SAKURA

Mi madre se levanta junto al jodido amanecer, incluso los fines de semana. He dormido menos de dos horas después de mi salida furtiva de la habitación de Sasuke cuando un golpeteo en mi puerta me despierta.

—¡Arriba, Saku! ¡Es tiempo de ir de compras! ¡Visitaremos el supermercado a primera hora! —Su estridente emoción es una horrible forma de despertar.

En el reloj en la mesa de noche se lee que son las siete treinta. Un domingo por la mañana. ¿Qué diablos le pasa? —¡Vete! —Meto la cabeza bajo la almohada.

A medida que mi mente despierta, la noche anterior, o esta mañana, vuelve en un destello de orgasmos. Tuve un montón. A juzgar por el dolor de mi cintura para abajo, tampoco los olvidaré pronto.

—Tienes veinte minutos para prepararte. Minato quiere ir a Denny's antes de que lleguen todos al desayuno, y volaremos esta tarde.

¡Tenemos que movernos!

Mi estómago ruge, compartiendo el entusiasmo por el desayuno. No puedo discutir con ir a Denny's. Además, mi mamá no desaparecerá; se parará afuera de mi puerta y me molestará hasta que la abra.

—Necesito media hora —digo en un bostezo.

—Si no escucho la ducha abrirse en cinco minutos, Minato romperá tu puerta —dice alegremente.

A pesar del acuerdo, no me levanto de inmediato. En cambio, reviso mi teléfono. Tengo un correo de voz de un número desconocido. Mi estómago da una voltereta mientras tecleo la contraseña y escucho el mensaje. Es Sasuke. Su voz malditamente sexy despierta a mi castor desanimado. Mierda. Tiene mis lentes y quiere devolverlos. Eso parece frustrar el propósito de la aventura de una noche. Aunque, al ser compañero de equipo de Naruto me asegura volverlo a ver de todos modos. Oigo el mensaje unas cuantas veces más. Ahora no es momento para llamarlo; dormí muy poco como para tomar buenas decisiones cuando se trata de Sasuke y su monstruosa polla mágica.

Salgo de la cama y me tambaleo al baño como un potrillo recién nacido. Mi cuerpo entero duele como si hubiera escalado una montaña con cuarenta libras atadas a la espalda y rematado con un triatlón Iron Man. Mi castor tiene su propio pulso. Hoy va a ser un día duro.

Después de una mañana de compras maratónicas con mi mamá en tanto Minato pasa el rato con algunos de sus amigos instructores, agarramos el vuelo en la tarde a Chicago. Metida en el bolso del asiento delantero, junto con el folleto sobre los procedimientos de evacuación del avión, hay una revista de chismes. La hojeo sin propósito, sin prestar atención al contenido hasta que me cruzo con una foto de Sasuke. Tiene a alguna asquerosa chica caliente envuelta alrededor de él, prácticamente montándole la pierna. Verifico la fecha de la portada; es de la semana pasada. Genial. Ahora soy el sabor de la semana.

Mi mamá agarra la revista de mi mano. —Oh, es lindo. ¿No lo conociste anoche?

—Quien sabe —me quejo—. Son todos iguales. Sólo un montón de jugadores idiotas.

—No es verdad. Naruto es un encanto.

Minato se burla. —Naruto es tan encantador como un cubo de vinagre.

Para el momento que aterrizamos en Chicago, me siento exhausta. El sexo y las compras vencen a una chica. Estoy completamente a favor de ir directo a la cama, pero el auto de Temari se encuentra estacionado en el camino de entrada detrás de mi todoterreno. Tomo mi maleta y me dirijo a la casa de la piscina en lo que Minato carga todas las maletas de viaje de mi madre a la casa.

Temari claramente usa su llave de repuesto ya que se halla sentada en mi sofá, viendo lo más destacado del hockey.

—¿Por qué no me escribiste? ¿Qué diablos ocurre? Necesitas explicarme esto. —Temari sostiene una impresión a todo color de dos personas besuqueándose abiertamente.

