Disclaimer: Si leen algo y les parece familiar, no es mío.
(Un día y medio de atraso, casi lo logreeé)
Nota: contenido para adultos en este capítulo (después del picnic en la habitación de Tonks. Puse doble separación para marcar bien el inicio de esa escena)
21 de enero de 1998, La Resistencia, Hampshire
Hace un par de días Cassandra hubiese dicho que había pocas felicidades más grandes que tomar aire fresco y poder moverse hasta afuera por sí sola. Se había encontrado siendo acarreada de allá para acá por Sirius, Ulrich, Ray y Remus, insistentes en que aún no estaba recuperada al 100 por ciento después de su evento de casi-muerte-vía-virus.
El primer día después de volver Sirius, se había dejado llevar en brazos porque, era verdad, sus piernas no parecían ser capaces de resistir su peso y se sentía temblorosa como un ciervito recién nacido. Eso y que ella en general no tenía nada en contra de pasarse el día en brazos de Sirius Black.
Pero pasado un día más, Cassandra ya había tenido suficiente. Había empezado dando uso a todo su repertorio de paciencia y repitiendo como loro "ya basta, estoy bien, gracias", para rápidamente perder la paciencia y terminar alejado a la gente en pequeños empujones y ceños fruncidos y, por fin, parecía que estaban entendiendo el mensaje.
Ella estaba bien, Merlín.
Seguía sin estar lista para maratones o batallas, ni para escapar muy rápido de mortífagos, pero ya podía ir de la cama a la cocina sin ser peso muerto en los brazos del menso de turno que corría a agarrarla como esperando que se cayera muerta de un minuto a otro.
Aún eran insistentes en lo que, Cassandra entendía, eran sus formas de demostrar cariño.
Su guiso de papas favorito para la cena, cafés extra dulces a todas horas, almohadas repartidas por todos los espacios que ella frecuentaba, listas para ser usadas cuando se sentaba a descansar un segundo. Ulrich incluso le había adaptado una pequeña maleta para que ella guardara los implementos y herramientas de costura, para sus pequeños proyectos.
Presentes, pero dándole espacio. Perfecto.
Lo que no había sido tan perfecto, era la distancia la había tomado Sirius también. El primer día había actuado normal. Bueno, normal en el contexto de ella aún en proceso de recuperación. La había abrazado mucho, la había llevado en brazos a todas partes. La había ayudado a cambiarse de ropa en la noche, besándola lento y suave. Había empujado hacia la cama a Dorian con un "arriba, pequeño Kappa" antes de acomodarse en el lado de la cama que quedaba libre detrás de ella.
Cassandra había dormido muy bien esa noche, feliz de tenerlo envuelto en torno a ella y sintiéndose lo suficientemente segura como para tener una noche libre de pesadillas.
Pero algo había cambiado al día siguiente y el misterio estaba matando a Cassandra. Lentamente.
Se había despertado y notado rápidamente que en la cama estaba sólo Dorian. Cass sabía que debían encontrarle al niño una habitación y cama definitivas y empezar a poner distancias antes de que Dorian se apegara demasiado, pero la verdad era que Cassandra no quería eso, no realmente. Le gustaba tenerlo cerca. Dorian se veía tranquilo, estando con ellos. Y Sirius...antes de medio desaparecer esa mañana, y luego el resto de la maldita semana, se veía tranquilo alrededor de Dorian también.
Entonces, ¿cuál diablos era su problema?
Sirius se veía tenso. Cada día más que el anterior. La frente contraída, pese a sus sonrisas. Su boca en una mueca infeliz, hasta que notaba que lo estaban mirando y la borraba a la fuerza, disimulando. Y Cassandra se había pasado los días girándose a verlo cuando sentía su mirada fija en ella.
