SASUKE

El sonido más molesto del mundo penetra mi sueño. Deseo que se detenga. Quiero patear su culo por interrumpir mi sueño que incluía suaves y tetas que podía usar como almohada.

El sonido no se detiene.

Abriendo mis ojos con curiosidad, reviso el reloj de la mesita de noche. Son las seis de la mañana, una hora inusual para que mi alarma suene en un día que no hay juego. Palmeo mi teléfono y detengo el ruido, luego cierro los ojos, con la esperanza de reanudar el sueño; tetas perfectas, el caliente, apretado… todo vuelve como un latigazo.

Tuve sexo con la hermana de Uzumaki. Hermanastra. Y en ambas ocasiones fue estelar. A menos que fuera parte de mi sueño vívido. Levanto mis dedos a mi nariz y huelo. Sí, definitivamente sucedió.

Me siento con un gemido. Todo mi cuerpo duele: mi cabeza, mi cara y, en particular, mis piernas. Grito su nombre, pero solo encuentro silencio. La puerta del baño está abierta, por lo que definitivamente no está de allí. La sala de estar es la siguiente opción lógica. Encendiendo la luz, descubro que está tan vacía como el cuarto de baño. Mi vaso de agua Perrier y su vaso de toronja y agua de soda prácticamente lleno están sobre la mesa donde los dejamos anoche. Su teléfono no está, al igual que la camisa de su pijama, y sus gafas están en el suelo junto al sofá.

Esas gafas… Cristo, son sexys. Al igual que los pijamas del Hombre Araña. Debería ser ilegal que una mujer adulta se vea tan sexy en ropa para dormir inspirada en historietas. Es entonces cuando me doy cuenta de que se fue sin despertarme. Casi vuelvo a revisar la suite, pero está claro que se fue, lo que apesta. Decepción desinfla mi polla.

Si fuera como algunos de mis compañeros de equipo, estaría aliviado de que se fue. No lo estoy. La cosa de las conejitas no es mi juego. Eso no quiere decir que nunca he tenido una aventura de una noche con una. Solo quiere decir que ha habido muy pocas en comparación con lo que especulan los medios de comunicación. No estoy tan interesado en ser el objeto de alguien para hacerse jodidamente famosa.

Sakura me parece todo lo contrario a una conejita del hockey. Leía a Fielding, de todas las cosas, durante el juego. Fue tan ofensivo como refrescante. Mientras me dirijo a la habitación, se me ocurre que puede haber intentado despertarme sin suerte. He dormido con alarmas de incendio en el pasado, y estuve despierto desde las seis de la mañana de ayer. La práctica, el juego, la pelea, el bar, y el maratón de sexo fenomenal me desgastaron.

Me dejo caer boca abajo en la cama. La almohada huele a Sakura, y es suave como sus tetas. No he tocado unas tan agradables desde el primer año en la universidad.

Ruedo sobre mí mismo aun con sus gafas en mi mano, inseguro de cómo proceder. Es demasiado temprano para pasarme por su habitación y devolvérselas. Además, se está quedando con sus padres, así que eso está descartado. Me decido por llamar. Su móvil va al correo de voz, lo que no debería sorprenderme considerando la hora. El mensaje de Sakura es corto y gracioso, se corta en medio de una cadena de blasfemias, por lo que no estoy preparado para el pitido de inicio.

—Eh, hola. Oye. Soy Sasuke. Uchiha. Pasaste la noche, eh… Si. Estoy seguro de que lo recuerdas. De todos modos, dejaste tus gafas en mi cuarto. Así que las tengo. Las mantendré hasta que llames o te vea. Estaré de vuelta en Chicago en una semana y media. Espero que tengas un par extra. O tal vez uses lentes de contacto. No usabas gafas en el juego. Acerca de anoche… Yo… —La máquina pita, cortándome. Es el peor mensaje de la historia. No hay ni siquiera una opción para volver a grabar.

