Su corazón ya no late, pero aún hay una parte humana en él. Un sentimiento que sigue vivo, y que le grita, desesperado: "¡Sálvalo! ¡Cueste lo que cueste, por favor, mantenlo a salvo!" Y ese sentimiento es tan fuerte que opaca a su razón. Hace eco en su interior, y entonces la hoja de su espada choca con otra, proyectando en ese golpe aquel grito desesperado.

"A salvo, tengo que mantenerlo a salvo."

Así que lucha, aun con todo en contra. Aun con su consciencia diciéndole que se equivoca.

"¿Podré protegerlo?"

Sabe que no. Pero ese sentimiento se encuentra acompañado del miedo y la desconfianza, haciéndolo crecer más. Y ni los golpes ni las verdades le hacen cambiar de parecer.

Y puede parecer alguien egoísta. Y quien sabe, quizás lo sea. Pero nadie puede culparlo. Es un ser semi-vacio. Todo aquello que le llenaba fue desapareciendo, hasta quedar solo ese sentimiento. Hasta que solo quedo él.

"Él es lo único que me importa. Él es lo único humano que queda en mí."

Y es que todos sabemos que el amor es poderoso, porque sí, ese es el sentimiento que todavía le entibia el corazón. Le hace caso a esos gritos desesperados, ya que son lo único que le hace sentirse vivo. Y se aferra a su deseo de protegerle, así como se aferra a su humanidad.

Mikaela quiere conservar su corazón humano, tanto como quiere seguir amado a Yuichiro.

Ni idea de lo que he escrito. Tenía una idea pero creo que no conseguido plasmarla de todo, aun así me gusta, y espero que a vosotros también.