Porque sí, la miraba fijamente. Intensamente, se atrevería a decir Cassandra, pero no le decía mucho más. La saludaba en las mañanas, besándole la frente. La frente y nada más. Se quedaba en las cercanías de ella después de servirle desayuno, mencionando que él ya había desayunado más temprano. Saludaba a Dorian y le decía alguna tontería, para hacerlo reír y hacerle abandonar la carita seria que llevaba habitualmente y que se veía tan extraña en su cara de niño de cuatro años. Los acompañaba afuera, donde los dejaba en la compañía de quien estuviera a esa hora trabajando en el patio, en el invernadero, con los animales o cortando leña. Y desaparecía.
Aparecía luego de un par de horas, la miraba fijamente. La besaba en la frente y la acompañaba adentro, para las siguientes comidas. Luego salía con el grupo de turno a recorrer bosques en busca de más gente oculta en la nieve.
Y cuando era hora de dormir, se acostaba a sus espaldas, la abrazaba hasta que se quedaba dormida y Cassandra despertaba al otro día con Dorian como única compañía.
La noche anterior siendo la excepción. Había acomodado al crío a su lado, había azuzado un poco los leños en la chimenea para revivir el fuego y la había besado en la maldita frente antes de explicar que se acostaría luego.
No había vuelto en toda la noche.
En la mañana se lo había encontrado en la cocina, donde le había sonreído -una sonrisa que era casi dolorosa de lo tensa aque era- y había salido con Remus a Merlín sabía donde.
Lo único bueno de todas sus ausencias era que, dos días atrás, había vuelto con la no-novia de George. Angelina Johnson era una chica negra hermosa, Cassandra tenía que aplaudir el buen gusto de George. Era alta y de ojos marrones enormes. O quizá se veían enormes en su cara que mostraba ya signos de haber perdido peso, en sus incursiones por los bosques escapando de Carroñeros. Y tenía el cabello peinado en mil trencitas que se veían muy bien en ella.
-¿Qué haces, Cassandra?
Cassandra se giró desde su posición de rodillas/en cuatro patas en la tierra a ver a Dorian que estaba de pie a su lado, gorrito y bufanda gris claro, chaquetota azul/gris, pantaloncitos grises.
Y qué si tenía una obsesión con vestirlo de gris, iba perfecto con sus ojos.
Cassandra le había dicho varias veces que le podía decir Cass, que era más corto, pero Dorian se negaba. Con él siempre era "Cassandra", con todas sus letras.
-Quitar las malezas de este lado del patio para que podamos armar un nuevo invernadero-huerto, ¿quieres ayudarme? -Dorian se acomodó de rodillas a su lado y dijo un mmh que Cassandra interpretó como un sí -. Tienes que tomar y desenterrar estas plantas, malezas, y dejar la tierra limpia.
-¿Dónde plantaremos las malezas luego?
Eh...¿ah?
-En...en ninguna parte, se botan a la basura.
-¿Por qué? ¿Por qué no dejarlas aquí donde están entonces?
-Porque -Cassandra se sintió comenzar a sudar ante la mirada expectante y seria del niño -, porque le quitarán la fuerza y espacio a las otras plantas que pondremos, y que necesitamos.
-¿Y las quitas y se mueren porque no sirven como las otras?
Cassandra tragó saliva, intentando además tragarse lo que se sentía como una derrota atrapada en la garganta. Cassandra ya sentía que estaba fallando en grande con la crianza de Dorian y eso que aún no decidía si es que le correspondía o no en algún grado aquella crianza, diosito.
¿Y si Dorian entendía que por ser menos útil para algo, ya no servía para nada? ¿O descartaba gente o amigos en el futuro, por no servir para lo que sentía eran sus necesidades en el momento? ¿Y si perdía la humanidad, empatía y compasión por la gente, todo porque ella le enseñó a asesinar malezas?
Ay, Merlín...
-Er...¿qué tal si, eh, las plantamos todas juntas en su propio jardín de malezas? -la voz de Cassandra terminó en una vocecita pequeña, dudando seriamente si sería capaz de arreglar aquel desastre cuando Dorian siguió mirándola fijamente en silencio, evaluándola y juzgándola con sus ojos grises de niño.