La agarro de sus manos. —¿Dónde la conseguiste? —No es una foto; es una pila entera.

—De internet, ¿de dónde más? No puedo creer que lo hicieras con Sasuke Uchiha y no te molestaras en escribirme o enviarme fotos en acción.

Me desplomo en el sofá. Mis lentes ya no parecen gran cosa, no comparados con esto. Estuve en el periódico antes. Aparecí inadvertidamente en extensiones de revistas. Hasta ahora siempre me encontré en el fondo, una imagen borrosa de forma femenina. No esta vez. Mi lengua y yo nos encontramos directamente en la boca de Sasuke.

El alcohol es la única manera de manejarlo. Voy directo a la licorera. Tengo dos botellas a elegir: vodka o una bebida de Sour Puss de manzana. El vodka sabe terrible al beberlo directo, al igual que el otro. Preparo tres vasos de chupito y los vierto con el licor color verde eléctrico antes de derribar dos y pasarle uno a Temari.

—¿Qué en el mundo sucedió en el juego?

—Las imágenes son bastante explicitas. Follábamos nuestras bocas.

—¿Follaban sus bocas?

Sonrío a pesar del desastre de la situación. —¿Así?

—Creo que deberías tratar de aplicarlo en una conversación casual mañana. —Temari inclina su vaso y hace una mueca cuando traga—. ¿Qué más pasó?

—Tuve sexo con él.

—Bromeas, ¿cierto? —Su sorpresa es razonable; no es algo que yo haría.

—Dos veces.

—No bromeas. —Me sostiene su vaso, así que le sirvo otro y dos más para mí—. ¿Estabas borracha?

—No tan borracha como para no saberlo mejor.

—Mierda.

—Sí.

—¿Y? ¿Son ciertos los rumores?

—¿Qué rumores? —Mi estómago se revuelve. No sé con seguridad que quiera escuchar rumores inspirados en Sasuke.

—Sobre sus genitales.

La discusión de las conejitas del hockey que escuché en relación con el tamaño de las unidades de los hombres de los equipos se me viene a la mente. Generalmente los rumores son un montón de basura. En esta ocasión son ciertos.

Mantengo mi rostro impasible. —Tiene el pene pequeño.

—Mentirosa. No habrías tenido sexo con él dos veces si lo tuviera pequeño. —Sus ojos se iluminan—. Es enorme, ¿verdad?

Me giro y sirvo más tragos para ignorar su emoción. —Los genitales de Sasuke no se discuten. No es como si fuera a volver a verlos.

—Mira, Sakura, si este tipo de fotos mías aparecieran con, digamos, Shikamaru Nara, le diría a todos lo impresionante que fue en la cama, incluso si fuera una verdad a medias. —Me apunta con su dedo—. Excepto a ti. Te diría si apestó, así que no pienses ni por un segundo que puedes quedarte los detalles.

Suspiro. —Bien. Tiene una polla monstruosa.

—Lo siento, ¿qué? —balbucea Temari.

—Es monstruosa.

Su nariz se arruga con disgusto. —¿Quieres decir que está deforme?

—No. Quiero decir que es enorme.

—¿Qué tan grande?

—Demasiado grande.

—¿Cómo una polla de película porno?

—Exactamente.

Extiende su vaso de chupito. —Necesito otro de esos.

Aniquilamos la botella de Sour Puss mientras navegamos por internet buscando imágenes de Sasuke y yo follando con la boca. Hay un montón, incluyendo las miles de Sasuke con varias mujeres. Al parecer la extensión de la revista que encontré en el avión y las aventuras de este fin de semana no son hechos aislados.

Sasuke Uchiha es popular entre las mujeres. Basándome en los informes de los medios, ha estado con demasiadas. Encontré un video que dura dos minutos en YouTube de él haciéndolo con varias. Mete la lengua en un montón de bocas. Sasuke ha salido en varios anuncios publicitarios además del de la leche. Sé con certeza que no tiene un calcetín guardado en sus calzoncillos.

