SAKURA

Estoy acostada debajo del cuerpo pesado de Sasuke durante un minuto hasta que respirar se vuelve difícil. —Um, Sasuke... —digo sin aliento, porque estoy sin aliento.

—¡Oh, lo siento! Te estoy aplastando ¿verdad? —Se mueve con gracia a la izquierda.

—Guau. —Me deleito con músculos flojos y respiraciones completas—. Me vendría bien un cigarrillo.

Sasuke entiende mal mi intento de humor y se aleja, dándose la vuelta, alcanzando el teléfono en la mesilla de noche. Hay líneas rojas que atraviesan su espalda desde los hombros hasta su trasero. Las marcas de mis uñas.

—Puedo llamar al servicio de habitaciones y que te traigan un paquete. También pueden traer una llave, y así puedes irte cuando quieras.

La mortificación se desliza a través de mi bruma post-orgásmica mientras marca a recepción. Aunque no esperaba pasar la noche con él, no pensé que iba ser echada antes de que el sudor tuviera la oportunidad de secarse. Los cigarrillos parecen ser algún tipo de pago por mis servicios. Si es así, cuán terriblemente refleja mi actuación que sólo garantizo un paquete barato de cigarrillos que ni siquiera voy a disfrutar porque soy una fumadora falsa.

Me deslizo de la cama, sintiéndome expuesta mientras busco mis pantalones del Hombre Araña. Sin gafas, todo a más de cinco metros de distancia es un indistinto borrón.

—Oye, ¿qué haces? —Sasuke se levanta y agarra mi muñeca. Se encuentra desnudo y glorioso, y yo estoy desnuda y.… bueno, yo y por lo tanto auto-consciente.

—Tratando de encontrar mi ropa ya que vas a hacer que envíen una llave. —Por fin veo la mancha azul y roja bajo la mancha negra en el suelo, que deben ser los pantalones de Sasuke.

Cuando llego a ellos, él refuerza su control sobre mi muñeca. — ¿Qué? ¡No! ¿Crees que quiero que te vayas? No soy un idiota. Pensé que sería más fácil conseguir una llave antes de dormirnos. Colocaré una llamada despertador para ti si te quieres quedar. Quiero que te quedes.

Se pasa una mano por el cabello despeinado debido al sexo. Si no estuviese desnudo con su monstruosa polla semi-blanda colgando, podría ser lindo. No lo es, sin embargo; es magnífico y nervioso.

Sin ninguna experiencia previa sobre una aventura de una noche, no puedo decir cuál es el protocolo en esta situación. Contra mi voluntad, quiero quedarme. En caso de que quiera volver a hacerlo.

Toma mi rostro en sus manos; sus palmas amplias y cálidas. Sus labios son suaves en los míos cuando me besa. —No te vayas, Sakura. ¿Por favor?

—De acuerdo.

Se mueve más cerca, su polla sacudiéndose contra mi estómago. No puede posiblemente estar duro otra vez siendo que acaba de correrse.

—Tan dulce. —Pasa la nariz a través de mi mejilla y me besa el cuello—. Te mantendría aquí todo el fin de semana si no tuviéramos que irnos mañana.

Sus manos viajan por mis costados para descansar debajo de la curva de mis pechos. Saco mi pecho como una ofrenda y empujo mis caderas en las suyas. Juraría que su pene está más duro de lo que estaba hace unos momentos. Con sigilosas maniobras aprendidas a través de interminables batallas de Xbox con Naruto, pongo una mano entre nosotros y lo palmeo. Sí, no estoy loca; tiene otra erección.

—¿Tomaste Viagra o algo así?

Sasuke retrocede una fracción de un centímetro, lo suficientemente lejos como para evitar poner los ojos en blanco. Debe haber sido lo incorrecto para preguntar.

—¿Cómo?

Acaricio su polla, esperando borrar la oscura mirada en su cara. Parece molesto por la sugerencia de que podría necesitar ese tipo de asistencia. Sinceramente, ¿quién se pone duro tres minutos después de tener sexo? ¿No es un mito? En mi limitada experiencia sexual, que se arraiga en la sección media alta de los dígitos individuales, nunca he tenido más de una ronda de llenar-el-orificio-del-castor en una noche.

