Remus, el de verdad, va a irse a su cuarto EN CUANTO TERMINEN SUS CLASES.

Sirius está ahí fingiéndose muuuy ocupado, con algunos libros y pergaminos. Remus respira al verle ahí, entero.

—Ah... ehm... Hola —le sonríe este y Remus no le sonríe del todo de vuelta, con cara de preocupación—. E-Eh...

—Ehm… ¿qué ha pasado? —se acerca a él, sentándose en la cama.

—N-Nada —se encoge de hombros.

Remus le mira con cara de circunstancias.

—He... Estado aquí... todo el día. Estudiando y... dibujando —le muestra el pergamino con lo que tiene de mapa con cara de culpable y Remus entrecierra los ojos, cada vez más serio—. No me está quedando tan bonito como a ti, pero se entiende aceptablemente —se lo muestra, señalándolo—. Ves, esto es este cuarto y este es el pasillo... y...

—Sirius —le detiene.

—Y he pensado que no quiero hacer todo el castillo porque aun que sepamos donde está, si no está cerca no... Servirá de nada —sigue sin querer hablar de lo que quiere Remus que hable.

—Sirius…. —es que se nota que está perdiendo la paciencia.

—Y-Y no hay que... hacer el hechizo para todo el mundo, solo para él, ni tampoco el de "juro solemnemente que mis intenciones no son buenas" —insiste.

—¿Vas a explicarme lo que pasó en el salón de clases? —le mira.

—Eh... N-No sé dé q-qué me hablas... —desvía la mirada. Remus hace los ojos en blanco.

—Muy bien —se levanta de la cama.

Sirius aprieta los ojos con eso y se levanta también.

Remus le da la espalda y se pone a trastear con cualquier cosa, moviendo unas cosas de aquí para allá.

El ex presidiario se muerde el labio y le pone las manos en las caderas.

—¿Qué haces? —Remus se TENSA.

—E-Ehm... —sonrisita nerviosa.

—No —Remus frunce el ceño y le mira por encima del hombro—, si quieres mentirme y no decirme lo que ha pasado, bien, pero no vengas atrás de mí y esperes que no haga nada.

—No te estoy... mintiendo —Aprieta los ojos con eso.

Remus se gira hacia él y Sirius le sonríe un poquito, sin soltarle de las caderas, intentando que se le acerque y darle un beso.

Remus le hace la cobra, el otro le apoya la cabeza en el hombro y se ríe un poco entonces.

—¿Qué hiciste, Sirius? —pregunta con voz más suave la verdad… maldito.

—Necesitaba... ver los alrededores, para el mapa.

—Y sin decirme, te has tomado la poción para convertirte en MÍ.

—No podía ser yo mismo, ¡hay dementores buscándome por todas partes! —se defiende.

—Ni siquiera me parece la peor idea, excepto porque te metiste a mi clase

—¡Pero les dije que era Minnie! Esta es una escuela de magia, ¡no es tan raro!

—Los chicos pensaron que era una broma… pero yo sé que no lo era.

—Tú... eres definitivamente el más listo —le atrae hacia sí otra vez y le da un besito en el cuello.

—Y tú tienes que contarme que ha pasado —se deja porque Sirius es un tramposo. Este sonríe al notar que no se aparta, siguiendo con eso y yendo a por su oreja—. Sirius…

Lamidita donde sabe que le gusta...

—Siriuuuuus —protesta porque le provoca un escalofrío.

Hace una risita y le da unos besitos ahí a ver si le funde el cerebro.

Sí que se le funde un poco, cerrando los ojos por un instante… pero no. No, esto es serio. Levanta las manos y le toma de los brazos, empujándole un poco

—¡Sirius! ¡Basta!

—Ugh —protesta y hace un pucherito.

—No, no me… ¡No! ¡Necesito explicaciones!

—¿Unos besitos que lo expliquen todo? —sonrisita.

—No, quiero unas explicaciones que lo expliquen todo. Pueden ser acompañadas de unos besitos.

—Se me da mejor hacer otras cosas con la lengua.

—¡Sirius! ¡Estoy hablando en serio! —protesta Remus.

Sirius se ríe un poquito igual cuando nota que se le escapa una sonrisita, haciéndole un cejas, cejas.

