SASUKE
—Sakura, ¿estás lista para irnos? Tenemos que llegar al aeropuerto. —Compruebo el dormitorio. No la encuentro en ninguna parte. Podría jurar que me dijo que hacía sus maletas. Esto es inusual, donde está Sakura, raramente hay silencio—. ¿Sakura?
—¿Qué haces? —Casi me mata del susto cuando sale de la habitación de invitados que hemos convertido en su "espacio privado", y que utiliza para almacenar sus cajas sin desempacar.
—Trataba de encontrarte. ¿Estás lista? —La miro de arriba abajo.
Definitivamente no está lista para irnos. Lleva bragas y una camiseta sin sujetador. Tenemos que partir en los siguientes quince minutos para poder llegar a nuestro vuelo. No tiene puesto un sujetador.
Cubre su pecho con uno de los libros que está sosteniendo. Sólo esconde una de sus tetas. Hace lo mismo con la otra mano, protegiendo su erecto pezón de mis ojos codiciosos. El daño ya está hecho. Los he visto. El monstruo en mis pantalones ha despertado.
—Mira lo que has hecho. —Apunto a mi entrepierna.
—Estoy segura de que podemos solucionarlo.
Sakura baja los libros, burlándose de mí. Los pechos son lo mejor que jamás se haya creado. Mi pene está de acuerdo. Se presiona contra el cierre de mis pantalones, tratando de abrirse camino hacia afuera y llegar a las tetas de Sakura, y posiblemente entre sus muslos, ya que ese es su lugar favorito para pasar el rato.
—No tenemos tiempo, Sakura.
Se balancea hacia adelante y se frota contra mí. Puedo sentir sus pezones a través de la fina tela de nuestras camisetas, lo que empeora la hinchazón en mis pantalones. No puedo lidiar con el dolor de una erección durante las próximas tres horas.
—Voy a resolver tu problema en el camino hacia el aeropuerto; siempre y cuando puedas realizar múltiples tareas. —Acaricia mi polla a través de mis pantalones.
La lujuria se abre paso en mi cerebro. Estoy seguro de que escuché una insinuación al camino por delante.
—¿Qué puedo hacer para ayudar?
—Creo que puedes sostener mis tetas por mí. —Se mira fijamente el pecho. Ya estoy ahuecándolos.
Les doy un apretón y trato de besarla. Esto lleva a una cierta fricción sobre la ropa de polla contra coño hasta que suena la alarma de mi teléfono; tenemos cinco minutos para llegar al coche e irnos, o vamos a perder nuestro vuelo. Nos apartamos el uno del otro. Sakura se pone uno de esos pantalones de yoga, y cargo el coche. Secretamente, verifico mi bolsa de equipaje de mano por última vez para asegurarme de que la caja de Tiffany todavía se encuentra en el bolsillo delantero.
Una vez que estamos en camino, Sakura juega con la radio, se agacha bajo su cinturón de seguridad, y sigue adelante con su estrategia de resolución de problemas. Reclino el asiento para darle más espacio para hacer lo suyo. Es lo suficientemente considerada como para sujetar su cabello en una cola de caballo para que yo pueda ver lo que está haciendo mientras lo está haciendo.
Voy a admitir que es bastante difícil concentrarse en conducir mientras los labios de Sakura se envuelven alrededor de mi polla. Estoy dispuesto a perfeccionar el arte de la multitarea si decide que quiere volver a hacerlo. No es hasta que estoy gimiendo y viniéndome que me doy cuenta de que voy a casi ciento setenta kilómetros por hora. Llegamos al aeropuerto en un tiempo récord. Tengo la suerte de evadir una multa por velocidad y un cargo por exposición indecente.
El vuelo de Chicago a Toronto es corto, y estoy súper relajado, gracias a Sakura y su boca. Recogemos el coche de alquiler una vez que aterrizamos y dejamos la ciudad hacia el norte, lejos de los rascacielos y entrando al denso bosque y paisajes rocosos.
—¿A dónde vamos exactamente, otra vez? —pregunta cuando salgo de la carretera hacia las rutas menos transitadas.
—Al lago Muskoka. —Hasta ahora, he mantenido los detalles vagos—. Estamos a sólo media hora de distancia.
—¿Hay agua corriente? No voy a tener que orinar en un arbusto o en una de esas letrinas, ¿verdad? Mi madre me envió al campamento de las Chicas Exploradoras cuando era niña. ¡Había arañas en el baño! — Se estremece y tira de sus rodillas contra su pecho como si reviviera el recuerdo.