-¿Le podemos poner una cerca blanca también? -le preguntó Dorian desviando la mirada hacia las cercas apiladas a un costado, esperando ser ubicadas en torno al nuevo espacio.
-Uh, claro ¿pero tal vez una más chiquita? Ve...ve a buscar el sitio donde crees que deberíamos plantarlas, ¿si?
Con un asentimiento Dorian se levantó de un salto y salió disparado, expresión grave y puños apretados, con una nueva misión...el jardín de las malezas, Dios.
Tonks, sentada en el pórtico, soltó la risa que Cassandra le había escuchado intentar contener desde que había empezado aquella conversación con Dorian.
-Ah, no te rías Tonks. Siento que voy a arruinarlo y será un ermitaño sociópata antes de que cumpla diez años.
Tonks se siguió riendo, sujetándose la panza de siete meses y medio de embarazo.
-Nah, lo estás haciendo bien. Yo me la paso muy bien mirándolos, al menos -Sí, Cassandra apostaba a que sí -. ¿Dónde está Sirius? ¿Sigue, eh...raro?
Cassandra se levantó y se estiró ayudándose de las manos contra su espalda baja antes de subir los escalones y acomodarse junto a su amiga. Mirando alrededor, notó que no había nadie más cerca, sólo Dorian que inspeccionaba la tierra cerca de un árbol, a un buen par de metros de distancia.
-Ni idea, la verdad. Lo vi salir con Remus de la cocina, anoche. Aún no reaparece.
-¿Aún nerviosa porque no te ha besado?
-Uhg, no es gracioso Tonks -le dijo Cassandra, aunque sabía que Tonks no lo decía para burlarse -. Me está volviendo loca. Me mira fijamente todo el tiempo y con tanta intensidad que me pone nerviosa, pero luego me deja con Dorian y se aleja -Cassandra abrió la boca y volvió a cerrarla, antes de girarse hacia Tonks y mirarla, ceño fruncido bien puesto -. ¿Crees que es eso? ¿Le molestará que Dorian est-
-No, no- Definitivamente no es eso -la interrumpió Tonks, sacudiendo una mano entre ellas, como intentando alejar físicamente ese último pensamiento de Cassandra -. A Sirius le gusta Dorian. Lo mira y se preocupa, más o menos de la misma forma que lo haces tú...pero ¿quizá deban conversarlo? ¿Saber si están de acuerdo con que se quede con ustedes?
-Tonks, ¿de verdad crees que eso es buena idea? Sé que estás nadando en hormonas de mamá en este momento, pero debe haber al menos 450 personas más capacitadas que yo para adoptar a un niño, estoy segura.
-Pues 400 personas o no, Dorian parece haberlos elegido a ustedes -Cassandra se dejó caer pesadamente contra el respaldo del pequeño sofá, girándose a mirar a Dorian, distraído ahora por una gallina que al parecer había escapado de su casita-de-gallinas o como fuera que se llamaran esas edificaciones - Y con Sirius...¿quizá debas aplicar el plan que usamos en agosto conmigo y Remus?
-¿El plan M de convertir al Merodeador en flancito dispuesto? -quiso confirmar Cassandra, riéndose.
-Ese mismo, Cass -Tonks se unió a sus risas antes de que ambas se giraran sonrientes a ver a Dorian, que se acercaba a ellas, gallina anaranjada en brazos, la ropa llena de tierra, cabello revuelto y ojos brillosos y felices -. Lo seduces, le saltas encima, le das el mejor orgasmo de su desgraciada vida, lo dejas medio tonto y luego le preguntas directamente por qué está tan raro. Y misterio resuelto, ¿no?
¿Plan M, mmh?
El plan M iba pésimo.
Cassandra había sumado otro día a la lista de Días en que mi novio, el muy idiota, me ignora y ya estaba lista para arrancarse el pelo. O arrancárselo a él.
