SAKURA

Sasuke me deja en el aeropuerto, y hacemos planes para vernos tan pronto como regrese a Chicago. Duermo en el avión todo el camino a casa. Estoy agotada por el maratón de sexo del fin de semana. No mentía acerca de su resistencia. Es como una máquina, excepto que Sasuke es mejor. Me despierto de un sueño acerca de su pene cuando el avión está aterrizando. La azafata me da una mirada extraña, por lo que tengo que preguntarme si he estado hablando en sueños. La ignorancia es, probablemente, mejor en este caso.

Temari, siendo la increíble mejor amiga que es, me recoge la mañana siguiente de camino al trabajo. Espero un interrogatorio completo sobre mi fin de semana con Sasuke, el cual estoy dispuesta a compartir, pero ha tenido un poco de emoción por su cuenta.

—¡Tengo tanto que contarte! Shikamaru es increíble. Ya he fusionado nuestras caras para ver cómo lucirían nuestros bebés, ¿sabías que hay un sitio web para eso? —Se detiene el tiempo suficiente para tomar un respiro—. Serían tan bonitos.

—Estás bromeando acerca de la última parte, ¿verdad?

—Mmm, no. ¿Por qué? ¿Es raro? Lo hice para ti, también. —Maneja hacia el Starbucks. Estoy agradecida teniendo en cuenta mi nivel de agotamiento.

—No, Temari, no es raro en absoluto. —Lo es, pero quiero ver las fotos.

Temari es una romántica empedernida. Se zambulle de cabeza en todas sus relaciones. Es normal que me diga que está enamorada después de la primera cita. Dos semanas más tarde, generalmente lo ha superado y pasa al siguiente chico. Es por eso que no suele acostarse con ellos de inmediato; de lo contrario tendría una lista muy larga.

Comparte los detalles de su noche con Shikamaru, incluyendo el tamaño de su pene, en nuestro trayecto al trabajo.

—Espera un segundo, ¿tuviste sexo con él?

—¿Qué? ¡No! ¡Por supuesto que no!

—¿Cómo sabes qué tan grande es su polla? ¿Sólo se la sacó?

—Desearía. Agarré su pene. Únicamente para comprobar, ¿ya sabes? No quiero perder su tiempo, o el mío, si tiene uno pequeño. De todos modos, fue un caballero. Si yo no hubiera hecho un movimiento, él probablemente me habría besado en la mejilla y sentirse satisfecho con eso. Tiene los labios más suaves, Saku. Debemos habernos besado como por, no sé, ¿una hora?

—¿Dónde tomó lugar esta épica sesión de besuqueo?

—En mi habitación de hotel. Se suponía que sería sólo un beso de buenas noches. Me dejé llevar y comencé a tocarlo. Quiere llevarme a cenar la semana que viene. Tal vez podamos salir en una cita doble en algún momento.

—Sería genial. —Sin embargo, no contendría la respiración, sólo en caso de que Shikamaru terminara en su pila de descartes.

—¿Y qué contigo? ¿Cómo estuvo tu fin de semana?

—Mi fin de semana fue bueno.

—¿Bueno? Pasaste el fin de semana con Sasuke, ¿y eso es todo lo que tienes que decir? ¿Qué pasó contigo quedándote donde sus padres? ¿Cómo fue eso? —Toma un enorme aliento—. ¿Has visto fotos de su infancia? ¿Fue siempre tan caliente? ¿Qué pasa con el cabello de su madre? Es enorme.

Estas son más preguntas que esperaba. —Definitivamente tiene su propio código postal. Las fotos de su infancia fueron épicas. Era un nerd caliente en la escuela secundaria.

Esperaba que las cosas fueran incómodas con Mikoto puesto que atrapó a Sasuke con su mano en mis pantalones, y lo estuvieron, pero fue mucho más amable conmigo al día siguiente. Al igual que mi madre, Mikoto está en la onda de compartir demasiado. Llegué a ver de cerca la incomodidad de Sasuke en todas sus fotos de patinaje.

