Amor Prohibido

Estaba tan nerviosa, hoy era una noche muy importante, ya que hoy sería nuestra despedida de solteros..

Así es Kiba Inuzuka, mi novio-prometido y yo estábamos a días de casarnos. Y hoy nos encontraríamos con todos nuestros amigos para festejarnos..

Solo esperaba que todo saliera bien y no hubiera contratiempos.

Al ver que el reloj marcaba las 7:00 PM, yo apenas y me había acabado de dar una ducha, tenía que apurarme..

Pero desde la mañana el sentir algo raro en mi pecho, me hacía sentir intranquila y pensativa, no sé qué significa, pero como dice mi mejor amiga y confidente Ino Yamanaka "mente positiva" así que no haría caso de eso y me apuraría..

Kiba pasaría por mí a las 8:00 PM, ya que él al salir del trabajo iría a comprobar todos los preparativos estuvieran listos, por ese lado me sentía tranquila, pero al ser los anfitriones teníamos que llegar temprano y lo mejor era apurarme o sé me haría tarde.

Después de algunos minutos terminaba mi arreglo personal y al mírame en el espejo, comprobaba que me veía muy bien y eso me hacía sonreír sintiéndome satisfecha por ello..

El timbre del departamento sonaba y al intuir quién era, agradecía que había terminado justo a tiempo, salía de mi habitación y al llegar a la puerta y la abriera..

—Estás hermosa mi amor..

—Gracias cariño, pero tú no te quedas atrás..

—Ya lo sé y todo esto es tuyo muñeca... — Tras guiñarle un ojo y sonreír..

Reía por su comentario y al abrazarlo, le daba un corto beso y al separarnos..

—¿Nos vamos amor?

—Si, solo voy por mi bolsa— al ir por ella y tomarla, partimos hacia el lugar donde celebraríamos.

Minutos después al llegar todo estaba adornado muy lindo, la gente empezaba a llegar, Kiba y yo los recibimos dándole la bienvenida..

—Sabes mi amor estoy muy impaciente, en unos días más seremos marido y mujer..

—Lo sé cariño y ese hecho me pone muy feliz— y justo cuando él me iba a besar, el sonido de alguien toser nos interrumpía y frente a nosotros veíamos a Ino, Sakura, Sasori y Deidara quienes al saludarnos intentaban bromear con nosotros.

Tras los saludos entrábamos al salón, la música y pláticas empezaban..

Las primeras bebidas especiales hechas por Ino Yamanaka llegaban y con ello era hora de iniciar el baile, Kiba me tomaba de la mano he íbamos hacía esa pista de baile que era toda para nosotros y después de unos minutos, nuestros amigos nos seguían..

Estaba muy feliz, emocionada, las horas avanzaban entre bebidas baile y pláticas de recuerdos, sinceramente me la estaba pasando increíble..

No sé por cual vez Kiba y yo volvíamos a bailar, de pronto un murmullo se escuchaba y al observar qué ocurría..

Lo veía llegar, estaba aún más guapo de lo que recordaba. Lo último que había sabido de él, era que se había casado y vivía en el extranjero, pero al parecer había vuelto, aunque no sabía para que, después de todo su vida estaba hecha en otro lugar..

Pero al verlo acercarse, los nervios me invadían, eran tres largos años que no nos veíamos, ni sabíamos nada uno del otro..

Lo veía llegar, estaba aún más guapo de lo que recordaba. Lo último que había sabido de él, era que se había casado y vivía en el extranjero, pero al parecer había vuelto, aunque no sabía para que, después de todo su vida estaba hecha en otro lugar..

No, yo no lo quería ver, ni estar cerca de él y al escuchar a Kiba hablar, quería inventarle algo, pero era jalada hacia esa mesa que ocupamos antes de hablar..

Los chicos lo saludaban efusivamente y las miradas coquetas de las mujeres no sé hacían esperar, pero eso ya no tenía por qué importarme y al estar frente a él y pasar saliva..

—¡Hinata! ¿Cómo estás?

Y al verlo sonreírme..

No, yo no lo quería ver, ni estar cerca de él y al escuchar a Kiba hablar, quería inventarle algo, pero era jalada hacia esa mesa que ocupamos antes de hablar..

Los chicos lo saludaban efusivamente y las miradas coquetas de las mujeres no sé hacían esperar, pero eso ya no tenía por qué importarme y al estar frente a él y pasar saliva..

Kiba me sonreía, yo intentaba corresponderle, mientras ignoraba a Itachi Uchiha, pero la verdad es que me sentía nerviosa, mejor dicho, su presencia me ponía así, pero esta no tenía por qué afectarme..

«Cálmate Hinata, respira» solo tenía que actuar como si él no estuviera aquí, además no iba a permitir me arruinara mi felicidad.

—Ya lo creo Kiba..

Antes de que siguieran hablando, yo jalaba al nombrado a bailar nuevamente, después de todo a eso venimos.

La velada avanzaba, brindis, risas y baile no faltaban. Itachi platicaba y observaba todo, yo agradecía que hasta ahora no se presentará ese momento incómodo de estar juntos y solos..

La hora del momento de los buenos deseos de nuestros invitados se llegaba y tras escucharlos y agradecerles a todos..

La fiesta estaba casi por terminar, muchos invitados se habían despedido agradeciendo todo y felicitándonos por la excelente noche..

Kiba iba al baño y yo iba a la mesa que compartía con nuestras amistades, seguiría evitando verlo, pero al estar por llegar..

—Ok, amiga creo que ahora sí estoy muy ebria..

—Tal vez todos lo estamos, pero como dicen estamos aquí para divertirnos frentona, así que no empieces con que ya te vas, la fiesta aún no termina, recuerda la noche es joven, es más mírame a mí le dije a Sai que llegaría temprano a casa y aquí sigo, tú que vienes con tu galán, no te quejes..

—No empiecen a discutir chicas, además Ino más vale pedir perdón que permiso y se me ocurre algo, ya que Hinata y Kiba pronto se casaran ¿Por qué no hacemos o jugamos a preguntas subidas de tono? Total, es una despedida de solteros ¿No?

—Buena idea senpai, te apoyo ¿Qué tal si empezamos a contar cómo fue nuestra primera vez?

—¡Eh! — Yo me sonrojaba al escuchar hablar a Deidara y Sasori, admito que estaba algo tomada las bebidas especiales de Ino me empezaban hacer efecto en mí, pero aún estaba cuerda para negarme hablar de ese tema..

—Hay vamos no se fresen, ni se espanten, al menos una vez en la vida todos han tenido sexo, además es algo muy rico y estamos en pleno siglo veintiuno..

—Cierto hermosa Ino, entonces vamos a jugar y como se dice las damas prim..

—No— interrumpía a Deidara y al verlo observarme —no estoy de acuerdo, creo que lo mejor es que..

—Vamos Hina-chan ya es horario de adultos— y al reír por mi comentario —así que empiecen las preguntas cachondas, si no esto no sería una despedida como Kamisama manda, así que quien se anima a contar su primera experiencia sexual y no se hagan que todos ya están bien crecidos..

—Eso me gusta amor— y al observar a todos —dinos ¿Como fue la tuya Sasori? Y más te vale que no digas nombres por qué si no..

—Mi amorcito, mi linda cerezo, como dice el dicho "lo que no fue en tu año, no te hace daño" pero mejor que empiecen los novios ¿Qué dicen? — Al observar a una de los protagonistas de la noche, mientras tomaba la mano de Sakura..

—Cierto Hina-chan, que cuente..

—No Ino... — Ellos seguían motivándome, mientras yo sentía mi cara arder y más ante esa mirada penetrante observándome, además eso había pasado hace muchos años y... sacudía la cabeza, tenía que olvidarme de eso..

—Huy Hina-chan te pusiste nerviosa y muy rojita, eso quiere decir que ese galán debió de haber sido muy bueno en la cama..

—Fingía toser y al atraer las miradas... — tranquilos pervertidos, después todo es una mujer comprometida y no le gustaría que su prometido..

—¿Me llamaron?

Kiba llegaba justo en ese momento incómodo e interrumpía a Itachi..

—Entonces empieza tú hermoso Itachi, además hoy vengo sola sabes..

Ante el coqueteo de Ino hacía él y escuchar a Sakura diciéndole de cosas por ello, Kiba me abrazaba dándome un beso en el cuello mientras que Itachi nos observaba «¿Acaso él se atrevería a...? No, no podía hacerlo»

[...]

Al fin regresaba a Japón después de muchos años lejos y era para asistir ni más ni menos que a la fiesta de despedida de mi hermanita..

Por así decirlo, ya que mi madre después de que quedar viuda, había llegado a trabajar a la empresa Hyuga, misma que se dedicaba a hacer cinturones, bolsas y zapatos de dama, niño y caballero..

Yo tenía ocho años y no entendía mucho lo que pasaba a mi alrededor salvo que mi padre Fugaku Uchiha no volvería a casa y no lo volvería a ver o eso era lo que escuchaba decir a la gente..

Pero la vida sigue su curso y así fue como mi madre conseguía un trabajo y yo estaba bajo el cuidado de una vecina nuestra.

Los meses pasaron y al acostumbrarme "a la ausencia de mi padre" mi madre me decía que me presentaría a Hiashi Hyuga, su jefe y amigo..

Y junto a él conocía a Hinata Hyuga su hija. La primera vez que la vi, no entendía por qué nos presentaban, después de todo ella era más pequeña y ni siquiera estudiaba conmigo, pero al ver a mi madre comportarse muy cariñosa con ella, incluso pedirme que la saludara, al hacerlo, ella se había sonrojado aún más..

