Le ve feliz, sonriendo, junto a ese hombre que lo destruyo todo, y su alma se derrumba. Un sentimiento de odio mezclado con celos crece en su interior, hasta consumirle lo suficiente como para arriesgar el amor de la única persona que lo ancla a esta vida miserable. Se lanza sin pensarlo demasiado, resignado a las consecuencias que le llevara cometer tal acto, y ataca a ese hombre a quien Yuu sonríe tanto. Hiere a la persona que más quiere en este mundo, pero es por su bien, para que no se convierta en lo mismo que ese hombre, y lo destruya todo para salvar a unos pocos. Pero no consigue hacerlo, y es Yuu quien lo para. No quiere que Guren muera, es alguien muy importante para él. Y Mika no lo entiende, ¿Cómo es que Yuu puede apreciar y querer tanto al causante del apocalipsis? Todo se complica y decide dejar de intentar matar a ese hombre, al menos por hoy, aunque el odio y los celos siguen creciendo en su interior. Se está distanciando de Yuu, lo sabe bien. Ya no lo escucha, parece más pendiente de los demás, como si le hubiera desplazado a un segundo lugar, y entonces desea volver tiempo atrás, cuando eran unos niños de 12 años y Mika era el primero en el corazón de Yuu. El pecho le arde ante los recuerdos antiguos, pero sus ojos siguen secos, recordándole el monstruo que es ahora. Pero Mika siente que si no fuera un vampiro, ahora mismo estaría llorando a mares, ahogándose en dolor. Se siente solo, otra vez. Y es que pesar de tener a Yuu de nuevo a su lado, está solo, las cosas nunca podrán ser como eran antes, y aunque es algo que tiene aceptado, no puede evitar odiar esa angustia constante que le hace querer encogerse, coger a un Yuu en brazos y llevárselo lejos, a un lugar donde solo existan ellos dos.

"¿Me perdonarías si hiciera eso? ¿Volvería a ser el primero en tu corazón? Porque tú siempre lo has sido en el mío."