Era delgado, torpe y completamente adorable. Los trajes de patinaje de licra eran otra cosa; a Sasuke le crecieron sus partes inferiores, fue inevitable. Puedo ver por qué las niñas en la escuela secundaria habrían tenido miedo de la anaconda en su pantalón.

La noche siguiente, me apresuro a casa desde el trabajo para poder ducharme y empacar una bolsa de viaje antes de que Sasuke venga a recogerme. Abro la puerta para descubrir a Naruto en mi cocina, asaltando mi refrigerador. No sé por qué hace esto. No es como si la mantuviera completamente equipada con el tipo de alimentos que come un jugador de hockey. Tengo los aspectos básicos cubiertos, y eso es todo. Para ser honesta, la mayor parte es basura azucarada.

—¿Se quedan sin comida en la Tienda Central de Vaginas o sólo estás cansado de comer lo mismo una y otra vez?

Pierde por completo la indirecta. —Nunca he oído hablar de esa tienda de comestibles. Un nombre un poco jodido.

—¿Qué haces aquí? Aparte de asaltar mi nevera.

—Pensé en parar y ver cómo fueron tus pequeñas vacaciones. Me gustaría darte las gracias por las cicatrices de por vida que me ocasionaste con el sexatón del vestuario. —Encuentra un alimento saludable en mi nevera, un pepino excesivamente grande, y le da una enorme mordida.

—Eso es repugnante.

—No me digas, joder. Imagínate cómo te sentirías si entraras y me vieras follando a una chica. —Apunta el pepino en mi dirección.

—Hablo de la fálica verdura que estás comiendo.

—¿Así que estarías bien si me sorprendieras follando a una chica?

Un trozo de comida masticada se sale de su boca y aterriza en su barbilla cuando resopla. Parece moco. Se la quita y aterriza en el suelo.

—No creo que sea algo con lo que debas bromear, teniendo en cuenta que la chica a la que actualmente te estás tirando es la hermana pequeña de Sasuke. No me opondré si él decide patearte hasta la muerte.

—No me estoy tirando a Naori.

—Te das cuenta de que Sasuke piensa que estás tras su hermana para vengarte de él por mí, ¿verdad? Imagínate cómo se siente al pensar que lo haces con su hermana, sabiendo el número de chicas que te has tirado.

—Sí, porque la reputación de Uchiha es mucho mejor.

Pongo los ojos en blanco. —No es realmente un prostituto. Es todo un simple malentendido público.

Oh, Dios. Creo que no debí haber dicho eso. Sasuke no siendo un prostituto es probablemente algo que debemos discutir, lo cual es absolutamente loco.

—¿Dónde escuchaste eso?

—Olvídalo. Deja de ser un imbécil. Ahora sal de mi casa de la piscina. Tengo una cita, y no te quiero aquí cuando Sasuke me recoja.

Apunta con el pepino hacia mí. —Todavía no me gusta que estés saliendo con él.

—Y todavía no me importa. —Abro la puerta y lo echo.

Quizás Naori pueda hacer lo imposible y domar a Naruto. Si él arruina esto, hará las cosas jodidamente más difíciles para Sasuke y para mí.

.

Sasuke y yo pasamos juntos tanto tiempo como podemos en las semanas siguientes a su regreso, aunque la práctica constante, partidos fuera de casa, y la preparación para las eliminatorias lo mantienen ocupado. No salimos mucho, además de ir por comida para llevar de vez en cuando; Sasuke trata de mantener las cosas bajo el radar después de la pelea y el sexo en el vestuario.

Durante sus entrevistas para disipar los rumores, es tan evasivo como siempre, sin confirmar ni negar nada. Me recuerda a la entrevista de la Tripleta. Entiendo las razones de sus no-respuestas y la omisión, pero me pone nerviosa. Aunque las fotos de nosotros saliendo del estadio después del sexo en el vestuario no son claras, hay un montón de más tarde en la noche de nosotros juntos.

