Hay un juego que a Sora le gusta jugar – se llama 'lo que sea que puedas hacer, yo lo haré mejor'. Y jugaría a eso con Yamato en cualquier momento, cualquier lugar y sin advertencia.

Yamato debió saber que algo pasaba cuando Sora lo invitó a él y a Yuu a un 'picnic amistoso' en el jardín, mientras Mimi estaba ayudando a su padre con cosas del trabajo.

"¿Es en serio?" Sora repitió, con los ojos bien abiertos cómicamente. Se inclinó más cerca de Yuu, bajando el tono de su voz a casi un susurro. "¿Has…practicado?"

"¿Practicado?"

"Con tus amigos, duh." Dijo como si fuera lo más obvio del mundo.

"¡No!"

Sora la golpeó ligeramente en la cabeza. "Oh por favor, ¡todos lo hacen! ¿Verdad, Yamato?"

Yamato no pudo decir nada más que un 'hmmm' acompañado de un pequeño asentimiento, pero él y Sora tenían una regla clara de 'nada de trabas', así que no tenía permitido objetar.

"¿Cómo crees que aprenden las personas?" dijo Sora, girando hacia Yuu. "Cuando Hiroki quiera besarte, ¿planeas solo sentarte y no hacer nada porque no tienes idea de cómo besar con lengua?"

"Supongo que no." Yuu respondió.

"Bien." Sora se puso de rodillas. "Cierra los ojos, y humedece tus labios. No temas usar tu lengua."

Pobre Yuu, tan impresionable. Yamato mordió sus nudillos antes de decir algo de lo que fuera a arrepentirse.

Cuando Sora besa, siempre es suave, casi con aire despreocupado. Besa como si la otra persona fuera afortunada de que ella esté dándole de su tiempo. Esta no era la excepción. Mantuvo las manos dobladas en su regazo, mientras Yuu se relajaba más y más en el beso.

Yamato viraría los ojos si no estuviera tan intrigado. La estrategia del mentor – nunca ha usado eso antes.

"Fue genial…" Yuu comenta cuando Sora retrocede.

En los pocos segundos que Yuu baja la mirada para alisar su blusa, Sora frunce el ceño y pasa el dorso de su mano sobre sus labios, justo antes de darle una mirada de 'a ver qué puedes hacer'.

Y Yamato solo arqueó la ceja.

-.-

El atractivo tutor de inglés era menos receptivo de lo que Yamato pensó, pero al menos hizo contacto visual. Aunque nada de esto importaba cuando Yamato podía ver la tormenta creándose en Yuu.

Unos minutos después, Yuu picó su hombro con algo de fuerza. "Um, ¿Yamato? ¿Podemos hablar? ¿En privado?"

"Tengo que irme. Nos vemos el jueves." El tutor dijo mientras salía.

En cuanto estuvo lejos, Yuu arrinconó a Yamato contra la pared; pero el chico solo sintió un familiar calor recorriendo su cuerpo.

"No creas que no sé el tipo de chico que eres, Yamato." Yuu siseó, apretándole la ropa. "Todos saben lo que hiciste con la enfermera el año pasado. Hiroki me contó de ti, así que aléjate de Shun."

"¿Quién es Shun?" fingió no saber que estaban hablando del tutor de inglés.

Yuu lo empujó aún más fuerte, y Yamato no pudo evitar reír.

"Bromeo, bromeo." Yamato gruñó. "Di lo que quieras sobre mi moral o la carencia de la misma, pero nunca me meto con hombres, y menos con la propiedad de alguien más."

"¿Propiedad?"

"Lo quieres para ti, ¿no?"

Las manos de Yuu dejaron su ropa. "Es mi amigo. No me gusta que mis amigos sean mal aconsejados."

"Ya, ya, no te enojes." Lentamente subió y bajó la mano por el brazo de Yuu. "Puedo ayudarte."

"¿Qué?" la chica retrocedió.

"Me refiero a que, ¿qué harás en la cama en tu primera vez? Sora habrá sido buena besando, pero yo soy el que tiene experiencia en esto. Podría mostrarte todo lo que necesites saber." Susurró.