Y, ante la ausencia de Sirius, ella y Tonks habían expulsado de la habitación a Remus -"y si ves al tarado de mi primo/tío ve si logras que entre un poco en razón" - y decidido que necesitaban una noche de pijamada. Primero iban a hacerla en la habitación de Cass, pero esa noche no quería ver a Sirius, así que...
Pijamada-picnic en la cama de Tonks, había sido el resultado. Los restos de frutas, postres y tazas de té estaban a los pies de la cama en una gran bandeja junto a Cassandra que estaba sentada, abrazando sus rodillas contra el pecho en su posición-bolita más cómoda. Tonks estaba de costado, apoyada en varios cojines y almohadas. Dorian ya se había quedado dormido al otro lado de la cama, hecho una bola. ¿Quizá compartían el gusto por la posición-bolita?
-¿Ya tienen pensado algún nombre para el cachorro?
Tonks sonrió y se sobó la panza con una mano, antes de suspirar.
-No sabemos si es niño o niña aún. Pero...Nos gusta Edward, si es niño. Ted, como mi padre. Juniper, si es niña.
-Esos son nombres geniales -y Cassandra de verdad lo pensaba -, ¿quizá Venice sabe algún hechizo que nos diga si es niño o niña sin que la camada adentro corra riesgos?
-Mmh...le preguntaré.
Cassandra había notado que últimamente Tonks era más propensa a perderse en sus pensamientos y sospechaba que algo le molestaba y la tenía nerviosa. No que no hubiese mucho de lo que no sentirse nerviosa, estando embarazada en plena guerra, pero...
-¿Sabes que puedes hablarme de lo que sea, cierto? -se encontró Cassandra preguntando en voz alta, antes de poder contenerse. El plan hasta el momento había sido darle espacio a Tonks hasta que decidiera hablar cuando estuviera lista, pero necesitaba que estuviera completamente claro que podía contarle lo que fuera y que no había juicios ni malas caras de su parte, incluso si -hipotéticamente- Cassandra se encontraba no estando de acuerdo con ella. Le diría "no estoy de acuerdo" y los motivos para no estarlo, sí...pero para que pudieran discutirlo, no para hacerla sentir mal o sólo porque sí.
Tonks se quedó callada un minuto completo, antes de volver a hablar. No sin antes soltar un suspiro que le hizo pensar a Cassandra que Tonks llevaba el peso del mundo entero encima.
-Con la aparición de Ron y la información nueva que dio antes de volver con Harry...y con lo tenso que se siente el ambiente en todo el país según lo que dicen en Potterwatch, siento que en cualquier momento empezará...no sé, ¿la batalla final? Cuando por fin Harry nos llame y tengamos que mover las filas. No quiero que Remus vaya solo.
Cassandra tomó lo último que le quedaba de té en su taza antes de acomodarla en la bandeja y responder.
-Sabes que, si hay que moverse a alguna batalla grande, sea la final o no, Remus no va a hacerlo solo. Irá con Sirius. Y conmigo y el resto de la gente. Tenemos nuestro propio pequeño batallón ahora.
-Lo sé -Tonks se quedó mirando a Dorian un segundo -. Me refería a sin mí. Si... -la voz de Tonks se volvió un susurro, voz pequeña y nerviosa -...si esa batalla sucede después de que nazca el bebé, iré con él. ¿Crees que soy una mala madre? ¿por pensar en ir?
Cassandra sintió que su corazón sumaba una grieta más.
-Tonks, no serías una mala madre ni aunque lo intentaras, créeme. Soy hija de mi madre, sé todo sobre malas madres.