Cuando nuestra relación sale a la luz en una entrevista, esquiva la pregunta por completo, como si ni siquiera se la hubieran hecho. He pasado de ser nadie importante a ser el máximo tema de especulación en las revistas de chismes. La atención es extraña. No quiero ser vista como la conejita de Sasuke. Más allá de eso, me preocupa lo que pensarán de mí mis colegas.

No puedo decidir si estoy siendo paranoica o si mis temores tienen fundamento legítimo. Es tan considerado cuando estamos juntos; es difícil saber cuánto de esto es el resultado de mis propias inseguridades.

Nuestras semanas se funden, y el deshielo de abril da lugar al clima húmedo seguido por la promesa de sol y calor de mayo. Esta noche es una noche rara, sin obligaciones; por lo que hacemos uso de su patio trasero. Sin tener sexo. Todavía.

Descubrí su tablero negro ónix de Scrabble y lo desafié a un juego.

—Vamos a hablar de las reglas —dice mientras apoya el tablero y sacude la bolsa con las piezas.

—Están aquí. —Levanto el folleto que contiene las normas, así como la lista de palabras de dos letras que he memorizado. Esas son útiles al final del juego.

—Tengo algunas nuevas.

—¿Nuevas reglas?

Sasuke cruza las piernas, encontrando una posición cómoda. —Mmm. Me gustaría aumentar la diversión un poco.

—¿Ah, sí? —Soy tan buena en el Scrabble como en el hockey de aire. La clave para el Scrabble no está en las palabras creativas, sino en los puntos.

—Todas las palabras tienen que ser de un mínimo de cuatro letras, con no menos de diez puntos, y necesitan ser sucias.

—¿O qué pasa?

Sonríe. —O te quitas una prenda de vestir.

—¿Scrabble de striptease? —Hago sonar mis nudillos—. Me sorprendes.

—Le dice la contadora al especialista en Inglés. Prepárate para perder.

—Pfft. —Tomo un delicado sorbo de mi vino. Está muy bueno. Sasuke tiene toda una bodega de vinos. Le tiene un especial cariño al Niagara Riesling, y ahora yo también. Es dulce y estridente, y podría engullir una botella sin problema. Quiero ganar este concurso de Scrabble de striptease, así que no lo haré. —Tu snuffie estará fuera mucho antes que mi vagina.

—Ya lo veremos.

Amontonamos las piezas para ver quién va primero. Tengo suerte con mi elección y empiezo el tablero con "clítoris".

El reto de las palabras sucias con cuatro letras no es tanto la cuestión; es que muchas de ellas contienen la letra C.

Vamos de ida y vuelta, yo haciendo consistentemente obscenas palabras de cuatro letras, como puta, coño y anal. A Sasuke se le ocurre una palabra cuestionable con Q que quiere utilizar en el título de triple letra. Dejo que se salga con la suya puesto que estoy pateándole duro el culo.

Actualmente Sasuke tiene siete vocales, por lo que tiene problemas para formar una palabra obscena. Creo que está fingiendo para que así yo beba más vino y sea incapaz de formar buenas palabras. Deja caer una A entre la letra V en vagina y la G en gónadas para dar lugar a la palabra VAG.

—Esa es de sólo tres letras. Quítate algo. —Lamo mis labios en anticipación.

Estamos a mitad del juego, y ya ha perdido sus calcetines, su reloj, y sus pantalones. El siguiente artículo lógico es su camisa.

Por supuesto, Sasuke decide que va a perder su bóxer en su lugar. Se pone de pie, con sus ojos en mí, y los baja por sus muslos. Se desliza hasta el suelo, y lo tira a un lado con el resto de su ropa descartada.

