Residencia Maldonado Otori.
- Vaca – Rukbat estaba jugando con un ternero el cual era propiedad de su hermana mayor, Asuka.
- Vaya que has cuidado muy bien de él, hija – Ángel decía a la peli gris quien le sonrió.
- Es que me recuerda al ternerito que tuve de niña, pero lo bueno es que ya tengo uno nuevo que es igualito a él – sonrió la chica mágica.
La mayor de las mini Amazon se montó en el ternerito y este anduvo con calma mientras la pequeña peli azul reía. El animal solo se dedicaba a seguir pastando.
En un momento, Rukbat se levantó y volando, llegó al frente del animal mirándolo y juntó sus cuernos como midiendo el tamaño de este con los suyos.
El ver eso, de nuevo le trajo un recuerdo algo hermoso, pero a la vez triste a su mente, la imagen de un hombre el cual fue especial para ella.
- Me pregunto cómo te encontrarías, Teseo.
.
.
.
En una región remota de la Antigua Grecia, una mujer estaba mirando el cielo nocturno, bañado por el manto de la diosa Nix, así como la hermosa Luna, hogar de la diosa Artemisa.
No obstante, alguien llegó a su habitación, siendo esta una demonio alada, de hermosos cabellos rubios y ojos azules la cual al ver a la mujer, de cabellos castaños y ojos del mismo color, le sonrió.
- Etra.
- Asu – ambas mujeres se dieron un beso en los labios – que bueno que has venido.
- No soy una idiota como para dejar a mi mujer, así como el bebé que tendremos – la rubia acarició el vientre de la mujer, la cual poseía una gran barriga de embarazo de más de 8 meses.
- Ya nacerá, aunque en sí, Egeo cree que es de él – la mujer se refería al rey de Atenas el cual era esposo de Etra.
- No importa, él lo puede criar si lo desea, aun así, espero que nazca fuerte y sano – la demonio Asóuka sonrió besando el vientre de Etra – mi pequeño, espero que nazcas bien.
- Y lo hará Asu… ya verás que eso pasará.
Pasó el tiempo y finalmente ese bebé nació, siendo un niño de cabello castaño y ojos azules, ambos rasgos de sus madres, aun así, el rey Egeo, creyó que era suyo, además de que Asóuka lo veía casi siempre.
El joven fue llamado Teseo, el cual significaba "el que funda". El joven comenzó a entrenar desde joven, siendo su madre demonio quien le ayudaba con eso.
- ¿Puedo sentir una energía cósmica?
- Así, verás Teseo, el Universo tiene muchas cosas, el cielo está lleno de estrellas, pero tú, tienes que poder sentir esa energía dentro de ti – Asóuka le decía mientras de su mano, cargaba una bola de energía – esto es el cosmos.
- ¿Cosmos?
- Sí, mira esto – sin más, esta golpeó con su puñetazo una piedra grande la cual terminó haciendo añicos, esto para sorpresa del castaño.
- I-Increíble.
- Lo podrás hacer tú también si entrenas lo suficiente, cuando manejes tu energía cósmica, serás muy fuerte.
- ¿Seré fuerte mamá?
- Lo serás, confío en que tendrás un gran futuro Teseo, lograrás hazañas que muchos envidiarán de ti.
Y vaya que su madre no mintió.
El tiempo siguió avanzando y el joven Teseo comenzó a crecer, incluso se sabía que el sería un futuro rey que gobernaría la gran tierra de Atenas.
No obstante, este decidió ir hacia la isla de Creta a hacer un sacrificio en honor del rey Minos. Teseo ya que era un joven de buena apariencia y no había mujer que no mirara con ojos algo lujuriosos al hijo de Asóuka.
- ¿Un sacrificio para el Minotauro? – la rubia preguntó.
- Sí, el rey Minos quiere el sacrificio de 7 doncellas y 7 jóvenes, esto para que el Minotauro se los coma.