Sonreía por la cara que había puesto y mi madre conmigo, pero el jefe de ella nos invitaba a pasar al comedor de su grande casa y al hacerlo, en el veía que había mucha comida, tanta que yo pensaba que nunca se iba a acabar.

Después de tomar asiento, mi madre platicaba con ese hombre y sonreía cómodamente, al observar a la niña quien estaba sentada frente a mí, sin duda alguna era muy bonita, parecía una muñeca.

Pero después de esa comida, los cuatro nos seguimos frecuentando por un tiempo más y tiempo después de ello mi madre me anunciaba que tendría un nuevo padre y una nueva hermana menor.

A mí corta edad eso había causado en mí un gran impacto en mi vida, yo estaba acostumbrado a ser solo nosotros dos y de pronto ese estilo sencillo de vida había cambiado..

Tras aceptar traté de llevarme bien con ambos y ahora con mi "nuevo padre" llegué a tomarle cariño, ya que él nunca hizo diferencia entre su hija y yo.

Ambos recibimos lo mejor de todo, pero se decidió que yo estudiaría en unas de las mejores escuelas de varones de Japón, lo único malo de ello era que me alejaría de mi familia y eso me entristecía un poco, pero al ver la sonrisa de mi madre debía dar mi mayor esfuerzo y así partí de esa enorme mansión.

Los años pasaron y al acostumbrarme a las reglas de esa escuela, no me podía quejar los veía cada fin de semana y días festivos. Además ambos estaban orgullosos de mí.

Pero a Hinata la veía muy poco y cuando finalmente me graduaría y volvería a casa.

Al hacerlo comprobaba que Hinata "mi hermana" había crecido, ya no era esa niña tímida, ahora era toda una mujer..

Y no solo esa bonita sorpresa recibía, sino que ambos entraríamos a estudiar en la misma institución académica..

Ella estudiaría veterinaria y yo economía, ya que Hiashi Hyuga había dispuesto que yo manejaría la empresa familiar..

Todo era tan confuso, ya que yo no era su sangre o heredero principal, pero siempre me vio como hijo, sumado que nunca se me preguntó si eso era lo que yo quería o mis planes, sumado a que él tenía una hija de su propia sangre..

Lo peor es que cuando él decidía eso, de ahi que entre Hinata y yo se había formado una rivalidad, impidiendonos llevarnos bien como buenos hermanos.

Al entrar a la preparatoria y universidad respectivamente, habíamos empezado a competir por quién era más inteligente, quién tenía las mejores calificaciones, quién era el mejor..

Esas situaciones eran un conflicto, ya que ante nuestros padres aparentamos ser buenos "hermanos" pero al estar solos, siempre empezábamos una discusión por cualquier tontería..

Y la peor parte de todo fue al empezar hacer amigos, cada que llegábamos juntos a la institución o cada que íbamos a casa hacer algún proyecto de tarea o había alguna reunión..

Ellos siempre se empecinaban en coquetearle a Hinata y eso me molestaba mucho..

Sinceramente ni yo mismo entendía por qué, lo admitía Hinata era muy bonita, su cuerpo había cambiado moldeándose a muy curvilíneo, además era una chica popular y a pesar de estar en carreras diferente éramos conocidos como los hermanos Hyuchiha..

Siempre nos siguió ese apodo, pero tras nuestras peleas, empecé a notar que algo estaba mal conmigo, había crecido y con ello mi cuerpo se desarrolló, ya no era ese niño que ella había conocido, además de que había aprendido algunas cosas en ese internado masculino y debido a esas "enseñanzas" descubría que yo no la veía como una hermana, tal vez por qué convivimos muy poco, sumado a que me había quedado muy claro la diferencia entre un hermano de sangre y otro de crianza.

Sabía bien que en la sociedad que vivíamos las apariencias nos seguian y más por que siempre que hablaban de la familia Hyuga-Uchiha, nos catalogan como una gran familia digna de un ejemplo..

Pero eso estaba muy lejos de serlo y no por las figuras del padre o la madre, más bien eso recaía en nosotros ya que justo en el cumpleaños número dieciséis de Hinata..

Debido a una "amistad" de ella, descubrió que esa mujer se había acercado a Hinata por mí y gracias a esa amiga yo me había enterado de que Hinata recibiría su primer beso de regalo de un tonto pelirrojo llamado Gaara, él iba en el mismo semestre que yo..

Cuando me enteré de eso sentía que la sangre me hervía, no podía permitir que eso pasará. Mi justificación era que Hinata "estaba bajo mi cuidado" y al saber que nuestros padres se encontraban de viaje en mí recaía la responsabilidad de cuidarla..

Pero Hinata había sabido aprovechar eso, para irse a besuquear con ese tipejo, pero yo era más inteligente al menos que ese tonto y por la tarde digamos que le había dejado muy claro a ese pervertido que no se acercara a Hinata y menos le dijera mi petición.

Al caer la tarde-noche Hinata había salido de casa, eso me había informado la servidumbre, cómo eran fechas vacacionales por la época navideña, no era raro que ambos estuviéramos en casa, nuestros padres regresarían pronto de su viaje y Hinata lo sabía, así que ella aprovecho escapar de casa antes de su regreso y al estar listo su plan, supongo ella salió más que feliz de nuestro hogar.

Yo la esperaba en ese tonto antro donde ese idiota la había citado, al verla llegar y entrar, comprobaba que ella se había arreglado muy bonita para él, pero al verme esperándola, su sonrisa se había borrado y al acercarme a ella..

—¡Itachi! ¿Qué haces aquí?

—Vamos hermanita ¿Acaso no te alegras de verme?

—Eres un... ¿Dónde está Gaara? ¿Qué le hiciste?

—No sé, ni me importa, además esa no es la manera de hablarme, dime qué crees que diría la gente si te viera vestida así..

—Lo que piensen o digan no me importa..

—Ya veo, pero sabes ya que "tu cita" no está volvamos a casa..

—Yo no me vo..

Y antes de que ella terminara de hablar la jalaba conmigo sacándola de ese lugar entre gritos y empujones..

Obvio para la gente no era raro que yo actuara así con ella, después de todo soy "su hermano mayor" quien siempre la cuida..

—Basta tonto suéltame, tú no tienes ningún derecho de decirme que hacer o no, tú no eres nada mío..

Al escucharla hablar me detenía y al encararla —basta ya Hinata, no me colmes más la paciencia, al no estar tu padre yo soy el responsable de ti, dime ¿Qué pretendías? ¿Qué ese tonto se aprovechará de ti?

—Eso no te incumbe, es mi vida y yo sé lo que hag..

Y ahí teniéndola tan cerca de mí, la besaba..

Supongo que el deseo de ser yo quien le diera su primer beso, era lo que me había impulsado a besarla haciéndome sentir orgulloso, o tal vez era mi instinto que me lo pedía a gritos..

Sinceramente no lo sé y no quería pensar en ello, solo quería dejarme llevar por el sabor de sus labios.

Pero de esa Hinata soñadora e impulsiva no quedaban rastros, ahora ella había crecido y sin duda alguna los años le había favorecido resaltando aún más su belleza.

Aunque definitivamente ese tema no era propio de hablarlo, ya que supongo yo a ambos nos traían muy buenos recuerdos, además de que todo aquello era un secreto.

—Ino tranquila, mira que tú tienes pareja y no quiero problemas— y al sonreírle acariciando su cabello..

—Joder Itachi-kun, eres tan sexy que eso no import..

—¡Ino! Cálmate ya, mira que Sai es mi amigo y como mi cuñado ahora que entiendo la plática, creo no es correcto, ustedes son unas damas y hay que respetarlas, no importa el tiempo en el que estemos, siempre será así ¿Verdad mi amor?

•••

Esa pregunta me hacía recordar mi pasado..

Yo siempre fui una niña miedosa y sensible, supongo era así tras enterarme que mi madre había fallecido al darme a luz y al ver que mi padre se había refugiado en su trabajo alejándose de mí como si me culpara por lo ocurrido, me generó inseguridad..

No lo niego crecí rodeada de lujos y teniendo todo a manos llenas, viviendo en una casa enorme, donde mi padre solo llegaba a dormir y pasando tan poco tiempo conmigo..

Ante su ausencia añore tener al menos un hermano con quién jugar y ser compañeros de aventuras y travesuras, alguien que me apoyará, pero al crecer rodeada de nanas, ellas no me dejaran ni siquiera pestañear por tenerlas tan pendiente de mí, de ahí que mi carácter era muy susceptible.

Al llegar a la edad de seis años, al empezar a conocer el mundo de las letras y números también conocía a Mikoto e Itachi Uchiha, madre e hijo, quienes llegaban a complementar mi nueva familia..

Mis nanas me explicaban la nueva situación que se me presentaba, según ellas esto era lo que mi padre disponía y yo tenía que obedecer..

Después de muchos años de estar viudo por fin lo volvía a ver sonreír, Mikoto Uchiha sería la nueva señora Hyuga y su hijo pasaría a ser mi hermano mayor..

Eso era un nuevo mundo para mí, aunque de cierta forma me alegraba, ya que parecía que al final esa enorme soledad quedaría atrás y para ser sincera algo de eso había pasado..

Mikoto se convirtió en una buena madre para mí, no como esas madrastras malas de los cuentos que mis nanas me leían..

Ella fue mi amiga y confidente, pero con Itachi solo conviví poco tiempo, ya que a él lo preparaban para que en un futuro manejara la empresa familiar..

En ese tiempo yo no sabía nada de eso, yo era feliz con mis mascotas y muñecas, pero en ese mundo entendía que mi padre había cambiado.

