SAKURA
Gran orgasmo o no, estoy malditamente segura de que dije algo que no debí haber dicho.
Afortunadamente, Sasuke está montando su propio cohete de orgasmo al espacio exterior. Espero que sea una distracción suficiente y no haya escuchado mi declaración accidental. Tiene la mandíbula apretada fuertemente, labios curvados casi en una mueca, ojos nublados, entrecerrados. Embiste una última vez y entonces toda la tensión se evapora y su cuerpo se afloja.
Parpadea lentamente, sus manos descansando flojamente en mis caderas. —¿Qué dijiste?
Demasiado para ser distraído. —Nada. —Trazo un círculo alrededor de su pezón con mi uña.
—Patrañas.
No estoy enamorada de él. Esta es oficialmente nuestra primera cita. Aparte de un mes de valerosos correos electrónicos, mensajes, y unas cuantas e interesantes llamadas de teléfono, además de un montón de regalos inesperados, no lo conozco bien. Me inclino, sin embargo, para erigir un santuario a su increíblemente súper polla. Incluso puedo tomar hasta cerámica o vidrio soplado para poder crear réplicas perfectas y mostrarlos como lo hace con sus trofeos.
—No te hablaba a ti. —Muerdo su hombro para evitar el contacto visual. Estoy segura de que mi cara tiene un color rojo brillante.
—¿Ah, no? —Aun me está moviendo sobre él. Es lento y tortuoso y tan delicioso. Cada lento giro de sus caderas toca mi punto especial desde adentro. Un pequeño orgasmo del tamaño de un bebé impide el habla. Aflojándome contra su cuerpo, me estremezco con la sensación. Cómo está mágicamente duro después de venirse está más allá de mí.
—Eres una máquina de orgasmos.
—Es por eso por lo que le daba las gracias a la polla monstruosa.
Es todo por él.
—Te das cuenta de que mi polla está unida a mí, ¿no?
—¿Esto viene de un hombre que digirió un regalo de certificado a mis senos?
—¿Puedes culparme? —Los ahueca gentilmente—. Son malditamente fantásticos.
—Aprecian el cumplido.
No puedo creer que me las arreglé para salir de mi propia estupidez.
Sasuke se ríe entre dientes, pero entonces se pone serio. —¿Pasarías la noche?
Quiero. Definitivamente. ¿Mi única preocupación? Tengo que trabajar en la mañana. Miro mi vestido que yace en una pila arrugada en el suelo.
Sigue mis ojos, pero malinterpreta mi falta de respuesta. —No tienes que. Pensé que tal vez…
—Me gustaría, pero no tengo mi carro. —Agacho mi cabeza, sintiéndome tímida. Es absurdo. Aun se halla dentro de mí, y he estado haciéndole mi cara de orgasmo por la última media hora.
—Te llevaré al trabajo en la mañana.
—Tampoco tengo un cambio de ropa.
—Podemos lavarla, o te llevaré a casa primero para que te cambies.
—O podría llamar a un taxi en la mañana…
—Nop. —Sasuke niega con la cabeza—. No pasará. Te llevaré a casa. Ya sea esta noche o mañana, cuando sea que prefieras, pero te llevaré.
—Bien.
—¿Bien? —Su esperanza es tan adorable como sexy.
—Puedes llevarme al trabajo en la mañana.
Sasuke post sexo es un hombre hambriento. Está de pie en la cocina, la cual está sorprendentemente limpia para un soltero, usando solos sus pantalones con la puerta del refrigerador abierta. Después de servirme un vaso de jugo de naranja, toma el resto del jugo directamente del envase. La hidratación es sexy.
Entonces procede a vaciar la mitad del contenido del refrigerador en un plato y lo mete en el microondas. No tengo hambre, por lo que me siento en su regazo mientras inhala un plato de carbohidratos. Solo tengo puesta su camiseta. Mi vestido está en la lavadora con mi sujetador y bragas. Sasuke luchó con toda la cosa de ciclo delicado y admitió que tiene un ama de llaves que hace la mayor parte de su limpieza, incluyendo su ropa.
Cuando su plato está vacío, agarra dos botellas de agua de la nevera y me lleva arriba.
Su habitación es enorme y amueblada de forma sencilla. La cama es rústica, elaborada de madera maciza. Las sábanas oscuras se hallan arrugadas, como si hubiera estado apurado esta mañana, o anoche.
—Tu cama es enorme.