-Es sólo que sé que eso es lo que pensará la gente ¿sabes? Que estoy abandonando a mi hijo, por ir. Pero no sería capaz de quedarme quieta cuando está en juego el futuro del mundo en el que vivirá el pequeño Ted o mi Juniper. Sé -Casandra vio como Tonks tragaba saliva compulsivamente antes de continuar, la mirada aún fija en Dorian que dormía sin saber de la conversación difícil que se llevaba a cabo a su alrededor -, sé que, sin ser poco humilde ni nada, soy un buen elemento en una batalla. Soy Auror y de las mejores, más allá de mi pasatiempo de chocar con todo -Cassandra sonrió en silencio ante eso, de acuerdo con ella, pero sin querer interrumpirla ahora que por fin se sacaba del pecho todo eso -. Soy un excelente elemento y no voy a restarme. Remus, por supuesto, no está de acuerdo. Quiere que esté segura y a salvo. Pero de la misma forma que yo quiero que él esté a salvo ¿entiendes? Necesito cuidar de su espalda.
-No creo que seas mala madre Tonks -le dijo en voz baja Cassandra, sonriendo cuando Tonks por fin volvió a mirarla -. Si debo ser sincera y fuera yo la que está en tu lugar, haría exactamente lo mismo. Dejaría a mi cachorro seguro en alguna parte y partiría a asegurarme que tenga un mundo lindo en el que crecer. Probablemente Sirius pensaría lo mismo que Remus. Pero somos las mujeres que eligieron, saben cómo funcionamos. Escondernos y restarnos no es lo nuestro, ¿o sí? Se van a quedar calvos de tanto que se preocupan, pero creo también que no querrían que fuéramos de otra manera.
Tonks se rió bajito, retomando las caricias en su panza.
-Sí, es cierto. ¿Crees que Audrey me ayude a ubicar a mi madre, para traerla? Me gustaría que estuviera con nosotras, cuando nazca.
-¿Nosotras? -la voz de Cassandra sonó tan nerviosa como se sintió de golpe. No querrá decir lo que piens-
-Pues sí, me tienes que acompañar en el parto.
Ay no. Sí quería decir lo que pensó que quería decir.
-No pongas esa cara, Cass -Tonks se estaba riendo de ella, que se estaba sintiendo bastante pálida -, así sabrás como es todo, para cuando tengas tus cinco o seis hijos.
-Tonks, si te acompaño en el parto, los cinco o seis serán muy probablemente suspendidos definitivamente, al carajo Sirius y su descendencia.
La risa de Tonks sonó fuerte en la habitación, contagiando a Cass de su buen humor incluso si estaba hablando muy enserio respecto a su presencia en el parto.
Ambas se apresuraron a sofocar sus risas cuando Dorian se removió entre las mantas.
¿Quizá si se quedaba con Dorian podía negociar con Sirius para que fueran sólo cuatro y no cinco o seis?
Cassandra tomó aire e intentó volver a la vida. O al mundo de la gente consciente, más que fuera, tratando de recuperar alguno de sus cinco sentidos que al parecer la habían abandonado junto con el aire.
El sonido y la sensación de una respiración jadeante contra su nuca y el puño de Sirius aún enredado en su cabello en un agarre firme y tenso contra su cuero cabelludo, la aterrizó lo suficiente para lograr entender que no podía respirar, parcialmente, porque tenía la cara enterrada en la almohada. Volvió la cara a un lado y trató de enlentecer su respiración antes de intentar articular palabras.
-Dios, Sirius -eso seguido de un gemido bajo y vergonzosamente largo y sí, no era una frase muy articulada ni era su momento más elegante, pero era todo lo que se sentía capaz de ofrecer. Se suponía que el plan M era para que Sirius terminara como flancito dispuesto. En cambio, no había alcanzado a ponerse por delante de Sirius con su recién adquirida camiseta oficial de Puddlemere United y ahora era ella la que tenía el cuerpo y la mente como masita blanda y estaba muy, muy dispuesta a hacer lo que Sirius pidiera a cambio de volver a repetir los últimos 15 minutos, en el futuro. Estaba dispuesta a vender su alma, a Mina y los cafés azucarados de todo un mes a cambio, así de flancito dispuesto.
Sirius respondió a su pequeño y patético gemido con uno propio, pero bajo y ronco que Cassandra sintió reverberar contra su espalda, antes de que Sirius desenredara la mano de su pelo y se dejase caer contra un costado, llevándose con él el cuerpo de Cassandra también, sin separar sus cuerpos.