—Eres muy mono, pero eso no quita… que seas un irresponsable —sigue Remus—. Podemos acostarnos antes, si quieres, pero tarde o temprano vas a tener que explicarme

—Ah, ehm... sí. Eso, porque igual luego ya no quieres.

Remus hace los ojos en blanco, sonriendo un poco y yendo a besarle un poco… irritado igual, pero este hombre…

Sirius le besa de vuelta sonriendo triunfante.

Vale, ahora sórbele el cerebro hasta que se le olvide por completo. No se le va a olvidar, pero está bien que lo intentes.

Claro que sí, él es muy mañoso y esto no es tan importante.

Sí es MUY importante ¡Y vamos a pasar a ese punto!

Entonces... no te acuestes con él.

Todo indignado. Sí que quiere acostarse con él. Ugh. Dejen de chantajear a Remus.

Hazlo... después.

Vale, vale, venga…

Sirius va a empezar a desfajarlo en el beso porqueeee...

—S-Sirius… —es que Remus trata de enfocarse un poco—. V-Venga… habla conmigo, Por favor.

—Estoy hablando contigo... con las manos. ¿Ves? Esta mano opina que tienes una cintura perfecta —le acaricia con una mano—. Y esta otra piensa que tus pezones necesitan amor —ahí va con la otra.

Remus le detiene de las muñecas. Sirius le sonríe.

—¿Por qué no quieres contarme? ¿Sabes que voy a enfadarme?

Se humedece los labios y aprieta los ojos, derrotado.

Remus le acaricia la cara.

Le toma de la cintura y lo abraza.

—A menos que hayas matado a Peter frente a toda la escuela con mi cuerpo… creo que podremos superar esto…

—Discutí con Dumbledore —confiesa.

—DISCUTISTE...

Sirius le aprieta más fuerte.

—¿D-De qué discutiste...? —vale, vuelve a hablar con su voz suavecita.

—Le dije a Pomona que me echas de menos —sigue, sin aclarar esa parte.

—Ughh! Siriuuuus! —protesta con eso.

—Y... a lo mejor le dije también que te gustaba Minerva un poquito —añade.

—¿QUEEEÉ?

—Pero Minnie aún no estaba... vino luego y la abrace y a lo mejor me puse a... llorar un poco —sigue, bajando la cabeza.

—Por Merlín... —protesta, pero le abraza un poco porque se puso a llorar—. ¿Por qué llorabas?

—No lloré tanto como Snivellus después de insultarle.

—Insultaste a…. Ugh! Sirius, ¿cuántos días llevas haciendo esto?

—H-Hoy nada más.

—Cómo es que… ¿c-cómo?

—Ehm... bueno, en resumen, eso —va a intentar besarle otra vez.

—E-Eso… tengo dudaaaaas —protesta sin acabar de dejarle, pero sin apartarse del todo tampoco.

—Seguro. Es normal tenerlas, todo el mundo las tiene —asiente con la cabeza, abriéndole los pantalones.

—Me sueltas todas esas bombas y… —es que traga saliva porque la sexualidad de Sirius…

—Y luego no te dejo pensar. Sí. Culpable... —sonríe mirándole un poco de arriba a abajo.

Remus se acerca a él para besarle porque… ugh. El ex presidiario sonríe más, triunfador, besándole de vuelta.

Remus le beeeesa, perdiéndose un poco en él un par de minutos porque… tampoco es idiota.

Cuchi cuchi.

Ugh. Pero con todo y todo después de unos minutos se separa otra vez.

—Mmm… ¿Por qué discutiste con Dumbledore?

—Ehm... porque... —la verdad, no está seguro porque la mitad de la conversación no acabó por entenderla.

—Entiendo que te… Bueno, que Dumbledore no… —le mira de reojo.

—Dijo algo del dinero. O sea, empezó con eso que hace siempre de... "¿tienes algo que contarme?"

—Ugh… debe saber ya que estás aquí —Remus aprieta los ojos.

—A mí me parece que no quiere darte el aguinaldo de navidad.

—¿Quée? Como no querría… ¿Por qué? ¿Qué te dijo?

—Que si había contactado yo contigo... y algo de la caja fuerte.

—¿Algo de… la caja fuerte? ¿Qué de la caja fuerte? ¿Cómo sabe Dumbledore que tienes una caja fuerte?

