Estaba amaneciendo en Terracota, una de las ciudades principales de Illumia, siendo la más grande, estando en medio de la región, estando específicamente en el territorio del Reino Oku, el reino de los Orcos. Una ciudad "neutral" donde varias especies conviven en la gran ciudad.

Pero también era uno de los pocos sitios donde en lo más profundo de las calles habían lo que se llamaban "Mercados de esclavos" donde los comerciantes de esclavos podían vender sus "mercancías" cuando querían ya que allí se hacía de la vista gorda a esa cruel actividad, pero era común donde desde mineros y hasta nobles conseguían hacerse con la mercancía sin problemas.

Una carreta arropada estaba llegando a la parte más profunda de la ciudad, desde lejos se podía ver una pequeña sombra mirando a la carreta, esta sombra decide seguir a la carreta ya que algo ahí le llamaba la atención.

¿Y qué pasó con Nobita? Bueno, él estaba en esa carreta con la mujer elfo quienes estaban a merced de los comerciantes de esclavos, con el amanecer habían pasado 3 días desde que fue capturado por los bandidos, sobreviviendo de agua y sobras de lo que ellos comían, el chico azabache estaba durmiendo en el suelo de la carreta cuando un golpe a esta lo hace despertar.

-¡Levántense! ¡Hemos llegado!- Grita uno de los bandidos mientras golpea con la carreta con el pie -¡Manténganse despiertos, si tienen suerte alguien se interesará en ustedes!-

-¡AAH!- grita el chico de las gafas y se desilusiona. -No es un sueño, en serio estoy atrapado aquí en este juego- Piensa Nobita mientras ve el nuevo lugar donde estaba: Las calles eran oscuras a pesar de que el día recién empezaba, habían muchas jaulas con criaturas de diferentes especies: Hadas, ninfas, elfos, orcos, enanos, semihumanos e incluso otros humanos.

-Buenos días Nobita, aunque no diría si son tan buenos en un sitio como este- Dice Shia mientras trata de mantenerse tranquila al respecto.

-B-buenos días Shia, acabamos de llegar y mis ganas de querer volver a casa solo aumentan- dice el chico de las gafas mientras empieza a lagrimear otra vez -Ojalá Doraemon estuviese aquí para salvarme, sé que igual puedo reaparecer si me pasa algo en este juego, pero aún así no me gustaría morir tan pronto- Piensa Nobita que AÚN cree que estaba en Llumia RPG.

Se oye que el estómago de Nobita empieza a sonar, sobrevivir de agua y migas de pan no era como ir a la feria, Shia había hecho un esfuerzo antes de que Nobita despertara y saca un pan que tomó de los bandidos cuando ellos estaban desayunando -Toma Nobita, debes tener mucha hambre- dice la mujer elfa con una sonrisa

-¡Gracias Shia, de verdad que sí!- Dice Nobita mientras agarra el pan feliz, hasta un pan seco era como un manjar estando en las manos de unos bandidos. Aunque inmediatamente se preocupa por la mujer elfa de cabello largo platino y vestido andrajoso, así que con la fuerza débil que tenía a duras penas logra romper el pan en dos pedazos y le da la mitad -No quiero quedarme solo comiendo, me has estado cuidando durante estos días Shia-

La elfa se sobresalta pero enseguida sonríe mientras toma el pedazo de pan. Como era de esperarse, aunque Nobita tenía muchos defectos, su nivel para entender los sentimientos de otros y querer hacerlos sentir bien siempre se denotaba.

La misma sombra que vio la carreta de lejos observaba atento a la carreta que había llegado, pero puso su especial atención atención al chico azabache.

Pasaron las horas, era el mediodía por la posición del sol, en el pasillo del mercadeo había gente de mala espina interesada mirando las "mercancías", hasta que un humano "noble", flaco con una sonrisa pícara puso su atención en la carreta de los bandidos, el noble se acerca a los bandidos y empieza a hablar con ellos.

-Por cierto Shia. ¿Cómo terminaste con esa gente mala? ¿También te capturaron?- Menciona Nobita un tanto curioso, él ya le había contado acerca de su vida pero no tenía idea de la vida de su compañera de carreta.

Shia miraba preocupada a los bandidos porque presentía algo malo, pero había escuchado las preguntas de su pequeño amigo -En realidad yo me ofrecí a ellos, yo provengo de Yosei, el reino de los seres mágicos, en un pequeño pueblito, un día mi hija se perdió en el bosque, ella fue encontrada por los bandidos, y para evitar que se la lleven, me quedé con ellos mientras le ordené que huyera, llevo 2 meses con ellos- dice la elfa mientras agacha la cabeza

-Oh... Lo siento por haber preguntado, de seguro que extrañas mucho a tu hija- Dice Nobita un poco apenado por haber preguntado algo tan personal

-Sí, pero a la vez me siento bien por haberlas protegido. Una madre hace lo que sea para que sus hijos estén bien en esta vida- Dice Shia mientras sonríe.

El chico azabache empieza a recordar a sus padres al oír hablar a Shia con tanto cariño, en especial a su mamá, no sabía si era el sentimiento de ser el prisionero de unos comerciantes o la historia de Shia, pero no puede evitar llorar mientras trataba de cubrir sus ojos con sus brazos -S-sé que es un juego inofensivo, pero estando aquí extraño a mi mamá- Piensa el chico quien sigue llorando.

Shia mira a Nobita llorar y con ternura le da un abrazo para calmarlo, quítandole un poco los lentes revelando sus bonitos ojos negros (Nota de la Editora: Obvio no me refiero a los ojos de puntos o los "3_3", sino a los que tenía antes de empezar a usar los lentes, esos son bonitos) -Debes estar extrañando a tu mamá ¿Verdad?- Dice la elfa mientras que el chico con los ojos brillantes se sorprendió porque ella había acertado

Inmediatamente Nobita se volvió a colocar las gafas y solo sonríe tristemente mientras seguía lagrimeando.

Pero el dulce momento fue interrumpido abruptamente cuando la puerta de la jaula fue abierta de golpe y uno de los bandidos mira a los cautivos

-¡Tú, elfa! Tienes suerte, este noble ahora es tu nuevo dueño, estaba pasando por Terracota y quiere sirvientas en su casa en Inuma, se llevará un bonito recuerdo. ¡Ven aquí!- Dice el bandido, haciendo que Shia se levante y salga de la jaula

-¡Shia!- Grita el chico azabache mientras el bandido vuelve a cerrar la jaula, el noble sonrisa pícara usa un sello mágico para ponérsela en el centro del collar de esclavitud cerrando el trato

La mujer elfa solo suspira porque presentía que eso iba a pasar, voltea a ver a su pequeño compañero de jaula, y sonriendo solo menciona un -Cuídate mucho Nobita- y se va con el noble perdiéndose en las calles oscuras

-¡SHIAAAAAAAA!- Grita el chico mientras vuelve a lagrimear, su compañera de jaula se había ido y posiblemente sea la última vez que la verá.

Nobita se había vuelto a quedar solo en ese mundo desconocido.