No llamo de nuevo, temeroso de que diré algo incluso peor. Dejo las gafas de Sakura y mi móvil en la mesita de noche y cierro los ojos. Mi cabeza late con fuerza por la falta de sueño. Tan agotado como estoy, no puedo relajarme lo suficiente como para desmayarme. Tengo a Sakura en el cerebro. No estoy seguro de lo que pasó entre el momento que dijo que no iba a tener sexo conmigo y el momento en que succionó su cara a la mía, pero estoy seguro de que no me arrepiento de su cambio de opinión.

Dormir con la hermana de mi compañero de equipo, hermanastra o no, no es algo para sentirse orgulloso. Irónicamente, basado en los medios de comunicación, es exactamente lo que se espera de mí, y eso me golpea. Si Sakura se entera de mi reputación, suponiendo que no lo ha hecho ya, puede muy bien no querer volver a hablar conmigo, no importa cuántos orgasmos le di la noche anterior. Son pensamientos como estos los que me mantienen despierto durante las siguientes dos horas, deseando que llame de vuelta para poder hablar con ella antes de que alguien más lo haga. Especialmente Uzumaki.

Mi teléfono suena en mi mesita de noche. Lo agarro, golpeó contestar y me quejo en el receptor.

—Oye, hombre. ¿Dónde estás? Nos estás retrasando.

—¿Shikamaru? Amigo, es temprano. ¿Cuál es el problema? No nos vamos hasta… —Aparto mi teléfono para ver la hora. Es casi la una de la tarde. Se suponía que debía estar en el autobús hace veinte minutos. — Mierda. Enseguida bajo.

Me pongo un par de pantalones vaqueros y una camisa arrugada. Lanzando el resto de mi ropa en la bolsa de lona, corro alrededor de la habitación como un idiota, esperando no dejar nada importante detrás.

Parando en el baño, me echo un vistazo en el espejo. Hay un chupetón en un lado de mi cuello. No recuerdo a Sakura dándome uno, pero ahí está. Ahora no hay forma de cubrir lo que pasó anoche. Y ahora estoy duro de pensar en otras cosas que chupó. Es una pena que tengo que esforzarme para centrarme en las estadísticas de hockey así no dejo la habitación con una masiva erección.

La última cosa que pongo en mi bolsa son las gafas de Sakura; tengo cuidado de envolverlas en una camisa para que no se rayen. Me pongo mi chaqueta, agarro mi bolsa, meto mi teléfono en mi bolsillo, y compruebo mi billetera. El elevador está vacío. Detenerse en la habitación de Sakura de camino abajo no tiene sentido ya que la hora de salida pasó hace horas. Además, no ha regresado mi llamada. No me gusta cómo eso me hace sentir.

Todo el equipo ya está en autobús cuando llego. El entrenador está furioso de que haya llegado tarde porque eso jode su itinerario de paradas en nuestro camino a Tampa. El equipo me saluda con alaridos y comentarios sarcásticos. Tengo que inventar una historia por lo de anoche, por lo general estoy mejor preparado que esto.

Tomo el asiento vacío al lado de Shikamaru. Su frente se frunce mientras olfatea. —Hueles a sexo rancio. —Shikamaru ha sido mi compañero dentro y fuera del hielo durante los últimos años. Es plenamente consciente de que lo de anoche fue una anomalía.

Me encojo de hombros, haciéndolo pasar como si nada. Por mucho que necesitara una ducha, de una enferma manera, me alegro de que no haber tenido tiempo. Todo lo que huelo es a Sakura.

Hidan aparece desde el asiento detrás de mí. —¿A quién te cogiste anoche?

—Una chica que conocí en el elevador. —Mi estómago se retuerce. No importa cómo esto se desarrolle, parezco un idiota, y ahora mismo me merezco el título.

—¿Oh sí? ¿Sólo una? ¿No una tripleta?

Shikamaru rueda los ojos, y yo murmuro una respuesta evasiva.

A los treinta y cinco años, Hidan es uno de los jugadores de mayor edad en el equipo, y probablemente esta es su última temporada. No ha llegado a un acuerdo con eso. Ha estado cogiendo a cada chica que puede últimamente, a pesar de la alianza de boda que lleva. Es repugnante. En mis días de novato, solía pensar que era genial. Ahora es patético.