En algún momento alrededor de la medianoche, suena mi teléfono. Temari lo agarra y revisa el número. —Dice desconocido. ¿Es él?¡Apuesto que es él!

Antes de que pueda decirle que no, contesta la llamada. Los ojos de Temari se agrandan, y cubre el receptor con la mano, gesticulando habla con él con un entusiasmo que no creo compartir.

Extiendo la mano, tomando una respiración profunda, y pongo el teléfono en mi oreja. —¿Hola?

—¿Sakura?

Su voz es su propio orgasmo. —Soy yo.

—Hola.

—Hola.

Hay una larga pausa donde ninguno de los dos habla, y Temari hace señas con las manos mientras pronuncia cosas que no puedo entender.

Sasuke rompe el silencio incómodo. —¿Cómo estás?

—Uh, bastante bien. ¿Y tú?

—Mejor ahora. Siento llamarte tan tarde. No te desperté, ¿cierto?

—Nop. Sólo paso el rato.

Temari apunta su entrepierna y hace movimientos espasmódicos. Me giro para no comenzar a reír.

—¿Traes puesta tu pijama? —Su voz es tan baja que es casi un murmullo.

—¿Disculpa?

—Lo siento, nada. No quise preguntarte eso. Sólo salió. Perdón.

Y pensaba que era la torpe. Quizá Sasuke me llama borracho. Me voy por eso, bajando la voz a lo que espero sea un susurro sensual. — ¿Quieres saber lo que traigo puesto?

—Sí. No. ¿Es una pregunta con trampa? Solamente si no me colgarás por decir que sí, de lo contrario no. —Es lindo, incluso siendo un puto.

—Uso una tanga de encaje negro y un sujetador a juego.

Suspira por el teléfono. —¿En serio? No te tomé por una chica de encaje negro.

—No. Ni siquiera cerca. Es divertido fingir, ¿no es así? —Agradezco que no pueda ver mi rostro ahora mismo. Se siente encendido, por lo que probablemente tenga manchas—. Traigo pantalones y una camiseta. Pensaba quitarme el sujetador pronto. —No debería entretenerlo después de lo que vi en internet y en la extensión de la revista.

Temari me golpea con una almohada. Me defiendo al tiempo que intento mantener el teléfono en mi oreja.

—¿La camiseta es ajustada?

Reviso mis tetas. —Um, supongo. Es pequeña. Si no trajera sujetador probablemente podría ver mis pezones a través de ella.

Se escucha aún más su respiración pesada al otro lado de la línea. Ruedo del sofá, corro a mi habitación y cierro la puerta para que Temari no pueda entrar. —¿Sasuke?

—¿Sí?

—¿Estás masturbándote?

—Dios, no.

—Bien, eso es bueno. Creo. —No puedo creer que tenga esta conversación. Tan pronto como cuelgue, Temari enloquecerá por lo idiota que soy—. ¿Llamaste para averiguar lo que traía puesto?

—No. Llamé para disculparme.

Qué patada en mis inexistentes bolas. Las disculpas después del sexo nunca son buenas.

Se aclara la garganta. —Estoy seguro que ya viste las fotos...

—Oh, sí, esas.

—Espero que Uzumaki no te moleste. Siempre hay alguien en el bar tomando fotos.

—No te preocupes. Naruto tiene peores fotos. Además, hay un montón de otras fotos tuyas por ahí, así que estoy segura que éstas serán enterradas muy pronto. —Me estremezco por cómo suena, y porque lo más probable es que es cierto.

—Quería expli...

—De todas maneras, me llegó tu mensaje y el texto. Mi castor está bien, por cierto, nada que un largo baño no solucionará, y no te preocupes, tengo otros lentes, también de contacto, un montón de repuestos.

—Aun así, me gustaría dejarlos cuando esté en Chicago.

—En serio no es necesario que te salgas del camino. Me los puedes enviar por correo si quieres. Puedo darte la dirección.

