Chapitre 7

Amour Plastique

Dans Mon Esprit Tout Divague

La primera semana después de vacaciones fue dura. Después del incidente con Lila y todos sus amigos, lo mandaron al psicólogo escolar. Sus madres se quedaron con él unos días, pero debían viajar por trabajo y lamentaban no poder estar para él en su primera cita.

—Haremos videollamada en la noche para decirnos cómo te sientes, ¿de acuerdo?— Emily le dio un beso en la frente. Nathalie le dio una en la mejilla.

Su primera reunión fue el viernes, media hora antes de que acabaran las clases.

No era ajeno a ir al psicólogo, de niño tuvo que ir. Su padre murió siendo él muy pequeño, apenas con cuatro años recordaba poco y nada. Lo recordaba en cama, enfermo, siempre dormido y con su madre diciendo que tuviera cuidado al abrazarlo porque le dolía. Adrien unos días de sol, jugando con su padre en la playa y en un jardín. Recuerda una Navidad abriendo regalos. Recuerda a todos llorando alrededor del féretro y él abrazado a su mamá al decirle adiós a su papá y perderlo bajo tierra.

Tiempo después, Natalie llegó a su vida y se volvió su mamá. Algunos niños le dijeron que era raro por tener dos mamás (como eres raro es que se fue tu papá) y es ahí dónde tuvo que ir al psicólogo.

— ¿Sabes que significa que tengas una nueva mamá?

— Los niños dicen que es raro. Pero…mi mamá es feliz con Natalie, creí que era bueno.

— ¿Y tú eres feliz con Natalie? ¿La quieres?

— Si —asintió con su cabecita—. Mamá volvió a llevarme a la playa, y a jugar. Natalie dijo que me llevaría a Disneyland en mi cumpleaños. También me lee al dormir, como papá antes…

—¿Él te quería mucho?

—Si. Me lo decía siempre, antes de dormir.

— Tienes mucho amor, Adrien. Tus sentimientos de felicidad son buenos. Y eso nunca es raro.

Fue sanador que alguien le dijera que no importa cuanto te molesten los niños malos, él tiene que hacerles frente, defender y cuidar todo lo bueno que hay en su vida.

Esperaba que esa ocasión fuera igual de buena. Temía que el llevarlo a la psicóloga fuera un pretexto para culpar a él de lo que había pasado con Lila. No fue así.

Lo primero que le aseguró la psicóloga es que Lila no tendría sus sesiones con ella, así no se contaminaran sus pláticas ni resultados. Se sintió aliviado y soltó todo lo que tenía. Lloró como lo había hecho en Londres al darse cuenta que todo había terminado. Lloró más al perder a casi todos sus amigos.

Las pláticas con ella le hacían mucho bien. Incluso no le reprendió por el día que se fugó.

— No apoyo que faltaras a clase, pero te alejaste de tus sentimientos negativos y buscaste refuerzos positivos.

— Si, Marinette y sus amigos me ayudaron mucho.

— Háblame de ellos.

Siguió hablando de sus nuevos amigos en las siguientes sesiones. Le comentó que quería presentarlos con Nino, Nathaniel y Alix, pero que no se ha podido hacer por los exámenes y horarios.

— ¿Volviste a tocar el piano?

— Si, quiero volver a intentarlo. Creo que me rendí muy rápido. ¿Cree que es buena idea?

— La música y el arte siempre son una buena idea. Pero sobre todo, debe ser porque te guste y no por querer encajar con tu nuevo grupo de amigos. No te esfuerces.

— No, la verdad es que no me han hecho ningún comentario de que yo no haga nada parecido a lo de ellos. Pero…me inspiran para hacerlo.

Cuando salió de su última cita, regresó al salón para ir por su mochila. Se dio cuenta que dejó un libro en el consultorio y regresó con la psicóloga. No tocó, no entró al ver la puerta entreabierta, la otra psicóloga estaba conversando.