Apoyo mi barbilla en mi mano y suspiro. —El Scrabble de striptease es mi favorito.

—Pensé que mi pene era tu favorito.

—También eso.

Sasuke tiene una semi erección. Probablemente porque estoy en mi sujetador. Me quité la camisa primero, como una distracción, por lo que me lo está devolviendo. Cada vez que miro al tablero, echo un vistazo a la creciente PM de Sasuke.

Tengo una palabra impresionante gracias a las fichas blancas que he marcado, pero el jodido VAG de Sasuke no ayuda nada a abrir el tablero.

—Estoy pensando en ir en busca de apartamentos la próxima semana — le digo mientras busco un lugar creativo para poner mis letras. Estoy tratando muy duro de no centrarme en su erección. Es un reto, ya que sigue acariciando su monstruosa polla ausentemente.

—¿Oh? ¿Por qué necesitarías hacer eso?

—Así puedes venir a mi lugar, y no tendremos que preocuparnos por mi mamá irrumpiendo en nuestras fiestas. —Sasuke sólo ha pasado la noche en mi casa una vez. Ella entró mientras nos besábamos, mayormente desnudos, en el sofá. Desde entonces, he estado viniendo a la casa de Sasuke y buscando apartamentos cerca de mi trabajo.

—¿Qué hay de malo en que vengas aquí?

—Nada. Sólo pensé que sería bueno si fuera equitativo. —Registro el tablero por última vez. No hay buen lugar para poner mi palabra, y sin una puntuación de doble letra de algún tipo, únicamente manejaré ocho puntos.

—Deberías mudarte aquí —dice con indiferencia, pero sus ojos se encuentran puestos en sus fichas y su mano todavía está envuelta alrededor de su, mayormente, dura polla.

Mi corazón hace esta cosa oscilante. No estoy segura si es una broma.

—Hemos estado saliendo por como, ¿dos meses? Sí, creo que vivir contigo es totalmente razonable. —Si hubiéramos estado saliendo unos meses más, saltaría ante la oportunidad. Las cosas han sido tan locas últimamente. Sus evasivas en las entrevistas no han evitado la cantidad de tiempo que pasamos juntos, o presentarme a sus amigos y familiares.

—Cerca de tres meses. ¿No quieres vivir conmigo? —Me da una mirada por debajo de sus bonitas y largas pestañas de hombre, luciendo herido.

—No es eso. —Recojo mis fichas y me inclino a través del tablero. No sé cómo lidiar con esto, sobre todo porque, tan irracional como es, totalmente quiero mudarme a la cueva de Sasuke y jugar a la casita con él.

En lugar de darle más de una explicación, pongo la letra P en su pene, seguido de una O, la ficha en blanco y una A. Sonrío triunfalmente.

—Buena palabra. Excepto que no cuenta si no la puedes poner en el tablero. Quítate el sujetador. —Hace un gesto hacia mi pecho.

No sigo sus instrucciones. En su lugar, me quito el pantalón y lo tiro al suelo. Sasuke luce poco impresionado. Estoy usando la ropa interior con volantes, por lo que no debería estar demasiado molesto. Se levanta, totalmente duro ahora, y golpea el tablero con su polla, derramando nuestras cuidadosamente elaboradas palabras obscenas por todo el suelo.

—¡Oye! Iba ganando.

—Difícilmente. —Sasuke empuja mi silla hacia atrás y se arrodilla delante de mí.

—Iba ganando por cincuenta puntos.

—¿Por qué no quieres vivir conmigo? —Engancha sus dedos detrás de mis rodillas y separa mis piernas para poder colocarse entre ellas.

—¿Qué tiene que ver eso contigo saboteando el juego de Scrabble de striptease?

—Deja de evitar la pregunta. ¿Crees que te cansarás de mí? —Sus manos recorren hasta la parte exterior de mis piernas.

—No. Por supuesto que no.

—¿Entonces qué es?