Me río. —Hay agua corriente. No necesitas preocuparte por orinar con las arañas.
Balbucea algo acerca de no ser gracioso mientras busca en su bolso. Sacando un bálsamo labial, satura sus labios generosamente, haciéndolos brillar. Me recuerda a la forma en que lucen cuando suelta mi polla. Maldita sea. Necesito calmarme. Estoy demasiado emocionado por estas vacaciones.
Sakura encuentra una estación de música que le gusta y canta a todo pulmón las letras de baladas de rock de los años ochenta. Es muy desafinada, pero sigue siendo adorable.
—Esta no es una cabaña —dice cuando salgo del camino de tierra y sigo por una entrada bordeada de árboles.
—¿Esperabas una choza deteriorada?
—Bueno, sí, supongo que sí. Es una casa, Sasuke. Una bonita casa en un lago. Pensé que íbamos a alojarnos en un remolque o algo.
Solo puedo venir aquí un par de veces al año. Quería algo cómodo y funcional, sino un poco excesivo.
Sakura asimila sus alrededores; la casa de dos pisos con techo de dos vertientes y paredes de madera teñida se encuentra cerca de la línea de la costa, ofreciendo una impresionante vista del lago. El sol se asoma a través de abedules y pinos, brillando en su cara. Cierra los ojos y respira profundo. Le gusta. Me gusta eso.
Tomo su mano. —Vamos. Te voy a enseñar el interior.
La cabaña es de concepto abierto con ventanas en la parte delantera, dándome una vista ininterrumpida del lago. El dormitorio principal no es la excepción. Hacia el oeste, tiene su propia terraza privada, con hamaca. Podemos yacer allí y ver la puesta de sol. No puedo esperar para tener sexo al aire libre con Sakura. Ni siquiera me importa si es ruidosa y los vecinos escuchan. Bueno, tal vez sí. Si me gustaran esas cosas de BDSM que le gusta leer, podría tratar de ponerle una mordaza o algo así. Pero no. Vamos a tener que jugar a "ver cuán silenciosos podemos ser" en su lugar.
Sakura se enamora de vivir en la cabaña. También se enamora de pasar el rato en el lago, montar kayak, y mi lancha. Tengo dos conjuntos de todo; uno para la casa de aquí y el otro para la propiedad frente al lago en Chicago. Incluso trato de enseñarle esquí acuático. Tratar es la palabra clave.
Nuestro vecino tiene un chico diecinueve años, quién es semiprofesional. Considero pedirle que le enseñe mientras conduzco el barco. Excepto que Sakura lleva su bikini de los Hawks. El que compré específicamente para este viaje. Aunque puedo entender por qué está chequeando el escote de mi mujer, no estoy interesado en que se le acerque lo suficiente como para apreciar realmente todo lo que tiene para ofrecer.
Hago que su padre conduzca el bote mientras le enseño cómo esquiar y le da indicaciones sobre la forma. Hay un montón de agarradas de culo y entrepierna bajo el agua. Eso pudo haber tenido un impacto en la incapacidad de Sakura para aprender a esquiar.
Más tarde, viajamos en kayak a un jacuzzi natural y tenemos sexo caliente al aire libre. Al caer la tarde, estamos cansados de toda la actividad y el sol, por lo que caemos en el sofá y vemos una película.
Debí desmayarme porque abro los ojos ante el sonido de risas y el flash de una cámara. Parpadeo pesadamente mientras la conciencia regresa lentamente. Los labios de Sakura se curvan en una extraña sonrisa taimada.
—¿Qué haces?
Mi pregunta es recompensada con más risitas y un resoplido muy lindo.
—La PM es un súper héroe. —Sakura estalla en un ataque de risa. Miro hacia mi polla semidura y tiene puesta una capa. —¿Qué carajo?
Durante unos segundos, me debato si es o no es un sueño raro y jodido. Sin embargo, el movimiento ascendente y descendente de su mano es un buen indicador de que no lo es. Es difícil no reaccionar a las caricias, a pesar de la jodidamente rara escena pasando aquí.
—Sakura le da mi polla una caricia afectuosa, se inclina y besa la punta por debajo del bigote dibujado—. Tuve un sueño un tiempo atrás; La súper PM tenía acento francés.
—Claro. —Porque soñar con mi polla como un superhéroe no es lo suficientemente extraño. Debe tener un acento.