—Pues porque es obvio que hay una caja fuerte en casa de la familia Black, no hay que ser una lumbrera.

—Pero ¿qué te dijo de la caja fuerte? ¿Que si habías sacado dinero? ¿Por? ¿Y eso qué tiene que ver conmigo?

—Pues él creía que yo hablaba contigo.

—O sea, ¿por qué cree que yo iba a haber sacado dinero de TU caja fuerte?

—Quizás cree que fuiste a robarme, como si no pudieras tener unos bloody zapatos nuevos bonitos sin que nadie te esté fiscalizando.

—¿Qué te dijo EXACTAMENTE? —Remus parpadea un poco porque... No parece, la verdad, muy propio de Albus Dumbledore acusarle de ladrón.

—Quizás quiere sacar tajada ya que yo no puedo acceder al dinero, a lo mejor cree que tu lo heredaste y quiere que patrocines... yo que sé, una nueva gradería para el campo de Quidditch o una nueva ala para la biblioteca con novelas muggles. "No vamos a preguntarle a Sirius si es culpable pero podemos hacer una nueva fuente en su nombre para el patio de Transfiguraciones."

—¿Cuándo le pidió Albus Dumbledore dinero a alguien de tu familia?

—Le pedían dinero a mi madre constantemente.

—Aun así, Dumbledore sabe bien mi situación y nunca me ha pedido nada, y sabe bien que no tengo ninguna herencia tuya. Sirius... ¿qué te pidió exactamente?

—Pues si cree que me has contactado algo debe pensar.

—Yo creo que está más interesado en saber en dónde estás tú. Me parece extraña la pregunta de la caja fuerte.

—Pues sí, pero eso me dijo.

—Albus Dumbledore no pregunta esas cosas por nada. ¿Cómo sabe que fuimos a tu casa a la caja fuerte Sirius?

—No lo sabe, ¿cómo iba a saberlo?

—A ver, es ABSURDO que vayamos a tu casa y abramos la caja fuerte y repentinamente Albus Dumbledore nos pregunte sobre ello.

—Pues es una... coincidencia ¿Cómo iba a saberlo si no?

—Pues es justo lo que me parece realmente coincidente… No hay muchas coincidencias con Dumbledore. Cada palabra que te dice siempre es por algo. ¿Kreacher podría haberle dicho algo?

—No. Además, ¿tú crees que si Dumbledore supiera dónde estoy no habrían doblado la vigilancia en Grimmlaud place?

—Pues… depende. No sé qué está pensando Dumbledore, pero no le parece que para nada él quiera… atraparte.

—Pues a mí me parece que es obvio, o sea, mira los dementores.

—Están afuera, Sirius… y él SABE que tú has entrado. ¿No crees que si quisiera que te atraparan…?

—¿Por qué no iba a querer que me atrapen? Todos piensan que me volví loco, hasta Minerva me lo ha dicho.

—¡Yo que sé! Dumbledore… quizás se siente culpable o no se cree la historia

—¿Qué historia no se va a creer?

—Pues que vas a matar a Harry.

—Si no se creyera esa historia no estaría haciéndoos dar todas esas rondas nocturnas para buscarme.

—Algo sabe, Sirius.

—No esto, es muy listo, pero ¡no lo sabe todo! ¡No puede saber esto!

—No lo sabe todo, pero ¡es raro!

—¡Si lo supiera me habría hablado para despedirte!

—Es que es MUY raro que sepa que fuimos a tu casa por la caja… —Remus se aprieta los ojos con las manos—. ¿Qué te dijeron los demás?

—Me preguntó... Le dije que estabas con una chica francesa, de Beuxbatons, para que no... bueno. Pensé en decir alguien que fuera al cole con nosotros, pero no se sí se han casado o...

—¿Dumbledore te preguntó si estabas saliendo con alguien?

—Ehm... No, me preguntó si estabas bien con esto mío y le dije que estabas saliendo con alguien para explicar por qué estabas bien.

—No estaría bien con esto tuyo si no estuviéramos hablando. No estaría NADA bien. Estaría teniendo un emotional breakdown.

Sirius traga saliva con eso, porque él se alegró mucho cuando se enteró que era profe en la escuela y que parecía tener una buena vida.