— ¿Lila dejó de asistir?

— Si. He llamado a su madre, pero ella también siempre encuentra algo para excusarse. El director se ha intentado comunicar con su madre pero es lo mismo— suspiró—. Solo ha venido dos veces y creo me contó mentiras.

Adrien se alejó, sin su libro y con un nudo en el estómago.

Une Fleur, Une Femme

Se detuvo en Jagger antes de llegar al colegio. Quería un café y había prometido a sus amigos que pronto les llevaría pan, pensó que ese viernes era un buen día para cumplir esa promesa. Los planes se detuvieron al ver a Marinette ahí . Sola, sentada al fondo de la cafetería, con la mochila suplantando a una almohada.

— Milady.

Marinette alzó la cabeza al reconocer ese mote, solo una persona le llamaba así. Adrien, con un abrigo negro y un gorro de lana combinando con su atuendo, le sonreia mientras se sentaba frente a ella. Marinette acomodó sus coletas y esperaba que no se le haya corrido el delineador.

— Buenos días, Adrien. ¿Escapando de clases? — El tono de voz de Marinette no era el usual, se escuchaba apagada. Adrien quería creer que era por estar adormilada, a las siete y media muchos sonaban así.

— Vine por café y pan para mis amigos — tenía la bolsa en la mano pero el café aún lo estaban preparando—. ¿Tù qué haces aquí?

— Creo que yo escaparé de clases— se tapó los labios y bostezó. Sus ojos azules se toparon con los curiosos ojos verdes de Adrien, veía venir una pregunta sobre el porque se escaparía, pero ella fue más rápida— ¿Has ido a Lille?

— ¿Eh? No.

— Dicen que es bonito. Hay algo así como un Notre-Dame. ¿Quieres ir?— levantó el rostro de la mesa y mostró esa contagiosa sonrisa.

— Por qué no. ¿Cuándo vamos?

— Ahora.

— ¿Qué?

La chica se rió de la incredulidad de Adrien. "¿Es en serio?" preguntó él y ella respondió con un "Por supuesto". Era claro que él se debatía cómo y qué responder. Por los tartamudeos de Adrien, Marinette supo que era la primera vez que le proponían escaparse no solo de clases, sino salir de la ciudad de repente.

— ¿Tienes que ir a dejarles el pan a tus amigos? — hizo un puchero.

— No, no saben que les voy a llevar pan— el puchero triste se volvió uno con más chantaje y esperanza. Adrien suspiró. Siendo sincero, no tenía mucho de dónde negarse. No tenía exámenes, ni presentaciones o algo que arrepentirse si faltaba a clases, al contrario, sabía que sería un día como cualquier otro, aburrido. Sabe que irse con Marinette a cualquier otro lado es más interesante y nada lamentable — Bien, vamos entonces.

— ¡Si! — saltó de la silla y tomò a Adrien de la mano para llevárselo— ¡Vamos, vamos, antes de que te arrepientas!

— ¡Espera, mi pedido!

Corrieron para tomar el viaje más próximo hacia Lille. Una vez dentro del tren, tomaron café y comieron el pan como desayuno. Hablaron, compartieron música y se mostraron las pantallas de sus celulares para ver qué es lo que había exactamente en Lille, pero el calor y sus estómagos llenos los empezaron a adormecer. Marinette se recargó en el hombro de Adrien y él no tardó en seguirla. Mejor descansar un poco antes de andar por la ciudad dónde no tendrían rumbo ni planes.

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Dans Ton Cœur Roméo

Lille los recibió con el mismo aire frío que dejaron en París. Marinette se acomodó su abrigo rosa y alisó su falda de tablones negra al bajar del tren. Adrien se ajustó el gorro y ató las agujetas antes de emprender el camino.

— De acuerdo, Milady, ¿dónde quiere ir primero?

Marinette le tomó del brazo y salieron a pedir al autobús que les llevaría al destino que habìan más o menos trazado antes de quedarse dormidos. Sería un recorrido totalmente turístico, irían al centro de la ciudad como cualquier viajero.