—Te dije que habría sido más cómodo. Estoy seguro de que habrá otras oportunidades.
El baño es muy feng shui con baldosas beige, una ducha acristalada y bañera de hidromasaje. No es tan ordenado como el resto de la casa. Su juego de afeitar y algunos productos para el cabello se alinean en el mostrador. La tapa de su pasta de dientes, y una toalla se encuentran en un montón en el suelo cerca de la ducha. Es hogareño, pero no es una completa pocilga.
Sasuke encuentra una nueva pasta de dientes y me deja para refrescarme. Estoy preparada para la posibilidad de que quiera hacer uso de la cama antes de dormir. Usualmente no me quedo despierta hasta tan tarde entre semana, y definitivamente no hago mucho ejercicio. Después de cuatro orgasmos no estoy segura de que mi cuerpo o mi cerebro estén equipados para lidiar con otra ronda de "llenar el agujero del castor"
Una vez que termino con mi higiene oral, me uno a él en su cama extragrande. Es casi como su propio continente; podría dormir aquí y nunca nos tocaríamos. Excepto que al momento que me deslizo debajo de las sábanas, me empuja hacia su cuerpo.
Yazco con mi cabeza en su pecho, escuchando el poderoso y tranquilo latir de su corazón. Me habla de la alineación de juegos para las próximas dos semanas, los equipos que confía en que vencerán, y las victorias por la que van a tener que trabajar duro. El penúltimo juego es en Toronto, cerca de su ciudad natal.
Sasuke sigue recorriendo con suaves dedos a través de mi cabello. Lo último que recuerdo son sus labios en mi frente y su risa retumbante cuando le digo que es cálido y tierno como un oso domesticado sin pelo.
Debo haberme dormido profundamente. Cuando despierto, el sol se asoma a través de las cortinas. Compruebo el reloj en la mesa de noche. No es ni siquiera las siete. Tengo un montón de tiempo para alistarme. Sasuke duerme plácidamente junto a mí. Me coloco de lado para estudiarlo.
He retirado las sábanas, lo que deja su torso expuesto. Bajo mi cabeza hacia su pecho, maravillándome con la suave piel cubriendo la sólida pared de músculo. Incluso relajado, es duro por todas partes.
Continúo mi descenso sensorial, disfrutando la sensación de él debajo de mis dedos. Está profundamente dormido, por lo que pienso por qué no comprobar las cosas. Alzo la banda de sus bóxers y echo un pequeño vistazo. Su polla monstruosa luce mucho más inofensiva en este estado.
Cae en su abdomen, arqueada ligeramente a la izquierda. Casi es bonita, como Snuffleupagus. Bueno, en realidad no. Es enorme, pero no peluda, y también ni de cerca tan intimidante como cuando está duro. Sin embargo, es mágico. Reprimo una risita porque, maldita sea, nunca he visto un snuffie de tan cerca. La cabeza se encuentra escondida en el interior de la piel suave, un ojo mirando desde la piel recubriéndola.
Sasuke es ajeno a mi evaluación a su pene, por lo que cuidadosamente bajo sus bóxers. Quiero mirar sin el riesgo de la banda golpeando la cabeza. Necesito mis manos libres para tocarlo. También sería agradable ver si crece como estas cosas que ordenas de un cómic de la vieja escuela. Esas que van de tamaño mínimo a enorme en un vaso de agua. Excepto que asumo que esto pasará mucho más rápido. No he tenido el privilegio de ver la polla de Sasuke volverse dura aún. Siempre ha estado dura cuando llego.
La empujo ligeramente. Sasuke expulsa una respiración pesada, y su mano se retuerce a su lado. Siendo muy cuidadosa de no empujar a Sasuke, me reacomodo lentamente por lo que me cruzo de piernas junto a él. Esta vez, gentilmente, corro mis dedos a lo largo de su longitud. Su piel se arruga a medida que avanzo. Esto es lo mejor.
Es igualmente divertido para jugar cuando está suave y duerme, como cuando está duro. Deslizando mi mano debajo del eje, cierro mi palma alrededor. Mis dedos se tocan entre sí y está blando, como un pepino de mar. Esas criaturas son una demostración de la fijación de Dios con las salchichas.
Sasuke empieza a despertar, como lo hace su polla monstruosa. Pronto estará despierto y terminará mi tiempo a solas con la PM. Lo acaricio; la piel arrugada se retrae y la cabeza sale. Acariciándolo hacia arriba, desaparece toda la cabeza. Es como un juego del escondite con un pene.