—Y sería una pena porque este está siendo el mejor año de mi vida —añade Remus.

—Quizás... lo estaría siendo más si yo no hubiera escapado —aparta la mirada.

Remus le mira de reojo.

—Naaah… o sea en algunas cosas sí. No estaría teniendo infartos ni tanto miedo y SEGURO podría preparar mejor mis clases, pero… —le acaricia un poco la espalda y se humedece los labios.

Sirius le mira a los ojos.

—Nada se compara a que estés aquí, bien y conmigo, libre —Remus sonríe.

—Supongo que... entonces ¿el emotional breakdown hubiera sido si no hubiera venido a por ti? —sonríe tomándole de la cintura de nuevo.

—Por supuesto. O sea, dependería. Si no estuvieras aquí en el castillo dando vueltas, probablemente me sería más fácil.

—¿Te imaginas? ¿Qué... habrías pensado?

—¿En qué caso?

—Si estuviera yo... por aquí realmente escondido en el colegio y las rondas tuvieran algún sentido.

—Sería una pesadilla. No querría encontrarte. Pero a la vez querría saber qué estás pensando. Y creo que… supondría que si querrías matar a Harry.

—No paraba de hacer chistes con Pomona sobre encontrarme.

—¿Chistes sobre encontrarte?

—Uhm... Bueno, o sea... c-comentarios...

—¿Cómo cuaaaales?

—Me preguntó si era bueno en la cama.

—¿Si Sirius Black es bueno en la cama? Uuuugh! ¡¿Por qué?!

—E-Estábamos tonteando...

—Y le has dicho que eres fantástico y maravilloso, obviamente —se ríe.

—No iba a mentirle a la PROFESORA SPROUT.

—Obviamente no.

—A quien, por cierto, le pones mogollón.

—¿Quéee?

—Lo siento, sé que no es Minerva, pero...

—Te lo estás inventando.

—Claro que no, he coqueteado con ella un poco y si no... ehm... hubiera podido hacer con ella lo que hubiera querido.

Remus le mira con la boca ABIERTA.

—Pero estás comprometido... —sigue Sirius y se encoge de hombros.

—N-N… —Vale, se le muere a Remus la frase en la boca con eso, sonrojándose. Jaque mate. Ahí tienes su cerebro. Adiós, buenas tardes. No hay más que alegar.

Sirius sonríe.

—Buff… —Remus sonríe tontamente y se ríe un poco, sonrojado.

—T-También le... dije eso —aparta la cara.

—¿E-Eso?

Sirius se encoge de hombros sin mirarle.

—Le ha-has dicho que... estamos….

—Ehm... S-Sí.

Remus le mira y le sonríe con su cara de angelito

—O-O sea... más o menos —corrige Sirius.

—Más o menos…

—Pues l-le he dicho que fue... A-Antes.

—Ya —Remus traga saliva—. Ya me imagino. ¿Y qué te dijo?

—Que... u-uhm... No lo sé muy bien —se encoge de hombros.

—¿Qué?

—Me preguntó que si... si quería hablar contigo.

—¿Y? —Remus se muerde el labio.

—Pues le dije que este trabajo es muy importante para ti para ponerlo en riesgo.

—¡Muy bien! —Remus le sonríe.

Ojos en blanco de Sirius.

—¡Pues es algo! —sigue el hombre lobo.

—Bueno, pues eso —se acerca a meterle la nariz en el cuello de nuevo.

—Aun así, sí querría hablar contigo. Y te buscaría.

—¿En el colegio? Ya me imagino tus rondas con Snivellus...

—Ugh…. No, no, el estrés de que te mate si te encontramos.

Se ríe y le da unos besitos por ahí. Remus hace un sonidito gutural proqueeeeee...

—De hecho, seguro te buscaría todas las noches...

—Uuuuh

—No por esoooo, ¡tonto!

—Entonces ¿por qué? —más cariñitos y besitos...

—P-Pues… porque de día trabajo —más ruiditos, aunque no quiera.

—Mjm...

—P-Pero de noche...

—De nocheeee —susurra y le hace una lamidita.

—S-Sirius... —Remus tiene un escalofrío.

—A lo mejor yo me hubiera metido en tu cama con nocturnidad y alevosía...