La estrategia del mentor. Podría funcionar con Yuu, pero no estaba seguro de que también funcionara con Mimi.

Pero bueno, Yuu sería una buena distracción – y Yamato aún tenía tiempo.

-.-

'Yuu. Fácil de seducir. Algo torpe. No tan tonta como Sora cree que es, pero igual no es la bombilla más inteligente. Entusiasta en la cama. Diría que es un 7, buena para una novata y sabe usar la boca y…-POR TODOS LOS CIELOS ¿ESTA MUJER NO PUEDE CALLARSE YA?'

Yamato bajó de golpe el bolígrafo en una página abierta. "¿Qué?" gruñó a pesar del hecho de que Yuu estaba a su lado.

"¿Qué escribes?" Yuu repitió por tercera vez, con voz más pequeña que antes.

"Tarea."

"¿Por qué tu cuaderno luce como un diario?"

Yamato la miró serio, sin saber si reír o llorar. Respiró hondo y mentalmente contó hasta 10. "Yuu, juguemos algo llamado 'Quién puede quedarse más tiempo en silencio'."

"¡Oh! ¡A mi mamá le gusta ese juego!"

Obvio.

Yamato puso su atención nuevamente en su diario.

'…le habría puesto más puntos, pero bueno, el asunto de que no puede callarse le resta mérito. Cielos, estoy aburrido. No tengo idea de por qué pierdo mi tiempo con chicas así. Son lo mismo. Nada de ellas me sorprende ya. Aunque, claro, Yuu es un caso interesante ya que le gusta su tutor de inglés; y no la culpo, pero…'

Pero Mimi. Quien era frustrante, y hermosa, y tierna y terca. Yamato necesitaba ya terminar con eso y regresar a su vida de antes. Necesitaba hacer algo. Sora no podía ganar. Nunca.

'…pero tengo todo muy copado. Y Yuu es muy-'

Miró en blanco la mano de la chica en su muslo. "¿Qué crees que haces?"

"¡Sí, gané!" vitoreó. "Genial. ¿Quieres un poco de sexo oral?"

"Estoy ocupado."

"Sí, claro. Es solo que no se te para." Con un exagerado suspiro, la chica dejó la cama para encontrar sus prendas. "Es por esa chica, ¿no?"

"¿Qué?"

"La que usa esa ropa con lunares. Es adorable, parece una gatita. Y siempre te le quedas mirando cuando crees que nadie te ve. Apuesto no puedes dejar de pensar en ella. Eres tan obvio."

Y lo decía la que no podía dejar de ver a su tutor como si fuera comida.

"Mimi Tachikawa es una molesta santurrona de porquería y no puedo esperar a que se largue." Dijo manteniendo fija la mirada en su diario.

"La amas." Sentenció. "Bien. No me importa. Tú no me gustas. Me gusta Shun." Yuu pausó a mitad de ponerse la chaqueta. "Es decir, como amigo, claro. Además, él es más sexy que tú. Como sea, me voy a casa. Mi madre y yo iremos de compras."

-.-

El momento en que escuchó el adormilado saludo de Mimi al otro lado de la línea, Yamato empezó a hablar sin parar. "Deja que te cuente algo. Una vez compré entradas para que Sora y yo fuéramos al teatro, y…bueno, estaban caras. Entonces, la noche de la performance, la muy zorra me dejó ¡porque fue invitada a última hora a la fiesta de Ryo! Y la invitaron solo porque Ruki no pudo ir. ¿Ves la moraleja en la historia?"

"Uh…¿que Sora es una maldita desgraciada y una mala persona?"

Yamato rio. Una risa de verdad. Y estuvo complacido de haber influenciado a Mimi – al menos un poco en su vocabulario.

"Es un buen punto, pero no." Dijo. "La moraleja de la historia es que tú y yo iremos a ver el musical de Grease esta noche, y más vale que aceptes o sino encontrarás tu cepillo de dientes en el baño. Del perro."

¿Ser amigo de Mimi contaba como un progreso?

Yamato aún no lo sabía. Odiaba ser amigo de quien iba a llevarse a la cama, porque eso complicaba las cosas, y Yamato solo era bueno haciendo caos pero no arreglándolo.