—Es un poco prematuro, ¿no crees? —Me gusta la idea, pero es demasiado pronto. Ni siquiera hemos dejado caer la bomba A, aunque estoy empezando a sospechar que estos oscilantes sentimientos significan que es exactamente en donde me encuentro.

—¿A quién le importa? Estoy fuera la mitad del tiempo por los juegos lejanos y la práctica. Es una casa grande. Hay un montón de espacio. —Sacude el broche de mi sujetador—. Para cuando termine la temporada, habremos estado saliendo durante la mayor parte de cuatro meses, tal vez incluso cinco, dependiendo de hasta dónde lleguemos en las eliminatorias.

—Creo que seis meses deben ser el límite para mudarnos.

—¿Ese es un número arbitrario que estás lanzando? —Traza el delicado encaje en mis bragas con la punta de su dedo.

Cierro los ojos, absorbiendo la sensación por un momento antes de trabajar en formar una respuesta. —Leí un artículo sobre ello. —No le diré que era de alguna tonta revista de chicas.

—¿Cuál es el significado de los seis meses? —Pone un beso húmedo en mi ombligo.

—En ese momento todo el polvo de hadas se ha asentado. Sabrás todas mis extrañas peculiaridades, y tal vez entonces decidirás que no puedes vivir con la manera en que cepillo mis dientes, o cómo mi cabello obstruye el desagüe de la ducha, o mi obsesión con el pescado sueco.

—Me gustan todas tus extrañas peculiaridades. —Saca su camisa por su cabeza.

—Me gusta tu cuerpo desnudo —le digo, pasando mis manos por su pecho.

—Entonces debes irte a vivir con él.

—Pregúntame de nuevo después de las eliminatorias.

—No creo que pueda esperar hasta entonces.

—Son sólo unas semanas más. —Tiro su boca a la mía. Toda mi paranoia parece haber sido en vano. Sasuke no me pediría irme a vivir con él si nuestra relación no fuera importante.

Ni siquiera intentamos llegar a su dormitorio. Tenemos sexo en el piso. Es intenso y cargado, y quiero que permanezca así entre nosotros. Quiero desearlo con este tipo de necesidad insaciable siempre. Pero la pasión se desvanece con el tiempo, y el cálido bálsamo suave de amor es lo que mantiene el fuego encendido.

Los Hawks siguen ganando los partidos, lo que debería ser algo positivo. En lugar de estar emocionado, Sasuke se pone más malhumorado cuanto más se acercan a asegurar un lugar en las eliminatorias. Cuando Kizame llama, lo que es frecuente, se tensa y sale de la habitación. Odio a Kizame. Sasuke siempre está enojado después de que hablan. Igualmente, siempre está caliente, lo que es lo único positivo. Después de las llamadas, me encuentro siendo llevada rápidamente por las escaleras y amada hasta el olvido.

Mientras que los orgasmos son estelares como de costumbre, siento como que me estoy perdiendo algo importante.

Me doy cuenta del patrón y se lo pregunto—: ¿Qué pasa con Kizame?

Se tensa, mirando hacia el techo. —No estamos de acuerdo en cómo manejar algunos de mis promociones.

—¿Qué promociones?

—Las del Soltero del Año.

Mencionó esto hace unas semanas y no sacó el tema desde entonces. —¿Cuál es el problema? —El silencio se extiende tanto tiempo que le sostengo el codo—. ¿Sasuke?

Mueve la mirada del techo hacia mí. —Kizame cree que es mejor para mí parecer disponible hasta que se acabe.

—¿Disponible?

—Soltero. —Traga.

Mi estómago toca fondo. —Hay fotos de nosotros juntos en todas partes.

—Lo sé. Él también. Es una estupidez —suspira—. Podría ayudarme a asegurar esa gran campaña de promoción, Sakura. Tengo que empezar a pensar en mi carrera fuera del hielo.