Sasuke gime, y esta vez su pelvis se alza. No se halla totalmente consciente, así que recuesto su polla en su estómago. Entonces tomo la piel que cubre la cabeza y la ruedo hasta la punta. Presionándolas juntas, pretendo que es una boca y la muevo como si me hablara. Una risita burbujea y estalla. Trato de aguantarla, por lo que me sale por la nariz, sonando como un estornudo.
Alzo la mirada para ver a los ojos de Sasuke abrirse. —¿Qué haces?
Hmm, bueno, esa no es la reacción exacta que esperaba. —Estoy jugando con la polla monstruosa. Bueno, de hecho, estoy jugando con el prepucio —le digo como si la PM es una persona, no una extremidad.
Dejo de jugar y suavizo la piel que lo recubre, acariciando el eje. Los ojos de Sasuke se cierran, y deja salir un gemido largo y bajo. La polla monstruosa crece perceptiblemente en mi mano. Genial. Lo hago de nuevo. Esta vez, se retuerce y crece un poco más. Es fascinante ver la piel estirarse y suavizarse hasta que está firme, moviéndose fraccionadamente con cada caricia.
Tan pronto como Sasuke se halla totalmente erecto, alzo la mirada. Ooooh, juzgando por su expresión, tendré suerte esta mañana. Empuja sus bóxers por sus piernas y se los quita mientras quito mi camisa. Ambos estamos gloriosamente desnudos. Ahueca mi nuca y me empuja hacia él.
Giro mi cabeza, así encuentra mi barbilla en vez de mis labios. Puedo saborear la amargura del sueño en mi boca. No es sexy en absoluto.
—Dame un minuto. —Me libero de su agarre, intentando llegar al baño antes de que él de rienda suelta a la bestia en mí. No emparejo su velocidad, incluso medio dormido. El brazo de Sasuke se cierra alrededor de mi cintura, y me encuentro bocabajo en la cama, su cuerpo cubriendo el mío. Es un hijo de puta rápido. No literalmente. Se toma su tiempo con las cosas importantes.
Su ahora furiosa erección se apoya contra la parte baja de mi espalda y - oh Dios, no hay manera en el infierno - es justo ahí, entre mis nalgas. Deslizándose y… ahh, no se siente del todo mal. Independientemente, la PM no cabrá allí.
La conexión entre mi boca y mi cerebro está defectuosa, como siempre, y grito—: ¡Salida solamente! ¡Es solo salida!
Oh. Mi. Dios. ¿Cuán mortificante es esto?
Sasuke se congela y entonces ríe.
—Esta no es el tipo de actividad para la primera pijamada.
—¡Espera! ¿Qué? —Desearía haber sonado menos como un chico en la pre-pubertad con sus bolas atrapadas en una cremallera.
—Estoy bromeando, Sakura. Puede que haya pensado en ello, pero no es como que pudiera accidentalmente deslizarme allí.
Las mejillas de mi culo se presionan en desafío mientras pasa más allá de la puerta número dos. —¿Pensaste en ello? —Nadie tiene siquiera un roce con mi Agujero Que No Debe Ser Penetrado.
Puede que éste no sea el mejor momento para tal discusión. La punta de la polla de Sasuke se halla actualmente presionada contra el Agujero Que Puede Ser Penetrado Muy Pronto, y estoy retrasando el progreso hablando de cosas que nunca sucederán.
—Pensar y hacer son muy diferentes, Sakura. —Sus manos se deslizan entre las sábanas y mi cuerpo. Acaricia mi clítoris, entonces se mueve más abajo, desliza dos dedos dentro y empuja suavemente, su erección chocando contra su mano.
Sus dedos desaparecen solo para ser reemplazados por mi extremidad favorita. Creo que podría perder mi mente mientras se desliza dentro; esta posición es como arrojarme violentamente en la Estación de Estimulación.
Mi gemido se pone en marcha en su totalidad. Es agudo, como una gata en celo, así que entierro mi cara en las sábanas. El pecho de Sasuke está contra mi espalda, sus piernas a cada lado de las mías, manteniéndolas presionadas juntas fuertemente.
—¿Está bien?
Me quejo porque es el único sonido que puedo hacer. Me siento tan llena. Más llena de lo que me he sentido alguna vez. Cada golpe es magnífico, divino.
—¿Es demasiado, nena?