Cassandra sólo se dejó llevar y sólo alzó una muy descoordinada mano para quitarse el cabello de los ojos, apoyando su peso por completo contra el pecho de Sirius antes de abrazar contra ella el brazo que envolvió él en torno a ella, justo por debajo de sus pechos.
Sintiendo que de verdad se había muerto un poquito antes de volver a la vida nuevamente, Cassandra se concentró tanto en disfrutar la sensación perezosa y melosa que sentía en todas partes, como en recuperar la respiración.
Sirius había sido particularmente...rudo y Cassandra estaba segura de que en la mañana encontraría moretones con la forma de los dedos de Sirius en sus caderas y muslos. Pero, por Morgana y su mejor amiga y la madre de Morgana y la mejor amiga de ella también ya que estaban...no lamentaba ni un sólo segundo de los últimos minutos.
¿Hacer el amor, lento y suave y delicioso con Sirius? O sí, Merlín sí.
¿Sexo duro, salvaje y apresurado con Sirius? Carajo sí. Cinco estrellas, recomiendo.
Considerando que Sirius todavía no lograba hablar y respiraba aceleradamente aún, Cassandra se apresuró a hacer la pregunta que quería hacer cuando lo buscó aquella noche, en caso de que el plan M sí hubiese funcionado después de todo y no fuera sólo ella la que estaba en estado flancito dispuesto.
-¿Estás bien, Sirius? Estos días has estado...lejano y distante.
-¿Lejano? Amor, aún estoy dentro tuyo.
Dios.
-No intentes cambiar el tema haciendo que me sonroje, Sirius -Cassandra se giró más, buscando sus ojos y logrando que Sirius se deslizara fuera de ella, arrancándole a ella un lamento bajito y a él un mmh/quejido -. Sabes a lo que me refiero.
Sirius, que ya respirando más normal, se estiró hasta alcanzar las sábanas y la colcha que habían quedado desparramadas a los pies de la cama y las acomodó por sobre ambos, antes de tomarla de la cara con una mano y mirarla con atención.
Cassandra sabía lo que él vería. Lo mismo que estaba viendo ella. Ojos brillosos, labios enrojecidos y levemente inflamados después de esa maravillosa y brutal sesión de sexo.
-¿Estás bien tú? Eso fue... -Sirius pareció quedarse sin la palabra adecuada, así que Cassandra decidió ayudarlo, como la buena novia que era.
-¿Intenso? ¿Explosivo? ¿El mejor par de orgasmos del año y eso que estamos en enero aún?
Sirius le sonrió y se estiró para depositar un beso, suave y corto contra sus labios antes de contestar.
-Iba a decir "poco suave", pero qué bueno saber lo que piensas. Vas a creer que es una idiotez -continuó poniéndose serio y alejando otro mechón de cabello de la cara de Cassandra -, sobretodo si las palabras que escogiste fueron "lejano y distante", pero llevo toda la semana intentando no agarrarte, lanzarte contra el muro más cercano, quitarte la ropa, enterrarme profundo en ti y hacerte gritar.
A Cassandra le sonaba como un excelente plan, así que decidió decírselo.
-Um, Sirius, eso suena como un muy buen plan, si el muro es de una habitación sin público. ¿Por qué has estado entonces tan callado y mirándome de lejos toda la semana? Hasta Dorian lo notó y eso que él no te conoce desde hace tanto como para saber si era algo habitual entre nosotros.
-Puede que Remus diga que es porque llevo 20 años siendo animago perro, pero la verdad es que sólo soy yo siendo yo, al parecer -Cassandra no estaba entendiendo mucho, pero lo dejó hablar, alzando una mano entre ellos para acariciar suavemente su pecho, recorriendo ya casi de memoria los intrincados tatuajes que Sirius tenía ahí - Sabes que soy...posesivo. Contigo. Y con los míos en general, pero particularmente contigo. Y creo que verte acarrear un niño pequeño en brazos de allá para acá sobreactivó mis instintos -Sirius terminó con un pequeño encogimiento de hombros, intentando de forma poca exitosa ocultar su nerviosismo de la mirada atenta de Cassandra.