El aire frío no se irìa pero habìa salido un agradable sol que ilumina cada rincón de La Grand Place. Todo a su alrededor, cada edificio y pequeño negocio perdido por ahí tiene esa estructura histórica, pintoresca y encantadora que la ciudad ha mantenido intacta desde sus tiempos medievales. Por no ser ni las once de la mañana, el lugar no estaba lleno de personas, sin amontonamientos en los edificios ni las calles; esencialmente extranjeros que se identificaban en los murmullos en otros idiomas. Como travesura, se colaron en un grupo que iba de excursión con un guía, escuchando un poco de lo que iba explicando de los edificios, de la historia del lugar de cada lugar, de fechas y momentos importantes. Hubieran seguido ahí, de no ser porque el guía hablaba en inglés y a Marinette le costaba seguir el ritmo rápido y acelerado de su voz y explicaciones.

— ¿Cuantos llevas? — preguntó Adrien. Al separarse del grupo, Marinette corrió a una de las cafeterías que tenía las mejores reseñas para comprarse un moka caliente, con carga extra de café. La chica soplaba de su bebida, con la clara intención de no contestar aquella pregunta, en términos sencillos: haciéndose la loca, pero la insistencia de Adrien en ese largo Marinette hizo que a murmullos dijera un cuatro con este—. O sea, el último día.

Claro musitó en una sonrisa y volteó la vista, ignorando la mirada de Adrien. Lanzó un chillido y tomó la mano de Adrien para correr hacia el punto más concurrido en ese momento y que seguramente siempre debía ser en la ciudad: la Colonne de la Déese.

— Aquí tienes— le extendió a Adrien una moneda que sacó de su abrigo. Él se rió.

— No estamos en Italia.

— ¡Es una fuente! Todas conceden deseos.

— ¿Quien dice?

— La ciencia.

Soltó una carcajada por la gran seguridad de la chica.

Al acercarse, Adrien vio que Marinette no era la única persona que creía en lo que ahora sabía era La Teoría de las Fuentes de los Deseos. A los pies de la Diosa, hay monedas de todos tamaños y de diferentes lugares del mundo. Marinette cerró los ojos, apretó la moneda en sus manos, sobre su corazón, tardó unos segundos y lanzó la moneda al agua. Volteò a Adrien con una sonrisa que se desdibujó al verlo aun con esa sonrisa burlona y la moneda en su mano. "Ya, pide tu deseo". Él suspiró y le pidió un momento para pensar en su deseo. A prisas no se le ocurría nada, pero la sonrisa animada y esos ojos soñadores que le daba su amiga le hacían cosquillas en el pecho. No sabe exactamente qué es lo que desea, pero sí sabe que en ese momento quiere volverse un creyente.

Lanzó la moneda después de meditar su deseo.

— ¿Qué deseaste?

— Ir a comer — le dio la espalda para que no viera su sonrisa juguetona.

— ¡Ese no era un deseo!— lo persiguió y le dio jalones en el brazo para que le dijera que era.

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Je Ne Pense à Toi Que Quand Le Jour Sombre,

Que S'abattent Sur Moi

— Entonces ella es Marinette.

— Si.

La maestra de historia no pudo llegar a la escuela, tuvieron hora de estudio libre, lo que significaba para la mayoría hora libre. Nino y Nathaniel se sentaron juntos y entre viendo Instagram se dieron cuenta enseguida de que Adrien estaba publicando fotos. No les tomó por sorpresa que faltara, últimamente lo estaba haciendo seguido, lo que les sorprendió fue que estuviera en Lille y postea toda su travesía.

— ¿La conoces?

— Mh, de lejos— respondió Nathaniel—. Es amiga de Marc. Apenas y le he dicho hola.

— Es linda.

— ¿Quién es linda?