—N-Nada. —Envuelvo los dedos alrededor de su creciente erección. Mis dedos medio y pulgar lo tocan, así que le doy un apretón suave seguido de un movimiento lento. La piel es más flexible, y es divertido deslizarse por ahí.

—¿Qué estás tratando de hacer exactamente? —Su voz es sexy, dulce y dura; un caramelo Werther's Original sobre un radiador.

—¿Distrayéndote al explorar el mito de la inmediata erección post sexo que pareces estar experimentando? A pesar de los potenciales efectos nocivos de tener una talla grande en un espacio extrapequeño más de una vez, no puedo evitar echarte una mano. —Le doy otra caricia para probar mi falta de autocontrol.

—El mito de… espera, ¿efectos nocivos? —Coloca una mano sobre la mía, su expresión preocupada.

Aprieto su polla mientras trato de idear una explicación inofensiva.

—Bueno, eres un mamut, así que no hace falta decir que estaré dolorida. No de mala manera. Más de una manera de una fuerte montada y satisfecha. —No creo que lo esté mejorando. Apuesto a que, si pongo esa polla suya en mi boca, no podría hablar en absoluto.

—Ya veo. ¿Estás fuera de los límites ahora?

—¿Fuera de los límites? No. Definitivamente no.

—Es bueno escucharlo. Si sigues haciendo eso… —lleva nuestras palmas por su eje—, voy a estar tan duro como roca sólida en dos minutos.

—Ya estás bastante sólido.

Afortunadamente, o no tan afortunadamente, dependiendo del estado proyectado de mis partes debajo de la cintura, somos interrumpidos por un golpe en la puerta. Sasuke jura bajo. Planta un beso con la boca abierta al lado de mi cuello, siguiendo con los dientes. —Será el servicio de habitaciones con tu llave. No vayas a ninguna parte.

—Viendo que estoy desnuda y que bloquearás la única salida con tu divino cuerpo, no creo que pueda intentar escapar.

—Divino cuerpo, ¿eh? —Sasuke me da su sonrisa con un hoyuelo. Ruedo los ojos. —Como si no lo supieras ya.

Me golpea el trasero desnudo. —Eres linda. —Coge su bóxer del suelo y se lo sube por las piernas. Su semi no se esconde. Mete su mano y hace algunos arreglos mientras se pasea fuera de la habitación. Lo miro, frotándome el culo.

Con Sasuke sin presentar más una distracción sensorial, me vuelvo autoconsciente de mi desnudez. Mis pantalones del Hombre Araña ayudan a ocultar la mitad inferior, pero por desgracia, mi top se encuentra en la otra habitación con mis gafas y mi teléfono.

Compruebo el baño por una bata y echo un vistazo a mi reflejo en el espejo. Parece como si criaturas del bosque se hubieran refugiado en mi cabello. Uso los dedos para alisarlo en algo parecido al orden. No funciona, así que cojo el cepillo del tocador y lo arrastro por la masa enredada. Duele, pero ayuda.

Abro la puerta para encontrar a Sasuke al otro lado. Hago todo el asunto de mano-en-el-corazón, jadeando como si fuese a salírseme del pecho. Sus ojos caen de mi cara. Estoy acariciándome una teta.

—Lo siento. No quise asustarte —les dice a mis senos.

Separo los dedos, así mi pezón se asoma entre ellos. Sasuke se mueve más cerca, rodando un solo dedo entre mis pechos y mi estómago para rodear mi ombligo. —Te pusiste los pantalones.

—Llevas bóxer.

—Cierto. —Sumergiéndose más abajo, sus dedos pasan sobre mi perplejo castor.

—Emparejé la situación.

—Puedo arreglar eso. Si es un problema para ti. —Su sonrisa es toda traviesa—. Si todavía te quedas, eso es.

—Todavía me quedo.

—Son buenas noticias.

Labios suaves y calientes están otra vez en mi cuello. Mete los dedos por mi cabello y tira suavemente, inclinando mi cabeza hacia atrás.

—¿Está bien que te desee otra vez?

—Perfectamente bien. —Miro hacia las sábanas arrugadas. —¿Cama?

—Cama.

—Te voy a enviar la cuenta de la reparación si rompes mi castor.