Estoy perdiendo el enfoque. Todavía estoy sorprendido por el estado castrado de mi polla, pero su mano se siente bien. Se inclina hacia adelante, como si estuviera a punto de darle un beso de nuevo. Lo hace. Incluso yo me estoy refiriendo a mi polla como si fuera su propia persona. Esto es tan extraño. De repente es doloroso.
Me siento y gruño cuando mi pene se endurece más gracias a las caricias de Sakura. La capa tiene un pequeño lazo atado debajo de la cabeza; que está cortándome la circulación.
Estoy sólo tres cuartas partes de estar completamente duro. Puedo aumentar de tamaño. Y todavía tengo para más. Va a decapitar mi polla.
—¡La capa! ¡Está atada demasiado apretada!
—¡Oh! ¡Oh Dios! ¡Estoy sofocando a la Súper PM! —Tira del lazo, pero el moño se vuelve un nudo—. ¡Mierda! —Su agudo tono de voz alimenta mi pánico.
Alejo sus manos. —Déjame tratar. —Tal vez si no me está tocando, la polla dejará de crecer. Sakura se pone de pie. Lleva un par de calzoncillos de superhéroes y una camiseta sencilla. De nuevo está sin un maldito sujetador. Mierda. Grito como una niña cuando el dolor se intensifica.
—¡Voy por las tijeras! —Sakura sale corriendo de la sala, llevándose sus pezones turgentes con ella.
—¿Qué? —grito.
Imágenes de un pene cortado llenan mi mente, desinflando mi polla marginalmente. El problema es que la sangre ya atrapada por encima del cuello de la capa se vacía lentamente, y sigo mayormente duro.
Sakura vuelve con un enorme par de tijeras. La idea de cualquier objeto afilado cerca de mi polla no es atractiva.
—¿Qué carajo, Sakura? ¡No te atrevas a venir a mí con esas! ¿No tienes un par de tijeras de uñas o algo no tan jodidamente enorme?
—Prometo que seré cuidadosa. —Sakura señala a la cabeza de mi polla como si no estuviera al tanto del problema.
—Que Dios me ayude, si me cortas el… —Dejo la frase en el aire. Si no puedo tener orgasmos durante el resto del viaje, tampoco ella.
—No lo haré, te lo juro. Déjame ayudarte. —Su voz falla y su labio inferior tiembla.
Extiendo mi mano. —Dámelas. —No necesito una mujer llorando con unas tijeras cerca de mi polla.
Sakura las entrega. Hundiéndose en el suelo frente a mí, se retuerce las manos, angustiada. Tomo una respiración profunda y pienso en la abuela Uchiha sin dientes. Parece ayudarme con la deflación lo suficiente como para que pueda deslizar la tijera entre mi eje y la cuerda. Con un tijeretazo soy libre, y la circulación regresa a la cabeza. Me dejo caer en el sofá, lanzando un suspiro de alivio cuando el flujo de sangre se iguala y el dolor desaparece.
—¿Sasuke? —pregunta Sakura en una acuosa voz baja.
No abro mis ojos porque no la quiero ver llorar. Entonces no podría seguir enojado con ella. Considerado que tuve un par de tijeras contra mi polla, definitivamente quiero estar enojado por unos minutos. Gruño.
—Supongo que no fue una muy buena idea.
—¿En serio? —resoplo burlonamente y abro un ojo. Entonces me siento mal; está llorando.
—Lo siento. Pensé que lo dejé lo bastante flojo. —Toma la pequeña capa de mi regazo—. Incluso lo medí contra la circunferencia de la palma de mi mano. —Sakura lo demuestra formando un círculo con el dedo índice y el pulgar—. Pensé que el velcro sería irritante.
Mi polla sigue colgando de mis pantalones cortos, encogiéndose lentamente. Noto las letras en la parte posterior de la capa. El agarro de su mano y la reviso. La P y la M se encuentran diseñadas de tal manera para imitar la S en la capa de Súperman. También es azul y roja.
—¿Dónde conseguiste esto?
—Yo lo hice.
—¿Hiciste una capa para mi polla? —Espero rarezas de Sakura porque, francamente, a veces es un poco rara. O bastante.
—Pensé que sería divertido.
La sigo mirando fijamente.
—Supongo que me equivoqué. —Baja la mirada a sus manos, mordiéndose el labio.
—Supongo que sí.
—Podría hacer las paces con ambos. —Me mira con los ojos muy abiertos, no inocentes y tentativamente pone su mano en mi muslo cerca de mi polla casi-suave-pero-empezando-a-ponerse-dura-de-nuevo.
