Sus ojos fueron el detonante de todo, la luz que desprendían explotó en su cabeza y corrió por todo su sistema nervioso, haciéndole sentir cálido. Se enamoró de su mirada, verde, penetrante, salvaje, como un hermoso bosque. Luego fue conociéndolo, y poco a poco se enamoró de todo lo que era, hasta de sus defectos.

Creía que sus ojos eran la combinación perfecta. Cielo y tierra se conectaban y lo demás dejaba de tener importancia.

Por eso ahora lloraba, porque el verde que tanto le enamoraba se estaba apagando entre sus brazos. Desesperado, quería conectar cielo y tierra de nuevo, pero el cielo de sus ojos se había vuelto sangre y ahora su mirada ya no era vida, sino muerte. Tenía los ojos de un monstruo, y no quería que el precioso bosque que tanto adoraba se manchara de su repugnante sangre. Y ahora abrazaba al tembloroso cuerpo que se desvanecía, con los ojos cerrados, llorando todo lo que se había callado esos cuatro años en los que le perdió de vista.

Y aunque él no lo sabía, Yuichiro le estuvo mirando todo el tiempo, también desesperado, deseando que sus ojos conectaran. Porqué aunque nunca se lo dijo a nadie, para él, los ojos de Mika también fueron el detonante de todo.

(Quería poner algo más, pero no se me ocurre nada, así que lo dejare con este final "abierto". Y por si alguien se lo pregunta, sí, Yuichiro muere sin conectar los ojos con Mikaela. ¡Viva el drama!)