Los años pasaron y con ello llegaron las responsabilidades. El mundo del estudio me había enseñado muchas cosas y con ello lo que era un heredero.

Y al saber que ese puesto lo ocuparía Itachi, me sentí relegada, yo era la hija de sangre de Hiashi Hyuga, no él..

Pero al escuchar que Itachi era muy inteligente a pesar de su corta edad y que mi padre estaba muy orgulloso de él..

Según mi psicóloga era normal sentirme así, los celos entre hermanos siempre se presentaban de una u otra manera, por ese hecho no significaba que yo fuera menos que él..

Ya que ambos teníamos cualidades diferentes y de ahí que nos podíamos adaptar formando un vínculo a pesar de no llevar la misma sangre.

Pero yo no lo veía así, para mí él era alguien que usurpaba mi lugar, así que cuando ellos lo visitaban dónde lo habían mandado a estudiar, siempre busqué un pretexto para no ir con ellos, yo no lo quería ver..

Pero al cabo de los años, Itachi volvía a casa, desde que lo supe muchas deudas e inquietudes me abordaron.

El día de su regreso finalmente se había llegado y mi madre Mikoto había preparado un gran festín para recibirlo..

Los celos habían crecido y cuando veía llegará el auto que lo traía y los veía entrar a casa, vaya que había cambiado, los años lo habían favorecido, estaba muy guapo..

Pero eso no me distraería, él era mi enemigo y así lo tenía que ver, además mi objetivo era alejarlo de aquí a como diera lugar..

Mientras pensaba tantas cosas para lograrlo, él me abrazaba y tras separarnos, al ver esos ojos grandes y tan negros verme fijamente, estos me hacían sonrojar..

Hacía años que no me pasaba eso y cuando nuestra madre se unía al abrazo sonriéndonos escuchaba decir que ahora sí estábamos completos y que pasáramos al comedor a iniciar el festín.

Yo volvía a mi pose digna, él me había agarrado con la guardia baja, pero eso no volvería a pasar.

Tras tomar asiento y escucharlos hablar de pronto mi padre tras llamarnos nos decía que ambos nos preparariamos para nuestro futuro.

Ante tales palabras pensaba en que yo amaba los animales y escogería ser veterinaria, tras decirlo mi padre decía que hubiera querido que estudiara contabilidad, pero aceptaba que estudiara eso, ya que para el manejo de la empresa familiar estaba Itachi..

Tras observarlo, sentía algo raro en mi pecho, con su regreso no solo ocuparía mi lugar en la empresa, también me quitaría a mi madre, ya que ella así me crio y jamás me diferenció de su hijo..

Pero no le demostraría derrota, mi plan inicial seguiría en marcha y al menos lucharía por lograr mi sueño.

Cuando el dichoso día en familia terminaba lo agradecía, ya me había cansado de fingir y sonreír, solo esperaba ansiosa poder humillarlo y dejarlo en un segundo lugar.

Finalmente, la hora de empezar a labrar nuestro futuro se llegaba y la diferencia saltaba a lo lejos, Itachi se veía tan seguro y yo era un manojo de nervios, pero tenía que calmarme, no le demostraría mi temor a la nueva faceta que se nos presentaba en la vida..

Itachi iniciaría la universidad y yo la preparatoria, pero ambas estaban en un mismo lugar, así que solo nos veríamos para ir y venir de los estudios a la casa y viceversa.

Por suerte ese lugar era enorme y yo lo agradecía, al llegar al salón que ocuparía al menos el primer semestre, me sentía en confianza y más al empezar a convivir con gente con mis mismos gustos.

Poco a poco mi carrera se convirtió en mi pasión, me sentía como pez en el agua, todo era maravilloso..

Pero Itachi como siempre seguía metiéndose en camino, si yo hacía algo bien, él lo hacía mucho mejor, incluso con la popularidad, éramos tan constantemente iguales y eso no podía ser.

De esa manera entramos al mundo de la rivalidad, dándonos a conocer como los hermanos Hyuchiha..

Odiaba ese sobrenombre, odiaba que me compararán constantemente con él, odiaba que las miradas y buenos deseos fueran solo para él.

Sumado a que la mayoría de los estudiantes eran mujeres, el hecho de saber que él en ese sentido podría ser más popular que yo, me hacía odiar a todas esas mujeres que lo perseguían, sumado a que muchas de ellas se acercaban a mí solo para poder conquistarlo..

Sentía mi sangre arder al saber que querían usarme, además de celos de cada flor, chocolate o tarjetas cariñosas que llegaban a casa eran para él..

No digo que a mí los chicos no me dieran detalles amorosos o no me siguieran, ellos lo hacían, pero eso no era mi prioridad, si no ganarle a Itachi.

Por casualidad me había enterado de que él tenía novia y yo no me podía quedar atrás, acababa de cumplir dieciséis años y después de que varios chicos me insistieran en que saliera con ellos, había aceptado la invitación de Gaara no Sabaku, él era de la edad de mi "hermanastro" y cursaba el mismo semestre que él..

Así que no había mejor humillación que esa y tras mucho tiempo de escuchar a mis amigas y compañeras presumir que ya habían obtenido más que su primer beso, yo no me quería quedar atrás y Gaara sería el indicado..

Por casualidad me había enterado de que él tenía novia y yo no me podía quedar atrás, acababa de cumplir dieciséis años y después de que varios chicos me insistieran en que saliera con ellos, había aceptado la invitación de Gaara no Sabaku, él era de la edad de mi "hermanastro" y cursaba el mismo semestre que él..

De todas formas, lo guardé en mi bolso y salí de casa, la cita me había caído de perlas mis padres habían salido de viaje y así no tenía que inventar una mentira para verlo, a Itachi no tenía por qué avisarle, él salía y llegaba a casa a la hora que quería ¿Por qué yo no?

Finalmente llegaba a ese antro, me arreglaba mi vestimenta y cuando entraba, frente a mí veía ni más ni menos que a mi hermanastro..

No iba a permitir que arruinará mis planes, pero como siempre él me llevaba la delantera, ya que actuaba rápido al sacarme de ahí..

El coraje y la vergüenza me invadía, yo gritaba y pataleaba, odiaba que fuera más bajita en cuánto a estatura que él y cuando salíamos del bar empezábamos a caminar yendo hacia el auto, pero antes de llegar, empezábamos a pelear y en medio de la discusión, Itachi me besaba..

Sus labios eran suaves, carnosos, húmedos y la sensación de nuestras lenguas danzar hacía que me humedeciera y desconcentrara a la vez..

Al pensarlo me sonrojaba, el beso había durado solo unos segundos y al separarnos, él me pedía subir al auto, yo lo hacía en total silencio, solo veía de reojo como él conducía mirándome de vez en cuando, mi corazón latía tan rápido, ansiaba sentirlo otra vez, pero eso no estaba bien ¿O sí? Mi cabeza está un caos..

Al llegar a casa, bajábamos del auto y veíamos que nuestros padres nos esperaban en la entrada de la casa, mi madre me abrazaba felicitándome y mi padre me extendía una caja y al abrirla veía un collar junto a unos aretes de oro y me felicitaba, yo sé los agradecía, entrabamos a casa para cenar y fingir ser esa familia perfecta que éramos, pero evitaba verlo.

Cuando ese festejo terminaba, al estar en mi cuarto solo podía acariciar mis labios y miles de preguntas pasaban por mi mente, incluso el pensar que Itachi me había besado solo para que yo me callara, sin importarle que me había robado algo muy especial para mí.

Al amanecer y escuchar que mi madre nos llamaba para desayunar, tenía que actuar indiferente y al llegar al comedor y escuchar a los hombres de la casa conversar de la compañía familiar, me alegraba..

Los días próximos había evitado verlo o estar cerca de él, pero no podía huir siempre y ya que el regreso a clases se llegaba, tras un desayuno incómodo, finalmente la hora de irnos a la institución se había llegado, Itachi sería el que me llevara, ya que al ser mayor de edad y saber conducir, mi padre le había regalado de navidad un auto..

Los celos volvían aparecer, nuevamente era mucha la diferencia en sus regalos, pero al verlo, sentía como si eso no importa.

Yo hacía como que nada había pasado, tras despedirnos y partir, todo era silencio, pero al ver que él se desviaba del camino y estacionaba..

—Creo necesitamos hablar ¿No lo crees Hinata?

No, no estaba preparada para eso, además ¿Qué le iba a decir? Y ante esa negra mirada tan penetrante pendiente de mí..

—He buscado mucho esta oportunidad, pero siempre logras huir y ahora que estamos frente a frente quiero decirte que me gustó mucho robarte ese beso aquel día Hina, no me arrepiento y si me acusas, yo aceptaré gustoso el castigo de nuestros padres..

Yo lo miraba sorprendida ante sus palabras, en un principio pensé que bromeaba, pero Itachi me sonreía gustoso, además para que me hacía tonta a mí también me había gustado y mucho, incluso no dejaba de pensar en ello..

Después de un largo rato de silencio, él me confesaba que se había enterado por una de mis "amigas falsas" de mi cita con Gaara y obviamente él no iba a permitir eso porque se sentía celoso..

Yo no sabía cómo sentirme eran tantas cosas las que me confesaba, yo no lo soportaba, incluso siempre sentí celos de él, pero ese beso me había movido muchas cosas en mí, ya que mi forma de verlo había cambiado y ahí entendía que todos esos sentimientos de celos que sentía..

Como pude le dije todo lo que sentía, era la primera vez que conversábamos como dos personas adultas y al terminar, Itachi me abrazaba diciéndome que nunca competiría conmigo, ya que nunca me había visto como su "hermanastra" porque yo le gustaba, que eso lo había comprobado hace unos días..