Mientras que no quiero que Sakura piense que tiene que realizar favores sexuales a cambio de redimirse por casi causarle daños permanentes a mi pene, mi polla súper heroína piensa diferente. Sakura sonríe con suavidad y pasa su dedo por mi pierna.
—¿Boca o pechos?
—Ambas. —Me siento egoísta.
—De acuerdo. —Sakura besa la punta, mirándome a los ojos antes de envolver la cabeza. Se aleja por un segundo—. Pero quiero que termines dentro de mí, si eso está bien contigo.
—Supongo que puedo hacer eso. —Ese soy yo siendo generoso.
En homenaje a la asfixia casi fatal de mi polla, Sakura hace la suya propia con plastilina para que pueda diseñar una réplica. Hacemos un viaje hasta Bracebridge para que pueda comprar materiales para manualidades y arreglar la capa. Esta vez utiliza velcro para asegurar el lazo. Viste a la réplica del pene como la Súper PM. Es la pieza central de la mesa de la cocina, así podemos verla cada vez que comamos. Es extraño y algo que Sakura totalmente haría.
Y aun así la amo. De hecho, por alguna extraña razón, la amo todavía más de lo que lo hacía antes de estas locas vacaciones. Tengo el anillo guardado de forma segura en el cajón de la mesita de noche. Ahora, necesito ponerlo en su dedo. En el último par de días, he ideado lo que pienso que es un buen plan para una propuesta. Sakura no es de cosas llamativas; apreciará algo menos ostentoso que, por ejemplo, una profesión pública de amor infinito. Además, ya he hecho eso. Mañana es nuestro último día aquí, y luego volvemos a la realidad. Necesito hacer un gran esfuerzo esta noche.
No hay problema. La cena está cubierta; hay una ensalada en la nevera, y todo lo que tengo que hacer es poner la carne y las papas en la barbacoa. Después, podemos comer un postre en el muelle. Le pediré ser mi esposa mientras vemos la puesta de sol. Más les vale a los mosquitos mantenerse jodidamente lejos.
Luego de un día de dar saltos desde el muelle, Sakura está cansada. Se estira y bosteza. Eso es perfecto. Seré capaz de organizar todo mientras toma una siesta.
—Tal vez deberías dormir por un rato antes de la cena —sugiero.
—Umm. Eso suena bien. —Sakura da unos pasos hacia la habitación. Cuando no la sigo, se detiene—. ¿No vienes? —Se quita la camisa y la tira al suelo.
—Quizás por unos minutos. —No estará mal un poco de sexo antes de la siesta. Puedo hacer la cena después de que se quede dormida.
Tan pronto como me encuentro en la cama, me monta a horcadas y tira del lazo de su bikini, liberando sus pechos.
Por lo general me deja tomar la iniciativa. De vez en cuando no lo hace. Ésta es una de esas veces. Sakura empuja mi pecho para mantenerme abajo y luego lleva sus dedos a sus labios. —Creo que te quiero aquí primero. —Se inclina, pasando su dedo índice entre sus deliciosos pechos. Baja la voz a un susurro sensual. —O tal vez preferirías aquí. —Pasando su estómago bronceado, cubre su coño—. Y podemos terminar aquí.
—Estoy en el juego para lo que sea que tengas planeado, bebé. — Agarro su cadera y me contengo de girarla sobre su espalda para empezar las cosas.
Sakura se inclina hacia la mesita de noche donde guardamos el lubricante para tales ocasiones. Que son ciertamente frecuentes. Las cortinas se encuentran corridas, por lo que me es difícil ver. Hurga en el cajón durante unos segundos.
—Demonios. Este no es el lubricante. —Se sienta, girando el paquete en sus manos—. ¿Qué es esto?
En ese momento me doy cuenta de lo que es: el anillo de compromiso. Esto no es parte del plan. No tengo la intención de pedirle que sea mi esposa ante de follarle los pechos.
—No es nada, dámelo —ordeno, extendiendo la mano mientras la sostiene sobre su cabeza.
—¿Me compraste un juguete sexual? ¿Es un par de esas extrañas bolas que metes en el castor?
—Bolas extrañ… dame la caja Sakura.
Ignorándome, la abre. Dentro hay una segunda caja más pequeña cubierta de terciopelo negro. La caja azul pálida cae a la cama. Sakura sigue con sus pechos descubiertos. Todavía a horcadas. Sigo duro.
—¿Sasuke? —Parpadea confundida.
