N/A: Hola!

Debo confesar que este capítulo me pone un poco nerviosa por lo que se verá aquí. Es algo así como una transición antes de entrar propiamente en el tramo final de esta historia pero era necesario. Básicamente se trata de un momento entre Ed y Eddie y muchos pensamientos de parte de Ed, así que de momento sólo puedo pedirles un poco más de paciencia para descubrir cómo cerrara esta historia.

Sé que este capítulo es algo corto pero decidí dejarlo en el punto en dónde lo hice ya que en la escena que sigue inmediatamente tendremos un detonante importante que nos guiará al final. Pero de aquí en adelante nos esperan puros capítulos de al menos 7k palabras.

En fin, nos leemos en dos semanas y muchas gracias por leer! :)

Golden


-8 meses después-

Ed se recargó contra el muro llevándose las manos a los bolsillos y cerrando los ojos para disfrutar de la ligera brisa que se colaba por el ventanal, era muy sutil pero al menos servía como recordatorio de que estaban más cerca del otoño que del caluroso verano que habían vivido ese año.

El joven casi no podía creer que ya llevaba más de un año de vuelta en Amestris, sobre todo considerando que ahora podría decirse que estaba llevando una buena vida.

Aunque era el último trabajo en el que hubiera pensado a su regreso, su tiempo en la milicia había pasado a ser algo que estaba disfrutando, no era su gran pasión ya que, ahora que había vuelto a agarrarle el gusto a la alquimia gracias al entusiasmo de Eddie, él hubiera preferido dedicarse a algo que le permitiera estar involucrado diariamente con la alquimia y/o sus conceptos relacionados pero al menos el ambiente en el país había mejorado tanto que la milicia estaba perdiendo cada vez más esos rezagos de una institución supremacista que usaba los recursos militares para el beneficio de unos pocos.

Por otro lado, ahora también podía disfrutar de la dicha de estar en el mismo mundo que su hermano. Ciertamente no se veían tan seguido como le gustaría pero le daba gusto saber que su hermano realmente había recuperado su cuerpo y lo estaba disfrutando al máximo. Aprendiendo todo lo que quería, viajando y redescubriendo las cosas que se había perdido por tantos años.

Ahora no importaba la distancia que los separara, ya que esta vez tenían la tranquilidad de vivir en el mismo mundo y su vínculo de hermanos era tan fuerte que las simples palabras escritas que compartían transmitían todo el cariño y amor que se tenían, provocando que dichas cartas fueran un soporte importante para Ed tras su ruptura con Winry, las cuales se vieron reforzadas por la presencia y palabras de aliento de su hermano en el par de visitas que Al pudo hacerle en medio de su entrenamiento de alquimia, e incluso en las primeras llamadas que Al le estuvo haciendo desde Youswell en las cuales de puro milagro Ed logró convencerlo de seguir su camino a Xing y volver a visitarlo cuando las cosas estuvieran más tranquilas. Para lograr esto Ed tuvo que llamarlo varias veces a su hotel para asegurarse de que estaba siguiendo con sus planes originales de viajar hacia el Este en lugar de regresar a Central para ver cómo estaba y ayudarlo (Ed estaba agradecido con la ayuda del señor Halling, quien tras emocionarse por saber de él después de tantos años, le ayudó a llevar prácticamente a rastras a Al hasta la estación de tren y no se fue de ahí hasta asegurarse de que Al había partido en él, aunque, como era de esperarse, Al volvió a Amestris pocas semanas después).

A pesar de que Ed y Al no se vieron frente a frente inmediatamente tras lo sucedido, desde las primeras llamadas que tuvieron era obvio que Al estaba triste y decepcionado con cómo habían terminado las cosas entre él y Winry pero debió darse cuenta de la profundidad de la herida en su corazón y su determinación en dejarla ir ya que desistió en su idea de convencerlo de luchar por ella aunque no pudo evitar hacerle saber su incredulidad e inquietud acerca de la decisión que había tomado de intentar nuevamente perseguir una relación romántica con Rose.