-Instintos...de "tú, pequeño monito, aléjate de mi mujer" o instintos de " Yo, macho alfa, querer poner cachorros dentro de mi hembra?
La carcajada ladrido de Sirius la hizo sonreír y sentir que podía respirar profundo otra vez.
-No realmente. Pero sí, un poco. Verte con él en brazos, abrazado contra tu pecho, me hizo pensar en nuestra futura e hipotética familia. En ti, panzona con nuestro primer hijo. En lo hermosa y radiante que estarías. Luego -la voz de Sirius se había vuelto baja, seductora, mientras movía la mano que tenía contra su cara hasta uno de sus pechos, rodeando su pezón con un dedo en una caricia casi invisible que la hizo estremecerse de arriba a abajo -, luego mi mente se pasó al cómo llegaría ese bebé a tu panza y que seguro tendrías los antojos más extraños y dulces. En lo sexy que estás cuando comes cosas azucaradas, en cómo te brillan los ojos cuando te relames los labios. Y en cómo te brillan cuando con esos mismos labios decides volverme loco...
Cassandra que ya estaba roja hasta las orejas, sintió sus mejillas explotar un poco con ese último comentario. Cassandra no había intentado sexo oral hasta recientemente, nerviosa de hacerlo mal y arruinar todo. Pero Sirius se había deshecho en cumplidos durante y después. Algunos muy poéticos -Merlín, tu boca es el maldito cielo, carajo, no pares-, algunos muy crudos y sinceros -la mejor maldita mamada de mi vida, Merlín- y Cassandra aún se sonrojaba al recordarlo.
Sirius se estiró para besarla otra vez, profundo y suave, manteniendo sus caricias en sus pechos y, cuando se alejó para mirarla otra vez, Cassandra tuvo que esperar un par de segundos a que se le reiniciara el cerebro.
-Entonces -Cassandra se aclaró la garganta y empujó a Sirius hasta que estuvo de espaldas y pudo treparse a su regazo, usando las manos contra su pecho para mantener el equilibrio -...entonces, llevas una semana estando caliente y ese era el gran misterio. Sirius -lo regañó, mirándolo a los ojos -. Sabes que soy materia dispuesta. Excepto con lo de panzona de embarazo, no es buena idea ni muy conveniente si tengo que enfrentarme en un duelo con mortífagos, pero podemos practicar mientras -Sirius le sonrió todo lo amplio que le daba la cara y subió y bajó las cejas de forma sugerente. Cass le dio un pequeño manotazo en el pecho, sonriendo también para saber que lo acompañaba en su buen humor - Qué menso que eres, me tenías preocupada. No hagas eso.
Cassandra se acostó sobre el pecho de Sirius, rodeándole luego el cuello con las manos antes de enterrarlas en su cabello, masajeando la parte de atrás de su cabeza.
-Lo lamento amor -Cassandra sintió las manos de Sirius, ásperas contra su piel, recorrerla desde la espalda, pasando por la curva de su trasero hasta sus muslos, antes de volver a subir hasta su cintura. Y había pocas cosas que Cassandra amara más que cómo se sentían las manos de Sirius contra su piel -, al principio me sentí como un animal perverso. Yo todo caliente porque me gusta verte con un niño en brazos, queriendo quitarte la ropa con los dientes y tú, aún recuperándote lentamente después de que estuviste enferma.
-Ya me había recuperado pasado un par de días. No hacía falta tenerme dándome de cabezazos contra los muros toda la semana.
-Ya lo sé, lo lamento.
-Quizá podemos tener una palabra clave, que signifique que queremos sacarnos la ropa y coger como conejos en algún rincón.
El pecho de Sirius se movió bajo el de ella, en una risa baja.