Oh, Dios, me está diciendo nena. Podría venirme en este punto. Está inmóvil excepto por sus labios contra mi hombro. Los huesos de sus caderas presionados contra mi culo. Su aliento acaricia mi mejilla y siento el ligero temblor de su cuerpo mientras sostiene su peso sobre mí.
—No demasiado. Es tan bueno. —Agarro las sábanas junto a mi cabeza. Las manos de Sasuke cubren las mías.
—¿Estás lista para mí?
He estado lista desde que desperté y compartí tiempo privado con la polla monstruosa. —Por favor. Sí.
Empieza a moverse, y la cabeza de su polla golpea el punto. Lo bueno se vuelve a malditamente fabuloso. No puedo creer que dudé la existencia de este punto elusivo. Es mágicamente orgásmico. El vómito verbal no se detendrá, por lo que mantengo mi rostro enterrado en las sábanas. Solo las almohadas escuchan cuán bien se siente, repetidamente.
Es una de esas posiciones donde estoy justo en la cúspide de la liberación. Mi incapacidad para moverme o llegar a mi interruptor orgásmico me impide alcanzar el objetivo. Sasuke tiene que ser psíquico, o es posible que pueda decir por el tono y la frecuencia de mis gemidos que me estoy acercando. Separa mis rodillas, me insta a cuatro patas.
Si me hallaba cerca del orgasmo antes, no es nada comparado con lo que estoy sintiendo ahora. Sasuke saca mis caderas, cambiando el ángulo. Su palma se asienta sobre la base de mi columna vertebral, y suaviza un camino hacia mi nuca mientras sus caderas encuentran mi culo.
—¿Qué tal esto, nena?
Mi ruido sin palabras parece ser una respuesta suficiente. El botón castor está en alerta roja. Su mano acaricia a lo largo de mi costado, moviéndose sobre mi cadera y bajando para burlarse de la piel sensible. He estado montando esa línea desde que empezamos. Frota mi clítoris al mismo tiempo que embiste de nuevo. Ya he terminado; exploto en un estremecimiento, un lio de gemidos.
—Eso es, vente para mí —dice como si hubiera anotado un gol. Supongo que lo hizo. O yo lo hice, o anotó un gol por mí. De cualquier forma, que lo mires, un gol fue anotado gracias a las habilidades de su polla monstruosa y esos ágiles dedos suyos.
Tomo control del agitado clítoris, consciente de que si mantengo la presión puede que me venga de nuevo. Estoy almacenando orgasmos inducidos por Sasuke como material de bofetadas para el castor cuando esté lejos.
Esta vez, Sasuke va sobre el borde justo después de mí. Colapsa a su lado, llevándome con él. Está sudado, pero me encuentro demasiada lánguida coma para que me importe. Además, es un testimonio de cuan duro trabajó para hacerme venir. Dos veces.
Yacemos allí por unos minutos, disfrutando el placer de la situación.
—¿Qué quieres de desayuno? ¿Debemos detenernos de camino a tu trabajo?
A la mención de comida, mi estómago gruñe como si tuviera un jabalí hibernando dentro. Si bien esta ronda particular de sexo no fue agotadora para mí, aparte de los orgasmos, tengo hambre.
—¿Qué pensabas? —Daría mi pezón izquierdo por un tazón de cereal Cookie Crisp o incluso esas tartas de chocolate y mantequilla de maní. Por otra parte, un par de donas Krispy Kreme darían en el clavo, también.
—Hay un excelente bufet no muy lejos de aquí. —Por supuesto que el jugador de hockey quiere ilimitadas opciones de comida.
Observarlo comer una comida sin preocuparse por cosas tales como el tamaño de las porciones serían entretenido, estoy segura.
—A pesar de que suena fabuloso, un bufet probablemente me hará llegar tarde al trabajo.
—Puedo hacerte algo rápido. No tengo mucho ya que me iré por el próximo par de semanas.
—Me gusta casi todo. —Me levanto y estiro, tiesa por todo el sexo— ¿Tienes tartas?
—Eh, no. No como tartas durante la temporada.
Sasuke acaricia mis senos. Luego los acaricia con la boca. Rasco su espalda con mis uñas y presiono mi nariz en su cabello mientras tiene una aventura secreta con ellos.
—Estoy bien con cereal —respondo, sin respiración. Hace un mohín cuando recojo su camiseta del suelo y me la pongo. El resto de mi ropa está en el cuarto de lavado. La camiseta es lo suficientemente larga para cubrir todas las partes importantes.