En la primera visita que Al le hizo, aprovechando que los dos se encontraban en un café para evitar que Rose o Eddie los escucharan, Al le dijo que sinceramente no veía conveniente que retomara su relación con Rose ya que, por cómo veía las cosas, no creía que se fuera a enamorar de Rose así que no veía justo para ninguno de los dos que siguieran con ese intento de relación.

Las palabras de Al lo habían hecho quedarse callado por unos segundos. Había estado tentado a darle la razón pero cuando un recuerdo del rostro sonriente de Eddie apareció en su mente Ed se terminó resistiendo a aceptar la conveniencia y sensatez de esas palabras. Así que, tras inhalar profundamente, le respondió a su hermano que quería intentarlo y le confesó que en gran parte se debía a Eddie.

Al se quedó callado ante su confesión entendiendo que su hermano, tras haber pasado años solo, estaba teniendo problemas para separarse de las personas que quería por lo que, aunque le seguía causando ruido la decisión de Ed, optó por simplemente recomendarle que fuera cuidadoso para no lastimarse más a sí mismo ni a Rose e incluso a Eddie.

Ed le dio su palabra a Al y trató de apegarse lo más posible a ello, logrando con el paso de las semanas lograr cierto sentido de normalidad entre él y Rose. Al inicio no fue fácil ya que su comportamiento era apagado y serio debido a la culpabilidad que lo embargaba pero Rose siempre trataba de tranquilizarlo, regalándole sonrisas e iniciando conversaciones casuales con él. No había sido fácil poder mandar su culpabilidad al fondo de su mente pero con el comportamiento amable de Rose, Ed pudo ir haciéndolo poco a poco, logrando que, transcurridos algunos meses, los dos volvieran a compartir besos tímidos que fueron evolucionando lentamente hasta que los dos terminaron nuevamente compartiendo cama.

De eso ya habían transcurrido 2 meses y, por más complicado que todo hubiera parecido hace 8 meses, Ed estaba sintiendo que finalmente estaban creando un lazo entre ellos. Todavía no se sentía con la confianza suficiente de decir que la amaba pero ahora estaba empezando a cuestionarse si quizás estaba cerca de estarlo debido a que teniendo a Winry como punto de comparación podría resultar difícil discernir si se estaba acercando al punto de empezar a enamorarse o no. Sabía que su cariño por Rose llevaba tiempo con él desde que ella generosamente lo había apoyado desde el momento en que regresó a Amestris pero estaba teniendo dudas acerca de si ese cariño finalmente estaba evolucionando a lo que había estado esperando desde que aceptó el ofrecimiento de Rose de darse una nueva oportunidad. Ciertamente notaba una diferencia en sus sentimientos hacia ella a comparación de la primera vez que habían intentado algo así que quizás estaba más cerca de enamorarse de ella de lo que él mismo creía.

Estos últimos meses con Rose y Eddie estaban siendo placenteros y Ed estaba disfrutando sinceramente el pasar tiempo con ellos cuando volvía del trabajo o durante los fines de semana. Quizás podrían ser una familia oficialmente… aunque la calidez que sentía dentro de sí y las punzadas de celos que sentía en el hogar de Winry y Russell o en el par de ocasiones que Winry los había visitado en casa de Rose le hacían pensar que quizás se estaba apresurando con esas ideas.

Después de ese primer encuentro incómodo tras su ruptura, Ed cumplió con su palabra y siguió yendo a visitar a Winry para el mantenimiento de su automail habiendo ido a visitarla cada mes y medio con la excusa de querer mantener su automail en la mejor forma posible para evitar tener que requerir de nuevos miembros pronto. Quizás se estuviera haciendo más daño de esa manera pero simplemente no podía resistir la tentación de estar cerca de Winry ahora que estaban tratando de mantener su relación de amigos. Su resolución de dejarla libre seguía ahí pero no podía evitar atesorar cada una de las sonrisas que la rubia le regalaba y la calma que su sola presencia le brindaba y, aunque sabía que no tenían razón de ser, no podía controlar las oleadas de celos que surgían en él cuando Russell la besaba y acariciaba estando él de testigo en primera fila.