—¿No estabas jodiendo por ahí con la hermana de Uzumaki en el bar?

—Es su hermanastra. Solo hablábamos. —Quiero darle un puñetazo en la cara por ser tan idiota.

Llevar a Sakura de regreso a mi habitación fue de mala educación. Tendré suerte si esto no se nota en mi cara.

No hay justificación para lo que hice. No tengo una buena excusa. Esto ni siquiera está cerca de lo normal para mí. Lo máximo que hago es ligar, especialmente con la hermana de un compañero de equipo. Hasta ayer por la noche. Era serio acerca de lo de no tener expectativas. Podría haber tenido la oportunidad de resistirme si no hubiera sido la que hizo el primer movimiento, o hubiera usado algo más que esa maldita pijama.

Desafortunadamente, Uzumaki escucha mi intercambio con Hidan. Se levanta de un salto de su asiento y camina por el pasillo. —Vete a la mierda, amigo. Estuviste todo sobre Sakura. ¿Ahora nos haces esperarte porque follabas a una conejita?

No hay manera en el infierno de que admita que me encontraba con ella anoche. —Ella me besó, no al revés. —Mi defensa verbal es débil.

—Pura mierda. La seguiste afuera. Piensa que los jugadores de hockey son basura. La próxima vez que venga a un juego, es mejor que mantengas tus manos y tu boca para ti mismo. Es una buena chica, no anda por ahí follando.

—Si tú lo dices. —Si ella fue testigo de las travesuras de Uzumaki, puedo entender por qué cree que todos somos basura, aunque yo diría que ayer por la noche podría haber cambiado su opinión.

Uzumaki me agarra por la camisa y me saca de la silla. —No estoy jugando, Capitán Idiota, Sakura no es ese tipo de chica. Pierde su número.

Como capitán, no puedo tener al más nuevo de los jugadores del equipo empujándome por ahí, incluso si retroceder es lo más inteligente por hacer. —No quieres iniciar una pelea conmigo, Uzumaki. Especialmente sobre algo de lo que sabes absolutamente nada.

Su mandíbula se tensa. Es obvio que me quiere golpear. Su puño lentamente afloja mi camiseta. —Mantente jodidamente lejos de ella.

El entrenador baja por el pasillo, gritando para que nos enfriemos. Envía a Uzumaki a su asiento y lo sigo al frente para que me pueda dar un sermón. Me lo merezco, así que mantengo mi boca cerrada y lo tomo.

—Tú eres el capitán, no un imbécil novato. ¿Cómo crees que impacta al equipo si vas por ahí follando con las malditas hermanas de tus compañeros de equipo?

—Yo no…

—Ahórratelo, Uchiha. —El entrenador me muestra su teléfono. Una foto mía con mi lengua en la boca de Sakura ocupa la pantalla.

—Mierda. —Palmeo mi cara y bajo la voz—. ¿Uzumaki ha visto esto?

—No se lo he mostrado, pero es sólo cuestión de tiempo antes que lo vea. ¿Qué pasa si uno de estos ineptos hiciera esto con tu hermana?

El entrenador tiene un buen punto. Si alguien toca a mi hermana, arrancaría su polla y la empujaría hacia abajo en su garganta. Es algo que debería haber considerado antes de meterme con Sakura. —Lo siento, entrenador.

—No quiero disculpas. Quiero que mantengas la mente en el juego. —Golpea ligeramente su sien—. Estamos a mitad de la temporada, y sólo estamos dos equipos por debajo. Si seguimos como vamos, volveremos a llegar a las eliminatorias este año. Esta es una serie importante, Uchiha. No la jodas con tu polla.

—No sucederá de nuevo. Hablaré con Uzumaki y aclararé las cosas.

—Más te vale. Es un jugador sólido. Lo necesito en su punto para el próximo juego, no fijando una venganza porque estás poniéndote atrevido con su hermana.

—Hermanastra.