Yo le proponía conocernos, tratarnos, pero en secreto, sé que eso tal vez estaba mal, pero era lógico que había mucha atracción entre nosotros..

Ambos habíamos pactado que llegaríamos hasta donde yo dijera, Itachi decía que jamás me iba a forzar a nada que no quisiera..

Y así fue yo aprendí a conocerlo, supe sus sueños e ilusiones, conforme lo trataba más me gustaba y esos celos que decía sentir desaparecieron, ya que ahora sabía que eran por verlo como hombre y no un hermano, ya que los besos no faltaban y estos eran incluso más profundos..

Algunas veces yo iba a dormir a escondidas a su cuarto y viceversa, salíamos al cine y a pasear como dos enamorados, ante la gente éramos dos buenos hermanos decididos a llevarnos bien por nuestros padres, pero al estar solos ambos demostrábamos nuestros sentimientos..

Yo había mejorado mucho en mis estudios gracias a él, además por fin había encontrado esa persona que era mi compañero de aventuras y travesuras..

Sentía que con él podía ser yo misma, lejos de ser la primogénita de Hiashi Hyuga, a Itachi podía platicarle mis miedos e inseguridades, mis anhelos sin miedo a ser juzgada, incluso me sentía consentida y apapachada eso me alegraba..

Ya que nunca en mi vida me había sentido tan querida como por él y por la misma madre que ambos compartíamos..

Al cumplir un año de iniciar ese juego de hermanos, los mismos que crecían, soñaban y tenían una relación amorosa, se enamoraban cada vez más..

Me había entregado a él, había sido suya en cuerpo y alma y el era mío. Estaba perdidamente enamorada de Itachi Uchiha, para mí no había otro hombre más que él.

Yo vivía por sus ojos y no me importaba nada, ni nadie.

Cerraba los ojos suspirando, ese pasado lo había intentado olvidar, ya que, por culpa de eso, nuestra familia se había roto.

Definitivamente no podía revelar cómo había sido la primera vez que me entregue a él enamorada y las otras veces más que siguieron..

Pero ahora comprendía que era una ilusa, al creer que Itachi era el amor de mi vida, que con él pasaría muchos años de vida, hasta llegar a viejitos.

Que equivocada estaba, nosotros nunca debimos estar juntos.

En una de nuestras entregas, nuestros padres nos habían descubierto y ambos recibimos una bofetada, repulsión y regaños de cada uno de ellos y por lógico el resultado fue la separación.

Nunca me perdonaré el hacer sufrir a mi padre y madre, ellos no se lo merecían.

Tontamente creí que Itachi arreglaría todo y solo conseguimos que nuestra madre enfermará del corazón, alejándonos para siempre.

Mi padre al saberse todo y tras el divorcio, por lógica se distanció de mí, negándome como su hija, la única noticia que recibí de él era que se volvería a casar y que quién era mi madre y hermanastro estaban muy lejos de mí.

Pero eso había pasado hace mucho tiempo. Las lágrimas que se acumulaban en mis ojos querían salir, pero al limpiarlas disimuladamente..

Eso ya se había acabado, ya no era esa niña romántica y soñadora que hacía todo lo que Itachi quería.

Ahora era una gran veterinaria junto a Kiba quien me había ayudado a sanar todas mis heridas.

Al ser mayor de edad y repudiada por mi padre, empecé a trabajar en lo que fuera, pasé el examen de la universidad gracias a mi inteligencia y buenas calificaciones y justo ahí conocí a mi futuro marido, él cómo yo amaba a los animales y teníamos muchas cosas en común, habíamos cruzado la carrera apoyándonos, él era huérfano y como yo también había sufrido mucho.

Durante nuestros estudios nos convertimos en los mejores amigos, él fue mi paño de lágrimas, ya que le había contado mi historia, omitiendo el por qué mi familia se había desintegrado.

Al graduarnos habíamos decidido iniciar una relación de pareja, Kiba se había enamorado de mí mientras nos tratábamos, además es un hombre maravilloso, siempre me hacía reír, se preocupaba por mí, me había enseñado lo que era una bonita relación y justo en unos días seríamos marido y mujer e Itachi seguiría como hasta ahora fuera de mi vida.

Tras besar a Kiba y limpiar sus labios... —Asi es amor, Ino contrólate ya... — «juro que no lo decía por celos» —creo lo mejor es ir a descansar, Sakura también está tomada y..

—Hina-chan dilo por ti, yo sí quiero saber cómo fue la primera vez de Sasori, me lo debe y..

—Vamos Sakura, eso ya lo hablarán ustedes solos como pareja que son, ahora es mejor irnos como dice Hinata..

—Hay senpai para que la apoyas, ella ya no es tu pequeña hermanita, ahora ya es toda una mujer y Kiba lo sabe perfectamente..

—Al ver cómo mi amigo sonreía pervertida mente y al no querer que aquí hubiera un pleito— opino lo mismo que Itachi, vamos ya Deidara, esto se termina aquí, ya nos divertimos, bebimos y bailamos con los anfitriones, eso es lo importante.

[...]

Después de que Sakura e Ino siguieran insistiendo en hablar del tema y Deidara las apoyaba, finalmente nos despedimos..

Agradecía que las hubiéramos convencido, ya que, si seguimos por ese camino, hubiera sido peligroso, ya que el hermoso recuerdo de nuestra primera vez, solo nos correspondía a Hinata y a mí..

Había sido algo hermoso, pero no era momento para recordar eso.

Ahora si no se planeaba nada, nos volveríamos a ver hasta el día de su boda.

Eso era tan raro, sin duda alguna la tecnología de hoy en día era fascinante, Kiba Inuzuka se había hecho mi amigo por las redes sociales, cuando vi su solicitud y ver en sus datos personales, al leer que era de nacionalidad japonesa y veterinario, mis pensamientos habían viajado hasta Hinata..

Agradecía que las hubiéramos convencido, ya que, si seguimos por ese camino, hubiera sido peligroso, ya que el hermoso recuerdo de nuestra primera vez, solo nos correspondía a Hinata y a mí..

Había pensado que en cuanto ella fuera mayor de edad y terminará la preparatoria hablaría con nuestros padres, les haría saber sobre nuestra relación amorosa y nuestros sentimientos..

Tal vez en un principio no lo aceptarían, era lógico, pero por más que lo pensaba Hinata y yo no estábamos cometiendo un incesto, nosotros no llevábamos una relación sanguínea, vaya ni siquiera éramos medios hermanos, éramos hijos de dos personas que se habían enamorado y compartiendo un mismo apellido..

Pero la suerte no estaba de nuestro lado, la última vez que le hice el amor festejando un año de relación, nuestros padres entraban en su habitación descubriendo lo que ambos hacíamos..

Hiashi Hyuga me golpeaba, yo entendía su actitud, después de todo yo era el mayor y creyendo que la había forzado, la culpa recaía en mí, así que era entendible su reacción, pero Hinata al ver la escena les gritaba que me amaba y así se había iniciado un gran alboroto, mi madre la cacheteaba gritándole que era una total locura lo que decía, ya que habíamos cometido un pecado..

A mí me decía que se sentía desilusionada por mi actuar, además de tonta ya que en verdad se había alegrado al ver nuestro cambio de actitud y trató ya que finalmente habíamos aceptado ser esa familia feliz que todos creían éramos..

No les decía nada, ya que yo no pensaba eso, solo podía cubrir a Hinata recibiendo todos los golpes, yo se lo había prometido, si esto pasaba yo iba a ser el único culpable..

Pero Hinata me abrazaba pidiéndoles se detuvieran diciéndoles cuánto me amaba y aumentando más su enojo, mientras seguía recibía todos los golpes, solo podía decirle que yo arreglaría todo y pedía no llorara más.

Obviamente Hiashi Hyuga al escucharme me corría de la casa y a Hinata la mandaba encerrar en un orfanato separandonos, pero faltaba poco tiempo para que ella fuera mayor de edad, eso era nuestra única escapatoria, al ser ambos mayores de edad podríamos estar juntos, ellos ya no interferirían, pero..

Mi madre se había enfermado del corazón supongo que por la impresión, obviamente ellos se habían divorciado y nosotros nos mudaríamos a una casa que Hiashi le había obsequiado a mi madre en Estados Unidos, ahi la tratarían..

En ese momento era la única opción que me quedaba, pero antes de irme cometería una última locura, tras averiguar dónde estaba recluida Hinata, había entrado a ese lugar evadiendo muchas de sus reglas..

Sinceramente no me importaba las consecuencias, tenía que hablar con Hinata y decirle mi plan, pedirle me esperará, que faltaba muy poco para poder estar juntos, pero al reencontrarnos, ella me terminaba, por sentirse culpable por todo..

Yo le decía que eso no era así, mientras la abrazaba oliendo su cabello por última vez y quedándome con las ganas de darle un último beso, ya que la seguridad del lugar llegaba y me arrestaban..

El último favor que recibí del hombre que llegué a querer como padre, fue dejarme en libertad, pero con la condición de ser escoltado rumbo al aeropuerto, me sentía entre la espada y la pared, ya que mi madre también me necesitaba..

Al no tener más opciones tuve que irme, pero pensando que en unos meses volvería por Hinata cuando ella fuera mayor de edad, nos volveríamos a ver y aclararíamos las cosas, pero la salud de mi madre había empeorado..

Según ella intuía que iba a morir y su último deseo era que me olvidara de la mala obsesión que ella creía sentía por Hinata Hyuga, era obvio que ella no creía en mis sentimientos, en ese momento le di la razón, ella se veía en verdad mal y pensando que el tiempo siempre cura todo..