Alya llegó recargándose en la espalda de su novio para poder ver la pantalla de su celular. Nino se puso rígido, todas las cuentas de Adrien eran nuevas, del colegio solo seguía a Nino, Nathaniel y Alix, las demás personas del salón las tenía restringidas. Alya se enteró de eso en ese momento, sin que se lo explicaran.

Había fotos de Adrien solo, del café que había comprado, de los edificios y un par con una chica de coletas. Una de esas fotos, era la selfie que se habían tomado en La Grand Place, alejados de la fuente para que la Diosa saliera en todo su esplendor.

— ¿Es de hoy? ¿En serio está en Lille? — Nino dijo ajá y la sorpresa de Alya no se fue— ¿Sabían que iría? — Nathaniel dijo no.

—No, lo que creí que pasaría es que nos traería pan— Nino se quejó ofendido de repente y Alya no entendió eso.

El cambio de Adrien durante el transcurso de las semanas fue gradual, pero ahora parecía otro. Con sus amigos seguía siendo el mismo, pero se la pasaba pegado al celular, soltando risas entre lo que parecía ser mensaje tras mensaje, con los audífonos a cada rato y cantando canciones que no estaban en el top diez en cada silencio que se asomaba en los salones; era una tontería, pero las uñas siempre las tenía pintadas de diferente color. Alya era quien más lo notaba, no podía dejar ese lado de preocuparse y estar al pendiente de los demás, aunque estuviera aún enojada con Adrien, sentía ese malestar de que estuviera saltándose clases para irse a pasear a otra ciudad. ¿Por qué Nino y Nathaniel no se veían inquietos de que su mejor amigo estuviera con una extraña?

La pantalla se actualizó y ahora había una mesa llena de comida, seguida de fotos de ambos chicos probando los platillos. Alya preguntó quién es esa chica Marinette, y antes de que Nino soltara una explicación, Nathaniel contestó.

— Su amiga. ¿Ya no puede tener amigos?

— Si, pero no una que lo haga faltar a la escuela.

— Ah, te preocupas por él— Nathaniel sonrió con sarcasmo—. Bueno, el lunes le puedes decir eso a Adrien, seguro que te tomará en serio ya que eres su ¿amiga?

— Nath — Nino intervino, sabía que se estaba enojando.

Alya le sostuvo la mirada a Nathaniel, con un repentino arrebato de que le estuviera encarando de ese modo. Está poco acostumbrada a que los demás la reten y la provoquen. Sobre todo, está enojada que le estén diciendo en pocas palabras no te metas. Lo peor es aceptar que Nathaniel tiene razón.

— Que haga lo que quiera — con eso Alya se fue con las chicas.

Nino le tomó la mano a su novia y le murmuró para almorzar juntos, después volteo a Nathaniel y le entrecerró la mirada, un regaño silencio mientras el chico suspiraba largo y poco arrepentido.

— Ya sé, es tu novia,blah blah. Pero ¿para qué se mete con lo que haga Adrien?

— Porque le importa aunque se haga la dificil.

— Lo demostraría más si no le dijera todos los días a Alix que no se vaya a quedar a solas con él.

Nino resopló, ninguno de los dos se lo puso fácil.

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Mes Tristes Démons, Dans L'abîme Sans Fond

De una página de Internet, sacaron un Diez Cosas Que Hacer Cuando Vas a Lille. Fueron haciendo de todo un poco mientras caminaban y conversaban sobre lo cotidiano. Marinette sobre todo contaba anécdotas con sus amigos, de la escuela y en cómo ayudaba en la panadería. Adrien hablaba igual de sus amigos, desde cuando los conocía y las tonterías que habían hecho.

Sus pasos llegaron a las calles dónde dicen que suele haber vendimia y fue grato ver que encontraron una. Carpas de libros usados y nuevos, ropa artesanal, accesorios y dulces. Marinette tomó la mano de Adrien y corrió para curiosear.