Sasuke me muerde el hombro. —Los castores son feos. Tienes el coño más bonito que alguna he puesto en mi boca.

Es una cosa sucia que decir, y teniendo en cuenta con cuántos coños probablemente ha estado Sasuke de cerca e íntimamente, es un elogio significativo, moderadamente ambiguo.

Para demostrarlo, Sasuke me lleva a la cama y tira de mis pantalones. Cae de rodillas en el suelo, pone su cara entre mis muslos y hace que fuegos artificiales exploten con su impresionante boca. Otra vez.

No estoy segura de la cuenta exacta de orgasmos, pero para el momento que se aleja por aire, estoy temblorosa y una palabra demanda todo lo que puedo manejar. —Desnudo.

Deja caer los bóxer liberando la monstruosa polla. Lo golpea en el estómago con un ruidoso aporreo. Sofoco una risita y lo palmeo, comprobando para asegurarme de que está bien. La expresión de Sasuke es una mezcla de diversión y deseo mientras se une a mí en la cama, reclinado contra el desorden de las almohadas.

No hay nada entre nosotros ahora, sólo piel caliente y húmeda necesidad. Meneándome hacia atrás, deslizo las manos por sus muslos. Tengo un plan. Puede causarme un daño permanente en la mandíbula, pero fue a mi parte sur dos veces y solo es educado responder de la misma manera. Además, tengo curiosidad por ver cuánto me cabrá.

Dirijo mi dedo desde la base hasta la punta. Estiro la piel lisa y envuelvo mi mano alrededor de él, con asombro por la distancia en la que están los dedos. Levanto la vista y toco la cabeza con mis labios.

Tiene este estremecimiento espasmódico, lo que tomo como una buena señal, así que le doy una lamida de prueba.

La sedosa suavidad y leve arruga del prepucio me fascina mientras tomo más de él. No voy muy lejos, a mitad de camino a lo mejor, probablemente más como una tercera parte. Me inclino un poco y lamo alrededor de la cabeza. Sasuke es una gran vista; con los párpados caídos y los labios separados.

Roza el contorno de mi labio inferior donde se envuelve alrededor de su polla. —No quiero correrme en tu boca.

Soltándolo, digo—: No me importaría. —Incluso si sabe a mierda, tragarían el semen de Sasuke Uchiha. Luego lo haría de nuevo.

—Tal vez en otro momento. Prefiero estar dentro de ti cuando me venga.

Me posiciona para que lo monte a horcajadas. Estoy tan mojada. No podría estar más preparada si saltara dentro de una piscina de lubricante.

—Mierda, eso es… —A una respiración pesada le sigue un suspiro de dolor mientras alcanza un condón y lo rueda.

Levantándome de rodillas, agarro el eje absurdamente grueso y asumo la posición. Me hundo lentamente hasta que estoy tan llena de su polla que es ridículo.

Sasuke sostiene mis caderas mientras empiezo a moverme. Su boca está en mi cuello, mandíbula, barbilla, en mis labios. Me empujo en su pecho, y él se recuesta para dejarme montarlo. Es la sensación más deliciosa; la sensación de vacío seguido de la plenitud casi dolorosa. Probablemente estoy arruinada para la próxima polla que se cruce en mi camino. Sasuke es impresionante debajo de mí. Su rostro se encuentra en una concentración intensa. Un ligero brillo de sudor cubre su pecho. Su abdomen se flexiona con cada rotación de mis caderas.

—Dame esa boca, por favor.

Con una mano en mi nuca, me sostiene cerca, follando mi boca con su lengua al mismo ritmo pausado como su polla dentro de mí. Cuando jadeo por aire, me cubre la garganta y los senos con besos mojados.

—Debería decirte que estoy enamorado de tus tetas —dice mientras hace esa cosa de acariciar, otra vez.

—Puedes salir con ellas si quieres. Les gustan los sujetadores de Victoria Secret. —Medio río, medio gimo cuando chupa el pezón rudamente.

La combinación de sensaciones: él dentro de mí, como mi clítoris se frota contra su pelvis con cada cambio de nuestras caderas y sus dientes raspando mis pezones sensibles; me manda al precipicio. Se sienta, impidiendo que mis brazos temblorosos cedan. Me estoy corriendo tan fuerte que todo se pone negro y vuelve en ráfagas de gris y estrellas.