Pero al pasar los meses y todo estuviera más tranquilo, hablaría con mi madre,trataría de que entendiera que mis sentimientos por Hinata eran verdaderos, pero al intentar saber algo de ella, me enteré que Hinata había salido de ese lugar donde la tenían encerrada y no la habían vuelto a ver.

Hiashi Hyuga seguía poniendo el nombre de su empresa en alto, tras la separación él anunciaba que tras años de intentar que el matrimonio Hyuga-Uchiha funcionará, al final no había resultado bien las cosas y ambas partes habían decidido cortar por lo sano.

Obviamente nadie supo la verdad razón de ese extraño y precipitado divorcio, ni tampoco supieron dar alguna información de la primogénita de él..

Me dedique a buscarla por meses, pero no encontraba ningún rastro de ella y el estar lejos era mucho más difícil y aunque Hiashi le pasaba una pensión económica a mi madre, la condición para seguirla recibiendo era no volver a vernos.

Los años siguieron su curso, yo termine mi carrera y logre entrar a trabajar a una compañía económica muy importante de Estados Unidos y al no volver a saber de Hinata, pensando que tal vez ella había seguido su vida olvidándose de mí..

Decidí hacerle caso a mi madre, tras su insistente persistencia de casarme, empecé a tratar a una compañera de trabajo llamada Izumi y al poco tiempo de iniciar un noviazgo, mi madre me pedía casarme con ella y yo de idiota había accedido, un grave error lo admitió, ya que, aunque le llegue a tomar cariño, mi amor por Hinata Hyuga seguía intacto.

Sinceramente al aceptar tener una amistad con Inuzuka Kiba, sentía cómo si con ello algún día volvería a conectarme con lo más importante en mi vida que había dejado en Japón, pero nunca creí que tan cerca estaba, ya que a los meses de conocernos él me confesaba que era la pareja de Hinata Hyuga mi mujer, cuando me lo dijo el aprecio que le tenía se convirtió en celos, quise alejarme, pero era el único vínculo que tenía con ella y no podía perderlo.

Gracias a Kiba yo me enteraba que Hinata se había graduado de veterinaria por medio de becas, que su padre la había corrido de la casa dejándola a su suerte al ser mayor de edad, pero ella era una guerrera y había salido adelante por sí sola.

Al saber eso sentí mucha tristeza, yo no quería eso para Hinata, pero también mucho orgullo, pero de pronto entre una de nuestras pláticas Kiba me invitaba a su boda..

Y aunque nunca hablé con ella así fuera por medio de un aparato eléctrico, al ver las fotos que Kiba compartía o me contaba los logros de su novia, sentía que ambos aún estábamos conectados a pesar de la distancia, ya que poco a poco ella lograba cumplir los sueños que ambos planeamos, así no estuviera yo a su lado..

Pero ante esa invitación la cual me regresaba a Japón, ya que Kiba quería que yo fuera su regalo de bodas..

Cuando supe sus planes algo en mí se rompía, pero yo también era un hombre casado, pero no feliz, pero independientemente de eso, yo tenía una deuda con Hinata y ahora aquí estaba, tratando de pagarla..

Si Hinata en verdad era feliz, yo no haría nada para impedir su boda, aunque la seguía amando, pero si no lo era, no podía permitir que cometiera el mismo error que yo.

Y ya que mi madre había mejorado de salud, pronto le diría que había encontrado a Hinata Hyuga y a pesar de la decisión que ella tomara, yo me iba a divorciar de Izumi Uchiha mi actual esposa, ya que no podía seguir con esa farsa de matrimonio.

Llegaba al hotel donde me hospedaba, tras esa inusual despedida, necesitaba un buen baño y descansar del largo viaje, el ajetreo y emociones de ese reencuentro habían causado en mí, tras entrar a la habitación sonreía, vaya que había sido una noche interesante..

Tras desvestirme y sumergirme en la ducha, el agua empezaba a recorrer mi cuerpo y justo ahi recordaba esa platica de mis antiguos compañeros de universidad, además todo lo que sentía por Hinata se hacía más intenso..

Ya que desde que la vi deseaba abrazarla y olerla, aunque fuera una sola vez más.

[...]

Llegaba a casa, lo único que quería era darme un rico y relajarme baño, ya que de pronto sentía como si todo el peso de mi pasado caía sobre mis hombros..

Kiba me acaba de decir que él había contactado a Itachi y después de que se hicieran amigos, tras saber un poco la historia que compartimos cuando nuestros padres se habían casado y que tras el divorcio nos habíamos dejado de ver..

Él lo había invitado a nuestra boda, Itachi era uno de mis regalos adelantados, él esperaba que me sintiera feliz con el reencuentro con mi "hermano" pero obvio que eso no era así..

Yo sabía de Kiba tenía una extraña amistad extranjera, pero jamás me imaginé que Itachi y él fueran tan buenos amigos, incluso al ver llegar a Itachi, creí que Deidara o Sasori lo habían invitado..

Ya que al separarnos e Itachi irse lejos, ellos siguieron en contacto conmigo y haciéndose buen amigo de Kiba a pesar de la diferencia de edades.

Agradecía la intención de Kiba, pero él no conocía el oscuro pasado que Itachi y yo compartíamos y ahora que ese reencuentro se daba no le podía decir toda la verdad..

No podía creer que el pasado regresaba a mi vida. Yo le había comentado a Kiba que extrañaba a mi padre y aunque nunca se lo dije a mi madre y a Itachi, pero nosotros no podíamos estar cerca y causar problemas..

Peor aún, sabía bien que ya no era esa niña que veía por sus ojos, pero esa pregunta había removido tanto en mí..

Me desvestía sumergiéndome en la regadera, Itachi estaba más guapo que antes y durante toda la noche trate de evitarlo, la verdad es que tenía tantas dudas, preguntas y muchas sensaciones en mí, además si Kiba seguía invitándolo a nuestra vida ¿Que iba hacer? Tarde que temprano él y yo íbamos a estar solos y..

El hecho de pensarlo me hacía sentir algo raro en el estómago. Además, había tantas cosas que quería saber por ejemplo ¿Sí era feliz? ¿Cómo estaba la que alguna vez consideré mi madre? ¿Si me extraño? Me daba un golpe mental, tenía que desechar todas esas preguntas incluida la de mi primera vez..

Por suerte Kiba era un caballero en ese sentido y no insistiría en ese tema..

Cerraba la llave de la ducha, lo mejor era dormir mañana sería otro día y ya vería como avanzarían las cosas, aunque lo único que tenía bien definido es que tenía que alejar a Itachi Uchiha de nosotros costará lo que costará.

Había amanecido y tenía un poco de dolor de cabeza, pero nada que un delicioso café no calmara..

Me estiraba e iba hacia la cocina, Kiba me había dejado una nota que nos veríamos más tarde, ya que tenía un importante compromiso, solo esperaba que no fuera con Itachi..

Encendía el televisor y empezaría a preparar mi café, la chica del clima anunciaba que llovería en estos días y al terminar el segmento del clima..

En otras noticias el famoso empresario Hiashi Hyuga anunció que venderá su gran mansión, algunos rumores dicen que debido a su estado deteriorado estado de salud, él se mudará al extranjero y tal vez se reencuentre con quien fuera su exesposa. La mansión se estima en miles de yenes, pero él la remata a una cifra muy barata, cosa de no creerse..

—¡¿Qué?! — Mientras el conductor del noticiario seguía hablando, ¿Acaso se refería a la casa donde nosotros...? Sacudía la cabeza, no era momento de pensar en eso, además hacía tantos años que no lo veía, solo sabía de él por noticias, algunas revistas de economía o radio..

Para todas sus amistades yo vivía en el extranjero preparándome para mí futuro, cuando en realidad las cosas eran tan diferentes..

Al parecer era hora de los reencuentros, me vestiría e iría a ese lugar con la intención de tal vez poder verlo y aclarar tantas cosas.

Tiempo después finalmente llegaba a esa casa donde crecí y pasaron tantas cosas. Un enorme camión de mudanzas estaba fuera de esta y al pagar la tarifa de mi viaje y bajar del taxi, me decidía entrar y al hacerlo, tantos recuerdos invadían mi mente a pesar de que el lugar estaba casi vacío y al ver hacía la escalera..

—¡Oh mi niña volviste!

Frente a mi veía a mi Nana Sanshō. Tras acercarnos ella me abrazaba fuertemente después de todo había sido mi última nana, ya que después de la llegada de mi Mikoto Uchiha, ya no las necesite, pero ella aún seguía aquí, después de un cálido abrazo, nos separábamos y..

—Al menos te pude volver a ver después de tanto tiempo, sabes esta casa tenía años cerrada, aunque siempre me encargué de su limpieza, pero tú padre por fin decidió venderla..

—A mí también me alegra mucho verte nana, gracias por apoyarlo todo este tiempo, dime él ¿Está aquí?

—No hija, él solo me ordenó venir por unas cosas y más tarde me indicara a quien entregar este lugar..

«Esas palabras me hacían sentir un poco triste, aunque mi padre me rechazará me gustaría verlo»

—Ya veo..

—Si gustas mi pequeña Hina, puedes venir con conmig..

—Buenos días..

Una voz la interrumpía y..

—¡Oh! Esto sí que es una alegría, mi guapo Tachi también está aquí..

Pasaba saliva, en cuánto había escuchado su voz, los bellos se me habían erizado «¿Qué hacía aquí? ¿Acaso me estaba siguiendo?» Y al girar a verlo, lo veía en la puerta de esa mansión..