Además tampoco ayudaba que Mimi lucía tan sexy esta noche, bajo las luces de los postes – vestía solo una blusa blanca, desabrochada de la forma correcta mostrando una porción del bonito brallette negro debajo, y llevaba unos jeans que parecían adherirse a su piel; tampoco ayudaba que estuviera usando delineador de ojos. Lucía cómoda y confiada e incluso parecía salida de un sueño.

"¿Cómo me veo?" Mimi preguntó con ojos brillantes.

Yamato abrió la boca pero las palabras no salían. En lugar de eso, soltó una risa débil.

"Espero que sea algo bueno." Mimi rascó su nuca. "Sora ayudó. Fuimos juntas por cosas nuevas, solo que ahora le dije lo que me hacía y lo que no me hacía sentir cómoda."

"Eso es…definitivamente bueno." Yamato la barrió con los ojos sintiéndose cálido antes de caminar. "Como sea, sé que es extraño que te traiga a ver un show así de súbito. Habría preferido algo más planeado, pero El Cascanueces cerró el año pasado. Además, este otro es algo que no puedes perdértelo."

-.-

Todo estaba yendo bien; cada tanto, Yamato miraba a Mimi para ver sus reacciones. Al término de todo, ambos salieron y él le hizo muchas preguntas sobre partes específicas de la performance.

Mimi se detuvo mirándolo a los ojos justo cuando estuvo por entrar al auto, "La verdad, me gustó. Pero siento que podrías haberlo hecho mejor de haber participado."

"Mimi," Yamato agradeció que la luz fuera baja, así Mimi no podría ver su sonrojo. "Es solo un hobby."

"Claro," Mimi dijo gentilmente antes de entrar al auto.

El resto del camino fue extraño mientras Yamato trataba de encontrar una estación ahora que podía usar sus manos mientras llevaba a Mimi.

Pero entonces poco después renunció a la idea de cambiar de estación y volvió a poner sus manos en el volante. Recordó lo que Mimi dijo antes de que entraran al auto. Una sonrisa apareció en su rostro y no fue hasta que Mimi lo notó que regresó a su cara de póker.

"Deberías sonreír más seguido, Yamato."

"¿Por qué?"

"Porque no puedes vivir con la premisa de 'no me importa nada'." Mimi tomó las gafas de Yamato e hizo su mejor imitación de él.

El rubio dio lo mejor de sí para contener la risa y no girar para ver que Mimi estaba usando sus gafas de sol. Pero fue cuando llegaron al semáforo que Yamato giró para mirarla y otra sonrisa apareció en su rostro.

Pero la sonrisa era de esperarse, Mimi solo estaba siendo la chica graciosa que era; sin embargo, lo que no era de esperarse era que Mimi se inclinara desde su asiento y presionara sus labios sobre los de Yamato.

Cuando la mente de Yamato por fin pudo procesar todo, fue demasiado tarde. Mimi ya estaba recostándose en su sitio, con las mejillas sonrojadas mostrando vergüenza. "Lo siento, no debí." Mimi musitó. Se cruzó de brazos y habló. "No sé por qué lo hice…"

"No pasa nada." Yamato dijo mirando el camino con las manos en el volante.

-.-

El primer día que vio a Sora, Yamato supo que su vida nunca sería la misma. Sora era una chica bien portada con rasgos delicados y sonrisa que podría iluminar toda la habitación. Y en ese momento, Yamato era tímido, poco social y pensaba que podría ser amigo de su hermanastra. Pero cuando cenaron juntos, Sora, su mamá, Yamato y su papá…Sora se la pasó conversando emocionada con el papá de Yamato mientras frotaba su pie contra la entrepierna de Yamato bajo la mesa.

Razón por la cual hoy Yamato ni parpadeó cuando se recostó en el lavabo viendo a Sora depilarse las piernas.

"No sabía que estabas en tu momento de belleza."

Sora se detuvo y lo miró prolongadamente antes de seguir.

Claro. Era Sora.

