Disclaimer: Algunos personajes de la historia no me pertenecen, son propiedad del Mundo de Harry Potter y su creadora, J.K. Rowling, los de más, son de mi creatividad, incluyendo la trama.

T/H, AU, y OoC

1.-

Entré a mi casa sin poder creer lo que había logrado.. A decir verdad no podía creer todos los sucesos que mi cabeza estaba repasando para ahora tener el número de teléfono de mi primer cliente.

—Pero basta, Hermione, primero lo primero. —me dije, espabilando para luego dirigirme al cuarto a asearme porque después tenía que hacer la cena para cuando llegara mi madre, y, mientras hacía todo esto, fue inevitable volver a sobre pensar todo...

Dedal no habló mucho durante el viaje, solo lo necesario, cosas que yo no pude aguantar preguntarle porque me ganaba la curiosidad.

Tenía 29 años y no dijo nada más.

No quiso decirme si trabajaba o estudiaba y no insistí porque se suponía yo no debía ser un fastidio. Solo tenía que callar mi boca y abrirla cuando el cliente lo solicitara -como Anabel en Encarcelada-, si lo que quería era complacer y que el cliente quedara más que satisfecho, porque quería era una sumisa que le diera paz, no una esposa paranoica que no podía evitar callarse, preguntado y diciendo de todo.

—También no enamorarte, Hermione. —me recordé, cuidando de no cortarme los dedos porque estaba picando los vegetales para la carne.

Era la regla número uno de todas las putas (la de no enamorarse), algo que sabía de películas y libros, pero no era como Ronald y hasta la misma Jhoana decían de mí, que no sabía separar la realidad de la ficción, porque en la segunda la chica se enamora y corre con la suerte de que el chico también se enamore de ella... Pero en la primera tenía más que claro que era una regla real y que no se debía saltar. Y yo estaba más que segura que eso no pasaría mientras me mantuviera enfocada.

Mi teléfono vibró de repente y yo me asusté, no esperando que alguien me mandara mensaje.

Era Jhoana.

Jhoana: Hello, ¿tan pronto te olvidaste de los mantenidos? —rodé los ojos al leer esto—. ¿Por qué no me has escrito para contarme como te fue en el trabajo?

Y lo último me generó ansiedad, por lo que llevé mi dedo a la boca, mordisqueándolo. No sabía qué responderle a Jhoana. No quería decirle cómo habían terminado las cosas porque no quería que saliera con su discurso moralista, lo que me haría discutir con ella. Pero era claro que debía decirle al menos lo del restaurante porque siempre estaba la posibilidad de que ella se presentara allá y no me encontrara.

Como siempre, se me ocurrió una idea y no perdí tiempo en pulsar el botón de llamada, sin video, porque no estaba convencida de que Jhoana no fuese a notar la mentira en mi cara.

"Eres una ingrata" Jhoana dijo en cuanto atendió la llamada.

"Claro que no, amore" comencé yo, de lo más natural "Lo que sucede es que no me pude quedar con el empleo..."

"¿Y eso, por qué, qué pasó?" Me interrumpió ella, realmente preocupada y yo me sentí mal por esto, pero debía continuar.

"Es que resulta que ayer el dueño no me preguntó la edad y por eso no tuvo ningún resparo en darme el empleo, pero hoy ha pedido los datos para nómina, y le dije la verdad, que tenía 17 años, porque tampoco creía que esto afectara, pero resultó ser que sí"

"Qué desgraciado" dijo Jhoana, con tono consternado "¿Y ahora qué vas hacer?" Preguntó, obviamente por lo de la mentira a mi madre. Y, aquí, era donde yo debía contarle la otra mentira.

"Bueno, el dueño me dio algo de dinero por hacerme perder mi tiempo..."

"Retiro lo dicho: no están deagraciado" Ella me interrumpió de nuevo y yo sonreí más tranquila porque Jhoana se estaba tragando la historia que me había inventado.

"Sí, bueno, el caso es que yo he aprovechado para ir al centro en busca de otro empleo y lo conseguí" culminé y Jhoana se quedó callada sin decir nada un segundo. Mi corazón comenzó acelerarse por esto y repasé lo dicho antes en mi mente para ver si había dejado un cabo suelto que contradiciera mi celebración anterior, pero había dicho todo bien, según lo que recordaba.

"¿Estás ahí?" pregunté, nerviosa.

"Eh, sí..., te llamo luego" Jhoana dijo y colgó, lo que me dejó preocupada, ahora intuyendo que su silencio pudo haber sido a que pasó algo en donde ella estaba, solo esperaba que no fuera nada.

Hermione: Cuando puedas indícame que todo esté bien.

Tecleé rápidamente, dejando el teléfono en la encimera, para luego ir a ver si el arroz estaba listo. Unos minutos después, el teléfono volvió a vibrar. Yo apagué el arroz y lo fui a checar.

Jhoana: no es nada, mi mamá me llamaba para hacerle un mandado. Te hablo al rato.

Sí me extrañó que no mencionara que se alegraba por mi nuevo trabajo, pero no quise darle vueltas al asunto para no distraerme ya que se hacía tarde y yo todavía no había cocinado la carne.