—Señora Sanshō, perdón por la interrupción, pero sabe la alegría es mía, vi en el periódico que venderán esta mansión y decidí..

—Entiendo, pero acercarte hijo no te quedes ahí, mira Hinata también está aquí, qué bueno que ambos volvieron a este lugar después de todo este tiempo, dime ¿Cómo está tu madre?

—Mejor gracias— y al ver a la otra mujer presente —hola, Hinata... — Ella me ignoraba y..

—Me alegro tanto saber eso, sabes es una lástima ustedes vuelven y yo tengo que irme, sabes hija tú padre me encargó mucho esas antigüedades raras que tanto le gustan, ya las han subido al camión y tengo que encargarme de que lleguen bien, pero ustedes despídanse de este lugar como corresponde..

—Nana, yo creo que..

—Nada, toma Hinata aquí está la llave, cierren bien cuando se marchen y de verdad me dio mucho gusto verlos otra vez..

Ella se marchaba hacia ese camión dejándome sola con Itachi, no sé que tanto supo ella del ocurrido, pero ahora tanto que temí que se llegará este momento y aquí estamos otra vez solos, por un lado, me alegra que al menos su madre estuviera bien de salud, después de todo lo que paso, es reconfortante saberlo y más porque yo no quería que le pasará eso..

Pero temía este encuentro y al observar lo poco que quedaba en la casa, evitando una conversación..

—Me alegro volver a verte Hinata..

—Yo también Itachi... — Tenía que actuar evasiva, no podía demostrarme nerviosa..

—Cuando supe que Kiba era tu novio, me dio alegría saber que eres feliz..

Respiraba profundo tenía que darle la cara y al girar, él estaba muy cerca de mí, pero eso no tenía por qué afectarme..

—Para ser sincera fue una sorpresa enterarme de su amistad, sinceramente yo no sabía que tú eras ese amigo lejano, pero a mí también me alegra verte bien..

—Parece que el tiempo no ha pasado por este lugar, es una lástima que tu padre vaya a vender está mansión, mi madre la recuerda muy seguido sabes..

—Tal vez, pero él es el dueño y si así lo decido, nosotros no podemos hacer nada, me alegró saber que Mikoto-san y tú también sean felices..

—«¿Estaba enojada o era mi idea?»— Gracias, pero dime ¿Tú también eres feliz, cierto?

—Obvio, me voy a casar como ya te diste cuenta, además el tiempo de la tristeza quedó atrás hace mucho tiempo... — me giraba dándole la espalda, no quería llorar, no frente a él..

—«Y ahora ¿Qué le pasó?»— Y al tomar su hombro —¿Estás bien? ¿Qué ocurre?

—Suéltame Itachi, dime ¿Qué haces aquí? ¿Por qué volviste?

—Por inercia había tomado su brazo y al soltarla— ¿Por qué me guardas tanto rencor Hinata? Además, yo volví porque Kiba me invitó a su boda y..

—Te equivocas Itachi, no tengo por qué hacerlo, además lo pasado, es pasado, despues de todo no fuiste el único culpable de lo ocurrido, en cuanto a lo otro creo que pudiste negarte, pero bueno ya estas aquí, ahora Kiba no sabe nada de eso, así que te pido que..

—Tranquila— al adivinar sus palabras la interrumpía —no te haré ni diré nada, si vine aquí fue por los recuerdos, a decir adiós para siempre, aunque sabes mi vida no es cómo tú crees o imaginas..

—Yo no dije eso, sé que eres feliz y sinceramente me alegro de ello y que todo lo que hicimos quedó atrás..

—Cambiaste sabes, ya no eres esa chica soñadora, me gustaba mucho verte cuándo estudiabas aquí, en la sala junto a esa chimenea, cuando sonreías por el chocolate que te regalaba y no soy feliz como tú lo dices, yo..

—Basta Itachi, no tienes por qué darme explicaciones, creo será mejor irme..

—No Hinata, espera por favor... Mira quiero decirte que cuando fui a verte aquella vez a ese internado, en verdad quería cambiar las cosas para nosotros, pero cuando tú me rechazaste, me sentí el peor de los hombres, además de muy dolido por todo lo que pasó, la salud de mi madre empeoró por mí culpa, ya que ella siempre creyó que yo estaba obsesionado contigo y no fue así, mi amor fue puro y sincero, además si vine aquí, fue para comprobar que en verdad eres feliz y saber que no cometerás el mismo error que yo..

—No tienes ningún derecho Itachi, además como me dices eso cuando tú estás casado— él me miraba sorprendido —Kiba me dijo que su amigo era casado, ahora debido a eso no deberías ser egoísta, además lo ocurrido entre nosotros fue una locura y lo sabes bien..

—No me case por amor o por estar enamorado Hinata, admito que Izumi es una gran mujer, pero yo no la amo, me case con ella porque mi madre me obligo, por estar desilusionado, cuando nos fuimos de aquí, ella iba muy mal, cuando creí que estaba mucho mejor, intente saber de ti y ella empeoró al grado de pedirme que olvidara mi obsesión, lo hice por ella, sé que Kiba es un buen hombre, que te ama mucho, pero yo tamb..

—Itachi ¡Basta! No más por favor, eso fue un error y..

—No llores por favor nunca soporté eso, te busque tantas veces para escribirte o intentar llamarte, saber de ti, pedirte perdón, pero nunca te encontré, ahora compruebo que maduraste, además estás más hermosa que antes, incluso cumpliste tu sueño y alguien que no soy yo está junto a ti y eso me duele..

—Calla Itachi no debes decir eso... — Su aliento cálido estaba tan cerca y al sentirlo tomar mi barbilla —No detente, Kiba no sé merece esto..

—Lo sé y en verdad lo siento, pero desde ayer no puedo dejar de desearlo— y justo ahí la acercaba a mí y unía nuestros labios, esto era el infierno, pero habían sido años añorando este momento, además mi amor por ella seguía intacto, incluso aún mucho más..

Mi corazón latía tan rápido, extrañaba su sabor, su olor, los recuerdos de lo vivido, lo felices que éramos a pesar del daño que causamos llegaban a mi mente y ahi me dejaba llevar, quería alejarme de él, pero no podía..

Por inercia lo abrazaba por su cuello, acariciando su cabello cuando los besos seguían, disfrutaba su sabor, dejándome llevar por todos los sentimientos y deseos acumulados que sentía en mí..

—La cargaba y llevaba hacia ese sillón que era algo de lo poco que nos acompañaba y al recostarla besaba su cuello, llegando hasta su hombro descubierto y al morderlo..

—I-itachi espera, yo..

—Por favor, se que lo deseas tanto como yo mi amor, no me lo niegues, además no tienes una idea de cuánto añore esto..

—P-pero yo... — Jadeaba mientras disfrutaba sus besos en mí, como acariciaba mi cuerpo, además el estar aquí y todo lo que vivimos no me ayudaba a pensar con claridad, sus caricias quemaban mi piel, el sentir sus labios en mí hacía que me humedeciera como la primera vez y su voz tan sensual y ronca no me dejaba pensar con claridad, incluso lo deseaba y mucho, así supiera que estaba mal, no sé sí era porque esto no estaba bien o solo por el momento..

Itachi se levantaba un poco privandome de su calor y caliente cuerpo, pero me regalaba la visión de ver cómo se quitaba su camisa, apreciando su bronceada piel, él se volvía a recostar sobre mí, acomodándose mejor entre mis piernas, empezando a besar mi abdomen repartiendo besos húmedos y lambidas en esa parte de mi cuerpo mientras levantaba mi blusa, al sacarla, besaba el inicio de mis pechos, yo cerraba los ojos disfrutando todas las sensaciones, mordiendo mi labio y deseando mucho más contacto..

Él me levantaba un poco quitando mi sujetador y bajaba mi short y bragas, Itachi se quitaba su pantalón y bóxer, observaba su bien formado cuerpo y al pasar saliva, Itachi sonreía y se recostaba sobre mí nuevamente mientras besaba mis piernas y acariciaba mis pechos..

—Te deseo tanto Hinata..

Yo me levantaba sentándome sobre él y lo besaba, Itachi acariciaba mi espalda y correspondía mi beso, mientras yo me acomodaba sobre él, frotando nuestros sexos, él mordía mi labio y al sentir su calida respiración, sentía como si mi sangre se calentará mucho más y mi piel reaccionaba a todos sus toques y caricias y justo ahí Itachi me penetraba haciéndome sentir plena, completa y haciéndome gemir..

—¡Oh! Mi amor eres perfecta, tan exquisita— me recostaba sin perder nuestra unión, la tomaba por su redondo trasero aumentando más el movimiento de cadera, uniéndonos mucho más, Hinata disfrutaba de mis embestidas y se movía maravillosamente bien..

Besos, abrazos, mordidas, gemidos era lo único que se escuchaba en ese lugar, sinceramente no sé cuánto tiempo había pasado al estar asi, solo sentía nuevamente ese líquido caliente correr dentro de mí nuevamente, culminado nuestra entrega..

Mi respiración se regularizaba poco a poco, sentía los brazos de Itachi pegándome a él mientras me daba tiernos besos y después de un momento maravilloso, la imagen de Kiba venía a mi cabeza y solo podía llorar..

—Mi amor... — me levantaba con ella, estrechándola entre mis brazos —shh ¿Qué ocurre? No me gusta verte llorar..

—Itachi, tú no me entenderías, justo ahora me siento la peor mujer del mundo..