"Por primera vez, no estamos aquí para hablar de mí." Sora dijo. "Te llamé para poder decirte a la cara que eres un perdedor." El agua apenas saltó cuando Sora bajó su ahora depilada pierna y alzó la otra. "Antes que nada, en un momento de generosidad, la llevé a un club para ti. Para ti, bastardo. ¿Y qué hiciste? La sacaste antes de que siquiera bebiera algo, y, ¡ni siquiera te la llevaste a la cama! Ahora me entero que la llevaste al teatro. Y luego ¿qué?" incluso a través del pesado vapor, Yamato pudo ver el asco en el rostro de la chica.

"Era solo una obra, y Mimi dijo que le gustó." La voz de Yamato hizo eco contra las paredes. Sora lo miró y Yamato devolvió su mirada, conteniendo el aliento.

"Esa niña está calando en ti, ¿no?" Sora dijo, más como una verdad que una pregunta.

Y a veces los balbuceos de Sora eran divertidos, pero últimamente eran tediosos.

"¿Sabes qué? Creo que estoy harto de ti ahora mismo." Yamato dejó el lugar.

"Hey, ¿a dónde vas?"

"Saldré con mi nueva amiga, Mimi, porque quizá prefiero pasar tiempo con ella que contigo."

Yamato se tomó un tiempo para cerrar la puerta, porque quería hacer una fotografía mental para la posteridad: Sora en la bañera con la boca abierta y una mano en su pecho.

La sonrisa en el rostro de Yamato mientras caminaba por el pasillo se desvaneció rápidamente. Por un lado estaba emocionado porque era una rara y feliz ocasión en la que lograba insultar a Sora. Por otro lado, estaba seguro que había dicho en serio todo lo que dijo, y esa era una verdad que no era fácil de digerir.

Le molestaba tanto haberse sumido en sus pensamientos que no vio por donde iba hasta que chocó con Mimi.

"¡Mimi! lo siento."

Ambos se quedaron ahí.

Y aparentemente, alguna parte de Yamato sabía que no podía evitar besarla.

Por eso es que la jaló y terminó con sus manos alrededor de la cintura de Mimi, y la lengua en su boca. Era raro y no ayudaba que sintiera mariposas en el estómago, pero quizá estaban llegando a un punto. Aún se sentía correcto. Algo.

Hasta que Mimi retrocedió.

"No deberíamos…"

Yamato no soltó su cintura. "¿Por qué no?"

"No sé qué quieres de mí, Yamato." Mimi dijo tomándole las manos y alejándolas. "Ni siquiera sé si sabes lo que quieres."

Mimi se fue y Yamato no la siguió, si tan solo pudiera pensar en un comentario listo. En lugar de ello, se fue con un bloqueo mental.

Pero él sabía lo que quería. Incluso lo que deseaba. Deseaba que esto fuera tan simple como 'cable rojo' o 'cable azul', y entonces podría cortar el cable azul y despertar en un mundo donde Mimi Tachikawa no estuviera. Porque ahora mismo, Yamato tenía que tomar una gran decisión entre Mimi y su auto, y él conocía a su auto de más tiempo. Era una opción que no se hacía más fácil mientras más lo pensaba.

Si había algo que podía despejar la mente de Yamato de cosas complicadas – o personas – era espiar la interacción del tutor de inglés y Yuu.

Él planeaba bien sus tardes de los jueves; pero hoy cuando entró a las 6:15, Sora era la única en la mesa, revisando algo en su celular.

"¿No tienes inglés hoy?"

Sora giró, mostrándole a Yamato su mejor intento de fingida sorpresa. "¡Nop! La mamá de Yuu despidió a Shun, y las clases de inglés no son divertidas sin Yuu a mi lado. Ya sabes, somos como uña y mugre."

"Supongo que no tuviste nada que ver en eso." Yamato sentenció.

"Claro que no."

Sabía que mentía, pero era aterrador que fuera tan buena que ni siquiera parpadeaba.

Yamato estaba de pie ahí y esperó por la otra mitad de la respuesta de Sora.

Después de un momento, Sora habló, "Bueno, era mi deber como mejor amiga de Hiroki-"

"Ex mejor amiga."