-¿Qué tan Puddlemere?
Cassandra hizo girar los ojos, aunque Sirius no podía verla desde donde estaba acurrucada contra su pecho.
-¿Como sabía yo que dirías eso? -Cassandra ya no contaba con su camiseta del equipo de Quidditch, esa había quedado abandonada en uno de los escapes cuando aún recorrían los dos solos el país, ocultándose. Había tenido que tragarse el orgullo y explicarle la situación y el plan M a Enya Kavanagh, la famosa buscadora del Puddlemere United que ahora residía en La Resistencia y era la algo así como novia de una de las gemelas Wilson. Enya se había reído de lo lindo, pero le había regalado una camiseta oficial del equipo para que llevara a cabo la misión de seducir a Sirius -. No, demasiadas conversaciones de Quidditch en esta casa, sería confuso si te empiezo a desnudar y tú sólo estabas discutiendo jugadas con Oliver o los gemelos.
Sirius volvió a reírse antes de hacer un sonido de "estoy de acuerdo" y volver a recorrer de arriba a abajo a Cassandra, bajo la sábana.
-¿Qué haremos con Dorian?
Cassandra sabía que en algún momento Sirius haría esa pregunta, se había preparado mentalmente para ese momento, pero de todas formas sintió que las tripas se le reordenaban en un nudo de nervios.
-¿Estarías muy en contra de que se quede con nosotros? -la voz de Cassandra sonó disminuída y todo lo nerviosa que se sentía por dentro.
-¿Nosotros?
-Nosotros, tú y yo -aclaró Cassandra, cruzando los brazos sobre el pecho de Sirius y apoyando el mentón en ellos para mirarlo a la cara. Sirius, apoyado en las almohadas, la miraba atento -Siento que...conectamos bien, ¿no crees? Quizá es sólo porque lo ayudamos ese día y estoy imaginando cosas, pero...no creo que sea sólo eso. Es brillante y me tiene debatiendo conmigo misma con cada cosa que dice, pero me puedo imaginar haciendo eso mismo en el futuro. Tú, yo y él -La expresión de Sirius no cambió ni un poquito y, nerviosa, Cassandra se apresuró a terminar lo que tenía que decir -Pero, si crees que es mala idea o algo, estoy dispuesta a escuchar, por supuesto.
Sirius alargó su sufrimiento por otro par de largos segundos, que dedicó a recorrer con los ojos su cara de un rincón a otro, como queriendo memorizarla.
-Opino -la sonrisa de Sirius, grande, sincera y honesta, hizo que Cassandra se relajara y soltara el aire que había sostenido en la espera de su respuesta -...opino que Dorian sería un excelente hermano mayor para sus futuros cinco o seis hermanos o hermanas, ¿no te parece?
La cara de Cassandra se contrajo en una mueca.
-Ah, sí...sobre eso, Sirius. ¿Será que podemos renegociar para sólo tres o cuatro?
¡Hola, hola! Estamos de buena racha, con esto de subir capítulos (más o menos) cuando prometo subirlos y no dejarlos esperando 16 meses antes del siguiente, quiero decir. Me encantaría saber qué les pareció este capítulo. ¿Qué opinan de Dorian? ¿De Tonks planificando ir a la batalla final? ¿Del plan M, de seducir al Merodeador hasta que sea flancito dispuesto? Las escenas +18, creo, siguen sin ser mi fuerte. Pero me gustó como quedó esa última parte, creo que expresa muy bien el tipo de relación que tienen Cass y Sirius. ¿Qué opinan ustedes?
Siempre los leo y me alegran el día.
¡Que tengan linda semana! ¿Nos leemos pronto? De este jueves que viene, al otro. Ese es mi nuevo plan de fecha, porque me voy el lunes a la playa a mis breves vacaciones de una semana. A la vuelta, les actualizaré. Quiero trabajar también en Audrey y Percy, ya los extrañé ajajaja
Besos y eternas gracias por seguir conmigo!