Ed seguía teniendo esa especie de relación de amigos-enemigos con Russell ya que los dos disfrutaban de molestar al otro pero a la vez podían charlar civilizadamente de temas alquímicos cuando estaban juntos. Sin embargo, a veces la actitud de Russell podía con los nervios de Ed, haciendo que tuviera que apretar disimuladamente sus manos en puños con la intención de ayudar a controlarse no queriendo darle una razón para vetarlo de su casa. En esas visitas, Ed tenía que recurrir a todos los medios posibles para tranquilizarse (incluyendo resolver ecuaciones químicas para intentar distraer su mente de lo que presenciaba) ya que era principalmente en esas ocasiones en las que continuamente tenía que lidiar con las excesivas muestras de afecto que Russell tenía para con Winry.

El recordar el conflicto de emociones con el que lidiaba en esas situaciones era lo que había detenido a Ed de aceptar estar enamorándose de Rose. Quería hacerlo esperando que así por fin pudiera dar estabilidad a ese aspecto de su vida pero aún no se sentía completamente capaz de hacerlo por lo que nunca había traído a la mesa ese tema con Rose a pesar de que ya la había escuchado hablar emocionadamente de la boda de algunas conocidas e incluso viendo con añoranza las vitrinas de las joyerías.

Justamente cuando Ed dejó escapar un suspiro su acompañante del día se hizo notar.

"Todo listo."

Ed sonrió. "Entonces ¿seguimos con el recorrido?"

"¡Sí!" Exclamó Eddie emocionadamente mientras se alejaba de la puerta del baño para comenzar a caminar al ritmo de Ed.

Los dos se encontraban en el museo más grande que había en Central, el cual tenía exhibiciones de ciencias naturales e historia. Debido a que el museo había sido recientemente reinagurado tras unos meses de renovaciones, Ed y Eddie estaban visitando el lugar como un regalo adelantado de cumpleaños del niño.

A pesar de lo confusos que podían llegar a ser sus pensamientos, Ed pudo dejarlos de lado al estar junto a Eddie. En todos estos meses los dos habían forjado una amistad muy fuerte por lo que eran pocos los fines de semana en los que los dos no salieran de paseo o se la pasaran estudiando y practicando alquimia juntos.

Una vez que terminaron de recorrer el museo los dos comenzaron el camino de regreso a casa a pie. Era un tramo medianamente largo pero, como ya habían aprendido, tramos similares los hacían sin sentirlos debido a que nunca se quedaban callados.

"Y bien, campeón. ¿Cumplió con tus expectativas?"

"Por supuesto." Dijo Eddie dando un ligero saltito mientras caminaba. "Había tantas cosas que ni siquiera voy a poder de terminar de contárselos a mis amigos mañana."

Ed soltó una risita. "Por un momento creí que te aburrirías de ver tantos documentos."

Eddie se llevó ambas manos a la nuca. "Bueno… creo que esa parte podemos omitirla la próxima vez que vengamos. La verdad es que no entendí casi nada de lo que decían."

Ed le frotó el cabello. "Aún eres muy pequeño. Con tiempo y estudio verás que todo se te hará como pan comido."

Eddie suspiró y dejó caer sus brazos a sus lados. "Pero también quiero jugar con mis amigos."

Ed volvió a reír. "Claro, no tienes por qué apresurarte. Tómate las cosas con calma y disfruta de tu tiempo en la escuela con tus amigos." Le sonrió cálidamente. "El conocimiento no se irá a ningún lado así que todo poco a poco ¿sí?"

Eddie asintió antes de hablar. "¿Cómo le hacías cuando estabas en la escuela? ¿Jugabas mucho con tus amigos?"

Ed se llevó una mano a la nuca. "Creo que me atrapaste… Digamos que quizás debí haber jugado más con ellos pero Al y yo nos la pasábamos casi todo el tiempo leyendo."