"No es que él lo sepa. Y como su, ahem, 'mejor amiga', es mi deber decirle sobre cosas que podrían herirlo. Y oh, mira quién tiene un archivo con imágenes incriminadoras de Yuu acercándose peligrosamente para bromear con su tutor solo para dejar que Shun la besara en la mesa. ¡Qué conveniente!"

Yamato sacó una silla. Iba a tomar tiempo, supuso. "No hay ira como la de una mujer, etc, etc, y ¿ahora qué?"

"Aparentemente, mi pequeño hámster aprendió una o dos cosas de mí sobre el arte de ser cruel." Sora dijo, brillando con enfermo orgullo. "Le enseñó un video a la mamá de Yuu. El resto es historia, y no importa – soy brillante en inglés, ¿sí? Y de cualquier modo, me siento feliz con el resultado."

Cuando Sora decía que no importaba, Yamato pensaba que lo decía en serio, y la despreocupada expresión en su rostro era aterradora. Sora era el más bonito monstruo que Yamato había conocido.

"¿Estás…segura que esto es lo que quieres?"

Sora lo miró entrecerrando los ojos. Por un prolongado minuto no hubo más sonido que el de las uñas de Sora raspando la superficie de la mesa. "¿A qué te refieres?"

Con gentileza, Yamato cerró la laptop de Sora. "Hemos hecho muchas porquerías en el pasado, pero esto…estás destruyendo la relación de alguien que no te ha hecho nada."

"Esa imbécil me robó a mi hámster. Y nadie me quita algo y se va así como así." Sora dijo, como si fuera así de simple. "No estás ablandándote, ¿no?"

Yamato movió la cabeza.

-.-

"¡Qué bueno verte, Yamato! Es dulce de tu parte hacer esto por mi hija."

"Es lo menos que podía hacer." Yamato dijo con voz educada y robotizada – la misma que usaba cuando hablaba con adultos. "Sé que Yuu está pasando por un mal momento ahora mismo, así que pensé animarla un poco."

Escucharon pasos bajando las escaleras.

Yuu se congeló, sosteniéndose del barandal. "¿Yamato? ¿Qué estás-…?"

"¿No lo recuerdas?" Yamato interrumpió. "¡Iremos a ver 'Barbie'!" tuvo que pausar después de dar un profundo respiro, porque mencionar esa película le daba nauseas.

"¡Oh, genial! ¡Vamos!" Yuu casi chocó contra Yamato en su prisa por ir a la puerta.

Al llegar al destino, Yuu frunció el ceño. "Esto no es el cine. Esto es el Olive Garden."

Olive Garden.

"Esto no es 'Barbie', esto es una cita." En el Olive Garden. ¡En el Olive Garden! Yamato nunca había estado más feliz de que su auto tuviera lunas polarizadas.

"Escucha, Yamato, de verdad me gustas como amigo, pero-"

"No conmigo, tonta." Señaló la familiar figura en la entrada. "Con él."

"Espera, ¿qué? ¿Cómo hiciste para que Shun viniera?"

Yamato se alzó de hombros. "Lo llamé. Le dije lo que sentías por él."

"¡Cielos, Yamato!" le tomó unos segundos abrir la puerta antes de salir y alejarse del restaurante. "¡No sabes lo que siento! ¡No me conoces!"

"¡Yuu, espera!" Yamato salió del auto y fue tras ella. Mientras la sujetaba por los hombros, Yuu giró y lo miró con aire gélido. "Escucha," Yamato dijo, "…puedes irte a casa ahora y hacer un berrinche sobre lo malo que soy por dar a conocer tu secreto, o puedes considerar el hecho de que tu atractivo tutor vino a verte. Piensa en lo que significa. Y quizá también debes considerar que pagaré por la comida. No es el jodido Four Seasons, pero el mánager me debe un…favor. Así que sí."

Un poco de la ira dejó los ojos de Yuu cuando miró hacia donde Shun la esperaba.

"¿Por qué haces esto por mí?" Yuu preguntó con tono de duda.

Yamato se mantuvo callado y alzó la mirada hacia el cielo. Podría decir algo como que se sentía culpable por jugar con Yuu debido a otro reto con su hermanastra, o podría decirle a Yuu lo que había estado diciéndose todo el día: que hacía esto porque era divertido fastidiar a Sora. Pero Yuu aún tenía los ojos en Shun y lucía esperanzada, y quizá Yamato no quería estropear eso ahora mismo. Pero había otra verdad en esto, una más difícil de aceptar.