—Dame la caja, bebé. —Necesito arreglar esto, rápido. No quiero que ésta sea la forma de proponérselo, medio desnudos en mi cama. Quiero una historia que podamos contarle a la gente. No una que tengamos que censurar.
—¿Qué hay aquí? —Su voz es apenas un susurro.
—Te mostraré después. —Mis dedos se cierran alrededor de su muñeca.
—¿Por qué no me puedes mostrar ahora? —Acaricia el terciopelo. Lo sabe. Puedo decirlo por la forma en que sus ojos se agrandan—. ¿Sasuke?
—Tengamos la cena primero. —Es una súplica.
—¿Esto es…? ¿Estás…? —Levanta la mirada, su sonrisa suave mientras sostiene la caja firmemente en su mano—. No son un par de pendientes, ¿verdad?
—Nop.
Toda mi cuidadosa planificación de último minuto se irá a la mierda si abre la caja. O podría seguir la corriente. Me siento de golpe, y Sakura finalmente suelta la caja. Levantándola de mí regazo, escaneo la cama por una camisa. Una de las mías cuelga del pie de cama.
—Dame tus brazos —digo, sosteniéndola para que pueda ponérsela.
—Pero pensé…
—Tenemos que hablar primero.
Parpadea nerviosamente, pero obedece. Deslizo sus manos por las mangas y la empujo sobre su cabeza. Luego me dejo caer sobre una rodilla y abro la caja de un tirón.
—Te amo, Sakura Haruno. Haces cada día una aventura. Cásate conmigo.
Sakura muerde su labio y mira fijamente el anillo. —¿Estás seguro?
—Ciento diez por ciento.
—Solo hemos estado juntos por seis meses.
Mi mano comienza a temblar de ansiedad. ¿Así es como se siente el rechazo? Si lo es, apesta.
—Podemos tener un largo compromiso.
—No me gustan las bodas grandes. —Su pánico es claro—. Todas esas personas me ponen nerviosa. Voy a estropear los votos y decir algo inapropiado.
—No tiene que ser grande. Podemos ser solo nosotros dos si quieres. Podemos esperar hasta el próximo verano, o al próximo si un año no es suficiente. Nos podemos casar aquí con un juez de paz al final del muelle al atardecer. Un maldito Rastafari puede realizar la ceremonia si eso es lo que quieres. No me importa la aparte de la boda. Todo lo que quiero es estar conectado a ti de la manera más significativa posible. Te quiero como mi esposa.
Acaricia mi mejilla. —Te amo mucho.
—¿Eso es un sí?
—Sí. Es un sí. —Su sonrisa es radiante como el sol naciente que se refleja en el agua tranquila. Tendré la oportunidad de verla cada maldito día de mi vida.
Exhalo aliviado. —Eso es bueno, es genial. Casi pensé que ibas a decir que no. —Deslizo el anillo en su dedo.
—No pude decirte que no desde el principio. ¿Por qué cambiaría eso ahora?
Entrelazo mis dedos con los suyos, beso el dorso de su mano, y me muevo a sus labios.
—Siento haber arruinado tu propuesta.
—No la arruinaste.
—Como que sí lo hice. —Sus manos se deslizan por mi pecho.
—Tengo algunas ideas, si sientes que tienes que compensarme por eso.
—Apuesto que sí.
Hacemos el amor mientras el día se desvanece en la noche y nos quedamos envueltos el uno en el otro hasta que el sol desparece bajo la línea de árboles.
Sakura se estremece. Al principio pienso que es porque tiene frío, pero luego estalla en una risita ahogada.
—¿Qué es tan gracioso?
Se ríe de nuevo. —Pensaba en tu Súper PM.
Parece que Sakura le ha dado a mi polla un nombre de superhéroe. —No es una gran sorpresa ya que ha estado haciendo que te corras durante la última hora.
—¿Buscando cumplidos?
—Solo establezco los hechos.
—Le voy a hacer un esmoquin.
—¿Un esmoquin?
—Y le voy a hacer un velo a mi castor. Pueden tener su propia ceremonia privada.
—¿De qué hablas?
—De la Súper PM. Necesita un esmoquin, pero no una corbata. Eso sería peligroso. —Todo el cuerpo de Sakura se sacude por la risa contenida.
Tomo su rostro entre mis manos. —Esta ridiculez justo aquí… —la beso—, es la razón de que quiera pasar el resto de mi vida contigo.
Sus manos cubren las mías, su sonrisa llena de ternura y amor.
— Me alegro tanto de que pelearas por mí. Eres la mejor oportunidad que he tomado.
FIN