—¿Es bueno? ¿Se siente bien? Jesús, Sakura, te puedo sentir corriéndote en mi polla.

Estoy cantando algo incoherente en su cuello. Con horror absoluto, me doy cuenta que estoy repitiendo la frase de Amo tu polla. La posibilidad de que accidentalmente pudiera excluir la parte de polla y profesar amor real es muy vergonzoso de profundizar. Obviamente no… lo amo, eso es. Estoy desarrollando un fuerte vínculo con su pene, sin embargo. Le muerdo el hombro para detener las palabras, gemidos porno en su lugar. Es más seguro.

Alza mi cabeza, liberando mis dientes de su piel. He dejado un chupetón gigante. De hecho, he dejado varios. Sus labios pasan sobre los míos en un beso suave. Sasuke susurra contra ellos: lo bien que me siento, cómo se va a correr, cómo quiere verme correrme. El orgasmo sigue, pisoteándome, se trata de una explosión sensorial como ninguna otra. Sasuke gime en su empuje final.

Mis ojos se abren, porque maldita sea, quiero ver su cara. Los músculos de su mandíbula se aprietan, y un temblor fino recorre su cuerpo como un terremoto de bajo nivel. Por primera vez en mi vida, puedo sentir la contracción y el pulso de un hombre dentro de mí. Voy a poner éste en el banco para futuras sesiones de masturbación.

Se echa abajo sobre el colchón, llevándome con él. —Eso fue mejor que la primera vez.

Demasiado agotada para hablar en oraciones completas, digo—: Tan impresionante. Cansada.

Se ríe suavemente, acariciándome el cabello. Pasan unos minutos, luego acomoda mi cuerpo flácido y se sale. Sasuke establece una alarma para mí y deja la tarjeta en la mesita de noche. Debería vestirme e irme, pero mi cuerpo no obedecerá la orden de moverse. Murmuro acerca de la necesidad de estar en mi habitación temprano, pero no estoy segura de que mis palabras tengan sentido. Apaga la luz y desliza su brazo debajo de mí, atrayéndome a su lado.

—¿Duermes conmigo?

Me desmayo con mi mejilla en su pecho y sus labios en mi sien.

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Me despierto con un sobresalto. Mi lado derecho está sudado. No puedo ver el reloj en la mesilla de noche sin las gafas. El brazo de Sasuke es jodidamente pesado. Está envuelto a mi alrededor con su nariz en mi cabello. Levanto su brazo, toma un poco esfuerzo, y salgo con cautela de la cama. Mis muslos y mi centro duelen y mi piel se estremece con la ausencia del calor como un horno del cuerpo de Sasuke.

La realidad de lo que he hecho me golpea como un gancho al mentón del campeonato de lucha. Tuve sexo con uno de los compañeros de Naruto. Inevitablemente lo volveré a ver. En varias ocasiones. Esto fue una mala idea. Es un mujeriego del hockey, y ahora soy una puta del hockey. Experimento mucha vergüenza seguida por deseo mientras miro su cuerpo caliente recostado solo en esa cama bien utilizada. Murmura en su sueño, así que agarro mi tarjeta y pantalones del Hombre Araña y camino de puntillas a la sala de estar. Tropiezo en la oscuridad, buscando mi camisa. Se encuentra en el sofá, pero mis gafas no están en ningún lado.

Un débil pitido desde el dormitorio de Sasuke significa que me he quedado sin tiempo. Por un horrible segundo, me congelo. Apresuradamente me pongo mi camisa, arrebato mi teléfono de la mesa de café, corro hacia la puerta y salgo. Tomo las escaleras hasta el sexto piso.

Dentro de mi cuarto en la suite, me deslizo hacia abajo por la puerta, respirando con dificultad. Golpeo el suelo con una mueca de dolor; ya que mi centro ha estado en una épica batalla, con una polla monstruosa.

He tenido sexo increíble con Sasuke Uchiha. Dos veces. No tengo ni idea de lo jugador que es o de qué tan alto perfil es. No importa. A pesar de todo, va a ser incómodo. Pongo la cabeza en mis manos.

¿Qué diablos hice?