En la casa de los Nobi, entra un chico llorando por haber sido dejado de lado por aquellos que seguía llamando amigos, Nobita se quita los zapatos rápidamente para buscar a Doraemon, la persona en la que más podía confiar, pero al querer subir las escaleras, su madre Tamako lo interrumpió al abrir la puerta corrediza de la habitación de a lado.

-Oh hijo, ya volviste. ¿Haz hecho ya los deberes que te fuiste así sin más?- dice la Sra. Nobi cruzando los brazos mientras el chico cambiaba a un modo pánico porque no lo ha hecho.

-Eh... Tal veeeez, pero ¿Haz visto a Doraemon?- Dice el chico mientras sonríe nervioso rogando a Dios que su madre le crea.

-Doraemon se fue hace un rato, había una promoción de Dorayakis hoy y salió corriendo en cuanto se enteró- El chico solo suelta un suspiro frustrado, cuando se trataba de Dorayakis, el minino no podía pensar en otra cosa más, así que tendría que esperar hasta que regresara de la tienda... O... irlo a buscar. El chico de las gafas se da media vuelta para volver a salir pero...

-¡NOBITA, LOS DEBERES, YA!- Grita su madre enojada mientras que a él no le quedó de otra, debía esperar a que su amigo regresara de comprar sus golosinas, él chico solo subió las escaleras rápidamente mientras su madre lo miraba molesta.

El chico azabache entra a su cuarto y cierra la puerta suspirando de nuevo -Justo cuando lo necesito, se va de goloso. Ni modo- Nobita solo se sienta en la silla de su escritorio mientras toma el lapiz, abre su cuaderno y trata... Reitero, TRATA de hacer sus deberes, pero la frustración de aquel evento que se iba a perder y el como sus dos bravucones lo menospreciaban solo lo distraían de hacer nada.

-¡¿Quién va a hacer tareas después de que dijeron que eres un inútil que no podría con un juego virtual?!- Nobita cierra rápidamente su cuaderno de matemáticas y se tumba al suelo para echarse la siesta como es de costumbre -¡Ellos no me dieron la oportunidad de demostrarlo! Si solo tuviera la oportunidad de hacerlo, de demostrar que no soy un torpe llorón e inútil ¡Se los demostraría! ¡Yo puedo ser un héroe, yo sé que sí!- Diciendo mientras lágrimeaba frustrado y se limpiaba las lágrimas con la manga de su camisa amarilla.

El chico empezó a dormirse mientras esperaba que su amigo azulado volviera, pasa un rato y Nobita se despierta porque algo le golpeó la cabeza, levantándose de golpe. -¡Y-ya voy a hacer los deberes, lo prometo!- Grita alterado el chico, pero no ve a nadie y suspira aliviado, aunque se percata del objeto que le cayó en la cabeza.

Era una tablilla con un curioso dibujo, Nobita lo tomó y empezó a verlo por todos lados esperando a que algo pasara pero nada pasó. -¿Qué es este dibujo? ¿Será uno de los aparatos de Doraemon?- El chico se empieza a ilusionar pensando que su amigo estaba al tanto de su problema aún cuando no estaba en la escena -¡Sabía que podía confiar en mi mejor amigo, él sí me entiende!- Con los ojos brillosos y lagrimeando mientras revisa la tablilla.

-No tengo idea de que es pero debe tener que ver con el juego ¿De qué otro modo Doraemon me lo dejaría?- Dice el chico mientras tantea el dibujo de la tablilla -¿Cómo se enciende esto? ¿Tiene un botón o algo así? ¿Se activa con voz?-

Pasa un rato y el chico no deduce como funcionaba la tablilla misteriosa y empieza a frustrarse, en eso Doraemon llega con una bolsa de Dorayakis y una sonrisa brillante, pero al entrar al cuarto, nota que su amigo hacía un puchero mientras veía la tablilla en el suelo, cuyo dibujo estaba boca abajo por lo que Doraemon no le dio mucha importancia al objeto.