Vuelve a repetirlo. —Sigo prefiriendo llevarlos, si está bien contigo.

La posibilidad de ver a Sasuke otra vez pone a mi castor todo baboso.

—Um, seguro.

—Genial. Impresionante. Te veré cuando regrese. —Suena casi acelerado.

—De acuerdo. Bueno... entonces hablamos después.

—Eso espero. Buenas noches, Sakura.

Temari aguarda al otro lado de la puerta. —¿Y? ¿Qué te dijo?

—Quiere traer mis lentes. —Aunque parte de mí se encuentra emocionada, la otra no se fía. Según los informes de la prensa, Sasuke Uchiha es un jugador, y no quiero que juegue conmigo.

A pesar del bajo contenido de alcohol del Sour Puss, tengo un poco de resaca a la mañana siguiente. Temari y yo consumimos grandes cantidades de agua para eliminar el azúcar de nuestros sistemas y seguimos con una taza de café.

Demasiado perezosa para lidiar con mi cabello, lo tiro en una coleta alta, exponiendo las marcas en mi cuello. Tengo un chupetón. No, espera.

Tengo, déjame contarlos, cuatro chupetones. No tengo idea por qué no los noté hasta ahora, pero ahí están: débiles recordatorios de color purpura de mi fracaso de aventura de una noche.

Encuentro una bufanda infinita, la cual Temari arregla ingeniosamente alrededor de mi cuello, es decir la enrolla dos veces, y cubre mi fechoría.

Llevando mi taza de viaje y bolsa de mensajero, abro la puerta y casi me da un infarto. Un tipo sosteniendo un ramo de flores enorme se encuentra parado en los escalones de mi entrada. Es colosal de la manera más absurda.

Sólo puedo verle los ojos y el borde de su gorro. —Entrega para Sakura Haruno.

—Oh. Vaya. Gracias.

Me sorprende que las florerías entreguen tan temprano. Las flores son más pesadas de lo que esperaba, y casi las dejo caer cuando me pasa el ramo. Después de que el chico de las flores se va, las pongo sobre la mesa y le echo un vistazo a la tarjeta mientras Temari se cierne detrás de mí.

Me alegra que tu castor se recuperara por completo.

Sasuke.

—¿Castor? —pregunta Temari.

—Se refiere a mis partes de chica.

—Es medio raro, ¿no?

—Es canadiense —respondo como si lo explicara todo.

Temari planea mi boda en nuestro viaje al trabajo. Me mantengo en silencio la mayor parte a medida que me recupero de la llamada telefónica de anoche y las flores. La caminata a mi cubículo es reveladora, recibo un montón de miradas de los chicos de la oficina. De la clase que dicen que ya no me consideran la chica nerd de contabilidad. Ahora soy la chica nerd que lo hace con jugadores de hockey. Alguien hizo un collage de las imágenes de internet y lo pegó en la pantalla de mi ordenador.

Lo arranco y contemplo la oficina por el culpable. Afortunadamente, Temari y yo tenemos una reunión previa a la reunión de equipo con dos de los otros contadores júnior esta mañana, así que puedo evadir a la mayoría de mis colegas hasta el almuerzo. Recojo mis cosas y evito contacto visual en el camino a la sala de conferencias.

Cuando abro el portátil, llega Sasori. Sólo falta Deidara ahora. Inicio sesión en el sistema, una alerta muestra varios mensajes de correo electrónico nuevos. Cuatro están aparte de los demás; son de Sasuke. No recuerdo decirle donde trabajaba. Supuse que si buscaba mi nombre, no sería difícil encontrar mi dirección de correo electrónico en el sitio web de la empresa.

—Oh, Dios mío —chilla Temari—. Primero la llamada telefónica, luego las flores, ¿ahora te está enviando correos electrónicos?

—¿Quién te está enviando un correo electrónico? —pregunta Sasori.

Acerco el portátil hacia mí, ocultando la pantalla. —Nadie.

—Sasuke Uchiha —dice Temari.