Asóuka sabía muy bien sobre la bestia, todo gracias a la estupidez del rey de Creta. Resultaba que Minos, hijo de Zeus, pidió apoyo al dios Poseidón para que su gente lo aclamara como un temprano rey, ya que su padre Asterión era el antiguo rey ya difunto de Creta. Poseidón lo escuchó e hizo salir de los mares un hermoso toro blanco, al cual Minos prometió sacrificar en su nombre. Sin embargo, al quedar Minos maravillado por las cualidades del hermoso toro blanco, lo ocultó entre su rebaño y sacrificó a otro toro en su lugar esperando que el dios del océano no se diera cuenta del cambio. Al saber esto Poseidón, se llenó de ira, y para vengarse, inspiró en Pasífae un deseo tan insólito como incontenible por el hermoso toro blanco que Minos guardó para sí.
Para consumar su unión con el toro, Pasífae requirió la ayuda de Dédalo, que construyó una vaca de madera recubierta con piel de vaca auténtica para que ella se metiera. El toro yació con ella, creyendo que era una vaca de verdad. De esta unión nació el Minotauro.
- Minos es un idiota, bien se podría haber librado de muchas cosas.
- Lo sé madre, pero no importa, iré dentro de unos días, aunque quisiera ir por una cosa más.
- ¿Qué harás? – el chico no dijo nada, pero sin más, fue hacia las afueras de su reino, no obstante, su madre demonio lo siguió.
Fue un paseo algo divertido, mirando como las cosas habían avanzado sobre su pueblo, no obstante, desde lo lejos, veían como algunas personas venían corriendo asustadas.
- ¿Qué demonios es eso? – susurró Teseo y fue cuando notó un gran toro blanco el cual asesinaba a toda persona que se encontraba.
- El Toro que Minos no quiso sacrificar para Poseidón – la demonio exclamó elevando su cosmos, pero antes de que esta hiciera algo, su hijo lo detuvo.
- Mamá, déjame hacer esto por mí mismo, no quiero que ninguno de los habitantes de mi reino sufra por una bestia que no pertenece aquí – Teseo estaba decidido a eso.
Asóuka dejó que su hijo hiciera ese trabajo, después de todo, había entrenado bien a Teseo en el uso del cosmos, por lo que dependía de él ahora.
La gran bestia con cuerno miró a Teseo el cual parecía retarlo por lo que no perdió tiempo en lanzarse al ataque contra el hijo de la demonio.
Teseo logró tomar los cuernos de la criatura la cual increíblemente fuerte, pero esta vez, el joven castaño poseía más poder por lo que pudo hacer retroceder al toro quien no creía que habría alguien capaz de hacerle frente.
El único que había hecho eso era el poderoso Hércules.
Asóuka solo veía el combate de su hijo con la criatura cornuda, sabiendo que este podía ser capaz de vencer al famoso toro. Elevando su cosmos, Teseo logró levantar al enorme animal y lo lanzó al cielo.
- Acabalo entonces – susurró la rubia, en eso, el castaño lanzó un ataque muy poderoso cargado de su cosmos hacia el animal, acabándolo en el instante.
La noticia rápidamente voló por las zonas en donde se dio a conocer que el poderoso Toro de Creta fue vencido por Teseo.
El toro fue venerado y dado a la diosa Athena quien aceptó el sacrificio del toro, además, la diosa de la guerra miró a la demonio y parecía saber que algo estaba planeando.
.
Tiempo después, Teseo viajaría hacia la Isla de Creta a encontrarse con Minos, aunque este era algo arrogante como se decía a pesar de que siempre tenía consulta de los dioses.
Llegando, Teseo bajó junto con su madre demonio yendo hacia el trono en donde estaba Minos, este siendo un hombre de blancos cabellos, así como una corona de color negro que poseía cuernos.
- Muy bien, aquí es el sitio en el que serán sacrificados en nombre de los dioses – Minos decía a los sacrificios que serían dados al Minotauro.
Cabe decir que Teseo se ofreció como uno de estos jóvenes, pero su plan era entrar en el laberinto para vencer a la criatura mitad humano mitad toro. Su madre solo se paró frente a la puerta del laberinto esperando a que su hijo tuviera suerte.
- Vamos Teseo, si pudiste contra el toro grandote ese que mataste, el Minotauro también será algo que podrás vencer – pensaba la rubia.
Aunque sabía que algo más iba a pasar con su hijo.
En el laberinto, Teseo iba con los jóvenes para ir a encontrarse con la feroz bestia la cual no tardaron mucho en encontrar.