—E-Eso... Ya lo haces.

—Me refiero a... sin previo aviso y sin explicarte. Hacerte un petrificus totalus y luego...

—¡V-Venga ya! —Remus se sonroja.

—Exacto, todo eso que te estás imaginando —se ríe.

—Uuuugh! Siriuuuus

—Si me lo cuentas, aún puede pasar.

—T-Tú estás s-sacando esto de contexto...

—Cobardeee

—¡Puesss! ¡¿Cómo no!?

—Venga, cuéntame una nada más.

—A-Aunque no lo creas, s-sí tenía la fantasía de que cualquier día... llegaras a la puerta de mi casa a la mitad de la noche y abriera yo la puerta y fueras tú —Remus aprieta los ojos.

—Esa no vale, porque eso pasó más o menos así. Además, esa no es una fantasía sexual.

—¡No me regañes!

—Pues...

Remus le mira de reojo porque siempre tiene problemas para hablar de sus fantasías sexuales. Es… difícil describirlas. No porque fueran raras, sino porque… le parecían algo abstracto no necesariamente describible.

Sirius espera pacientemente a que hable sin dejar de tocarle.

—E-En el baño de prefectos…

—Eso ya lo vi desde el día que llegué aquí.

—Uuuugh.

Sirius se ríe.

—Solo haces esto para molestarmeeee

—Hago esto porque es verdad. Fue una bonita sensación.

—¿F-Fue?

—Pues sí, en ese momento

—¿E-En que momento?

—Cuando... me llevaste a bañar la primera noche.

—Ese día estabas… destrozado. No se podían tener muchas fantasías sexuales…

—Y aun así, sé que las tuviste.

—Ugh.

—Y saberlo fue una sensación agradable.

—¿S-Sí?

—Pues... —se encoge de hombros, sonriendo de ladito.

—Ugh —Remus gira la cara.

—Saber que aun despiertas ciertas ideas en...

—No creo que algún día dejes de despertar esas… ideas.

—Eso espero.

—Eras un desastre al salir de Azkabán, darling

—Pero tenía yo un no sé qué peligroso como tienes tú... —cejas, cejas.

—¿Yo? ¿Peligroso?

Le aúlla un poco.

—Uuuugh —aprieta los ojos protestando otra vez y Sirius se ríiiie de esas caras—. ¿Sabes cuándo cae la Navidad?

—Ya, ya lo he visto —deja de reírse un poco de golpe.

Remus suspira.

—Vamos a pasarla a casa. Pondremos velitas y lacitos de navidad. Compraré chocolate en taza y encenderemos la chimenea... y habrá muérdago por todos lados...

—Y yo seré un bloody lobo —Remus le mira de reojo.

—Te prometo una manta bien gruesa y podrás leer cualquiera de tus nuevos libros...

—Eso suena muy bien —Remus le sonríe un poco y le hunde la nariz en el cuello.

—Y puedo... —le abraza, sonriendo—. Hoy —le advierte—. Ahora.

—¿Qué puedes? —Remus traga saliva

—Podría... taparte los ojos...

El hombre lobo le mira de reojo.

—¿Te atreves?

Remus cierra los ojos y tras unos segundos… asiente suavecito.

Sirius se humedece los labios y busca una camiseta por ahí, enrollándola para atársela en la cabeza.

—U-Ugh.

Saca la varita y la transfigura de manera que realmente le queda completamente opaca y bien ajustada.

—¡No te pases! —chillonea.

—Anda, ya. No te quejes que no te está pasando nada.

—P-Pues por si acaso.

El ex convicto le hace un cariñito en la cara.

Remus sonríe y estira la mano hacia Sirius para tocarlo.

Y luego le da un toquecito en un pezón solo para ver si realmente le ve y se aparta antes de tiempo.

—Aaaaaahhh! —protesta porque no se lo esperaba, haciéndole reir. Remus se siente de dieciséis años otra vez—. Tontooo!

—Vamos a ver... —seguro puede oírle sonreír por el tono de voz y moverse haciendo algo con la varita.

—¡No pongas esa cara!

—¿Puedes ver?

—Ugh. No, pero ¿crees que no sé EXACTAMENTE qué cara pones?

—¿Qué cara pongo? —le tira un poco de un mechón de pelo

—Auu... ¡Esa insufrible!