"Ya veo… pero así como puedo estudiar después, tú también puedes jugar después ¿no?"

"¿Eh?"

"Podemos jugar juntos todo lo que quieras. Así podrás jugar todo lo que no pudiste de niño." Dijo Eddie con una amplia sonrisa.

Ed se vió contagiado por su sonrisa. "Gracias, Eddie. Lo tendré en cuenta aunque quizás tus amigos no quieran jugar con un viejo como yo."

"Pero eres cool, serían muy tontos si no quisieran jugar contigo. Además no eres tan viejo. Bueno al menos te ves más joven que el señor Armstrong. Digo no estás calvo como él."

Ed rió. "Bueno, en eso tienes razón." Dándose cuenta que estaban cerca de pasar por fuera de uno de los negocios donde continuamente iban a comprar helado, agregó. "No sé, campeón, pero quizás un día de estos me anime a jugar contigo y tus amigos. Mientras tanto creo que es un buen momento para hacer algunas compras y como fuiste un excelente compañero de museo quiero regalarte algo. Así que dime, ¿qué quieres que te compre?" Preguntó Ed sabiendo que Eddie no tardaría en darse cuenta del lugar al que estaban próximos a llegar considerando que el niño era un gran fanático del helado.

Para sorpresa del joven, Eddie se detuvo en seco y agachó su cabeza llevando ambas manos al borde inferior de su playera.

"¿Eddie?" Preguntó Ed antes de colocarse frente a él. Al no tener respuesta de parte del niño, se puso en cuclillas y colocó su mano sobre su cabeza. "¿Qué pasa, campeón?"

Eddie respondió sin levantar su mirada. "¿Puedo pedir lo que sea?"

Ed enarcó una ceja, confundido ante el repentino comportamiento tímido del niño. "Claro, siempre y cuando esté al alcance de mi bolsillo. Supongo que no querrás que te compre uno de los fósiles que vimos ¿no?" Concluyó con un ligero tono de broma esperando sacar a Eddie de su extraño comportamiento.

Eddie negó con la cabeza.

"¿Entonces?"

"Quiero un anillo."

Ed se quedó callado unos momentos antes de responder. "¿Un anillo? ¿Para qué?" Notando que el niño estaba apretujando más el borde de su playera, Ed llevó sus manos a los hombros del niño dándole un sutil apretón a cada uno para tratar de hacer que el niño lo mirara a los ojos. "¿Eddie?"

Con ojos brillantes, Eddie finalmente conectó su mirada con la de Ed. "Para mi mamá."

Comenzando a darse cuenta de a dónde iba la conversación, Ed tragó saliva y dijo. "¿Alguna razón en específico?"

"Es que… los papás de Henry tienen anillos. Y mi maestra de matemáticas también. Ella me dijo que es un símbolo muy importante que demuestra que está felizmente casada. Así que… si me compras un anillo se lo puedo dar a mi mamá. Así te puedes convertir en mi papá y así tú y mi mamá pueden ser felices para siempre."

Ed se sintió tan conmovido que se tardó unos segundos en responder. "Oh, Eddie, ¿de verdad te gustaría tener a alguien como yo como tu padre?"

Eddie asintió enérgicamente. "Claro. Haces feliz a mi mamá y yo te quiero mucho."

"Ven aquí, campeón." Dijo Ed atrayendo al niño a sus brazos. Sus ojos brillaron por un par de lágrimas contenidas ante la inocente muestra de cariño del niño. Ed se había encariñado enormemente con el niño prácticamente desde que se habían conocido y era obvio que Eddie también lo había hecho con él. Sabía que, para ese punto, para muchos sería más que normal suponer que él era el padre del niño pero nunca se lo había tomado en serio debido a que, en primera, era un tanto joven como para tener un hijo de la edad de Eddie y, en segunda, no se sentía en las condiciones adecuadas para ser un buen padre, arrastrando consigo las dudas que había tenido ante su "inminente" paternidad con el asunto de Noah.