-¿Nobita? ¿Y esa cara? No me digas que ya te volvieron a molestar- Ve que Nobita seguía con su pucherito y empieza a lagrimear

-¡Es que no sé como se activa esto que me has dado, quiero demostrarles a Gigante y Suneo que soy tan bueno para el Llumia RPG como ellos!- Grita Nobita desesperado mientras llora

-Ahhhh ¿Ese juego que sale mañana del que todos los chicos del vecindario están hablando?- Nobita asiente lagrimeando -Y supongo que Suneo consiguió como jugar con todos y a ti te dejó de lado como siempre- Nobita vuelve a asentir lagrimeando -Y viniste llorando para que yo te sacara un invento para jugar ese juego ¿No?- Dice el gato mientras guarda la bolsa con dorayakis en el bolsillo

-¡ES QUE ESOS DOS CREEN QUE SOY UN LLORÓN, INÚTIL, TORPE Y PIENSAN QUE VOY A ENTORPECER A SU EQUIPO! ¡ME DIJERON QUE NO PODÍA SER UN HÉROEEEEEE!- Empieza a llorar desconsoladamente

-Pero si es lo mismo de siempre, cada que ellos te molestan, vienes a querer te resuelva todo, algo sale mal y terminamos peor. Pero esta vez no tengo ningún aparato para lo de Llumia RPG. Pero bueno, veré que puedo hacer, porque supongo que...- Dice el gato mientras suspira por la rutina

Nobita se ofende aunque eso sea cierto, señala la tablilla y lo alza mostrando el símbolo -¡¿Y entonces esto que me diste qué es?! ¿No tiene que ver con el juego?- protesta el chico llorando, aunque el gato no tenía idea de que era el objeto

-Eso no es mío- Exclama Doraemon acercándose y tomando el objeto

-¿Cómo? ¿No es uno de tus inventos? Me cayó en la cabeza cuando estaba tomando la siesta y creí que me lo habías dejado para jugar- Dice Nobita confundido al enterarse de que la tablilla no era un invento del futuro.

Doraemon deja la tabla en el suelo y ambos lo miran confundido -Jamás había visto un objeto como este, ni siquiera en los grandes almacenes del futuro- Doraemon saca una lupa y lo examina

Nobita estaba más que confundido, si no era uno de los inventos de Doraemon ¿Por qué cayó en sus manos? ¿Qué era ese inusual objeto?

Pero en ese preciso momento, se ven los labios de una mujer que se movían, no se oía nada, pero al parecer estaba hablando en verso, en ese momento, el sello empezó a tornarse de color azul haciendo un haz de luz azulada salga del mismo, el chico de las gafas y el gato azul estaban atónitos ante tal espectáculo.

-¡¿QUÉ ES ESO?! ¡¿QUÉ ESTÁ PASANDO?!- Grita Nobita mientras inmediatamente se esconde detrás del gato robot

-¡NO TENGO IDEA!- Dice el gato mientras retrocedía con Nobita hasta la puerta

El haz de luz empieza a deformarse hasta que se convierte en una gran mano de luz azul el cual rápidamente aparta al gato azul hacia un lado lanzándolo al librero haciendo que muchos cómics caigan encima de la cabeza del robot.

Nobita estaba asustado al ver como una mano gigante tumbó a su amigo como si nada -¡DORAEMON!- Grita el chico, pero la mano alcanza a atraparlo y empieza a llevarlo a la tablilla -¡DORAEMON AYÚDAMEEEE!- Sigue gritando

El gato empieza a recuperar el conociemiento pero ve como su amigo empezaba a desaparecer dentro de la tablilla -¡NOBITA!- Gritó

Pero ya era tarde, el chico de las gafas había desaparecido.

¿Pero a dónde? ¿Y cómo recuperarlo? La historia de verdad no ha hecho más que empezar.