Le disparo una mirada. —Estás suspendida como mi mejor amiga. No voy a hablarte el resto del día.

—He oído que hay fotos de ustedes dos manoseándose —responde Sasori.

—Sólo nos besábamos.

Temari me corta. —¿No lo llamaste "follando con la boca"?

—Ooooh, "folla con la boca". Eso suena sucio. —Sasori tamborilea ligeramente con sus dedos su barbilla—. ¿Así que tenemos su cuenta ahora?

—¿Qué? ¡No! —Estoy consternada de que Sasori pensara que podía rebajarme a tales tácticas no profesionales tan bajas para asegurar un cliente para la empresa.

—¿Por qué no? Uchiha es uno de los que más ganan en la liga. Declaró casi ocho millones...

Levanto la mano. Naruto hace una cantidad obscena de dinero. No quiero saber lo que Sasuke vale, incluso si es tan fácil como mirarlo en Internet. —¡Detente! ¡No dormí con él para obtener su cuenta!

—¿Te acostaste con él? —La mandíbula de Sasori cae, su sorpresa es comprensible.

—¡Cállate! —Pisoteo a través de la habitación y cierro la puerta—. ¿Por qué no se lo anuncias a todo el edificio, ya que no es lo suficientemente humillante tener fotos de nosotros besándonos pegadas a mi computadora?

—¿De verdad? —Sasori se inclina hacia adelante—. ¿Te acostaste con Uchiha? ¿Es cierto el rumor?

—No voy a responder a eso.

—Así que es cierto.

—Suficiente. Tenemos una presentación que preparar. A menos que estemos cambiando el tema por el tamaño del pene de Sasuke, tenemos que seguir adelante.

—Sería mucho más interesante que esto. —Sasori hace un gesto hacia la presentación de PowerPoint en la pantalla.

Por supuesto, Deidara, el último miembro de nuestro equipo llega y tenemos que pasar por toda la cosa de nuevo, incluyendo la explicación de follar con la boca, la cual Deidara ama tanto como lo hizo Sasori. Va a ser otro largo día.

Reviso mi teléfono cuando me excuso para ir al baño. Tengo tres mensajes de voz y varios textos. El primer correo de voz es de mi mamá. Encontró las flores. Obviamente ha estado en mi casa sin preguntar otra vez. El siguiente es un vendedor telefónico publicitando un viaje gratis y el último es de Sasuke. Es algo parecido a esto:

"Hola. Soy Sasuke. Quería llamarte y ver si algo llegó para ti esta mañana. Tengo un juego esta noche, pero... um... tal vez hablaremos más tarde."

Lo escucho cinco veces y lo guardo como hice con el primero. Sigo con los mensajes de texto.

Checando para ver si algo te llegó antes de q salgas para tu trabajo.

Bueno, así que dos mensajes comprobando para ver si llegaron las flores. Raro.

Paso a los correos electrónicos.

El primero de ellos está en blanco.

El segundo se lee:

Para: Sakura

Sakura?

El tercero dice:

Para: Sakura

Si esta eres tú, la palabra clave es otra palabra para...

El cuarto dice:

Para: Sakura

Lo siento si te ofendí con el correo anterior. Me di cuenta de que es tu email del trabajo y fue probablemente de mal gusto. También lo siento por el mensaje en la tarjeta. Trataba de sonar gracioso, podría haber dicho algo mucho mejor.

Sasuke

PD: Por favor, no me bloquees de tu lista de contactos en tu correo.

El correo electrónico es completamente ridículo. Por mucho que su persistencia me irrite, me está empezando a gustar su tono torpe y sus comentarios inadecuados. Sobre todo viniendo de un hombre que parece tan seguro de sí mismo en el hielo, y en la cama. Freno las cálidas mariposas en mi estómago. Sigue siendo un jugador.