Yamato suspiró. "Enamorarse…no pasa a diario, y no con cualquiera. Veo la forma en la que miras a Shun, como ahora mismo o cuando te daba clases, y ¿sabes?, no deberías dejarlo pasar."

Podía fumar ahora mismo. La sinceridad podría ser tan agotadora.

Yuu por fin sonrió, y palmeó el hombro de Yamato. "Bien, no lo haré."

Caminó en la dirección correcta esta vez, mientras Yamato regresaba a la seguridad de su auto con lunas polarizadas.

A las 2 am, el sueño de Yamato se vio interrumpido por un zumbido de su iPhone. Había un mensaje de Yuu: '¡Gracias Yamato! 😁'

Argh…los emoticones eran tan infantiles

-.-

La situación había empezado hace 10 minutos: Yamato estaba de pie fuera de la habitación, mentalmente preparándose para lo que haría. Esta era su última bala, y si no funcionaba entonces ya no tenía opciones y perdería a su bebé – aquel que le había costado casi medio millón a su padre.

Giró el picaporte y entró a la habitación, gritando. "¡Esto es ridículo!"

Era difícilmente la primera vez que decía esto, pero la parte interesante era que no estaba gritándole a Sora, sino a Mimi.

"Estoy harto de que juegues conmigo." Yamato ya no gritó, pero su voz aún seguía inestable.

Mimi dejó su libro a su lado en la cama. "¿Qué quieres decir con jugar contigo?"

"Oh, por favor. Un segundo eres fuego y me besas y al siguiente eres hielo y me alejas. Y si tratas de decirme qué tú y yo solo somos 'amigos', solo estás engañándote. Eres una hipócrita, y aunque tengo muchos amigos idiotas con moral cuestionable, nunca he sido amigo de hipócritas."

"¿Cómo es que soy hipócrita?" Mimi preguntó. Se puso de pie mirando a Yamato.

"Me dices que no sé lo que quiero, cuando tú eres la persona más indecisa que conozco. ¿Sabes lo que quieres? ¿Siquiera me deseas?"

Mimi respiró hondo, mirando un punto fijo tras Yamato, pasando de la puerta. "Te deseo, Yamato. No tienes ni idea…"

"¿Y qué esperamos? ¿Al matrimonio?" resopló.

Mimi se estremeció, pero no dijo nada.

"Como sea. Necesito un respiro de esto. Creo que pasaré el resto del verano en la casa en la playa." Yamato dio girando hacia la puerta. "Definitivamente no soy lo estúpido suficiente como para quedarme y esperar por algo que nunca pasará."

Estaba a nada de irse cuando sintió un ligero roce en su brazo.

"Espera," Mimi dijo. Cuando Yamato giró, Mimi lo besó – suave y delicado.

Estaba funcionando.

Estaba por pasar.

Esto debía ser bueno.

Las manos de Mimi jalaron a Yamato hacia la cama. Él retrocedió y la miró. Y claro, había anhelo ahí pero extrañamente, también podía ver otra emoción: derrota.

Mimi se sentó y se abrió la parte superior del pijama, y fue entonces que Yamato – a pesar de su felicidad de por fin resolver el puzzle que era Mimi Tachikawa – pensó, 'No…'

Mimi tomó la mano de Yamato y la llevó a su desnudo pecho, lentamente descendiéndola.

Yamato la observó, vio el pálido lienzo que representaba el cuerpo de la bonita chica.

Era la primera vez que Mimi se desnudaba frente a Yamato, y él solo pensaba, 'Oh, no'.

Por ello, cuando su mano estuvo peligrosamente cerca del borde de su pijama, Yamato se soltó del agarre de Mimi.

"Lo siento, no puedo."

A Yamato le gustaba el control, pero a esta medida era…

Salió de la habitación, desesperado.

Maldición, nadie había hecho huir a Yamato antes. Miró hacia atrás y todo lo que vio fue la espalda de Mimi.