En los libros se tardaron un rato, hablaron de cuales habían leído y cuáles eran sus favoritos. Ya sabían que les gustaba la magia y fantasía, aunque Marinette prefería algo de romance y Adrien se inclinaba por la aventura. Hicieron un reto:

Adrien escogería un libro para Marinette y viceversa, tenían un mes para leerlo, sino tendrían un castigo. Trato hecho, se apretaron las manos para cerrar el trato. Después de comprar los libros se la pasaron probando dulces que les ofrecían y después los compraban, tuvieron que buscar agua al quedar empalagados. Sin darse cuenta se habían separado por un momento y Adrien fue el que regresó sus pasos para buscar a la chica, la cual encontró rápidamente en una carpa de lo que parecía ser un puesto de accesorios de segunda mano. Marinette estaba fascinada.

— ¿Encontraste algo?

— Si, mira — era un prendedor de una catarina, de plata, con unas piedras rojas y negras como las motas del insecto.

— ¿Te gustan las catarinas?

— Las amo, son mi animal favorito — Adrien sonrío— ¿Cuál es tu animal favorito?

— Los gatos.

— ¡Oh! — ahí al lado había un prendedor de gato negro; era más pequeño que la catarina y solo el rostro, los bigotes eran plateados y con dos piedras verdes como ojos.

Adrien tomó los dos prendedores y preguntó al dueño de la carpa cuanto era por los dos. Marinette iba a sacar su cartera, pero Adrien fue más rápido y pagó por ambos.

— ¿Qué? No, deja te doy…

— Es un recuerdo de mi primera escapada — le puso el prendedor a Marinette en su abrigo. Ella soltó una carcajada y le apretó una mejilla con un ¡Gracias!- Espera, esto no es un prendedor.

— ¿A ver? Oh, es un arete.

Adrien jugó con el arete en sus dedos, alzó los hombros para restarle importancia y decir que aún así podía usarlo como un prendedor en su mochila, pero sus ideas fueron ahuyentadas al ver que en su amiga se dibujaba una malévola sonrisa, hasta se le podían ver unos cuernos salir de su boina. Sumó dos más dos en tiempo record.

— Ni creas.

— ¡Vamos! ¿Por qué no?— Adrien retrocedió unos pasos para alejarse de ella— No duele, es rápido.

— Ah, qué hambre.

— ¡Adrien!

Se vio correr a dos adolescentes por todo el fin de la calle.

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Qui Es-Tu ?, Où Es-Tu ?

Después de correr, de que Adrien guardará el arete en su mochila y que Marinette dejará de cantar por favor, por favor, por favor para buscar un lugar de perforaciones, ambos se cansaron y decidieron que en verdad era hora de comer. Encontraron un restaurante local y era perfecto porque querían probar esos platillos que se suponen que son típicos. Welsh, Carbonade Flamande y Flammukuchen con un vaso de refresco cada uno al no poder tomar cerveza. Tomaron fotos y Adrien pudo captar el momento en que Marinette tenía un tenedor con un suculento hilo de queso.

— Esto es delicioso — se llenó la boca de nuevo en cuanto lo dijo.

Adrien estuvo de acuerdo y con eso fue que el Welsh se acabó primero. Ahora que estaban sentados, descansando, que ya estaba más entrada la tarde, Adrien sentìa que ya era hora en que podía despejar esa duda (dudas) que le habían surgido desde que Marinette propuso saltarse clases.

— ¿Puedo preguntarte por qué me pediste a mí venir a Lille?

Marinette no volvió a verlo.

No se lo preguntó en la mañana porque por la forma de hablar y comportarse veía con claridad que Marinette no solo quería escapar de clases, quería escapar de París y todo lo demás . La teoría parecía comprobarse al verla llenarse la boca con un gran bocado para darse tiempo de responder.

— Quería venir con alguien que me cayera bien — dijo sonriente, se lo pensó bastante.

— ¿Luka no es tu mejor amigo?— preguntó y Marinette se rió.