Sé esto. Las carreras de hockey son cortas. Es la razón por la que tengo mi trabajo y también la razón por la que tengo que hacerlo bien. Sin embargo, no significa que tiene que gustarme lo que me está diciendo.

—¿Es por eso que hemos estado quedándonos en las últimas semanas?

—Estoy tratando de pasar desapercibido. No quiero atraparte en toda mi mierda.

Otra respuesta evasiva. Intento desde un ángulo diferente. —¿Kizame sabe que me has pedido vivir contigo?

—No.

—¿No crees que deberías decirle si vas en serio acerca de estar conmigo?

Sasuke roza mi mejilla con sus nudillos. —Tienes razón. Debería. Lo haré. Hablaré con él esta semana.

—¿Lo prometes?

—Lo prometo, bebé. —Extiende sus brazos—. Ven a acurrucarte conmigo.

Me acuesto con mi mejilla en su pecho. Sus brazos se enrollan firmemente a mi alrededor, su corazón latiendo con fuerza por debajo de la jaula de carne y hueso. Nuestra conversación debería hacerme sentir mejor. En su lugar, me preocupa qué más podría estar ocultándome.

En lugar de que las cosas se calmen cuando los Hawks hacen la primera ronda de partidos de eliminatoria, Sasuke parece más estresado. Más necesitado. Me quedo en su casa casi todas las noches rumbo al primer partido de la eliminatoria.

—Me voy a casa esta noche —le digo mientras succiona un amontonado plato de pastas.

Termina de masticar antes de responder—: ¿Por qué?

—Necesitas tener una buena noche de sueño hoy. No seré responsable de echar a perder tu primer partido en eliminatorias, por mantenerte despierto con éstas. —Gesticulo hacia mi par de tetas.

—Duermo mejor cuando mi cabeza está descansando en tus delicadas almohadas de amor.

Ruedo los ojos. —Puedes acurrucarte en ellas después de la cena, pero yo y las chicas nos vamos a casa a las nueve.

—Eso es menos de dos horas a partir de ahora. —Sasuke empuja su plato a un lado, me levanta de la silla, y me tira por encima de su hombro—. Se acabó la cena. —Toma las escaleras en una carrera.

Dos horas y media más tarde, estoy completamente vestida y de pie en la puerta principal. He estado tratando de irme los últimos veinte minutos. Sasuke tiene algunas dificultades para dejarme ir.

Envuelvo mis brazos alrededor de su cuello y beso el hoyuelo en su mejilla izquierda. —Me quedaré mañana por la noche.

—Ya que estamos en las eliminatorias, pensaba que tal vez reconsiderarías mudarte.

Sonrío. —Pensé que hablaríamos de ello después de que terminaran.

—No. Tú dijiste que hablarías de ello después de eso, no yo. Te has quedado aquí las últimas seis noches. Bien podrías quedarte y hacerlo permanente.

No puedo entender por qué está presionando ahora. —¿Así que tenemos el sello de aprobación de Kizame?

—No necesito el sello de Kizame para nada. ¿Lo considerarás?

—Eres imposible.

—Prefiero el término tenaz.

—Te llamaré antes del partido de mañana. —Espero a que me bese por septuagésima quinta ocasión. Toma otros diez minutos para salir por puerta, pero no me importa.

La noche siguiente, Temari viene a mi casa y nos amontonamos en la Hummer de Minato, emocionada de estar al frente y en el centro del primer juego de las eliminatorias. El estadio vibra con emoción.

Ahora miro la parte trasera de la cabeza de Sasuke mientras Temari se queja por el atractivo de Shikamaru. Han salido un montón de veces desde que regresó de Toronto. Y ha estado por todas partes de los círculos de chismes, lo que es una bonita distracción de la menos positiva atención que Sasuke y yo hemos estado recibiendo. Los fanáticos del hockey se encuentran sorprendidos. Shikamaru nunca ha sido captado con nadie, excepto sus fans. Él y Temari pasando tiempo juntos da lugar a una buena publicidad. Está teniendo mucha más prensa dentro y fuera del hielo. Ella finge no estar en absoluto perturbada por la atención; sin embargo, le tomó dos horas y doce cambios de ropa estar lista para el juego.