—Detenme —le pincha un poco en el abdomen.

Remus le busca la cara con la mano y lo que hace el otro es meterle mano.

—U-Ugh, Siriuuuus —protesta sonrojándose y bajando las manos... volviendo a hacerle reir—. Es queeee...

—¿Qué?

—Ugh —le gustas. Eso.

—He hecho... una cosa.

—¿Qué cosa? —ahoooora qué cosaaaaa?

—Ven... y descúbrelo.

—¿I-Ir a dónde?

—Pues hacia mí, aquí.

Se gira hacia él y este le pone un dedo sobre la boca. Remus sonríe un poquito igual porqueeee

—Con los labios... y la lengua —le advierte Sirius.

—¿Q-Qué?

Le acaricia los labios sin añadir nada.

Remus entreabre los labios.

Sonríe y le mete dentro el dedo, suavecito. Remus le lame un poquito y va a encontrar sabor a chocolate.

—Uuuhhh! Mmmm...

Sirius sonríe con eso.

Remus le chupetea el dedo con muchas ganas porque mira que el chocolate le gusta.

Hay... más chocolate hacia la mano.

Remus va a seguir lamiendo y lamiendo con todo lo antojadizo que es... baja por el brazo entero hasta el pecho.

—Mmmm!

Sirius echa la cabeza atrás con varios sonidos de satisfacción, cerrando los ojos y relajándose.

Remus siiiigue con el chocolate, sin que para nada parezca que se empalaga y este es el juego, busca a ver dónde ha puesto Sirius chocolate.

Remus es la persona PERFECTA para jugarlo. Va a lamerlo ENTERO sin quejarse.

No va... a tardar mucho en querer que se concentre en un lugar.

Pero no tiene chocolateeeee

Claro que sí, ahora se lo pone. Espera y si quiere más, aún más. Le puede poner varias veces.

Remus se va a enfocar todo lo que quiera.

Pues hasta que... termine parece un buen plan.

Remus la verdad también, no es tonto, va a hacer los lugares donde Sirius hace mejores sonidos y de la mejor forma

Maldita sea que lo bien que funciona esto con él porque nadie le hacía esto en prisión.

Porque a nadie le importaba en prisión, pero aquí estas en el lugar correcto.

Así debería ser siempre el sexo, no lo que hacían en prisión.

Esas eran violaciones. Esto… es más bien hacer…

¡Cochinadas!

Ugh.

Pues es que no se le puede decir del todo amor a chupar chocolate del pene de alguien.

No. Vamos, tienes un punto a favor con ese argumento.

Remus va a intentar quitarse la cosa de los ojos para ver cuando escucha que Sirius está bastante cerca y puede hacerlo fácilmente. Sonríe igualmente porque le ha hecho gracia tener que lamer a Sirius sin ver y buscar el chocolate. Acaricia un poco a Sirius de las piernas y sigue con su actividad, mirándole… hasta que termine.

Sirius arquea la espalda sin contenerse ni un poquito, mandando oleaditas de… gusto a las regiones vitales de Remus porque… uff

Suspira con satisfacción estirándose cuando termina y sonríe aun con los ojos cerrados, disfrutando de la sensación.

—Uuuhhh… ¿cómo ha ido?

—Mmm... meh —se ríe, mintiendo.

—Ehhh! —le da una palmada en la pierna y le hace cosquillas en la planta del pie.

Levanta la pierna apartándola y riéndose más.

—Eres tooonto —Remus se ríe un poco echándose le encima.

Sirius se acomoda para abrazarle y Remus se le acurruca, sonriendo.

—Mmm ¿de dónde has sacado ese chocolate? —pregunta, paladeando.

—Lo he invocado de la cocina.

—Estaba muy bueno… debo tener la cara llena —le mira, sonriendo.

—A ver, ven... —tira de él, de su barbilla.

Remus pone carita de beso y se va a llevar un lametón que lo hace reirse.

—A lo mejor podría cubrirte de chocolate yo a ti.

—Oh… pero tú te empalagarías casi de inmediato —sonríe Remus.

—Seguramente.

—Quizás podrías cubrirme de otra cosa… besos, por ejemplo.