— Luka no se salta clases, es super dedicado.

— ¿Y las chicas?

— Jul no puede faltar a la escuela a menos que tenga un justificante y Rose no se iría sin ella. Zoé… —Adrien ladeó una sonrisa al verla dudar en cómo responder a eso—. Zoé es menor ¿como la voy a sacar de clases? No sería buen ejemplo para ella— Adrien bufó con toda la burla del mundo. Vio a Adrien volver a intentar hablar y se le adelantó—. Marc también, es del grupo de Zoé— Adrien rodó los ojos—. Como ves, yo soy la mala semilla de mis amigos, pero no sirvo para eso, fracasó como mala influencia porque no me siguen las escapadas.

— O sea, que yo si soy influenciable — Adrien alzó una ceja.

— No creo que lo seas— se rió con suavidad—. Pero, si creo que aprovechas las oportunidades para no ir a tu escuela.

Eso era cierto, si Marinette hubiera dicho que le acompañara de compras, por la despensa de su casa, a limpiar la panadería, a quedarse a estudiar o incluso a levantar basura en el río, Adrien hubiera dicho que sí por supuesto. Claro que Marinette sabía qué le diría que sí, no solo porque sabe parte de lo que le ha pasado con sus amigos, sino porque ya le vio saltarse clases para no ver a Lila en San Valentin. Ohh, aquello hizo click enseguida. Marinette le sirvió del guiso que compartían y ambos estaban de acuerdo que aunque era delicioso, todo platillo se opaca cuando tienes delicioso queso derretido.

— Bueno. — Adrien continuó, ya había meditado cómo preguntar aquello y es que todo escenario que se imaginó sonaba raro, pero no había muchas opciones de cómo abarcar la duda— ¿Kim no se molesta que estés conmigo todo el día?

Ça y est, la sonrisa de Marinette se volvió una sombra, su mirada fue hacia otro lado.

— No, no se molesta. Kim viaja mucho y a veces no está por semanas, por las competencias y retiros con su equipo —agarró una rebanada de pan—. Hoy se fue a una competencia amistosa y no volverá hasta el lunes.

— Entiendo, cuando estaba en el equipo de esgrima también estuve muy ocupado — Marinette soltó un largo suspiro y movió la cabeza en un si, si — Lo extrañas — lo daba por hecho, era obvio viendo sus ojos tristes.

— Si, pero lo entiendo. Es lo que Kim desea más que nada. Debo apoyarlo.

Adrien sospecha que aquello es una verdad a medias, que hay algo que Marinette no le está diciendo, porque no ve cómo puede tener esa mirada tan triste por hablar de su novio que se fue por el fin de semana. Claro, que no puede preguntarle más ni insistir en el tema, tienen tan poco de conocerse y apenas están estableciendo sus lazos, no quiero forzarla a decir algo que la fastidie o la deprima. Solo puede aceptar la verdad de la chica y ofrecerle lo último que queda de pan antes de pedir el postre.

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Je Ne Suis Que Ton Nom, Le Souffle Lancinant

— ¿Estás seguro que no es por ti?

— Que no —dijo al borde del cansancio. Achicó los ojos y le vio con recelo— ¿Estás tratando de decir que tengo algo malo?

— ¡Claro que no! ¡Eres el mejor de todos! — Zoé se colgó de sus hombros.

Iban bebiendo chocolate caliente al caminar hacia la cafetería dónde Zoe quedó de verse con sus amigos de la otra escuela. Marc le dijo que tuviera cuidado o le quemarìa.

Marc y Zoé se conocieron antes del examen de ingreso. Coincidieron en un recorrido que organizó la escuela para que los alumnos pudieran ver las instalaciones, los salones y las piezas que los alumnos exhiben. Ambos estaban nerviosos, Zoé creía que ella era la más nerviosa de todos, en aquel grupo de poco más de veinte chicos, todos hablaban entre ellos, cuchicheaban y se echaban porras. Menos ella, que se mantenía aferrada a su bolso.