—Sólo míralo —suspira Temari mientras Shikamaru patina sobre el hielo

—Es impresionante. —Es lo que quiere oír. También es cierto.

—Realmente lo es, Sakura. Tiene que ser el hombre más romántico que he conocido.

Gimotea una y otra vez, pero no puedo estar enojada con ella. Sin duda, le he hecho la misma cosa respecto a Sasuke en el último par de meses.

Sasuke está en su partido esta noche, al igual que el resto del equipo. Nadie tontea o pelea con la oposición. El objetivo es singular: Conseguir el disco en la red y ganar el primer partido de las eliminatorias. Este es un gran juego; que establece el tono de la serie.

Estos chicos están determinados y al parecer, fuera de un impresionante comienzo, la puntuación es de dos a uno a favor de los Hawks al final del primer periodo. Naruto tiene mucha adrenalina, ya que esta es la primera vez que ha logrado estar en las finales. Se encarga de mantener el disco alejado de la red de los Hawks. Ese tipo espeluznante, Hidan, incluso se las arregla en una asistencia, demostrando que puedes ser poco fiable y un increíble jugador de hockey al mismo tiempo. Los Hawks mantienen su ventaja hasta el final y se llevan el juego. El resultado final es de cuatro a uno, poniéndolos en una gran posición de avanzar en la serie.

La emoción es contagiosa, mi propia agitación girando mientras absorbo el estado de los fanáticos a mi alrededor. Las entrevistas están siendo televisadas en las pantallas grandes después de la victoria, y los bulldogs del entretenimiento están sobre el equipo. El rugido de la multitud hace que sea difícil escuchar. Los reporteros le disparan preguntas a Sasuke.

—Dos partidos de suspensión a principios de temporada...

—Reflejados en ti como el capitán...

—Soltero más sexy...

Es incoherente, pero la última parte me llama la atención. Me empujo hacia adelante a través de la multitud, con la esperanza de oír mejor.

—Es un honor estar nominado —dice Sasuke, pasándose la mano por su sudoroso cabello.

Parece incómodo. Un mar de gente lo rodea, y yo soy baja, por lo que no puede verme.

Otra pregunta fragmentada se filtra a través de la multitud. Maldita sea, me gustaría poder oír lo que están preguntando.

—...rumores sobre tu relación...

Sasuke parpadea nerviosamente. —Pensé que hablaríamos sobre el juego, no sobre mi vida personal.

Otro reportero empieza a hablar. —¿Así que los rumores son ciertos?

El micrófono crepita con estática, pero su próxima respuesta como un vozarrón claro—: Sin comentarios. —Explora a la multitud, y su expresión culpable me revuelve el estómago.

Todo parece moverse en cámara lenta. Quiero patear a alguien. Quiero llorar. Esto es lo mismo que una completa negación, lo que me hace quedar como una total puta del hockey. Estoy cabreada.

Es obvio que mintió acerca de hablar con Kizame, y anoche me pidió irme a vivir con él. Otra vez. Nada de esto tiene sentido.

Su respuesta alimenta a los buitres. —... La mujer con la que has sido visto...

Las palabras simplemente amigos caen como un globo lleno de aguas residuales.

Todo lo demás es drenado por las preguntas de los medios de comunicación. He escuchado suficiente, de todos modos. Si tengo que oírlo un segundo más, proyectaré vómito por todos sus jodidos fanáticos.

Empujo a través de la muchedumbre, desesperada por escapar. No miro atrás. Estoy segura que podré ver mi propia humillación en YouTube después.

He aprendido una lección muy valiosa hoy: Nunca confíes en un jugador de hockey.