Me freno de responder hasta que estoy en casa desde el trabajo. Escribo y vuelvo a escribir un mensaje cincuenta veces antes de quedarme con esto:

Me llegaron las flores, hermosas pero innecesarias, grxs

Debato el añadir un emoticón sonriente y decido no hacerlo. Después de presionar enviar, tengo remordimientos. No es el texto más amable, pero estoy desgarrada. Más allá de ser bueno en la cama y que posee la capacidad de leer por encima de un nivel de quinto grado, su personaje de los medios de comunicación no es uno que me guste. Sobre todo con la gran cantidad de fotos que he visto de él con varias mujeres.

No quiero obviar las vibras positivas porque en realidad, como que me gusta. Si no me hubiera llamado o enviado mensajes de texto o enviado flores o correos electrónicos, lo etiquetaría como otro pendejo porque es exactamente lo que me esperaba. Salvo que ha hecho todas estas cosas que contradicen mis suposiciones. ¿Cómo una aventura de una noche consigue volverse tan complicada?

Debería terminar Tom Jones ya que mi club de lectura se reúne mañana. Sin embargo, los Hawks juegan esta noche, así que la lectura no es mi primera prioridad. Llevo mi libro conmigo, me acurruco en un rincón del sofá. Lo miraría en la pantalla plana HD de setenta pulgadas de mis padres, pero mi mamá sigue haciendo preguntas relacionadas con Sasuke que no estoy interesada en contestar. A veces se olvida que es mi madre, y se vuelve raro.

Hacia el final del primer período los Hawks están perdiendo por un gol. No hay anotaciones en el segundo período y los jugadores se están poniendo un poco violentos. Sasuke termina con una penalización de dos minutos en el comienzo del tercer período. La cámara se acerca a él. Tiene la mandíbula apretada y luce lívido mientras entra en el banco de espera. Su rodilla rebota a mil por hora como si estuviera apenas logrando contener su frustración. Apuesto a que el sexo con él cuando está así, sacado de quicio, es increíble. Me lo imagino siendo intenso, dominando, y poseyendo.

Cuando Sasuke regresa al hielo, finalmente se enmienda y hace un gol, empatando el partido. Agresivo y concentrado, está claramente determinado a no decepcionar a su equipo porque perdió los estribos. Los Hawks marcan otro gol en los últimos minutos del juego y ganan por uno. Según los comentaristas deportivos, es un partido importante que le da a los Hawks la ventaja de seguir adelante, por lo que el entusiasmo del equipo es comprensible.

Sasuke está nervioso durante su entrevista con el comentarista deportivo; tal vez porque el marcador final está demasiado cerca. Se frota un lado de su cuello, su disgusto sobre su sanción obvia. Me doy cuenta del chupetón color rosado-púrpura oscuro, que coincide con varios de los míos. Se pone en ángulos en la cámara como si tratara de ocultarlos. Recuerdo que le di uno en el hombro, pero después de lo que he descubierto en mi investigación, no puedo estar segura de si éste es mío.

Me subo a la cama con el chupetón en mi mente. Es todo en lo que puedo centrarme mientras me muevo y doy vueltas, tratando desesperadamente de conseguir que mi cerebro se apague y me deje ya dormir. Cuando la cúspide de la tierra de los sueños hace que mis ojos se cierren, mi teléfono vibra, indicando un texto. Suspiro y agarro el dispositivo de mi mesita de noche, muy consciente de que no quiero que sea Temari.

Mi estómago hace una rara voltereta cuando resulta ser de Sasuke, en respuesta a mi texto anterior dándole las gracias por las flores.

No tan hermosas como tú

Espero exactamente cuatro minutos para responder, para no parecer demasiado ansiosa.

Encantador. Las rojas son mis favoritas. Felicitaciones x la victoria de sta noche.

Vibra menos de un minuto después.

Jugué como la mierda.

Sonrío. Está a la pesca de elogios.

Enojón. Pero t recuperast.

Soy honrada con un emoticono de guiño y otro mensaje.

Q mal q no stás aquí para celebrar conmigo.