Ella y el otro chico con la capucha puesta.

En una actividad de parejas, ambos se voltearon a ver y corrieron a unirse para no verse desamparados ante todos.

— ¿Ninguno de tus amigos quiere estudiar aquí?

— Mis amigos son más bien compañeros de clase—hizo una mueca que a otro le hubiera dado tristeza, pero Zoe la entendía muy bien—. ¿Qué hay de ti?

— Mis…dos amigas— sonrió Zoé, inflando el pecho muy orgullosa, a Marc le dio risa— no vendrán a París conmigo.

— Oh, ¿de dónde vienes?

— Nueva York. El próximo año me mudaré de nuevo aquí. Vine para buscar colegios.

— Espero vengas a este.

Intercambiaron números de teléfonos y redes sociales. Fueron amigos a larga distancia, se contaron todo y más. Cuando se reencontraron el primer día de clases fueron inseparables.

Y como Zoé era su mejor amiga, ella sabía todo sobre Nathaniel. TODO. Incluido que Nathaniel era de los mejores amigos de Adrien y por eso ahora evitaba ir a Jagger.

— Es que no quiero que juegue contigo. Que te tenga escondido de todos.

— En realidad— Marc se sonrojó—. Sus padres me invitaron a cenar este viernes.

— Oh my Gad! — Zoé volvió a zarandearlo y Marc le pidió que se tranquilizara—. ¡Bien, bien! Volveré a darle un voto de confianza.

—¡Zoé!

Sabrina, Mylene e Ivan venìan llegando del otro lado de la calle. Marc le dio un beso a Zoé y le dijo que se divirtiera con sus amigos, él iría a ver a Nathaniel.

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Et La Nuit, Quand Tout Est Sombre, Je Te Regarde Danser

Después de comer, caminaron un poco más por la ciudad y decidieron entrar al museo para conocerlo por dentro. Aún era temprano, el sol seguía en lo alto, pero era mejor regresar a casa antes de que oscureciera y así no preocupar a sus padres. Marinette hasta ese momento le preguntó a Adrien si sus madres no se enojan por faltar a clases; y Adrien se la pasó publicando en Instagram durante todo el día, se imaginaba que no sería así, pero Adrien se rió.

— Las tengo restringidas en estas publicaciones, milady. Mis mamás son geniales, pero no hay que exagerar— se estiró en el asiento del tren, hizo un quejido que Marinette jura que fue un ronroneo—. No me había dado cuenta de que me duelen los pies.

— Caminamos mucho— Marinette también se desplomó, a su lado.

Volvieron a quedarse dormidos durante todo el camino en tren. En un momento que ninguno de los dos se dio cuenta, se recargaron el uno contra el otro, Marinette durmiendo en su hombro y Adrien con la mejilla en su cabello.

Al llegar, París tenía más humedad que oscuridad. Èl la acompañó en autobús hasta su casa, le marcó a Gorilla para que le buscara ahí.

— Gracias por el día de hoy. Me divertí mucho.

— También me divertí — Adrien aseguró con una sonrisa—. Así que, si quieres escapar de nuevo…avísame.

— ¿En verdad puedo sonsacarte?

— De verdad.

— Perfecto — estiró el puño y Adrien lo chocó con ella en complicidad—. Hasta mañana.

— Descansa, milady.


Bonjour:

Tal vez este sea mi capitulo màs largo. Le fui agrando muchas cosas y mezclè capitulos y hojas extras que tenìa en otros lados. Quiero plasmar màs los momentos de Adrien con sus nuevos amigos y como poco a poco se va màs con ellos. Tambièn querìa empezar a meter la historia de los demàs y por fin encontrè el lugar y momento para hacerlo.

Espero lo hayan disfrutado. Tambièn espero no tardar en el siguiente capitulo. Au Revoir -inserte un corazoncito azul aquí.