El entrenador me da una mirada de desaprobación. —Como si importara.

—Lo tengo, entrenador. Lo controlaré.

Me envía afuera, moviendo la cabeza. Ignoro la mirada de Uzumaki mientras tomo asiento unas cuantas sillas frente a él. Cualquier conversación va a tener que tomar lugar sin testigos presentes, y tengo que averiguar que decir.

La charla del entrenador y el arrebato de Uzumaki ponen la noche pasada en perspectiva. La claridad puede ser una perra. Ya tenía la impresión de que Sakura no era realmente el tipo de chica de una sola noche. No porque lo haya dicho, es lo que todas dicen antes de que ponerse de rodillas o sobre su espalda, sino porque realmente no parecía de ese tipo. A pesar de que prácticamente saltó sobre mí en ambas ocasiones.

Estaba nerviosa desde el principio e hilarante. Aunque no la obligué a ir a mi habitación o a tener sexo, dos veces, si no hubiera conseguido quedarse fuera de la suya, podría no haberla convencido de que fuera a la mía. En cualquier caso, lo haría de nuevo si tuviera la oportunidad. Es difícil no querer a una chica que dice que le encanta tu polla, en repetidas ocasiones, mientras se viene. Esta situación me hace la clase de idiota que no quiero ser.

En el momento en que llegamos a Tampa, todo el mundo está exhausto, por lo que la primera orden del día es registrarnos en el hotel, conseguir instalarnos, y descansar para la práctica de mañana.

Shikamaru y yo compartimos una habitación. Nuestros alojamientos son estándar: dos camas dobles, un sofá, pantalla plana y un minibar con agua y bebidas energéticas. Shikamaru lanza su bolsa en la cama más cercana y me da una mirada. Espero las preguntas. Nunca ha sido parte de la escena de las conejitas. Envidio su capacidad de decir a la mierda y que se jodan los chicos. Ojalá hubiera tenido una mentalidad similar en el comienzo de mi carrera en la NHL.

Shikamaru agarra dos botellas de agua del minibar y me lanza una. — Entonces, ¿qué pasó?

Abro la tapa y bebo la mitad en dos tragos. Estoy deshidratado de las actividades de la noche anterior. —Nada.

—Claro. Un chupón gigante apareció mágicamente en tu cuello.

—Como dije, conocí a una chica en el elevador. —Normalmente sería directo con Shikamaru, pero la situación es complicada.

Shikamaru sacude su cabeza. —Eres un jodido idiota.

Desaparece en el cuarto de baño. No estoy seguro si en realidad sabe lo que hice o si está jugando juegos mentales. La ducha se enciende. Sus preguntas van a esperar; Shikamaru toma duchas jodidamente largas.

Reviso mi teléfono por décima vez hoy. Tengo doce correos de mi agente, Kisame. Vive a la altura de su nombre, pero hace el trabajo. Estoy inclinado a ignorar sus correos hasta que veo uno titulado: ¡OFERTA DE APROBACIÓN, HIJO DE PUTA! Lo abro y escaneo el correo. No es en realidad una oferta, pero está cerca. Soy uno de los principales candidatos para la campaña de Sports Pro-Elite. Esto es enorme. Es por lo que he estado esperando en toda mi maldita carrera. Este tipo de apoyo podría establecerme por años, y podría traer más apoyos con él.

En mis días de novato, fui pasado por alto por otro patrocinador importante. Desde entonces, he estado apuntando a lo más alto para los que creían que no sería más que un calienta bancos. Kisame divaga sobre alguna mierda de los solteros del año que no me importa, hasta que menciona que eso puede afectar la campaña de SPE. Haría cualquier cosa que deba hacer para ganarla. Incluso posaría en mis malditos suspensorios.

Le envío a Kisame un rápido mensaje en respuesta, y establecemos una llamada telefónica para el día siguiente para negociar los detalles. Estoy bastante emocionado mientras compruebo mis llamadas perdidas.

No he sabido nada de Sakura, así que decido enviarle un mensaje.

¿Cómo está el castor?