Mientras mi mitad inferior se excita toda, no dejo de reconocer que podría fácilmente llevarse a cualquier conejita y follarla sin sentido. No debí responder lo suficientemente rápido, ya que llega otro mensaje.

Espera una entrega mñn. Buenas noches, hermosa.

Le envió un último mensaje en respuesta, mi incertidumbre es tan penetrante como mi emoción. Si sigue así, va a empezar a gustarme más de lo que ya lo hace.

La semana pasa con entregas diarias de parte de Sasuke. Recibo la colección completa de las obras de Tom Fielding con una nota sugiriéndome que las leerá para mí para que no me muera de aburrimiento. Me río y le envió un mensaje. Me devuelve la llamada durante mi reunión del club de lectura. La dejo ir al buzón de voz en lugar de responder. Las mariposas en mi estómago me desconciertan.

Al día siguiente me envía una memoria USB con una recopilación de los álbumes de una banda de la que nunca había escuchado, llamada The Tragically Hip, son canadienses, como Sasuke. Se encuentra acompañada por otra nota, escrita con su letra desordenada, citando todas sus canciones favoritas. Lo siguiente es una caja de trufas Godiva y luego una tarjeta de regalo de Victoria's Secret por una cantidad desconocida. Está dirigida a mis pechos, los cuales Sasuke invita oficialmente en una cita.

Me envía un correo esa misma noche, disculpándose por el contenido de la tarjeta y pidiéndome una cita, también. Empieza a desgastarme con la ternura. Me lleva una hora redactar una respuesta. Sigo siendo evasiva y diciendo que revisaré mi agenda.

Al día siguiente, recibo una lata gigante de café de una cafetería canadiense llamada Tim Horton's. Es llamada así por el famoso jugador de hockey. Minato me dice que es como Starbucks, pero más barato y que si no lo beberé, él lo hará.

Los regalos no son lo único que recibo de Sasuke. Los correos y mensajes siguen diariamente, asegurándose de que mis paquetes han sido entregados. Siempre son atentos, explicándome la naturaleza del regalo enviado. Y al final de cada correo, se ofrece a llevarme a cenar cuando regrese de Chicago. No le doy una respuesta definitiva.

El día antes del que Naruto tiene previsto volver a casa, abro una caja para encontrar un castor de peluche usando la camiseta de los Blackhawks con el número once y UCHIHA bordado en ella. Fue entregado accidentalmente en la casa principal, así que mi madre se encuentra a mi lado mientras abro mi nuevo regalo. Se ríe como una adolescente sobre cuán bonito es. Piensa que lo envió porque el castor es el animal nacional de Canadá. No la corrijo.

Me pierdo la llamada de Sasuke esta noche, porque veo el resumen del juego en casa de Temari, y el sótano es como agujero negro en cuanto a señal de celular. El consuelo viene con que Sasuke regresará mañana a Chicago. Mi emoción es un problema.

La noche siguiente llego a casa del trabajo para encontrar a Naruto en mi sofá, bebiendo mi cerveza y comiendo las sobras. Debí haberlo anticipado, lo hace casi cada vez que llega de un juego fuera de casa. Es su forma de conseguir comida mientras espera que una carga de comida sea entregada en su casa, ya que no hace sus propias compras.

—¿Dónde se encuentra tu auto?

—Un amigo me trajo.

Dejo mi bolso en la mesa de la cocina y me dirijo al refrigerador. Si Naruto se encuentra en casa, Sasuke también. Su mensaje de voz de anoche es lo último que oí de él. Es decepcionante que Naruto se encuentre ocupando espacio en mi sala de estar y todavía no oír nada de mi casi acosador.

—Guau. No pierdes el tiempo. —Por amigo, asumo que se refiere a una de sus conejitas, Naruto no tiene "citas" en el sentido tradicional de la palabra. Sin embargo, tiene una rotación de mujeres con las que duerme en Chicago. Les dice sus "habituales". Uno de estos días va a contraer una enfermedad de transmisión sexual y dejar a sus partes fuera de servicio.