—A ver... —va a ir buscar en sus pantalones, Remus está gloriosamente feliz—. No parecen ser solo besos lo que me pide esto.

—Ugh, Siriuuuuus

—Pues no es mi culpa que quiera acción y jugueteos... —mueve los dedos.

—¡E-Es completamente tu culpa!

—Me gusta cuando está así y te retuerces un poquito a cada toque.

—N-No me retuerzo.

—Y lo único que haces es llevarme la contraria en todo y chillar "Siriuuuus"

—Ughh!

Sigue moviendo los dedos jugueteando con él mientras Remus sí que… se intenta contener.

—Le he dicho a Pomona que tuviste un crush con Minerva... —confiesa moviendo los dedos.

Remus suelta un sonidito porque lo que está haciendo… ¡DEVUÉLVELE EL CEREBROOOO! Sirius para un poco porque no quiere que termine del todo.

—Y luego ella se lo ha dicho a Minerva

—Uuuugh! S-Siriuuus... No te… sigue!

—Sí, sí, pero ¿estás oyendo lo que te digo? No quiero que luego me digas que no te lo dije.

Remus le mira y Sirius sonríe de ladito y hace un movimiento de dedos con mala sombra para desconcentrarlo.

Remus cierra los ojos porque… UGH y Sirius vueeeeelve a parar

—Ugh, ¡Sirius!

—¿Me estás oyendo o no? —la parte buena es que no parece estar teniendo los traumas típicos de las otras veces

—Siriiussssss! ¡Sí te estoy oyendo!

—Bien —sigue un poco más.

—P-Pero…

—¿Aja? —lento y suavecito pero sin parar.

—Esto es tortura —Remus aprieta los ojos.

—Llorón —le susurra al oído, riéndose.

—¡Lo es!

Besitooos.

Remus cierra los ojos intentando relajarse un poco y respiiiira.

—Parece que estés corriendo una maratón, hun —sigue burlándose Sirius.

—¡Es tu culpa!

—Si aun puedes hacer frases enteras es que puedes aguantar un poco más.

—Noooo —le busca un beso.

—¿Qué me das para dejarte terminar?

—¡Te di un orgasmo!

—Hace un rato ya de eso.

—¡¿Y qué?!

—Pues ¿Cómo vas a comprar tu orgasmo? —cariñitos.

—¿Por qué no?

—Ni sabes lo que dices —se ríe.

—Ugh —le pone una mano en la cara y le empuja un poco, haciéndole que vuelva a mover los dedos.

Remus arquea la espalda y le odia un poco en lo que le... va a llevar al borde otra vez.

El hombre lobo va a ahorcarle.

Vaaaale, vale. Y a no parar.

Vale, vale, menos mal.

Un poco... disociado.

Sigh… bueno, vamos mejorando igual.

Es que esta parte...

Ya...

Sirius parpadea un poco volviendo en si cuando nota que ya está.

Remus respira profundamente como si hubiera corrido un maratón y, al menos, llegado a la meta. Sirius le sonríe.

—Ahh! ¡Ugh! ¡No sonrías así! —medio protesta.

—Acabaste.

—S-Sí.

—¿Te gustó?

Remus aprieta los ojos porque si que le gustó pero… UGGHHH

—Digas lo que digas, te gusta lento.

—¡Que va!

—Acabas de demostrarlo.

—¡Lo ODIÉ! —La verdad, no es mentira. Pero tampoco verdad.

—Que va, siempre dices eso.

—Pues… ¡pues! ¡M-Me desespera!

—Eso también lo dices siempre mientras te deshaces como mantequilla entre mis dedos —le muestra los dedos moviéndolos un poco y sonríe.

—¡Nada de mantequilla!

—Estabas hasta aullando, así todo suavecito —le imita.

—¡No estaba aullando! —protesta sonrojándose porque se sabe más que capaz, incluso de no haberlo notado.

—Te he oído —le acusa y le toca la nariz.

—Nooo.

—Aunque digas que no —se encoge de hombros.

—Bueno ¿y qué si sí me gustó? —pregunta frunciendo un poco el ceño.

—Que me alegro —le sonríe sinceramente.

—Pues… ugh, alégrate —sonríe un poquito, sin poder enfadarse por eso y Sirius se acerca a besarle.

Remus sonríe con eso devolviéndole el beso.