¿Recibiste mi mensaje?

Inmediatamente quiero no haberlo enviado. Quería que fuera divertido, no ofensivo. Después de unos minutos de mirar fijamente la pantalla, esperando su respuesta, busco mi iPhone y utilizo el Wi-Fi del hotel. Una búsqueda de Sakura Uzumaki resulta en nada. Me dijo lo que hace para ganarse la vida pero no donde trabaja, así que es un callejón sin salida. Momentáneamente perplejo, considero mi próximo plan de acción. Facebook es una apuesta segura. Incluso mi bisabuela de ochenta y siete años de edad tiene una cuenta. Localizo a Uzumaki en mi lista de amigos, y busco a Sakura en la suya. Su apellido es Haruno. Una solicitud de amistad está fuera de cuestión; primero tengo que establecer contacto y tal vez volver a verla. También enfurecer más a Uzumaki no está dentro de mis intereses para el equipo. Puedo acosarla en su lugar. Por desgracia, sus ajustes de privacidad son altos.

La información y fotos de Uzumaki son accesibles. Encuentro unas pocas fotografías de ella con Minato en lo que parece ser su trabajo. Hago una captura de pantalla para poder mirarla luego. Está obligada a tener una dirección de correo electrónico en su directorio.

Luego busco un álbum denominado Vacaciones de Verano con los Haruno; se ve prometedor. Estoy en lo cierto. Contiene un montón de fotos de Sakura. Son de hace un par de años. Su cara es más suave, más redonda, y su cabello es diferente. Lleva una variedad de bikinis en la mayoría de ellas: rosa y verde lima a rayas, azul pálido con volantes en su pecho, y un conjunto blanco de encaje.

Unas mayúsculas en los comentarios llaman mi atención a otra imagen. Un mensaje de Sakura para Naruto lee: ¡PREPÁRATE PARA QUE PATEE TU CULO, YETI!

Hago clic en la imagen. Es una de Sakura desde atrás. El lado derecho de la parte inferior del bikini está subida, así que la mitad de la mejilla de su culo está afuera. El pie de foto de Uzumaki dice: ¿Hambriento? Puedo ver por qué Sakura podría no apreciar el humor, considerando que es su culo comiendo su bikini.

Algunos comentarios de ida y vuelta, todo en mayúsculas. Sakura lanzando creativos insultos. Vuelvo al álbum y continúo pasando. El que sea que tomó estas fotos, pasó mucho tiempo centrándose en Sakura. Es muy fotogénica. Hay unas cuantas de ella con Uzumaki. Una me parece inquietante; él la tiene colgando sobre su hombro, y su culo está en el aire con su enorme mano envuelta alrededor de la parte posterior de sus piernas. Lo que es más preocupante es que tan alta está su mano en su muslo. Tal vez él solía tener una cosa por ella. Eso explicaría su conversación en el bar.

La siguiente imagen es una foto de Sakura agitándose seguida de su aterrizaje en el agua. Dispuestas en secuencia, la progresión de eventos se presenta como un libro animado. La última toma es la mejor. Sakura se levanta por un lado del muelle, con una rodilla en el borde, su cabello desplegándose en una ola oscura. Su escote es excepcional. Me puedo imaginar cómo sería de caliente esa posición si yo estuviera, digamos, follándola desde atrás contra la isla de mi cocina.

Para alguien tan protector de su hermanastra, Uzumaki no tiene ningún reparo en compartir fotos reveladoras en un perfil altamente público. No puedo mencionárselo, o sabrá que he estado acosando a Sakura.

Antes de considerar mis acciones, guardo las mejores fotos en mi iPhone. ¿Mi lógica? La he visto en menos. A pesar de que la culpa me corroe, escaneo para asegurarme de que tengo las mejores. Shikamaru sale de la ducha, así que escondo mi iPhone. Mi invasión a la privacidad es vergonzosa. Todo lo que he hecho en las últimas veinticuatro horas es reprobable en muchos niveles. Estoy decepcionado de mí mismo. Pero probablemente sacaré las fotos cuando esté solo.