—Tengo bóxers ajustados que puedes usar. —La polla semi flácida de Sasuke se columpia y menea en todo su esplendor mientras cruza a su vestidor. Los penes son interesantes. Particularmente el suyo.
Busca a través del cajón de arriba y agarra dos pares de calzoncillos bóxers. Uno lo lanza a mí, y el otro se lo pone. No aparto mis ojos de él mientras los sube por sus piernas y se mete a sí mismo dentro. Los bóxers que me pasa son de tamaño masculino con dibujos animados en ellos. Caen tan pronto como los suelto. Al parecer estaré sin bragas por ahora.
Sasuke inclina la cabeza mientras los bóxers caen a mis pies. — Supongo que necesitas una talla más pequeña, ¿no?
—Así parece.
Sasuke no se pone ropa adicional, lo que está bien para mí. Estoy más que feliz de tener más tiempo para comérmelo con la mirada.
Una vez en la cocina, me tomo la libertad de revisar sus gabinetes.
Todo es de grano entero. Es bastante decepcionante.
—¿Qué buscas?
Abro lo que parece ser un gabinete de despensa. —Cereales: Cookie Crisp, Fruit Loops, incluso Honey Nut Cheerios estarían bien. —Además de avena, nada más parece remotamente comida de desayuno. Una gran cantidad de garbanzos, varias pastas, salsas y otras comidas sanas y aburridas esperan.
—No tengo ninguno de esos.
—¿Ni siquiera Honey Nut Cheerios? ¿Frosted Mini-Wheats? Ambos sirven en caso de apuro. O waffles Eggo.
—Eh, no, ninguno de esos tampoco.
Abre el refrigerador, busca rápidamente, y sostiene un recipiente que parece como crema. —Hago unas tortillas bastante buenas.
Luego de una inspección más cercana, parecen ser producto de huevo líquido. Me quedo detrás de él mientras saca varias cosas y las deja en el mostrador. Su refrigerador, como sus gabinetes, está lleno de cosas saludables. Incluso la mermelada está hecha de fruta real. El último elemento que saca es una nueva jarra de jugo de naranja. Tampoco es de concentrado. Es recién exprimido y súper pulposo.
Aún no he accedido a la tortilla, sigo en busca de algo mejor, preferentemente con muchas cantidades de azúcar. Sasuke, sin embargo, ya tiene fuera la sartén. El último gabinete en que trato contiene los dulces de Sasuke. Es patético, por decir mucho; consiste en dos barras de chocolate, ambas de la variedad extra oscura y amarga, y una bolsa de caramelos Swedish Fish.
Me levanto sobre al mostrador y tiemblo cuando mi trasero desnudo toca el granito. Cruzo las piernas para mantener mis partes cubiertas y abro la bolsa.
—¿Swedish Fish para desayunar?
Ignoro su mirada de disgusto y meto un caramelo verde en mi boca, disfrutando del maravilloso sabor artificial y azucarado. —¿No estás haciendo una tortilla? ¿Qué es esto? —Apunto a la sustancia blanca gelatinosa en la sartén.
—Es una tortilla de clara de huevo. Es saludable y sabe bien. — Sasuke busca alrededor de mí por un contenedor. Lo abre y deja caer una carga de vegetales precocidos en los huevos blancos que lucen mucosos. Me pregunto cómo es posible que eso tenga buen sabor.
—¿Dónde está el tocino? Todo lo que veo es vegetales. El tocino es imprescindible, o al menos debes tener jamón para que califique como tortilla. ¿Tiene acaso queso? ¿Y por qué es solo con las claras? La yema es la mejor parte.
Estoy tratando de molestarlo. En realidad, no me siento de esta manera; es obviamente alguien que come sano. Además de su amor por los postres de chocolate. Quizás puedo irritarlo lo suficiente para que me tome en el mostrador. Eso sería más divertido que hacer una tortilla.
Sasuke saca un contenedor de queso rallado del refrigerador y pone una generosa cantidad encima de los vegetales, también una variedad de hierbas frescas. Mientras la tortilla se cocina, sirve dos vasos de su caro jugo de naranja y me pasa uno. —Las claras de huevo están llenas de proteínas.
—También el semen. No me ves cosechando el tuyo para poder tomar un vaso de él.
Sasuke se encuentra en medio de un sorbo de su jugo de naranja; lo rocía sobre mí y su tortilla. Al menos no estoy usando mi propia ropa.