—Hinata tú no lo eres, en ese caso yo lo soy, yo sabía que tú estás comprometida y aun así insistí... Sabes eres el amor de mi vida y tenerte así junto a mi me hace el hombre más feliz del mundo, sé que eso está mal, que otra vez yo soy el causante de todo— la hacía observarme mientras limpiaba sus lágrimas —Hinata yo ya cometí un error casarme con alguien que no amo, sé que tú sientes cosas diferente a mí hacia Kiba, sé que es un gran hombre, pero si no estás segura de tus sentimientos no deberías casarte. Mira ya te perdí una vez, ya sufrí y mucho, créeme que si después de este hermoso momento tú decides casarte con Kiba, yo lo aceptaré gustoso te lo aseguro, incluso te apoyaré, pero mi amor decidas lo que decidas quiero que sea una decisión que tomes de corazón..

—Itachi no te das cuenta, me decida por quién me decida haré sufrir a alguien y yo no podría con eso..

—Hinata la vida es así, no podrás hacer feliz a todo el mundo en esta vida, pero tampoco te vas a ir sacrificando por ahí, yo..

—Acaso no lo entiendes Kiba es un hombre maravilloso, yo no puedo lastimarlo de esta forma, en el pasado ya lastimamos a nuestra familia y yo no... tengo que irme, esto no debió pasar, tú y yo, no debimos est..

—La abrazaba fuertemente interrumpiéndola— lo sé, pero ya no somos esos niños de tiempo atrás, fíjate volvimos al lugar donde todo empezó y eso es por algo, pero está bien si quieres olvidarlo hazlo, yo no lo haré, solo te pido que pienses en lo que te digo y tomes una decisión con tu corazón —besaba su mejilla, olía su piel, tal vez por última vez..

Lo miraba dándole solo un roce de labios, me separaba y al bajar del sillón tomaba mi ropa y mientras me cambiaba, pensaba en sus palabras y al terminar de vestirme salía de ahí sin decir más nada..

Las lágrimas brotaban, ambos hombres eran maravillosos, pero Itachi es... no, él no podía estar conmigo, Kiba era mi presente.

Tras salir de esa mansión, caminaba por esas calles donde crecí, donde pasaba para ir a un lado u otro incluso cuando ambos estudiamos juntos y finalmente llegaba a un parque donde Itachi me había besado por primera vez al ser una pareja..

Decidas lo que decidas, hazlo con el corazón.

Mi corazón era de Itachi, incluso este latía tan rápido, hasta hace unos momentos estar cerca de él, olerlo y sentirlo, lo hacía latir más fuerte, pero mi cerebro me decía que lo correcto era seguir con Kiba y mis planes de boda, sinceramente me sentía muy confundida y al ver hacia el cielo, ¿Qué voy a hacer?

[...]

Al terminar de vestirme justo cuando subía mi pantalón, escuchaba la puerta principal cerrarse..

Yo quería pedirle a Hinata que se fuera conmigo, que olvidara todo, que viviremos juntos y fuéramos felices el resto de nuestras vidas..

Pero no la podía obligar, nunca haría algo como eso por más egoísta que fuera.

Hinata había sido mía otra vez, eso me hacía sentir orgulloso, pero también un miserable y al sacudir mi cabeza alejando esa sensación..

Acomodaba las cosas y cerraba la puerta de ese lugar, si tan solo Hiashi Hyuga no nos hubiera descubierto aquella vez, tal vez las cosas hubieran sido diferentes, yo hubiera pedido su mano como debería ser y tal vez ahora fuéramos una familia feliz y seguiríamos juntos..

Pero eso no había sido así, incluso creo no debí de regresar, pero algo en mi interior se sentía intranquilo y no quería quedarme con el pensamiento de que hubiera pasado..

Ahora solo esperaba que el destino hoy si estuviera a mi favor y Hinata me eligiera a mí, así fuera un pensamiento egoísta.

Empezaba a caminar por las calles y después de mucho tiempo, mis pies me habían guiado hasta donde Hinata vivía y al ver que ella llegaba justo al par que yo, al verme lloraba, yo solo podía abrazarla y al tenerla así en mis brazos la necesidad de querer besarla aparecía y..

El parto de esa hermosura Husky sí que había sido complicado, pero después de tanto dolor y desesperación ella y sus cachorros estaban sanos y felices..

Me hubiera gustado que Hinata estuviera aquí conmigo, sé que, al casarnos y poner nuestra veterinaria juntos, ella sería tan feliz como yo, pero conociéndola estaba seguro de que tras escuchar esa noticia había ido a esa casa donde creció..

Aunque no sé qué le pasaba, estaba tan rara, anoche al terminar el festejo estaba tan seria... Yo pensé que con la llegada de Itachi, estaría contenta, pero no fue así..

Pero ya hablaría con ella más tarde y aclararía todo, tal vez solo era idea mía, ya que, al estar en las vísperas de nuestra boda, tal vez estaba estresada con los arreglos, además no había motivos para estar tristes.

Me estacionaba fuera del edificio donde estaba el departamento que compartíamos y tras bajar del auto, al ver a Hinata e Itachi llegar a casa, al parecer ambos ya habían hablado y solucionado las cosas y eso me alegraba, pero cuando los iba a llamar, ellos se acercaba cada vez más y cuando se iban a besar..

—¡Enfermos! — Ellos me veían sorprendidos y..

—¡Kiba! — Esto no podía estar pasando y al pasar saliva..

—Son unos traidores, sucios, desquiciados además eres una..

—Se que debía estar furioso, pero la culpa es mía y... — Cálmate Kiba, yo puedo explic..

—Cállate puto traidor, te creí mi amigo, pero ustedes se burlaban de mí, aunque saben ahora entiendo muchas cosas, tus celos de "hermano" como dicen Deidara y Sasori, el enojo de tu padre el cual llega hasta el grado de alejarse de ti totalmente, ya decía yo que era raro su distanciamiento por no querer hacerte cargo de su empresa, eso no era un motivo suficiente para que te dejará a la derriba desheredándote..

—Kiba por favor, déjame explicarte las cosas, yo..

—¡No! Yo te amaba Hinata, incluso daría mi vida por ti y en cambio tú..

—Se que no es fácil de asimilar lo que viste Kiba, pero si me dejas explicarte las cosas..

—¡Infeliz! — Tras escucharlo y ver qué él intentaba acercarse a mí, me le iba a los golpes, era mucho mi enojo, tanto que no me importaba que fuera en la vía pública, me sentía traicionado y dolido..

—Basta por favor, deténgase— al ver como Kiba golpeaba a Itachi y él no se defendiera..

~ • ~

—Hola bonita, ya despertaste... — cuando ella extendía sus manitas y sonreía —Sabes te pareces tanto a tú abuela, además tu madre y yo estamos tan contentos y felices con tu llegada... — Y al estar por sonreírle..

Después de mi pelea con Kiba tras ver que Hinata y yo casi nos besábamos, ante el alboroto algunos transeúntes nos separaran..

Hinata me pedía irme y dejar que ella le explicara todo a Kiba, yo tenía miedo de que él le hiciera algo en represalia, pero ella me lo había pedido con los ojos llenos de lágrimas..

Habíamos pasado un momento increíble, le había demostrado todo lo que aún sentía por ella, pero volvía a ser el causante de su ruptura, era yo quien debería dar la cara..

Y al estar por decirle, una patrulla nos detenía a ambos y nos llevaban detenidos. Al llegar a la jefatura de policía y entrar, tras no defenderme, yo iba directo con el doctor de la gendarmería a revisión y supongo que Kiba y Hinata declararían los hechos.

Después de mi revisión, era hora de mi declaración, pero al ir hacia allá en un cuarto veía a Hinata y Kiba y al querer escuchar su plática un policía me lo impedía..

Cualquier problema, yo sería el responsable, no ella. Ya una vez la había dejado sola hoy no..

Pero a regañadientes tenía que alejarme y al llegar con el dependiente a cargo, este me pedía dar mi declaración y al hacerlo..

Él me decía que pasaría la noche encerrado, si ese era mi condena, lo cumpliría solo me preocupaba Hinata.

Al amanecer recogía mis pertenencias, la cara me ardía un poco tal vez por los golpes de ayer, de seguro me veía terrible y al salir..

Hinata me veía sonriente y al verme corría a abrazarme revisándome, yo solo podía abrazarla, oliéndola y sintiéndola más mía que nunca.

Le daba un beso a mi hija y le sonreía recordando todo lo que tuvo que pasar para su llegada.

Pero tenía cosas que hacer, así que mientras ella balbuceaba, yo iba a recoger los platos de la comida y al colocarlos en el fregadero..

—Amor ya llegué... — llegaba hasta él y al verlo lavar los platos, le daba un beso en su mejilla y..

—Bienvenida mi cielo, dime ¿Cómo te fue?

—Muy bien nacieron seis lindos cachorros, estoy tan contenta..

—Lo imagino mi amor... — Al sonreírle por verla muy contenta..

—¿Y Sarada?

Secaba mis manos y abrazaba a Hinata dándole un beso por su cuello y al ver que su piel se erizaba..

—Ella acaba de despertar, pero esta tranquila, así que... — al sonreír coquetamente y pegarme a ella..

—Itachi, mi amor... — al besarlo y al empezar a acariciarnos, un llanto nos interrumpía haciéndonos reír...

—Creo que ni tan tranquila cariño— le sonreía dándole un beso y subía a ver a mi hija..

Yo solo podía verla alejarse embobado..

••••

La noche había caído y mi hija dormía tranquila en su cuna y al observarla unos brazos alrededor de mi cintura y sintiera un beso en mi cuello recibía..

Yo solo podía sonreír disfrutando el momento, Itachi sin duda alguna es el amor de mi vida, mi felicidad..