- ¡Cuidado! – gritó una de las chicas la cual notó como el Minotauro iba hacia ellos lanzando un poderoso rugido.
- Este es el fin.
- ¡Zeus, apiádate de mí!
- No dejaré que nadie muera en este lugar – exclamó Teseo el cual sin más, se lanzaría a pelear contra la bestia infernal.
El Minotauro no era algo que se pudiera vencer tan fácilmente, pero el castaño poseía un objeto que le había dado su madre antes de entrar ahí.
Un ovillo de lana.
A escondidas, su madre poseía el otro lado tomado y eso ayudaría a que no se perdieran en el laberinto, por lo que la batalla dio inicio.
La bestia cornuda era poderosa, pero Teseo poseía una agilidad bastante grande, algo por lo que tenía que agradecerle a su madre por haberlo entrenado.
- ¡Venceré a esta bestia y liberar a mi pueblo! – el grito de Teseo hizo despertar algo en él.
Un cosmos dorado envolvió al hijo de Asóuka, no solo eso, sino que algo más pasó. Un brillo dorado llegó al laberinto, pasando por ahí hasta encontrar a Teseo y lo envolvió.
Al abrir los ojos, Teseo se dio cuenta de que poseía una armadura de color dorado, así como un casco con la forma de un toro.
- ¿Qué es esto? ¿De dónde salió esta Armadura Dorada? – el chico se preguntaba, pero al final decidió omitir eso ya que tenía una tarea que cumplir.
El Minotauro atacó con fuerza hacia Teseo, pero al chocar su puño con el cuerpo del héroe griego, este la retiró rápidamente al notar como esta estaba sangrando debido al golpe, fue como golpear una poderosa roca.
- No sé porque, pero siento un enorme cosmos que me invade… da igual, tengo que vencer a esta cosa – sin perder más tiempo, Teseo dio un fuerte puñetazo al Minotauro que lo estrelló contra una de las paredes del laberinto.
Este sabía que no sería lo único que tendría que hacer, por lo que respondiendo al cosmos de la misma armadura, este lanzaría su ataque más fuerte hacia el Minotauro el cual se manifestó en un toro dorado el cual dio de lleno en la bestia humanoide, desintegrando todo su cuerpo.
- Guau, que poder.
- Salgamos de aquí – dijo Teseo el cual, gracias al ovillo de hilo, guío a los demás a la salida del laberinto.
Al salir, todos se dieron cuenta de que el temido Minotauro había muerto gracias al poder de Teseo, su madre fue por él felicitándolo.
- Madre, ¿Qué es esto?
- Felicidades hijo mío, ahora eres uno de los Caballeros Dorados de Athena – Asóuka decía – lo que vistes es la Armadura Dorada de Tauro, digamos que es el toro que venciste el otro día.
- ¿Un Caballero Dorado? – susurró Teseo el cual solo sonrió mirándose el cuerpo con el ropaje de oro – supongo que honraré a la diosa Athena batallando en su honor.
- Pues espero que lo hagas.
- Así será madre, espero que estés orgullosa de mí.
- No puedo estar más orgullosa de ti, hijo mío.
El viaje de regreso a Atenas fue algo duro emocionalmente para Teseo que se encontró con una mujer llamada Ariadna con quien se enamoraron, pero este terminó abandonándola debido a que estaba comprometida a Dioniso.
Pasaron más cosas, pero al final, Asóuka terminó de ver como Teseo se casó con una hermana de Ariadna llamada Freda, alguien que fue aprobada por su madre demonio.
Y no solo eso, lo vio partir a la lucha como el Caballero Dorado de Tauro.
.
.
.
- ¡Mamá! – la voz de Asuka la regresó a la realidad.
- ¿Qué pasó? ¿Ocurrió algo hija?
- Llevas tiempo como pensativa, ¿ocurrió algo?
- N-No, solo estaba pensando en otra cosa – mintió la demonio, pero esta se dirigió de nuevo al torito el cual seguía llevando en su espalda a Rukbat, aunque luego de unos momentos, las demás mini Amazon se montaron en él.
- Se ven lindas encima de él ¿no?
- Sí – la demonio miró hacia el cielo sonriendo un poco – Teseo… hijo mío, nunca olvidaré tus hazañas.
.
.
Continuará…
