y él suspiró pero apagó su espada láser, relajando su posición de lucha, aceptando sus palabras sin mucha oposición.

—Si tú lo dices...

Charlotte adulta le dedicó una dulce sonrisa que hizo al Henry adulto ruborizarse ligeramente antes de volver a mirar a la otra Charlotte más joven.

—Ese sujeto del que hablas, nosotros lo estamos buscando —comenzó a explicar la joven—. Se llama Drex, es un criminal muy peligroso, se robó algo de mucha importancia y debo recuperarlo antes de que lo utilize para sus planes.

Charlotte notó que la joven estaba siendo sincera, y después de haber visto como era ese hombre y como eran estos dos, parecía bastante claro que eran los buenos. Aún así, no podía dejar que pasaran a su universo así nada más, al menos quería una explicación más detallada de ellos.

—De acuerdo, pero antes de dejarte poner un pie aquí... ¿te importaría explicarme la situación con más claridad?

La Charlotte mayor asintió y se humedeció los labios para un rápido informe.

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Y así nos empezamos a introducir más en el otro universo, ¿cómo será la vida de los otros Charlotte y Henry? ¿Qué quería Drex?

Más adelante se irán contestando las preguntas.

Hasta la próxima!