Después de la pelea que Kiba iniciaba cuando nos descubría..

Los tres llegábamos a la jefatura de policía, Kiba miraba furioso a Itachi y él solo me sonreía, su cara estaba llena de golpes y sangre seca..

Tras llegar a nuestro destino, a Itachi lo llevaban a la enfermería, él policía que nos había detenido informaba al que nos detenía por escándalos en la vía pública y este nos miraba..

—Señorita tome asiento y dígame ¿Cuál es su versión a todo esto?

—Ella es una traicionera, una cualquiera, una muj..

—Basta, sí sigue con insultos le irá muy mal señor, llévalo al cuarto de retención, que espere ahí para dar su declaración..

Yo solo podía limpiar mis lágrimas, ese Kiba lindo y amoroso se había borrado completamente, él ahora me miraba con coraje y odio, sé que esa no era la manera de enterarse, incluso entendía su enojo, pero todos merecíamos una oportunidad de aclarar todo.

—Y bien señorita dígame su nombre, dónde vive y por último explique ¿Qué pasó?

Yo hacía lo que me pedía y al llegar a lo ocurrido me daba pena decir lo que paso, el oficial me preguntaba ¿Si acaso estábamos haciendo cosas indecorosas en la vía pública? Y al sonrojarme, lo negaba, si había estado íntimamente con Itachi, pero no en la calle..

—Bueno supongo que, aunque es la causante de la pelea, si su novio decide demandarle tendrá que quedar detenida y si no es así, saldrá, ahora salga que su novio sigue en declarar y después el otro joven..

—Señor delegado, antes de eso ¿Podría hablar con él a solas?

—Esta furioso con ustedes, mire yo no soy quién para juzgar, pero si la dejo hacerlo tal cosa, él la pueda golpear y..

—Correré el riesgo, por favor necesito hablar con él...

El oficial me miraba y accedía pidiendo a un policía vigilar la situación y también les pedía ir a ver qué había pasado con Itachi y aunque yo también quería saber, Kiba era quien necesitan una explicación.

Llegaba a ese cuarto y al entrar, había sillas, una mesa y Kiba estaba sentado con la mirada perdida y al verme frente a él..

—No quiero verte Hinata, aléjate de mí..

—Kiba por favor, necesito explicarte las co..

—Entiende, no quiero verte Hinata, ni escucharte, tengo mucho coraje hacia ti y..

—Itachi y yo nos enamoramos en nuestra juventud, no fue de hoy o ayer como tú crees, él quería hacer las cosas bien en el pasado, pero mi padre no nos dejó..

—Tú lo has dicho, en el pasado, ahora eras MI novia-prometida, te amaba mucho Hinata, eras mi vida y ese perro aprovechó la situación..

—No es así, Itachi y yo nos encontramos después de mucho tiempo ayer por la noche, tú mismo lo buscaste y..

—Y ¿Eso te daba derecho a burlarte de mí?

—No, mira sé que esto está mal Kiba y me arrepiento, Itachi y yo hace mucho tiempo atrás lastimamos a nuestros padres y destruimos nuestra familia, él se fue con su madre al extranjero y mi padre me exilio de su lado, horrorizado de mi actuar como ya lo sabes... Cuando eso pasó yo era mayor de edad y decidí buscar trabajo he ingresar a la universidad por medio de becas y acabar mi carrera, eso era lo único que me quedaba, mi padre se alejó de mí, Itachi y la mujer que yo consideraba mi madre se habían ido lejos, sólo me quedaba luchar por mi sueño, eso me hacía seguir adelante, era mi único motivo para seguir viviendo, ya que no tenía más nada en mi vida. Un año después te conocí a ti, fuiste mi amigo, mi apoyo y en verdad te llegué a querer mucho Kiba, yo no fingí nunca..

—Entonces ¿Por qué nunca me dijiste la verdad Hinata? Muchas veces intenté saber más de tu pasado, incluso pensé buscar a tu padre y hablar con él, eres su única hija, su primogénita, su propia sangre no podía ser así de cruel, además tú y él no son hermanos de sangre..

—Mi padre nunca quiso escucharme, yo lo busque intenté explicarle, pero no tuve éxito, mi padre es una persona que jamás olvida cuando una persona comete un error o lo defrauda, él veía a Itachi como su primogénito y amaba a Mikoto Uchiha... Pero Itachi y yo arruinamos su perfecta vida, sus planes y eso él no nos lo perdonará..

—¿Lo amas?

Su pregunta me sorprendía y ante ello solo habría mis labios formando una o, esa pregunta era la decisiva, mi respuesta era la decisión final de esta historia y..

Tras lo vivido mi corazón me decía que, si aceptaba casarme con Kiba, yo misma me iba a engañar, hace unas horas me sentía plena, completa, mi corazón después de doler mucho tiempo sanaba y todas sus partes rotas se curaban y..

—Creo que el perdedor de esta historia soy yo ¿Verdad Hinata?

—Kiba Inuzuka, vamos le esperan para que de su declaración..

—Kiba perdóname... — al verlo salir, mis lágrimas caían, la suerte estaba echada y solo esperaba no equivocarme.

—¿Qué tanto piensa mi hermosa mujer?

—Recordaba todo lo que pasamos para llegar aquí y ella viniera a este mundo..

—¿Te arrepientes mi amor?

Me giraba abrazándolo, oliéndolo y disfrutando sus manos en mi cuerpo..

—No, nunca Itachi Uchiha..

—Yo tampoco Hinata Uchiha— la cargaba llevándola hacia nuestra cama, esa que todas las noches nos unía mucho más, nuestra hija dormía tranquila, porque Hinata y yo la amábamos y ahora era momento de demostrarle a mi linda mujer todo lo que la amaba y me hacía sentir..

Hace un año Hinata y yo nos casamos como debió ser desde un principio. Aunque no sabía que para cumplirle su sueño tuvieron que pasar muchos años.

Cuando salí de la jefatura y la veía esperándome, entendía todo, ella me había elegido a mí y ahora era el momento de demostrarlo.

Yo había vuelto a Estados Unidos, a hablar tanto con Izumi y mi madre, obviamente ellas se sorprendían porque yo no llegaba solo, sino con Hinata, cuando Izumi la veía ella había entendido todo y mi divorcio se había dado.

Mi madre después de explicarle que yo en verdad la amaba y que ese matrimonio con Izumi falló.

Ella por fin lo acepto y entendió que nada, ni nadie nos podría separar y que nuestro destino era estar juntos y ahora nos apoya felizmente, Hiashi aún no acepta del todo nuestro matrimonio, pero poco a poco se va acercando a nosotros y conociendo a su nieta.

—Aunque el remordimiento de que nosotros terminamos su amor nunca nos abandonara, ambos luchamos por salir adelante y amándonos más que nunca.

Besaba el cuello de mi amado esposo y...

—No te distraigas amor..

—Claro que no mi vida, ahora estoy más concentrado que nunca— acariciaba sus sexys piernas y ambas ropas iban saliendo conforme las caricias aumentaban y la pasión se desbordaba, esta noche sería larga y deliciosamente plena.

Sarada empezaba a llorar y al ver el sol entrar por la ventana, el reloj marcaba las 8:00 am de seguro tenía hambre, ella era una niña hermosa y no podía estar más feliz y orgullosa de ella..

Buscaba mi camisón de noche y lo encontraba a un lado de nuestra cama y al colocármelo y avanzar hacia su cuna, al llegar..

—¿Qué ocurre mi amor tienes hambre? — Revisaba su pañal y estaba un poco mojado y después de cambiarla, la cargaba yendo hacia la cocina, le haría el desayuno a mi lindo esposo, hoy mi padre vendría de visita y quería que todo saliera perfecto, mi ahora suegra seguía viviendo en Estados Unidos y también pronto iríamos a verla..

Colocaba a mi hija en una porta bebé y ella sonreía, al observarla se parecía mucho a Itachi y eso me enamoraba aún más que su padre..

Ino y Sai se habían casado y ahora eran felices viajando por el mundo debido a las exposiciones de pintura de él..

Sakura y Sasori al empezar a planear su boda, ella se había dado cuenta que tenía casi tres meses de embarazo y ahora son padres de dos lindos gemelos y siendo muy felices..

De Kiba, después de que ambos diéramos la cara para la cancelación de nuestro matrimonio, se mudó y ahora vive en la capital de Japón. Cómo yo, había logrado su sueño, triunfar y ahora al ser un famoso veterinario, esperaba que algún día me perdonará por lo ocurrido, además por casualidad me había enterado que conocido a una linda chica y me alegraba que ahora él fuera feliz, como yo..

Deidara quien había sido el más sorprendido al enterarse de nuestro amor y relación con Itachi, era el primero que nos había apoyado y lo mejor de todo ninguno de ellos nos había juzgado. Él había iniciado una relación con una compañera de ellos dos de la universidad y ahora eran novios y siendo muy felices, tanto como nosotros..

Yo había puesto mi propio local de veterinaria y aunque no era tan famosa como Kiba, me sentía plena y satisfecha al haber logrado mi sueño, además de formar una familia.

Itachi y yo somos felices, nos amamos más que nunca y ahora éramos padres, él había puesto un local de contabilidad y no le iba tan mal, además ambos nos apoyamos y luchamos por nuestra felicidad día con día..

Además ahora sabemos que ese amor prohibido de hermanastros, nunca fue un impedimento para lograr nuestra felicidad.

Fin

Y bien he aquí otro one-shot más..

¿Qué les parece? Los leo..

Disculpen los errores ortográficos, que tengan un feliz fin de semana, saludos para todos, hasta la próxima.