Sin embargo, aquí estaba Eddie pidiendo que él fuera su padre y Ed no sabía cómo sentirse al respecto. Con todo lo que había vivido no había tenido tiempo de pensar en cómo sería formar una familia más que cuando llegó a pensar en que si se diera la oportunidad le gustaría hacerlo con Winry a su lado. Fuera de eso no había considerado seriamente el convertirse en padre más que cuando Noah lo había engañado. Aunque había sido difícil asimilar la noticia en un inicio, en aquel entonces había estado dispuesto a hacer todo lo que pudiera para asegurar la mejor vida posible que pudiera darle a su hijo pero aún en ese entonces había tenido constantes dudas de cómo sería como padre ya que él había pasado prácticamente toda su vida sin uno.

Internamente se reprimió por no haber pensado seriamente en la posibilidad de convertirse oficialmente en el padre de Eddie cuando comenzó a salir con Rose y por haber dejado pasar el comentario de Rose en el que ella misma le afirmó que le gustaría que él se convirtiera en el padre de Eddie. El niño parecía encantado con la idea y, aunque tenía sus dudas respecto a la paternidad, Ed tenía el presentimiento de que sería una transición muy fácil de hacer.

Sin embargo, el gran problema radicaba en lo que tenía que hacerse para que ese cambio fuera oficial. Casarse con Rose… justamente había pensado en ello hace un par de horas pero no había logrado llegar a una resolución respecto a ello. Se suponía que un matrimonio debía comenzar con el amor de la pareja pero ¿acaso quería lo suficiente a Rose como para atarse a ella de por vida? Eddie podía ser el empujoncito que necesitaba para seguir ese camino pero ¿realmente estaba seguro de que eso es lo que quería hacer con su vida? ¿Realmente en su futuro se veía convertido en el esposo de Rose y en el padrastro de Eddie?

No sintiéndose listo para decidirse, Ed se separó ligeramente de Eddie y le sonrió.

Eddie correspondió su sonrisa y le dijo. "¿Me vas a comprar el anillo?"

Ed se esforzó porque su sonrisa no se tambaleara. "Lo lamento, Eddie, pero no traigo suficiente dinero conmigo hoy."

El niño hizo cara de puchero antes de decir. "Bueno… ¿pero sí lo vamos a comprar después?"

Ed le frotó la cabeza para distraerlo y así evitar que el niño pudiera llegar a percatarse de la confusión que reflejaba su mirada. "Ya veremos, campeón, ya veremos. Un anillo es una compra muy importante que no se puede hacer de un momento a otro. Hay ciertas cosas que deben contemplarse antes de hacerlo."

"¿Entonces no quieres ser mi papá?" Preguntó Eddie con voz triste.

Demonios… esto no está siendo nada fácil. "No se trata de eso, Eddie. Ser tu padre sería todo un honor." Respondió Ed tranquilamente y con una sinceridad que hasta a él le sorprendió. "Pero para eso hay muchas cosas en las que se tiene que pensar antes de hacerlo. Además también debemos pensar en tu madre ya que para ella también sería un paso muy importante que no se puede dar así sin más."

"Mamá seguramente se pondrá feliz de que le des un anillo."

Ed se puso de pie y colocó su mano en el hombro del niño para indicarle que era hora de seguir caminando. "Puede ser." Aprovechando que habían empezado a avanzar unos pasos, agregó. "Por ahora, creo que sí hay algo que puedo comprarte." Señaló con la cabeza el local de helados que estaba a unos metros de ellos. "A mi me parece que una copa imperial sería un buen cierre para nuestra excursión del día ¿no te parece?"

El niño se quedó callado unos segundos seguramente enfrentándose a su propia curiosidad de seguir con el tema del anillo pero finalmente la oferta del helado fue más fuerte por lo que los dos entraron al negocio y pudieron olvidar la conversación por el resto del trayecto a casa aunque eso no significó que la idea de un probable matrimonio con Rose abandonara la mente de Ed por completo.