Su sorpresa es impresionante. Limpia su barbilla con un paño de cocina. —Jesús, Sakura.
—¿Qué? Es verdad, ¿no? Tu cabello crece un millón de veces más rápido si tragas en vez de escupir de manera regular.
—Estaría interesado en tomar parte en tu estudio de investigación.
—Sasuke deja su vaso, toma la espátula y dobla la tortilla cuidadosamente a la mitad. Parece una gran sonrisa. La sartén en que la cocinó es gigantesca. La corta en la mitad y me ofrece un plato.
Sostengo la bolsa de pescaditos artificialmente coloreados, saborizados y endulzados. —Estoy bien.
—Luego del ejercicio que hiciste anoche y esta mañana, necesitas más que azúcar para desayunar.
—No es como si hubiese corrido una maratón o algo.
—Mmmm. No. El sexo contigo es mucho más agradable.
Sasuke corta un bocado y me lo ofrece. —Pruébalo. Te prometo que te gustará.
Acepto, solo porque ha puesto esfuerzo y no huele mal. Sorprendentemente, es sabroso. Sospecho que la albahaca fresca y el fuerte queso cheddar tienen algo que ver, y lo que sea que estuviera en esos vegetales. Termino lo que hay en mi plato y reviso la hora. Si no comienzo a moverme, estaré atrasada para el trabajo.
En el cuarto de lavado, Sasuke me pasa mi ropa pieza por pieza y me observa vestirme. Cuando termino, está luciendo una gran erección. Se pone la camiseta con la que dormí y un par de pantalones deportivos, a través de los cuales se puede evidenciar la PM. Incluso vestido de manera desarreglada se las arregla para verse increíblemente caliente. Yo parezco una vagabunda con pantalones deportivos.
Fui lo bastante inteligente para no traer mis cosas del trabajo a casa anoche, así que Sasuke me lleva directamente a la oficina. El viaje es corto, y estoy nerviosa sobre el final de la despedida de esta primera cita. Es loco; tuvimos una pijamada, pero se irá por dos semanas, así que todo este entusiasmo vertiginoso podría disminuir. Especialmente si otra conejita de hockey atrapa su mirada mientras está de viaje.
Se detiene frente a mi edificio. Estoy unos pocos minutos temprano, gracias a su rápida, aunque segura, conducción. Sasuke se estaciona y gira hacía mí, su brazo colgando sobre mi asiento. —La pasé muy bien anoche y esta mañana.
—Yo también.
—¿Puedo llamarte más tarde? ¿Después de que llegue al hotel?
—Si quieres.
—Definitivamente. No puedo esperar a volver para salir contigo de nuevo.
—¿Y podré conducir tu auto? —Trato de ser indiferente, pero está esta sensación extraña en mi estómago. No creo que sea por la tortilla de clara de huevo. Realmente me gusta. Más de lo que quiero.
—Discutiremos lo del auto después. Aún creo que hiciste trampa.
Sasuke va por un beso. Da unos toqueteos mientras lo hace, así que le doy a la polla monstruosa un apretón y una caricia. Serán unos largos catorce días.
Temari está esperándome en mi cubículo.
Tiene rollos de canela. Están destinados como soborno. Quiere detalles. Extensos. Escojo el rollo de canela más grande y con más glaseado y tomo un gran mordisco.
—¿Entonces? ¿Cómo estuvo tu cita?
Con una boca llena de rollo de canela, respondo—: Bien. Me llevó a cenar. Estuvo agradable.
—¿Agradable?
—La comida estuvo excelente.
—Sakura, no me importa una mierda la comida. Creo que estuvo mejor que agradable ya que estás usando la misma ropa de anoche.
—¿Qué? ¿Cómo lo...?
—Nunca usarías zapatos así para el trabajo.
Respiro con alivio.
—Y luego están éstas. —Sostiene su teléfono, mostrándomelo.
Soy saludada por fotos de Sasuke y yo en el restaurante en algún sitio de cotilleos de internet. Son inocentes, no como las de besos apasionados de nuestro encuentro anterior.
Mi teléfono vibra, distrayéndome de mi desvarío interno. Es Sasuke.
Puedo olerte toda sobre mí.
Oh, Dios. Su camiseta olía a sexo luego de que terminé de usarla.
¿Cómo se supone que funcione por las próximas dos semanas sin su polla monstruosa?
Inscríbanme en Sasuke Uchiha Anónimos. Oficialmente tengo un problema.