—¿Qué puedo decir? Mis chicas me extrañan cuando me encuentro fuera. —Prende el Xbox con una sonrisa lasciva.

—Eres asqueroso.

—Tengo necesidades.

Me da los mejores detalles de los últimos cuatro juegos mientras jugamos hockey en el Xbox. Juega con un avatar de sí mismo, y yo tengo mi propio e impresionante avatar, el cual creé. Su teléfono suena con interminables mensajes mientras jugamos, así que es más fácil patearle el trasero.

—Eres popular esta noche —digo después de un montón de mensajes.

—Algunos de los chicos van a pasar a recogerme en veinte minutos.

—¿No pasaste las últimas dos semanas viajando con ellos? ¿Cómo es que no están hartos los unos de los otros?

Se encoje de hombros. —Soy nuevo en el equipo. Necesitamos hablar de la estrategia para nuestro próximo juego, ya que nos enfrentamos a nuestro mayor rival en la liga.

—Oh. Bien. —Trato de no emocionarme, curiosa sobre quien podría venir a recogerlo y si ahora Sasuke es uno de sus amigos.

Diez minutos después, recibe una llamada de una chica llamada Cariño. Todas las conejitas que lo llaman se llaman Cariño. Probablemente es más fácil decirles así que recordar sus verdaderos nombres. Pausa el juego mientras queda para una segunda ronda de amor más tarde con la conejita, invitando a Cariño al bar. Incluso llega tan lejos como para sugerir que lleve a algunas amigas. Aquí es donde se originan mis creencias sobre las costumbres de los jugadores de hockey. Una vez que cuelga, hace otra llamada, esta vez a un compañero de equipo. Amablemente le informa a quienquiera que sea que tiene a algunas conejitas listas y preparadas para la acción. Realmente es un perro.

Guarda su teléfono. —Los chicos estarán aquí en dos minutos. ¿Está bien si tenemos la revancha después?

—Perdiste, de todos modos. —Apago el Xbox y paso los canales, buscando algún programa de mierda que ver. Muy bien podría convertir mi cerebro en aserrín al ver que no tengo planes, ya que me encuentro muy segura que no voy a esperar a que Sasuke llame.

—No te olvides de bañarte en cloro después —digo, solo para molestarlo.

—No todas las chicas con las que salgo son desagradables.

Dejo el control remoto y aplaudo lentamente. —Felicitaciones. Lo dijiste con el rostro serio.

Me enseña el dedo medio mientras camina a la puerta.

Después de unos cinco minutos de ver televisión, quiero sacarme los ojos. Navego por los canales de música y doy con uno dedicado a The Tragically Hip. Tendré que decirle a Sasuke sobre este canal ya que parece encantarle la banda. Cuando me envíe mansajes. Si me envía mensajes.

Molesta por actuar como una chica, decido que es hora de ponerme el pijama y prepararme para mi reunión de mañana. Froto al castor Uchiha debajo de la barbilla mientras lo paso de camino a mi tocador. De todos los regalos que he recibido de parte de Sasuke, el castor es el más extraño. Se encuentra en un lugar especial en mi cama, entre mis almohadas. Lamento tener que admitir que anoche me acurruqué con él. La estúpida cosa es adorable.

Una vez que me pongo unos bóxers y camiseta con cuello V, agarro una pila de portafolios de clientes y la caja de Godiva y me vuelvo a instalar en el sofá. Después de dos párrafos del reporte, soy interrumpida por un llamado a la puerta. Probablemente Naruto olvidó algo, como una botella de tamaño industrial de desinfectante de manos. Lo necesitará después de que duerma con la conejita a la que llamó esta tarde. Meto el lápiz en mi cabello y subo por mi nariz los lentes mal colocados, lista para gritarle por hacerme levantar.

Abro de golpe la puerta, lista para hacer un comentario mordaz.

Excepto que no es Naruto.

Es Sasuke. Luce como la mierda. Mierda caliente, pero mierda, de todos modos.